• El mal de la concentración económica en las comunicaciones

     

     

     

    La Comisión Nacional de Defensa de la Competencia cuando afirma que “la competencia es un instrumento fundamental para aumentar el bienestar del consumidor, fortalecer la competitividad de la industria y promover la innovación y el desarrollo económico” está determinando el verdadero sentido del rol importante que tiene que desempeñar.

    La CNDC al momento de desaprobar toda acción empresaria que intenta conformar una posición de concentración económica con conductas anticompetitivas que impiden la democrática promoción de la competencia, está garantizando la equidad en la Nación Argentina.

    En los últimos días de diciembre del 2017 el organismo público mencionado junto al Ente Nacional de Comunicaciones, ENACOM, se encuentran evaluando las condiciones de la probable fusión de las empresas Cablevisión y Telecom. Desde COLSECOR presentamos los aportes colaborativos en un documento público donde básicamente decimos que la finalidad de la CNDC tiene que establecer los límites razonables a los licenciatarios de Servicios TIC con poder significativo de mercado. Los limites son: no permitir el ingreso de las prestaciones de sus servicios en las comunidades de menos de 80 mil habitantes tal como lo señala el Decreto 1340/16.

    En los lugares donde se encuentran las cooperativas brindando servicios de comunicación, las redes son comunitarias. Entendemos que es imprescindible que se adopten políticas públicas que destinen sus acciones con el fin de incentivar con recursos públicos, provenientes del Servicio Universal y con ventajas fiscales para que se consolide tanto la sostenibilidad como el proceso de modernización de dichas redes.

    La generación de condiciones socioeconómicas para que haya ciudades inteligentes a partir de las infraestructuras de las comunicaciones convergentes es vital para que las tecnologías tengan una función social en la productividad.

    Se deben establecer reglas de regulación asimétrica para proteger y reforzar la economía local, la economía solidaria y las fuentes de trabajo, delimitando zonas de exclusión para la operación de servicios por parte de la fusión entre Telecom y Cablevisión en localidades con menos de 80.000 (ochenta mil) habitantes, tal como lo establece el Decreto del Presidente de la Nación, en las que existan actores locales como las cooperativas y pymes que brinden esos servicios.

    La decisión presidencial en el mismo instrumento resolutivo previó evitar el abuso de posición dominante de los jugadores más potentes con acceso a recursos que les han estado vedados a los más pequeños. Creemos que la CNDC debería exigir el cumplimiento del Decreto en este aspecto fundamental.

    La concentración económica en las comunicaciones representa un enorme obstáculo en términos de tarifas razonables de interconexión nacional e internacional; o, en el caso de la televisión por cable, cuando logra determinar un costo excesivo de las señales audiovisuales para las cooperativas, creando de esta manera, una real discriminación en el acceso a contenidos de interés relevante.

    Las comunicaciones convergentes representan un eje fundamental en el desarrollo social sostenible de las 270 urbanizaciones ubicadas en 20 provincias de la República Argentina donde brindan servicios las entidades integradas en COLSECOR. La sociedad civil que se organiza en torno a nuestras cooperativas puede expresar un legítimo testimonio basado en las prácticas sociales solidarias que han permitido a lo largo de muchas décadas, la cohesión para el pleno ejercicio de los derechos de la ciudadanía.

    La intención del documento nace en la convicción democrática y en la férrea idea de hacer un verdadero desarrollo federal del país.

     

     

  • El mundial a sus pies

     

    Por Martín Eula | Periodista 

     

    Después de 32 años, con la final con Alemania en el Maracaná todavía dando vueltas por las cabezas de millones de futboleros y luego del padecimiento que fue la Eliminatoria, Argentina llegará a Rusia 1018 -el Mundial ya golpea nuestras puertas- con la chapa que le da tener al mejor jugador del mundo, el mote de amenaza y el desafío de transformarse en candidata a partir de la generación de un equipo. Y con la certeza, claro, de ya conocer quiénes serán sus tres primeros rivales.

