• Banca Argentina

     

     

    Por Martín Eula | Periodista

     

    Casilda, Chabás y Rosario en la provincia de Santa Fe. Villa Domínguez, en Entre Ríos. Y Tapiales, en ese conglomerado llamado La Matanza en el conurbano de Buenos Aires.

    Jorge Sampaoli, Héctor Cúper y Juan Antonio Pizzi. José Pekerman. Y Ricardo Gareca.

    Argentina, Egipto y Arabia Saudita. Colombia. Y Perú.

    "Somos 44 millones de técnicos" es una frase ramificada que se alimenta y engorda como nunca cuando la Selección juega un Mundial. Un Mundial, el de Rusia, en el que cinco de esos 44 millones dejarán una marca histórica: cinco técnicos argentinos en una Copa del Mundo. Todos paridos por nuestro fútbol: extremista, pasional, desorganizado y ambivalente, pero que no deja de ser una referencia ineludible. Y éste caso es otra muestra cabal.

    El eléctrico Sampaoli llegó a la Argentina cuando la Selección veía un bloqueo en su camino lleno de espinas rumbo a Moscú. Sin dirigir en la Primera de nuestro país, hizo una carrera desde bien abajo, llevó a Chile a la gloria y está a meses de cumplir un sueño. Amante del rock, marcado por sus tatuajes, fanático de River (estudió la mítica Máquina que integraban Muñoz-Moreno-Pedernera-Labruna-Loustau), mira -o miraba- más cine que fútbol porque "un drama te puede permitir pensar para diagnosticar y tomar la decisión acertada". Bielsista a ultranza hasta ganar la Copa América 2015 (final contra Argentina), se hizo menottista y Guardiola le provocó un quiebre. Piensa que es absolutamente necesario cambiar los equipos todo el tiempo como una disputa intelectual y estratégica con el entrenador oponente. "Me duele que en mi país no se respete ni se valore a la Selección como se merece. Tuvimos al mejor futbolista en su momento, tenemos al mejor ahora y la impresión es que no lo queremos disfrutar. Sería bueno que volvamos a encantarnos con la bandera", dijo bastante antes de asumir y hoy disfruta, después del enorme partido en Quito -el de la clasificación- de ese país finalmente rendido a los pies de San Messi.

    El casi olvidado por estas pampas Cúper ya es un faraón. Después de 28 años, condujo a Egipto a un Mundial al darle equilibrio, solidez y presencia a un seleccionado que cuenta con una estrella como Mohamed Salah (Liverpool) y una leyenda en el arco (con 45 años, Essam El-Hadary se transformará en el hombre más veterano en una competencia semejante). En el medio, una pequeña reflexión: Messi y compañía cargan con la cruz de haber perdido tres finales seguidas; en sus 14 equipos que dirigió, Cúper suma 10 subcampeonatos (entre ellos dos de Champions League con el Valencia). Un verdadero tormento para cualquiera en un mundo que apesta por lo exitista. Un aliciente para seguir adelante y no claudicar para este hombre de 62 años que se dará un gusto enorme.

     

     

     

    El último en ingresar a este selecto grupo fue Pizzi. Crucificado por miles de chilenos por quedarse afuera en la última fecha, entró por la ventana al aprovechar una Arabia Saudita que evidentemente cambia entrenadores como de ropa interior. Macanudo, como lo llaman en Chile, reemplazó a Edgardo Bauza, el Patón que dirigió tres selecciones en la previa al Mundial y hasta dijo que se veía "campeón del mundo con Argentina", pero que quedó al margen. Pizzi jugó en Central, Barcelona y River, entre otros, y disputó Francia 98 con España. Dirigió en su país, Perú, Chile, España y México antes de recibir una propuesta millonaria en dólares y tentadora en lo deportivo, y superó a Ramón Díaz en esa carrera. Los saudíes, sin dudas, iban a ser dirigidos por un argentino...

    El maestro Pekerman, el hacedor de tantas figuras argentinas, el que nos distinguió por estilo de juego, resultados y Fair Play en tantos torneos juveniles, al que nadie pudo reemplazar en los Juveniles, el que dejó a Messi en el banco en la eliminación con Alemania en el Mundial 2006... Ese hombre de 68 años ya es un emblema para Colombia, al que comandará en un segundo Mundial seguido. Un logro nada menor para un país que va por su sexto Mundial. Lo hará con una camada de elite liderada por James Rodríguez y Radamel Falcao, a la espera de su gran revancha tras estar lesionado en el 2014. El 5º puesto en Brasil es la zanahoria a superar en lo que seguramente será el cierre de un ciclo muy exitoso.

