Entrevista

Inés Estévez. La actriz que se reveló cantante después de los 50

PH Ximena Ambrosioni

Por Cecilia Ghiglione

Cantante y actriz, actriz y cantante. Inés se define como ambas, aunque también escribe novelas, enseña teatro y dirige. También es mamá de dos niñas. Luego de un retiro voluntario de la actuación por varios años, volvió al cine y se la vio en los últimos meses en la pantalla chica en El Maestro. Pero Estévez fue por más y a los 52 años  decidió reinventarse levantando la voz.

Hace dos años se animó a cantar en público de la mano de Javier Malosetti, por entonces su pareja. Hoy la relación sentimental con el músico concluyó, pero Estévez reconoce en él no sólo a su mentor musical sino a un ser especial que la redescubrió como artista.

Del otro lado del teléfono, mientras toma un descanso en el rodaje de una nueva película, Inés dice que “la música siempre estuvo presente en mi vida” pero que hacerlo en público no estaba en sus planes. “Mi padre, Carlos Augusto, era oficinista pero un amante del jazz; tocaba de oído. Tenía un grupo donde se juntaban una vez por semana y me llevó con él desde los 8 años. Un tipo hermoso, alto, rubión y un soñador. Mi madre, que todavía vive, fue profesora de francés y era muy amante de la lírica. La música es algo que me acompañó toda mi vida pero nunca pensé tomármelo seriamente por respeto,  porque me parece que hay gente formada para eso. Pero, bueno, se dio así y estamos ahora haciendo giras con la banda”.

Antes de imaginarse cantando sobre un escenario, Inés grabó algunos singles e intervino en bandas sonoras (Matar al abuelito), allá lejos y hace tiempo. Pero todo sucedió  bajo el amparo de un  estudio de grabación y nada hacía suponer este presente solista, frente al público, de swing, bossa y jazz  con la Esteves&Magic3.

 

¿Cuándo se puso seria la cosa arriba del escenario?

Cuando en esa relación afectiva tan profunda, tan hermosa y valiosa que tuvimos con Javier Malosetti nos dimos cuenta que nuestros padres (Walter Malosetti y Carlos Estéves) escuchaban la misma música y los mismos intérpretes. Él en El Palomar y yo en mi casa de Dolores. Creo que algo digitaron los viejos, amantes de la música los dos, bohemios, colgados, disfrutadores de la vida. Entre esas coincidencias Javier me llevó de la mano y armamos ese binomio que terminó resultando en 50 shows en un año.

 

 Y ahora, ¿cómo es la Inés sin su mentor?

Cuando nos separamos con Javier  desestimé en un primer momento seguir, pero la banda quiso y acá estoy como solista, con un montón de shows e invitados, quizá con un disco en vivo. Todas mis fichas están puestas acá, es algo que me abruma pero me fascina, es lo primero que produzco en mi vida por propia cuenta.

 

La Inés cantante tuvo ahora que educar sus cuerdas vocales ya que es larga la lista de presentaciones.

¿La experiencia actoral te ayuda al momento de enfrentar al público en un escenario?

A mí no, no sé a otras personas; esto es muy personal. La actuación requiere de una disciplina que compromete todo mi ser: el cuerpo, el espíritu la memoria, la concentración, el estado físico y mental. Son muchas horas que requieren estudio previo. Cantar tiene una bohemia, puedo tomarme un vino y salir a cantar. De todas maneras, lo que compensa es que cuando actúo tengo la protección de la ficción, la loca que grita no soy yo, es el personaje; mientras que cuando cantando me paro frente al público, lo miro a los ojos y eso me genera un pequeño terror  extra.

 

Se la escucha feliz, a pesar de las presentaciones, los rodajes, las clases y la maternidad, mientras repite que “no esperaba vivir esta experiencia después de los 50”.

¿Parece que no sos fácil de encuadrar?

Soy atípica. Recién supe que podría ser madre, que podía hacerme cargo de la vida de otro después de los 40. A los 52 estoy empezando una nueva carrera y con gran intensidad mientras que otros empiezan a pensar en jubilarse.

 

Hace unos años, en 2006, decidiste dejar de actuar. ¿Qué pasó y que hizo que volvieras?

