Córdoba

Escuela cooperativa de oficios

Parte de los alumnos que egresaron en 2016

En la Sierras Chicas, hace más de una década, la cooperativa de agua que brinda servicios en Unquillo y Mendiolaza, sostiene un espacio de capacitación gratuito y abierto a la comunidad.

 

 

Cada año la Escuela de Artes y Oficios “Félix Aimino”  inicia el ciclo ofreciendo cursos orientados a brindar herramientas que posibiliten una salida laboral. Ubicada en las Sierras Chicas, la Cooperativa de Agua, Obras y Servicios Públicos Unquillo-Mendiolaza, asumió el compromiso de gestionar e impulsar un espacio de formación en artes y oficios.

Mediante convenios con distintos órganos estatales y universitarios que avalan y certifican oficialmente los cursos, es posible la gratuidad de los mismos. El único requisito que deben cumplir los ingresantes es contar con el secundario completo.

La idea de las capacitaciones comenzó a delinearse a fines del año 2004, a través de un ofrecimiento de la Universidad Nacional de Córdoba que propuso a la cooperativa dictar talleres bajo su supervisión. Al año siguiente, comenzaron a ofrecerse los primeros talleres orientados a capacitar gasistas matriculados e instaladores de redes eléctricas. Después vendría el desafío de adaptar un espacio para los talleres y así fue que se adecuó el edificio  donde hoy funciona la escuela, con tres aulas más un aula-taller que permite el dictado de cursos de soldadura, herrería y electricidad, entre otros.

“Siempre el desafío y el objetivo ha sido ofrecer la mayor cantidad de propuestas para que la gente pueda tener herramientas para ingresar al mercado laboral”, dice la profesora Susana Oviedo, responsable del área educativa y miembro del consejo de administración de la cooperativa.   

En los 12 años que lleva funcionando la escuela, se han ofrecido cursos de informática para oficina, inglés para hotelería y turismo, tejido en telar, alfarería, moldería industrial, electricidad, soldadura, asistente en ebanistería, diseño gráfico y computación avanzada, entre otros. Con el fin de ampliar las propuestas áulicas a la comunidad, se inscribió a la institución educativa como Unidad Capacitadora en el Ministerio de la Producción y Trabajo de la provincia de Córdoba.

  

La matrícula, un termómetro social 

Este año, en apenas 10 días de preinscripción “casi la mitad de los cuatro cursos están completos”, señala la responsable de la escuela, Susana Oviedo. La posibilidad de formarse sumado a la trayectoria de la institución, la calidad de los cursos y  la gratuidad resulta una opción única para muchas personas, que de otro modo no podrían acceder a capacitarse.

Pero este año en particular, dice Susana, “creo que la gran cantidad de aspirantes que tenemos apenas abiertas las inscripciones está vinculado al bajo empleo. Cuando la economía se pone más difícil, la gente busca capacitarse”.  También se observa una mayor presencia de gente joven anotada, a diferencia de otros años.

En este primer semestre, la gente podrá optar entre cursos para certificar como gasista matriculado, soldadura por arco en construcción, moldería industrial, computación y gestión de ventas. Cada uno de los talleres se dicta durante la semana,  con un cupo de 25 alumnos y horas cátedra a cumplir. A fin de año, se  monta una muestra con los trabajos de todos los alumnos que concluyeron el ciclo.

El objetivo de la escuela “es que todas las personas que transitan por nuestras aulas puedan adquirir las habilidades necesarias  para tener oportunidades de inserción más equitativas en el mundo del trabajo”, sostienen desde la cooperativa.