Entrevista

La importancia de activar participación y políticas de género en el cooperativismo

 

Valor +,  el suplemento dedicado al tercer sector del diario Comercio y Justicia, dialogó con los facilitadores del taller de Equidad de Género y Cooperativismo de Face.

 

La Federación Argentina de Cooperativas de Servicios Públicos (Face) apuesta a capacitar para abordar la realidad del sector en un marco de apertura. El taller Equidad de género y cooperativismo es un espacio de formación para concientizar sobre la importancia de la participación de mujeres en las cooperativas de servicios públicos.

Con tres años de desarrollo, busca abordar la realidad del sector en un marco de apertura, condición indispensable para el entendimiento y la aceptación de conceptos transformadores que posibiliten la revisión de juicios tradicionales. Todas las sociedades clasifican qué es característico y peculiar de las mujeres y qué de los hombres. Mediante ideas predeterminadas fijan las obligaciones sociales de cada sexo estableciendo, aunque sólo sea de manera simbólica o implícita, lo que es apropiado o inapropiado en cada caso. En el movimiento cooperativo se advierte históricamente la constancia de un código cultural que establece prescripciones de género.

En la práctica, hay pocas mujeres en puestos de conducción. En el marco de la capacitación se hizo un examen exhaustivo sobre las cualidades de cada género y la incidencia de los desarrollos colectivos y culturales que determinan roles prefijados en el quehacer cooperativo. Además, se analizaron las ideas de poder y liderazgo con un sentido inclusivo, tonando en cuenta que la filosofía cooperativista asume al poder como la posibilidad de asociarse con otros y actuar en consenso.

En el taller se realizan actividades de práctica y fomento de la presencia de mujeres en los espacios de toma de decisiones. La experiencia pedagógica incluye el debate vinculado con las diferentes modalidades de dirección y sobre la participación empresarial femenina. También reflexiona acerca de los alcances del proyecto de modificación del artículo 63 bis de la ley 20337, denominado “Integración igualitaria de mujeres en las cooperativas”, una reforma aprobada por la Cámara de Diputados de la Nación que apunta a determinar en forma porcentual la representación femenina en los cargos electivos en las cooperativas. Valor + dialogó con los facilitadores del taller de FACE, Melina Cerviño y Juan Manuel Eula.

Valor+ -¿Por qué es necesario activar políticas de género dentro del cooperativismo?
Melina Cerviño: La concurrencia de la mujer en el cooperativismo debería haberse manifestado mediante un proceso natural. En la ley 20337 está abierta la membresía a hombres y a mujeres; sin embargo, esto no ha ocurrido así. Los puestos dirigenciales fueron ocupados históricamente por hombres y es un fenómeno muy marcado en el ámbito de las cooperativas de servicios públicos. Es necesario revertir esta realidad, porque hay muchas mujeres trabajando dentro del movimiento y, a veces, por desconocimiento o por falta de capacitación, no se animan a ocupar puestos de decisión. También hemos notado en los relevamientos que son los mismos hombres los que no permiten el acceso de la mujer a cargos directivos.
La barrera cultural es muy fuerte y más aún en el interior. En los pueblos chicos es una tradición patriarcal marcada a fuego. La división sexual del trabajo está muy acentuada. Necesitamos otra mirada. Debemos empezar a pensar qué tipo de dirigencia queremos; es nuestra responsabilidad trabajar para que el día de mañana las mesas de decisión de los consejos de administración de FACE Córdoba y FACE Ltda. sean integradas también por mujeres dirigentes. Es bueno compartir y trabajar en equipo.

V+ -¿Es difícil lograr un cambio cultural en materia de género en el interior de las provincias?
Juan Manuel Eula: Es difícil pero no remoto, porque de género se está hablando en todos lados, la palabra está de moda. Ya se habla de género en los colegios, muchas mujeres en los pueblos se han hecho cargo de instituciones. En nuestra localidad, Villa Huidobro, hemos tenido mujeres presidentes del cuerpo de bomberos y del club de bochas, es un mensaje que está llegando. Dentro de diez años dudo de que se vaya a insistir en estas cuestiones.
Entiendo que para ese entonces ya se habrán superado las problemáticas de género, la vida se desarrollará con todas las libertades y todas las igualdades, no será una dificultad ni un fenómeno extraño la incorporación de mujeres en los consejos de administración de las cooperativas del interior. En la actualidad cuesta mucho también integrar a hombres. La participación en general, ya sea en instituciones deportivas, comisiones, bibliotecas, es insuficiente. Hay poco compromiso, cada vez menos gente se involucra.

V+ -Con respecto a los mandatos sociales, ¿cuál es el más influyente?
MC: Todos confluyen. El más importante es la familia; a un hijo, los padres le vamos imprimiendo todo lo que somos. Si vos venís de una familia cuya estructura es muy conservadora, el hijo se va a educar en ese entorno y eso es lo que entenderá que es la verdad para su vida. En la escuela tenés la ventaja de que empezás a ver otras visiones, las personas que te van educando vienen muchas veces de situaciones de vida distintas y de lugares diversos,te dan la posibilidad de analizar otras opciones en tu camino. Luego, las instituciones están conformadas por el conjunto de estas personas. No podemos separar. Las personas que trabajan en las instituciones vienen de una determinada familia, si el corte que tienen es de un acentuado machismo o de un patriarcado importante, van a seguir con esa filosofía. En la actualidad, creo que todos han empezado a tomar conciencia de que se tienen que aggiornar a una nueva realidad.