    El sorteo, ese show que despierta las más variadas interpretaciones, deparó un grupo que no es de la muerte pero de ninguna manera se lo puede calificar de la suerte. Y dos frases, de dos hombres de ideologías parecidas y campeones del mundo, lo testifican: "No me gusta la zona. Islandia es una piedra, con jugadores heroicos, y Croacia tiene al mejor mediocentro del mundo (por Luka Modric)", diagnosticó Jorge Valdano. "Con Islandia y Nigeria son seis puntos seguros", aseveró César Luis Menotti. El jueguito, como el fútbol mismo, es hermoso. Y lo será hasta el mismo día del debut, el 16 de junio en Moscú.

    Argentina va a depender mucho de Argentina y eso también genera una ambigüedad. Diez días con dos amistosos en marzo y una concentración de tres semanas y media justo antes de viajar a Rusia serán los momentos de esa preparación final en la que Jorge Sampaoli tendrá la misión y la obligación de formar una estructura y darle una identidad definida a la Selección para no depender pura y exclusivamente de Messi. Y los jugadores deberán ayudar y ser funcionales, liberarse de la mochila de las finales perdidas, estar enfocados y ser con Argentina lo que son en sus poderosos clubes europeos.

     

    ¿Quiénes son?

    "Es algo bonito y romántico jugar nuestro primer partido en un Mundial contra una Selección con la historia de la Argentina y en la que juega Messi". Heimir Hallgrímsson es dentista, fue entrenador de un equipo femenino y es el técnico que llevó a Islandia al Mundial después de un gran trabajo de base, una Eurocopa soñada en 2016 y de ganar su zona en las Eliminatorias Europeas (dejó segunda a Croacia). Un país con menos de 100 futbolistas profesionales, el de menos habitantes en jugar una Copa del Mundo en su historia, va a llegar liberado pero jamás se apartará de un método incorporado y que le dio tantos resultados: son un bloque, corren todos, ocupan espacios y son rápidos para contragolpear. El Everton inglés pagó 50 millones de euros -su compra más cara- por Gylfi Sigurdsson, la estrella de un equipo que va a ser un desafío para nuestros relatores: todos sus jugadores terminan en "son".

     

     

     

     

    Un peligro

    Uno de los armadores del Real Madrid. Un sostén del Barcelona. Un atacante devenido en volante de la Juventus. Dos futbolistas dinámicos y con gol del Inter. El arquero del Monaco. Un zaguero del Liverpool. Otro defensor del Atlético de Madrid. El centrodelantero del Milan... A Modric, Rakitic, Mandzukic, Perisic, Brozovic, Subasic, Lovren, Vrsaljko y Kalinic se les suman tipos que también juegan en las principales ligas de Europa. Si Islandia es una piedra, Croacia es mucho más que un ladrillo. Es la gran amenaza y contra quien -lógica mediante- la Selección dirimirá ser primera en el Grupo D. Una gran generación de jugadores que a veces peca de cierto individualismo.

     


     

    Los candidatos y algo más

    La cátedra -¿existe una cátedra en el fútbol?- indica que Brasil, Alemania y Francia son los favoritos. Y que España y Argentina arrancan en un segundo escalón de favoritismo.

    Tite le devolvió la alegría a Brasil, le dio una identidad definida y barrió con las cenizas del 1-7 con Alemania en su propia casa. Diez triunfos y dos empates en Eliminatorias y armar un bloque para explotar al genial Neymar transformaron al Scratch en un verdadero cuco al que, encima, le tocó una zona amena (Suiza, Serbia y Costa Rica no emergen como amenazas serias ante tanto potencial).

    Alemania, aunque a Sampaoli no le guste cómo juega, arrastra un trabajo que debería actuar de modelo, jamás se durmió en la comodidad que puede darte un título y llegará a Rusia con una renovación que mezclará el pasado-presente (Müller-Kroos) con el presente-futuro (Kimmich-Werner). Ganó todos sus partidos de Eliminatorias y Joachim Löw dispone de futbolistas como para armar dos equipos de primerísimo nivel (México, Suecia y Corea serán sus primeros escollos).

