#HistoriasEnPandemia

Las cooperativas están garantizando las condiciones de accesibilidad digital

Foto: Cooperativa de Alcira Gigena

 

Mientras se discute el contenido del DNU 690 y se inician las negociaciones para su reglamentación, se multiplican las historias de chicas y chicos excluidos de la educación virtual al no tener garantizado el acceso a Internet.  

  

En esta suerte de paréntesis en la que nos ha puesto el virus, la conectividad y la virtualidad han pasado a tener un protagonismo inusitado. Pero en esta parte del mundo, la pandemia por el Covid-19 puso en evidencia las fragilidades preexistentes de los sectores sociales que no acceden o no disponen de internet, ya sea por la imposibilidad física de la conectividad o por sus condiciones económicas y culturales. De este modo, la tan mencionada brecha digital que separa el universo de los conectados y de los no conectados, impuesta ahora como una nueva categoría de análisis, ha impulsado la ampliación de las inequidades en términos de oportunidades sociales, culturales y económicas.

Una historia más de las que suceden en pandemia, nos lleva hasta Alcira Gigena, una población de casi 8.000 habitantes, ubicada a 45 km de la ciudad de Río Cuarto, la segunda en importancia en Córdoba.  En este lugar, por iniciativa de la cooperativa eléctrica local, se buscó contar con información sobre las condiciones de accesibilidad digital de cada grupo familiar dentro del pueblo. El objetivo del relevamiento fue conocer cuántas familias de Alcira Gigena no disponían de Internet para que sus hijos e hijas accedieran a la educación virtual. De esta manera, se comenzó a trabajar con el objetivo de aportar una solución que garantizara la inclusión social, la equidad y el bienestar de los y las estudiantes.

Durante esta semana, operarios de la cooperativa concretaron la conexión que garantiza el acceso a internet a 7 familias, que además reciben becas de parte de la entidad. Se trata de tres jóvenes que cursan el nivel primario y cuatro del secundario.

“Esta iniciativa favorecerá la conectividad necesaria que implican actualmente las actividades curriculares de carácter virtual, considerando que la vuelta a la presencialidad aún se ve lejana en nuestra provincia”, explicaron desde el consejo de administración de la entidad. La acción sobre la comunidad, se completa con otras 15 becas estudiantiles otorgadas este año.

Este caso, en Alcira Gigena, es una historia más que evidencia el compromiso y las acciones del sector de la economía sin fines de lucro en las comunidades donde tienen sus prestaciones.

En el inicio de la pandemia, retratamos otros ejemplos, como el de la comuna de Santa Regina al noroeste de Buenos Aires, cerca del límite tripartito de Santa Fe y Córdoba, donde la cooperativa de servicios públicos da internet gratis a los chicos y chicas cuyas familias no contaban con este servicio, para que puedan realizar sus tareas escolares en el marco del aislamiento.

 

 

Muy cerquita de Santa Regina, una situación similar hizo que 40 alumnos y alumnas de Cañada Seca tengan conectividad durante el aislamiento.

En la localidad de Justiniano Posse, en Córdoba, la cooperativa también da cobertura gratuita de Internet a quienes no tenían el servicio. Fueron las propias maestras preocupadas porque un pequeño grupo de niñas y niños no estaban teniendo contacto virtual, las que llevaron la inquietud a la cooperativa que inmediatamente resolvió garantizar el acceso digital a los contenidos educativos bonificando paquetes de datos móviles, ya que era la alternativa más rápida.

A pesar el impacto económico que está teniendo la pandemia en el sector de las cooperativas de servicios públicos, que debieron afrontar la caída de su recaudación y que se comprometieron a no modificar sus tarifas de telecomunicaciones durante el aislamiento, estas entidades fueron solidarias con los sectores más relegados.