• "El deterioro de Macri ha consolidado las tesis de Cristina"

    El consultor político Carlos Fara dice que el Gobierno pecó de ingenuidad y sostiene que en el círculo rojo hoy nadie ve bien lo que está haciendo Macri. Pero asegura que la sociedad quiere que el presidente termine su ciclo, que el peronismo ya no puede ser bombero de las crisis y que la mayor fortaleza de Cambiemos está en la oposición que avanza dividida hacia 2019. 

     

     

    Por Diego Genoud |Periodista 

     

    “La gente prefiere que Mauricio Macri termine el mandato y que lo termine lo mejor posible. La decepción ha sido fuerte y la angustia que siente su propio público es importante. Pero no hay alternativa tampoco”, dice Carlos Fara.

    Consultor político, analista y encuestador, acostumbrado a trabajar con candidatos y gobiernos de distinta orientación en toda América Latina, Fara se para lejos de las teorías apocalípticas pero advierte que la situación es complicada. Dice que vamos a vivir con el aliento del Fondo Monetario en la nuca, afirma que hoy es muy difícil encontrar a alguien en el círculo rojo que piense que Macri está haciendo bien las cosas y sostiene que los mercados son los primeros que desconfían de que cumpla el acuerdo que firmó con Christine Lagarde. Sin embargo, no descarta un triunfo electoral de Cambiemos, si la economía no colapsa antes. Porque, asegura, el peronismo avanza dividido hacia 2019 y el que rechaza la vuelta del PJ no tiene otra opción que no sea Macri.

     

    -La corrida bancaria trajo al Fondo y sepultó el entusiasmo que promocionaba Macri. ¿El Gobierno tuvo mala suerte, no quiso ver o subestimó los problemas que existían?

    -Creo que hubo cierta ingenuidad y algunos errores conceptuales. Todos sabíamos que la tasa de interés de Estados Unidos iba a subir en algún momento. Evitaría llamar mala suerte a un fenómeno que de alguna manera sabés que iba a pasar. El tablero de control no funcionó y hubo una sucesión de mala praxis en lo político y en lo económico.

     

    -Se acortaron los tiempos.

    -Sí, empezó el segundo tiempo y sabemos que va a ser más complicado que el primero, por más cambios que hagas. De acá hasta la elección, vamos a vivir con el aliento del Fondo Monetario en la nuca. Va a haber revisiones trimestrales y comentarios no positivos cuando no se alcancen las metas.

     

    -¿Qué podría jugar a favor del Gobierno a la hora de las elecciones?  

    -Primero, que el peronismo sigue fragmentado y la probabilidad de que siga así es alta. Segundo, que Cristina decida ser candidata. No va a ganar pero salir segunda la convierte en la jefa de la oposición. Tercero, el cansancio con el peronismo bombero que siempre viene a resolver las crisis del no peronismo. La sociedad está cansada de eso y creo que preferiría no volver a pasarlo.

     

    -Con esos argumentos, Cambiemos ganó ya dos elecciones. ¿Puede seguir siendo un activo después de cuatro años?
    -Puede seguir.

     

    -¿Para darle el triunfo o para mantener un núcleo de votantes?

    -Obviamente, no hay que descartar que vaya a una segunda vuelta, pero me parece que el final de la película todavía puede serle favorable.

     

     Dogmatismo vs pragmatismo

     -El Gobierno ajusta, va al Fondo y se endeuda pero también devalúa, analiza reinstalar retenciones, sube el techo paritario y busca escalonar la suba de tarifas que exigen las empresas. ¿Cuál es el modelo?

    -Intentaría no encasillarlo. No tiene un afán privatizador, tiene un afán ordenador de la economía más cercano a lo ortodoxo pero sin serlo por completo. El gradualismo quería mantener el valor del salario para que el consumo no se caiga y se enfrentó con la realidad de siempre de la Argentina. El principal problema no es el déficit fiscal sino el déficit de cuenta corriente: no alcanzan los dólares por más que hagas los deberes del ajuste. Ahora, el Gobierno está reconceptualizando en la práctica muchas cuestiones.

     

    -¿Cuáles serían?

    -El sólo hecho que haya desplazado a Sturzenegger, que era lo más parecido al pensamiento de Macri en materia económica, y la incorporación de Dante Sica, que viene del peronismo, fue funcionario de Duhalde y es claramente un tipo ligado a la lógica más productiva, me parece que es un despertar del Gobierno. Se dan cuenta de que no pueden quedar presos del discurso del déficit fiscal y el ajuste, como quedó De la Rúa. Con Sica, me parece que buscan un entusiasmo en el sector productivo que hasta hoy no existió.

     

    -¿Quién es el autor de este giro que se insinúa?

    -Las dos mesas perdieron: la económica y el control de la Jefatura de Gabinete. Pero tampoco prosperó la idea de un acuerdo más orgánico con el peronismo. Gana la política del realismo, la mesa chica real de Vidal y Rodríguez Larreta, que juegan sus propias fichas. Hasta la crisis, la pregunta era si Macri era un pragmático o un dogmático más y me parece que ahora está tratando de revelar la respuesta. Se ataron a ciertos dogmas desde la tríada con Quintana y Lopetegui hasta los 20 ministerios y cosas como pensar que los empresarios argentinos son buenos pero estaban maltratados.

     

    El peronismo y Cristina 

     

    -¿Cómo reacciona el peronismo ante la crisis, en el día a día y hacia 2019?

    -En el corto plazo, veo un peronismo cauteloso porque el Gobierno hizo sus movidas y hay que esperar para ver cómo le va. Mucho menos, cuando puso en Producción a alguien que podría haber sido ministro de un presidente peronista. El peronismo sabe que no puede comprarse el título de desestabilizador del gobierno no peronista. Necesitan que el Gobierno efectivamente termine y no llegue a una crisis terminal que les cargue sobre las espaldas algún grado de culpabilidad.

     

    -¿Usted descarta la posibilidad de que confluyan todos en un acuerdo y una PASO?

    -Lo veo más en los deseos y en las conversaciones que en la posibilidad de llevarlo a la práctica realmente. La mejor manera de que el peronismo se recupere sería matándola a Cristina. Eso significaría ganarle en una primaria de un peronismo amplio que los incluya a todos.


    -Ganarle a uno de sus herederos.

    -O a ella.

     

    -Pero a ella no le van a ganar.

    -Claro, por eso los mismos que lo dicen aclaran que no pueden ir a perder para entregarle todo. Lo veo muy complicado. Ahora ¿Cristina aceptaría eso? ¿Poner un candidato para que pierda una interna? Tengo mis dudas y veo que lo más probable es que Cristina se presente.

     

    -No tiene motivación para bajarse.

    -No. Y además el primer interesado en que Cristina compita es el Gobierno, que puede facilitarle muchas cosas a su campaña.

     

    -¿Qué cosas?

    -Desde espacios en los medios, recursos, no entorpecerla, torearla.

     

    La alternativa a Macri

     

    -¿Cómo ve al círculo rojo frente a Macri?

    -El año pasado, el círculo rojo quedó sorprendido con la elección de Macri y en los últimos meses volvió a confirmar todas las dudas que tenía sobre él. Macri no quería devaluar y ahora dice que esto favorece a las economías regionales. Es muy difícil encontrar a alguien en el círculo rojo que piense que el Gobierno está haciendo bien las cosas. En todo caso, algunos entienden que trata de arreglar un problema que el mismo gobierno creó.

     

    -¿El círculo rojo, que buscó desde 2008 un candidato que le gane al kirchnerismo, vuelve a pensar ahora en un peronismo moderado?

    -Sí, el tema es que no encuentra la figura. Los tipos apostaron a algo que efectivamente cierre. Por eso salió a girar la hipótesis Tinelli. A Massa le va a costar a mucho que vuelvan a confiar en él, Randazzo no mostró músculo, Schiaretti no tiene carisma.


    -No aparece el gobernador que pueda encarnar esa salida.

    -No, porque esta liga de gobernadores es la de menor volumen político que se recuerde. Y está el caso Urtubey, que de a ratos se queda solo porque el resto de los gobernadores desconfía y no cree que sea garantía de nada.

     

    -La liga de gobernadores ¿que preanuncia para el peronismo?

    -Es probable que sean el futuro del peronismo, a la corta o a larga. Pero el deterioro de Macri ha consolidado las tesis de Cristina, que cobran efecto en una parte de la sociedad. Por eso, su voto duro no se diluye. Eso le impide crecer a ese peronismo.

     

    -O sea que el kirchnerismo tiene más futuro del que le anunciaban.

    -Siempre me opuse a la idea de que el kirchnerismo se terminaba el 10 de diciembre de 2015. Primero porque Cristina tiene un liderazgo fuerte, segundo porque el kirchnerismo sedimentó ideológica y culturalmente la sociedad mucho más de lo que todo el mundo piensa y tercero porque tiene que surgir otro líder y otro núcleo político suficientemente fuerte. Hoy, hasta acá, los gobernadores están cada uno cuidando su propia quinta y no saben cómo salir de la situación.

     

    Perdón al Fondo 

     

    -El malentendido entre Macri y aliados naturales como los mercados o el campo ¿no pone en riesgo el gobierno más afín que podrían esperar esos sectores?

    -Insisto: hubo ingenuidad del Gobierno de pensar “nos conocemos con ellos y entonces nos van a entender”. Los mercados esperaban algo distinto a lo que quiere la opinión pública y el Gobierno jugó, con las encuestas en la mano, al gradualismo. Decía que no tenía plan B pero evidentemente estaba y era terminar en el Fondo Monetario.

     

    -Escribió sobre el waiver del Fondo. ¿En 2019, Macri va a desoír el acuerdo que acaba de firmar y lo compromete a un ajuste muy severo en el año electoral?

    -Los mercados son los primeros que desconfían. Es muy raro que vayas a cumplir con todo lo que te pide el Fondo, en medio del año electoral, siendo el gobierno más débil en el Congreso desde que llegó la democracia. No me llamaría la atención que el Gobierno haya llegado a una negociación rápida y prolija sobre algo que no está seguro de poder cumplir. Ahí vamos a ir a los waiver.

     

    -¿Persiste en el macrismo la ambición política de ganarle a todo el peronismo?

    -Creo que sí. Eso explica que no quieran ir a un acuerdo con el PJ ni sacarse una foto con ellos. El Gobierno dice “yo quiero hacer ciertas cosas” pero también dice “quiero ganar la elección”. Se tienen que olvidar de las encuestas por unos meses, porque van a pagar costos y no es un problema pagar costos. El tema es si vas a lograr algún objetivo de los que te propusiste al final del camino o no.

     

    -Las consultoras pronostican por lo menos dos trimestres de recesión. ¿El Gobierno tiene herramientas para recuperar la economía antes de las elecciones?

    Crecer al 3 por ciento anual como decía Macri ya no es posible: este año no y el año que viene hace falta mucho viento a favor. Entonces, el tema es cómo entrar en un ciclo de reducción de inflación. Que el año que viene se llegue a una inflación por debajo del 20 por ciento, que hace mucho no tenemos, sería razonable. Un año sin turbulencia, donde la gente se anime otra vez al consumo. Eso puede pasar.

     

    Cambiemos y las dos Argentinas

     

    -¿Quién está sufriendo más con Macri, a quién perjudicó más o quién le tiene menos paciencia?

    -El sector bajo y sobre todo el sector informal es el más angustiado. Incluso los que no lo votaron pero preferían que le fuera bien. La sensación es que con Cristina había inflación, había cepo, había Moreno, había Kicillof, pero había plata en la calle y la economía parecía que se movía. Eso ahora no está sucediendo. Lo sufre la clase media pero no recorta su nivel de vida básico. Abajo, en cambio, lo sienten más porque son los que viven de la changa, la construcción y hay una gran masa de servicios informales que se mueve cuando hay plata en la calle.

     

    -¿Puede terminar en un desborde?

    -Me parece que con algo de Stanley y algo de María Eugenia Vidal el Gobierno tomó nota de cómo hace para contener abajo. Por supuesto, no es la contención de la época de Cristina pero hasta acá ha logrado que la bomba no explote. Por eso pone mucho énfasis en que el Fondo no le pide recorte social y el recorte va a estar en la obra pública.

     

    -Mientras el oficialismo habla de volver al mundo y respetar la seguridad jurídica, la oposición pide más Estado y más integración social. ¿Macri y Cristina expresan dos visiones antagónicas que los trascienden?

    -Hay por lo menos dos Argentinas. La coalición de las instituciones, los valores, el trabajo y el esfuerzo, de generar oportunidades pero “tenés que laburar” y otra Argentina que te dice “dame pan para comer porque no tengo”. Uno es garantista y el otro es proveedor. Y hasta que no tengamos un proceso de crecimiento de mucho tiempo, consistente y sin turbulencias, esa es la grieta real y va a ser difícil superarla.

     

    -¿Cómo ve el papel de Carrió en la alianza de gobierno?

    -Estuvo bastante razonable dentro de todo. Estuvo bastante astuta y colaborativa aunque hay muchas cosas que no le gustan. Sabe que un tuit suyo puede matar a una persona, políticamente hablando. Ahora, Lilita quiere estar en la mesa de discusión 2019 y la mesa chica no quiere. Ahí se presentan los mayores interrogantes. ¿Ella va a poder opinar sobre la vicepresidencia, sobre los ministros o va a seguir siendo un francotirador como ahora? Si fuera por la mesa chica, lo segundo. Salvo que se venga todo abajo, como pasó con De la Rúa, ella tampoco tiene tanto margen para romper con el Gobierno. Ella no se puede convertir en el Chacho Álvarez de Cambiemos.

     

    -¿Por qué?

    -Porque me parece que los votantes de Cambiemos le dirían “ayudalo, romper no sirve en Argentina”.

     

    -¿No tiene mucho destino tampoco afuera?

    -Sola, me parece que no, salvo que se produzca una catástrofe y yo no creo eso. Creo que vamos a tener muchos problemas pero no una catástrofe 2001.


    Fotos: Juan Casas 

  • “Dado el nivel de la crisis, hay que celebrar el bajísimo nivel de conflictividad”

    PH: Juan Casas


    Dice que Mauricio Macri ganó dos elecciones con una alianza social similar a la que logró Carlos Menem en los años 90, asegura que el Gobierno no conoce ni entiende las demandas de la clase media y advierte que puede perder esos votos en las presidenciales de 2019. Alejandro Katz está entre los intelectuales que recibieron un baño de desilusión durante los tres años de Cambiemos en el poder. No ahorra críticas al capitalismo prebendario ni busca excusas para defender al oficialismo pero sigue apostando por la única variante conocida para enfrentar a las distintas versiones del peronismo en el año electoral. Ensayista, traductor, editor y miembro del Club Político, Katz sostiene que la meritocracia se basa en anécdotas personales que no pueden proyectarse al resto de la sociedad, sugiere que la carencia de roce social del gabinete tiene consecuencias políticas y afirma que el Gobierno ataca al pasado porque no sabe muy bien cómo producir un futuro mejor. Además asegura: “Dado el nivel de la crisis, hay que celebrar el bajísimo nivel de conflictividad”. 