    Francia se ganó ese status, más que nada en la opinión de los futbolistas rivales, por una generación de jugadores jóvenes (y otros no tanto) que asustan. Lloris al arco, Varane y Umtiti como zagueros. Kanté y Pogba en el medio. Griezmann, Lacazette y Mbappé en la ofensiva le dan forma a una columna firmísima. Y se van a privar de Benzema. Con Dinamarca, Perú y Australia conformarán una zona que en la Argentina se mirará con suma atención.

    Y España mantiene su esencia de jugar al fútbol. Ahora con Julen Lopetegui en el banco, se sostiene en los cracks del Barcelona y el Real Madrid y se vio oxigenada con el talento de Isco y Asencio, y la presencia de Saúl Iñíguez, un producto del Cholo Simeone en el Atlético de Madrid. El 15 de junio, en Sochi, los españoles tendrán la primera gran prueba ante Portugal y el estelar Cristiano Ronaldo. Y atención con los últimos campeones de Europa, que a la omnipresente presencia de su estrella le agregaron solidez.

    Inglaterra y Bélgica, en tanto, buscarán el 1 en el Grupo G ante los supuestamente débiles Panamá y Túnez. Para los ingleses será la oportunidad de mostrarle al mundo a un grupo de jóvenes de enorme jerarquía que fueron moldeados por el argentino Mauricio Pochettino en Tottenham (Harry Kane, Walker, Dier y Dele Alli). A los belgas se les caen las figuras de los bolsillos, desde su arquero Courtois hasta el talento goleador de Edin Hazard pasando por la potencia de Romelu Lukaku.

    Un sorteo que no deparó grupos de la muerte ni nada parecido, sí aportó una zona que puede ser considerada la más pareja: es la que conforman la Colombia de Pekerman, la Polonia de Lewandowki, la siempre ordenada Japón y el peligro africano que es Senegal. Mientras que en la zona que abrirá la Copa del Mundo, Uruguay surge como un posible candidato de la mano de Suárez-Cavani y una renovación en la mitad de la cancha que hizo el Maestro Tabárez. El Egipto de Héctor Cúper, con Salah como estrella, puede disputarle ese posible liderazgo. A Rusia lo ampara la localía y Arabia Saudita (con Pizzi en el banco) arranca en desigualdad de poderío y condiciones.

    Un menú abierto, en definitiva, y que siempre debe estar atento a las sorpresas como la que dio Costa Rica en Brasil 2014.  


    El enigma

    Un Mundial sin tener enfrente a Nigeria no parece ser un Mundial para la Argentina. Por quinta vez, tercera de manera consecutiva, los africanos se le plantarán a Messi con esa mezcla de inconsciencia, roce en diferentes ligas, anarquía potencia y talento que caracteriza a sus futbolistas. Dirigidos por un alemán (Gernot Rohr), con Obi Mikel de capitán y bandera y con delanteros rapidísimos que actúan en la Premier League, Nigeria refleja como ningún rival lo que es el grupo de Argentina: factible pero bajo ningún punto de vista ganable solamente por inercia o por nombres.

      

     

    El camino

    "Son rivales con pocas obligaciones y mucho entusiasmo. Van a dar pelea pero dependerá de nosotros", explicó Sampaoli, quien al mismo tiempo aceptó que mirará con atención el Grupo C, en el que Francia -un verdadero peligro- es favorita, Dinamarca y Perú asoman como potenciales segundos y Australia aparece en un tercer orden. De ellos saldrá el rival de octavos de final si la Selección ratifica credenciales y supera la ronda inicial como líder de su zona. En tal caso, España o Portugal en cuartos y Alemania o Inglaterra en semifinales serían los rivales en el camino a otra final. En caso de un segundo puesto, Francia, de nuevo España o Portugal y Brasil aparecerían como los obstáculos rumbo al domingo 15 de julio en el estadio Olímpico de Moscú. Porque está bien recordar que nos encantan los extremos y pasamos del temor paralizante por no estar en Rusia a la ilusión movilizante de llegar al último partido.

