Editorial

La época de la transición

Revista COLSECOR 

Noviembre 2018

 

La conectividad y la digitalización crean y sepultan: significados, experiencias y dimensiones culturales en todos los campos de la sociedad. En la economía con sus nuevos estándares de consumo, en la productividad y el mundo del trabajo, en la política y los modos de representación que adoptan las instituciones; podríamos pensar sin exageraciones que no hay hábitos cotidianos y conductas de las personas que no queden alcanzados por el fenómeno que viene a cambiar todo.

En ese marco de realidad, COLSECOR y sus entidades asociadas en cuanto al modelo de negocio y actividad, los diferentes roles en la cadena productiva y el vínculo cooperativo para la conformación de economía de escala, se encuentran comprendidos en este momento transitorio que describimos.

Dato relevante: nuestra integración cooperativa nació en el año 1995, tiempo exacto en el que Internet llego a la Argentina. Comenzó a implementarse inicialmente solo en espacios de carácter científico. Pensemos la trascendencia que hoy tiene la banda ancha y su inserción en la sociedad y ya no hay lugar para el asombro.

Las personas que escapan a la naturaleza de las pantallas pegadas al cuerpo son una rara excepción y ese hecho nos lleva a una naturalización adquirida que es inopinada. Logra despertar curiosidad saber cómo pueden vivir aquellos escindidos del dispositivo.

Vale decir que hace pocos años atrás, esto no existía. Mirar por el espejo retrovisor los acontecimientos sucedidos en poco más que 20 años a esta parte da más vértigo que observar aquello que se presenta en el horizonte que alcanzamos a observar.

Estamos seguros de algo: lo nuevo nunca se puede negar. Se convierte en un significado de orientaciones para las organizaciones que también vale decir, tienen de algún modo ciclos de vida y claramente se pueden ver afectadas por el paso del tiempo.

Ante el contexto que se describe a modo introductorio, es pertinente apropiarse de una textual con preaviso de Charles Darwin: “No es el más fuerte de las especies el que sobrevive, tampoco es el más inteligente el que sobrevive. Es aquel que es más adaptable al cambio.”

En líneas generales podemos decir que todos estamos en tiempos de transición. Un fuego que quema y que pone a prueba la existencia y el costumbrismo. Las entidades cooperativas no son ajenas a ese haz de luz sobre los acontecimientos.

Tenemos responsabilidad y legitimidad social, originalidad y sostenibilidad solidaria en décadas y una singularidad suficiente como para intentar representar lo nuevo que puede hacer el cooperativismo. En el proceso sucede una realidad que no es nueva pero que se consolida: la concentración económica lucrativa empuja brutalmente a millones de personas sobre la puerta de salida que no le ofrece ningún destino para vivir con dignidad. La dominación excluye y de ahí viene una importante razón de los migrantes que se multiplican en el mundo.

Sobre la incertidumbre instalada se tiene que potenciar el talento asociativo en las comunidades organizadas y la productividad social en las metodologías de las políticas públicas de los estados. La época de transición de la que hablamos sucede en tiempos que son de crisis. Este el rasgo que permite comprender el contexto en el que estamos.

Para el lucro desmedido suele ser una oportunidad para ganancias incalculables. Para el cooperativismo es un tiempo bisagra para transformaciones estructurales inclusivas de ciudadanía. Por esos motivos es que desde nuestra organización solidaria tanto apelamos al desarrollo tecnológico en nuestros pueblos con economía social.

No somos redundantes si reafirmamos que la madre de todas las pobrezas será la pobreza tecnológica. En ese camino de reparaciones con inversión estamos trabajando con las cooperativas comunicacionales en COLSECOR. Cuando habitualmente señalamos la existencia de la brecha digital ya no hablamos de un problema. Es un peligro que se puede transformar en tragedia social.