     

     Diego Genoud | Periodista

     

    –Después de las elecciones de 2017, escribió sobre el desafío que representaba para Cambiemos interpretar el resultado. ¿Lo hizo bien el Gobierno?

    Ex post, es evidente que siempre la política interpreta mal a la realidad. Después de la crisis cambiaria, es fácil decir que el Gobierno se equivocó pero buena parte de los problemas tiene que ver con no haber escuchado, en distintos momentos, distintas voces y advertencias cooperativas. Abrir la cuenta de capitales de un modo imprudente con finanzas públicas muy frágiles y exponerse sin ninguna necesidad a la presión de los especuladores financieros. Que no se podía devaluar y subir tarifas sin que todo eso se fuera a la inflación y golpeara en los hogares. Decisiones muy mal tomadas por ceguera ideológica y por encierro. 

    –¿Qué cambia con la corrida de 2018?

    –Hasta ese momento, se mantenía la ilusión de que el Gobierno tenía las herramientas para conducir la economía. Un sector de la sociedad estaba dispuesto a pagar todos los costos a cambio de alejarse del pasado. La corrida cambiaria modifica la ecuación. Es mucho más difícil renovar una ilusión cuando, en tres años de gestión, el Gobierno ha mostrado muy poca capacidad de conducir adecuadamente la economía. No pensó que el kirchnerismo utilizaba herramientas de política económica que son genuinas y pueden ser necesarias. Pensó que el control del mercado de cambios era parte de la psicosis de Kicillof y no una decisión que los gobiernos chilenos tomaron en todos los momentos en que fue necesario.

    –¿El Gobierno incineró el activo del futuro y lo perdió como promesa viable?

    –El Gobierno se apalancó en el pasado para producir una idea de futuro. Pero en tres años no consiguió que ese futuro fuera creíble. Todo indica que no sabe muy bien cómo producir un futuro de mejor calidad. Por lo tanto tiene que volver a recordarnos que lo que había era peor.

     

    De Menem a Cambiemos 

    –Pese a todo, el Gobierno sigue teniendo un piso envidiable.

    –Hay un porcentaje que se construye en el rechazo al kirchnerismo y quizás, más generalmente, al peronismo. Siempre hubo en Argentina un sentimiento antiperonista intenso, que no siempre encontró una expresión donde afirmarse. Pero no es sólo antikirchnerismo, hay otras razones.

     –¿Cuáles serían? 

    –Cambiemos marcó un espacio político claro, una gobernabilidad orientada al mercado, con niveles de apertura mayor y reinstauró una cierta idea de pluralidad que el kirchnerismo estaba estrechando. Eso le sigue pareciendo muy valioso a mucha gente. En muchos casos, es gente que no padece estrecheces pero en otros hay una clase media que sufre dificultades por la recesión, que ha perdido ingresos con la devaluación pero que prefiere esto y está dispuesta a sostenerlo.

    –Esa es la fortaleza de Cambiemos.

    –Cambiemos ganó dos elecciones con una alianza similar a la que logró Menem desde el peronismo, entre las élites y los sectores populares. Quizás no son las mismas élites ni los mismos sectores populares, pero Cambiemos ganó con mucho voto de sectores subalternos y ha mostrado interés en hacer una política orientada a la contención social. Es lo mismo que ha hecho el peronismo, al menos desde el regreso de la democracia. Es una formación tradicional del conservadurismo popular en Argentina.

    –¿Qué pasa con la clase media?

    –El Gobierno no tiene una política para los sectores medios, no los conoce ni le importa conocerlos. Cree que los sectores medios son generadores de conflicto y de costos que demandan cosas muy caras, como un dólar barato para veranear en el exterior. Son los sectores que extienden más fácilmente su disconformidad, que crean los climas de opinión favorables o contrarios. Si Cambiemos tuvo votos de la clase media, los tuvo por el hartazgo que generaba Cristina. Pero son los votos más volátiles.

    –¿Y a dónde pueden ir esos votos?

    –Muchos pueden estar volviendo al cristinismo, muchos pueden volar a un candidato del peronismo federal que no estamos viendo, que sepa interpelarlos, como puede ser Lavagna. No sabemos cómo generar una política de clases medias, una política de distribución equitativa de la renta, la riqueza y el poder. Implica no política asistencial y política de acumulación del capital, sino políticas de desarrollo y de bienes comunes. Por eso en los últimos 40 años hemos tenido más concentración de riqueza del capital productivo y más pobreza y marginalidad. La clase media es molesta, es incómoda.

    –¿El radicalismo dejó de expresarla para siempre?

    –El radicalismo ha perdido el rumbo desde el fin del gobierno de Alfonsín y no ha tenido capacidad de repensarse. El PRO, guste o no, ha podido interpelar a la sociedad, si se quiere, despolitizándola. Pero eso es político. Ha podido captar un estado de la opinión, ciertas demandas colectivas, ciertas voluntades de transformación difusas, y ha sabido construir un discurso en relación con esas percepciones. El radicalismo no tiene un discurso, repite consignas antiguas y no se lo ve interpelando audiencias.

     

     Macrismo, meritocracia y capitalismo 

    –Remarca que la movilidad social está muerta y el aprendizaje y el esfuerzo no alcanzan ya. ¿Qué tipo de horizonte común imagina?

    –Hoy los trayectos vitales dependen fundamentalmente de la cuna, no del esfuerzo ni del aprendizaje. La evidencia anecdótica no construye nada. La movilidad social no es el caso de alguien exitoso, es la capacidad real de una sociedad de construir un futuro mejor, de una sociedad a otra. En Argentina es doblemente grave porque ocurría antes y ya no ocurre pero es un problema que existe en todas las sociedades occidentales. Eso no nos exime de buscar soluciones, si creemos que la movilidad social es un valor compartido. El primer elemento para que el destino no dependa de la cuna es la construcción de bienes públicos de calidad. Ahora, no veo que este Gobierno tenga una voluntad en esa materia, como no lo veía antes.

     

    “El Gobierno se apalancó en el pasado para producir una idea de futuro. Pero en tres años no consiguió que ese futuro fuera creíble y todo indica que no sabe muy bien cómo producirlo. Por eso vuelve a recordarnos que lo que había era peor”.

     

    –¿No lo ven como una necesidad?

    –No advierten que no son productos de una sociedad meritocrática. En la medida en que se imaginan como productos de sí mismos, piensan que todos tienen la oportunidad de producirse de ese modo. Ahí hay un problema. En segundo lugar, ellos imaginan que la primera instancia de mejoramiento de la sociedad es el mercado y el mercado no va a producir ni bienes públicos de calidad ni condiciones para que los ciudadanos puedan desarrollar planes de vida autónomos. Cada vez que se apuesta al mercado lo que se hace es postergar la creación de oportunidades para quienes la necesitan hoy.

    –Parece difícil que el Gobierno cambie esa percepción.

    –Hay problemas ideológicos, de imaginación; problemas de experiencias de vida, de grupo de pertenencia. No creo que sean gratuitas las trayectorias en escuelas privadas, la falta de experiencia del uso del transporte colectivo, la falta de experiencia de la dificultad financiera doméstica. Es muy difícil que todas esas carencias de experiencia no impacten sobre la visión del mundo, que orienta las decisiones de la política.

    –Usted critica mucho al capitalismo rentístico y prebendario. ¿Cree que Macri puede combatirlo?

    –Yo ahí pondría una buena carta a favor de Macri. Quiso contribuir a que el capitalismo argentino sea más competitivo y menos rentístico, más abierto, más innovador, más schumpeteriano si se quiere. Quizás quiere todavía aunque no sé si tiene las condiciones para lograrlo.

    –¿Por qué?

    –No hay capacidad de vincular la dinámica del capitalismo a la que Macri aspira con la existencia de privilegios que no son identificados como tales. La promoción industrial en Tierra del Fuego le ha costado al país 3000 millones de dólares por año. 30.000 millones de dólares en 10 años destinados a cinco empresas y 10.000 personas. En mi idea de capitalismo competitivo, es uno de los primeros temas a desarticular. ¿Por qué no ha ocurrido? ¿Porque el amigo Caputo es uno de los empresarios de la isla? Puede ser. ¿Porque los tres senadores de la isla son esenciales para las leyes del Gobierno? No sé. Pero un capitalismo competitivo elimina los privilegios y en lo que va del Gobierno no ha habido preocupación por ese tema. Otro ejemplo: la telefonía celular que todavía no está regulada como servicio público, lo cual supone permanentes abusos de las compañías sobre los consumidores sin un Estado regulador.

    –Salta a la vista también la megafusión Cablevisión-Telecom, que el Gobierno además defiende.

    –Ese es otro ejemplo. Estoy dispuesto a ser un ciudadano capitalista pero quiero serlo en un entorno en el que todos lo sean. Doy otro caso: la ley de promoción del software, que es una ley bien diseñada para estimular una industria naciente con alto potencial de exportaciones que genera trabajo de calidad y no exige insumos importantes para crear valor. Ahora una empresa que cotiza en la Bolsa de Nueva York y vale 1000 millones de dólares no puede estar bajo ese régimen.

     

    Cristina sobre el peronismo 

    –¿Por qué no nació, tres años después, el peronismo postkirchnerista?

    –Porque no tienen una sola idea que la sociedad haya considerado valiosa como para querer adoptarla. Entre Urtubey y su educación católica en las escuelas y De Mendiguren y su idea de una industria bebé que siempre tiene que ser protegida, no encuentro nada que pueda apasionarla. Es un peronismo moderno es cierto, pero es la modernidad del siglo XIX.

     

    “Hay funcionarios que se creen producto de una sociedad meritocrática. Las trayectorias en escuelas privadas, la falta de experiencia del uso del transporte colectivo, la falta de experiencia de la dificultad financiera doméstica, todas esas carencias, impactan sobre la visión del mundo que orienta las decisiones de la política”.

     

    –¿Por qué sigue vigente Cristina como principal referencia opositora?

    –No lo sé. Creo que la base de la adhesión a Cristina está en los sectores populares, donde la política del kirchnerismo fue muy pregnante. Pensemos que se trata de personas a las que la crisis de 2001 sumió en la miseria absoluta sin horizonte de ningún tipo. Para ellos, el kirchnerismo tuvo un discurso de reconocimiento importante que permitió ciertos umbrales de dignidad, de un mínimo precario bienestar material. El kirchnerismo nunca se preocupó porque dejaran esa situación con políticas públicas, como la de la escrituración de tierras, que este Gobierno está instrumentando ahora y hubiera empoderado mucho más que cualquier discurso. Pero el kirchnerismo mantiene un vínculo de lealtad por razones muy comprensibles. El Gobierno actual prometió una prosperidad que no llegó. Para el asalariado, una inflación del 48 por ciento es terrible y el futuro es una fuente de incertidumbre y de amenazas permanentes. Hay gente que no hace un voto ideológico y le quita el apoyo al Gobierno; es comprensible.

    –¿Cómo se explica la paciencia social ante un cuadro complejo y sin perspectivas de mejora en el corto plazo?

    –Dado el nivel de la crisis, hay que celebrar el bajísimo nivel de conflictividad. Con 45 por ciento de inflación, 10 por ciento de desempleo, caída del 15 o el 20 por ciento del salario real, la conflictividad social es muy baja. ¿Por qué? Hay organizaciones que se convierten en interlocutores del Gobierno, negocian y ejercen una representatividad que organiza la demanda. Y eso es una suerte, porque son sectores que quedan menos desguarnecidos y porque afectan menos la gobernabilidad. Entre los sectores medios bajos y medios, pesa la memoria del 2001 y la muy extendida convicción de que es mejor que las cosas no estallen. Esto es una crisis económica, pero no es crisis de la institucionalidad, no es una ruptura de los contratos. Eso no ha ocurrido y creo que nadie quiere que ocurra, salvo algunos que desean que todo eso hunda.

  • “Estamos llenos de contenidos globales pero no tenemos contenidos cercanos”

    El colombiano Omar Rincón no es sólo periodista, es también académico y ensayista en temas de cultura, medios y comunicación política. Su mirada aguda y cínica es siempre bienvenida para ayudarnos a desplegar una visión crítica de la enmarañada realidad que nos atrapa diariamente.

     

     Por Cecilia Ghiglione | Periodista 

     

    —¿Cómo ves hoy los medios públicos? 

    —Los medios públicos están en un mal momento en América Latina porque se siguen utilizando como propaganda política o simplemente como algo por cumplir. En Argentina pasaron de ser un proyecto político de gobierno a ser simplemente un estorbo, los deben tener ahí para mostrar que no son tan autoritarios.  En Colombia los medios públicos se salvaron de una ley que quería acabarlos a partir de la desfinanciación.  Digamos que, dicho de una forma un poco sarcástica, son como un mueble que tienen todos los gobiernos y no saben bien qué hacer. Y es una lástima porque realmente podrían servir muchísimo, sobre todo cuando el mundo se volvió cada vez más privado. Ante el predominio de las redes sociales, de las plataformas digitales, de la TV privada más interesada en los negocios; los medios públicos son como el último baluarte que nos queda con relación a otro tipo de contenidos y de estéticas. Pero en este momento ningún gobierno de América  Latina los está contemplando como algo que sirva. Hay una tendencia en la región a decir que lo público no sirve y otra vez escuchamos que lo privado es más eficiente.  En Argentina, donde actuó más rápido el actual gobierno fue en la Ley de medios y ahí hay un mensaje clarísimo de que no les interesa lo público, no les interesan los derechos del ciudadano sino el negocio para unos pocos. El caso argentino es extremo pero de alguna manera las empresas de telecomunicaciones están haciendo mucha fuerza para quedarse con todo el negocio del entretenimiento, que es el negocio del futuro, de los bienes simbólicos. Lo increíble del caso argentino es que nada es para la ciudadanía. La televisión pública que tenían, la están destruyedo. COLSECOR  mismo es un modelo de negocio que no existe en ninguna otra parte, también hacen lo posible para cercarlo.  A mí me impresiona el cinismo y la arrogancia con que están destruyendo todo, hay una gran carga de odio. Es muy complicado construir sociedad así porque además lo que hace este modelo es poner a los argentinos a pelearse entre sí en lugar de enfrentar al poder. El problema argentino es su mayor éxito: la clase media que se volvió fascista y no quiere que nadie tenga sus privilegios que fueron construidos por la educación pública que ahora quieren destruir. Pero también Argentina es la solidaridad de la gente. El otro día participé en Salta de un encuentro por los trabajadores despedidos de Agricultura Familiar y fue maravilloso, la gente se juntaba. Hay que cuidar eso porque es lo que están tratando de romper. Están promoviendo el capitalismo del yo para romper la vida colectiva.  

