• ¿La culpa es de Federer?

     

     

    Djokovic, Nadal, Murray y Del Potro han padecido, y padecen, problemas físicos importantes. La excepción es el genial Roger, a quien John McEnroe culpa de llevarlos al límite. Las causas y las explicaciones de las estrellas.

     

     

    Martín Eula | Periodista  

     

    "Siempre que aparece una lesión, el mayor desafío es mental". "Es muy difícil todo esto, pero hay que seguir". "No puedo más con los dolores". "Siento mucha tristeza, es un golpe duro que me deja sin fuerzas anímicamente. Se me hace muy difícil volver a estar en recuperación". Novak Djokovic, Rafael Nadal, Andy Murray y Juan Martín del Potro, en pocas y contundentes palabras, mostraron su frustración en determinados momentos de sus carreras. Dos que ya son leyenda, otro a punto de decir basta y el último con una fuerza de voluntad inquebrantable expresaron lo peor que le puede pasar a un deportista: lesionarse. Y vaya si sufrieron los tenistas que dominaron el circuito en los últimos años y tantos otros que los acompañaron.

    "He estado sufriendo durante un largo tiempo, aproximadamente 20 meses, intenté hacer todo lo posible pero el dolor no cesó. No quiero seguir jugando de esta forma, no estoy dispuesto a seguir con este dolor en los próximos cinco meses para retirarme en Wimbledon. Veré qué hago". Con lágrimas en sus ojos, Murray se desnudó en la previa al último Abierto de Australia, antes de perder en primera ronda y de someterse a una nueva operación en su cadera. Cerca de cumplir 32 años en mayo, el británico que se metió como una cuña en esa puja estelar entre Roger Federer, Nadal y Djokovic, generó emoción, apoyo de todo el mundo del tenis y expectativa por lo que podrá pasar en estos cruciales días para su carrera.

    "Pocos deportes como el tenis se desarrollan especialmente sobre superficies de cemento, tan duras y agresivas. No sé hasta cuándo voy a jugar, si serán tres, cuatro o cinco años más pero al llegar ese momento lo sabré y no tendré ningún miedo", aseguró Nadal a principios de 2018, otro año con disímiles problemas físicos (el psoas ilíaco lo sacó del Abierto de Australia, por una rodilla debió abandonar el US Open, por un problema abdominal le cedió el número 1 del ranking mundial a Djokovic y cerró la secuencia con una operación en el tobillo derecho).

    El español de 32 años supo caer y levantarse demasiadas veces. Ni siquiera era profesional cuando sufrió una fisura en el codo derecho en 2003 y una inflamación en el pie izquierdo y esa tendinitis en ambas rodillas pusieron en jaque su amanecer en el circuito en 2005. Desde entonces, padeció distintos problemas entre los que se destacan la recurrente tendinitis, sus dolores de espalda, molestias en la muñeca izquierda y una operación de apéndice: en total, el guerrero Rafa faltó a 14 torneos Grand Slams. Como ninguno, Nadal depende de su físico, de esa capacidad para no darse por vencido ni cuando parece derrotado, de esa fortaleza para correr una pelota que no todos correrían ("para ganarle un punto a Rafa hay que matarlo", es una metáfora habitual para describirlo).

    "Me quiero retirar", le dijo Djokovic a su equipo, entre ellos al argentino Ulises Badio, un santafesino que se crió en Villa Carlos Paz y estudió en la Universidad de Córdoba. El serbio de 31 años expresó en la intimidad aquella frase temeraria antes de irse con su esposa Jelene durante cinco días a escalar las montañas de Sainte-Victorie, en Francia, luego de haber sido eliminado de Roland Garros y mientras padecía con su codo derecho. Finalmente, en enero del 2018 fue operado de ese elemento crucial para su arma preferida que lo venía martirizando desde hacía dos años. Y volvió con todo: en septiembre ganó el US Open, en una final espectacular ante Del Potro, e ingresó al 2019 como el mejor del mundo.

    "En la adversidad es cuando más aprendés. Intenté sacar lo mejor de mí en los momentos más complicados y me apoyé en mis afectos. Ese apoyo que recibí de la familia y haber estado acompañado por ellos cuando me operé me llevó a entender lo que le pasó a Juan Martín, a valorar su esfuerzo para regresar al circuito", dijo el serbio en el court central del Abierto de Estados Unidos, con el argentino a pocos centímetros.

    Delpo había vuelto, un tiempo antes, después de 327 días inactivo por esa muñeca izquierda de la que debió operarse tres veces entre 2014 y 2015 (antes, en 2010, había pasado por lo mismo en la derecha). "Juan Martín se sometió a una cirugía en la muñeca izquierda. Se descubrió que el daño en los ligamentos de la muñeca era peor del que habían arrojado los estudios obtenidos antes de la cirugía", fue el comunicado, tras la primera intervención, de la clínica de Minnesota donde lo operó el especialista Richard Berger.

    De todas formas, el argentino estaba de nuevo peleándoles de igual a igual a los gigantes del circuito, pero una increíble fractura en la rótula de la rodilla derecha, durante el Masters 1000 de Shanghai, lo detuvo otra vez y generó que se parara una vez más delante de una dura recuperación. Una recuperación de la que ya regresó más allá de haberle devuelto los peores fantasmas. "Antes había pensado en no jugar más y ahora se me cruzaron cosas horribles, aunque jamás la posibilidad de retirarme"; confesó. Qué hubiera sido de la carrera del gigante de Tandil, ya de por sí extraordinaria, si no hubiera pasado por tantos percances físicos es un interrogante sin respuesta concreta. O sí: su carrera habría sido más extraordinaria todavía. Con 30 años ya está maduro y con recorrido por delante independientemente de los cuidados que deberá tener con su cuerpo con tantas heridas de batalla.

    Muchos tenistas, millonarios por cierto, se han quejado de la dureza de la competencia, de la cantidad de torneos que juegan, de los viajes constantes para cumplir con el calendario, del poco descanso y de una exigencia en la que luchan con un rival y consigo mismos. "Yo no solicito ningún cambio de superficie, calendario ni de pelotas, nada de eso; aunque si en los próximos años existe la posibilidad de realizar algún cambio en beneficio de las futuras generaciones de tenistas y mejorar su calidad de vida sería algo sin dudas muy positivo, sobre todo para la salud de todos los deportistas", apuntó Nadal durante uno de sus últimos parates por lesión. "Ya lo hemos manifestado públicamente: no hay más lesiones, es un porcentaje similar al de años anteriores; lo que ocurre es que dentro de ese grupo ahora hay más jugadores de las primeras posiciones", fue el descargo, entonces, de la ATP (Asociación de Tenistas Profesionales) ante la consulta de dos agencias de noticias.

    Sin dudas lo descripto es una razón central de este escenario, aunque John McEnroe expuso otro con su habitual franqueza: "Nadal, Djokovic, Federer, Murray y tantos más se empujaron hacia una delgada línea entre forzar la máquina hasta lograr el nivel que necesitás y, entonces, lesionarte", empezó su descripción el genial extenista estadounidense y hoy ácido comentarista. Luego, agregó: "Cada tenista es diferente, empujó su límite y es elogiable, pero considero que el origen de que tantos jugadores pasen ahora más tiempo fuera de los courts es porque vieron a Federer hacerlo con tanto éxito. Creen que pueden hacerlo cuando resulta muy complejo de hacer porque Federer hay uno solo y se llama Roger".

    Una cirugía por una lesión en el menisco de la rodilla izquierda en 2016 que lo tuvo en boxes durante seis meses fue el único problema serio del suizo en su inigualable camino. Algunos dolores de espalda y en una muñeca, a los que consideró "nada severos", y una mononucleosis en 2008 que lo dejó seis semanas sin actividad fueron los otros problemas de esa máquina genial, impoluta, cerebral e interminable que es el suizo que en agosto cumplirá 38 años. "Cuando se lesionan los jugadores top nos enteramos todos enseguida, aunque probablemente hay otros lastimados de los que no estamos hablando porque juegan en la pista 25. En el pasado, muchos jugadores se retiraban a los 30 años, como Edberg, Sampras... Era bastante normal que a esa edad comenzaras a pensar en el final de tu carrera. En este momento, todo el mundo espera que juguemos hasta más allá de los 35 y cuando alguien con 31 se lesiona, exclaman: Mi Dios, ¿cómo es posible? La realidad es que resulta normal", aseguró el mejor de la historia.

    "Fue muy rápido desde niño, también coordinado y exigente. Eso le evitó lesiones importantes. Su técnica, su anticipo y su virtuosismo son académicos. Para mí, podría jugar a muy buen nivel hasta los 40 años", advirtió Paul Dorochenko, fisioterapeuta y osteópata que integró parte de su equipo cuando Federer cuando era un adolescente de pelo largo. Esa predicción del señor Dorochenko fue hecha en 2011.

