El Lugar Donde Vivimos

Elena

En el kilómetro 664 de la ruta 36 en el sur de la provincia de Córdoba se encuentra esta localidad que como tantas otras delineó su trazado a la vera del ferrocarril y es representante de la apacible vida de pueblo.

Por Ricardo Cortés

A finales del siglo XIX cuando se comenzó a poblar esta zona de la Córdoba. Se instalaron entonces los primeros establecimientos rurales que se dedicaban, principalmente, a la cría de ganado ovino, bovino y caballar. Pocos años más tarde, no dudaron en converger hacia este lugar numerosas familias, en su mayoría, inmigrantes italianos.
Los nuevos habitantes arribaron a esta zona atraídos por la calidad de los pastos y aguadas, por su clima y por una red de caminos que, aunque todavía precarios, permitía conectarse con otras regiones de la provincia. Los primeros en llegar debieron atravesar grandes territorios casi despoblados viajando en transportes rústicos.

 En este paisaje, criollos y “gringos” comenzaron a gestar una nueva comunidad que, llamativamente, había sido bautizada con dos nombres: “Pueblo Oviedo”, al norte y “Pueblo María”, al sur. Esta doble designación hacía referencia a quienes fueron los primeros dueños de estas tierras: las familias de Pedro Oviedo y María Buteler de la Torre, respectivamente.

 En 1912, la empresa Ferrocarril Central Argentino instala allí una estación férrea con el nombre de Elena; en homenaje a Elena Doncel, esposa de uno de los gestores de la obra: el señor Alejandro Gigena.

Con el transcurso del tiempo, el pueblo tomó prestado el nombre de su estación ferroviaria y la costumbre hizo que “Elena” prevaleciera y se oficializara como la verdadera denominación de la localidad.

En la actualidad, además de la industria agropecuaria, está instalada la “molienda” que trabaja áridos y materiales de cantera, todo un espectáculo. También hay una fábrica de cerámicos, otra de aberturas y algunas industrias más. Por supuesto, la cooperativa de servicios es quien provee lo necesario para que la actividad productiva nunca se detenga.


Los vendedores ambulantes de Elena, un clásico

Para estos trabajadores quienes pasan por la ruta no son viajeros, sino clientes. No son pocos los que al pasar por Elena se tientan y se detienen. Los objetos exhibidos son múltiples, hay “de todo”. Desde “duchas rápidas” hasta sapos, ranas en cerámica, patos, hongos, lechuzas, gansos, macetas de todo tipo, adornos de arcilla, utensilios de cocina, discos de arado y muchos más.
Algunas variedades de macetas son de fabricación propia, con arcilla o con una tosca tomada de los ríos y molida a máquina.
Estos vendedores que se instalan al costado de la ruta, viven de los turistas que están de paso por Elena. Sin embargo la duda que tienen es cuanto se extenderá el negocio y que ocurrirá con ellos al finalizar la obra de la autovía que une Córdoba y Río Cuarto.