     

    —¿Y qué está sucediendo con la TV tradicional, más allá de si es privada o pública? 

    —El concepto de la televisión clásica ha muerto, no se puede seguir pensando en la televisión como un aparato que da entretenimiento o relajación sino que hoy hablaríamos de entretenimiento audiovisual expandido, lo que significa que la categoría es entretenimiento y no televisión, donde el ciudadano se convierte en el programador de su entretenimiento.  En ese panorama de pantallas múltiples o expandidas hay tres características básicas. Una, es que cada pantalla narra distinto, tiene una estética diferente y emociones distintas; y ese es el error más común que cometen muchos operadores que hacen el mismo contenido para todas las pantallas. En segundo término, cada una implica una posibilidad de interacción diversa: hay momentos del día en que quiero ser descerebrado, otros en los que quiero ver televisión clásica y popular, y otros donde quiero videojuegos. Esto también implica modelos de negocios diferentes. Si pensamos que el televidente es el programador, la televisión que triunfaría es aquella de plataformas donde tengo todo disponible y yo mismo decido el menú. Pero también la televisión abierta clásica va a seguir existiendo para la información local porque eso no lo hace nadie. La que está en entredicho es la TV por cable que es jurásica porque de nada sirve tener tantos canales cuando ya podemos escoger los que queremos. Creo que en ese escenario surgen tres tendencias de contenidos y de creatividad. Una, es que estamos llenos de contenidos globales, pero no tenemos contenidos cercanos. Entonces, la regla de oro es: si quiero llegar a mi gente, tengo que hacer televisión para mi gente porque para la otra ya hay de todo.  Esto implica crear formatos y contenidos para la cercanía, que no sean masivos. Segundo, tenemos que hacer medios que pongan más al ciudadano en pantalla, que ellos sean las estrellas y no los periodistas; el ciudadano quiere estar en las pantallas. Tercero, de alguna forma hay que hacer menos televisión y  trabajar más colaborativamente porque técnicamente no podemos tener este exceso de producción audiovisual para que nadie la vea. Si cada canal hiciera media hora de producción al día y se juntaran en una única plataforma probablemente tendríamos una televisión de muchísima mejor calidad y más potente para el ciudadano. Casi que nos toca generar la cancha donde los ciudadanos se junten a pasarla bien. 

     

    —¿Qué estrategias debería pensar un medio local para ocupar ese espacio de ciudadanía? 

    —Yo siempre he dicho que hay tres tipos de programación. Hay televisión muy barata y es la que se hace con los ciudadanos. Esto que te digo es fatal, pero es cierto. Si tú tienes un canal local puedes convertir en celebrities a toda la gente de la comunidad y le dedicas 10 horas a que el ciudadano sea productor de sus propias historias y cuentos. Luego está la televisión de mantenimiento, tampoco te cuesta mucho, la que tienes por convenio. En ese sentido COLSECOR es una excelente oportunidad para brindar horas compartidas de programación a todos los canales. Eso te permite conocer cosas de la región, otras historias parecidas, casi una televisión turística, cultural y patrimonial. Una tercera televisión, la más pequeñita, tiene que ver con la calidad que te aumenta la autoestima. Se dedica a narrar en serio la localidad. Por ejemplo, una serie sobre la historia de la comunidad que la ponga en valor y se pueda compartir con otros canales y repetir cuantas veces quiera. Esa es una manera de pensar, la segunda es que de alguna manera hay que “desnoticiar” la televisión. En Argentina, sobre todo, hay un exceso de querer hacer noticias y esa información se vuelve inútil y ahí está parte del problema. Es que todos los programas son de entrevistas o de noticieros y creo que eso tiene a todos absolutamente cansados. Tenemos que empezar a buscar otras maneras de contar ya sea a través de la ficción o en formatos que se parezcan mucho más a la comunidad. Habría que darse la posibilidad de experimentar y de fracasar si se quiere. La parte complicada es convencer a la gente que hace televisión local que tiene que arriesgarse a hacer otra cosa. En la televisión local haría muchísimo directo porque la comunidad está ahí, está cercana. Imagínate que todos los días se haga televisión desde un barrio y sea el barrio el que se cuenta hasta generar un tejido social. Se pueden hacer muchas cosas, pero nos da miedo innovar. No es un problema de los canales locales porque todos hacen exactamente lo mismo. Ahora que pasó el Mundial de fútbol, fue como una tragedia porque fueron más periodistas que jugadores y todos fueron a hacer lo mismo. Para colmo de males, se fueron hasta Moscú y montaron un set de televisión igualito al que tenían acá en Argentina. ¿Para qué se fueron hasta allá si parece que estuvieron en Buenos Aires y no en Rusia? El asunto es que de alguna forma, no van al mundo a narrar distinto sino que van al mundo a repetir lo mismo. Las universidades tampoco están enseñando a hacer cosas distintas, critican el noticiero pero enseñan a hacer lo mismo, no hay creatividad. Hay un síndrome de producción pero sin saber para qué. Estamos haciendo mucha televisión que no vemos. Hay que volver al minimalismo porque hay exceso de pantallas y poco tiempo para ver televisión. 

     

    —¿Cómo juegan las redes sociales en la producción de la realidad? 

    —Las redes se han vuelto tristemente la noticia. La gente opina ahí y los periodistas leen lo que la gente dice; y está buenísimo hacerlo pero hay que pasar a otra etapa. Las redes permiten hacer una televisión cooperativa donde cada uno pueda producir sus propias imágenes más allá de participar solamente con un tuit. Ahora está sucediendo algo interesante en la política, y también sucedió en el Mundial, y es que la gente empieza a producir memes como forma de opinión tal que se podría dedicar un programa a verlos. Pero no solamente la cuestión es pasarlos y celebrarlos sino que estaría bueno dar criterio sobre lo que la gente manda, hacer una devolución sobre lo que se está diciendo. El meme como columna de opinión me parece maravilloso, funciona y está demostrado que la gente sí puede crear cosas buenas, malas, grotescas o no. El papel de uno como periodista o emisor de mensajes tiene que ser el de evitar la polarización, la grieta, y mirar los sentidos, buscar cosas de construcción colectiva.  

     

    —Las redes  “gratuitas” en el fondo tienen un costo ¿Hay ciertos riesgos para el ciudadano al participar exponiéndose allí? 

    —Lo que debemos tener es más conciencia crítica sobre nuestros datos. Nosotros cada vez que entramos a internet  o a una red social o a una plataforma dejamos una huella de lo que hacemos. Eso se configura como dato y se vende a empresas o políticos para manipularnos y controlarnos mejor. En ese sentido estamos dando datos para que hagan negocio: el petróleo de hoy son nuestros datos. Como ciudadanos debemos tener conciencia y resistirnos a ser un dato, somos seres humanos y antes de consumir deberíamos pensar por qué lo hacemos, antes de ver un meme deberíamos preguntarnos si es verdad y así. Esta conciencia crítica es fundamental y falta aprender mucho sobre esto porque cuando uno entra a una red gratuita, por más que le haya dado datos falsos y piensa que engaña al algoritmo, lo que usted hace con esa red social el algoritmo sí lo vio. Creo que es complicado que tomemos conciencia de nuestra vida íntima.

  • “La familia ha dejado de ser una socia educativa”

     La psicopedagoga  Liliana González es actualmente una de las profesionales más escuchadas en temas vinculados a la infancia. 

     

     

    Por Cecilia Ghiglione 

    Psicopedagoga y cordobesa, Liliana lleva cerca de 50 años atendiendo niños y adolescentes en el consultorio y más de 30 en la docencia formando psicopedagogos y educadores especiales.  También ha escrito libros, el año pasado publicó el noveno, y da conferencias en todo el país donde habla sin reservas sobre la educación, los chicos y los padres.  Fue por la “viralización” de una de las charlas que dio en Tucumán  que su trabajo cobró mayor notoriedad. Sorprendida en su momento dijo: “hace años que hablo de los mismos temas y no me explico por qué tanta repercusión”.  

    Pensar en los niños de hoy nos lleva a hablar de la escuela y del lugar que hoy tiene esta institución. “La verdad es que está desprestigiada socialmente. En el discurso político parece ser que la escuela remedia todos los males, pero en la realidad viene faltando desde infraestructura hasta capacitaciones. La escuela está complicada por muchas razones: por la cultura de la imagen que  invadió la vida de los chicos y los aburre por más tecnología que haya; por la caída de la lectura en los adultos que no dan el ejemplo leyendo y los niños ven a los padres con pantallas en lugar de libros. Los niños no leen y cuando un niño tiene dificultades para leer, toda la escuela se hace difícil. Hay un gran sector de chicos que va a la escuela sin encontrarle sentido, asisten porque es obligatoria y hacen el mínimo esfuerzo para zafar.  Veo que la familia ha dejado de considerarse una socia educativa o piensa que la escuela tiene que hacer todo el trabajo que ella no hace; y en vez de acompañar critican, boicotean, usan el whatsapp para denostar  la figura del docente. Hay  una ruptura del pacto familia-escuela/escuela-familia que hay que sanar y volver a enamorarse porque este divorcio nos está haciendo mucho daño”.

     

    La escuela de estos tiempos

    Parece que la incorporación de tecnología en las aulas no es suficiente para generar esa empatía con los chicos. ¿Qué debería cambiar en las escuelas?

    Hay que empezar por la capacitación docente. Si los docentes no sienten vocación de verdad, sino tienen pasión y no sienten la alegría de enseñar por más que llenemos la escuela de tecnología no resulta porque es la dimensión humana la que está en cuestión. Bienvenida la tecnología pero a los fines de la investigación, no del copio y pego.  Los chicos tienen muy claro que si quieren saber cuánto mide el Everest lo buscan en Google, saben que esos conocimientos están en los servidores. Entonces,  la escuela ya no es el lugar para ir a buscar el conocimiento y después repetirlo de memoria como lo hacía yo en mi época. Los chicos tienen que usar los servidores pero a los fines de un proceso de investigación que produzca nuevos conocimientos y no para copiar.   Es así que, por un lado, la escuela debería pensar en el trabajo cooperativo, en el trabajo interdisciplinario entre varias materias y  en lo posible salir del aula para ver otros mundos.

     

    ¿Qué más imagina para esta escuela de hoy?

    Creo que hoy los chicos están tan mudos con las pantallas, tan sin mirar, tan sin hablar con otros, que me parece que la escuela debería ser  el espacio ideal para que se miren, aprendan a hablar y a escuchar al otro. Haría de la escuela un centro de debate a partir de temas que les interesen, donde la palabra explote y la verdad circule. Yo vengo de una escuela muda donde teníamos que estar callados. Hoy los chicos están callados porque no hay nadie en la casa con quien hablar o porque están enchufados con las pantallas. Si también van a seguir callados en la escuela…. La persona que no habla no produce pensamiento, la escuela tendría que ser el lugar de la palabra.

     

     

    Niñez y pantallas

    Además de docente y conferencista, el consultorio es un gran termómetro para ver qué está pasando con los niños y las pantallas. ¿Qué observa en sus pacientes?

    Veo a mamás que le ponen el Sapo Pepe en el celu o en la tablet para que el niño coma o tome la mamadera o dan el pecho con el celular en la mano. Esa mamá le está privando la mirada a ese niño. Los pediatras y neurólogos dicen que hasta los dos años cero pantalla y después de esa edad apenas dos horas por día y nunca dos horas antes de dormir. Y en muchas casas no está pasando esto, algunos duermen hasta con el celular debajo de la almohada. Por eso tenemos epidemias de chicos con hiperactividad que no pueden parar el cuerpo y tiene déficit de atención. Esto hace que se aburran en la escuela donde tienen que escuchar por muchas horas la misma voz del maestro y no puedan hacerle clic para que desaparezca. Hay que ponerse en la piel de los niños porque son dos culturas distintas: la de la imagen en la casa y la de la palabra en la escuela. Y no se están encontrando. Como psicopedagoga veo la terrible resistencia a la lectoescritura y hay mucha pobreza lingüística porque no saben escribir un cuento, por ejemplo. Claro, si resuelven  las emociones con emoticones que podemos esperar. 

     

    González  sostiene  que es la escuela el lugar donde los chicos tienen que poder a través de la palabra y agrega que “el sistema educativo tiene que acercarse urgente a los niños que no son los mismos alumnos de hace unos años”.  La experta considera, además, que los colegios deberían incluir el apoyo escolar dentro de sus horarios para que no tengan que buscarlo afuera ya que el tiempo lúdico de los chicos debe ser una prioridad.

    La especialista cita como ejemplo el modelo educativo finlandés, tanto en la formación docente que reviste carácter universitario como en la enseñanza  en el nivel secundario, donde los chicos inician el  primer año con poca dificultad y van incorporando herramientas para lograr aprender. “Acá es al revés, empiezan el primer año con un montón de materias que se terminan llevando y muchos sienten el fracaso y dejan la escuela”.

     

     

     

    Los límites y la hiperestimulación

    No toda la carga está sobre la escuela. ¿Qué pasa en el hogar para que a la escuela le resulte tan difícil acomodarse con los niños?

    Los padres no tienen que tener miedo a los límites. Si no pueden lograr que un niño de 3 años coma lo que ellos proponen o que no tengan una pantalla en la mano todo el día, menos van a poder poner límites a futuro. También tienen que leer más cuentos y hablar más en los hogares. Les digo a los padres que tienen que estar más atentos porque a un niño se le nota cuando vuelve mal de la escuela, sólo hay que mirarlo. Y por no ver esto a tiempo, muchos casos terminan en bullyng y cuando nos damos cuenta suele ser tarde y el niño viene sufriendo hace meses.

    Otro de los puntos que destaca la especialista en la pérdida de la lectura en los hogares. “Hoy en muchas casas no se leen cuentos. Yo les digo a los papás que no se obliguen a contar un cuento todas las noches pero que lo hagan con ganas, sin apurar el relato y con la magia para que los chicos vean que eso sale del libro”.

     

    ¿Qué sucede con los niños pequeños que llegan hiperestimulados a la escuela?

    Si hablás con fonoaudiólogos te van a contar que hoy hay explosiones de trastornos del lenguaje: niños que hablan mal, en neutro o con gestos robóticos. Hay padres que creen que sus hijos son más inteligentes porque repiten lo que ven en la televisión. Yo no quiero a un hijo o a un nieto que repita lo que escucha sino a alguien que haga cosas nuevas, que sea autor de algo. Me parece triste que se confunda la hiperestimulación con la inteligencia. Es más, hay padres que aseguran que los niños nacen más inteligentes porque le dan un celular y lo saben usar. No hay forma de decir que los chicos hoy nacen más inteligentes porque no hay un test para fetos ni para bebés. Yo sigo diciendo que los chicos nacen como siempre. Lo que ha cambiado es la sociedad que los espera: una mamá que mira el celular cuando le da de mamar, el papá que no está, etc.