     

     

  • “La fórmula del triunfo opositor está en un acuerdo político del PJ con Cristina”

     

    Diego Genoud| Periodista 

    Juan Casas | fotos

     

    Tiene toda una vida ligada al peronismo y lo ve hoy en un dilema de difícil solución. Para Hugo Haime, Mauricio Macri corre con ventaja hacia las elecciones, aun en su peor momento. Mientras el presidente tiene un relato que expresa a su electorado, la oposición que domina el peronismo no logra representar al 65 por ciento de la población que se declara en contra de Cambiemos. “En Argentina, hay dos concepciones: una minoritaria que está consolidada y otra que no encuentra el liderazgo y no se pone de acuerdo. Es muy fácil representar lo que representa Macri y es difícil representar, socialmente, a toda la oposición”.

    Encuestador y consultor de trabajo constante con Sergio Massa y gobernadores como Juan Manzur, Rosana Bertone y Carlos Verna, Haime sostiene que a Cristina Kirchner no le conviene, de ninguna manera, ser candidata a presidenta. Opina que no la favorece ni el contexto internacional, ni el nacional y señala que el sucesor de Macri se va a encontrar con muchas limitaciones. “El próximo gobierno es de coalición y de unidad nacional, requiere una cantidad de acuerdos en una política de restricción”, asegura. Sin embargo, remarca, ganar las elecciones es imposible si los gobernadores del PJ no llegan a un entendimiento con la expresidenta.

     

     –¿Por qué está tan convencido de que a Cristina Kirchner no le conviene presentarse?

    –El próximo gobierno es de ajuste o de lento comienzo de un crecimiento, de discusión con el Fondo Monetario. Y entonces, ¿el relato dónde queda? Cristina tiene riesgo de perder y, si pierde, se termina como jefa de la oposición. Si ella no se presenta, tiene varias ventajas. Cualquiera que venga va a tener que negociar con ella, se garantiza la paz en el Senado, tiene la capacidad de ser la que dice “el Gobierno está haciendo bien o mal las cosas”.

     

    –Si va sola, va a ganar más espacio en el Congreso.

    –Sí, pero perdió, terminó su jefatura política. Se acaba el mito de Cristina gana.

     

    –¿Qué puede ofrecerle el resto del peronismo para que se baje?

    –Ser gobierno, que termine Macri.

     

    –¿Quién tiene la capacidad de sentarse con ella a negociar?

    –Todos los gobernadores. Algunos no están de acuerdo, como Schiaretti y Urtubey. No es la posición de Manzur, ni de Uñac, ni de Verna, ni de Bertone, seguramente no es la Casas ni la de Zamora. Cristina no tiene ninguna garantía de que gana.

     


    “El peronismo tiene que representar un sector de la clase media,

    un sector de los trabajadores industriales, un sector de los informales y un sector

    de los que están fuera del sistema. Y todo eso no tiene un líder único”.


     

     –Pero sus chances son mucho más altas que hace un año.

    –En 2017, 20 días antes de la elección en la provincia de Buenos Aires, Cristina ganaba. En el momento en que el Gobierno dio los créditos a los jubilados y jugó muy fuerte Vidal, terminó. Desde el punto de vista de la encuesta, mis números dicen que ella gana. Si uno hace un análisis histórico, a eso ya lo ponés en duda.

     

     –La diferencia está en 2018, donde se desintegra la esperanza que generaba Cambiemos.

    –Sí, pero vos tenés un 34, 35 por ciento del electorado, que hoy no aparece en las encuestas pero que está y te dice entre Cristina y Macri, lo voto a Macri: “No lo puedo ver, me parece un desastre pero soy gorila, no me gustan los peronistas y encima Cristina”. Los que votaron en segunda vuelta a Macri votaron contra Cristina y el kirchnerismo. Si no está Cristina, vos sacás un factor de irritación.

     

    Entre el líder y la unidad 

     

     –Entonces, la fórmula del triunfo es la unidad, para usted.

    –La fórmula del triunfo es un acuerdo con Cristina.

     

    –¿Cómo sería ese acuerdo?

    –Es un acuerdo político. Pueden ser las PASO o no. La forma es un problema de los dirigentes, no de la opinión pública. La opinión pública los está mirando. Dice “resolveme este problema, porque yo por ninguno de ustedes doy la vida”. Ahí no hay ningún líder.

     

     –Salvo Cristina, para un 30 por ciento del electorado.

    –Está bien, pero una persona que tiene un 50 por ciento de imagen negativa es la líder de un cachito. Liderazgo supone la capacidad de organizar, convocar y conducir hacia una meta. Eso no lo tiene. Tiene un mito de que con ella se vivía mejor. Pero hay un cuestionamiento a los modos éticos de su gobierno.

     


    “Lavagna sería una solución brutal si el establishment está de acuerdo,

    Cristina está de acuerdo y el peronismo está de acuerdo.

    Es el hombre bingo, perfecto. Pero cualquier otro puede serlo”.


     

    –¿Por qué el peronismo del medio no quiere a Lavagna?

    –Ahí se juntan un poquito las ambiciones. Pero creo igualmente que lo de Lavagna es una idea de la vieja política, Duhalde, Barrionuevo. Es una salida del peronismo que no quiere a Cristina. Lavagna sería una solución brutal si el establishment está de acuerdo y Cristina está de acuerdo y el peronismo está de acuerdo. Es el hombre bingo, perfecto. Pero también podría ser otro que logre reunir a los mismos sectores.

     

    –Un sector del establishment y un sector del peronismo están de acuerdo con Lavagna.

    –Si hoy se juntaran todos los gobernadores del peronismo más Cristina y dijeran el candidato sos vos, sos vos. Puede ser cualquiera. Es una solución política que no tiene que ver necesariamente con la opinión pública.

     

    –Después de mucho criticarla, hoy gobernadores como Manzur vuelven a tender puentes con Cristina.

    –En el interior, NOA y NEA, vos tenés un peso afectivo del electorado peronista. Cristina es importante y los gobernadores no pueden despreciar eso.

     

    –¿Es un peronismo a contramano de la historia, sin vocación de poder?

    –Tiene total vocación de poder pero precisa un líder y ese no está. Cuando Menem le ganó a Cafiero, Antonio era el pleno aparato con los gobernadores. Cuando Menem le gana, todo el mundo dijo “vamos con Menem”. Pero Menem también los llamó. Entonces tenés a los gobernadores por un lado y a Cristina por otro. Los gobernadores quieren volver al gobierno nacional y saben que precisan un acuerdo con Cristina. Pero ninguno ha sido muy feliz con ella, siempre ha sido bastante tortuoso ese vínculo.

     

    –¿Cuál es la prioridad del peronismo? ¿Que se vaya Macri o que Cristina quede atrás?

    –Para algunos que se vaya Macri; para otros, no. Creo que a los gobernadores les importa más que se vaya Macri.

     

     Relato para todos 

     

    –¿Por qué sigue vigente la expresidenta?

    –Porque en la medida en que vos no podés plantear un proyecto hacia adelante y un sueño de nación distinta, te quedás con lo mejor del pasado. Los errores del Gobierno la agigantan.

     

    –¿Por qué no nació el peronismo poskirchnerista?

    –El año pasado, cuando el Gobierno gana las legislativas, todos pensábamos que estaba terminada la película. Entonces, era refugiémonos en las provincias y pensemos en 2023. Cuando en abril estallan la crisis y la expectativa que había generado Macri, aparece la posibilidad de ser gobierno. Pero vos para eso tenés que representar a un electorado muy heterogéneo. A Macri le resulta mucho más fácil que al peronismo representar a su sector social.

     

    –¿Por qué?

    –Porque el peronismo tiene que representar a un sector de la clase media, a un sector de los trabajadores industriales, a un sector de los informales y a un sector de los tipos que están totalmente fuera del sistema. Y todo eso no tiene un líder único. Son pedacitos. Juntar eso y pensar en la Argentina del futuro es complicado. El peronismo no logra o no ha logrado hacer eso.

     

    –¿Por qué dice que la oposición no tiene relato?

    –¿Cuál es el proyecto de futuro del peronismo? No hay “revolución productiva y salariazo”. No hay “con la democracia se come, se cura y se educa”. No hay “América grande nuevamente” de Trump. Esa idea que se sintetiza en un eslogan, eso no está. ¿Cuál es la idea?

     

     –Mercado interno, trabajo, producción, la vieja idea de la Argentina industrial.

