#HistoriasdePandemia

Acercando los extremos de la brecha

 

 

En Cañada Seca, cerca de 40 chicos no accedían a los contenidos pedagógicos por falta de  Internet. Esta es la historia del esfuerzo compartido entre la cooperativa local, las maestras y un grupo de productores rurales buscando acortar las desigualdades que mostró la pandemia.

 

Claramente el mundo no estaba preparado para afrontar esta pandemia que masivamente nos puso a todos en cuarentena obligando a una masiva irrupción de los medios digitales en todos los ámbitos. La educación no fue la excepción, como tampoco el trabajo y el comercio que mutó hacia lo electrónico.  De un día para el otro las escuelas se encontraron teniendo que cerrar sus puertas y en un intento casi desesperado, se articularon soluciones pedagógicas a distancia como posibilidad en un escenario disruptivo.

Pero frente a toda lógica masiva emergen las asimetrías, que no son excepciones, donde se hacen evidentes las  desigualdades como consecuencia de la brecha económica, social y digital.

Frente a la posibilidad de acortar estas distancias, un grupo de personas de una pequeña comunidad bonaerense de apenas 1.000 habitantes empezó a pensar en alternativas cuando vieron que algunos chicos y chicas de la comunidad no tenían acceso a los contenidos pedagógicos. Luego de un relevamiento que realizaron las docentes, concluyeron que el 20% de la matrícula del nivel primario y secundario no tenía ningún tipo de conectividad.  

Para situarnos, Cañada Seca donde nació esta historia, está ubicada en el Partido de General Villegas, cerca del límite que comparten Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe.

Los que inicialmente se movilizaron fueron los productores rurales asociados en el grupo CREA  y las docentes de Cañada Seca, e inmediatamente encontraron a aliado en la cooperativa eléctrica.

“Nos juntamos con los productores y con las docentes que ya tenían un relevamiento de la cantidad de chicos con los que no estaban pudiendo contactarse”, explicó Juan Barrios, gerente de la Cooperativa de Eléctrica y de Servicios Públicos de Cañada Seca.

Con los datos en la mano pudieron establecer que unos 20 hogares estaban dentro del área urbana y el resto, otros 10, en la zona rural. “En total, eran unos 40 chicos”.

Cuenta Juan que fueron casa por casa para ver cuáles eran las posibles soluciones y que se encontraron con una gran diversidad.  “En algunos lugares había dispositivos celulares, en otros televisión y en algunos, nada”.

Desde la cooperativa se aportó la solución tecnológica y el equipamiento en comodato necesario para cada hogar. “Donde había alguna línea telefónica incluso sin uso, optamos por poner una conexión ADSL. En los hogares  donde teníamos servicio de  televisión, hicimos una conexión con fibra, en otros pusimos antenas wireless  y de ese modo cubrimos a todos los chicos de la zona urbana.  En la zona rural se hicieron algunas conexiones y enlaces, por ejemplo, de la estancia que tenía Internet hasta la casa del puestero y donde no había nada, se optó por entregar un celular con datos”, detalló el gerente.

Desde el grupo CREA, mediante un fondo educativo, se aportaron los recursos económicos para afrontar los abonos del servicio de Internet que tienen una tarifa reducida, hasta que vuelvan las clases presenciales. Así se logró articular y poner en marcha esta idea que involucró a diversos actores sociales.

El relevamiento también arrojó algunos datos interesantes en cuando a los tipos de dispositivos que hay en estos hogares, que mayoritariamente están en la franja más vulnerable. Si bien la ausencia de internet en ciertas casas tenía que ver con la falta de infraestructura de  conectividad, sobre todo en las áreas rurales donde ni siquiera hay buena señal móvil, mayoritariamente los hogares que no tienen internet se debe a que las familias no pueden afrontar ese consumo. “Encontramos que en algunos casos los chicos tenían computadores del plan Conectar Igualdad o una PC de mesa, pero en otros no había nada. En dos de los hogares no tenían ni siquiera un celular para usar con datos  En esos casos, la escuela participó entregando algunas netbooks que tenían”.   

Para todas las personas que se involucraron en esta acción “fue una gran satisfacción”, señaló Barrios. “Las familias nos hicieron saber lo contesta que estaban porque sentían que sus chicos estaban quedando afuera”.