    El nuevo héroe nacional en Perú es Gareca, que por ejemplo ya tiene una calle con su nombre en el centro de Cuzco, ahí donde en los 3.400 metros de altura cualquiera está más cerca de tocar el cielo con las manos. Eso sienten los peruanos gracias al Tigre porque después de 36 años estarán en una Copa del Mundo. Ex centrodelantero que se dio el gusto de jugar en Boca y en River, recorrió todos los pasos necesarios para ser un entrenador de selección. Y no uno más. Amante del buen fútbol, encontró en Perú a varios jugadores de buenas condiciones técnicas a los que les adosó sentido colectivo, confianza y creencia en una idea. Así, pasó de sumar cuatro puntos en las primeras seis fechas de Eliminatorias a un sprint final que terminó con el triunfo en el Repechaje sobre Nueva Zelanda que todavía se celebra en casi toda América.

    A Sampaoli le tocó un grupo peligroso, Pekerman afrontará una zona pareja y Gareca tiene a un cuco como Francia. Mientras que Cúper y Pizzi (estará en el partido inaugural contra Rusia) se verán las caras el 25 de junio, en el cierre del Grupo A.

     

    Fotos: Gentileza Olé 

  • Carmona, uno de los dos presos más antiguos del país

     

    Por Dante Leguizamón | Periodista

     

    Roberto José Carmona en 1986 asesinó en Córdoba a una adolescente, Gabriela Ceppi, pero su historia delictiva se remonta a antes y después.

     

     

    Si alguien pregunta quién es el preso con más años de detención en el país, nombrará Carlos Robledo Puch: 45 años tras las rejas. Pero poco se sabe de la historia del segundo hombre que más tiempo lleva  tras las rejas en el país. Se trata de Roberto José Carmona, un  hombre que no cometió su serie de crímenes en libertad, sino en el interior de los institutos penitenciarios del país.

    Con 55 años Carmona lleva detenido 31, pero si se suma el tiempo que permaneció en un orfanato (desde los 4 a los 11 años) y alojado en institutos de menores (desde los 13 a los 18) la suma llega a los 43. Más tarde, tras cometer diferentes delitos menores pasó por la Cárcel de Olmos, la de Sierras Chicas y la de San Nicolás. También que conoció los penales de La Plata y Junín hasta que, en 1986, cometió su primer homicidio y llegó al Penal de San Martín en Córdoba. Más tarde fue alojado en los penales de Corrientes y Chaco.

     

    El primer crimen

    Al Fiat 600 de Guillermo Elena le patinaba el embrague pero se bancó sin chistar el viaje a Carlos Paz. Los chicos habían ido a bailar y cerca de las cuatro de la mañana ya estaban en el camino de regreso. Guillermo viajaba atrás. Adelante iban Gabriela Ceppi y Alejandro del Campillo, que se había hecho cargo de conducir.

    La preocupación aquella noche de enero de 1986 pasaba por saber si el motor iba a aguantar el viaje, pero fue la rueda derecha trasera la que los traicionó a la altura del polígono de tiro de la ruta 20, llegando a la ciudad capital.

    Inexpertos -Gabriela tenía 16; los chicos 17 y 18- trataban de cambiar la goma cuando vieron que un Ford Taunus se detenía y un hombre descendía caminando hacia ellos. En el expediente del caso se reconstruye el siguiente diálogo:

    —Hola chicos, ¿qué les pasó?

    Pregunta esa persona, que aparentaba ser apenas unos años mayor que ellos.

    —Pinchamos —contestan Guillermo y Ale­jandro.

    Amable, el hombre enfila hacia su auto para buscar un taco y una llave; los chicos comienzan a sentirse agradecidos de recibir ayuda.

    En el Taunus el conductor tardó un poco más de lo esperado, pero eso no despertó ninguna sospecha. Al acercarse al Fiat entregó la llave cruz y esperó. A los chicos les llamó la atención que se queda­ra un rato con la mirada como perdida. Sólo pronunció unas palabras dirigidas a Gabriela:

    —¿Tenés frío?