    –Eso no seduce a nadie, no te arma un sueño de país distinto.  Lo de Macri está claro para su electorado, es “privaticemos y el sueño individualista con el Estado garante”. Tenés una pelea de sistema de valores en Argentina: de un lado el no peronismo y del otro lado el 65 por ciento de los argentinos, que comparte los valores de la Argentina solidaria que expresó el peronismo, hoy sin una representación clara.

     

    –¿Cómo sería un relato opositor al del macrismo, distinto al del kirchnerismo?

    –Que diga cuál es el país que queremos. Y no se encuentra la síntesis porque no está claro. Si no, ya estaría el eslogan.

     

    –Son eslóganes que plantean el regreso a un pasado que tampoco se sabe si puede volver.

    –Cada pueblo tiene un sistema de valores y vos tenés que poder representarlo. Por eso digo que la oposición no encuentra el relato y Macri sí.

     

    El peso de Massa 

     

    –¿Qué opciones tiene hoy Massa sobre la mesa?

    –Puede ser candidato a presidente, que es lo que quiere. Alguien diría que puede ser candidato a gobernador.

     

    –Todos lo quieren ahí.

    –No se puede ir contra el deseo de un dirigente. Él dice que quiere ser candidato a presidente y que si no es su turno, no lo va a ser. Es una decisión que todo el mundo va a tomar en junio.

     

     –¿Qué acuerdo puede hacer Massa con Cristina?

    –Depende de la voluntad de ambos. Cuando hay vocación de poder y visiones comunes, todo es posible. Cuando hay visiones contrapuestas, no.

     

    –Un Massa opositor está más cerca de Cristina, se supone.

    –Se supone, pero hay que ver si se ponen de acuerdo en cómo conducirían un gobierno. En el tema de Venezuela, hay dos conceptos de política internacional.  Massa puede pensar que, aunque no entre en segunda vuelta, Cristina lo necesita para ganar la elección. Porque en 2015, más del 60 por ciento del electorado de Massa votó a Macri. Es un rol que va a estar por encima de los votos que obtenga.

     

    –No tiene tanta fortaleza como para no negociar con nadie.

    –Sería lógico que pudiera llegar a un acuerdo, programático y político, pero no como títere.

     

    –¿Cómo hace Massa para presentar a sus votantes un acuerdo con el kirchnerismo?

    –Hay una demanda de la sociedad de resolución del problema. No estamos diciendo “Cristina candidata”, estamos diciendo “Cristina no es candidata”. También hay que ver cómo lo presenta Cristina. 


    “Lavagna sería una solución brutal si el establishment está de acuerdo,

    Cristina está de acuerdo y el peronismo está de acuerdo.

    Es el hombre bingo, perfecto. Pero cualquier otro puede serlo”.


     

    El peronismo opositor

     

    –¿Cuál es la diferencia entre este peronismo opositor y el peronismo de la Renovación?

    –El peronismo de la Renovación tenía dos cabezas, a Cafiero con los gobernadores y a Menem. Hoy tenés 15 gobernadores y Cristina. Suponete que Cristina fuera Menem, pero del otro lado no está Cafiero, el que lidera al otro conjunto. Puede pasar que todos los gobernadores se pongan de acuerdo y digan “tal es nuestro candidato”.

     

    –Pareciera que no hay hoy, en la nueva generación, la envergadura de los Manzano, Grosso, De la Sota, Cafiero, Menem.

    –Los conocí a ellos y los conozco a estos. Era una Argentina diferente, virgen, donde las ilusiones podían ser cumplidas. Venías del fracaso de Alfonsín pero también del recupero de la democracia. Esta es una Argentina más complicada, más baqueteada, en un mundo distinto y con una sociedad mucho más difícil para representar.

     

    –¿No son hijos políticos del macrismo, de la época de Macri, educados en el ajuste y la austeridad?

    –Al revés, son dirigentes políticos que han tenido que ponerse a administrar. Vienen todos de la política, desde Bertone hasta Urtubey, son cuadros políticos que llevan dos décadas haciendo política.

     

    –Lo explica bien Frigerio cuando dice “lo bueno es que todos estamos de acuerdo en que hay que hacer el ajuste”.

    –Ninguno se le plantó, pero ninguno está de acuerdo con lo que hace Macri.

     

    –¿El 2001 terminó de impactar ahora en el peronismo y en su ausencia de dirigentes?

    –La crisis afectó a toda la dirigencia. ¿Cúal es el dirigente que tiene Macri? ¿Quién es dirigente? Nosiglia y Grosso son los dirigentes. ¿O Peña es un dirigente? 

     

    –Larreta es el que tiene una cultura política previa.

    –Ya en la época de Menem el peronismo tenía el problema de que la sociedad cambia. La crisis de los partidos políticos en el mundo tiene que ver con las migraciones y con que ya no representan a los trabajadores industriales, que ahora son un cachito de la sociedad. Entonces, el partido que intenta representar al conjunto, tiene problemas.

     

    –¿La esencia movimientista del peronismo sigue estando?

    –Sigue.

     

    –Porque el sueño liberal es que el peronismo se convierta en un partido menos movimientista y más moderado, para reconstruir un bipartidismo de centro.

    –El amigo Di Tella estaba enamorado de esa idea. En el peronismo, el partido siempre fue un instrumento electoral, nunca fue otra cosa. Para el radicalismo, es distinto. El radicalismo está en un problema porque intenta representar a la clase media, siendo parte de un gobierno que la destruye.

  • 64 páginas

    Revista COLSECOR, Abril 2018

     

    Desde hace más de un año la propuesta editorial que realizamos desde la integración cooperativa, ha venido generando cambios significativos en el producto comunicacional: se mejoró la calidad del papel para la impresión y se amplió la producción de notas periodísticas. En línea con ese recorrido, la edición de abril suma 16 paginas. Es una apuesta fuerte del Consejo de Administración de COLSECOR que toma como referencia la creciente demanda de parte de las comunidades que quieren no tan solo informarse sino esencialmente, tener más elementos explicativos para comprender los contextos de la vida social que viven en los distintos planos temáticos que componen la realidad.

    Por estas razones es que se fue incorporando paulatinamente una importante cantidad de columnistas que, primero, tengan un alto compromiso al momento de la elaboración de los textos y que, en segundo término, se pueda lograr una experiencia de lectura que constituya el valor del gusto del receptor. Estamos convencidos que la revista también tiene que tener un saber especializado en la construcción de las narrativas para que sean entretenidas y que la descripción de la actualidad tiene que enunciarse desde distintos enfoques subjetivos.

    En un paso rápido por la revista número 272 van a encontrar una propuesta enriquecida y creemos que fundamentalmente un buen material de lectura.

    Incorporamos el panorama informativo del Congreso de la Nación que ofrece, Gabriel Sued, politólogo y periodista acreditado en el Parlamento. Nestor Piccone, Aleja Paez y Dante Leguizamón presentan tres exitosas producciones audiovisuales que se pueden observar en COLSECOR Play: Westworld, Outlander, CSI Miami y CSI NY. Alguien casi de modo exagerado dijo que las series son el periodismo del Siglo XXI. Tomamos registro de esa máxima y los resultados nos demuestra que algo de verdad hay en esa aseveración. Martin Becerra acerca con lucidez todos los meses, un análisis sobre los medios de comunicación y ayuda a desentrañar ese ecosistema sobre el que se apoya parte de la matriz con la se va moldeando la sociedad en estos días donde casi todo es digital. Luz Saint Phat y el Mundo Psi promueven pertinentes reflexiones que alumbran hábitos y conductas cotidianas de la sociedad y desde enero Gabriel Puricelli nos viene planteando un estado de situación de países que tienen relevancia geopolítica. China, Rusia, Alemania y Sudáfrica en abril. Por otra parte, Pablo Datri y el equipo Eco Digital hacen un trabajo serio en Educación Ambiental que se destaca. La buena pluma de Mareco y los grandes temas del país. Julian Capria y el historial valioso de cada provinciano, en un proyecto de 24 meses para recorrer los ADN culturales desde Jujuy a Tierra del Fuego. Aguirre y la conmoción social de los casos policiales que quedaron en la memoria de los argentinos. Matías Cerutti, un cronista todo terreno que nos trae historias de personajes, referencias ineludibles de los lugares donde vivimos y Ramón Becco que se sumerge en los orígenes de las fiestas populares con larga vida. Comenzamos una nueva propuesta con Julia Pazzi, la joven periodista que pregunta y escribe en tiempo real la visita a una entidad del Tercer Sector con relevancia en el país; en esta oportunidad, fuimos a la Cruz Roja. Martin Eula en seis páginas destinadas al deporte nos alimenta esa sed de inquietudes de simpatizantes apasionados que tenemos como argentinos por todo aquello que nos da una inconmensurable alegría al ganar como por las caídas estrepitosas de los ánimos ante las derrotas que nos hacen sufrir. Y, finalmente, Cecilia Ghiglione, integrante del área de Comunicación y medios de COLSECOR, en esta oportunidad se aproxima con curiosidad a la existencia de un proyecto cooperativo de locos que se hace en Rosario. Se llama Communitas y van a sorprender las razones por las que los fundadores eligieron el modelo de la economía social. No nos equivocamos cuando dijimos que la revista tiene mucho y de todo.

