Santa Fe

Arte a cielo abierto en Armstrong

Los proyectos muralistas de esta localidad santafesina buscan poner en valor las paredes de construcciones olvidadas.

 

A Francisco Bosoletti le gusta pintar. Es algo innato. Una pasión, un placer, algo natural que se convirtió en su profesión y medio de vida. Nació en Armstrong hace 28 años y hoy su vida transcurre en Europa. Durante los meses de verano es inevitable la visita a su “pueblo”, como él dice. Y es un poco así. Armstrong es una ciudad, cuya vida transcurre con el apacible ritmo de los pueblos.

Durante su regreso el artista recibe amigos y con ese impulso natural, con esa necesidad de expresión compartida, salen a recorrer las calles buscando paredes para convertirlas en murales. En un punto, trata de revivir espacios que parecían abandonados o pasaban completamente inadvertidos. Aerosoles, pinturas, talento e imaginación son los ingredientes que hacen posible que cerca de 10 paredes luzcan hoy obras de artistas argentinos y del mundo.  

Así va convirtiendo sin querer a Armstrong en una galería a cielo abierto. Arte puro en un lugar donde la agricultura, la ganadería y la industria determinan el pulso diario. Que todos tengan acceso a apreciar las obras sin que medie una entrada, que desde que estén terminadas pasen de alguna manera a ser “de todos” y que engalanen a la ciudad, son algunos de los rasgos que más movilizaron a Francisco.

De esta forma impulsó a fines del 2015 el proyecto “Campo en Blanco”, nombre que no tiene una explicación unívoca “aunque hace referencia al paisaje que nos rodea y al hecho de tener muchas paredes a la espera de pinceladas”, explican integrantes de esta iniciativa.

La idea fue superadora, buscando “integrar a la comunidad y propiciando la interacción con los vecinos y las escuelas”. Es así que cada verano, cuando se organiza una intervención, la gente comienza a acercarse con reposera y mate para pasar una tarde diferente con el arte como eje principal.

Bosoletti es el curador. “Más que nada porque me da la posibilidad de conocer a las personas que vienen, porque para mí es muy importante que quien nos visita esté dispuesto a interactuar e intercambiar experiencias con los vecinos y con los medios locales, para que haya un enriquecimiento mutuo”.

Hasta el momento participaron (además de quien impulsó la iniciativa) artistas de Italia, Serbia y Buenos Aires. En el marco del proyecto, a fines de febrero de este año se dio un taller de impresión sobre tela a cargo de Vittoria Drago, italiana.

Los artistas llegan y se quedan unos días. Son personas que durante el año viven por el mundo. Para ellos llegar a Armstrong es una experiencia divertida y relajante.

Lo que más valoran los invitados es la libertad que sienten a la hora de elegir el diseño y las paredes que se convertirán en el “lienzo” de su obra “pueden elegir prácticamente cualquier espacio. Se pide permiso y nunca tuvimos problemas, porque la comunidad siempre tuvo muy buena recepción”. De todas las paredes, Francisco siente una gran debilidad por las antiguas construcciones del ferrocarril “están en el centro y desde que no pasa el tren el predio perdió esa dinámica tan especial que lo caracterizaba”.

El proyecto es colaborativo, porque los artistas no obtienen remuneración por los murales, pero Campo en Blanco se encarga de los gastos de su estadía. Para esto todo Armstrong está presente. Se pide un monto accesible a comerciantes o particulares y la idea es `que muchos colaboren con poco´. Por otro lado, una empresa dona la pintura. De esta forma, la iniciativa toma forma con el aporte de todos.

Más murales

Armstrong respira arte, porque “Campo en Blanco” no es el único proyecto en la ciudad. Recorriendo sus calles sorprende el rostro de Dalí en una gran persiana. Se trata de uno de los trabajos de “Intervenciones artísticas Armstrong”, un grupo de jóvenes que desde el 2013 se proponen “servir de color y vida los muros de la localidad, porque estamos convencidos de que sin color no hay vida. Además, el proyecto busca la integración de jóvenes de la localidad”, explica Martín Casse, promotor de la iniciativa.

Si bien tuvieron un `parate´ por un tiempo, este año volvieron con todo y a fines de enero organizaron una intervención con artistas de Rosario, que estuvo acompañada por una banda musical, lo que generó una movida diferente para las tardes de verano de la ciudad.

Las paredes de Armstrong desbordan arte. Sin querer, año a año se ponen en valor y se visibilizan rincones que van cobrando vida y que atrapan las miradas. Es gracias a los proyectos de estos jóvenes que se empeñan en hacer de su ciudad un lugar más bonito a través de estas propuestas culturales que dejan su sello no sólo en las paredes sino en la comunidad.

Paola Perticarari