Por Diego Genoud

“La fórmula del triunfo opositor está en un acuerdo político del PJ con Cristina”

 

Diego Genoud | Periodista 

Juan Casas | fotos

 

Tiene toda una vida ligada al peronismo y lo ve hoy en un dilema de difícil solución. Para Hugo Haime, Mauricio Macri corre con ventaja hacia las elecciones, aun en su peor momento. Mientras el presidente tiene un relato que expresa a su electorado, la oposición que domina el peronismo no logra representar al 65 por ciento de la población que se declara en contra de Cambiemos. “En Argentina, hay dos concepciones: una minoritaria que está consolidada y otra que no encuentra el liderazgo y no se pone de acuerdo. Es muy fácil representar lo que representa Macri y es difícil representar, socialmente, a toda la oposición”.

Encuestador y consultor de trabajo constante con Sergio Massa y gobernadores como Juan Manzur, Rosana Bertone y Carlos Verna, Haime sostiene que a Cristina Kirchner no le conviene, de ninguna manera, ser candidata a presidenta. Opina que no la favorece ni el contexto internacional, ni el nacional y señala que el sucesor de Macri se va a encontrar con muchas limitaciones. “El próximo gobierno es de coalición y de unidad nacional, requiere una cantidad de acuerdos en una política de restricción”, asegura. Sin embargo, remarca, ganar las elecciones es imposible si los gobernadores del PJ no llegan a un entendimiento con la expresidenta.

 

 –¿Por qué está tan convencido de que a Cristina Kirchner no le conviene presentarse?

–El próximo gobierno es de ajuste o de lento comienzo de un crecimiento, de discusión con el Fondo Monetario. Y entonces, ¿el relato dónde queda? Cristina tiene riesgo de perder y, si pierde, se termina como jefa de la oposición. Si ella no se presenta, tiene varias ventajas. Cualquiera que venga va a tener que negociar con ella, se garantiza la paz en el Senado, tiene la capacidad de ser la que dice “el Gobierno está haciendo bien o mal las cosas”.

 

–Si va sola, va a ganar más espacio en el Congreso.

–Sí, pero perdió, terminó su jefatura política. Se acaba el mito de Cristina gana.

 

–¿Qué puede ofrecerle el resto del peronismo para que se baje?

–Ser gobierno, que termine Macri.

 

–¿Quién tiene la capacidad de sentarse con ella a negociar?

–Todos los gobernadores. Algunos no están de acuerdo, como Schiaretti y Urtubey. No es la posición de Manzur, ni de Uñac, ni de Verna, ni de Bertone, seguramente no es la Casas ni la de Zamora. Cristina no tiene ninguna garantía de que gana.

 


“El peronismo tiene que representar un sector de la clase media,

un sector de los trabajadores industriales, un sector de los informales y un sector

de los que están fuera del sistema. Y todo eso no tiene un líder único”.


 

 –Pero sus chances son mucho más altas que hace un año.

–En 2017, 20 días antes de la elección en la provincia de Buenos Aires, Cristina ganaba. En el momento en que el Gobierno dio los créditos a los jubilados y jugó muy fuerte Vidal, terminó. Desde el punto de vista de la encuesta, mis números dicen que ella gana. Si uno hace un análisis histórico, a eso ya lo ponés en duda.

 

 –La diferencia está en 2018, donde se desintegra la esperanza que generaba Cambiemos.

–Sí, pero vos tenés un 34, 35 por ciento del electorado, que hoy no aparece en las encuestas pero que está y te dice entre Cristina y Macri, lo voto a Macri: “No lo puedo ver, me parece un desastre pero soy gorila, no me gustan los peronistas y encima Cristina”. Los que votaron en segunda vuelta a Macri votaron contra Cristina y el kirchnerismo. Si no está Cristina, vos sacás un factor de irritación.

 

Entre el líder y la unidad 

 

 –Entonces, la fórmula del triunfo es la unidad, para usted.

–La fórmula del triunfo es un acuerdo con Cristina.

 

–¿Cómo sería ese acuerdo?

–Es un acuerdo político. Pueden ser las PASO o no. La forma es un problema de los dirigentes, no de la opinión pública. La opinión pública los está mirando. Dice “resolveme este problema, porque yo por ninguno de ustedes doy la vida”. Ahí no hay ningún líder.

 

 –Salvo Cristina, para un 30 por ciento del electorado.

–Está bien, pero una persona que tiene un 50 por ciento de imagen negativa es la líder de un cachito. Liderazgo supone la capacidad de organizar, convocar y conducir hacia una meta. Eso no lo tiene. Tiene un mito de que con ella se vivía mejor. Pero hay un cuestionamiento a los modos éticos de su gobierno.