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

  • Algoritmos que ayudan a encontrar el amor y que hasta te salvan la vida

     

    En el mundo del conocimiento hay fórmulas para todo y la información es el verdadero elixir de esta era. Cómo se entrenan para hacer que nuestra vida sea más fácil y cada vez más predecible.

  • El terapeuta superpoderoso en su propia cárcel

     

    Psi lanza su cuarta temporada y el doctor Carlo Antonini sigue investigando la mente.

     

    Dante Leguizamón| Periodista 

     

    Una máxima dice que hay territorios donde se aprende a jugar a medida que se juega y que solo lo hace aquel que se anima a la práctica del juego. Depende de a qué actividad se aplique la máxima, el resultado será diferente. En el caso del que vamos a hablar, la psicología, ganar es simplemente entender el juego de la propia mente y, también, de la mente de los otros.

    Quien asistió al terapeuta y logró disfrutar de eso que se llama “transferencia”, entiende que los psicólogos tienen algo que podríamos llamar superpoderes. No vuelan, ni tienen demasiada fuerza, pero sí poseen una capacidad (basada en la información y la formación) que les permite ver en las acciones de los otros, explicaciones que van más allá de lo evidente. Cosas que normalmente se nos escapan a nosotros, que apenas si nos animamos a indagar en las profundidades de nuestra propia mente.

    Psi no es una gran producción en términos tecnológicos, sino más bien un relato íntimo centrado en las experiencias de un profesional de la psicología que, por lo demás, demuestra trabajar con métodos muy poco convencionales que en muchos casos rayan con lo desubicado. La serie brasileña de la que hablamos trata de las tribulaciones de un psicoterapeuta que ejerce su profesión no solo en el consultorio, sino también en su vida cotidiana, identificando conductas y patologías en su entorno y también en sí mismo.

    El doctor Carlo Antonini, nombre del personaje principal, lleva adelante un papel que podría ser comparado con el ya mítico doctor House. En ambos casos, al tiempo que desarrollan un perfil complejo y plagado de matices, transmiten una dualidad que los hace ver como personas desapegadas de lo sentimental que pueden a la vez ser profesionales  muy atentos y comprometidos con lo que les ocurre a sus pacientes.

    La comparación con House no es antojadiza. Ambos Los dos comparten el mismo interés por los casos que podríamos llamar “poco convencionales” y en ambas series por momentos parecen llevar la trama a un paso cercano al abismo y al absurdo. Sin embargo, en la historia de Antonini (quizá porque las cosas de la mente son siempre más complejas que las del cuerpo) la trama logra no perder la verosimilitud necesaria para mantenernos atrapados.

    La serie, lanzada en 2013, es una producción de HBO Latin America Originals. Fue creada por un intelectual y psicoanalista italiano llamado Contardo Calligaris y a lo largo de sus tres temporadas ha sido reconocida por prestigiosas premiaciones, como los Emmy Internacionales y los Telly Awards. Este año ya puede verse la cuarta temporada.

    Es interesante detenerse en el trabajo del creador de la serie. Un hombre que llegó a Brasil en los ‘90 para presentar uno de sus libros y terminó radicándose en el país latinoamericano. Sus reflexiones teóricas se centran en la condición humana de la sociedad marcada por la obligatoriedad de la felicidad, del placer, de la belleza y de los excesos. En su trabajo considera a la adolescencia la etapa de la vida clave por su intensa carga cultural que la convierte en una de las más potentes fuentes de energía de la actualidad. El personaje principal de la serie podría decirse que es un hombre maduro con el entusiasmo, los problemas y las dificultades de un adolescente.

     

    Los lugartenientes

    Todo psicoanalista debe tener un acompañamiento profesional que supervise su trabajo. En la serie eso existe claramente, pero además del acompañamiento técnico existen varios personajes que cumplen un rol fundamental para acompañar la tarea de nuestro héroe y ayudan a contextualizar las patologías semanales a las que se entrega Antonini. En este círculo tenemos a una colega de su consulta, a su exesposa y a los hijos de esta de un anterior matrimonio con los que el psicoanalista mantiene una intensa y amable relación y, además (cada uno tendrá su preferido, este es el mío) el protagonista tiene un amigo filósofo que trabaja en un cementerio y obtiene allí el territorio perfecto para desarrollar sus reflexiones sobre la existencia.

    El hombre de los superpoderes para atender a sus pacientes es un gran profesional, pero a veces comete errores. La acción transcurre en San Paulo y logra mantener la atención aun cuando por momentos pareciera que va a recurrir siempre a los mismos guiños narrativos para atraparnos. Si en la primera temporada podía decirse que escaseaba la continuidad de las tramas personales y las historias parecían demasiado apegadas a las patologías de los pacientes, hay que decir que en la segunda y tercera temporada se logró equilibrar ambas demandas y a esta altura resulta tan importante qué pasará en casa capítulo como lo que posiblemente ocurra con el psicoanalista y su entorno.

    Desde las paradojas médicas a los momentos detectivescos pasando por el desamor y pantallazos de todo el mal que puede caber en la humanidad, Psi ha deambulado por varios de los problemas centrales de los hombres y mujeres de la modernidad.

     

    Un actor

    Emilio de Mello, el actor que interpreta a Antonini logra darle un aspecto realista al psiquiatra, doctor en psicología clínica y también psicoanalista que interpreta. Sin embargo, en los momentos donde se destaca es cuando Antonini se convierte en un detective y pasa a caer en las claves del género policial hasta verse envuelto en sus propias contradicciones, atrapado en una pena que lo vuelve muchas veces soberbio, pero también demasiado curioso y hasta exageradamente intervencionista.

    La escritora Marguerite Yourcenar escribió un libro llamado Una vuelta por mi cárcel. La frase se inspiraba en otro texto suyo que indicaba que iba a ser incapaz de ver el mundo hasta que no fuera capaz de verse a sí misma. El doctor Carlo Antonini quizá descubra al final de esta temporada que para resolver lo que debe resolver, es necesario que utilice sus superpoderes para conocer más su propia cárcel.

    Otro buen producto para disfrutar. 

     

    Psi es una serie de HBO Latin America Originals y O2 Filmes. La serie es íntegramente realizada con inversiones propias de HBO Latin America.

    Creada por el psiquiatra Contardo Calligaris, la cuarta temporada explorará temas relacionados con la paranoia, en 10 episodios de una hora. Todas las historias están basadas en casos reales tratados por Calligaris.

    Dirección: Caroline Leoni, Max Calligaris, Isabel Valiante y Fábio Mendonça.

    Guion: Contardo Calligaris y Thiago Dottori.

    Elenco: Emílio de Mello, Camila Leccioli, Claudia Ohana, Denise Weinberg.

    Disponible en HBO GO | COLSECOR Play y Sensa

     

  • En la montaña y en el llano

     

     

    San Agustín es cabecera del departamento de Calamuchita. Se ubica entre Paravachasca, el río Tercero, la llanura agropecuaria y las sierras chicas. Aquí rescatamos algunos retazos de la historia y el presente de este bonito pueblo cordobés.

     

    Matías Cerutti| Viajero, cronista y narrador

    Pito Campos | Ilustraciones 

    I

    Los niños de San Agustín trepan por las piedras y se lanzan a toda velocidad por un tobogán que desemboca en el  piletón del balneario Boca del Río. Serpentean en ascenso hasta llegar a un descanso, se toman de unas barandas, giran, se sientan, se dan un impulso de coraje y se deslizan sobre adrenalina hasta zambullirse en el agua.

    Boca del Río es el vestigio de los macaclitas, pobladores antiguos que trabajaban la cerámica y convivían con el monte serrano cultivando y recolectando frutos silvestres. Luego del sometimiento y la desintegración de esta cultura, la zona pasó a ser paraje obligado de viajeros que salían para Chile, cortando por el valle de Calamuchita.

    Los niños salen del agua y emprenden nuevamente la escalonada, llegan al descanso, giran y se vuelven a tirar. El agua cálida refleja el verde del monte por el cual desciende el tobogán azul. Es el tramo sur de las sierras chicas de Córdoba. Del otro lado del arroyo comienza a desplegarse la llanura agroganadera.

