#Aislamiento

Cooperativas garantizan servicios esenciales ante la crisis sanitaria

 

 

Frente a las medidas tomadas por el Gobierno nacional contra la expansión del COVID-19, las prestadoras cooperativas de servicios públicos han tenido que pensar nuevas estrategias que combinan gestión y comunicación.

  

Las medidas de aislamiento social, fijadas hasta el 31 de marzo, desplazaron la nueva frontera establecida para luchar contra el coronavirus en Argentina hasta el 13 de abril, o al final de la Semana Santa.

La decisión tomada por el Estado nacional, y acompaña por todas las Provincias, obliga a nuevas acciones. En el caso de las cooperativas de servicios públicos esto implica seguir prestando servicios esenciales en condiciones excepcionales.   

Por sugerencia y recomendación de las federaciones que las integran, las cooperativas han suspendido la atención a los asociados y trabajan con una planta de personal acotada, a veces desde sus propios domicilios.  En las pequeñas comunidades donde todo el mundo se conoce, se trata situaciones inéditas que el personal deba tele trabajar, que la cooperativa haya decidido cerrar sus puertas temporalmente y que las reuniones de consejo se realicen a través de plataformas o medios virtuales. Todo esto en medio del transcurrir del hogar y conviviendo las 24 horas del día.

En general, las cooperativas mantienen guardias mínimas y aquellas con prestaciones esenciales como agua o energía, tienen las cuadrillas dedicadas a atender las urgencias del servicio. 

En Ibarlucea, Santa Fe, tuvieron que cerrar las puertas de la cooperativa porque la gente sale a hacer alguna compra y pasa a pagar la boleta. “Para evitar estas situaciones que puedan incumplir el aislamiento, decidimos directamente trabajar a puertas cerradas”, cuenta Gisela Wild, presidenta de la cooperativa eléctrica local.

Ante el cierre de las oficinas, muchas entidades ven resentido su sistema de cobranza ya que lo habitual es que la gente pague sus servicios en la cooperativa. Frente a esto, han tenido que activar diversos mecanismos de pago online.

En Idiazábal, una pequeña población del este de Córdoba, “hay mucha gente grande y cuesta que usen  estos medios de pago”, dice Carlos Fenoglio, presidente de la entidad. “Justo antes de esta situación implementamos el débito y estábamos viendo otras alternativas. Hoy la gente llama a nuestros teléfonos porque quiere pagar y no sabe cómo”.

En Manuel Ocampo, un pueblo ubicado a 16 km de Pergamino, donde la cooperativa brinda energía rural y telecomunicaciones, “la gente nos llama a nuestros teléfonos preguntando como hacen para pagar y no tenemos alternativa”, expresó el presidente Marino Luis Giuli, “Muchos de nuestros asociados no tienen familiaridad con formas de pago electrónico  y se suma que el pueblo no tiene cajero automático”.

“El principal problema es cómo esto va a repercutir hacia arriba”, dijo Wild. “Todos tenemos la preocupación de los sueldos que hay que pagar y necesitamos los recursos para afrontar eso”. Por supuesto, “creo que las cooperativas que dan agua o energía rural están en una situación más delicada. Se está viendo cómo las medidas de auxilio pueden llegar a esas cooperativas”.

En términos personales “creo que esto es día a día. Estamos en una situación de emergencia y nos tenemos que adaptar a resolver los problemas en la medida que vayan saliendo. Todos con mucha paciencia, solidaridad y poniendo el eje en la vida”, expresó la titular de la cooperativa santafesina.