Por Martín Eula

La Copa de Messi

 

 

 

Leo merece un Mundial y Rusia 2018 ya empieza. La Selección no llega bien y no es candidata, pero tiene al mejor del mundo para ilusionar otra vez a todo un país.

 

  

Por Martín Eula | Periodista 

 

Messi tiene la Copa del Mundo ahí adelante de sus ojos y al alcance de sus manos, pero no es suya. La mira fijo, embuido en el dolor por algo que tuvo tan cerca y se irá rumbo a Alemania... Una sola imagen muchas veces resulta demasiado contundente y la del capitán argentino yendo a buscar el premio por ser el mejor jugador de Brasil 2014 y la vista fija en la madre de todas las copas queda para la historia. Y la historia, salvo honradas y no exitistas excepciones, la escriben los que ganan.

El gol que erró Gonzalo Higuaín, el que falló Rodrigo Palacio, el remate desviado del propio Lionel, el penalazo del arquero Neuer al Pipita que un árbitro italiano decidió no sancionar, la definición de un tal Götze y miles de argentinos que inmortalizaron el "Brasil, decime qué se siente" son imágenes consecuentes de "la" imagen, tal vez ahora difusa pero imposible de olvidar. Como esas cosas que uno prefiere no volver a observar para evitar el dedo revolviendo la herida. Porque ¿cuántos de ustedes vieron de nuevo la final de Brasil 2014?

Un nuevo Mundial golpea las puertas y Argentina llega con las dos manos atrás y Messi, omnipresente, adelante. El 24 de junio, dos días antes de jugar con Nigeria el último partido de la fase de grupos, el 10 cumplirá 31 años, un dato no menor para dimensionar la vigencia y su poder de influencia en un equipo, un partido y un torneo. 

"Messi merece un Mundial", es una frase que salió de boca de varios protagonistas y personas vinculadas al deporte y que sienten millones de fanáticos del mundo que consideran a Leo patrimonio futbolístico de la humanidad. Muchos países que no se clasificaron para Rusia sin dudas alentarán a la Argentina porque en Argentina juega Messi, la tabla de salvación y esperanza para una Selección sacudida por una estructura -la AFA- absolutamente inestable.

 

    

"Sería injusto que Messi no ganara un Mundial"

Gianni Infantino, presidente de la FIFA

 

En las vísperas, llegar a otra final supone escalar el Everest desnudo. Con tres entrenadores distintos en las sufridas Elminatorias, con ideologías y esquemas diferentes, sería un milagro hablar de un equipo consolidado. Y el milagro no ocurrió. Lo que puede ocurrir es que se alineen los planetas y varios muy buenos jugadores le den sustento colectivo al mejor jugador del mundo. Sustento y continuidad que tienen los rivales en el grupo.

Islandia es  eso: un equipo. Es su primer Mundial producto de un trabajo a largo plazo, sorprendió en la última Eurocopa (eliminó a Inglaterra en cuartos de final), ganó su zona en la etapa clasificatoria y, lo que aumenta su peligro, no tiene nada para perder y mucho para disfrutar con ese show de futbolistas cuyos apellidos terminan en sson.

Croacia también tiene definida su formación, salvo ajustes de último momento. Un 11 que contiene talentos como Luka Modric e Iván Rakitic, volantes titulares del Real Madrid y el Barcelona, delanteros peligrosos como Mandzukic, compañero de Higuaín y Dyabla en la Juventus, y otros jugadores que actúan en las principales ligas de Europa. Igualmente sufre altibajos, los que la llevaron a un Repechaje para estar en Rusia.

Y Nigeria es un viejo conocido para la Argentina, ya que fue rival en las últimas dos Copa del Mundo. Su sello distintivo es un fútbol rápido y peligroso, con verdaderos atletas, mucha juventud y cierto desorden que buscar ordenar el rigor de un entrenador alemán. Obi Mike, Iwobi e Ilheanacho son apellidos para de ninguna manera menospreciar.

Argentina, en esa primera instancia, le opondrá un arquero suplente en su club (Romero en el Manchester United), un zaguero confiable (Otamendi) sin compañía definida, marcadores de punta no establecidos, volantes internos sin gol, el extraño caso Di María y centrodelanteros certeros en sus clubes pero que siempre les falta algo vestidos de celeste y blanco (Higuaín y Agüero). Por todo esto y por ser Messi, Messi es la luz.

