Por Dante Leguizamón

Barry, un asesino sin culpa, pero con humor

 

 

La serie de humor negro habla de las contradicciones que todos tenemos dentro y de lo difícil que es ser lo que uno quiere ser en el mundo en que vivimos.

 

 

 Dante Leguizamón | Periodista 

Quizá porque es uno de los países más violentos del mundo, el humor negro se ha desarrollado tanto y tan bien en Estados Unidos. Ese hacer chistes de la desgracia ajena, de la muerte, del crimen y de los asesinatos parece ser una característica de su cultura que ha sido llevada casi a la perfección en uno de los mejores productos de la televisión mundial: Saturday Night Live.

Pero la serie de la que vamos a hablar ahora no es solo eso: “un compendio de chistes negros”. Es un producto que utiliza esos chistes para poner sobre la mesa algo más oscuro que el humor como lo es son, a veces, la vida misma y nuestras contradicciones.

Dalmiro Sáenz en un libro que se llama La patria equivocada, se pregunta: “¿Qué queda de nosotros cuando nos despojamos del ropaje de las circunstancias? ¿Existimos o somos como huérfanos de nosotros mismos?”. La escritora belga Marguerite Yourcenar cita al emperador Adriano y dice: “Este asesino toca bien la flauta y aquel hombre que desgarra a latigazos a los esclavos es, quizá, un buen hijo”.

En definitiva todos somos en un punto una profunda contradicción y sobre esa idea básica se sostiene Barry, la serie que invitamos a ver. Una tira que cabalga sobre aquellas preguntas para dar pie a otras: ¿Existe la naturaleza malvada en alguien? ¿Puede una persona malvada volverse buena? ¿Podemos dejar de ser lo que somos? ¿Cuántos podemos ser al mismo tiempo?

 

La trama

La serie creada y protagonizada por Bill Hader cuenta la historia de un asesino a sueldo que no termina de hallarse en el mundo. En realidad, se trata de un antiguo marine que, al regresar de la guerra, sufre una profunda crisis existencial ante un problema que lo agobia: no tiene un propósito para vivir. En búsqueda de ese propósito es que se convierte en sicario y comienza a trabajar a la par de Fuches (Stephen Root), un amigo que es una especie de jefe y se encarga de los trámites administrativos del trabajo (gestiones, cobro, vínculos con las mafias).

Todo parece estar en orden hasta que Barry tiene que viajar a Los Ángeles a matar al amante de la esposa de un capo de la mafia chechena y, por casualidad, termina asistiendo a una clase de teatro vocacional que le cambia la vida. Parece absurdo -y lo es-, pero por momentos la trama siempre al borde de la risa, se vuelve tan compleja y triste como desesperante.

Es importante tener en cuenta que el protagonista y creador de esta comedia de HBO es una de las últimas estrellas de Saturday Night Live, el show que citamos más arriba. Bill Hader abandonó aquel ciclo para triunfar en su carrera individual como lo hicieron otros de sus integrantes: Steve Martin, John BelushiRobert Downey Jr., Tina Fey, Amy Poehler, Will Ferrell, Eddie MurphyBill Murray y Adam Sandler.

La serie (solo estamos narrando los primeros minutos del primer capítulo) presenta rápidamente el conflicto que atraviesa toda la primera temporada: a Barry -lamentablemente para él- matar no le alcanza. Es cierto que le aporta dinero, le permite vivir, le ayuda a acumular anécdotas, pero no es un “propósito de vida” suficiente como para que le den ganas de vivir. En cambio, el teatro, usar el cuerpo para decir cosas, para expresarlas, para abrazarse y conocer gente, sí parece ser el propósito de vida que necesita.

Entonces comienzan las dudas y las incertidumbres. Barry se da cuenta de que quiere ser actor pero para lograrlo tiene que acercarse a su víctima que a su vez se convierte en su amigo. Esto despierta la duda de los chechenos que lo ven divertirse con el amante de la esposa del jefe de la mafia que, además, está deprimido de tanto ver el video en que su mujer “se revuelca” con el actor vocacional.

 

Estructura

Esta serie es una sitcom, pero está filmada con una excelencia y una calidad muy superior a ese tipo de productos. Uno de sus mejores hallazgos es el hecho de que los capítulos duren 30 minutos porque cuando terminan nos hacen preguntarnos: ¿cuántas series vemos cuyos capítulos duran una hora y podrían durar mucho menos?

Algún desprevenido podría considerar a esos 30 minutos simplemente como una sucesión de gags convencionales, pero los chistes de Barry por momentos están muy por encima de los chistes comunes. El guion nunca cae en la broma fácil y descansa muy efectivamente en el rostro del protagonista que se vuelve cada vez más expresivo. Lo más interesante del proyecto es el complejo desafío personal de Barry que no es feliz matando, pero aunque hace lo que puede por ingresar al mundo del arte, es perseguido por ese otro mundo que lo busca como asesino y le impide dar rienda suelta a sus sentimientos.

Todo es absurdo pero al mismo tiempo verosímil porque son personajes muy sólidos que ayudan a dejar en evidencia las contradicciones del protagonista y lo absurdo de la vida.

La primera temporada es genial (el capítulo final demasiado triste, aunque no podría ser diferente) y la segunda temporada quizá sea mejor que la primera. Algunos han visto en su trama vínculos (no homenajes, comparaciones) con otras grandes series como Breaking Bad, Expediente X y hasta herramientas narrativas alineadas con la estética de los hermanos Joel y Ethan Coen.

Tendrán que verla ustedes y decir qué les parece. Desde acá les podemos asegurar como siempre que HBO lo hizo de nuevo con un formato que pocas veces ha sido abordado en la cadena y tan bien anda la cosa que nuestro hermoso asesino ya tiene asegurada una tercera temporada.

 

Una producción original de HBO

Creada, escrita y producida por Alec Berg y Bill Hader.

Elenco: Bill Hader, Stephen Root, Sarah Goldberg, Anthony Carrigan, Henry Winkler.

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BARRY recibió tres premios Emmy por su primera temporada:

Mejor actor principal para Bill Hader.

Mejor actor de reparto para Henry Winkler.

Mejor mezcla de sonido.