Por Luz Saint Phat

 

Tener en cuenta las relaciones asimétricas de poder entre los géneros, las identidades y las sexualidades es un aspecto central de la propuesta de la Red de Psicólogxs Feministas, en tiempos donde la violencia contra las mujeres cobra cada día más visibilidad. 

 

Luz Saint Phat | Periodista

 

“Es que me he venido de zapatillas y no me he dado cuenta” dice Pilar al llegar a la casa de su hermana, casi al inicio del film Te Doy Mis Ojos. La película, que se encuentra disponible en la plataforma Colsecor Play, narra la historia de una mujer víctima de violencia de género que -luego de nueve años de matrimonio- decide dejar a su esposo y huye de su casa en la madrugada.

 El relato transcurre en Toledo (España) pero aborda una problemática que hoy no conoce fronteras y que, incluso, cada día se hace más visible.

“Pilar, no me voy a marchar hasta que no me abras”, grita Antonio, el marido de la protagonista. “Tengo miedo, lo siento, tengo miedo”, contesta la mujer. “Yo sin ti no puedo vivir”, vocifera el hombre, mientras patea la puerta.

 “He visto los partes del hospital. Pero Pilar ¿cómo estás aguantando eso?, ¿por qué no te separas”, interroga Ana, la hermana. “Cuando una mujer sale de su casa antes de que su marido vuelva, da para plantearse que es mejor que estuviera sola”, agrega y vuelve a cuestionar “¿A qué estás esperando para contarnos? ¿A que termine mal? ¿A que no podamos ayudarte?”.

Pero, y a pesar de todo, Pilar retorna a su hogar, intentando reconstruir el vínculo de pareja. "Si estamos juntos yo puedo con todo, pero si no, no puedo hacer nada, cariño", asegura Antonio. “Tienes que prometerme que vas a cambiar de verdad”, insiste ella. Y una vez más, todo vuelve a empezar. “¿Qué, ahora quieres andar buscándote novios?”; “No me mientas Pilar ¿qué estás pensando? ¿Que soy una mierda porque me va peor que a mi hermano”; “¿Dónde has comido?”; “¿Por qué no contestas, que te he dejado mensajes?”; “No sabes hacer nada Pilar, no sabes hacer dos cosas a la vez, no sabes trabajar y contestar el teléfono”; “Para las cosas inútiles siempre has sido muy buena”. Y así continúa Antonio, hasta llegar a lo peor.

Los diálogos que mantienen los personajes principales de esta propuesta cinematográfica española parecen corresponder –con más o menos matices- con algunas de las características del círculo violento en el que se encuentran miles de mujeres en todo el mundo, según precisan las investigaciones que difunden académicos, juristas, medios de comunicación y las propias sobrevivientes.

Pero lo cierto es que esta compleja problemática es uno de los muchos y graves conflictos que existen en una sociedad caracterizada por relaciones asimétricas de poder entre los géneros, las identidades y las sexualidades que causan profundos malestares subjetivos, no sólo en mujeres sino también en distintas poblaciones que poseen características de vulnerabilidad.

Teniendo como aspecto central el reconocimiento de este entramado, en Argentina se creó la Red de Psicólogxs Feministas. Tiene alcance nacional y sus integrantes trabajan en la ciudad y provincia de Buenos Aires, Córdoba, Mendoza, San Luis, Ushuaia, Río Negro y Santa Fe. La organización se constituyó en 2016 en el marco de un trabajo de consejería que desarrollaba un conjunto de profesionales para sobrevivientes de abuso y violencia sexual y, desde entonces, ha registrado un crecimiento exponencial en cantidad de integrantes y en cuanto al número de consultas que recibe.

 “En un comienzo, lo que más nos llegaba eran casos de abuso y de violencia, pero con el tiempo se acercaron personas con otras problemáticas que buscaban un espacio donde puedan hablar de cualquier cosa. Entonces, comenzaron a venir personas que tienen relaciones abiertas, familias homoparentales, población trans y población no binaria, que buscan un refugio confiable”, explica la licenciada Antonella D’Alessio, cofundadora y coordinadora de la red, quien también se desempeña como docente en la cátedra Introducción a los Estudios de Género de la Facultad de Psicología de la Universidad de Buenos Aires (UBA).