 

"Messi necesita ponerle el sello a su legado en el Mundial. Yo quiero que gane el Mundial porque se lo merece".

Jürgen Klinsmann, ex entrenador de Alemania y Estados Unidos.

 

 

Los candidatos

Brasil, España y Alemania, el orden de factores no altera el producto, son los grandes favoritos. 

Tite rescató a un Brasil que, en septiembre del 2016, se parecía demasiada a lo que fue Argentina en las Eliminatorias. El entrenador brasileño hizo una depuración, apostó por jugadores que conocía, introdujo juventud en lugares puntuales y armó una formación estable para que Neymar explote su genio. Justamente cómo llegue el crack, después de su operación, será una de las cuestiones a atender. Y por si fuera poco, el pentacampeón mundial cuenta con dos arquerazos: Alisson y Ederson.

La España del tiki taka también se oxigenó luego de la precoz eliminación de hace cuatro años. Derrocha talento, buscará despedir a Iniesta como Iniesta se lo merece, la resguarda una gran defensa mitad Real Madrid mitad Barcelona (Carvajal, Sergio Ramos, Piqué, Jordi Alba), también tiene un gran arquero (De Gea) y dispone de variantes ofensivas incluso si decide jugar sin un nueve de referencia.

Y Alemania es Alemania. Siempre. El peso de su nombre es avalado por un proyecto que lleva años y Joachim Löw puede formar hasta dos selecciones de primer nivel. Sin una figura rutilante, le sobran arqueros, la defensa es una garantía, el mediocampo cuenta con la mezcla exacta entre recuperación, pase, generación y gol, y el ataque puede resultar un peligro.

 

Gentileza Olé 

 

 

Las amenazas

A Francia se le caen apellidos con enorme talento (Mbappé, Pogba) y una gran proyección, pero el tema es su consistencia. Bélgica emerge como un caso similar (da gusto ver a Eden Hazard y mete miedo Lukaku). Inglaterra dispone de muy buenos jugadores y un tremendo goleador (Harry Kane). Y bajo ningún punto de vista se puede ignorar a Portugal si su capitán y buque insignia es Cristian Ronaldo, esa máquina competitiva de meter goles y ganar títulos.

En este rango claramente ingresan Uruguay y Colombia. Súarez, Cavani y Godín son los tenientes del Maestro Tabárez, quien movió el mediocampo con jóvenes como Vecino, Valverde y Bentancur (el ex Boca y hoy Juventus). Y José Pekerman buscará cerrar el legado que le dejó a Colombia con una actuación histórica, la que Brasil le cortó en la anterior Copa: James Rodríguez y ahora sí Falcao son estrellas como las de cualquier gigante. Estatura a la que llegó Mohamed Salah con su terrible temporada en el Liverpool: el argentino Héctor Cúper disfrutará de un atacante de excepción en el regreso de Egipto a un Mundial luego de 28 años.

 

"Me gustaría que Messi ganara un Mundial porque se lo merece".

Ricardo Gareca, entrenador de Perú.

 

Nuestro camino 

Si Suiza y aquella Bélgica fueron tomados como rivales amigables en octavos y cuartos de final en Brasil (vale recordar ambos 1-0 para entender que nada es fácil), ahora en la previa el camino posterior avizora dificultades serias a partir de cuartos de final. Si Argentina gana su grupo, enfrentará en octavos al segundo del Grupo C, que debería ser Perú (de Ricardo Gareca) o Dinamarca, para después si vérselas con España o Portugal. Brasil sólo sería un escollo en la final si ambos ganan su zona... En caso de ser segundo en el grupo, ahí sí en octavos llegaría el turno de enfrentar a Francia.

Pero mejor es esperar esas instancias por dos motivos. Por un lado, en un Mundial siempre hay sorpresas o imprevistos y, por el otro, Argentina deberá preparar su candidatura a medida que pase la competición. Porque somos así de extremistas, porque somos realistas y contadores de costillas, porque somos argentinos.

Y porque la Selección no es la mejor, pero sí tiene al mejor...