• “Es un orgullo que el río de La Plata atraviese la política internacional del cooperativismo”

     

    Señaló la dirigente uruguaya, Graciela Fernández, quien participó en Argentina de un encuentro organizado por Fedecoba.

  • “Fue un año complejo para nuestro continente americano, donde se marcan nuevas desigualdades”

    La presidenta de Cooperativa de las Américas, Graciela Fernández Quintas,  hizo un balance del 2019 donde reflexionó sobre la situación de América. También destacó la intesa actividad de las cooperativas coronada con el encuentro en Costa Rica.

  • Graciela Fernández fue seleccionada como una de las 100 mujeres líderes en cooperativismo

     

    El movimiento She-Coops destacó a la dirigente uruguaya por su rol y liderazgo.

  • Graciela Fernández presidirá Cooperativa de las Américas

    Graciela Fernández junto al actual presidente de la ACI, Ariel Guarco

     

    La representante del cooperativismo uruguayo fue elegida por unanimidad. Es la primera mujer en encabezar la entidad regional.

  • Por primera vez una mujer lidera el cooperativismo americano

     

     

     

     

    Graciela Fernández  preside la Confederación Uruguaya de Entidades Cooperativas (Cudecoop) y es la primera mujer en estar al frente de Cooperativa de las Américas, la celda egional de la Alianza Cooperativa Internacional (ACI).

     

     

     

     

     

     Cecilia Ghiglione| Periodista Redacción COLSECOR

     

    La representante uruguaya fue elegida en octubre durante la quinta Cumbre Cooperativa que se realizó en Buenos Aires. En una charla con Revista COLSECOR destacó el trabajo fundacional que viene realizando el Comité de Equidad de Género de Cooperativa de las Américas y el rol central que asume el movimiento en un continente que tiende a la disgregación de las instancias intergubernamentales. 

     No es la primera vez que Uruguay preside la organización regional pero sí es novedad que sea una mujer. ¿Qué significa esto en el contexto actual?

     –Para Uruguay la presidencia de Cooperativa de las Américas es un reconocimiento al esfuerzo realizado en los últimos años. A nosotros la cuarta Cumbre que se realizó en nuestro país nos marcó muy fuerte en cuanto a la visibilidad del movimiento cooperativo y fue un gran esfuerzo y compromiso para trabajar a nivel  del movimiento cooperativo de América. Desde el punto de vista de la mujer, yo te diría que acá hay un tema interesante porque desde hace unos años en el cooperativismo americano la Comisión de Género viene trabajando en forma constante y fuerte por la presencia de la mujer en cargos políticos. Parece hasta ridículo que estemos insistiendo en los términos de equidad de género en el movimiento cooperativo cuando en nuestros principios rectores está prevista la igualdad y la no discriminación de ningún tipo. Pero bueno, las cosas están así y creemos que esto significa un paso importante desde el punto de vista político.

     

     ¿Debería fijarse legal o reglamentariamente la participación de mujeres en órganos de gestión cooperativa?

    –En esto Uruguay tiene un tema pendiente en todos los espacios. En las cooperativas de base la presencia mayoritaria en los órganos de dirección es de hombres. Hay determinados lugares donde las mujeres podemos llegar a los codazos y eso tiene características particulares. Como charlábamos recién, las mujeres que llegan suelen ser jubiladas, sin hijos a cargo o estamos hablando de mujeres que hemos trabajado en el ambiente como profesionales universitarias y eso nos acerca como asesoras y nos abre un lugar. Pero la participación de las mujeres no es una cuestión que se dé en el ambiente cooperativo  de una forma fluida, normal y natural. Es decir, está atado a lo que sucede en la sociedad en general porque en Uruguay tampoco tenemos participación de mujeres en materia política. Se habla del tema de los cupos o de una participación obligatoria como se dio en la legislación chilena en materia cooperativa donde, de acuerdo al número de integrantes que tenga la entidad, tiene que haber cierto número de mujeres conformando el consejo directivo. En realidad a una le parece que no tendría que ser así, pero es una forma de comenzar. Si nosotros no ponemos disposiciones legales que respeten la conformación del consejo de administración con un número de mujeres integrantes, no creo que surja naturalmente. Creo que vamos a tener que legislar al respecto.

     

    La presencia de más mujeres no necesariamente se traduce en una mirada desde el propio género. Entiendo que vienen haciendo un trabajo interesante en este sentido.

    –Que hoy el consejo directivo de Cooperativa de las Américas (CoopAméricas) tenga una presidenta y vicepresidenta no es una cuestión numérica sino la consecuencia de la participación en la vida política que marca presencia de género y le da identidad de género al consejo. A su vez, el Comité de Género de CoopAméricas tiene una conformación de nuevas compañeras  que han tratado de traducir un criterio de política de género participativa, marcando que la mujer no participa porque en el medio social la limitan para eso. Yo no tengo que repetir que son las mujeres sobre quienes descansa el cuidado de la familia y eso las limita en la participación. El Comité de Género viene insistiendo en la participación no numérica, con identidad, y marcando una dimensión política clara de qué está sucediendo en nuestras sociedades actuales.

      

    El continente atraviesa momentos complejos en lo social, ambiental y económico. ¿Qué debe aportar el cooperativismo ante estos procesos?

    –Hay una serie de hechos que están marcando una desintegración de los organismos intergubernamentales de cooperación. En la quinta Cumbre el cooperativismo ha dado muestras, y si uno lee atentamente la declaración final podrá ver que estamos apostando a mantener sobre todo la integración de los países del continente y el diálogo social como herramienta básica para enfrentar cualquiera de los retos hoy presentes. El cooperativismo está en la vereda opuesta al discurso de muchos Estados con criterios individualistas; nosotros vamos a insistir sobre la base y el compromiso de mantener la equidad y la igualdad para lograr una economía con un tinte diferente, donde la persona humana es el centro de la cosa y donde los criterios sociales deben estar  presentes. No es sencillo hoy estar hablando de estos temas pero no podemos desperdiciar ni un solo minuto en no aportar y debatir sobre esta  situación. El idioma internacional que hoy está buscando una salida a estos desafíos globales es el mismo que hablamos nosotros todos los días: es el idioma de la cooperación y de la colaboración.

     

    En la conferencia de la Cumbre en Buenos Aires se refirió especialmente a los procesos migratorios en América como un flagelo. ¿Por qué en el sur se percibe como un fenómeno por momentos tan distante?

     –En esa presentación nosotros marcamos que existe una migración sur-sur forzada dentro de América Latina, con una situación muy compleja. En la reunión de la Otganización Internacional del Trabajo (OIT) hace poco en Panamá se habló de la desocupación en el continente entre los jóvenes de 15 a 24 años, hay más de 10 millones de desempleados, de la informalidad en los trabajadores que no están protegidos por la seguridad social de sus respectivos países; temas que no se venían tratando en América y hoy estamos viendo esa foto. No sólo en los mares europeos mueren inmigrantes. La inmigración es un flagelo en el continente y eso nos lleva a plantearnos el concepto de trabajo decente y la garantía de derechos fundamentales.

     

     


     

    Graciela Fernández  es doctora en Derecho y Ciencias Sociales.

    Su relación con el cooperativismo comenzó hace 25 años como abogada del Centro Cooperativista Uruguayo, un instituto de asistencia técnica en materia de vivienda. Desde hace una década preside esta organización, ubicada en Montevideo, desde donde han nacido muchas de las expresiones del cooperativismo uruguayo.