    Se sacó la campera de jean para apoyarla sobre los hombros de la adolescente. Unos minutos después el hombre introdujo su mano en la cintura y sacó un arma con la que apuntó a los chicos mientras decía las palabras que quedarían grabadas para siempre en las vidas de Guillermo y Alejandro.

    —Están asaltados.

    Los chicos se apuraron a decir que no tenían nada, pero terminaron entregándole hasta un reloj de poco valor que el ladrón se negó a aceptar. Cuando parecía que la pesadilla terminaba, Carmona se dirigió a Gabriela y le dijo que ella se iba con él.  

    —No. Dejala, no te la llevés… —reaccionó Guiller­mo, recibiendo una cínica respuesta de Carmona.

    —No te preocupés. Es un seguro, la voy a dejar más adelante.

    Segundos después los chicos vieron partir al secuestrador con su amiga. El asaltante llevaba en el bolsillo la llave del Fiat 600. Pasó mucho tiempo hasta que un taxi se detuvo y los chicos pudieron pedirle que los llevara a realizar la denuncia.

    Como todo caso policial impactante, el caso Ceppi fue tapa de los diarios del país. La noticia era relevante. Una adolescente había sido secuestrada cerca de la localidad turística más importante de la provincia. Como no había señales de Gabriela, la his­teria general se agudizó más debido a las pocas pistas que existían del secuestrador.

    Sólo un identikit, el Ford Taunus y un tatuaje en el brazo derecho del secuestrador en el que los chicos habían alcanzado a leer una palabra de moda en aquellos años: Rocky.

     

    La seguidilla

    Atar cabos fue complicado para la Policía. Esta enumeración la sabemos hoy, pero fue reconstruyéndose lentamente durante el mes siguiente al secuestro.

    El mismo día en que se llevó a Gabriela, un conductor a bordo de un Taunus –con un tatuaje de Rocky en el brazo– pasó por Villa María y al llegar a Villa Nueva levantó a un chico que hacía dedo. Era Norberto Ortiz, que volvía a La Carlota después de asistir a un festival de rock en La Falda. En el camino el conductor creyó que Ortiz había visto su arma, así que inventó una excusa: “No te asustes. Soy un Cabo del Ejército y tengo fa­miliares en La Carlota”. Alargando la mentira, el hombre del tatuaje le contó a su acompañante que había estado “de joda” en Alta Gracia y que iba rumbo a Pergamino, donde prestaba servicio en una base militar.

    Al pasar por Etruria encontraron a otro chico al costado de la ruta y lo invitaron a subir. Era Sergio Pieroni, que se dirigía a Chazón pero justo cuando estaban llegando a ese pueblo el conductor del tatuaje de Rocky se desvió y tomó un camino de tierra que llevaba a la laguna La Tunita.

    Allí nuevamente el hombre mostraría su otra cara. En este caso les exigió a los dos pasajeros que lo ayudaran a robar. Él se quedó con la carabina recortada y le entre­gó la nueve milímetros -sin balas- a Pieroni. Los hizo acompañarlo hasta el campamento de unos pescadores y, des­pués de tirar varias balas al aire, robó dinero, un reloj, una carpa, dos estéreos de auto y una carabina. Antes de escaparse se apoderó de las cosas de sus pa­sajeros, a quienes dejó allí con los pescadores. Se fue solo.

    En Canals también hubo noticias. Un hombre tatuado robó un Peugeot 505 y abandonó el Taunus. En Venado Tuerto, un Peugeot 505 evadió un control de la Caminera y en la localidad de María Teresa un hombre con un tatuaje de Rocky en el brazo robó una camioneta Toyota que más tarde aparecería abandonada en la localidad de Junín, en la provincia de Buenos Aires.

    Ninguno de estos cabos sueltos ayudó demasiado. La Policía de Córdoba seguía buscando a Gabriela. Hubo que esperar hasta el 11 de febrero –casi un mes después- cuando el diario La Capital de Rosario publicó una información que llamó la atención de los investigadores. En General Pacheco habían detenido a un hombre que manejaba un taxi Ford Taunus. El taxi era robado y cuando el conductor fue detenido resultó que en el vehículo mante­nía secuestrados al taxista dueño del auto y a una familia entera que había subido como pasajera.

    El hecho era similar a lo que había ocurrido con los jóvenes de Villa Nueva. El diario hablaba de un tal Roberto José Carmona.

