Por Aleja Paez

Una década de gastronomía federal y algo más

 

 

 

Lo que comenzó como un especial de verano en 2009, hoy es lo más visto de la TVP. Cocineros Argentinos se toma en serio la tarea de llevar la cocina de todas las provincias a la pantalla de la TV.

 

Aleja Páez | Periodista e investigadora especialista en TV y OTTs

 

Además de brindar un servicio informativo de interés público y de incluir temáticas culturales o deportivas que no tienen lugar en los canales comerciales, uno de los valores deseables para una emisora de TV estatal es que sepa retratar la diversidad regional de su país.

A lo largo de la historia, pocos han sido los contenidos que cumplieron dignamente con esa premisa en la programación de Canal 7. Por distintos factores, entre los que se cuentan la centralización de la producción y la carencia de políticas más inclusivas en relación al origen y la estética de los contenidos, la tendencia marcó siempre una sobrerrepresentación de Buenos Aires en la televisión pública. Incluso, si se hila más fino, podría reducirse a una oferta de contenidos generados desde la Capital Federal acerca de los acontecimientos porteños.

Sin embargo, durante la primera presidencia de Cristina Fernández y casi de casualidad nació un ciclo que refuta la idea del porteño-centrismo. Cocineros Argentinos surgió en 2009 como uno de esos especiales que se lanzan al aire durante el verano, mientras los productores evalúan la programación definitiva del año. La idea no solo logró un lugar en la grilla sino que caló al punto de convertirse en uno de los pocos programas que tuvieron continuidad tras de la asunción de Mauricio Macri y el cambio de gestión en el canal.

Esencialmente, la propuesta no se diferencia notablemente de cualquier magazine de cocina en el que uno o varios chefs elaboran platos, comparten recetas y tips gastronómicos. La gran distinción está dada por el regionalismo como elemento transversal en la selección de los platos y en los escenarios desde los que se transmiten en vivo los móviles que acompañan lo que se produce en el estudio. Además, el equipo de cocineros-presentadores integrado por Guillermo Calabrese (desde 2010 cuando reemplazó a Martiniano Molina), Ximena Sáenz, Juan Braceli y Juan Ferrara, con la compañía de algunos ayudantes, funciona muy bien en una atmósfera distendida que incluye bailes, juegos y pasajes humorísticos.

Asimismo, mediante secciones temáticas suelen recorrer noticias de alimentos y tendencias culinarias, presentar platos famosos en series o películas y hasta introducir informes sobre cuidados nutricionales vinculados a distintas enfermedades o consejos sobre el buen comer, a cargo de un nutricionista.

El nivel de aceptación por parte del público ha sido tan positivo que el ciclo se convirtió en una marca registrada que atrajo y mantiene a una audiencia antes poco cautivada por la televisión pública. Con presencia en la programación de toda la semana a excepción de los sábados, el universo del programa dio pie a la creación de varios productos asociados como una web especializada en recetas (cocinerosargentinos.com), que tiene más de 4 millones de visitas mensuales, varios libros, una aplicación móvil temática y hasta un suplemento gratuito en el diario porteño Popular. Además, aunque de corta duración, también tuvo una versión nocturna con la conducción de Calabrese y la actriz Eugenia Tobal de lunes a viernes, durante tres meses en 2017.

Con una propuesta original y auténticamente federal, producida por Kapow para la TVP, los Cocineros Argentinos han logrado recorrer el país a través de la cocina con especiales y móviles desde distintas geografías y realidades. Con ese espíritu, “llegar a los lugares más recónditos de nuestro país y contar qué cosas se comen en los distintos puntos de la Argentina también es una forma de enseñar cultura a través de la gastronomía”, dijo Ferrara en el quinto aniversario del show en una entrevista con Télam.

Por otro lado, como valor adicional tratan de fomentar la filosofía de una dieta basada en lo que llaman “recetas posibles” desde un punto de vista nutricional pero también económico. Dicho de otro modo, tratan de mostrar que se puede comer rico y bien con ingredientes comunes un tanto alejados de las extravagancias ultra gourmet.

Esa trayectoria les ha valido dos nominaciones a los premios Martín Fierro en 2011 y 2012 (Mejor programa de interés general/magazine), dos Tato en las ediciones 2011 (Magazine) y 2013 (Mejor programa de servicios) y un galardón de Fund TV como mejor programa en la categoría “Temas de vida cotidiana” en 2017.