     

    II

    Por ese lado, por el oeste, se aparece Paca. Vuelve de visitar las ovejas, las vacas y los caballos que cuida en el campo que linda con el balneario; cruza el vado para regresar al alto, donde está su casa. Camina con un bastón que le ayuda a cargar sus 73 años, la mayoría de ellos dedicados a los animales. “Llegué a tener más de 400 vacas ahí arriba”, afirma señalando con la cabeza para el lado de la sierra. Cuando murió su marido y los hijos migraron a la ciudad vendió todo, pero como la rutina del campo es lo que la mantiene activa, ahora trabaja con los animales de un vecino. Todos los días baja y los saca a pastorear. Si necesita algo del pueblo va en bicicleta. Desde que le robaron el caballo ya no puede lucirse con el sulqui por el que se la reconocía desde lejos. Su esposo había quedado discapacitado y ella tuvo que salir a buscar trabajo; consiguió uno por la noche. Un día volvió por la mañana y ya se habían llevado el caballo.

    Una moderna gorra de visera azul cubre el pelo blanco y resguarda los ojos verdes que observan como las manos verifican el buen estado de la gomera que acaban de desplegar. Paca la lleva a todos lados. No vaya a ser que algún bicho, algún perro, algún hombre…

     San Agustín en la actualidad es un pueblo tranquilo donde los niños juegan y andan en bicicleta sin correr grandes riesgos, pero Paca se ajusta a las precauciones asumidas en el pasado, cuando se hizo gran lanzadora de proyectiles con honda zonda y experta en la destreza del látigo polca, del que zafaron aquellos que se llevaron el caballo. No tuvo la misma suerte uno que quiso entrar a su casa sin permiso y con malas intenciones: “le di dos latigazos que salió pidiendo por favor, el tipo”.

     

    III

    La Ruta Nacional 36 antes atravesaba el pueblo. Ahora que se ensanchó a categoría de autovía pasa por fuera de la localidad. La vieja carretera es hoy una calle asfaltada que corre plácidamente paralela al arroyo. Para llegar al balneario y experimentar el troche y moche del tobogán de Boca del Río se sigue la ex-Ruta 36, actualmente Hipólito Yrigoyen, dos kilómetros hacia el sur y se dobla a la derecha. En ese punto también se abre el camino hacia las canteras.

    San Agustín es conocido como “pueblo minero” desde la época en que los jesuitas de la orden de Ignacio de Loyola comenzaron las explotaciones en procura de oro, hierro y cobre a mediados del siglo XVIII. Cuando fueron expulsados por la corona española, esta actividad quedó abandonada hasta 1900, década en la que se reanudó para la extracción de mármol, cal y piedra. Desde la autopista, San Agustín es fácilmente reconocible: el verde serrano se ve recortado por una incipiente calvicie que van dejando los más de 80 camiones que diariamente extraen cuarzo, feldespato, carbonato y dolomita.

     

    IV

    En Boca del Río puede apreciarse el ecosistema que protegían, desde hace más de 8000 años, los ayampitín y luego los agroalfareros macaclitas. Lo que conocemos hoy como San Agustín nació rodeado de grandes estancias que recibían el nombre de "merced", otorgadas a los acompañantes de Jerónimo Luis de Cabrera. Es decir, la enajenación de las tierras que pasaban a manos de los conquistadores. Para lograr la apropiación se necesitaba, tan solo, demostrar ante el rey, quien concedía las propiedades, que los territorios estaban libres de cualquier ocupación humana. Con ese fin se procedía a concentrar a los antiguos pobladores en una "reducción", con la excusa de evangelizarlos. En tan solo un siglo, los macaclitas, como el resto de los comechingones que habitaban las sierras cordobesas, quedaron desintegrados mediante la matanza de los que resistieron, el desarraigo y la consiguiente descomposición familiar, la compra de voluntades y la sumisión.

     

    V

    Boca del río se convirtió en una posta para los viajeros que transitaban por el país en carro o a caballo y se construyó allí una pequeña capilla que en algún momento comenzó a llamarse San Agustín. El antiguo camino real que comunicaba Buenos Aires con Santiago de Chile pasaba más al sur de la provincia de Córdoba. Este atajo, conocido como el carril de los chilenos, que cruza las sierras chicas comunicando San Agustín con Villa General Belgrano, era utilizado por bandoleros, delincuentes, gauchos, soldados, comerciantes y los que escapaban hacia Chile en épocas de guerras civiles.

    Cuando tuvo lugar la división política del departamento Calamuchita, a esta localidad le tocó ser su cabecera, por lo que en 1868 comienza la construcción de un gran templo que será inaugurado en 1885. El patrono oficial es San Agustín: mestizo (como muchos de los que tomaban el carril de los chilenos), nacido en África, probablemente negro, que antes de convertirse al cristianismo anduvo errante (como muchos de los que transitaban la zona) por caminos que provocaban litros de lágrimas y largas jornadas de súplicas de su madre, Santa Mónica. Un día el joven Agustín escuchó la voz de un niño cantándole: “Toma y lee, toma y lee”. Con ello, se sintió inspirado a abrir su biblia al azar, y leyó las palabras de la carta de San Pablo a los romanos: “nada de comilonas y borracheras; nada de lujurias y desenfrenos … revestíos más bien del Señor Jesucristo y no os preocupéis de la carne para satisfacer sus concupiscencias”.

     

    VI

    Desde hace casi un lustro, cada mes de julio San Agustín convoca al turismo con el Festival Gastronómico de la Rana Gourmet.  La celebración ofrece platos con la rana como ingrediente principal: rana a la provenzal, con crema de brócoli, en escabeche, entre otras variantes. El predio, con entrada libre y gratuita, cuenta con una feria de artesanías y un escenario con música en vivo, por el que pasan artistas tan diversos como tenores, cantantes melódicos y grupos de cumbia. Este año los “amigos raneros” tendrán su fiesta el domingo 21 de julio en la Posada-Comedor El Turquito, a la vera de la Ruta Nacional 36, kilómetro 747, desde las 11 horas.

     

    VII

    Entre el oeste serrano y el este agropecuario, entre el  balneario del norte y el balneario del sur, se ubica el encantador y particular pueblo de San Agustín. No es precisamente un típico pueblo serrano, tampoco una localidad modelo de la pampa húmeda. Las construcciones antiguas conviven con las edificaciones modernas, con los vestigios de culturas precolombinas y con la frescura y la diversidad natural. Como suele suceder con los pueblos del interior, las mujeres son pilar fundamental de la comunidad, poseen la claridad y perseverancia  para salir adelante y encarar nuevos desafíos. El museo municipal, las tiendas de productos artesanales, los proyectos de equinoterapia y de vivero de árboles autóctonos son ejemplos de emprendimientos iniciados y sostenidos por ellas.

     

    VIII

    En 1984 Guillermo Terrera, un profesor de Derecho y Ciencias Sociales, editó una obra llamada “Antropología metafísica” en la cual menciona la existencia de una ciudad oculta denominada Erks (Encuentro de Remanentes del Kosmos Sideral), que se encontraría  dentro de los limites de un perímetro geográfico denominado “Triángulo Menor de Fuerzas”. Los vértices de este triángulo, según Terrera, se apoyarían en la ciudad de Serrezuela hacia el norte, en el Cerro Colorado hacia el noreste, y su extremo sur estaría asentado en el cerro Calaguala, en las cercanías de San Agustín.

     

    IX

    Caminando por San Agustín se puede apreciar que algunos locales comerciales lucen unas hermosas lámparas artesanales. Son el fruto de un proyecto educativo del  Ipet  331 que fue seleccionado el año pasado para participar en España del concurso “Ciencia en Acción”. El proyecto  “Consumenos” consiste en crear lámparas led a partir de las tradicionales de bajo consumo. Los estudiantes del Ipet investigaron, hicieron las lámparas, las decoraron, viajaron a Barcelona y aportaron una alternativa para el uso responsable de la energía eléctrica.

     

    X

    Ha pasado largo tiempo desde la llegada de los encomenderos. Los espíritus de Boca del Río han visto subir y bajar viajeros por el carril de los chilenos, camiones de las canteras camino a Calmayo, a Doña Paca con sus animales, a esotéricos  y curiosos del cerro Calalagua, y a niños y turistas del tobogán azul de las sierras chicas. Esta parece ser la mecánica de San Agustín, una comunidad que crece y afianza su identidad a fuerza de idas y vueltas del destino.

     

     

  • La formación profesional, en la encrucijada del desarrollo personal y el mercado de trabajo

    Por Luz Saint Phat | Periodista 

     

    Comenzar una carrera, cursar un postgrado o realizar cursos en áreas específicas son decisiones que, actualmente, comprometen distintas variables. Mientras existe un importante abanico de ofertas educativas y una heterogeneidad de trayectorias ocupacionales, el mundo laboral es cada vez más exigente y competitivo.