    Según cuenta Carlos Campos, el investigador a cargo del caso, fue él quien se comunicó personalmente con la comisaría de General Pacheco y habló con el superior de turno pidiéndole que se fije si la persona detenida tenía un tatuaje en el antebrazo derecho. Media hora después recibió un llamado telefónico con la información que tanto esperaba.

    —No puedo leer toda la palabra, pero sí. Tiene un tatuaje y las primeras dos letras son “erre” y “o” (Ro).

     

    Roberto Carmona                                                        Gabriela Seppi 

     

     

    A los golpes

    Al día siguiente Carmona viajaba a Córdoba acompañado de cuatro policías. La clave de esta historia es entender que hasta ese momento no había certezas de que la persona detenida tuviera que ver con la desaparición de Gabriela Ceppi.

    El comisario Campos era uno de los que viajaba con Carmona hacia Córdoba aquel 14 de febrero. Según la descripción que le hizo al autor de esta nota, durante el trayecto Carmona, tranquilamente, confesó todo sólo después de que le hicieron sentir “que era el mejor delincuente del mundo”. Campos dice que Carmona les contó que inicialmente no pensaba hacerle daño a Gabriela y finalmente confesó que la violó y terminó matándola.

    Cuando llegó a Córdoba, un periodista de La Voz del Interior, Mario Mercuri, cruzó dos palabras con Carmona y éste, con la cara destrozada a golpes, afirmó que le habían pegado durante todo el viaje y que sólo así lo habían obligado a hablar. Lo mismo repitió en 2008 cuando fue entrevistado por el autor de esta crónica.

    Lo cierto es que por esos tiempos llegó a circular un rumor que indicaba que Carmona fue estaqueado en el patio interno del Cabildo Histórico (donde funcionaba la central de Policía) por varias horas, hasta que finalmente confesó que había matado a Gabriela y abandonado su cuerpo en un campo cercano a la localidad de Toledo.

     

    Condenado

    Durante el juicio, cuando Campos aseguró que Carmona le había confesado haber violado dos veces a Gabriela, el asesino reaccionó a los gritos. Dijo que él no era un violador y también aseguró que el mismo Campos lo había “ablandado a golpes” hasta que finalmente le prometieron que, si confesaba, iban a ser considerados con él.

    En su testimonio Carmona dijo que los policías habían inventado lo de la violación porque –al igual que él- no podían explicarse por qué la había matado. Allí fue clave el testimonio de una la psicóloga Liliana Angélica Licitra, a quien Carmona le había dicho que al matar a Gabriela “había sentido que se disparaba contra sí mismo”.

    Cuando el juez le preguntó a Licitra ¿a quién sentaría ella en el banquillo de los acusados? contestó:

    —Yo pondría en primer lugar a la sociedad. Por sus instituciones y por la manera en que se manejan a la hora de acompañar el crecimiento de los niños que albergan. Es evidente que, tal como los ha descripto el acusado, sólo pueden producir un psicópata. Pero también lo sentaría a Carmona, porque comprende y dirige sus actos por lo que, teniendo otras opciones, decidió matar.

    La suerte del asesino de Gabriela Ceppi estaba echada. La Cámara Quinta del Crimen lo condenó ese mismo año a reclusión perpetua (25 años) y le impuso una accesoria por tiempo indeterminado, una medida inconstitucional que significa que, aun cumpliendo la pena, el preso no podría salir en libertad. En sus alegatos los jueces citaron a uno de los testigos, el psiquiatra Eduardo Schoenemann, que calificó de psicópata a Carmona y aseguró que necesitaba “una reeducación” que ninguna institución penitenciaria argentina estaba en condiciones de darle. Además de encerrarlo para siempre, también lo estaban condenando a nunca ser tratado.

    En la cárcel Carmona se convirtió en un preso conflictivo. El primer incidente que trascendió ocurrió a los dos años de la condena, en 1988. Ese día un preso llamado Martín Candelario Castro recibió un puntazo –no demasiado profundo- en el estómago de manos del asesino de Gabriela. Se dijo que Castro se había negado a “entregarle su mujer” al asesino de Ceppi. A la noche, mientras Castro dormía, Carmona atacó de nuevo. El arma no era mortal, pero sí definitiva. Un litro de aceite hirviendo le desfiguró el rostro a Castro, que pasó a llamarse Freddy Krueger en el penal de San Martín.