    También trabajo con los padres la idea de que no todos los chicos nacen con la misma inteligencia (pensando que hay inteligencia emocional, matemática, lingüística) y la escuela tradicional termina condenando estas diferencias. Incluso observo que los padres sólo miran la parte izquierda de las libretas – matemáticas, ciencias, lengua – y todo lo que está a la derecha – plástica, música, educación física – no se valora por más que el niño sobresalga ahí. Incluso llegan a decir: lo único que me falta es que salga artista. No todo el mundo tiene que ser contador, abogado o médico…  Por supuesto que estoy generalizando, hay familias que lo hacen bien, docentes que hacen milagros a pura tiza y pizarrón porque sino pareciera que todo es apocalíptico. Yo por ahí tengo esta mirada sesgada porque lo que veo son personas con problemas, pero son un parámetro de lo que puede estar pasando.   Me duele cuando le digo a algunos padres que por lo menos le dedique media hora de calidad a sus hijos y me responden que no pueden. La verdad, entonces, sería preguntarse para que los trajeron al mundo. No creo que esto sea imposible, hay muchas familias que han dejado de ver los noticieros con los hijos a la hora de comer para estar con ellos y contarse cosas. Es posible.

     

     

     

  • “La fórmula del triunfo opositor está en un acuerdo político del PJ con Cristina”

     

    Diego Genoud| Periodista 

    Juan Casas | fotos

     

    Tiene toda una vida ligada al peronismo y lo ve hoy en un dilema de difícil solución. Para Hugo Haime, Mauricio Macri corre con ventaja hacia las elecciones, aun en su peor momento. Mientras el presidente tiene un relato que expresa a su electorado, la oposición que domina el peronismo no logra representar al 65 por ciento de la población que se declara en contra de Cambiemos. “En Argentina, hay dos concepciones: una minoritaria que está consolidada y otra que no encuentra el liderazgo y no se pone de acuerdo. Es muy fácil representar lo que representa Macri y es difícil representar, socialmente, a toda la oposición”.

    Encuestador y consultor de trabajo constante con Sergio Massa y gobernadores como Juan Manzur, Rosana Bertone y Carlos Verna, Haime sostiene que a Cristina Kirchner no le conviene, de ninguna manera, ser candidata a presidenta. Opina que no la favorece ni el contexto internacional, ni el nacional y señala que el sucesor de Macri se va a encontrar con muchas limitaciones. “El próximo gobierno es de coalición y de unidad nacional, requiere una cantidad de acuerdos en una política de restricción”, asegura. Sin embargo, remarca, ganar las elecciones es imposible si los gobernadores del PJ no llegan a un entendimiento con la expresidenta.

     

     –¿Por qué está tan convencido de que a Cristina Kirchner no le conviene presentarse?

    –El próximo gobierno es de ajuste o de lento comienzo de un crecimiento, de discusión con el Fondo Monetario. Y entonces, ¿el relato dónde queda? Cristina tiene riesgo de perder y, si pierde, se termina como jefa de la oposición. Si ella no se presenta, tiene varias ventajas. Cualquiera que venga va a tener que negociar con ella, se garantiza la paz en el Senado, tiene la capacidad de ser la que dice “el Gobierno está haciendo bien o mal las cosas”.

     

    –Si va sola, va a ganar más espacio en el Congreso.

    –Sí, pero perdió, terminó su jefatura política. Se acaba el mito de Cristina gana.

     

    –¿Qué puede ofrecerle el resto del peronismo para que se baje?

    –Ser gobierno, que termine Macri.

     

    –¿Quién tiene la capacidad de sentarse con ella a negociar?

    –Todos los gobernadores. Algunos no están de acuerdo, como Schiaretti y Urtubey. No es la posición de Manzur, ni de Uñac, ni de Verna, ni de Bertone, seguramente no es la Casas ni la de Zamora. Cristina no tiene ninguna garantía de que gana.

     


    “El peronismo tiene que representar un sector de la clase media,

    un sector de los trabajadores industriales, un sector de los informales y un sector

    de los que están fuera del sistema. Y todo eso no tiene un líder único”.


     

     –Pero sus chances son mucho más altas que hace un año.

    –En 2017, 20 días antes de la elección en la provincia de Buenos Aires, Cristina ganaba. En el momento en que el Gobierno dio los créditos a los jubilados y jugó muy fuerte Vidal, terminó. Desde el punto de vista de la encuesta, mis números dicen que ella gana. Si uno hace un análisis histórico, a eso ya lo ponés en duda.

     

     –La diferencia está en 2018, donde se desintegra la esperanza que generaba Cambiemos.

    –Sí, pero vos tenés un 34, 35 por ciento del electorado, que hoy no aparece en las encuestas pero que está y te dice entre Cristina y Macri, lo voto a Macri: “No lo puedo ver, me parece un desastre pero soy gorila, no me gustan los peronistas y encima Cristina”. Los que votaron en segunda vuelta a Macri votaron contra Cristina y el kirchnerismo. Si no está Cristina, vos sacás un factor de irritación.

     

    Entre el líder y la unidad 

     

     –Entonces, la fórmula del triunfo es la unidad, para usted.

    –La fórmula del triunfo es un acuerdo con Cristina.

     

    –¿Cómo sería ese acuerdo?

    –Es un acuerdo político. Pueden ser las PASO o no. La forma es un problema de los dirigentes, no de la opinión pública. La opinión pública los está mirando. Dice “resolveme este problema, porque yo por ninguno de ustedes doy la vida”. Ahí no hay ningún líder.

     

     –Salvo Cristina, para un 30 por ciento del electorado.

    –Está bien, pero una persona que tiene un 50 por ciento de imagen negativa es la líder de un cachito. Liderazgo supone la capacidad de organizar, convocar y conducir hacia una meta. Eso no lo tiene. Tiene un mito de que con ella se vivía mejor. Pero hay un cuestionamiento a los modos éticos de su gobierno.

     


    “Lavagna sería una solución brutal si el establishment está de acuerdo,

    Cristina está de acuerdo y el peronismo está de acuerdo.

    Es el hombre bingo, perfecto. Pero cualquier otro puede serlo”.


     

    –¿Por qué el peronismo del medio no quiere a Lavagna?

    –Ahí se juntan un poquito las ambiciones. Pero creo igualmente que lo de Lavagna es una idea de la vieja política, Duhalde, Barrionuevo. Es una salida del peronismo que no quiere a Cristina. Lavagna sería una solución brutal si el establishment está de acuerdo y Cristina está de acuerdo y el peronismo está de acuerdo. Es el hombre bingo, perfecto. Pero también podría ser otro que logre reunir a los mismos sectores.

     

    –Un sector del establishment y un sector del peronismo están de acuerdo con Lavagna.

    –Si hoy se juntaran todos los gobernadores del peronismo más Cristina y dijeran el candidato sos vos, sos vos. Puede ser cualquiera. Es una solución política que no tiene que ver necesariamente con la opinión pública.

     

    –Después de mucho criticarla, hoy gobernadores como Manzur vuelven a tender puentes con Cristina.

    –En el interior, NOA y NEA, vos tenés un peso afectivo del electorado peronista. Cristina es importante y los gobernadores no pueden despreciar eso.

     

    –¿Es un peronismo a contramano de la historia, sin vocación de poder?

    –Tiene total vocación de poder pero precisa un líder y ese no está. Cuando Menem le ganó a Cafiero, Antonio era el pleno aparato con los gobernadores. Cuando Menem le gana, todo el mundo dijo “vamos con Menem”. Pero Menem también los llamó. Entonces tenés a los gobernadores por un lado y a Cristina por otro. Los gobernadores quieren volver al gobierno nacional y saben que precisan un acuerdo con Cristina. Pero ninguno ha sido muy feliz con ella, siempre ha sido bastante tortuoso ese vínculo.

     

    –¿Cuál es la prioridad del peronismo? ¿Que se vaya Macri o que Cristina quede atrás?

    –Para algunos que se vaya Macri; para otros, no. Creo que a los gobernadores les importa más que se vaya Macri.

     

     Relato para todos 

     

    –¿Por qué sigue vigente la expresidenta?

    –Porque en la medida en que vos no podés plantear un proyecto hacia adelante y un sueño de nación distinta, te quedás con lo mejor del pasado. Los errores del Gobierno la agigantan.

     

    –¿Por qué no nació el peronismo poskirchnerista?

    –El año pasado, cuando el Gobierno gana las legislativas, todos pensábamos que estaba terminada la película. Entonces, era refugiémonos en las provincias y pensemos en 2023. Cuando en abril estallan la crisis y la expectativa que había generado Macri, aparece la posibilidad de ser gobierno. Pero vos para eso tenés que representar a un electorado muy heterogéneo. A Macri le resulta mucho más fácil que al peronismo representar a su sector social.

     

    –¿Por qué?

    –Porque el peronismo tiene que representar a un sector de la clase media, a un sector de los trabajadores industriales, a un sector de los informales y a un sector de los tipos que están totalmente fuera del sistema. Y todo eso no tiene un líder único. Son pedacitos. Juntar eso y pensar en la Argentina del futuro es complicado. El peronismo no logra o no ha logrado hacer eso.

     

    –¿Por qué dice que la oposición no tiene relato?

    –¿Cuál es el proyecto de futuro del peronismo? No hay “revolución productiva y salariazo”. No hay “con la democracia se come, se cura y se educa”. No hay “América grande nuevamente” de Trump. Esa idea que se sintetiza en un eslogan, eso no está. ¿Cuál es la idea?

     

     –Mercado interno, trabajo, producción, la vieja idea de la Argentina industrial.

    –Eso no seduce a nadie, no te arma un sueño de país distinto.  Lo de Macri está claro para su electorado, es “privaticemos y el sueño individualista con el Estado garante”. Tenés una pelea de sistema de valores en Argentina: de un lado el no peronismo y del otro lado el 65 por ciento de los argentinos, que comparte los valores de la Argentina solidaria que expresó el peronismo, hoy sin una representación clara.

     

    –¿Cómo sería un relato opositor al del macrismo, distinto al del kirchnerismo?

    –Que diga cuál es el país que queremos. Y no se encuentra la síntesis porque no está claro. Si no, ya estaría el eslogan.

     

    –Son eslóganes que plantean el regreso a un pasado que tampoco se sabe si puede volver.

    –Cada pueblo tiene un sistema de valores y vos tenés que poder representarlo. Por eso digo que la oposición no encuentra el relato y Macri sí.

     

    El peso de Massa 

     

    –¿Qué opciones tiene hoy Massa sobre la mesa?

    –Puede ser candidato a presidente, que es lo que quiere. Alguien diría que puede ser candidato a gobernador.

     

    –Todos lo quieren ahí.

    –No se puede ir contra el deseo de un dirigente. Él dice que quiere ser candidato a presidente y que si no es su turno, no lo va a ser. Es una decisión que todo el mundo va a tomar en junio.

     

     –¿Qué acuerdo puede hacer Massa con Cristina?

    –Depende de la voluntad de ambos. Cuando hay vocación de poder y visiones comunes, todo es posible. Cuando hay visiones contrapuestas, no.

     

    –Un Massa opositor está más cerca de Cristina, se supone.

    –Se supone, pero hay que ver si se ponen de acuerdo en cómo conducirían un gobierno. En el tema de Venezuela, hay dos conceptos de política internacional.  Massa puede pensar que, aunque no entre en segunda vuelta, Cristina lo necesita para ganar la elección. Porque en 2015, más del 60 por ciento del electorado de Massa votó a Macri. Es un rol que va a estar por encima de los votos que obtenga.

     

    –No tiene tanta fortaleza como para no negociar con nadie.

    –Sería lógico que pudiera llegar a un acuerdo, programático y político, pero no como títere.

     

    –¿Cómo hace Massa para presentar a sus votantes un acuerdo con el kirchnerismo?

    –Hay una demanda de la sociedad de resolución del problema. No estamos diciendo “Cristina candidata”, estamos diciendo “Cristina no es candidata”. También hay que ver cómo lo presenta Cristina. 


    “Lavagna sería una solución brutal si el establishment está de acuerdo,

    Cristina está de acuerdo y el peronismo está de acuerdo.

    Es el hombre bingo, perfecto. Pero cualquier otro puede serlo”.


     

    El peronismo opositor

     

    –¿Cuál es la diferencia entre este peronismo opositor y el peronismo de la Renovación?

    –El peronismo de la Renovación tenía dos cabezas, a Cafiero con los gobernadores y a Menem. Hoy tenés 15 gobernadores y Cristina. Suponete que Cristina fuera Menem, pero del otro lado no está Cafiero, el que lidera al otro conjunto. Puede pasar que todos los gobernadores se pongan de acuerdo y digan “tal es nuestro candidato”.

     

    –Pareciera que no hay hoy, en la nueva generación, la envergadura de los Manzano, Grosso, De la Sota, Cafiero, Menem.

    –Los conocí a ellos y los conozco a estos. Era una Argentina diferente, virgen, donde las ilusiones podían ser cumplidas. Venías del fracaso de Alfonsín pero también del recupero de la democracia. Esta es una Argentina más complicada, más baqueteada, en un mundo distinto y con una sociedad mucho más difícil para representar.

     

    –¿No son hijos políticos del macrismo, de la época de Macri, educados en el ajuste y la austeridad?

    –Al revés, son dirigentes políticos que han tenido que ponerse a administrar. Vienen todos de la política, desde Bertone hasta Urtubey, son cuadros políticos que llevan dos décadas haciendo política.

     

    –Lo explica bien Frigerio cuando dice “lo bueno es que todos estamos de acuerdo en que hay que hacer el ajuste”.

    –Ninguno se le plantó, pero ninguno está de acuerdo con lo que hace Macri.

     

    –¿El 2001 terminó de impactar ahora en el peronismo y en su ausencia de dirigentes?

    –La crisis afectó a toda la dirigencia. ¿Cúal es el dirigente que tiene Macri? ¿Quién es dirigente? Nosiglia y Grosso son los dirigentes. ¿O Peña es un dirigente? 

     

    –Larreta es el que tiene una cultura política previa.

    –Ya en la época de Menem el peronismo tenía el problema de que la sociedad cambia. La crisis de los partidos políticos en el mundo tiene que ver con las migraciones y con que ya no representan a los trabajadores industriales, que ahora son un cachito de la sociedad. Entonces, el partido que intenta representar al conjunto, tiene problemas.

     

    –¿La esencia movimientista del peronismo sigue estando?

    –Sigue.

     

    –Porque el sueño liberal es que el peronismo se convierta en un partido menos movimientista y más moderado, para reconstruir un bipartidismo de centro.

    –El amigo Di Tella estaba enamorado de esa idea. En el peronismo, el partido siempre fue un instrumento electoral, nunca fue otra cosa. Para el radicalismo, es distinto. El radicalismo está en un problema porque intenta representar a la clase media, siendo parte de un gobierno que la destruye.

