Entrevista

Ángela Lerena, sabe de lo que habla

 

 

Su presencia en el campo de juego es una revolución no sólo como referente de la mujer en la profesión sino para muchos chicos que se inician en el periodismo deportivo.

 

 

Por Cecilia Ghiglione | Redacción COLSECOR

 

Es periodista deportiva desde los 19.  Ángela Lerena comenzó en TyC Sport, pasó por Fútbol para Todos y hoy es parte de la señal TNT Sport en el nuevo formato del fútbol pago. Su trabajo en el campo de juego es reconocido y valorado por sus pares, su presencia dentro de la cancha,  que parecía acorazada para las mujeres, aporta a la igualdad de género en el trabajo.  

Como Gisella Trucco, la mujer árbitro que debutó en la primera categoría, Lerena es pionera en trabajar cerca del banco de suplentes en una cancha de fútbol. Con la conciencia clara de su lugar, apuesta a que el género tenga un lugar de mayor calidad en el medio y no como “figura decorativa o adorno”.

- “Tengo un asiento acá, no se preocupen tanto. Pero miro los partidos parada, soy una chica de popular”, dice en twitter en respuesta a algún comentario de alguien que la vio embarazada trabajando en la cancha. La periodista, que también es dirigente comunista, ex candidata a legisladora y militante sindical, usa la red del pajarito con asiduidad para expresarse sobre diversos temas que se vinculan a la profesión, pero también habla de política, de género y otras discusiones de la caliente actualidad nacional.  Lerena es una figurita difícil en el medio.

En 2014 se quedó afuera de la transmisión del FPT del mundial de Brasil y esta situación fue criticada por muchos colegas y en las redes sociales. En su lugar fue Titi Fernández. “Me parece un gran error”, dijo el periodista Alejandro Wall resaltando el trabajo periodístico de Lerena en el campo de juego, “con criterio, sin hacer circo y sin repetir en cada partido preguntas obvias”. “Ya vas a tener tu Mundial”, le pronosticó el conductor Daniel Tognetti. Previsora, y depositando confianza en la Selección Nacional, ya compró su entrada para la final de Rusia 2018.

 

Además de profesional, ¿sos apasionada del fútbol?

A los 14 me enamoré perdidamente del fútbol pero antes, a los cinco, de casualidad alguien me preguntó de qué cuadro era y yo no sabía. Le pregunté a un tío y me hice de su equipo. En mi familia el fútbol ni siquiera se comentaba, el único deporte era el golf.

 

¿Ibas a la cancha?

Era un drama. Era impensado que una chica de San Isidro nacida en un ambiente de clase media conservadora se cruzara la Capital sola para ir a la cancha. Tenía que rogarle a alguien que fuera conmigo, lo volví loco a mi hermano que era dos años más chico. La primera vez que fui a una cancha tenía 14, no te voy a decir a que equipo fui a ver, pero recuerdo todos los detalles. Después seguí yendo los fines de semana pero siempre vestida con ropa suelta y una capucha que no me sacaba hasta estar adentro entre amigos. De hecho los varones hacían pis delante de mí.

 

¿Y  en la escuela cómo era ser futbolera?

Iba con la camiseta de mi equipo debajo del uniforme, eso implicaba que se burlaran de mí. Me preguntaban si era varón, me decían lesbiana. Me moría de ganas de jugar al fútbol con mis amigos pero no me dejaban, tenía que hacer hockey como todas las chicas. Igual no soy buena jugando fútbol, como en la vida me destaco más por el esfuerzo que por el talento. 

 

 

Ángela estudió comunicación social en la UBA y cursó también periodismo deportivo. A los 19, cuando la llamaron de TyC Sports, el fútbol la atrapó y fue terminando de construir su identidad alrededor de él. “Siempre trabajé de esto”, dice.

La primera vez que pisó el campo de juego fue el 8 de marzo de 2012, Día de la Mujer, en el partido que Lanús le ganó a San Lorenzo 4 a 1.  De ese momento recuerda mensajes de apoyo, críticas constructivas y ataques directos por ser mujer.

“Soy futbolera de toda la vida, pero además soy feminista, tenemos que serlo para desandar las enormes diferencias entre hombres y mujeres en el ámbito laboral y otros tantos espacios”. 

Lerena entiende que el hecho de ser mujer en esta profesión la pone bajo un sensor especial, como en el viejo Telebeam. “Por ser mujer, todos te van a estar mirando, buscando el error. Cada cosa que no sale del todo bien en un partido me la marcan por twitter. Pero están todos pendientes de lo que hago”.

 

 

 

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 Si tuvieras que hacer un resumen de tu experiencia profesional ¿qué dirías?

En estos 20 años, da medio vieja que lo diga, me di cuenta que es un problema del hombre que le cuesta aceptar a la mujer, no es un problema de la mujer. Si estudias y te formas tenés la misma posibilidad de hacer bien el trabajo de un hombre. Es como que el fútbol es el último reducto. ¡Minas acá no!, dicen…. Y vos venías a invadirle el último bastión y encima, a veces, sabes más que ellos y trabajas mejor. Entonces, el lugar ha sido ocupado con paciencia, equivocándome lo menos posible porque están con la lupa y cada error tuyo es para demostrar que las mujeres no pueden hacer esto.

 

¿Qué es lo peor del machismo en una cancha?

Todavía me pasa que cuando pido un teléfono me dicen: “Te doy el que no tiene mi mujer”, haciendo el chiste de siempre. O que te tiran los perros todo el tiempo, no por mí, sino por ser la única. Me pasó una vez en Córdoba, en la antesala de un vestuario, entraron todos menos yo por ser mujer. Y el tipo me decía: “femeninos acá no”. Fíjate que ni siquiera podía usar la palabra mujer y usaba un masculino para referirse a una mujer. Armé un escándalo porque me aprovecho también de eso. Le dije que iba a denunciar al club y a él por discriminación. Finalmente vinieron los dirigentes y le dijeron: dejála pasar, por favor. Como a la media hora cuando el lugar estaba lleno de familiares y mujeres me acerco y le digo: se te llenó de femeninos. Me quería matar. En realidad te da bronca que todo cueste el triple para que te consideren al nivel del resto. Nosotros sufrimos el machismo y la misoginia desde muchos años, ahora cada vez menos. Si los jóvenes pueden ver que una mujer puede hablar bien de fútbol y le pone dedicación, también ellos van a crecer con una mirada de la mujer más abierta. La pelea hoy ya no es tanto por un lugar, porque cada vez hay más mujeres en los canales deportivos, sino que la pelea pasa por un lugar de prestigio y de calidad. Es importante que las mujeres puedan reafirmar su profesionalismo, que sea un aporte de fondo y no de forma.

 

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¿Y qué aporta la mujer al periodismo deportivo?

Al tener tan poco margen para el error, eso te hace chequear más los datos, ser más profesional. Ese doble esfuerzo no es justo pero te templa el espíritu y te hace más fuerte.