 


“Lavagna sería una solución brutal si el establishment está de acuerdo,

Cristina está de acuerdo y el peronismo está de acuerdo.

Es el hombre bingo, perfecto. Pero cualquier otro puede serlo”.


 

–¿Por qué el peronismo del medio no quiere a Lavagna?

–Ahí se juntan un poquito las ambiciones. Pero creo igualmente que lo de Lavagna es una idea de la vieja política, Duhalde, Barrionuevo. Es una salida del peronismo que no quiere a Cristina. Lavagna sería una solución brutal si el establishment está de acuerdo y Cristina está de acuerdo y el peronismo está de acuerdo. Es el hombre bingo, perfecto. Pero también podría ser otro que logre reunir a los mismos sectores.

 

–Un sector del establishment y un sector del peronismo están de acuerdo con Lavagna.

–Si hoy se juntaran todos los gobernadores del peronismo más Cristina y dijeran el candidato sos vos, sos vos. Puede ser cualquiera. Es una solución política que no tiene que ver necesariamente con la opinión pública.

 

–Después de mucho criticarla, hoy gobernadores como Manzur vuelven a tender puentes con Cristina.

–En el interior, NOA y NEA, vos tenés un peso afectivo del electorado peronista. Cristina es importante y los gobernadores no pueden despreciar eso.

 

–¿Es un peronismo a contramano de la historia, sin vocación de poder?

–Tiene total vocación de poder pero precisa un líder y ese no está. Cuando Menem le ganó a Cafiero, Antonio era el pleno aparato con los gobernadores. Cuando Menem le gana, todo el mundo dijo “vamos con Menem”. Pero Menem también los llamó. Entonces tenés a los gobernadores por un lado y a Cristina por otro. Los gobernadores quieren volver al gobierno nacional y saben que precisan un acuerdo con Cristina. Pero ninguno ha sido muy feliz con ella, siempre ha sido bastante tortuoso ese vínculo.

 

–¿Cuál es la prioridad del peronismo? ¿Que se vaya Macri o que Cristina quede atrás?

–Para algunos que se vaya Macri; para otros, no. Creo que a los gobernadores les importa más que se vaya Macri.

 

 Relato para todos 

 

–¿Por qué sigue vigente la expresidenta?

–Porque en la medida en que vos no podés plantear un proyecto hacia adelante y un sueño de nación distinta, te quedás con lo mejor del pasado. Los errores del Gobierno la agigantan.

 

–¿Por qué no nació el peronismo poskirchnerista?

–El año pasado, cuando el Gobierno gana las legislativas, todos pensábamos que estaba terminada la película. Entonces, era refugiémonos en las provincias y pensemos en 2023. Cuando en abril estallan la crisis y la expectativa que había generado Macri, aparece la posibilidad de ser gobierno. Pero vos para eso tenés que representar a un electorado muy heterogéneo. A Macri le resulta mucho más fácil que al peronismo representar a su sector social.

 

–¿Por qué?

–Porque el peronismo tiene que representar a un sector de la clase media, a un sector de los trabajadores industriales, a un sector de los informales y a un sector de los tipos que están totalmente fuera del sistema. Y todo eso no tiene un líder único. Son pedacitos. Juntar eso y pensar en la Argentina del futuro es complicado. El peronismo no logra o no ha logrado hacer eso.

 

–¿Por qué dice que la oposición no tiene relato?

–¿Cuál es el proyecto de futuro del peronismo? No hay “revolución productiva y salariazo”. No hay “con la democracia se come, se cura y se educa”. No hay “América grande nuevamente” de Trump. Esa idea que se sintetiza en un eslogan, eso no está. ¿Cuál es la idea?

 

 –Mercado interno, trabajo, producción, la vieja idea de la Argentina industrial.

–Eso no seduce a nadie, no te arma un sueño de país distinto.  Lo de Macri está claro para su electorado, es “privaticemos y el sueño individualista con el Estado garante”. Tenés una pelea de sistema de valores en Argentina: de un lado el no peronismo y del otro lado el 65 por ciento de los argentinos, que comparte los valores de la Argentina solidaria que expresó el peronismo, hoy sin una representación clara.

 

–¿Cómo sería un relato opositor al del macrismo, distinto al del kirchnerismo?

–Que diga cuál es el país que queremos. Y no se encuentra la síntesis porque no está claro. Si no, ya estaría el eslogan.

 

–Son eslóganes que plantean el regreso a un pasado que tampoco se sabe si puede volver.