“Dentro de la red tenemos todas las orientaciones psicológicas que existen. Aunque la mayoría trabajamos desde una perspectiva psicoanalítica, hay quienes desarrollan su tarea desde la Gestalt o la corriente sistémica, entre otras. Pero el desafío mayor es poder ser críticas con aquello que nos han enseñado, sobre todo hacia aquellas teorías que parecían ser eternas y universales, pero que en realidad invisibilizan su propia construcción histórica”, agrega la especialista.

Por eso, la perspectiva de género en el campo de la salud mental permite advertir los efectos que tiene la cultura patriarcal en las subjetividades y en el sufrimiento psíquico para, desde allí, prevenir y disminuir el malestar, siempre respetando la diversidad y la particularidad de cada caso.

“Creo que el mayor desafío es comprender cuáles son las consecuencias de la construcción histórica de la diferencia sexual”, dice D’Alessio, enfatizando que “la identidad sexual y la identidad de género son derechos humanos”.

Por otro lado, específicamente al referirse a la violencia contra las mujeres por parte de sus parejas masculinas, la cofundadora de la red señala que hoy puede vislumbrarse un “estallido” del fenómeno. “Nosotras avanzamos en los últimos años respecto de la conciencia social sobre este tema, pero a la vez pareciera que los crímenes contra las mujeres y las personas del colectivo LGBT se hacen cada día más cruentos. Hay un nivel de crueldad que está por sobre las evidencias y las estadísticas de hace hasta dos o tres años. Es verdad que hoy también hay una visibilización de esos casos que antes no existía. Estamos todo el tiempo escuchando estas historias porque ahora son de interés público y están en la agenda de los medios”.

“Yo creo que es muy complejo, que hay que tener en cuenta varios factores, y que es muy difícil decir 'esto pasa por esto', por lo que hay que poder analizar varias instancias de reflexión para poder realmente discutir o debatir cómo sigue la lucha”, afirma.

 Por otro lado, respecto del involucramiento de las nuevas generaciones en el movimiento feminista, D’Alessio asegura que “llama mucho la atención que tanta gente joven esté tomando conciencia, y que esa población interpele a las madres, que también se están dando cuenta de que hay un montón de violencia naturalizada dentro del hogar y hay muchas situaciones injustas. Esta es la revolución de las hijas y lo podemos ver todo el tiempo en las calles, los medios y las escuelas”.

 

La violencia contra las mujeres en Argentina / Indec – 2018

 

CANTIDAD DE CASOS INFORMADOS

                                 

                                                      CASOS SEGÚN EL TIPO DE VIOLENCIA                                                                                             

CASOS SEGÚN VÍNCULO CON EL AGRESOR

 

 

Por Mario Riorda

 

Mario Riorda

Director  de la Maestría en Comunicación Política (Univ. Austral)

Pte. ALICE (Asociación Latinoamericana de Investigadores en Campañas Electorales) 

 

 

Entramos en épocas de promesas. Promesas que se realizan por convicciones y promesas como resultados de investigaciones en la opinión pública. Promesas que buscan hacerse realidad.

La realidad es el resultado de la coordinación humana, es una construcción a través del lenguaje. Los términos por medio de los que conseguimos la comprensión de la realidad son productos de intercambios sociales situados histórica y culturalmente sostiene Kenneth Gergen.

La realidad, producto de la coordinación humana, es vida con el lenguaje que comparto con mis semejantes y por medio de él. Por lo tanto, la comprensión del lenguaje es esencial para cualquier comprensión de la realidad.

Hace 4 siglos, John Locke advertía que si no hay acuerdo entre quién habla y quién escucha acerca de la idea significada por la palabra, el argumento no será sobre cosas, sino sobre nombres.

La función primaria del lenguaje es la construcción de mundos humanos contextualizados. Es el lenguaje el que posibilita la construcción de acciones conjuntas entre quienes comparten contextos específicos, y estas acciones tienen significados para quienes intervienen en ellas y las comprenden. Somos seres en contexto.

