• El mirador del universo, en la Puna salteña

    En Salta, el Instituto de Astronomía Teórica y Experimental (Iate) de la UNC, construye junto con un consorcio internacional el Centro Astronómico Macón. Se trata de un conjunto de observatorios que, una vez finalizados, serán los que estarán a mayor altura en todo el país. Ubicado en la localidad de Tolar Grande, ese complejo comienza a formar parte del mapa científico internacional a fuerza de aportes y colaboraciones que siguen expandiendo las fronteras de la astronomía.

     

    Por Josefina Cordera |Redacción UNCiencia

    Cuesta una siesta de doce horas acostumbrarse a Tolar Grande, el último pueblo antes de la frontera con Chile. Ubicado a los pies de los Andes, casi sobre el salar Arizaro, el verde no tiene cabida en la paleta de colores. A más de 3500 metros de altura, no crece un árbol, la única vegetación es la tola, un arbusto.

    Entre 2003 y 2009, científicos del Iate y del Observatorio Astronómico de Córdoba (OAC) de la Universidad Nacional de Córdoba estudiaron las condiciones y la calidad del cielo de Tolar Grande. Determinaron que óptimo para la astronomía observacional: el cielo está despejado más del 93% de las noches del año y carece de contaminación lumínica gracias a la distancia que lo separa de grandes urbes.

    En el proceso de construir el Centro Astronómico Macón (CAM)  la primera tarea de los astrónomos fue solicitar permiso a los habitantes para instalar la base de observaciones en el cerro Macón, lugar sagrado de las comunidades originarias del lugar.

    Cuando finalicen los trabajos, un conjunto de domos resguardarán los telescopios con los cuales se recabarán datos para proyectos científicos internacionales como Toros (junto con la Universidad de Texas Brownsville, Estados Unidos), Abras (en cooperación con el Instituto de Astronomía, Geodesia y Ciencias de la Atmósfera – USP, Brasil), e Ison (junto con el Instituto Keldysh de Matemática Aplicada de la Academia Rusa de Ciencias, la Conae y el gobierno de Salta).

    Actualmente, el único que está en pie es el domo para Abras.
    El CAM está a 4650 metros sobre el nivel del mar. No se lo ve desde el pueblo porque se levanta en la ladera contraria. Para llegar, es necesario recorrer 15 kilómetros de montaña. Quienes han llegado al domo sostienen que allí la noche es tan oscura que ni siquiera pueden ver sus manos.

     

     

    Tolar Grande

    En el centro de este pueblito de casas que se pueden contar subiendo a cualquiera de los cerros que lo rodean, la municipalidad local construye el Centro de Integración Urbana (CIU). En ese edificio, se instalará un telescopio para que los habitantes de Tolar o quienes lleguen de visita puedan conocer cómo se estudia el universo desde la ciencia occidental.

    Tolar Grande tiene uno de los mejores cielos del país para realizar observaciones nocturnas. Y el CIU permitirá que todos tengan la posibilidad de ver algunos de los fenómenos que ocurren a millones de años luz, que maravillan y generan preguntas al hombre desde el inicio de los tiempos.

    Cada mes, astrónomos cordobeses llegan a este rincón de la Puna para acondicionar el CIU y avanzar en trabajos de investigación.

    Tolar es un universo de posibilidades para la astronomía argentina, no solo por los proyectos de observación que se planean impulsar desde allí –que van desde el monitoreo de objetos potencialmente peligrosos para la Tierra  hasta colaboraciones para conocer más sobre las ondas gravitacionales–, sino por el intenso trabajo con la comunidad local que hace de este proyecto una verdadera experiencia científica y de divulgación.

     

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