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    Diego Genoud |Periodista 

    Juan Casas |Fotos

    A contramano de la corriente, como todos en su familia, Rafael Bielsa se define como kirchnerista pero asegura que una candidatura de Cristina Fernández para enfrentar a Mauricio Macri abre la puerta al peor escenario. El excanciller de Néstor Kirchner sigue pensando que la unidad de todo el peronismo es posible, pide dejar de lado el show de egos y advierte que, si gana, la expresidenta puede enfrentar una realidad endemoniada en la que gobernar se le complique “muchísimo”. Hoy replegado en el sector privado, Bielsa dice que hace falta apostar al mediano plazo, ve al fracaso del Presidente como consecuencia lógica de su pensamiento y cuestiona la “diplomacia de manada” que elige Cambiemos para volver al mundo. Además, sostiene: “El pensamiento épico de Cristina no tiene plafón en la Argentina que viene, marcada por el sacrificio”.

     

    –¿A qué dedicó su esfuerzo y su interés político desde que Macri es presidente?

    –Desde que Macri asumió, me puse a pensar qué alternativa opositora podía ser la más conveniente. En un primer momento, pensé en una convergencia entre distintas facciones del peronismo. Yo soy peronista, soy kirchnerista, peronista lo fui siempre, kirchnerista desde 2002, nunca me moví de ese lugar ni me voy a mover. Empecé con Lavagna hace tres años y la fertilidad de mis esfuerzos está a la vista: cada uno anda por su lado.

     

    –En diciembre dijo “tengo un pálpito y veo que la unidad es posible”. ¿Falló ese pálpito?

    –Sigo creyendo porque lo que no disciplina la razón lo termina disciplinando el espanto. Me parece que los fuegos de artificio que hoy vemos van a ser disciplinados por lo que se avecina. No sé si las consecuencias de tener que afrontar los servicios de una deuda de 100.000 millones de dólares en el 2020 son perceptibles. Para mí sí, porque trabajo de leer cotizaciones, diagramas de flujos, cronogramas de barras y de verificar retracción de inversiones. Veo cómo funciona la economía del mundo y en Argentina nada lleva al optimismo. Sería un llamado a la sensatez y a la definición de un modelo que va a necesitar de mayorías parlamentarias. El pálpito lo sigo teniendo. Más que pálpito, la esperanza, que es el sueño de los insomnes.

     

    –¿El peronismo puede encontrar una fórmula a tiempo?

    –Cuando yo empecé a hablar con Roberto, él se rió. A los seis, siete meses de la asunción de Macri, le planteé que iba a haber una coyuntura histórica. El peronismo puede haber adoptado en distintos momentos históricos distintas expresiones. Uno se puede burlar de eso o puede odiar eso. Yo no. Para mí populismo es una hermosa palabra, que ha sido resignificada y tendremos que volver a resignificar. El problema del populismo, en la última parte de nuestro gobierno, fue su falta de sustentabilidad. En el futuro, va a haber que exigirle muchísimo sacrificio a toda la sociedad argentina y para pedir sacrificio vos tenés que empezar mostrando el tuyo. ¿Y qué mejor que una mesa de individuos, que tienen el bastón de mariscal en la mochila y dicen “yo no voy a ser” para empezar a construir un camino?

      

    La mesa del peronismo

     

    –¿Cómo sería esa mesa imaginaria para la unidad del peronismo?

    –Sería una primera cena. ¿Quién debería estar? Cristina, Roberto, Duhalde, Scioli, Felipe Solá, Schiaretti, Uñac, Sergio Massa, Pichetto, Urtubey. Y me olvido de alguno. Es mucho más difícil que los invitados vengan a esa mesa a que se coman el postre.

     

    –¿Quién está sentado hoy a esa mesa? ¿Duhalde solo?

    –No, no. Porque muchos de esos actores se reúnen de manera bilateral y no pública. Esto tendría que ser algo sin ningún tipo de promesa, de una manera seria. Es el mínimo respeto que uno le puede rendir a la mayoría de los argentinos que está sufriendo. Y tratar de alcanzar sobre 10 puntos, 10 identificaciones de problemas básicos y 10 abordajes a esos problemas. Argentina tiene un problema de redistribución del ingreso, de productividad, de no saber si la industria nacional se vincula con la manufactura o con el conocimiento...

     

     


     “Sigo creyendo en la unidad porque lo que no disciplina la razón lo termina disciplinando el espanto. Me parece que los fuegos de artificio que hoy vemos van a ser disciplinados por lo que se avecina”.

     


     

    –Pensar a mediano plazo.

    –Tomar decisiones respecto de eso demanda un período de seis años. ¿Cuánto tiempo lleva formar un ingeniero, un especialista en biología molecular?  Si vos me decís tomamos 150.000 millones de dólares del Fondo y lo dedicamos al desarrollo nacional y al conocimiento”, es una cosa. Si los tomamos para erogaciones corrientes, es otra. ¿Por qué razón Vietnam sale airoso en las calificaciones Pisa en matemática y es un caso de estudio de las universidades del mundo? Un país que tiene la tercera parte de nuestro ingreso per cápita. Porque saben que la formación de ingenieros de conocimiento les va a dar la posibilidad de un salto como el que dio Corea del Sur. Tienen un modelo y un propósito.

     

    –¿Qué consecuencias tiene la imposibilidad de llegar a un acuerdo de ese tipo entre los opositores a Macri?

    –Y me parece que en un show de los egos, en la pelea por un porcentaje del cero, se le falta mucho el respeto a los que hoy sufren en serio. Estoy muy en contacto con esos sectores, los que por ejemplo pierden el hábito de la limpieza, del baño, del cumplimiento de un horario, de tener un laburo al que ir todos los días. ¿Quién tiene la culpa de eso? No sé, no me importa. Me importa que tengo cuatro hijos varones, de 26 años a 8 años y yo quiero que vivan en Argentina. Que la patria, que es la tierra de los padres, sea su patria.

     

     Horno para todos

     

    –Si el peronismo y la oposición que es mayoría en la sociedad no se unen, ¿pueden perder con el peor Macri?

    –La realidad, que es la verdad, va empujando a Cristina a ser candidata. No estoy seguro de que ella lo apetezca, desde las razones por las cuales una persona quiere el poder: desde la ambición, desde la realización, desde el lugar en la historia. No veo presente ninguna de esas razones en Cristina y creo que para ella la aceptación sería un acto de generosidad y renunciamiento. Ahora, la realidad la va llevando y si efectivamente queda Cristina contra Macri las chances se emparejan en el balotaje. Están los kirchnerófilos y los kirchnerfóbicos pero hay una gran parte de la población que no está en eso. Entonces, creo que es el peor escenario para Argentina. Porque el pensamiento de Cristina, que es un pensamiento épico, reivindicativo, de extensión de derechos, de empoderamiento de sectores desapoderados, tiene muy poco plafón en la Argentina que viene. La Argentina que viene es una Argentina de sacrificio compartido.

     


    “El pensamiento de Cristina, que es un pensamiento épico, de empoderamiento de sectores desapoderados, tiene muy poco plafón en la Argentina que viene. La Argentina que viene es una Argentina de muchísimo sacrificio compartido, equitativo”.

     


     

    –Usted dice que Cristina puede ganar pero gobernar se le puede complicar mucho.

    –Muchísimo, muchísimo, incalculablemente se le puede complicar el gobierno. Si gana, que es lo que yo desearía frente a este Macri, que no es el peor Macri. Macri es uno solo.

     

    –Sí, pero antes era una esperanza para sectores que le permitieron llegar al 51 por ciento en balotaje.

    –No te quepa duda. Como dice Santa Teresa, se va mucho más al cielo por las plegarias que Dios escucha que por las que no escucha. Macri quería ser presidente y es posible que vaya al infierno por eso. Macri siempre fue lo que estamos viendo. Ahora está padeciendo y no me da ninguna alegría. Pero también me parece que la sociedad argentina tiene que tener una dosis de autocrítica. La pregunta que yo me hago todos los días: ¿quién pudo pensar que esto iba a ser distinto?

     

    –Macri vendió la promesa de que nadie iba a perder nada.

    –Nosotros nos equivocamos. Nuestro gobierno abusó de la comunicación directa, de una retórica convocativa que la sociedad no acompañaba. Cansamos, no fuimos capaces de demostrar que el modelo podía sostenerse en el tiempo. Dejamos envejecer el sistema de asistencialismo, que es un modelo para un momento, no es un modelo permanente. Dejamos crecer los subsidios de manera insostenible. Son autocríticas que nos tenemos que hacer y la verdad es que no he visto que las hayamos hecho públicamente.

     

    –¿Pero por qué entonces el peronismo vuelve a Cristina, después de todo eso y de haber perdido ella incluso una elección en 2017?

    –¿Y porque le vamos a pedir a las grandes mayorías que sofistiquen su razonamiento si no lo hacen los dirigentes? Las grandes mayorías populares tienen el recuerdo de una década donde ganaron derechos, donde vivieron mejor, donde fueron más respetados y se pudieron dar pequeñísimas recompensas de la vida cotidiana. Hay que decir la verdad. ¡La verdad es que estamos en el horno! Y solo le podemos prometer a la gente ejemplaridad.

     

    –¿Quién está en el horno? ¿El país o el peronismo?

    –El peronismo es una expresión de la argentinidad, guste o no. Expresa el deseo del subsuelo de la patria sublevada frente a los que acumulan, que son menos y han acumulado más. Ese sentimiento sigue vivo, en Argentina se llama peronismo, en otros lugares se llama de otra manera. Las clases sociales siguen existiendo. ¿Cómo no van a existir si Warren Buffet dijo “los ricos les estamos dando una paliza a los pobres”?

     

    –En todo este tiempo en que no habló con Cristina, habló mucho con Massa. ¿Hay posibilidad de un acuerdo entre ellos?

    –Lo veo posible. Cristina es una mujer muy inteligente y Sergio es excepcionalmente inteligente. Por supuesto, la política es timing y no es un modelo matemático, si no, las elecciones se resolverían en una computadora. Creo que ese acercamiento sería bueno para los dos. Le veo un solo inconveniente, que forma parte de una lógica bilateral, que no le rinde homenaje a los que más sufren. El peronismo es colectivo, es multitudinario, es aluvional, de muchedumbre. Es mejor Cristina y Massa juntos que solos. ¿Es lo mejor? No. Lo mejor es tener a todos hoy.

     

    –¿Y qué es lo posible hoy?

    –No sé qué es lo posible porque no estoy en modo político activo. Kennedy decía: “Si la política es el arte de lo posible, entonces el arte de la política es hacer más ancha esa posibilidad”. No me gustan las descalificaciones, no me gustan los exabruptos, no me gustan los esfuerzos por diferenciarse. ¿Qué palabra más linda hay que igualarse? El tema es con quién te igualás.

     

    –¿Cómo se resuelve en el peronismo la gran pregunta de quién conduce?

    –Si predomina la razón, de una manera. Si predomina el espanto, de otra. Si se juntan 10 dirigentes de primer nivel, ese grupo genera una dinámica y ahí los mejores son mejores y los peores son peores. Y las buenas ideas son mejores que las malas y los apetitos de cada uno pueden ser satisfechos en la medida de un acuerdo colectivo. Esa es la solución virtuosa.

     

     

    Diplomacia de manada 

     

    –¿Cuál es el saldo del G20 y la puesta en escena del apoyo internacional?

    –Descreo profundamente de la diplomacia del club house, de la diplomacia del ceremonial y el casco de estancia. La diplomacia es una cosa dura donde vos le decís de movida al que te quiere apurar: “Mire, yo puedo esperar cuatro años, 40 años, 400 años. Las Malvinas son mías, no me importa cuánto tengo que esperar”. Esa frase amilana mucho más a un británico que una bravata o un halago sin consecuencias. ¿En qué redundan las efemérides del G20 o el caso del “querido rey”? O redundan en un papelón como el de José Luis Borges o en un rédito de uso interno, que es lo que siempre el neoliberalismo argentino cuestionó.

     

    –Macri diría “yo tengo relaciones autónomas con China y Estados Unidos”.

    –Sí, muy autónomas no son porque China apoya a Venezuela y vos estás en el grupo de Lima. ¿A dónde te lleva esa diplomacia de manada?

     

    –Muchos piensan que con Bolsonaro y con Piñera, la región no da para un regreso de Cristina y ni siquiera del peronismo.

    –No está dicho que el peronismo solo pueda expresarse en términos altisonantes y dándole clase de Laclau al G20. Lavagna es peronista.

     

    –Sí, pero Massa y Pichetto están más cerca de Macri en el caso Venezuela.

    –Son peronistas y eso es ser distinto a Macri. Macri no es un gobierno oligárquico, es un gobierno de élite. Ningún peronismo se parece a Macri, salvo los que quisieron parecerse a Macri porque pensaron que eso les podía convenir electoralmente. La región puede dar o puede no dar. Bolsonaro es un exabrupto de la historia y se va a extinguir. No forma parte de la fisiología de Brasil, sino de la patología de Brasil, un país que adoro. Me tiene sin cuidado Bolsonaro porque sé que es un episodio y la historia no se puede pensar en términos de coyuntura. A lo mejor, no es el mejor momento para pensar en el kirchnerismo, en términos de lo que expresó como fenómeno de época. Pero ¿dónde está dicho que el peronismo no se puede expresar de una manera diferente? ¿En qué manual está escrito?

  • “Queremos organizaciones con perspectiva de género”

    Feminista y cooperativista, Gisela Wild entiende que la consigna “por más mujeres en los puestos de decisión” no se negocia; pero agrega que también es necesario tener perspectiva de género para impulsar el cambio cultural.

  • “Tenemos un gobierno amnésico que no tiene idea del pasado”

    Beatriz Sarlo es dueña de una rara vitalidad que le permite ser una opinión considerada por fuera del círculo académico, sin desviarse nunca de su propósito de leer, analizar y producir una mirada sobre la cultura contemporánea. Ensayista, escritora y autora de un continente de libros clave, Sarlo no se deja arrastrar por demandas ajenas: elige cómo, cuándo y ante quién hablar. Así sobrevivió a las festividades de un kirchnerismo que no pudo deglutirla y así se convirtió rápido en un juicio ingrato para el macrismo que ahora pierde el entusiasmo. Destacada por muchos como la intelectual más importante de la Argentina, publicó en agosto su último libro, “La intimidad pública”, una serie de ensayos breves -y a contracorriente- en los que trabaja la frontera difusa entre lo público y lo privado; la competencia despiadada por llamar la atención y ganar fama en la era de las selfies y las redes sociales; y el populismo tecnológico que expande el reinado de la subjetividad y la ilusión de una igualdad que se restringe al mundo de la opinión. En la charla que sigue, habla también de Mauricio Macri, del debate social por el aborto y de la posibilidad de que la lógica del escándalo también se apodere de la política

     

     

    Por Diego Genoud | Periodista 

     

    Entre las conclusiones que aporta el libro se destaca que estamos ante el fin de la intimidad y ante la victoria del escándalo como género. 