La comunicación política es el espacio en donde se intercambian discursos contradictorios de los tres actores con capacidad de expresión política: los políticos, los periodistas de los medios de comunicación y la opinión pública, el reto de cada actor es definir la interpretación política de la situación. Y cada uno de esos actores intenta incidir en los otros.

En campaña, los actores de la política prometen un cambio a partir del lenguaje, prometen una nueva realidad para dotar de significados a los eventos políticos. Quien gana las elecciones, cuando está en el gobierno, trata de generar lazos de confianza y una narrativa que haga posible la transmisión de esos sentimientos que construyan esos lazos de confianza.

Un proceso de construcción de la realidad, en base a lenguajes simbólicos por los cuales la gente adquiera el sentido del mundo político le otorga al gobierno la posibilidad de construir universos simbólicos que lo doten de legitimidad. Pero ni ganar es sencillo ni mucho menos generar un relato legitimado en la sociedad una vez que se ha ganado.

Esa doble construcción de la realidad -discurso electoral y legitimidad gubernamental- tiene al menos dos condicionantes muy grandes. Por un lado, el clima de opinión -o los climas- y por el otro lo que se llama clima de época.

A mitad del siglo XVII en Inglaterra, Joseph Glanvill utilizó la expresión “climas de opiniones” por primera vez. Escribió: “Así que ellos [los dogmáticos], que nunca se han asomado más allá de la creencia en la que sus cómodos entendimientos fueron adoctrinados inicialmente, están indudablemente seguros de la verdad, y de la excelencia comparativa de lo que han heredado, mientras que las almas más grandes, que han trabajado los diversos climas de opinión, son más cautas en sus decisiones y más parcas al sentenciar”.

“Clima de opinión” se refiere a las corrientes de opinión predominantes en una sociedad. Dice Noëlle-Neumann: “… rodea totalmente al individuo desde el exterior. El individuo no puede escapar de él. Pero simultáneamente está dentro de nosotros, ejerciendo la mayor influencia sobre nuestra sensación de bienestar. El término “clima”, además, trae a la mente la imagen del espacio y el tiempo, también incluye el sentido más completo de lo “público”.

Por el contrario, el concepto de Zeitgeist, expresión del idioma alemán, significa "el espíritu (Geist) del tiempo (Zeit)”. Zeitgeist es la experiencia de un clima cultural dominante que define una era en el mundo. El concepto podría definir el alma o sentido de un periodo particular en la historia, como reflejo de las ideas y creencias del momento. Podría decirse que se refiere a la ética y moral de una era y un lugar, como también al espíritu colectivo de un tiempo y espacio como reflejo de su cultura: “cuando uno de los lados se yergue, se apodera de la muchedumbre y se despliega hasta el punto de los que se oponen a él tienen que retirarse a un rincón y, por el momento al menos, refugiarse en el silencio, a este predominio se le llama el espíritu de los tiempos (Zeitgeist), que, durante un período se sale con la suya” escribe Johann Wolfgang von Goethe.

Por lo dicho, el clima de opinión parece ser considerado de manera general como un marco un tanto más débil a través del cual los líderes políticos toman sus decisiones. De acuerdo con esta definición, el clima de opinión puede o no influir las actitudes y opiniones o decisiones de un líder político. De hecho, puede haber un clima de opinión con varios ejes importantes en la agenda pública. Y puede ser cambiante y además no compartido por todos. No necesariamente efímero, pero sí cambiante. Los climas de opinión pueden variar en tiempos breves incluso, por la aparición de nuevos elementos, hechos conmocionantes o de alto impacto.

En cambio, el clima de época condiciona mucho más la toma de decisiones porque define una porción de la historia en la que la sociedad está inmersa. Y si tiene cambios, los tendrá en el largo plazo. Las variaciones de los climas de época son bastante imperceptibles en lo cotidiano y necesitan de décadas para ser comprendidas. 

Por eso, muchas veces, la realidad posibilita que se asocie, que haya una buena química entre las promesas y los climas de opinión. Aún entre quienes confrontan con esos climas de opinión.

