“CON FE Y A LA PANZA”

La verdad no sé si es una frase propia de mi Bengolea natal o si nació en otro lugar, pero si sé, que cuando la dices, muchos se te quedan mirando, y preguntándose ¿Qué quisimos decir? ya que no es de las frases más populares, no todos la conocen y mucho menos la usan pues ignoran su significado, es que para ello debés haber nacido en un pueblo, tener unos cuantos años en el lomo y la maravillosa experiencia de la niñez compartida con amigos.

Recuerdo allá cuando uno tenía entre 7 y 10 años, nuestra vida se circunscribía a la casa, la escuela, el campito cercano y la misma calle donde, aparte de andar en bicicleta, jugar a los cowboy, a los policías y ladrones, a la pelota. Fue por aquellos años sesenta o setenta que la escuche por primera vez. Sucedió en esos partidos de fútbol de siete contra cinco o de catorce contra once, dependiendo de la cantidad de participantes que nos hubiésemos reunido ese día, ya que no existía límite de jugadores y los equipos se formaban haciendo la famosa pisadita que te daba el derecho a elegir primero a quien querías en tu equipo, para luego darle lugar al otro que eligiera el suyo. Desde ya que los más grandes y con mejores condiciones futbolísticas eran los primeros en ser seleccionados, de esa forma se iban repartiendo uno a uno en cada equipo, al último quedamos los más pequeños y con menos condiciones, que carecíamos de importancia como para causar algún desequilibrio o disparidad entre los bandos. Por lo tanto para no perder tiempo y para dar por terminada la repartija, se arreglaba así: " Estos cinco son para vos y estos dos para mí". Yo estaba entre ellos, dentro de los pesos pesados, nosotros veníamos a ser los centavitos a redondear, pero no por ello nos sentíamos despreciados, eran las reglas del juego y además conocíamos perfectamente nuestras limitaciones y era lógico que así fuese, no tuvimos que ir al psicólogo por eso. Ese día, no sé porque rara conjunción cósmica o a que distraídos Dioses se les debe atribuir semejante la rareza, que al producirse un penal a favor de mi equipo alguien con peso dictamino: “Que lo patee Rubén”, podrán imaginarse lo que significo esa sentencia para mi, tamaña responsabilidad puesta en mis manos, sin condiciones ni merito alguno para encarar esa enorme odisea, debo confesarles que las piernas me temblaban, y que en vez de encaminarme a el arco contrario, quería irme a mi casa, “Que iban a decir los más grande si errara el penal?” La responsabilidad del partido puesta en los pies mas ineptos de la cancha, “Con qué cara podría volver a mirar a mis compañeros después del inminente fracaso?” Fue justamente ese día que la escuche de boca del más grande y hábil de mi equipo, se acerco, puso su brazo sobre mi hombro como un hermano mayor y al oído me dijo lo siguiente, “Vamos loco, Con Fe y a la Panza”, En verdad no supe en esos momento que quería decirme, pero por algún motivo me dio valor, sabía que aunque iba estar solo, cara a cara con el arquero, no estaba solo, que mi equipo me apoyaba, y que deseaban tanto como yo que convirtiese ese penal, trague saliva, tome una larga carrera, la vista se me nublaba, el arco era cada vez más pequeño que hasta parecía que ni una aguja entraba en él, y como para completar mi tragedia, el arquero ahí parado tapándolo todo, mas, aun retumbaban en mi mente esas palabras y literalmente eso hice, patee la pelota con todas mis fuerza apuntándole a la panza del arquero, y cerrando los ojos, me dije “Que sea lo que Dios quiera”, No es fácil describir lo que sentí cuando volví a abrir los ojos para ver que el arquero se tiraba para uno de los palos y la pelota entrada limpiamente en el arco, a media altura, bien al medio, para que no hubiesen dudas que había sido gol. Ya ha pasado muchísimo tiempo de aquel día, pero esa frase aun esta dentro de mí, y la uso siempre que alguien la necesite, ya no mas en el fútbol, sino en la vida misma, cuando estan dubitativos, con miedo, asustados o no confían en sus fuerzas, cuando van a encarar algo nuevo que no están seguros, cuando tienen que pedirle algo a alguien y no saben cómo le va a ir , la he usado cuando un compañero tuvo que rendir una materia, cuando el amigo se le quería declarar a la muchacha que tanto le gustaba,cuando alguien debio comenzar un nuevo camino y en infinidades de ocasiones, donde al ser a quien quiero o sea a uno de mi equipo, necesita una palabra de aliento, le digo “Vamos, Con Fe y a la Panza, él será consciente que está solo en ese penal a la vida, pero sentirá la compañía que yo sentí en ese bello momento de mi niñez. Sabia, la gente de mi pueblito !!!, cuanto encierra esa frase!!!, con fe, con confianza, con decisión, encará y haz lo que tienes que hacer, vos podes, nosotros estamos con vos y apuntale a la panza del arquero, que no es más que decir el centro exacto del arco, enfócate en el objetivo que buscas, ve directo al grano, que no te distraigan ni te desanimen los obstáculos, ni apuntes para otro lado, el núcleo, el interior, el quid de la cuestión, es ese, ahí apunta tus cañones. No sé si les servirá alguno de Uds. esta frase, pero cuando nada puedan hacer ni decir para ayudar a el otro, solo denle un golpecito en la espalda y díganle como decimos en mi pueblo “Con Fe y a la Panza”