     

     “¿Un título de grado es una pérdida de tiempo?”, le pregunta un profesor a un joven alto y flaco que camina descalzo por un campus universitario. “Para algunos. Para otros es una validación, seguridad laboral”, responde el estudiante.

    Esta conversación pertenece a una escena de los primeros minutos de la película “Jobs”, la cual relata la vida del fundador de Apple, uno de los destacados empresarios del sector informático y de la industria del entretenimiento de Estados Unidos.

    La historia de Steve Jobs es conocida: su tránsito por la educación superior formal fue breve pero se destacó por su capacidad autodidacta, su espíritu emprendedor, el éxito masivo que tuvieron sus ideas y cierta habilidad (muchas veces cuestionada) para realizar negocios.  No obstante, esta misma receta no funciona para todos los casos. Hoy, mientras existen múltiples ofertas educativas y las trayectorias ocupacionales son muy heterogéneas, el mundo laboral es cada vez más exigente y competitivo.

    Aun así, este pequeño fragmento del film biográfico sirve de disparador para realizar algunas preguntas que son significativas para quienes están decidiendo sobre comenzar una carrera, realizar un postgrado o capacitarse en algún área especializada  ¿Qué lugar ocupa la formación profesional en el desempeño laboral y en la realización individual de cada persona? ¿Es necesario transitar la educación formal para alcanzar metas en el ámbito del trabajo? ¿Cuál es la importancia que el mercado y las empresas otorgan hoy al conocimiento? ¿Qué tipos de competencias son las más requeridas?

    Además, es necesario tener en cuenta que la cuestión de la formación profesional y las posibilidades de inserción laboral se enmarcan en un contexto global donde el desempleo de grandes masas de la población es una problemática central para los países.

    Según datos estimativos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el total de personas desempleadas para este año será de 192 millones en todo el planeta, mientras que –para 2019- se espera que esa cifra se incremente en 1,3 millones. En tanto, también señala el último relevamiento de esta organización, la desocupación o el empleo precarizado afectan preferentemente a mujeres y jóvenes.

    En este contexto, la psicología laboral ofrece herramientas para pensar la potencialidad de la educación superior o especializada, poniendo en juego distintas variables.

    “El desarrollo personal a través de la capacitación es más un desafío de los profesionales en su necesidad de lograr inserción laboral con mejores estándares, superación personal y avances en su formación inicial, respondiendo de alguna manera a sus intereses y -por supuesto- a la percepción de las demandas del mercado al cual pretenden incorporarse de manera independiente o como empleados. No olvidemos que hoy las trayectorias ocupacionales son más heterogéneas que anteriormente”, explican las licenciadas en Psicología Adriana Lana y Martha Tenaglia.

    Lana es directora del Centro de Empleo Universitario de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) y consultora independiente en Recursos Humanos, mientras Tenaglia se desempeña en las áreas de orientación vocacional y ocupacional, trayectorias laborales y selección de personal.

    “Por otro lado, vale destacar que en las nuevas demandas laborales hay un aumento en el nivel educativo exigido y mayor necesidad de competencias de carácter intelectual y comportamental, mayor capacidad de responder a nuevas situaciones laborales y exigencias de nuevas tecnologías”, agregan las especialistas.

    En este marco, Lana y Tenaglia señalan que el psicólogo interviene en lo que tiene que ver con el despliegue de aptitudes del sujeto, orientación de carrera y estrategias de reflexión-acción. “De lo que se trata es de recuperar el protagonismo del sujeto”, apuntan.

     

     

     

    Empresas

    También hoy, en un escenario laboral complejo, cobra relevancia para las organizaciones y las empresas la importancia que dan en sus planes de carreras a la formación de sus colaboradores.

    “En  Argentina, las organizaciones valoran mayormente la experiencia al momento de incorporar personal,  aquella experiencia que se logra acompañada de formación práctica o capacitación teórica” evalúan las especialistas en psicología laboral y agregan que actualmente “se torna importante la formación pero en la gran mayoría de las organizaciones, en este momento no se apuesta a planes de capacitación permanente de sus empleados. Las empresas reconocen la necesidad de tener una dotación de personal capacitada, pero predomina la percepción de la capacitación como un costo y no como una inversión y optan por la contratación de personal ya entrenado”.

    No obstante, advierten Lana y Tenaglia  “el hecho de que las empresas cuenten con planes de capacitación para su plantel y sus puestos a cubrir, es sumamente valioso y enriquecedor para las dos partes, y se retroalimentan con sus resultados”. “El empleado -además de mejorar su performance en el puesto- crea vínculos de pertenencia, siente reconocimiento, valoración personal y percepción de crecimiento dentro de la organización”, indican.

    “La capacitación mejora las competencias de los trabajadores y colabora en el proceso de aprendizaje e innovación en la empresa”, aseguran las especialistas, quienes recalcan la importancia de restituir “el protagonismo del sujeto dentro de la organización”.

  • Las campañas electorales murieron

  • Outlander: más que un viaje a través del tiempo

     

    Viajes en el tiempo, guerra, amor e intrigas. Así es Outlander, la travesía de una enfermera inglesa del siglo XX que se traslada accidentalmente 200 años atrás y se ve atrapada en la Escocia de los clanes rebeldes.

  • Pack fútbol: suspenden el cobro por abril

     

     

    A raíz de la cancelación del torneo por el coronavirus, los abonados al servicio Premium tendrán bonificado este mes. La resolución de las empresas dueñas de la transmisión del campeonato local ratifica la decisión tomada previamente por COLSECOR.

  • Sivak, un desaparecido en la democracia

     

      

    Por Osvaldo Aguirre | Escritos y periodista

     

    El asesinato de Osvaldo Sivak, en 1985, fue un caso testigo de la mano de obra desocupada, como se conoció a los represores de la última dictadura que se dedicaron al delito común. El crimen, después del segundo secuestro del empresario, se convirtió en un hito de la historia reciente

     

     

    El secuestro extorsivo es la práctica por excelencia de lo que se llama crimen organizado. Su ejecución implica tareas de inteligencia, recursos económicos y capacidad de infiltración en las agencias policiales, un conjunto de requisitos que excluye a delincuentes comunes y exige la participación, la complicidad o al menos la protección de miembros de fuerzas de seguridad. Los casos tienen alto impacto público y a la vez suelen permanecer rodeados de secreto, protegidos por investigaciones superficiales o sospechosamente defectuosas. Las épocas de convulsión social señalan sus fechas más propicias en el calendario del delito, como ocurrió durante la Década Infame, la última dictadura militar y la crisis de 2001.

    La supuesta lucha contra la subversión económica fue la excusa con que  grupos de tareas de la dictadura se dedicaron al secuestro de empresarios. Los operativos, surgidos del Primer Cuerpo de Ejército, tuvieron sus ramificaciones más conocidas en la Superintendencia de Seguridad Federal y la sección Defraudaciones y Estafas, en la Policía Federal. La víctima que unió a esas bandas fue el ingeniero Osvaldo Fabio Sivak.

    “Esto es mitad trabajo y mitad negocio”, le dijeron a Sivak los policías que lo secuestraron el 7 de agosto de 1979, cuando detuvo su auto ante un semáforo en la esquina de Avenida del Libertador y Cerrito, en Buenos Aires.   Según explicaron, querían saber si la empresa que presidía, Buenos Aires Building, tenía vínculos con los Montoneros o el Ejército Revolucionario del Pueblo, y al mismo tiempo aprovechar la ocasión para obtener beneficios económicos.

    No bien consideraron que “aprobaba” el examen sobre la situación de su empresa, que daba créditos para comprar viviendas, los secuestradores pasaron a los “negocios”: pidieron un rescate de dos millones de dólares.

    Después de cumplir con una serie de postas, Samuel Sivak, padre de Osvaldo, y Julio Goyret, vicepresidente de Buenos Aires Building, llegaron en la noche del 9 de agosto a la esquina de Díaz Vélez y Sánchez de Bustamante con el rescate. Allí presenciaron una pelea entre dos grupos de policías: los que se presentaron para llevarse la plata -los subcomisarios José Ahmed y Alfredo Hugo Vidal, quienes trabajaban en Superintendencia Federal, al mando del coronel Alejandro Arias Duval- y los que acudían después que la familia denunciara el caso ante la Policía Federal.

    Ahmed y Vidal siempre argumentaron haber actuado por órdenes de superiores a los que no identificaron, y hasta pretendieron ampararse más tarde en la ley de obediencia debida. Según las investigaciones de Carlos Juvenal, un periodista que dedicó dos libros al caso y un tercero, Buenos muchachos, a la llamada “industria del secuestro extorsivo”, la liberación de Sivak se produjo porque los policías intentaron quedarse con más plata de la que pretendían sus jefes.