    En diciembre de 1994 Carmona atacó con un arma blanca a otro reo llamado Héctor Vicente Bolea, que murió a raíz de las heridas recibidas. Bolea era un preso con prestigio y ascendencia, así que en los días siguientes un grupo de detenidos quiso linchar a Carmona. El Servicio Penitenciario lo salvó, pero se hizo imprescindible trasladarlo a la Prisión Regional del Norte, en la provincia de Chaco.

    Carmona volvió a matar cuando se enfrentó a dos internos. A uno le clavó un palo de escoba en el pecho, se trataba de Demetrio Pérez Araujo. El otro sobrevivió de milagro. Durante los procesos judiciales por estos delitos Carmona se negó a hacer declaraciones. Para él esos juicios eran una farsa.

    Años después aceptó hablar con el autor de esta nota. Este es un breve extracto de ese diálogo:

    —Durante el juicio en el año 86 dijiste que no sa­bías por qué lo habías hecho. ¿Respondiste esa pregunta en estos años?

    Veintidós años después del crimen de Gabriela Carmona es­cuchó y pareció divertirse. Respondió sobrador:

    —¿Tenés tiempo?

    —Sí. Sí tengo tiempo.

    —Yo no.

    Contestó él y citó una frase de Charles Manson, el emblemático asesino norteamericano: “Soy todo lo que ustedes quieran que yo sea, pero no saben quién soy”. Por ese entonces le quedaban unos años de cárcel y pensaba que iba a quedar en libertad cerca del año 2012. Temía que cualquier declaración lo complicara.

    Propensa a los mitos carcelarios, la sociedad cordobesa le inventó muchas amantes a Carmona, pero lo cierto es que estando privado de su libertad se enamoró de una mujer con la que mantiene una relación desde hace años. Esa mujer tiene un hijo que fue adoptado por Carmona. Aquella “accesoria por tiempo indeterminado” que lo mantenía preso lo mantuvo en Córdoba hasta el año 2014 en que empezó a gozar del beneficio de las salidas transitorias. Cuando parecía que volvería a vivir en libertad, 28 años después de caer preso, el asesino de Ceppi fue reclamado por la Justicia de Chaco que lo había condenado por el homicidio cometido mientras estuvo alojado en aquella provincia.

    En la actualidad Carmona ha vuelto a acceder a salidas transitorias, pero el tema se ha convertido en un problema para la Justicia. Cada seis meses viaja desde la ciudad chaqueña de Roque Sáenz Peña a Córdoba. Lo hace por cinco días para visitar a su esposa y a su hijo. Lo acompañan cuatro guardias y un chofer en una camioneta del Servicio Penitenciario, lo que implica un enorme gasto para el sistema penitenciario chaqueño.

    Durante un tiempo se le permitía dormir en la casa de la mujer, pero después se determinó que sólo debía estar seis horas en la casa y luego ir a dormir a un penal o a una comisaría. La última visita fue en agosto pasado.

     

  • Contenido local e interés público

     

    Por Martín Becerra | Prof. e Investigador en la UBA, UNQ y Conicet

     

     

    Uno de los aspectos menos abordados y sin embargo más preocupantes de la transformación radical del ecosistema de medios de comunicación en todo el mundo es la desaparición de los productores y difusores de noticias y eventos locales que, en un escenario de concentración a gran escala de las comunicaciones, dejan de ser asunto de interés de los conglomerados dominantes del sector. Organizaciones como Reporteros Sin Fronteras describen el impacto de la digitalización de las comunicaciones en el periodismo local como un proceso grave, disruptivo y avasallador. Pero este desenlace fatal, que en la Argentina sólo en 2017 alcanzó a numerosos medios de comunicación de todos los tamaños y alineamientos político/ideológicos, podría evitarse en muchos casos y atenuarse en otros. 

    El desenlace es inevitable si se dejan la información y la cultura en manos del mercado exclusivamente y si se consagra su funcionamiento a la ley del más fuerte. Entonces sí, la desaparición de especies tiende a la progresiva desertificación de la comunicación local en primer lugar y, luego, amenaza la escala regional. Hay dos consecuencias visibles de ello: la pérdida de empleos y la disminución de perspectivas, géneros y puntos de vista en circulación en una sociedad. Consecuencias que son más dolorosas en ciudades y pueblos pequeños y medianos que en muchos casos ya quedaron sin prensa local y que en la actualidad ven que sus emisoras de radio y tv están al borde del cierre, toda vez que allí la escala económica es inferior a la de los grandes centros urbanos. 