    Y hay una razón que sustenta ese sentimiento. En un Mundial no puede faltar el distinto y Messi se ganó al acceso casi solo en aquella patriada en la altura de Quito... "Tenemos que establecer una forma y ser la Argentina que queremos ser. Y tenemos al mejor del mundo y de la historia", dijo Sampaoli sobre el equipo y sobre el 10 que merece emular a Maradona.

    Porque seamos sinceros: Messi tiene que ser campeón del mundo.

     

     Fotos: gentileza Olé 

  • Xi Jinping, líder máximo de la China en ascenso

     

    Por Gabriel Puricelli  

    Coordinador del Programa de Política Internacional del Laboratorio de Políticas Públicas.

     

     

    Las extensiones verdes de soja, con las plantas ocupando hasta el terreno que separa el borde de la ruta del alambrado del campo no estarían allí si al otro lado del mundo un enorme país, un antiguo imperio, no hubiera empezado a cambiar su dieta. El demorado gran salto adelante de China, como el salto de cualquier gigante, reacomodó las cosas en los lugares más remotos del globo. Después de la muerte de Mao Tsé-tung, en 1976, la economía china era 12 veces más pequeña que la de EE.UU. Hoy a este gigante asiático (seguido la distancia por su vecina India) le bastaría incrementar en “apenas” un 50% su producto interno bruto para alcanzar a los EE.UU. En el camino, la dieta de gran parte de sus 1.400 millones de ciudadanos, en especial los que viven en sus pujantes megalópolis, incorporó carnes y transformó al arroz de plato principal en acompañamiento. Esa nueva dieta se empezó a surtir en parte con cerdos, cuya dieta, a su vez, es el alimento balanceado que se prepara con el poroto de soja que viene de Argentina, de Brasil, de Paraguay. 

    Bastaría observar este aspecto para darnos cuenta de que China está muchísimo más cerca de Argentina que lo que los mapas sugieren. Así y todo, y aunque lo que venimos de contar no es un hecho nuevo, China se nos antoja todavía exótica y lejana. Un hecho crucial, como la realización del congreso quinquenal del Partido Comunista chino (PCCh), que gobierna ese país desde la revolución de 1949, puede tener muchísima menos cobertura en los medios argentinos que una tormenta tropical en un destino vacacional que frecuentan nuestros conciudadanos de mayores ingresos. 

    El XIX Congreso del PCCh, que se reunió en Pekín entre el 18 y el 24 de octubre, es uno de los hechos políticos ocurridos fuera de nuestras fronteras que más importancia tiene para el futuro de la economía y la política exterior argentinas, aunque no suscite una curiosidad proporcional entre nosotros. Los congresos quinquenales del partido único son el momento en el que el régimen pasa revista a los logros y fracasos del lustro pasado y en el que se precisa la hoja de ruta para los próximos cinco años y se definen las metas de mucho más largo plazo para la planificación centralizada del vértice del partido. En este último congreso, se fijaron objetivos a alcanzar en los próximos centenarios de dos fechas claves de la mitología comunista china: llegar a ser una sociedad “moderadamente próspera” en 2021, a 100 años de la fundación del partido, y alcanzar el estatus de sociedad “completamente desarrollada y avanzada” en 2049, a un siglo de la revolución. 

     

    XIX Congreso del Partido Comunista Chino [18 al 24 de octubre de 2017 ] 

     