–Cada pueblo tiene un sistema de valores y vos tenés que poder representarlo. Por eso digo que la oposición no encuentra el relato y Macri sí.

 

El peso de Massa 

 

–¿Qué opciones tiene hoy Massa sobre la mesa?

–Puede ser candidato a presidente, que es lo que quiere. Alguien diría que puede ser candidato a gobernador.

 

–Todos lo quieren ahí.

–No se puede ir contra el deseo de un dirigente. Él dice que quiere ser candidato a presidente y que si no es su turno, no lo va a ser. Es una decisión que todo el mundo va a tomar en junio.

 

 –¿Qué acuerdo puede hacer Massa con Cristina?

–Depende de la voluntad de ambos. Cuando hay vocación de poder y visiones comunes, todo es posible. Cuando hay visiones contrapuestas, no.

 

–Un Massa opositor está más cerca de Cristina, se supone.

–Se supone, pero hay que ver si se ponen de acuerdo en cómo conducirían un gobierno. En el tema de Venezuela, hay dos conceptos de política internacional.  Massa puede pensar que, aunque no entre en segunda vuelta, Cristina lo necesita para ganar la elección. Porque en 2015, más del 60 por ciento del electorado de Massa votó a Macri. Es un rol que va a estar por encima de los votos que obtenga.

 

–No tiene tanta fortaleza como para no negociar con nadie.

–Sería lógico que pudiera llegar a un acuerdo, programático y político, pero no como títere.

 

–¿Cómo hace Massa para presentar a sus votantes un acuerdo con el kirchnerismo?

–Hay una demanda de la sociedad de resolución del problema. No estamos diciendo “Cristina candidata”, estamos diciendo “Cristina no es candidata”. También hay que ver cómo lo presenta Cristina. 


“Lavagna sería una solución brutal si el establishment está de acuerdo,

Cristina está de acuerdo y el peronismo está de acuerdo.

Es el hombre bingo, perfecto. Pero cualquier otro puede serlo”.


 

El peronismo opositor

 

–¿Cuál es la diferencia entre este peronismo opositor y el peronismo de la Renovación?

–El peronismo de la Renovación tenía dos cabezas, a Cafiero con los gobernadores y a Menem. Hoy tenés 15 gobernadores y Cristina. Suponete que Cristina fuera Menem, pero del otro lado no está Cafiero, el que lidera al otro conjunto. Puede pasar que todos los gobernadores se pongan de acuerdo y digan “tal es nuestro candidato”.

 

–Pareciera que no hay hoy, en la nueva generación, la envergadura de los Manzano, Grosso, De la Sota, Cafiero, Menem.

–Los conocí a ellos y los conozco a estos. Era una Argentina diferente, virgen, donde las ilusiones podían ser cumplidas. Venías del fracaso de Alfonsín pero también del recupero de la democracia. Esta es una Argentina más complicada, más baqueteada, en un mundo distinto y con una sociedad mucho más difícil para representar.

 

–¿No son hijos políticos del macrismo, de la época de Macri, educados en el ajuste y la austeridad?

–Al revés, son dirigentes políticos que han tenido que ponerse a administrar. Vienen todos de la política, desde Bertone hasta Urtubey, son cuadros políticos que llevan dos décadas haciendo política.

 

–Lo explica bien Frigerio cuando dice “lo bueno es que todos estamos de acuerdo en que hay que hacer el ajuste”.

–Ninguno se le plantó, pero ninguno está de acuerdo con lo que hace Macri.

 

–¿El 2001 terminó de impactar ahora en el peronismo y en su ausencia de dirigentes?

–La crisis afectó a toda la dirigencia. ¿Cúal es el dirigente que tiene Macri? ¿Quién es dirigente? Nosiglia y Grosso son los dirigentes. ¿O Peña es un dirigente? 

 

–Larreta es el que tiene una cultura política previa.

–Ya en la época de Menem el peronismo tenía el problema de que la sociedad cambia. La crisis de los partidos políticos en el mundo tiene que ver con las migraciones y con que ya no representan a los trabajadores industriales, que ahora son un cachito de la sociedad. Entonces, el partido que intenta representar al conjunto, tiene problemas.

 

–¿La esencia movimientista del peronismo sigue estando?

–Sigue.

 

–Porque el sueño liberal es que el peronismo se convierta en un partido menos movimientista y más moderado, para reconstruir un bipartidismo de centro.

–El amigo Di Tella estaba enamorado de esa idea. En el peronismo, el partido siempre fue un instrumento electoral, nunca fue otra cosa. Para el radicalismo, es distinto. El radicalismo está en un problema porque intenta representar a la clase media, siendo parte de un gobierno que la destruye.