    La Justicia se mostró rápida de reflejos para cerrar la causa sin mayores averiguaciones. La dictadura lavaba la ropa sucia en casa: Ahmed y Vidal pidieron el retiro, junto con el comisario Antonio Fioravanti, el subcomisario Carlos Troncoso, el principal Ricardo Taddei y dos oficiales del ejército, Rafael López Fader -cuya pareja, Susana Cassain, trabajaba en Buenos Aires Building- y Roberto Fossa.

    López Fader -señalado además como uno de los que abordó a Sivak en la calle -, Fossa y Taddei - represor en el centro clandestino de detención El Banco - se incorporaron ese mismo día al Batallón de Inteligencia 601. Más que un castigo, una especie de reconocimiento de servicios ya que se trataba de otro organismo especializado en secuestros de empresarios.

                                        

     

    Una estructura intacta

    La investigación del caso Sivak se reactivó en octubre de 1985, después que Guillermo Patricio Kelly entregara a la Justicia una lista de los presuntos autores del secuestro. A causa de esa denuncia, Ahmed y Vidal terminarían condenados a siete años de prisión.

    El dato es que por entonces, mientras la Justicia resolvía, Sivak estaba nuevamente desaparecido. Había sido secuestrado el 29 de julio de 1985, cuando iba al consultorio de su psicoanalista. La familia recibió una nota manuscrita dirigida a Julio Goyret, donde el empresario decía que sus captores tenían “buena predisposición negociadora” y pedía mantener apartada a la policía y actuar “con inteligencia”.

    Si el capítulo inicial de la historia pasó desapercibido con la censura que impuso la dictadura a los medios, el segundo secuestro de Sivak se instaló como emergente de una ola de delitos que involucraba a policías y militares vinculados con la represión ilegal. En un contexto signado por el juicio a las Juntas militares (iniciado el 22 de abril de 1985) y la difusión del fenómeno del terrorismo de Estado, a partir del informe de la Conadep, el episodio tenía el sello característico de los grupos de tareas y abonaba la sospecha generalizada de que la estructura represiva se mantenía intacta.

    En esa serie se inscribieron entre otros los secuestros de Karina Werthein (14 de junio de 1978), Roberto Apstein (7 de noviembre de 1979), Julio Ducdoc (19 de noviembre de 1979, desaparecido), Sergio Meller (13 de noviembre de 1984), Rodolfo Clutterbuck (16 de octubre de 1988, desaparecido), Mauricio Macri (25 de agosto de 1991), y el primer caso Sivak, adjudicados a la “banda de los comisarios”, como se llamó a la organización de los hermanos José Ahmed -actualmente en libertad, declaró que votó a su ex secuestrado Macri en las últimas elecciones presidenciales- y Camilo Ahmed -suicidado en circunstancias sospechosas en 1992-, Alfredo Vidal y el subcomisario Samuel Miara, entre otros policías.

    El segundo secuestro de Sivak fue organizado por el oficial inspector Roberto Ignacio Buletti con un grupo de policías de Defraudaciones y Estafas. La Justicia les atribuyó además los secuestros y asesinatos de Eduardo Oxenford (el 8 de enero de 1978) y Benjamín Neuman (el 15 de febrero de 1982). Pero pasaron más de dos años hasta que la banda terminó en la cárcel.

    La investigación fue un modelo de negligencia. La Policía Federal no pudo rastrear ninguna de las llamadas telefónicas de los secuestradores, quienes cobraron un rescate de 1.100.000 dólares, y pretendió convencer a la familia Sivak de hipótesis extravagantes, como atribuir los hechos al servicio secreto israelí y a Franja Morada.

    “Las enormes dificultades del gobierno de Raúl Alfonsín para depurar las fuerzas de seguridad y sostener una política coherente hacia ellas hizo que el problema de los secuestros extorsivos se extendiera en el tiempo. En el caso de Osvaldo, el propio presidente lo leyó, en un primer momento, como parte de un plan de desestabilización contra su gobierno”, dice Martín Sivak en El salto de papá, el libro donde recuerda la historia familiar y en particular la de su padre, Jorge Sivak, quien se suicidó el 5 de diciembre de 1990, cuando el Banco Central decretó la quiebra de Buenos Aires Building.

     

    Osvaldo Sivak junto a su familia (1983)

     

    El escándalo

    La búsqueda de la familia fue encabezada por Marta Oyhanarte, esposa del secuestrado, y Jorge Sivak, el hermano. Entre otras acciones, publicaron avisos en los diarios donde ofrecían recompensas económicas a cambio de datos. La única respuesta, según recuerda Martín Sivak, fue la aparición de oportunistas y estafadores, a los que se agregaron pretendidos videntes que aseguraban que el desaparecido seguía con vida, en algún lugar de Paraguay.

    En noviembre de 1985 la investigación quedó a cargo del llamado Grupo Defensa, pomposa designación para un grupo de fabuladores que terminó por extorsionar en 300 mil dólares a la familia Sivak. Se trataba de los policías Mario Aguilar -cuyo currículum incluía denuncias como represor ante la Conadep-, Rubén Barrionuevo y Pedro Salvia, detenidos en abril de 1986.

    El episodio enfrentó a la familia Sivak con el gobierno radical, que pretendía desentenderse de los policías, y condujo a la interpelación del ministro de Interior, Antonio Tróccoli, en la Cámara de Diputados. La sesión tuvo pasajes escandalosos, primero cuando el diputado Roberto Digón hizo escuchar una grabación donde Tróccoli admitía lo que públicamente negaba -la relación de Aguilar y sus secuaces con el ministerio de Defensa- y antes del cierre por la irrupción de Jorge Sivak, hermano de Osvaldo, quien desde un palco le exigió al ministro, a los gritos, que dejara de mentir.

    El escándalo precipitó las renuncias de Germán López, ministro de Defensa, Antonio Di Vietri, jefe de la Policía Federal reemplazado por Juan Ángel Pirker, y finalmente del propio Tróccoli. El drama de la familia  -Sivak tenía cuatro hijas pequeñas- fue otro factor de interés para la prensa. Marta Oyhanarte se convirtió en una reconocida figura pública y se trasladaría a la política a través de la ONG Poder Ciudadano, de la que fue fundadora.

     

    Buletti dio la orden de matar 

    Roberto Ignacio Buletti “era uno de los policías que había ayudado a la familia durante el secuestro de 1979”, cuenta Martín Sivak en su libro. Recibió una recompensa en efectivo, con la que compró su primera casa, y un empleo en la empresa Buenos Aires Building como custodio.

    En principio,  era insospechable. Pero el 5 de febrero de 1987  fue detenido con otros policías en Salta, cuando llevaba tres kilos de cocaína. Más tarde se supo que el día del secuestro, en julio del ´85, había pedido licencia en la delegación de la Policía Federal en Mercedes, donde trabajaba. Y finalmente las confesiones de dos de sus cómplices, el oficial inspector Héctor Rubén Galeano y el oficial José Benigno Lorea terminaron por descubrir su verdadero rostro.

    La banda se completaba con Alberto Caeta -ex chofer del coronel Arias Duval-, Mario Bivorlasky, Carlos Lorenzatti, Ignacio Báez y Félix Roque Miera. Todos eran policías y tenían propiedades y gastos que no se condecían con sus ingresos.

    Cautivo en un sótano de Monte Chingolo, Sivak había sido asesinado el 12 de agosto de 1985, al día siguiente que Julio Goyret pagara el rescate cerca de la cancha de Independiente, en Avellaneda. Buletti ordenó su muerte porque creyó que el empresario le había reconocido la voz; poco antes del secuestro, como parte de los preparativos, se había presentado en Buenos Aires Building para pedir un préstamo de dinero.

    Encadenado de un tobillo a un catre, Sivak se tapaba la cabeza con una frazada cada vez que lo interrogaban sus captores. “No quería vernos la cara”, declaró Lorea. Un desesperado recurso para preservar la propia vida ante los policías, que montaron un negocio de venta de autopartes como pantalla.

    Sus restos fueron hallados el 5 de noviembre de 1987, en un descampado de la localidad de Abasto. Caeta se ahorcó en el Departamento Central de Policía después de confesar el asesinato de Oxenford; a su vez, Bivorlavsky se pegó un tiro en la cabeza cuando la policía lo detectó en una casilla de Las Toninas, donde se ocultaba. El resto de la banda cumpliría condenas de prisión.

    La resolución judicial no alcanzó para cerrar el caso. El crimen de Sivak  subsiste como un hito en la historia criminal argentina, al mostrar el modo en que los grupos de tareas se reciclaron como parte del crimen organizado a partir de la recuperación de la democracia. En 2016 la historia volvió a actualizarse con el fallo de un tribunal de Ejecución Penal que dio por cumplida la pena de reclusión perpetua a Buletti, recibido de abogado y con contactos con los hermanos Pablo y Sergio Schoklender después de su paso por la cárcel.