Sin embargo, las promesas de un cambio de época, de cambio de valores, son sólo buenas intenciones que escapan al cortoplacismo de un gobierno y mucho más de una campaña. Claro está que todos contribuyen -contribuimos- a ser parte de un clima de época y a sus transformaciones a lo largo del tiempo. Pero cuidado con quienes ofrecen un cambio total en el corto plazo. No es que no sea verdad. Es, según indica la historia, un imposible.  Cuando esto no se comprende, la frustración de expectativas está agazapada esperando…

Por Facundo Miño

 

 

Los bomberos voluntarios dejan su vida cotidiana de lado cuando los llaman a intervenir. No tienen salario ni viáticos. Conviven en un ambiente familiar y de camaradería para realizar una actividad tan necesaria como poco conocida.

 

Facundo Miño | Periodista

 

Un escape de gas provoca una explosión que derrumba un edificio completo y genera serios daños en otros dos cercanos. Mueren 22 personas, otras 60 resultan heridas. La onda expansiva afecta unas 200 viviendas en los alrededores. Los medios de comunicación de todo el país se ocupan del tema. El suceso ocurrió en 2013 y se lo considera la peor tragedia de la historia reciente en Rosario.

Mientras se abre un inesperado debate sobre las medidas de seguridad y las inspecciones en los edificios, un equipo numeroso trabaja en silencio, en medio de las ruinas para rescatar víctimas. Durante una semana, hombres y mujeres que llegaron desde distintas partes de la provincia de Santa Fe buscan sobrevivientes entre escombros y nubes de polvo.

Para Mauricio Visconti esa tragedia marcó un punto de inflexión en la percepción social sobre los bomberos voluntarios de Argentina. A partir de entonces, muchas personas se enteraron de lo que significaba tener ese oficio que no tiene retribución económica ni viáticos, se hace ad honorem como un servicio a la comunidad.

Visconti tiene 43 años y trabaja como remisero cuentapropista en Bigand, a 80 kilómetros de la ciudad de Rosario. Es también oficial principal del cuerpo activo de ese pueblo. Desde hace dos años está cargo del cuartel, compuesto por 24 varones y cuatro mujeres.  

–Como todo chico, cuando me preguntaban que quería ser de grande, respondía bombero. Siempre tuve esa vocación de ayudar– cuenta.

Cuando Mauricio tenía 18 años, a fines de los años 90, cada aspirante mayor de edad solamente debía manifestar su voluntad, anotarse en una lista, recibir una instrucción de pocos meses y conseguir el aval de sus superiores para comenzar a formar parte de la institución.

–La mitad de mi vida, la mejor mitad de mi vida, la he pasado dentro del cuartel– asegura.

El cuartel al que se refiere es un galpón de 900 metros cuadrados con vestuarios y 42 camas que suelen utilizar con delegaciones externas para cursos y capacitaciones. Además, es el lugar de encuentro de todos los integrantes. Los sábados a la noche hacen guardias activas en forma rotativa. Los demás días, cada vez que alguien tiene un rato libre se da una vuelta para realizar tareas de mantenimiento.

Visconti dice que los tiempos cambiaron y que los nuevos integrantes deben sortear un proceso de selección bastante más riguroso, acorde a la profesionalización que fue adquiriendo la tarea. Cualquier aspirante debe aprobar un curso de 200 horas reloj que se va rindiendo mensualmente. Dice también que los habitantes del pueblo valoran muchísimo el trabajo desinteresado de sus miembros.

–Bomberos es la institución mas honorable del país y creo que del mundo. Es un grupo de personas que dejan parte de su vida por los demás; toca la sirena a las dos de la mañana y dejan de lado lo que están haciendo y no saben si van a volver, todo para ayudar al prójimo.

 Bomberos de Bigand, Santa Fe

Otra perspectiva

Al mismo cuartel de Bigand llegó por curiosidad hace 10 años Natalí Flores y se quedó definitivamente. Ocupa el cargo de sargento (este año piensa rendir para acceder al escalafón de oficiales) y es la mujer más antigua del cuerpo.

–Se tiene muy arraigada la figura del hombre vinculada a los bomberos voluntarios. Cuando entraron mujeres cambió totalmente la perspectiva que tenía. Una vez que te metés te das cuenta de que podés tener la misma pasión, la misma resistencia y los mismos niveles que los de un hombre. No tiene nada que ver el género, forma parte de un cambio cultural que se dio en muchos ámbitos– dice.

