HISTORIAS DEL TREN

“Trabajar en el ferrocarril era un honor”, dice Rosario del Carmen “Chiquitín” Errigo.

Es mediodía en la localidad cordobesa de Tancacha cuando este hombre de 79 años que se jubiló trabajando en la estación de tren, comienza a rememorar las épocas en las que el principal medio de transporte no tenía dos ruedas, sino que llegaba sobre las vías.

“Cuando comencé a trabajar, en el ´57, no había rutas, no había camiones, había solo un camino de tierra que está pegado a ese alambrado. Se traía todo a través del tren, las más variadas mercaderías, hasta el hielo y la verdura”.

Había mucho trabajo en esa época y “hacíamos lo que hiciera falta, desde la limpieza, pasando por cargar y ordenar la mercadería hasta llevar la contabilidad. Teníamos que trabajar con lluvia o calor agobiante. Sólo parábamos si caía piedra”.

Parado en la estación que conoce como la palma de su mano, recuerda que por las noches tenían que hacer maniobras con los vagones y que dos veces se salvó de accidentes que pudieron ser fatales.

En este repaso por su historia cerca del tren no puede faltar una de las tantas  anécdotas que guardan las vías. “Un día paró un tren de carga en la estación y cortó el paso por donde circulaban los vecinos. Y la gente, viste como es, pasaba por arriba para llegar al otro lado de las vías. Resulta que subió una señora grande en uno de los vagones y cuando estaba arriba arrancó el tren. El maquinista no vio nada, nosotros la vimos de casualidad y la mujer empezó a gritar. Intentamos pararlo con las señales pero no pudimos, entonces subí al auto, ya había asfalto, y empecé a seguirlos meta hacerles seña con una bandera hasta que me vieron y pararon el tren. Decí que no intento tirarse”.

Chiquitín trabajó hasta el ´93 y fue uno de los últimos en irse de la empresa. Compró un autito y comenzó a trabajar de remisero hasta el día de hoy. “Fue difícil el día que me fui, no sabíamos a quién darle la llave, después comenzaron a desmantelar las estaciones” recuerda con nostalgia.

La estación de Tancacha fue recuperada y es un museo.

El tren de carga pasa actualmente por las vías, pero sin su mística. Porque los tiempos cambiaron y ya nada es igual.