Yo no tengo formación académica, me forme trabajando en el cine y el teatro  que era lo más parecido al arte. Cuando empecé a trabajar en televisión con más visibilidad coincidió con el momento de la hipercomunicación, de la explosión de Internet  y lo audiovisual en ese momento empezó a ser de las ramas del arte lo más alejado del hecho artístico, empezó a ser la fama un valor en sí mismo y yo no estaba acostumbrada a eso, no sabía manejarlo, no tenía ese entrenamiento  que sí tenían muchos de mis compañeros para lidiar con el tema; para mí era muy ajeno todo. Para mí la actuación era exclusivamente artística y ese ir contra ese sistema que le daba lo mismo quien estaba ahí por el arte que por la experiencia de la notoriedad me confundió. Después de meses de pensarlo tuve un accidente en un rodaje televisivo bastante bravo y ahí me tomé unas vacaciones con el objetivo de dejar la actuación.

  

     

Con pasado de bailarina  Inés dice que su única formación académica fue la danza entre los 4 a los 13 años, en Dolores, todo lo demás ha sido pura experiencia. Desde septiembre se la puede ver en la miniserie El Maestro (El Trece y TNT), encarnando a la villana Paulina, un personaje “quebrado”, según la propia actriz.

“Me atrajo el proyecto apenas me lo propusieron porque responde a los trabajos de Polka que revisten calidad”, dice, “además de trabajar con Julio Chávez (Prat) con quien compartí poco y hace mucho tiempo”.

“Me gustan los personajes que ofrecen el desafío de las contradicciones, me interesan especialmente porque tienen una amplitud expresiva muy superior. Así que lo disfruté muchísimo”.

A pesar de estar formada en la danza, “soy la única de los personajes centrales que no baila”, agrega.

 

 

En este paréntesis de la actriz llegaron a la vida de Inés (que en ese momento compartía con el actor Fabián Vena)  sus hijas: Vida (8) y Cielo (7). “Adopten hermanitos porque es hermoso”,  dice orgullosa  de sus hijas.  

Siempre te has ocupado de desmitificar  la maternidad como un estado idílico.

Mi estado como madre sigue siendo un sacerdocio; hago lo que puedo, como puedo, lo mejor que puedo. Yo creo que tener hijos es un acto que requiere de una entrega  que en general nos excede. Está muy identificado para el lado idílico pero la paternidad y la maternidad no son así. Ser padres es una tarea irrenunciable y que demanda toda la energía  de uno. En mi caso  particular hay un plus que tiene que ver con la condición de mis dos hijas con quien tengo tenencia compartida con el papá, los dos estamos muy atentos a ambas. Después de mucho buscar hemos logrado buscar soluciones terapéuticas que acompañen la condición de ambas que no entran dentro de los cuadros patológicos típicos. Esa fue la mayor sorpresa, que los lugares dedicados a la educación especial también son dogmáticos; hay colegios para hipoacúsicos, para chicos down, para autistas  pero cuando el chico no reviste la patología específica sino que tiene un retraso madurativo, que es una condición producto de vivencias que tuvieron, era muy difícil encontrar un ámbito que las cobijara. Finalmente encontré una institución maravillosa, sostenida por una comisión de padres que todos los meses aportamos lo que cada uno puede de manera anónima para ayudar a la institución porque las coberturas de las obras sociales no alcanzan.

 

Sos en general muy crítica del sistema educativo.

Hay lugares y profesionales importantes pero en materia de inclusión hay mucho por hacer todavía,  me refiero a que la enseñanza acepte que cada ser humano es singular y no necesariamente está capacitado para adherir al manual de rigor, es un cráter que tiene el sistema educativo.

 

Como usuaria frecuente en twitter, ¿qué pensas de las redes sociales?

Antes me rehusaba a usarlas pero después aprendí a sacarles el jugo….  Con el tiempo vi que podía ser un lugar desde donde aportar una mirada, de búsqueda, de verdad porque me parece que la verdad es algo imbatible. Me parecen una herramienta interesante desde donde intento ser constructiva, ayudar, despertar conciencia y también difundo mi trabajo. Me molesta el anonimato en las redes, esa falsa valentía que produce un perfil falso…. 

 

 PH Alejandra López