    El secuestro y asesinato de Sivak incluye preguntas todavía sin respuesta, revelaciones que no se profundizaron, sospechas que el tiempo contribuyó a reforzar. “La recurrente duda es si Roberto Ignacio Buletti, un oficial principal, efectivamente fue el jefe de la banda desde el comienzo”, planteó el periodista Carlos Juvenal en Buenos muchachos. “Faltan los peces gordos”, reclamó en ese sentido Jorge Sivak cuando cayeron los policías. Un capítulo central de la historia que permaneció en suspenso.

     

     

     

     

     

     

     

  • Sudáfrica: promesa y realidad

     

    Por Gabriel PuricelliCoord. del Programa de Política Internacional delLaboratorio de Políticas Públicas.

     

    El país cuya historia contemporánea se superpone con la trayectoria personal de esa insignia de la humanidad que fue Nelson Mandela, Sudáfrica, sigue lidiando con las consecuencias de un pasado de opresión de las mayorías, 27 años después de que su primer presidente democrático recuperara su libertad, después de (justamente) 27 años privado de ella. 

    Se trata del que fue el último país de África con un régimen de segregación racial, pero no el único donde los colonizadores europeos impusieron esa forma de opresión de la mayoría negra. Apartheidfue el nombre en la lengua afrikáans de los colonizadores holandeses que tuvo ese régimen odioso en Sudáfrica y en la ocupada Namibia. 

    Sudáfrica fue también una de las fronteras calientes de la Guerra Fría, lo cual explica en parte por qué duró tanto la protección tácita que recibió el régimen supremacista blanco de gobiernos como los de Ronald Reagan y Margaret Thatcher, al menos durante un tiempo. Reagan llegó al extremo de poner el CNA en la lista de organizaciones terroristas que compila el Departamento de Estado de EE.UU., lista donde permaneció hasta 2008 (sic). No fue sino luego de la caída del Muro de Berlín que la minoría blanca gobernante (una parte de cuyos líderes estaban ya convencidos de la insostenibilidad del apartheid) se allanó finalmente a negociar con el Congreso Nacional Africano (CNA) de Mandela. 

    Sudáfrica empezó a destacarse como el país más industrializado de su continente ya bajo el régimen racista, pero la propiedad de la industria (y la pujante minería de diamantes y oro y la agricultura) estaba monopolizada por los descendientes de los colonos holandeses o ingleses. Cuando maduró el tiempo de la transición pacífica a la democracia, la instauración del principio de “un hombre, un voto” en las urnas carecía entonces de la mínima correspondencia con el poder económico. Ese fue uno de los puntos que el CNA puso sobre la mesa de la negociación con el gobernante Partido Nacional y, aunque hoy ya hay una larga lista de millonarios negros (incluido el actual presidente Cyril Ramaphosa), la participación de la mayoría negra en el poder económico sigue siendo un tema sin resolver. 

     

    Ramaphosa y Zuma

     

    Entre la liberación de Mandela, en 1990, y su elección como jefe de estado, en 1994, hubo un período de trabajosas negociaciones que fueron exitosas en desactivar el potencial de guerra civil que tenía el cambio de régimen. En medio de ellas, en 1993, el último presidente afrikáner, Frederik De Klerk, y Mandela recibieron el Premio Nobel de la Paz. Ambos líderes se propusieron evitar un retorno al período de fuerte represión estatal y violencia opositora que había marcado los años entre 1985 y 1989. Esa violencia y el endurecimiento de las medidas internacionales de boicot habían prácticamente frenado la economía sudafricana: Mandela quería tanto evitar mayor derramamiento de sangre, como asegurarse de que la economía del país estuviera en ascenso cuando a él le tocara inaugurar y luego consolidar la democracia. Las negociaciones sortearon obstáculos extraordinarios. Hubo episodios de violencia black-on-black entre el Partido de la Libertad Inkatha (conservador y mayoritariamente de etnia zulú) y el CNA (progresista y predominantemente de etnia xhosa) que hicieron temer una inestabilidad política luego de las elecciones democráticas. El más impactante hecho de sangre, sin embargo, fue el asesinato, de Chris Hani, Secretario General del Partido Comunista Sudafricano (SACP), en 1993, por un extremista blanco. Los comunistas eran (y son hasta hoy) parte de la Alianza Tripartita que fue el corazón del movimiento de resistencia y pasó a ser la columna vertebral del gobierno democrático, junto al Congreso de Sindicatos Sudafricanos (COSATU). Su líder asesinado era visto como un posible sucesor de Mandela, después de encabezar durante algunos años el ala paramilitar de la resistencia, el Umkhonto we Sizwe (Lanza de la Nación). Las negociaciones superaron estos momentos, pero convencieron a Mandela de que la democracia en el país sería posible sólo si se evitaba la justicia retributiva con los responsables del apartheid. De allí surge una de las iniciativas por las que más es recordado su gobierno (1994-1999): la Comisión de Verdad y Reconciliación. Convencido de que el apartheid no oponía simplemente al estado y a la mayoría negra, sino a dos comunidades étnicas que se necesitaban para mantener el país en marcha (así una de ellas sólo representara el 10% de la población), Mandela optó por la justicia restaurativa, evitando la sanción de los crímenes políticos cometidos a cambio de confesiones y arrepentimientos y de compensaciones a las víctimas. 

    Mandela fue presidente y cumplió con casi todas las expectativas que había respecto de un período inaugural. El CNA emergió como el partido dominante, no obteniendo en ninguna elección presidencial menos del 60% de los votos. Los gobiernos del CNA posteriores a Mandela han lidiado de manera por lo menos despareja con las expectativas que suscitaron. La esperanza de la emancipación económica de la mayoría negra es una de las que menos se han cumplido: a pesar de un manejo macroeconómico relativamente prudente y de años de crecimiento económico casi ininterrumpidos, Sudáfrica es hoy un ejemplo de hiperdesocupación: en todo lo que va del siglo XXI, la tasa de desempleo nunca ha bajado de un astronómico 25%. 

    Una pregunta a la que se enfrentó el CNA una vez establecido como partido dominante era si iba a eludir la deriva autoritaria que ha sido típica de los movimientos de liberación africanos de la segunda mitad del siglo XX. La respuesta es positiva: la democracia nunca ha dejado de ser competitiva y enfrente del CNA siempre ha habido unas oposiciones vibrantes y con cuotas de poder provincial o municipal significativas. Pero no ha sido sólo la oposición la que se ha asegurado que no haya una deriva autoritaria: el propio pluralismo interno del CNA ha hecho su parte. En efecto, cuando el CNA percibió que el presidente iba en una dirección indeseada, se encargó de reemplazarlo: ninguno de los sucesores de Mandela ha podido finalizar su segundo mandato. En 2008, Thabo Mbeki fue forzado a renunciar, cuando, impedido de presentarse para un tercer mandato presidencial, buscó en cambio hacerse con la presidencia del partido. El autor de su caída fue Jacob Zuma, que tampoco ha logrado completar su segundo mandato: en febrero de este año el CNA lo forzó a renunciar antes de que los cargos de corrupción en su contra se transformaran en un lastre mortal para el partido en las elecciones de 2019. Cyril Ramaphosa, uno de los negociadores de Mandela en los ‘90, sindicalista devenido millonario con intereses en la minería y en la agricultura es el nuevo presidente y la nueva prueba de que los contrapesos institucionales en Sudáfrica funcionan. 

    El más pequeño de los BRICS, la tercera economía de África (aunque sólo detrás de Egipto y de Nigeria porque éstos tienen el petróleo del que Sudáfrica carece), es un actor internacional de peso y un poder regional. Miembro como la Argentina del G20, es un país luchando por parecerse a la promesa que trajo la llegada de la democracia. Ha sido capaz de sortear algunas de las trampas en las que cayeron sus vecinos, pero necesita recordarse a sí mismo todos los días las palabras de Madiba Mandela: “mientras haya pobreza, injusticia y persista una grosera desigualdad en el mundo, ninguno de nosotros puede de verdad descansar”.



  • Una radiografía de la desigualdad

    La irrupción de las mujeres en la calle, a partir de las movilizaciones de Ni Una Menos, ha cambiado por completo la discusión pública al punto de envejecer a los partidos políticos en su representación. En medio de ese debate, los conceptos de la economía feminista son claves para entender las asimetrías entre mujeres y varones en el mercado laboral. En esta entrevista, Mercedes D´Alessandro explica por qué es necesario hablar de una economía feminista.