    Además, en un contexto que a nivel normativo alienta la absorción de pequeños emprendimientos por parte de grandes grupos económicos y que en lo político descuida la promoción de la cultura local, la expectativa de supervivencia de empresas y actores no dominantes de la Argentina profunda es menguante. 

    Con todo, podría haber mejores noticias, aún en el complejo panorama global: si en lugar de adoptar un rol de espectador indolente el Estado formulara políticas activas, rescatara la concepción de que la cultura y la información tienen interés público -concepción inserta en la Constitución Nacional- y que su acceso diverso es imprescindible para la construcción de una sociedad democrática. Entonces sería posible aprovechar la potencialidad de las tecnologías digitales para alentar la producción de noticias y entretenimientos en el ámbito local. La cultura es, además de un espacio de identificación y recreación de valores y sentidos, un sector económico que genera empleo, riqueza y que colabora con la ampliación de las competencias intelectuales más amplias en la sociedad. Ello implica, claro está, asumir que no se trata de un sector librado a la mítica mano invisible del mercado sino que, como muchos otros servicios de interés relevante, precisa de apoyos con reglas de juego estables. 

    El interés público justifica la activa promoción de la cultura y las comunicaciones -tal como sostiene la Convención de la UNESCO para la Diversidad Cultural de 2005, ratificada por la Argentina y otros 143 países-, mediante sistemas de aliento directo, subsidios y concursos para promover la generación de contenido local, nacional, independiente y diverso. Sin apoyo público la cinematografía, el teatro, la edición de libros y la música no comercial perecerían, no sólo en la Argentina sino también en países centrales con potentes mercados como Francia, Alemania o Italia. Parte de esta importancia está reconocida en la legislación sobre comunicaciones que promueve a actores locales en ciudades de menos de 80 mil habitantes. 

    Por otro lado, gracias a la intervención de la Comisión Europea, de los tribunales europeos de competencia y justicia y, más recientemente, del Congreso de EEUU, los gigantes globales de Internet van tomando consciencia de que se necesita mucha mayor transparencia y garantías de rendición pública de sus procedimientos con los datos personales y colectivos que recolectan y gestionan. Parte de un nuevo ecosistema de comunicaciones podría estimular la circulación y jerarquización de contenidos locales en pos de un compromiso más sólido con la sostenibilidad de las comunidades. Para ello, nuevamente, es necesario que los Estados refuercen la noción de interés público ligada la cadena de producción y circulación social de información y cultura. 

    Estas oportunidades no estarán abiertas por siempre ni son excluyentes del contexto argentino, aunque en este caso interpela de modo directo las acciones definidas por el gobierno de Mauricio Macri tanto en lo que respecta a su fondo, como también a los métodos de toma de dichas decisiones.

     

     

    Artículo 2 (inciso 7) de la Convención sobre la protección y la promoción de la diversidad de las expresiones culturales de la UNESCO (2005),  ratificada por la República Argentina: 

    “El acceso equitativo a una gama rica y diversificada de expresiones culturales procedentes de todas las partes del mundo y el acceso de las culturas a los medios de expresión y difusión son elementos importantes para valorizar la diversidad cultural y propiciar el entendimiento mutuo.”

     

  • El mal de la concentración económica en las comunicaciones

     

     

     

    La Comisión Nacional de Defensa de la Competencia cuando afirma que “la competencia es un instrumento fundamental para aumentar el bienestar del consumidor, fortalecer la competitividad de la industria y promover la innovación y el desarrollo económico” está determinando el verdadero sentido del rol importante que tiene que desempeñar.

    La CNDC al momento de desaprobar toda acción empresaria que intenta conformar una posición de concentración económica con conductas anticompetitivas que impiden la democrática promoción de la competencia, está garantizando la equidad en la Nación Argentina.

    En los últimos días de diciembre del 2017 el organismo público mencionado junto al Ente Nacional de Comunicaciones, ENACOM, se encuentran evaluando las condiciones de la probable fusión de las empresas Cablevisión y Telecom. Desde COLSECOR presentamos los aportes colaborativos en un documento público donde básicamente decimos que la finalidad de la CNDC tiene que establecer los límites razonables a los licenciatarios de Servicios TIC con poder significativo de mercado. Los limites son: no permitir el ingreso de las prestaciones de sus servicios en las comunidades de menos de 80 mil habitantes tal como lo señala el Decreto 1340/16.

