• Los hackers más famosos de la historia

     

    Se mueven por el ciberespacio con soltura para lograr sus objetivos: a veces es hacer dinero, otras simplemente obtener información valiosa o confidencial para demostrar su “poderío informático”. Así son ellos, los hackers más conocidos de la historia.

     

    Por Roxana González | Periodista 

      

    Kevin Mitnick nació en agosto de 1963 en Los Angeles, y es uno de los hackers más renombrados de la historia. Se lo conocía como “Cóndor” y “Fantasma de los cables”. Hoy ofrece servicio de consultoría en seguridad informática pero durante mucho tiempo estuvo del otro lado del mostrador. De hecho los conocimientos que obtuvo como hacker de sombrero negro le sirven hoy en día para sus tareas de asesoramiento.

    Mitnick comenzó a incursionar en el mundo de los ciberdelitos cuando tenía 16 años: ingresó al sistema administrativo de su colegio. En 1981 fue un paso más allá e ingresó a las oficinas de Cosmos de Pacific Bell, una base de datos utilizada por muchas operadoras de telefonía en Estados Unidos. Obtuvo manuales, claves y datos para acceder a varias sucursales de la compañía. Fue delatado por la novia de unos de sus cómplices y pasó unos meses en prisión.

    Era apenas el inicio de una larga lista de delitos: dos años después ingresó ilegalmente a ARPAnet, una red predecesora de Internet; intentó vulnerar computadoras del Pentágono; intentó ingresar al sistema del Comando de Defensa Aeroespacial de Norteamérica (NORAD); en 1987 invadió el sistema de la empresa Microcorp Systems y luego se infiltró en la red de MCI Communications y Digital Equipment Corporation.

    En 1988 Mitnick fue declarado culpable de los cargos de fraude en computadoras y posesión ilegal de códigos de acceso. Su abogado logró convencer al tribunal de que actuaba de este modo porque tenía una adicción a las computadoras. Finalmente lo condenaron a un año de prisión y a hacer un tratamiento de seis meses para revertir su supuesto trastorno.

    Cuando salió de la cárcel siguió haciendo de las suyas: utilizó ilegalmente de una base de datos de una agencia de detectives para la que comenzó a trabajar, intentó sacar una licencia de conducir de forma fraudulenta. Para ese entonces estaba otra vez en la mira de la Justicia y se escapó. Fue arrestado en 1995 luego de que hackeara la computadora de Tsutomu Shimomura, experto informático que ayudó a encontrarlo.

    Albert González, también conocido como “Soupnazi”, nació en Cuba en 1981. Este hacker fue acusado de liderar el robo y la venta de más de 170 millones de tarjetas de crédito y débito entre 2005 y 2007. Era señalado como el cerebro detrás del grupo de ciberdelincuentes denominado ShadowCrew.

    Por medio de infiltración de código SQL, González y su equipo lograron abrir puertas traseras (backdoors) en sistemas informáticos. Las puertas traseras les permiten a los cibercriminales inmiscuirse en la red sin ser detectados por los sistemas de seguridad.

    Además de robar credenciales de tarjetas, durante su etapa delictiva logró hacerse de datos de pasaportes, correos electrónicos con sus respectivas contraseñas, licencias de conducir, números de seguridad social y seguro médico. Vendió toda esa información al mejor postor.

    En 2010, González fue sentenciado a 20 años de prisión por hackear y robar información de Office Max, los restaurantes Dave & Busters, TJX, las liberarías Barnes & Noble y los sistemas de pago Heartland, entre otros cargos. 

     

    Kane Gamble o “Cracka” es adolescente, tiene 19 años y el año pasado fue condenado a pasar dos años en un centro de detención juvenil. ¿Los motivos? Cuando tenía 16 hackeó los correos y cuentas de teléfono de John Brennan, en ese entonces director de la CIA, y de su esposa; de Mark Giuliano, exdirector adjunto del FBI y de Jeh Johnson, que fue secretario de Seguridad Nacional de los Estados Unidos.

    Así accedió a una gran cantidad de información confidencial sobre operaciones militares en Irak y Afganistán. Y filtró muchos de esos datos a varios sitios, como WikiLeaks. A su vez, logró infiltrarse en el televisor inteligente de la familia Johnson y desde allí publicaba mensajes amenazantes. También realizó llamadas con el mismo tono. Finalmente fue apresado.

     

    El hacker vagabundo 

    Adrián Lamo se hizo conocido por haber delatado en 2010 al entonces soldado Bradley Manning, que luego decidió cambiar de género y llamarse Chelsea. Lamo fue quien contó al gobierno de Estados Unidos que Manning había filtrado información confidencial sobre el ejército y los servicios secretos de ese país a WikiLeaks. Divulgó, entre otras cuestiones, documentos clasificados sobre las guerras en Afganistán e Irak.

    Como consecuencia del testimonio de Lamo se apresó a Manning, y hoy aún está en prisión. Estuvo fuera un tiempo tras un indulto de Obama, pero el 8 de marzo de este año volvió a la cárcel por negarse a declarar en relación a una investigación a WikiLeaks.

    Pero antes de delatar a Manning, Lamo ya era conocido por su capacidad para vulnerar sistemas informáticos. Se lo llamaba el “hacker vagabundo” porque para hacer sus intrusiones digitales se conectaba en diferentes bares, cafés y accesos públicos de wifi. Vivía viajando de un destino a otro porque temía ser perseguido y apresado.

    En febrero de 2002, hackeó la red interna del New York Times, accedió a información de colaboradores y utilizó el sistema LexisNexis para investigar sobre temas sensibles. También ingresó de manera ilícita a Microsoft, WorldCom y Yahoo. 

    En 2004 fue sentenciado a seis meses de prisión domiciliaria, dos años de libertad condicional y el pago de 65.000 dólares. Lamo falleció el 14 de marzo de 2018, a los 37 años. Lo encontraron muerto en su departamento, en Wichita, Kansas.

    Nicolae Popescu es uno de los cibercriminales más buscados del mundo. Es rumano, tiene 40 años y está prófugo de la Justicia desde 2012. El FBI ofrece una recompensa de un millón de dólares a quien brinde información que ayude a apresarlo y condenarlo por los delitos que se le imputan.

    Popescu está acusado de liderar una estafa que se basaba en la publicación de anuncios falsos en sitios web de subastas. Los anuncios tenían información de vehículos y otros productos ofrecidos a la venta pero en realidad esos ítems no existían.

    Cuando una víctima se contactaba con el grupo de los criminales, estos les enviaban facturas truchas y les indicaban por mail dónde tenían que hacer los depósitos. Para eso contaban con una serie de cuentas bancarias que abrían con pasaportes falsos en diferentes bancos de Estados Unidos. El grupo fue desmantelado pero Popescu está prófugo.