    El primer objetivo supone la eliminación de la pobreza. Significa, asimismo, que China continuará ampliando el universo de sus habitantes que acceden a esa dieta más sofisticada que continuará requiriendo importaciones de soja en gran escala. El segundo objetivo implica poner a China a la par con las sociedades de mayor desarrollo humano del planeta y como una potencia global. Ello va de la mano de demandas más sofisticadas, que incluyen (entre muchas otras) un impulso cada vez más decidido al abandono del motor de combustión en los vehículos (aspecto en el que China ya está hoy a la vanguardia) y su reemplazo por motores eléctricos que requieren de litio, mineral cuyas reservas mundiales están fuertemente concentradas en Argentina, Bolivia y Chile. Si recordamos que en la actualidad casi uno de cada cinco seres humanos es ciudadano chino, entenderemos cuán cruciales son las decisiones de mediano y largo plazo que toma ese país. No se trata simplemente de ver cómo ha avanzado la frontera agrícola en América del Sur para satisfacer la demanda de aquel: se trata de ver el trabajo a destajo de las minas de hierro de Australia para alimentar la siderurgia china, de ver cómo avanza también la soja, cómo se modernizan los trenes de pasajeros y de carga, cómo se llenan de nuevas grúas y dársenas los puertos en los países de África que están sobre el Océano Índico y sobre el Mar Rojo. El impacto de esta China en ascenso no deja casi ningún rincón del globo ajeno a los cambios. En la proyección global china, esa huella configura una nueva Ruta de la Seda, que ya no es tan sólo el camino terrestre de las caravanas comerciales que unieron en la Antigüedad a China con el Mediterráneo y las rutas marítimas que llegaban al Cuerno de África. En la última cumbre de la iniciativa “Una Franja, Una Ruta”, que lideró el Presidente Xi Jinping y de la que participó Mauricio Macri, aquel incluyó al Mercosur en la nueva carta marítima de esa nueva Ruta de la Seda. 

    El despliegue estratégico de China que dibuja esa ruta comercial coincide con el itinerario del ascenso pacífico al estatus de potencia global que el gigante asiático se fijó a sí mismo. China no sólo busca que su ascenso no resulte amenazante para Estados Unidos y sus aliados por razones tácticas (todavía carece del músculo militar para hacerles frente), sino que tiene raíces en el pensamiento clásico chino sobre el “mundo armonioso”. China se ve a sí misma como un país que aspira a ser el más respetuoso del derecho internacional (algo que algunos de los vecinos con los que comparte el Mar de China pondrían en discusión) y como un promotor de la democratización de las relaciones internacionales. La circunstancia de la elección de Donald Trump como un presidente de EE.UU. que sostiene ruidosamente la visión contraria, aislacionista y despreciativa de todo lo que sean reglas que puedan tratar de poner límites a su poder, hace que muchos países estén acogiendo con gusto la defensa china de un orden internacional basado en reglas. 

     

    Esa proyección de imagen de panda bueno hacia el exterior contrasta con la concentración de poder en las manos de un solo hombre que el Congreso del PCCh consagró. Xi Jinping, presidente de la república popular, pero antes, Secretario General del partido, hizo de la cita quinquenal la ocasión para escenificar y ratificar un poder que llevó a la revista británica The Economist a ponerlo en su tapa como “el hombre más poderoso del mundo”. En un evento como el congreso, cuidadosamente coreografiado, donde se miden y cargan de significado no sólo las palabras, sino también los gestos, hasta el más mínimo, varias cosas quedaron en evidencia. Xi habló durante dos horas y media, más que duplicando el promedio de sus más recientes antecesores en el cargo. El partido incorporó a su constitución el “pensamiento Xi Jinping” como una de sus fuentes doctrinarias, junto a Mao Tse-tung y Deng Xiaoping (y a Marx, Engels y Lenin). El congreso, contrariamente a lo que había sucedido con sus dos predecesores inmediatos, no fue el habitual congreso de mitad de mandato que posiciona a un claro sucesor, como fue el caso de la consagración del propio Xi como delfín, diez años atrás. Cada uno de estos tres hechos tiene una traducción: el primero define el poder que concentra actualmente el presidente, el segundo subraya el peso histórico de su liderazgo y el tercero indica que Xi podría tener en mente permanecer como líder más allá del límite no escrito de diez años en el cargo al que se habían atenido los presidentes Jiang Zemin y Hu Jintao. 

    Un líder autoritario que defiende la convivencia internacional, un comunista que lleva adelante la modernización capitalista más veloz que se haya conocido, Xi representa, junto a la China en ascenso, un ancla de certidumbre en un mundo turbulento y cambiante. En el otro lado del mundo, esa certidumbre se traduce en la continuidad de las actividades extractivas en la agricultura y en la minería para alimentar el ascenso de la que será la gran potencia, a más tardar, del siglo XXII.