La década en funciones le dio experiencias de todo tipo. Acostumbrada ya a su labor, Natalí destaca el valor de las capacitaciones en psicología de la emergencia que reciben. Por un lado les permite contar con estrategias de intervención en momentos de tensión; por el otro, les brinda herramientas para despegarse de las situaciones traumáticas que van sedimentando con el paso de los años.

–Somos personas comunes y corrientes con ciertas herramientas y habilidades y un espíritu de ayudar desinteresadamente. Nos pasó en las inundaciones de Sanford que nos miraban como si fuéramos héroes porque los fuimos a rescatar. Tenés que cuidarte de no largarte a llorar en ese momento. Pareciera que no tenés sentimientos pero esas cosas nos marcan un montón a lo largo de la carrera.

Natalí tiene 32 años, es ama de casa. Su hijo ya cumplió siete y se mueve por el cuartel con la soltura de quien se crió en ese espacio.

–Viene desde que estaba en la panza. A los 20 días de nacido ya lo llevé a un curso. Siempre está atrás mío. De las cuatro mujeres, tres somos mamás y venimos a las capacitaciones con nuestros hijos que se quedan sentaditos esperando mientras estudiamos. Nos ha pasado de dejarlos a cargo de algún compañero al que le toca quedarse cuando nosotras salimos a atender alguna emergencia.

Existe un espíritu de camaradería especial entre los bomberos. Hace poco una de las mujeres tuvo un accidente en una salida y cuando Natalí llegó al hospital para ver cómo estaba se encontró con la totalidad de sus compañeros, también fueron a verla.

–Es como una familia. Cuando vamos a otra provincia y nos encontramos con gente de otro lado, nos sentamos a la mesa y nos ponemos a hablar como si nos conociéramos de toda la vida. Es un ambiente muy familiar.

El clima de fraternidad facilita la dedicación y ayuda a explicar la cantidad de horas que cada miembro entrega de modo cotidiano. Y así se hace frecuente también que otros familiares se acerquen para integrarse. Lo más habitual es el traspaso de la pertenencia de una generación a otra.

  

 

Bomberos de Villa Huidobro, Córdoba 

Línea fundadora 

Cuando era chico, Cristian Giménez salía de la casa familiar y se iba a la vereda de enfrente para jugar en un baldío con máquinas agrícolas abandonadas. Cuando era un poco más grande, atravesaba la calle y armaba una canchita de fútbol con los amigos en el mismo descampado. Tiempo después, allí se construyó el cuartel y como su papá fue uno de los fundadores, el adolescente Cristian mantuvo la costumbre de cruzarse. Junto a sus cuatro hermanos estaban anotados como aspirantes menores.

En Villa Huidobro (“el último pueblo de Córdoba antes de llegar a La Pampa”, lo describe Giménez) se fogueó. Aunque legalmente no estaba habilitado, apagaba incendios de pastizales. La precocidad caracterizaría su carrera. Hizo el curso antes de los 18, fue suboficial a los 19 y rindió el examen para oficial a los 24 años (“el más joven de la promoción en toda la provincia”, dice con orgullo). En 1999 en un lapso de pocos meses a sus dos jefes los convocaron para cargos superiores y quedó a cargo del cuartel. Pero al año siguiente renunció por diferencias insalvables con la comisión directiva de entonces (funciona de manera similar a una cooperadora escolar, encargada de la parte administrativa y contable del cuartel, no forma parte del cuerpo activo). Regresó recién en 2012 cuando su esposa le contó sus ganas de participar. Enseguida Cristian aprobó una adaptación curricular y poco después accedió al cargo de instructor. Desde 2017 está a cargo del cuartel del pueblo.

–Sentimos el respeto de toda la comunidad más allá de que cuando se produce una emergencia siempre hay alguno que te anda diciendo lo que tenés que hacer o te insulta porque cree que llegaste tarde y no se da cuenta de que sonó la sirena y te fuiste al cuartel a cambiarte y saliste lo más rápido que pudiste– dice.

