Por Cecilia Ghiglione

“Sigo siendo un luchador social”

El expresidente uruguayo José “Pepe” Mujica estuvo en Córdoba  encabezando la presentación de la Fundación COLSECOR, de la que es presidente honorario. Antes, recibió el título Doctor Honoris Causa de manos de la Universidad Nacional de Córdoba.

 

 

 

Por Cecilia Ghiglione | Periodista 

 

“No soy doctor de nada” dijo Mujica  emocionado ante la comunidad universitaria que lo aplaudió con efusividad al recibir el máximo reconocimiento de  la Casa de Altos Estudios. “En todo caso, tengo un doctorado en calabozos, debo haber conocido más de 70 en mi país”, señaló el exmandatario y actual Senador de 83 años que pasó 14 de su vida como preso político.

Por la tarde, en el marco de la 9ª Jornada de COLSECOR donde habló ante 400 personas, Pepe Mujica manifestó su compromiso militante con el cooperativismo, del que destacó su carácter social. “El mundo cooperativo es una de las formas de asegurarnos una relativa igualdad frente a lo extremadamente grande. Por eso estoy hoy acá. Yo no soy conferencista de esos que andan cobrando para el verso que dicen y si me quieren pagar me ofenden. Vengo por lo que siento, porque sigo siendo un luchador social”.

En un descanso de su día en Córdoba, COLSECOR Revista dialogó en exclusiva con el expresidente  sobre la coyuntura política de América Latina, el aborto y el cooperativismo.

 

“Brasil, el emporio de la alegría”

Mujica se refirió a la situación de Lula Da Silva y señaló que es difícil separar en ese análisis lo que ocurrió antes con Dilma. “Es todo un conjunto macro operativo, no de carácter conspirativo sino insurreccional, de ciertos sectores dirigentes de Brasil, conservadores, que quieren otra política y que no pueden estar conformes con decisiones  que acentúan demasiado el reparto en detrimento del ingreso de sectores poderosos. Brasil es un país terriblemente polarizado en materia de pobreza y de riqueza, es de los más polarizados del mundo. Y hay que recordar que estamos en el continente más injusto que hay, y dentro de éste, lo de Brasil es paradigmático. En el fondo, la incorporación de 30 o 40 millones de pobres a un nivel de clase media en cuanto al consumo  pudo ser un elemento social importante, pero no equivale a que se hayan transformado en ciudadanos conscientes , que sepan que lo recibido no es caído de los dioses sino que es una consecuencia de la alta política. El concepto de política está muy ultrajado por nuestras humanas deformaciones pero en el fondo, si tiene que ver con la vida de la polis y sus contradicciones, la política no puede dejar de expresar  el drama de cómo se reparte el ingreso en última instancia de la sociedad. Y su Ud. acentúa el reparto demasiado hacia los sectores menos  favorecidos, tenga presente que va a tener la disconformidad de los sectores más fuertes. No hay término medio. Y Lula está en ese baile, Lula expresa eso.  El problema de cómo Brasil recupera su relativa concordia  está crudamente polarizado y creo que eso no es bueno. Las sociedades tienen contradicciones y tienen que aprender a vivir con estas porque de lo contrario se hacen inviables”.

 

A pesar de la popularidad de Lula, no deja de sorprender a muchos la escasa reacción del pueblo ante su condición de preso político. ¿Por qué?  

Argentina tiene una tradición de luchas populares muy fuerte, tiene tradición a favor y en contra también. Y esas tradiciones constituyen valores. Brasil es otra historia. Es el único país de América Latina que logró la independencia por la gestualidad política de un emperador que tomó la decisión mientras que al resto nos costó sangre, sudor y lágrima; y quedó marcado en la cultura. Brasil aún sumergido en la tristeza, es el emporio de la alegría. Nosotros somos melancólicos y hasta nostálgicos,  ¿verdad? Por eso nuestra música es el tango: la nostalgia con patas; y la música de ellos es el samba.

 

Ph: Marcos Allende 

 

El continente más desigual

Quien fuera presidente de Uruguay entre 2010 y 2015, se refirió a la situación del continente como el más desigual. “En América Latina tenemos una  deuda social gigantesca. Probablemente  somos los más ricos, pero los que peores repartimos. Andamos buscando mercados por el mundo, pero el verdadero mercado está en los pobres de América Latina y tenemos el deber de luchar por ellos. Porque la felicidad está en el culto de la solidaridad con los más débiles, te entiendan o no te entiendan, porque el milagro de haber nacido, el único milagro, merece tener una causa. No sé por qué causa nacen las lechugas, los cascarudos y las lombrices, pero los seres humanos que nacen tienen el privilegio hasta cierto punto de darle rumbo a su existencia. Y si no le das rumbo con tu conciencia, no te preocupes, el mercado te va a trazar el rumbo para que seas un eterno pagador de cuotas”, expresó Mujica.

 

Y en este contexto, ¿cómo ve hoy a la Argentina?