V+ -¿La aprobación de la ley de cupos en cooperativas ayudaría?
JE: El primer principio cooperativo es el de asociación libre y voluntaria, a nadie se lo obliga a asociarse a una cooperativa, cada uno llega a asociarse por distintas circunstancias. Normalmente, lo que es costumbre es que quien gestiona la entrega del medidor de electricidad y solicita el servicio, es hombre. De ese modo se asocia a la cooperativa. Habría que hacer un trabajo desde abajo hacia arriba, concientizar a la mujer para que se asocie en las situaciones de condominio. La ley de cupos no tiene en cuenta los tipos de cooperativas.
En realidad, a lo que tendría que apuntarse es a la proporcionalidad: si en la cooperativa por ejemplo 40% de los asociados es mujer, que ese mismo porcentaje esté reflejado en los órganos de gobierno. De lo contrario, una participación forzada va a generar muchos inconvenientes. La proporcionalidad es el punto intermedio entre la libertad de asociarse y un cupo férreo.

MC: Cuando hablamos de cupos nos estamos refiriendo a una imposición que viene desde fuera para ser aplicada dentro de las instituciones. Nosotros no apoyamos esa postura porque consideramos que somos entes democráticos en os que no se puede obligar a nadie a formar parte de la toma de decisiones. Por otra parte, el cupo es un número fijo, es un porcentaje que, al aplicarlo, termina transformándose en una cifra. Con ese mecanismo seguramente dejaríamos de lado a hombres y a mujeres que están interesados en participar. Es una realidad que la participación de las mujeres es muy baja, la proporcionalidad a la que apuntamos en la federación es más razonable con la idiosincrasia de la cooperativa y su funcionamiento interno. Lamentablemente, el cupo se ha utilizado como una medida coercitiva para espacios políticos, a fin de que la mujer tenga un lugar en la administración pública.

V+ -A tres años de la implementación del taller, ¿cuál ha sido su incidencia?
MC: El trabajo que hemos realizado a lo largo de estos años ha permitido que se haya empezado a pensar en la temática. Durante mucho tiempo hubo una negación respecto a estas cuestiones, en el sentido de decir “las mujeres no participan porque no quieren”. Con la ley de cupos todos en el movimiento comenzaron a preocuparse. Ahora tenemos que transitar la etapa de ocuparnos del problema porque si no lo van a resolver desde fuera y no es lo que queremos. Lo más importante de este proceso ha sido tomar conciencia acerca de trabajar la temática. También estamos trabajando con los jóvenes. Tenemos que desarrollar las materias de género porque sigue siendo otra herramienta para enriquecer la conformación de los consejos. Es una dificultad actual de muchas cooperativas poder cubrir todos los cargos.

JE: Esto va despacio pero va. En distintos encuentros fuimos trabajando la participación de mujeres y hombres en las cooperativas. El problema mayor que tuvimos fui la poca asistencia de varones. Si hablamos de género, la participación debe ser tanto femenina como masculina. Este año hicimos un taller de género en el marco del Encuentro de Gestión Cooperativa de FACE, a comienzos junio. Asistieron 15 mujeres y dos varones; en el mismo taller desarrollado en el XXIII Congreso de FACE en Mar del Plata, en octubre, participaron 30 mujeres y 30 varones. Eso muestra un avance muy importante.

V+ -¿Los fundamentos conceptuales del taller confluyen con los principios del movimiento feminista que denuncia la opresión de la mujer?
MC: Buscamos un trabajo en conjunto, no un enfrentamiento. Jamás hemos planteado esto como una lucha de poderes, ni el acceso a los puestos de decisión como una disputa. Siempre encaramos el proyecto procurando producir un despertar. En materia de servicios públicos se manejan cuestiones muy técnicas y nos encontramos con la gran sorpresa de que la razón principal esgrimida por las mujeres acerca de su poca participación es que creen que no van a poder porque no entienden nada de electricidad ni de telecomunicaciones ni de agua. Vencer ese fantasma es el primer trabajo que nos propusimos hacer. Por eso, cuando empezamos las capacitaciones arrancamos con autoestima y con empoderamiento.

En el taller se habla de equidad de género, no venimos por los derechos de las mujeres. El marco legal con el que contamos y toda la doctrina cooperativa garantiza la igualdad entre las personas indistintamente de su sexo, pensamiento político o religión.

 

Relevamiento
En los días 26 y 27 de septiembre, FACE realizó en el Hotel Intersur, de Mar del Plata, su XVIII Congreso Nacional. Dirigentes, funcionarios y empresas proveedoras del sector de todo el país se reunieron para debatir y reflexionar sobre temas de interés para el movimiento.

En el marco del evento, Cerviño y Eula presentaron un relevamiento sobre la participación de mujeres en los espacios de decisión. Tomando como base esa información estadística y los resultados del trabajo del taller celebrado en el congreso, se publicaron las siguientes conclusiones, entre otras:

– Sobre un total de 231 cooperativas asociadas, respondieron 188.

– El resultado es que 10% de los cargos titulares en los consejos de administración está ocupado por mujeres. Por otra parte, en las sindicaturas ocupan 10% de los espacios. En el ámbito federativo la situación es similar pero la sindicatura sólo es ocupada por varones.

– La situación de inequidad existente debe de constituirse en una alerta para comenzar a realizar acciones positivas que permitan revertirla en forma voluntaria y espontánea.

– La federación es una herramienta que permite difundir, socializar y apoyar a todas aquellas cooperativas que necesiten asistencia en el proceso de cambio que transita el sector.

 

 

Fuente: Comercio y Justicia