Giménez es empleado de una empresa constructora que prepara armazones encastrados de gran volumen. Los últimos seis meses los pasó en Córdoba capital, con regresos cada 15 días al pueblo natal. De los 23 integrantes del cuartel de Villa Huidobro, 12 cursaron la capacitación con él como instructor y cuatro de ellos van a asumir próximamente como oficiales. Para definir su tarea, apela a una característica común, el llamado a cualquier hora.

–Cuando toca la sirena uno se olvida del trabajo y de los problemas; te agarró en tu casa, en la calle o en el trabajo y no importa. Hasta que no se termina, no hay nada más. Después, cuando volvemos, hablamos con los patrones si hace falta explicar algo. Pero casi nunca hay problemas.

Bomberos de Lugue, Córdoba 

 Fuego y mucho más 

En Argentina existen alrededor de 900 cuarteles de bomberos voluntarios diseminados por toda la geografía del país. Sus atribuciones exceden largamente el apagado de incendios. Existen distintas divisiones a nivel regional: materiales peligrosos (sobre todo químicos), accidentes de tránsito, rescates en altura, K9 (binomio humano-perro rastreador de personas), acuáticas (para inundaciones), forestales, búsqueda y rescate en estructuras colapsadas (Brec, en la jerga), socorrismo.

Para muchas de esas acciones se requiere una indumentaria específica. Cada integrante debe contar con un equipo estructural completo que se compone de un chaquetón, un pantalón, botas, guantes, antiparras, monjita (una capucha diseñada para trabajar con altas temperaturas) y un equipo de respiración autónoma (lo que suele confundirse con el tubo de oxígeno).

 –Vestir a un bombero cuesta arriba de 100.000 pesos– calcula Marcelo Peralta, miembro de la Asociación de Bomberos Voluntarios de Luque, provincia de Córdoba.

El mantenimiento de una estructura conformada por individuos, cuartel, vehículos, capacitaciones, seguros, infraestructura, equipamiento y gastos cotidianos inherentes al funcionamiento se obtiene mediante subsidios fijos (nacionales, provinciales y municipales). Aun así, es frecuente que cada cuerpo cuente con un sistema de asociados que aportan cuotas mensuales y otro de donaciones para cubrir algunos montos.

Marcelo tiene 21 años y es estudiante de medicina. Durante los fines de semana y las vacaciones -de invierno y de verano- regresa al pueblo. Apenas pisa Luque, enciende el handy y avisa que ya está disponible. Se suma a los otros 16 que conforman el cuerpo. Además, integra el departamento de prensa y tiene  facilidad para explicar tareas y funciones.

–Nosotros salvaguardamos vidas, bienes y medio ambiente. Son los ejes en los que trabajamos. Tratamos de enfocarnos en la prevención. Por eso decimos que el mejor accidente es el que no se produce y el mejor bombero no es aquel que hace todo sino el que sabe distinguir cuáles son sus límites.

Peralta destaca que en Luque, por suerte, no se están produciendo hechos graves en los últimos años. De todos modos, después de cada participación, utilizan una técnica denominada defusing que consiste en generar una sesión informal en un clima de apoyo mutuo.

–Cada uno relata lo que hizo en tiempo pasado para que quede mentalmente como un recuerdo. Comentamos lo que se hizo bien y lo que habría que mejorar. La idea es cerrar el rompecabezas, se hace un aplauso al final y cada uno se retira a su casa.

Dice que ningún integrante quiere perderse un suceso. Evita usar palabras negativas para referirse a los hechos en los que actúan para restarle dramatismo y disminuir el factor emocional.

–Por una cuestión psicológica no le decimos siniestro ni nada que se le parezca, hablamos de intervenciones. Cada intervención tiene una carga dramática por detrás y apenas volvemos al cuartel buscamos la manera de desprendernos de esa carga. Así como dejamos la ropa, también tenemos que dejar estas historias. Los que elegimos ser bomberos somos nosotros, no nuestras familias.

Por Dante Leguizamón

 

My Brilliant Friend, la novela basada en la saga de la escritora italiana Elena Ferrante es un canto a lo que hoy se llama sororidad  y conmueve a cada paso.

Por Aleja Páez

A través de una serie documental, Canal Encuentro presenta a distintas comunidades extranjeras que habitan el país desde su propia experiencia en estas tierras.