Las cooperativas no quieren gastar plata en comunicación

El ex presidente de la Alianza Cooperativa Internacional (ACI) reconoce que la comunicación es un punto “delicado” dentro del cooperativismo.  Nadie va a decirte que “eres lindo” si no pruebas que lo eres, resalta el brasilero.

El currículo del ingeniero agrónomo Roberto Rodrígues dice que actualmente coordina el Centro de Agronegocios de la Fundación Getulio Vargas y preside el Consejo Superior de Agronegocios de la Federación de Industrias de Sao Paulo. Antes, fue funcionario del gobierno de “Lula” Da Silva donde estuvo al frente del Ministerio de Agricultura, Pesca y Abasto (2003 – 2006).

Rodrígues proviene del cooperativismo agrario de Brasil y fue dirigente de diversos organismos de su país. Entre 1997 y 2001 ocupó la presidencia de la Alianza Cooperativa Internacional (ACI).

En calidad de ex presidente de esta entidad, Roberto Rodrígues estuvo en Argentina dando una conferencia magistral en el Congreso Nacional de la Federación Argentina de Cooperativas de Electricidad y Otros Servicios Públicos (Face).

 

“Una cooperativa para que tenga éxito y funcione adecuadamente necesita de tres temas”, dice Rodrígues. “Primero, que la sociedad donde está la sienta como necesaria, necesite de la cooperativa, que tenga conciencia de que es fundamental la cooperativa. Segundo, necesita que tenga viabilidad económica, no es una sociedad romántica de poetas muertos, tiene que ser una empresa  por eso tiene que tener un poco de plata y de semilla para seguir. Tercero, necesita liderazgos. Son tres condiciones esenciales  y no siempre la sociedad tiene la convicción de la importancia de la cooperativa porque muchas veces ni siquiera conoce la filosofía ni la doctrina de los principios que nortean  el movimiento cooperativo. Por eso la comunicación es fundamental”.

En el tema comunicación hay una materia pendiente del propio movimiento cooperativo. Son muchos millones de personas las que se organizan en forma cooperativa y hay otros tantos que ni siquiera conocen esta forma de organización.

Más que eso.  En el mundo hoy día hay más de 800 millones de asociados a cooperativas. No hay ningún movimiento más ancho que el cooperativismo pero cada uno de nosotros ni siquiera se acuerda que es parte de ese universo gigantesco de defensa de la democracia, de la paz, de la justicia social. Entonces, esta noción de colectivo es también fundamental para que seamos capaces de armar en este ejército por la paz el avance colectivo del planeta de manera sostenible.

Como ex presidente de la ACI, Ud. viene diciendo hace tiempo de este déficit en la comunicación ¿Qué pasa? Las empresas de lucro destinan millones a la publicidad pero el cooperativismo pareciera que no entendiera que esto es importante o estratégico.

Tocas un punto muy delicado. Las cooperativas no quieren gastar plata en comunicación. Yo siempre les digo, nadie va a decirte que eres lindo si no pruebas a los otros que eres lindo. Y hay que promoverse.

Muchas veces yo veo a las cooperativas haciendo promoción de sus productos sin citar que son cooperativas. En Italia, el movimiento cooperativo hace unos años desarrolló un proyecto de comunicación muy interesante porque decía, por ejemplo, esta mantequilla es de cooperativa y por eso es mejor, porque la cooperativa no está buscando el lucro para sí mismo sino que está buscando calidad para Ud. Entonces, se mezclaba el producto con la calidad del movimiento cooperativo. Se despertaba a la sociedad urbana y rural que la idea de cooperativismo agrega valor a un producto por la nobleza de sus principios y valores. Yo veo muchas veces en Brasil y otros países  la propaganda de las cooperativas médicas, por ejemplo la Unimed que es muy fuerte en Brasil, pero nadie sabe que es una cooperativa, es una entidad de salud nada más.  Así que darle al producto que tiene calidad la calificación de ser cooperativo es una cosa importante, y no lo hacemos.