    –De algún modo veo que, en el mundo de los privados, las estrategias para mostrarse reproducen las de los famosos. Darse a conocer públicamente es una tendencia irrefrenable en este momento. Para los famosos, es su modus vivendi: de ahí sacan el sueldo. Con las selfies, se puede hasta monetizar el nacimiento de un hijo o la emergencia de una pasión o una traición. Pero también funciona en los que no son famosos ni lo serán jamás. Sobre todo las chicas muy jóvenes imitan las poses de las famosas.

     

    Marca un contraste entre las estrellas y los famosos y habla de una lógica del escándalo que es parte de una nueva cultura plebeya. ¿Por qué?

    –Algunos escandalosos tienen una vida muy corta en las redes y en las revistas, hay que ponerse a pensar qué es lo que saben hacer. Saben unos pasitos de baile, algunos saltitos y algo más. Por ejemplo, Pampita ¿qué sabe hacer? Es una pregunta que se le puede hacer a cualquiera. Sarlo ¿qué sabe hacer? Bueno, yo podría contestar pero es difícil saber qué sabe hacer Pampita, que está en la cima de la pirámide. Este estilo no toca a los grandes actores de cine y de teatro, que no recurren a eso. Es un estilo que crece en las redes y en la televisión, probando que hoy son una plataforma única.

     

    ¿Por qué afirma que la maternidad y el escándalo, antes mundos disociados, son ahora complementarios?

    –Hay una disposición al uso público de la maternidad. Desde que nacen, los chicos aparecen o levemente pixelados o sin pixelar, lo cual sabemos que va en contra de disposiciones. Muchas veces, las fotos de dos famosos semidesnudos evocan la foto de la madre con un bebé en brazos.

     

    “Es probable que en el peronismo haya una cierta impaciencia y una cierta desesperación. Si Cristina dice voy a la reorganización del partido, ahí tienen un problema. Y si Cristina dice no voy, también tienen un problema”.

     

     Dice que algunas corrientes del feminismo ven a la maternidad como moda, a contramano de Simone de Beauvoir que la veía como un mandato impuesto.

    –Es la versión feminista de que las mujeres se empoderan porque pueden hacer algo, tener un hijo, que los hombres no pueden. Es una línea muy débil de la teoría feminista contemporánea pero existe. Son mujeres que pueden practicar la radical independencia: no es que van a tener tres hijos y después no saben cómo les dan de comer. Son muy independientes por sus ingresos, en algunos casos más que sus propias parejas masculinas. Esto es una transformación respecto del mundo de los pobres y de las capas medias. Es un mundo muy irreal en un punto.

     

    Esta forma de comunicar trasciende el espectáculo y toca a la política, que también cae en los privilegios de una élite.

    –Sí, hablo de una diputada, convencida feminista, que lo hizo una sola vez. Quizás no tuvo en cuenta que una mujer que amamanta en una estación de trenes está pasando por una situación de violencia. Aunque los principios digan que no debe ser así, lo es. Está siendo mirada, observada, incluso en algunos casos puede estar siendo cuestionada.

     

    “Estamos en una sociedad de imitación. Se imitan poses, palabras, frases. ¿Qué quiere decir esto? Que hay un reparto más plebeyo o más democrático de todo lo que tiene todo el mundo”.

     

    Se reproduce la diferencia.

    –Por supuesto, es tal cual. Lo que hace una diputada o una gerenta no es lo que hace la generalidad de las mujeres y me gustaría someter a todas las que tienen el poder de amamantar en público a que sus auxiliares también lo hagan. 

       

    Política, escándalo y peronismo

     

    ¿Cómo afecta la lógica del escándalo a la política?

    –Por suerte, poco. Si uno piensa por ejemplo en Palito Ortega y en Reutemann, tuvieron recorridos mediocres pero no fueron elegidos por escandalosos sino por sus imágenes de padres de familia. En Estados Unidos, Trump es el primer presidente escandaloso de la historia, que puede decir “le pago” o “no le pago” a una chica de Playboy.

     

     Dijo que si Tinelli es vivo, no se va a meter en política. ¿Existe una posibilidad para él, a medida que la crisis recrudece?

    –Depende. De lo que haga este gobierno y de la reorganización del peronismo. En principio, Duhalde pronunció el nombre Tinelli y es todavía uno de los grandes políticos del justicialismo. A mí me corrió frío por la espalda porque sé que Duhalde no tira nombres de manera fortuita. Es un político que respeto porque logró timonear la crisis de 2001.

     

    También pronunció el nombre de Lavagna.

    –Bueno, si a mí me decís que pronuncia el nombre de Lavagna, una dice sí. 

     

     Sorprende que Pichetto admita conversaciones con Tinelli, mientras se enoja con el Gobierno por el ataque a la política.

    –Es probable que en el peronismo haya una cierta impaciencia y una cierta desesperación. Si Cristina dice yo voy a la reorganización del partido, ahí tienen un problema. Y si Cristina dice no voy porque sigo en Unidad Ciudadana, también tienen un problema. Y Macri también tiene un problema ahí, porque la necesita para presentarse, otra vez, como el encargado de frenarla con sus guerreros.

     

    Entre la ansiedad y la ilusión de igualdad

     

    Primacía de la subjetividad y de la opinión, la competencia por atraer y ganar a los demás para una idea. ¿Qué implica esa nueva forma de ser y estar?

    –La ansiedad predomina. Si hubiera grabaciones de famosos y políticos de los últimos 40 años, yo creo que la gente habla muchísimo más rápido ahora. Predomina la disputa por la palabra. En los programas de media tarde, se ve la tensión que tiene que ver con la ansiedad por llamar la escucha del otro. Eso sin duda se traslada: estamos en una sociedad de imitación.

     

    ¿A qué se refiere?

    –En la década del 30, una mujer podía imitar el sombrero de una mujer de Hollywood. Hoy se imitan poses, palabras, frases. ¿Qué quiere decir esto? Que hay un reparto más plebeyo o más democrático de todo lo que tiene todo el mundo.

     

    Y hay, como dice el libro también, una ilusión democratizadora.

    –Una completa ilusión. Por eso, yo oscilo entre llamarlo democrático o plebeyo. Porque democrático es cuando realmente se está haciendo un reparto que cambia las condiciones culturales o económicas de las otras personas. Pero sí, el derecho a la opinión se ha expandido y todo el mundo opina. 

     

    Atribuye ese reinado de la opinión a subjetividades que están a la intemperie, sin el armazón de las creencias y las ideologías.

    –Quiebre de la autoridad. Un colectivo formado por estudiantes del Nacional Buenos Aires o el Carlos Pellegrini puede cambiar el sistema de género de la lengua española y todos tenemos que empezar a hablar en catalán y a decir “les maestres”, “les mucheches”, “les jóvenes”. Se sienten con derecho de avanzar sobre la quiebra de autoridad. Me parece bárbaro porque eso siempre amplía derechos, a veces de manera ridícula y a veces de manera positiva.

     

     Usted se excusa por no participar del nuevo código.

    –Soy mujer hace siete décadas. Mi inclusión tuvo que ver con otras batallas, tuvo que ver con que debía ser la mejor en latín si quería tener una ayudantía en latín. Tuvo que ver con frenar a los compañeros que podían pensar que eran mejores que las mujeres simplemente por ser hombres. La quiebra de la autoridad está bien. Si los chicos del Pellegrini y el Nacional quieren hablar en catalán, que hablen. Yo no.

     

     

     

     

     

    “El debate por el aborto es la primera experiencia de acción en la esfera pública para una generación.Cuando vos tenés 17, 18, 20 años y es tu primera movilización, tu primera gran batalla política,no te la olvidás nunca más en la vida. Eso es incluso de más largo plazo,porque la ley tarde o temprano va a salir”.

     

     

     

     

     

     La primera vez 

     

    ¿Cuál es su balance del debate por el aborto legal?

    –La ley va a volver porque es muy transversal y hay apoyo de los bloques mayoritarios. Tenés a Pichetto que está con la ley y está dando una batalla muy respetable, tenés a Lipovetsky y Lospennato que son del PRO y están con la ley.

     

    -A Cristina también.

    –Sí, pero no dio ninguna batalla, se plegó a la postura de su bloque. Pero el mismo día que entró la ley en el Senado, Pichetto recibió a la gente que estaba impulsando el proyecto. Y Lospennato y Lipovetsky estuvieron en todas las movilizaciones. Eso vuelve, le guste o no a Marcos Peña, pero sí a la mujer de Marcos Peña. Le guste o no al Papa, eso vuelve.

     

     ¿Qué es lo que más valora de este proceso?

    –Que es la primera experiencia de acción en la esfera pública que tuvo una generación. Cuando vos tenés 17, 18, 20 años y es tu primera movilización, tu primera gran batalla política, no te la olvidás nunca más en la vida. La mía fue la lucha por la enseñanza laica y la defensa del petróleo, acusábamos -creo que sin razón- a Frondizi. Quedás marcado. Eso es incluso de más largo plazo. Pero esta primera experiencia de chicas -y también chicos- de 16, 17 y 18 años. Uno me paró y me dijo: vine por mi mamá. Extraordinaria razón me dio. ¿A dónde irán, se organizarán como movimiento social? eso ya depende incluso de generaciones más grandes, que ya están en la política. Pero esto ya no se borra.

     

     Es decir que están naciendo ahora nuevas subjetividades y una nueva generación en la política.

    –Como nació el movimiento de derechos humanos. Con la primera vuelta de las Madres. No estaba y tardó años en nacer y hay conflictos en ese movimiento y los seguirá habiendo, como pasa en los movimientos sociales. Es gente que por primera vez se tomó un colectivo para ir a la plaza.

     

     Pasado y macrismo 

     

    ¿Cómo se redefine el pasado en el tiempo de la velocidad, cuando dependemos de Google para acceder a la historia disponible?

    –Es muy difícil esa pregunta. Lo que sé es que la plataforma en la que te enterás del pasado, tiene un cierto grado de importancia. En mi casa, estaba la primera edición de la historia de San Martín escrita por Mitre. Varios años después, descubrí que estaba en la casa de Borges. Es decir, que había una comunidad cultural. No sé si eso existe en el presente.

     

    ¿Cómo opera el pasado en la política actual?

    –Un presidente de derecha, como es Macron, habla permanentemente de la República, que en Francia es recordar una historia que comienza con la Revolución Francesa y sigue con la escuela del siglo XIX, de Ferrière. Macron tiene eso permanentemente en la cabeza. Nosotros, en este momento, tenemos un gobierno amnésico. No era el caso del gobierno anterior. Todo el mundo sabe que yo no fui kirchnerista pero no era un gobierno amnésico.

     

     El macrismo borra ese pasado y cae a su manera en la historia, como parte de con una corriente clara de intereses.

    –Ojalá cayera en la historia. Porque si no, no hubiera sido tan torpe en la reforma de las Fuerzas Armadas. ¿Vos te imaginás un gobierno en Brasil que vaya a encarar Bolsa Familia y no mida, vea y converse lo que hizo el gobierno anterior? Son muy verticalistas. No conozco ningún gobierno más verticalista que este, después de la Dictadura. Es para gente amnésica que no tiene idea del pasado. Porque el pasado no tiene interés en sus vidas y yo creo que para Macri tampoco el pasado tiene interés en su vida.

     

    Fotos: Juan Casas 

  • Ángela Lerena, sabe de lo que habla

     

     

    Su presencia en el campo de juego es una revolución no sólo como referente de la mujer en la profesión sino para muchos chicos que se inician en el periodismo deportivo.

     

     

    Por Cecilia Ghiglione | Redacción COLSECOR

     

    Es periodista deportiva desde los 19.  Ángela Lerena comenzó en TyC Sport, pasó por Fútbol para Todos y hoy es parte de la señal TNT Sport en el nuevo formato del fútbol pago. Su trabajo en el campo de juego es reconocido y valorado por sus pares, su presencia dentro de la cancha,  que parecía acorazada para las mujeres, aporta a la igualdad de género en el trabajo.  

    Como Gisella Trucco, la mujer árbitro que debutó en la primera categoría, Lerena es pionera en trabajar cerca del banco de suplentes en una cancha de fútbol. Con la conciencia clara de su lugar, apuesta a que el género tenga un lugar de mayor calidad en el medio y no como “figura decorativa o adorno”.

    - “Tengo un asiento acá, no se preocupen tanto. Pero miro los partidos parada, soy una chica de popular”, dice en twitter en respuesta a algún comentario de alguien que la vio embarazada trabajando en la cancha. La periodista, que también es dirigente comunista, ex candidata a legisladora y militante sindical, usa la red del pajarito con asiduidad para expresarse sobre diversos temas que se vinculan a la profesión, pero también habla de política, de género y otras discusiones de la caliente actualidad nacional.  Lerena es una figurita difícil en el medio.

    En 2014 se quedó afuera de la transmisión del FPT del mundial de Brasil y esta situación fue criticada por muchos colegas y en las redes sociales. En su lugar fue Titi Fernández. “Me parece un gran error”, dijo el periodista Alejandro Wall resaltando el trabajo periodístico de Lerena en el campo de juego, “con criterio, sin hacer circo y sin repetir en cada partido preguntas obvias”. “Ya vas a tener tu Mundial”, le pronosticó el conductor Daniel Tognetti. Previsora, y depositando confianza en la Selección Nacional, ya compró su entrada para la final de Rusia 2018.

     

    Además de profesional, ¿sos apasionada del fútbol?

    A los 14 me enamoré perdidamente del fútbol pero antes, a los cinco, de casualidad alguien me preguntó de qué cuadro era y yo no sabía. Le pregunté a un tío y me hice de su equipo. En mi familia el fútbol ni siquiera se comentaba, el único deporte era el golf.

     

    ¿Ibas a la cancha?

    Era un drama. Era impensado que una chica de San Isidro nacida en un ambiente de clase media conservadora se cruzara la Capital sola para ir a la cancha. Tenía que rogarle a alguien que fuera conmigo, lo volví loco a mi hermano que era dos años más chico. La primera vez que fui a una cancha tenía 14, no te voy a decir a que equipo fui a ver, pero recuerdo todos los detalles. Después seguí yendo los fines de semana pero siempre vestida con ropa suelta y una capucha que no me sacaba hasta estar adentro entre amigos. De hecho los varones hacían pis delante de mí.

     

    ¿Y  en la escuela cómo era ser futbolera?

    Iba con la camiseta de mi equipo debajo del uniforme, eso implicaba que se burlaran de mí. Me preguntaban si era varón, me decían lesbiana. Me moría de ganas de jugar al fútbol con mis amigos pero no me dejaban, tenía que hacer hockey como todas las chicas. Igual no soy buena jugando fútbol, como en la vida me destaco más por el esfuerzo que por el talento. 