No sé lo que está  pasando, no domino bien la cosa. Los trazos gruesos tienden a asemejarse, y ojalá que me equivoque, a trazos de cosas que se han reiterado en la historia Argentina: empezar a endeudarse y después a  ajustarse porque hay que pagar la deuda y se entra en esos ciclos. Ha pasado varias veces en la historia Argentina. Yo como uruguayo lo he tenido que balconear y sentí mil veces: la Argentina está fundida. Y nunca está fundida, está con crisis, pero nunca está fundida. Después repecha y después vuelta a lo mismo. Claro, siempre se dejan pilchas por el camino. En el período de Menem se vendieron la joyas de la abuela porque parece que nos íbamos al primer mundo. Resulta que no nos fuimos al primer mundo y nos quedamos sin las joyas de la abuela y con bruto agujero que tapar.

 

Una larga tradición uruguaya  

Argentina está siendo escenario de un debate que tiene carácter histórico en tanto que es la primera vez en democracia que un proyecto que pretende despenalizar el aborto toma estado parlamentario.  En Uruguay, la interrupción voluntaria del embarazo es un hecho desde hace seis años, cuando Mujica era presidente.  “Ojo, esto no es ningún mérito de nuestro Gobierno, es una tradición histórica en Uruguay”, señala y enumera una lista de leyes sociales que se inscriben en la historia uruguaya como la legalización de la prostitución en la primera década del siglo XX,  el voto femenino (1927), el divorcio por la sola voluntad de la mujer (1913) y la nacionalización de la producción de alcohol en tiempos de “ley seca”. “Durante 50 años el único que hizo bebidas espirituosas fue el Estado. La cobraba cara y de ahí sacaba recursos para atender en salud pública. Es la misma actitud que asumimos con la marihuana, que es una plaga y nadie se va a liberar con un fumo, pero hay gente que la consume y si la tengo clandestina es mucho peor. Lo único que hemos hecho nosotros es ser permeables y no caer en la trampa del como no me gusta, lo prohíbo”.

 

Uruguay tiene hoy la tasa de mortalidad materna más baja de América Latina y en parte esto se asocia con la legalización del aborto. ¿Cree que en nuestro país,  finalmente, se quitará del código penal el aborto para tratarlo como un tema de salud pública?

Mirado aisladamente, el aborto no le gusta a nadie y menos a las mujeres que se ven en la obligación de practicarlo. Pero desde que el mundo es mundo, compuesto por hombres y mujeres, prácticamente existe el aborto,  sea legal o no.  Existe. ¿Y qué pasa? En nuestras sociedades caemos en una verdadera hipocresía porque al no reconocer que existen abortos, terminamos castigando a las mujeres más pobres. Aquellas que tienen recursos van a tener una atención más adecuada y van a tener salvaguarda  para defender su propia vida. Aquellas mujeres que no tienen recursos económicos lo harán en peores condiciones, van a ser explotadas y van a poner en juego su vida. Quiere decir que desde el punto de vista de los hechos, no de lo que me parece moralmente, la no legalización es un flagelo contra las mujeres pobres. Es un doble peso para esas mujeres que tienen que cargar con su pobreza  y aumentar el riesgo de su vida por las condiciones en que tienen que caer. Por el contrario, creo que la forma de ahorrar vidas es legalizándolo, con ciertas condiciones, porque la primera etapa es tratar de incidir dando apoyo a la mujer para que retroceda en su decisión, porque en muchos casos hay problemas de soledad, de no comprensión, de angustia económica, etc. Y a veces se puede ayudar en ese trámite. Pero si lo tenemos clandestino esa tarea es imposible. Cuando el aborto se instrumenta con condiciones, los márgenes de riesgo de vida o de otras afecciones se reducen enormemente.

 

Universidad cooperativa

Hace un tiempo, cuando le propusieron ser presidente honorario de la Fundación COLSECOR, Pepe Mujica elevó la vara diciendo que “el cooperativismo necesita procrear su propia cultura porque no se puede hacer un edificio socializante con albañiles individualistas”, sentenció.

“Hay que formar gente para gestionar el cooperativismo porque sino nos enfrentamos a una realidad con chanchos y palitos. Creo que la gestión cooperativa necesita generar oficio porque no es igual a la administración clásica desde el punto de vista empresarial. Pero la gestión cooperativa tiene que ser eficiente porque si los números no cierran no hay sentimiento sostenible. El guiso no se hace con poesía, se hace con lentejas, con arroz, con realidades. Hay que ser eficientes, pero en el camino no podemos perder el rumbo carácter social, que tiene que preocuparse por los que andan rengos.

 

¿Qué representa el cooperativismo en el mundo actual?   

Yo creo que la sola sumatoria de muchos que se ordenan permite tener una estatura para defenderse en un mundo donde los grandes intereses corporativos tienden a apropiarse de todos los espacios económicos y se transforman en determinantes. Es más, creo que todo el mundo de la pymes no tiene otro camino que intentar dejar de ser tal y amontonarse en una política global para ser un poco más grandes. El proceso de concentración mundial se da a expensas de los sectores más frágiles de la clase media emergente, que está en la lucha y no puede enfrentar los desafíos. Creo que la única respuesta es lo que puede dar la política cooperativa: juntarse. Porque no hay piedad para los débiles en la economía contemporánea; y éstos, para ser menos débiles, no tienen otro camino que multiplicar las fuerzas juntándose con sus iguales. Esto es elemental: la integración.