• Asombros y destellos al amparo del sol

    Al clima desértico y a la tragedia de dos terremotos supieron sobreponerse los sanjuaninos para plantar la identidad cuyana que los distingue. Mientras tanto, el vino colorea sus paisajes profundos.

  • Catamarca: flores brotadas en el reino de la montaña

     

     

    Los altos cerros son el regocijo y amparo constante de un antiguo paisaje que fue capaz de contener la vida y el desvelo de generaciones desde los tiempos precolombinos.

  • Córdoba | Un viejo faro en el corazón del Interior

    La universidad pública y el estallido industrial de mediados del siglo 20, entre otros imanes como el turismo, atrajeron legiones de argentinos a ese corazón mediterráneo. La música del cuarteto, el humor y otros rasgos cotidianos la identifican claramente.

  • Corrientes: una eternidad de río que siembra música a su paso

     

     

    Es la más grande de las provincias mesopotámicas. Su pulso vital y cultural está marcado por ese viejo espíritu que fluye. El chamamé y el acordeón le dan su sonido. Es, además, la patria chica de José de San Martín.  

  • Neuquén: el agua y sus abundantes maneras de ser

     

     

    Ríos bravos y serenos, grandes lagos naturales y enormes represas marcan el líquido pulso cotidiano de la provincia sureña, capaz de dar remansos y campeones. Mientras tanto, el petróleo es el gran tesoro bajo tierra.

  • Salta: tierra de aires buenos, zambas y gente chura

    Quebrada de la Conchas (Cafayate) 

     

    La provincia norteña tiene una profunda huella en la historia y en el canto popular de los argentinos. Con la memoria colonial y la cultura ancestral siempre presentes, propone nuevas luces para sumar a sus tradiciones.