• “Dentro del movimiento sindical, está la puja de dos países”

     

    En el centro o en el margen, Juan Carlos Schmid es un sindicalista atípico. El exmiembro del triunvirato de la CGT rescata, pese a sus divisiones, el papel de la central frente al proyecto de Mauricio Macri, pero afirma que su objetivo principal no era la reforma laboral sino la reforma previsional. El secretario general del Sindicato de Dragado y Balizamiento afirma que el mito de la unidad frente a un gobierno no peronista “se cayó a pedazos”, sigue reclamando una discusión de fondo entre los gremios y dice que el rol del sindicalismo no pasa por acompañar a un presidente, ni siquiera cuando es peronista. Aliado histórico de Hugo Moyano, de buena relación con la Iglesia y con los movimientos sociales, Schmid representa a un sector privilegiado, ligado al comercio exterior: con empresas que cobran en dólares, pagan buenos salarios y no generan despidos. Pero dice que las diferencias abismales que coexisten en el mundo del trabajo impiden unificar una postura a la hora de discutir una medida o iniciar un plan de lucha. “Eso nos quiebra la solidaridad, lo tenemos que asumir”, dice.