    En los lugares donde se encuentran las cooperativas brindando servicios de comunicación, las redes son comunitarias. Entendemos que es imprescindible que se adopten políticas públicas que destinen sus acciones con el fin de incentivar con recursos públicos, provenientes del Servicio Universal y con ventajas fiscales para que se consolide tanto la sostenibilidad como el proceso de modernización de dichas redes.

    La generación de condiciones socioeconómicas para que haya ciudades inteligentes a partir de las infraestructuras de las comunicaciones convergentes es vital para que las tecnologías tengan una función social en la productividad.

    Se deben establecer reglas de regulación asimétrica para proteger y reforzar la economía local, la economía solidaria y las fuentes de trabajo, delimitando zonas de exclusión para la operación de servicios por parte de la fusión entre Telecom y Cablevisión en localidades con menos de 80.000 (ochenta mil) habitantes, tal como lo establece el Decreto del Presidente de la Nación, en las que existan actores locales como las cooperativas y pymes que brinden esos servicios.

    La decisión presidencial en el mismo instrumento resolutivo previó evitar el abuso de posición dominante de los jugadores más potentes con acceso a recursos que les han estado vedados a los más pequeños. Creemos que la CNDC debería exigir el cumplimiento del Decreto en este aspecto fundamental.

    La concentración económica en las comunicaciones representa un enorme obstáculo en términos de tarifas razonables de interconexión nacional e internacional; o, en el caso de la televisión por cable, cuando logra determinar un costo excesivo de las señales audiovisuales para las cooperativas, creando de esta manera, una real discriminación en el acceso a contenidos de interés relevante.

    Las comunicaciones convergentes representan un eje fundamental en el desarrollo social sostenible de las 270 urbanizaciones ubicadas en 20 provincias de la República Argentina donde brindan servicios las entidades integradas en COLSECOR. La sociedad civil que se organiza en torno a nuestras cooperativas puede expresar un legítimo testimonio basado en las prácticas sociales solidarias que han permitido a lo largo de muchas décadas, la cohesión para el pleno ejercicio de los derechos de la ciudadanía.

    La intención del documento nace en la convicción democrática y en la férrea idea de hacer un verdadero desarrollo federal del país.

     

     

  • El mundial a sus pies

     

    Por Martín Eula | Periodista 

     

    Después de 32 años, con la final con Alemania en el Maracaná todavía dando vueltas por las cabezas de millones de futboleros y luego del padecimiento que fue la Eliminatoria, Argentina llegará a Rusia 1018 -el Mundial ya golpea nuestras puertas- con la chapa que le da tener al mejor jugador del mundo, el mote de amenaza y el desafío de transformarse en candidata a partir de la generación de un equipo. Y con la certeza, claro, de ya conocer quiénes serán sus tres primeros rivales.

    El sorteo, ese show que despierta las más variadas interpretaciones, deparó un grupo que no es de la muerte pero de ninguna manera se lo puede calificar de la suerte. Y dos frases, de dos hombres de ideologías parecidas y campeones del mundo, lo testifican: "No me gusta la zona. Islandia es una piedra, con jugadores heroicos, y Croacia tiene al mejor mediocentro del mundo (por Luka Modric)", diagnosticó Jorge Valdano. "Con Islandia y Nigeria son seis puntos seguros", aseveró César Luis Menotti. El jueguito, como el fútbol mismo, es hermoso. Y lo será hasta el mismo día del debut, el 16 de junio en Moscú.

    Argentina va a depender mucho de Argentina y eso también genera una ambigüedad. Diez días con dos amistosos en marzo y una concentración de tres semanas y media justo antes de viajar a Rusia serán los momentos de esa preparación final en la que Jorge Sampaoli tendrá la misión y la obligación de formar una estructura y darle una identidad definida a la Selección para no depender pura y exclusivamente de Messi. Y los jugadores deberán ayudar y ser funcionales, liberarse de la mochila de las finales perdidas, estar enfocados y ser con Argentina lo que son en sus poderosos clubes europeos.

     

    ¿Quiénes son?