     

     

    Ángela estudió comunicación social en la UBA y cursó también periodismo deportivo. A los 19, cuando la llamaron de TyC Sports, el fútbol la atrapó y fue terminando de construir su identidad alrededor de él. “Siempre trabajé de esto”, dice.

    La primera vez que pisó el campo de juego fue el 8 de marzo de 2012, Día de la Mujer, en el partido que Lanús le ganó a San Lorenzo 4 a 1.  De ese momento recuerda mensajes de apoyo, críticas constructivas y ataques directos por ser mujer.

    “Soy futbolera de toda la vida, pero además soy feminista, tenemos que serlo para desandar las enormes diferencias entre hombres y mujeres en el ámbito laboral y otros tantos espacios”. 

    Lerena entiende que el hecho de ser mujer en esta profesión la pone bajo un sensor especial, como en el viejo Telebeam. “Por ser mujer, todos te van a estar mirando, buscando el error. Cada cosa que no sale del todo bien en un partido me la marcan por twitter. Pero están todos pendientes de lo que hago”.

     

     

     

    RUSIA 2018: “Le tengo fe a la Selección. La historia indica que Argentina siempre ha sido protagonista. Confío en Sampaoli y me gusta el fútbol ofensivo que practica”

     

     Si tuvieras que hacer un resumen de tu experiencia profesional ¿qué dirías?

    En estos 20 años, da medio vieja que lo diga, me di cuenta que es un problema del hombre que le cuesta aceptar a la mujer, no es un problema de la mujer. Si estudias y te formas tenés la misma posibilidad de hacer bien el trabajo de un hombre. Es como que el fútbol es el último reducto. ¡Minas acá no!, dicen…. Y vos venías a invadirle el último bastión y encima, a veces, sabes más que ellos y trabajas mejor. Entonces, el lugar ha sido ocupado con paciencia, equivocándome lo menos posible porque están con la lupa y cada error tuyo es para demostrar que las mujeres no pueden hacer esto.

     

    ¿Qué es lo peor del machismo en una cancha?

    Todavía me pasa que cuando pido un teléfono me dicen: “Te doy el que no tiene mi mujer”, haciendo el chiste de siempre. O que te tiran los perros todo el tiempo, no por mí, sino por ser la única. Me pasó una vez en Córdoba, en la antesala de un vestuario, entraron todos menos yo por ser mujer. Y el tipo me decía: “femeninos acá no”. Fíjate que ni siquiera podía usar la palabra mujer y usaba un masculino para referirse a una mujer. Armé un escándalo porque me aprovecho también de eso. Le dije que iba a denunciar al club y a él por discriminación. Finalmente vinieron los dirigentes y le dijeron: dejála pasar, por favor. Como a la media hora cuando el lugar estaba lleno de familiares y mujeres me acerco y le digo: se te llenó de femeninos. Me quería matar. En realidad te da bronca que todo cueste el triple para que te consideren al nivel del resto. Nosotros sufrimos el machismo y la misoginia desde muchos años, ahora cada vez menos. Si los jóvenes pueden ver que una mujer puede hablar bien de fútbol y le pone dedicación, también ellos van a crecer con una mirada de la mujer más abierta. La pelea hoy ya no es tanto por un lugar, porque cada vez hay más mujeres en los canales deportivos, sino que la pelea pasa por un lugar de prestigio y de calidad. Es importante que las mujeres puedan reafirmar su profesionalismo, que sea un aporte de fondo y no de forma.

     

    ¿MESSI O MARADONA? : “Mi generación es maradoniana. Lo que hizo en el Mundial del 86 no se iguala con nada.

     

    ¿Y qué aporta la mujer al periodismo deportivo?

    Al tener tan poco margen para el error, eso te hace chequear más los datos, ser más profesional. Ese doble esfuerzo no es justo pero te templa el espíritu y te hace más fuerte.

     

     

     

  • En busca del sonido propio

    El músico tucumano, de 27 años, ha acompañado con su violín a importantes artistas latinoamericanos. Desde YouTube conquistó a Pat Metheny.

  • Estela, la abuela de plaza de Mayo

      

    PH: Gaspar Galazzi

     

     

    Su nombre está vinculado a los Derechos Humanos en nuestro país y también afuera. A los 87 años la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela Barnes de Carlotto, cuenta como es “no rendirse”.

      

    Por Cecilia Ghiglione

    Redacción COLSECOR

     

    Lleva casi la mitad de su vida en la causa de Abuelas. Antes de la desaparición de su hija Laura, su marido Guido también fue secuestrado en 1977. “Cuando se lo llevan, Laura - que se había mudado a Buenos Aires - se da cuenta que la estaban buscando a ella. Guido fue liberado 25 días después mediando el pago de un rescate. Pesaba 15 kilos menos. Lo torturaron. Todas las barbaridades que contaba hacia que lo miráramos con desconfianza, no era creíble lo que decía...” Un mes después Laura Carlotto fue secuestrada, estaba embarazada de dos meses y medio. Otros dos hijos de Estela -  Claudia y Guido – también fueron perseguidos por la dictadura militar.

    Estela cuenta que la última vez que hablo con Laura fue el 26 de noviembre del ´77 cuando su hija le habló por teléfono a la escuela donde trabajaba. “Se hacía pasar por Silvia y charlábamos como dos amigas. Teníamos los teléfonos intervenidos”, recuerda. Ese ritual que se repetía una vez a la semana de pronto se prolongó por 10 días y ella supo, entonces, que algo le había pasado a su hija.

    Estela era maestra, en ese entonces directora de escuela, y este hecho traumático de la desaparición forzada de su hija mayor la llevó a cambiar el guardapolvo por el pañuelo blanco en la cabeza. 

    En octubre se cumplieron 40 años de la creación de Abuelas de Plaza de Mayo. En 1977, mientras el terrorismo de Estado desaparecía a sus hijos y se apropiaba de sus nietos, 12 mujeres decidieron organizarse para recuperar a sus seres queridos. No se conocían, poco tenían en común más que una pregunta - ¿dónde están? - y se fueron encontrando en comisarías y golpeando puertas de despachos judiciales preguntando por sus familiares desaparecidos. Estela no estuvo en ese grupo inicial. “Yo me sumé en el 78, cuando me jubile”. “Fue mi consuegra Nelba Falcone – mamá de Claudia, una de las chicas desaparecidas en la Noche de los Lápices -  la que me dio el teléfono de Alicia de la Cuadra, Licha como le decíamos, – la primera presidenta de Abuelas - y así me encontré con estas compañeras que han sido madres y hermanas en el dolor”.

    En un documental que narra su vida ligada a los Derechos Humanos, Estela cuenta que nació y se crio en dictadura – la del 55- , y eso de algún modo la formó. “Mi familia era radical, éramos gorilas digo yo haciendo un mea culpa y lo repito bastante para que le entre a todo aquel que todavía conspira con la antinomia que nos educaron a nosotros. No teníamos la actitud contestataria que tuvo la generación del 70. Yo era una maestra cariñosa con mis alumnos, que trataba de subsanar las falencias que tenían porque eran muy humildes y mis hijos me decían que eso no servía, que estaba bien, pero eso era limosna. A mí me fue entrando toda esa filosofía de un cambio para la justicia social”.

     

    ¿Cómo fueron esos primeros años de Abuelas todavía en Dictadura?

    “Esos primeros tiempos fueron de ilusión. Recorríamos las Casas Cuna buscando a nuestros nietos. Fue un tiempo de inocencia de parte nuestra cuando en realidad estábamos tratando con gente inhumana  porque el proyecto era que nuestros nietos jamás vivieran con nosotros. Pero en el diccionario de las Abuelas no existe el ´no puedo´, entonces juntas con otras señoras que buscaban a sus hijos y a sus nietos seguimos adelante. Por suerte, en estos años de democracia estamos encontrando a nuestros nietos Son 125 pero todavía faltan.

     

    Muchos de esos nietos que hoy rondan los 40 también son padres. ¿Esto cambia el enfoque de las campañas buscarlos?

    Teniendo en cuenta que muchos ya son padres, y nosotros bisabuelas, nuestro deseo es llegar a los más chicos; por eso cada cartel que sale en una cancha con la frase: “Te estamos buscando” es algo fuerte; o lo que significó Teatro por la Identidad o Música por la Identidad en esta llegada. Cualquier niño o adolescente puede ser uno de nuestros bisnietos, y como sus padres, pueden tener su historia cambiada. El derecho a la identidad es un derecho humano.

     

    La historia del colectivo Abuelas es, sin duda, la de Estela como sujeto político. Su drama familiar la empujó hacia una transformación política y aunque no eligió estar en ese lugar, sí eligió hacer lo que hizo.

    “Si me hubiese quedado llorando, sin construir nada, quizá hubiera sido mortal”, reflexiona. “Buscar a los nietos fue, en cambio, un acto de vida y un desafío. Eso me mantiene. Acá gané un mundo que no era el que yo tenía, donde hay gente muy buena. De cualquier manera, si volviera a nacer, preferiría ser una burguesa tonta pero estar con Laura”, confiesa.

     

    Índice de abuelidad      

    Al poco tiempo de comenzar la búsqueda de los nietos y las nietas, uno de los interrogantes era cómo saber que eran ellos y a qué familia pertenecían. De alguna manera, “nos transformamos en detectives cuando empezamos a recibir datos de dónde estaban”, cuentan las Abuelas que alternaban visitas a juzgados de menores, orfanatos o jardines de infantes cuando sabían que ahí podía estar un hijo de sus hijos. “Pero eran los años 80, no podíamos hacer mucho. Y apareció un avisito en un diario que hablaba de un padre que no quería reconocer a su hijo y que con un análisis de sangre la comparación había dado que era su hijo. La sangre estable el vínculo, dijimos, pero en nuestro caso los papás no estaban. Nos preguntamos ¿servirá la sangre de las abuelas?”

    Lo que vino luego fue una incesante búsqueda llena de interrogantes. “Viajamos a EEUU en 1983 a un simposio de antropólogos forenses y genetistas y ellos nos confirmaron que podíamos hacer los análisis con nuestra sangre”, recuerda Estela. 

    La genetista Marie Claire King viajó luego a nuestro país y encontró en el Hospital Durand el laboratorio donde poder hacer estos análisis. Esto dio origen al Banco Nacional de Datos Genéticos, a partir de un proyecto que Alfonsín envió al Congreso. El lugar atesora las muestras de sangre de las familias que buscan a los desaparecidos. Hasta la fecha, gracias a los datos del BNDG se ha podido recuperar la identidad de 125 nietos.

     

     

     

    ¿Cómo es un día en su vida? 

    Me levanto todos los días con la ilusión de encontrar a un nieto más. Antes de que apareciera el mío, pensaba en Guido [Ignacio Guido Montoya Carlotto] cada día – así le puso Laura a su hijo que nació en cautiverio. Si es fin de semana trato de estar en casa con la familia, con mis hijos, mis 14 nietos y 5 bisnietos. A veces desprecio la atención de algún medio pero necesito que entiendan que es mi espacio. El resto de los días ordeno la casa cuando me levanto y voy a Abuelas hasta que las velas no ardan. 

     

    Ya hace 3 años que encontró al hijo de Laura, su nieto ¿Cuánto ha ganado este vínculo?

    De alguna manera siento que recuperé a Laura después de 36 años. Tenemos una hermosa relación, Guido ya es papá ahora. Nos vemos poco, menos de lo que quisiéramos, porque él es músico y yo tengo la tarea de Abuelas. Pero el cariño y el amor no necesitan de estar siempre cerca sino que a veces con cariño y la comunicación virtual se lleva. Y este tiempo ha sido un irnos conociendo. Él a mí no me conoce y yo tampoco a él, aunque es tal cual lo soñé. De manera que lo conozco mucho. Y él irá encontrando en el archivo biográfico que le entregamos muchas respuestas sobre su origen, aunque Guido también ha investigado siempre por su lado. Así fue como llegó a Abuelas. La verdad que a mí encontrarlo me devolvió el ánimo y me dio más energía, estoy convencida que hay que seguir buscando a los que nos faltan. 

     

    La Abuelas han sabido construir su lucha a partir del dolor, de la alegría y la búsqueda. Y en ese camino nunca hubo venganza sino amor. “Nuestra consigna es trabajar en paz, en concordia”, expresa Carlotto. “Nuestros nietos recuperados también piensan lo mismo. No hay venganza ni revancha sino una búsqueda implacable de justicia plena que finalmente obtuvimos luego de la caída de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final. En los juicios vamos a dar testimonio, acusando con las pruebas en la mano a estos genocidas que algunos los toman como viejitos enfermos pero son viejos malos y peligrosos. Entonces, esa tenacidad que tenemos es una demostración de firmeza, pero no de odio. Esto es algo que nos identifica en todo el mundo y no es casualidad que haya surgido en quienes sufrimos la desaparición forzada de nuestros hijos. Pero todos esperamos Justicia porque el amor todo lo puede; por el respecto a nuestros hijos que querían un país mejor, con errores y con virtudes, pero por eso dieron o les quitaron la vida. Una madre es una leona cuando le tocan a un hijo”.

     

    ¿Cómo es la relación con el actual Gobierno?

    Las Abuelas tenemos una conducta de dialogar con todos los Gobiernos, así lo hemos hecho siempre. No bien asumió el último, los organismos de DDHH más históricos pedimos una audiencia con el presidente pero no fuimos recibidos por él porque no tenía tiempo y nos derivaron con otra persona con quien tuvimos una charla muy dura, controvertida y sin ningún resultado. De ahí en más la relación no es buena, en particular con el secretario de DDHH Claudio Avruj, porque se contradice, sale a minimizar nuestras palabras. Esas ofensas a nosotras no nos agradan porque no las merecemos y no estamos acostumbradas a tolerarlas. En cambio con el ministro de Justicia, Germán Garavano, tenemos una relación más fluida porque da respuesta a las demandas de Abuelas, pero queremos que den respuestas a todas las organizaciones de DDHH. Entonces, nosotras no somos enemigos y vamos a seguir esta relación. Simplemente estamos disconformes con las actitudes de este Gobierno, contrarias a lo que prometieron en campaña, y que se ocupa de que los ricos sean más ricos y que la pobreza avance. Los DDHH deben respetarse al nacer y al vivir; y todos deben tener la posibilidad de tener lo que se merecen como seres humanos: un hogar, comida, educación, salud atendida. El respecto fundamental a la vida, al otro que es diferente, es lo fundamental; y soñar que no exista nunca más la búsqueda de alguien que no volvió.

     

     

    Gracias por la esperanza, Abuelas 

     

     

      

     

     

  • Inés Estévez. La actriz que se reveló cantante después de los 50

    Por Cecilia Ghiglione

    Cantante y actriz, actriz y cantante. Inés se define como ambas, aunque también escribe novelas, enseña teatro y dirige. También es mamá de dos niñas. Luego de un retiro voluntario de la actuación por varios años, volvió al cine y se la vio en los últimos meses en la pantalla chica en El Maestro. Pero Estévez fue por más y a los 52 años  decidió reinventarse levantando la voz.

