Contexto

El desafío de ganarle al basural

 

Por Cecilia Ghiglione

 

¿Qué define a algo como basura? ¿Cuándo un objeto adquiere un estatus descartable? ¿Todo - o todos - podemos ser basura?  

La basura es el espejo de nuestra sociedad capitalista que prescinde, descarta y desecha casi todo en un proceso de aceleración cada vez más vertiginoso, incluyendo a las personas. La basura implica también una disputa económica y se utiliza como recurso de poder en algunos territorios. La basura que se supone carece de valor es para algunos sectores sociales, sobre todo para los marginales, un recurso de vida cotidiana. La basura, a diferencia de la mercancí­a o de los objetos que quedan dentro del ámbito privado, se delega al colectivo social a través del Estado y se socializan las pérdidas que producen determinados objetos. La consecuencia fatal son ciudades enteras acosadas por los desechos de una sociedad.

Vidrio, papel, latas, pañales, envases de plástico, restos de comida, lámparas, pilas, cartones, desechos textiles. A todo esto le cabe el rótulo de basura. La mejor basura es la que no se genera, dice una de las máximas del ambientalismo. ¿Es posible en la economí­a unidireccional (producir, consumir y tirar) que nos atraviesa pensar en reducir los desechos o reingresarlos al mercado bajo otras formas o productos?

Tal vez, una llave para ensayar respuestas este en cambiar el modo de vincularnos con la producción de bienes; pensar que todo aquello que se desecha puede tener una nueva vida útil. Sobre esta idea se sostiene el paradigma de la economí­a circular, un concepto que se contrapone a la economí­a lineal y se basa en el principio de utilizar los residuos como insumos, cuidar el ambiente y modificar la lógica del consumo.

 

 

Trabajadores de la planta de RSU de la localidad de La Para (Cba)

 

 

Desafí­os de la economía circular

Sobre el modelo de las tres R (reducir, reutilizar y reciclar) este paradigma sostiene que es necesario reducir la producción innecesaria de bienes para disminuir la contaminación y la energí­a que se utiliza en estos procesos. Para ello, requiere de la acción comprometida del mundo empresarial que diseñe procesos de producción menos contaminantes y que reduzcan los desperdicios o los reciclen.

"En nuestro paí­s, las oportunidades en este sentido son inmensas, afirma Gonzalo Del Catillo, coordinador de Proyectos del Capítulo Argentino del Club de Roma que trabaja identificando iniciativas posibles en el país junto con la cartera de Ambiente nacional. Entre las iniciativas que cita Del Castillo está Xinca, un emprendimiento de calzados mendocino que utiliza neumáticos en desuso para las suelas y La Escombrera en Córdoba que produce ecoáridos a partir de desechos de obra y demolición.

La gestión de los residuos también es una tarea central que cabe tanto a los consumidores en sus hogares, a las empresas y al Estado que necesariamente debe ordenar estas acciones definiendo reglas de juego claras y con polí­ticas especí­ficas. La ley de envases, por ejemplo, es algo concreto que debería obligar a incluir un porcentaje de material reciclado en los nuevos productos y colaborar en la recuperación de frascos y botellas.

Según datos del propio Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación, el país tiene graves problemas en materia de saneamiento que dificultan las políticas orientadas hacia una economí­a circular. "Alrededor del 35% de la población no tiene acceso a un sistema de disposición final de residuos sólidos urbanos (RSU) y existe una gran cantidad de municipios con basurales a cielo abierto", sostienen. A revertir esta situación, dicen desde el Ministerio, apuntan las metas del programa "Basura Cero", que con financiamiento del BID busca que para 2019 el 80% de la población tenga acceso a un sistema de disposición adecuado de residuos a partir de proyectos regionales. La aspiración es que para 2023, cubra al 100% de la población.

 

 

La Para recicla

La localidad cordobesa de La Para es un caso modelo en el tratamiento de los residuos. El proyecto lleva 25 años pero en los últimos dos ha tenido modificaciones que han ampliado su crecimiento. Para el municipio que lleva adelante la recolección de RSU, "el reciclado es una polí­tica de Estado", dice Ariel Toledo, responsable de la planta.

 

La planta de Reciclado de La Para tiene 5 hectáreas divididas en sectores.

En uno se produce el compost que se destina al vivero propio y también se vende.

El proyecto se completa con una granja y una huerta.

 

 "Somos 4.000 habitantes, el reciclado no genera ganancias por el volumen pero es nuestro aporte al medioambiente. Para nosotros es también una tema sanitario", sostiene.

Entre los cambios más importantes que ha experimentado el proyecto se destaca la intensificación de la campaña de concientización en las escuelas y con los niños "que son los multiplicadores de estas ideas".

En La Para se recupera el 60% de los residuos. El porcentaje que resta todaví­a "no le encontramos destino", explica Ariel. "Hoy eso va a un basural a cielo abierto que está por desaparecer ya que hemos creado un ente regional con otros 9 pueblos donde vamos a destinar la basura. "Pretendemos que sea un vertedero modelo". Si bien La Para es el único municipio del ente que por ahora separa los residuos en origen, produce compost y recicla otra parte, Toledo cree que este proceso se dará con el tiempo porque se verán obligados por los costos de traslado a reducir el volumen de lo que lleven a la planta. Se estima que unas 25 mil personas destinarán sus RSU en este predio ubicado entre Balnearia y La Villa que recibirá aportes del ámbito Provincial y Nacional.

 

 

La planta modelo de Justiniano Posse

En esta localidad del este cordobés, el promedio de basura por habitante supera a la media nacional que está por debajo del kilo/diario. Según datos del monitoreo que realiza el municipio local dos veces al año, "estamos en 1,6 kilos por habitante/dí­a, lo que marca un alto consumo", explica Sebastián Bruno del área de Ambiente.

A pesar del elevado consumo que denotan las cifras en esta zona enclavada en una región agrí­cola privilegiada, desde hace 8 años se desarrolla un proyecto de tratamiento de residuos que es modelo en la región. Hoy el municipio trabaja sumando tecnología en el montaje de una nueva planta, ubicada a 3 km. en las afueras de la localidad, para automatizar el proceso de separación.

"A fin de año, en la nueva planta pretendemos llegar a la última etapa de disposición del material de rezago (lo que no se puede recuperar) en un relleno sanitario seco tratado con prensas de alta densidad. Es la inversión que le falta al sistema".

Bruno dice que pensar el proyecto a largo plazo ha sido vital. "Las inversiones son progresivas y resulta importante informar y que se vean resultados para mantener el entusiasmo". También destaca que son las nuevas generaciones las que toman el reciclado como natural.

En estos meses, el área de Ambiente trabaja en la creación de una ordenanza marco para dejar reglamentada la disposición final de los RSU. "Este paso lo damos ahora porque no queríamos obligar a la gente a hacer nada que no pudiera cumplir".