    Hace dos años se animó a cantar en público de la mano de Javier Malosetti, por entonces su pareja. Hoy la relación sentimental con el músico concluyó, pero Estévez reconoce en él no sólo a su mentor musical sino a un ser especial que la redescubrió como artista.

    Del otro lado del teléfono, mientras toma un descanso en el rodaje de una nueva película, Inés dice que “la música siempre estuvo presente en mi vida” pero que hacerlo en público no estaba en sus planes. “Mi padre, Carlos Augusto, era oficinista pero un amante del jazz; tocaba de oído. Tenía un grupo donde se juntaban una vez por semana y me llevó con él desde los 8 años. Un tipo hermoso, alto, rubión y un soñador. Mi madre, que todavía vive, fue profesora de francés y era muy amante de la lírica. La música es algo que me acompañó toda mi vida pero nunca pensé tomármelo seriamente por respeto,  porque me parece que hay gente formada para eso. Pero, bueno, se dio así y estamos ahora haciendo giras con la banda”.

    Antes de imaginarse cantando sobre un escenario, Inés grabó algunos singles e intervino en bandas sonoras (Matar al abuelito), allá lejos y hace tiempo. Pero todo sucedió  bajo el amparo de un  estudio de grabación y nada hacía suponer este presente solista, frente al público, de swing, bossa y jazz  con la Esteves&Magic3.

     

    ¿Cuándo se puso seria la cosa arriba del escenario?

    Cuando en esa relación afectiva tan profunda, tan hermosa y valiosa que tuvimos con Javier Malosetti nos dimos cuenta que nuestros padres (Walter Malosetti y Carlos Estéves) escuchaban la misma música y los mismos intérpretes. Él en El Palomar y yo en mi casa de Dolores. Creo que algo digitaron los viejos, amantes de la música los dos, bohemios, colgados, disfrutadores de la vida. Entre esas coincidencias Javier me llevó de la mano y armamos ese binomio que terminó resultando en 50 shows en un año.

     

     Y ahora, ¿cómo es la Inés sin su mentor?

    Cuando nos separamos con Javier  desestimé en un primer momento seguir, pero la banda quiso y acá estoy como solista, con un montón de shows e invitados, quizá con un disco en vivo. Todas mis fichas están puestas acá, es algo que me abruma pero me fascina, es lo primero que produzco en mi vida por propia cuenta.

     

    La Inés cantante tuvo ahora que educar sus cuerdas vocales ya que es larga la lista de presentaciones.

    ¿La experiencia actoral te ayuda al momento de enfrentar al público en un escenario?

    A mí no, no sé a otras personas; esto es muy personal. La actuación requiere de una disciplina que compromete todo mi ser: el cuerpo, el espíritu la memoria, la concentración, el estado físico y mental. Son muchas horas que requieren estudio previo. Cantar tiene una bohemia, puedo tomarme un vino y salir a cantar. De todas maneras, lo que compensa es que cuando actúo tengo la protección de la ficción, la loca que grita no soy yo, es el personaje; mientras que cuando cantando me paro frente al público, lo miro a los ojos y eso me genera un pequeño terror  extra.

     

    Se la escucha feliz, a pesar de las presentaciones, los rodajes, las clases y la maternidad, mientras repite que “no esperaba vivir esta experiencia después de los 50”.

    ¿Parece que no sos fácil de encuadrar?

    Soy atípica. Recién supe que podría ser madre, que podía hacerme cargo de la vida de otro después de los 40. A los 52 estoy empezando una nueva carrera y con gran intensidad mientras que otros empiezan a pensar en jubilarse.

     

    Hace unos años, en 2006, decidiste dejar de actuar. ¿Qué pasó y que hizo que volvieras?

    Yo no tengo formación académica, me forme trabajando en el cine y el teatro  que era lo más parecido al arte. Cuando empecé a trabajar en televisión con más visibilidad coincidió con el momento de la hipercomunicación, de la explosión de Internet  y lo audiovisual en ese momento empezó a ser de las ramas del arte lo más alejado del hecho artístico, empezó a ser la fama un valor en sí mismo y yo no estaba acostumbrada a eso, no sabía manejarlo, no tenía ese entrenamiento  que sí tenían muchos de mis compañeros para lidiar con el tema; para mí era muy ajeno todo. Para mí la actuación era exclusivamente artística y ese ir contra ese sistema que le daba lo mismo quien estaba ahí por el arte que por la experiencia de la notoriedad me confundió. Después de meses de pensarlo tuve un accidente en un rodaje televisivo bastante bravo y ahí me tomé unas vacaciones con el objetivo de dejar la actuación.

      

         

    Con pasado de bailarina  Inés dice que su única formación académica fue la danza entre los 4 a los 13 años, en Dolores, todo lo demás ha sido pura experiencia. Desde septiembre se la puede ver en la miniserie El Maestro (El Trece y TNT), encarnando a la villana Paulina, un personaje “quebrado”, según la propia actriz.

    “Me atrajo el proyecto apenas me lo propusieron porque responde a los trabajos de Polka que revisten calidad”, dice, “además de trabajar con Julio Chávez (Prat) con quien compartí poco y hace mucho tiempo”.

    “Me gustan los personajes que ofrecen el desafío de las contradicciones, me interesan especialmente porque tienen una amplitud expresiva muy superior. Así que lo disfruté muchísimo”.

    A pesar de estar formada en la danza, “soy la única de los personajes centrales que no baila”, agrega.

     

     

    En este paréntesis de la actriz llegaron a la vida de Inés (que en ese momento compartía con el actor Fabián Vena)  sus hijas: Vida (8) y Cielo (7). “Adopten hermanitos porque es hermoso”,  dice orgullosa  de sus hijas.  

    Siempre te has ocupado de desmitificar  la maternidad como un estado idílico.

    Mi estado como madre sigue siendo un sacerdocio; hago lo que puedo, como puedo, lo mejor que puedo. Yo creo que tener hijos es un acto que requiere de una entrega  que en general nos excede. Está muy identificado para el lado idílico pero la paternidad y la maternidad no son así. Ser padres es una tarea irrenunciable y que demanda toda la energía  de uno. En mi caso  particular hay un plus que tiene que ver con la condición de mis dos hijas con quien tengo tenencia compartida con el papá, los dos estamos muy atentos a ambas. Después de mucho buscar hemos logrado buscar soluciones terapéuticas que acompañen la condición de ambas que no entran dentro de los cuadros patológicos típicos. Esa fue la mayor sorpresa, que los lugares dedicados a la educación especial también son dogmáticos; hay colegios para hipoacúsicos, para chicos down, para autistas  pero cuando el chico no reviste la patología específica sino que tiene un retraso madurativo, que es una condición producto de vivencias que tuvieron, era muy difícil encontrar un ámbito que las cobijara. Finalmente encontré una institución maravillosa, sostenida por una comisión de padres que todos los meses aportamos lo que cada uno puede de manera anónima para ayudar a la institución porque las coberturas de las obras sociales no alcanzan.

     

    Sos en general muy crítica del sistema educativo.

    Hay lugares y profesionales importantes pero en materia de inclusión hay mucho por hacer todavía,  me refiero a que la enseñanza acepte que cada ser humano es singular y no necesariamente está capacitado para adherir al manual de rigor, es un cráter que tiene el sistema educativo.

     

    Como usuaria frecuente en twitter, ¿qué pensas de las redes sociales?

    Antes me rehusaba a usarlas pero después aprendí a sacarles el jugo….  Con el tiempo vi que podía ser un lugar desde donde aportar una mirada, de búsqueda, de verdad porque me parece que la verdad es algo imbatible. Me parecen una herramienta interesante desde donde intento ser constructiva, ayudar, despertar conciencia y también difundo mi trabajo. Me molesta el anonimato en las redes, esa falsa valentía que produce un perfil falso…. 

     

     PH Alejandra López 

  • Juan Falú, nuestra entrevista del mes

    Tucumano, guitarrista, compositor y docente. Todos estos adjetivos le caben a Falú. También el de escritor, aunque se empeñe en aclarar que escribe como toca la guitarra, “de oído, sin escuela y en versiones libres”. 

  • La ciencia como actitud

     

    “La mirada curiosa sobre el mundo no es exclusiva de los investigadores sino de cualquiera que quiera hacerlo”, sostiene Diego Golombek.

  • Yamila Cafrune. Cafruneando

     

     

    Por Cecilia Ghiglione | Redacción COLSECOR

     

    En enero, Yamila recorrerá los principales  escenarios festivaleros. El jueves 25  de estará en el Festival de Cosquín siendo parte central del homenaje a su padre y convocando a artistas que se identifican con su cancionero. “Muchos de quienes lo acompañaron hoy están grandes así que vamos a ver cómo será esa convocatorio”, contó Yamila en la previa de la organización de la actuación del festival de Cosquín. 

    Sobre Cafruneando, el show con el cual está celebrando los 80 años que en agosto pasado hubiese cumplido su padre Jorge Cafrune, Yamila dice que prefiere hablar de la “fiesta de cumpleaños del papi” antes que de homenaje porque “no queremos que sea algo lastimero sino un festejo con guitarreada como a él le gustaría”. También aclara  que espectáculo  tiene fecha de caducidad en agosto de este año, porque no quiere que sea un festejo eterno “como el de los Chalchas”. Por esas cuestiones que nos marcan los números, el 1º de febrero se cumplirán 40 años de la desaparición física de Cafrune, que es la edad que tenía cuando murió. 40 40 80 por si a alguien le gusta el número.

     

     

    ¿Qué recuerdos tenés de tu papá ya que tenías  12 años cuando murió?

    Los momentos con él eran muy cortos porque siempre estaba viajando. Yo en realidad estaba muy enojada con la gente, esto nunca lo dije en realidad, lo celaba porque quería que mi papá fuera mío. Yo quería estar sola con él, aun cuando fueran mis abuelos o mis tíos… Los recuerdos que tengo de él como papá son como los que puede tener cualquiera con el suyo; era de hacer muchas bromas, hablaba bastante a pesar de ser un tipo parco cuando tenía actuaciones, le gustaba contar sus anécdotas  pero también era muy estricto en la educación y en lo que quería para nosotras. No permitía determinadas cosas, como todo padre. Eso no le impedía que te abrazara, te dieron un beso y te llenara la cara de pelos.

     

    ¿Estaba entre sus pretensiones que estudiaras abogacía?

    No, ni abogada ni canto.  No quería ninguna de las dos cosas. Un día me preguntó

    - ¿Qué va a ser Ud. m´ hija? 

    - Cantora -  le digo

    - No, cantora no.

    - Bueno, abogada.

    -Tampoco – me respondió.

    Cuando le pregunté por qué me contestó, con otras palabras que no puede repetir,  que era un mundo donde estaba uno muy solo. Y no se equivocó.

     

    En 1992, estrenando título de abogada otorgado por la Universidad Nacional de Córdoba, Yamila comenzó su carrera artística. Este hecho tuvo una casualidad absoluta, dice. 

    “En realidad yo siempre cante en mi casa y  en reuniones de amigos. Ya recibida de abogada, me fui a Cosquín a cantar a una esquina,  fuera del festival  – donde le hacían un reconocimiento a su papá -  Ahí me escucha  Julio Mahárbiz y me invita al escenario mayor al otro día.  Ahí empecé a cantar”

     

    ¿Y la abogacía quedó de lado?

    Haciendo caso a mi mamá me recibí. Y la abogacía me ha ayudado, con esto del canto nadie te asegura tantas actuaciones por mes y hay una familia que sostener así que en momentos de vacas flacas  me ha ayudado.

     

     

    Muerte por accidente

    En la madrugada del 31 de enero de 1978, cuando marchaba a caballo rumbo a Yapeyú para depositar un cofre con tierra de Boulogne-sur-Meren homenaje al general Jose de San Martín, Jorge Cafrune fue atropellado por una camioneta de la que nunca se supo más nada. Mal herido, después de pasar varias horas a un costado de la ruta, murió el 1º de febrero. Después de sostener por muchos años la versión oficial del accidente, la familia impulsa la reapertura de la causa. 

    “La inocencia de cierta edad se va dejando atrás. En la época en que mi papá murió, en el 78, era pleno gobierno de Videla, y no se podía averiguar nada. Es más, si preguntabas desaparecías vos. Y mi mamá tenía cuatro hijas, no podía darse el lujo de ponerse a averiguar nada más que lo mínimo indispensable. En ese momento, todo se planteó como un accidente y hasta el día de hoy la persona que lo acompañaba a caballo me sigue diciendo: “Fue un accidente Yamilita”. Esta persona es Fermín Gutiérrez, le dicen “Chiquito” y vive en Rodriguez

     

    ¿Qué nuevos datos han surgido para sembrar la duda?

    Fueron apareciendo algunos testimonios. Hay una señora  – Graciela Geuna, sobreviviente del campo clandestino de concentración La Perla,  Córdoba – que dijo en el juicio contra los represores que escuchó decir - por entonces al teniente primero Carlos Enrique Villanueva  - que a Cafrune había que matarlo porque había cantado en Cosquín una zamba no autorizada. Si bien fue un comentario dentro del testimonio, la muerte de mi viejo si no fue dictada por los militares les vino como anillo al dedo para achacársela ellos. También hay un relato de un exiliado en España en este sentido, ambos testimonios se escucharon en el marco del juicio La Perla.  

    Hoy, mediante un abogado, estamos pidiendo el desarchivo de la causa. Si se comprueba que hay nuevos elementos y se llega a que se trató de un delito de lesa humanidad no estaría prescripta la causa.

    Dos testimonios importantes, el de la testigo de La Perla y otro de España de una persona exiliada. Ambos aparecieron en el marco del juicio de La Perla.

     

     

     ¿Cómo es llevar el apellido Cafrune y forjar un recorrido artístico propio?

    Está claro que yo no pretendo ser Jorge Cafrune, yo soy Yamila. Tengo mi forma de tocar la guitarra, mi gusto por las canciones, me gusta tocar acompañada mientras que mi viejo se acompañaba solo, yo canto tangos él no. Yo sé que lo que hago es con mucho respeto, no me pongo a especular en hacer tal cosa porque me da más plata. Con lo que tengo soy feliz, tengo que trabajar y ganar dinero pero para vivir y no para comprarme un yate. También es inevitable que siga siendo la hija de Cafrune, pero no canto lo mismo que él.

     

    Además de cantora sos una difusora del folklore nacional. ¿Cómo ves la escena actual?

    Yo creo que la música nacional tiene un potencial que no conocemos. Yo misma desconozco lo que se hace en lo más profundo de las provincias. Pero el que diga que el folklore está muriendo está equivocado. Existe una música genuina que debería ser rescatada por las comisiones de los festivales. Muchas veces el mercado está por encima de la calidad y lo que no  garpa no llega a los grandes escenarios.