    "Es algo bonito y romántico jugar nuestro primer partido en un Mundial contra una Selección con la historia de la Argentina y en la que juega Messi". Heimir Hallgrímsson es dentista, fue entrenador de un equipo femenino y es el técnico que llevó a Islandia al Mundial después de un gran trabajo de base, una Eurocopa soñada en 2016 y de ganar su zona en las Eliminatorias Europeas (dejó segunda a Croacia). Un país con menos de 100 futbolistas profesionales, el de menos habitantes en jugar una Copa del Mundo en su historia, va a llegar liberado pero jamás se apartará de un método incorporado y que le dio tantos resultados: son un bloque, corren todos, ocupan espacios y son rápidos para contragolpear. El Everton inglés pagó 50 millones de euros -su compra más cara- por Gylfi Sigurdsson, la estrella de un equipo que va a ser un desafío para nuestros relatores: todos sus jugadores terminan en "son".

     

     

     

     

    Un peligro

    Uno de los armadores del Real Madrid. Un sostén del Barcelona. Un atacante devenido en volante de la Juventus. Dos futbolistas dinámicos y con gol del Inter. El arquero del Monaco. Un zaguero del Liverpool. Otro defensor del Atlético de Madrid. El centrodelantero del Milan... A Modric, Rakitic, Mandzukic, Perisic, Brozovic, Subasic, Lovren, Vrsaljko y Kalinic se les suman tipos que también juegan en las principales ligas de Europa. Si Islandia es una piedra, Croacia es mucho más que un ladrillo. Es la gran amenaza y contra quien -lógica mediante- la Selección dirimirá ser primera en el Grupo D. Una gran generación de jugadores que a veces peca de cierto individualismo.

     


     

    Los candidatos y algo más

    La cátedra -¿existe una cátedra en el fútbol?- indica que Brasil, Alemania y Francia son los favoritos. Y que España y Argentina arrancan en un segundo escalón de favoritismo.

    Tite le devolvió la alegría a Brasil, le dio una identidad definida y barrió con las cenizas del 1-7 con Alemania en su propia casa. Diez triunfos y dos empates en Eliminatorias y armar un bloque para explotar al genial Neymar transformaron al Scratch en un verdadero cuco al que, encima, le tocó una zona amena (Suiza, Serbia y Costa Rica no emergen como amenazas serias ante tanto potencial).

    Alemania, aunque a Sampaoli no le guste cómo juega, arrastra un trabajo que debería actuar de modelo, jamás se durmió en la comodidad que puede darte un título y llegará a Rusia con una renovación que mezclará el pasado-presente (Müller-Kroos) con el presente-futuro (Kimmich-Werner). Ganó todos sus partidos de Eliminatorias y Joachim Löw dispone de futbolistas como para armar dos equipos de primerísimo nivel (México, Suecia y Corea serán sus primeros escollos).

    Francia se ganó ese status, más que nada en la opinión de los futbolistas rivales, por una generación de jugadores jóvenes (y otros no tanto) que asustan. Lloris al arco, Varane y Umtiti como zagueros. Kanté y Pogba en el medio. Griezmann, Lacazette y Mbappé en la ofensiva le dan forma a una columna firmísima. Y se van a privar de Benzema. Con Dinamarca, Perú y Australia conformarán una zona que en la Argentina se mirará con suma atención.

    Y España mantiene su esencia de jugar al fútbol. Ahora con Julen Lopetegui en el banco, se sostiene en los cracks del Barcelona y el Real Madrid y se vio oxigenada con el talento de Isco y Asencio, y la presencia de Saúl Iñíguez, un producto del Cholo Simeone en el Atlético de Madrid. El 15 de junio, en Sochi, los españoles tendrán la primera gran prueba ante Portugal y el estelar Cristiano Ronaldo. Y atención con los últimos campeones de Europa, que a la omnipresente presencia de su estrella le agregaron solidez.

    Inglaterra y Bélgica, en tanto, buscarán el 1 en el Grupo G ante los supuestamente débiles Panamá y Túnez. Para los ingleses será la oportunidad de mostrarle al mundo a un grupo de jóvenes de enorme jerarquía que fueron moldeados por el argentino Mauricio Pochettino en Tottenham (Harry Kane, Walker, Dier y Dele Alli). A los belgas se les caen las figuras de los bolsillos, desde su arquero Courtois hasta el talento goleador de Edin Hazard pasando por la potencia de Romelu Lukaku.

    Un sorteo que no deparó grupos de la muerte ni nada parecido, sí aportó una zona que puede ser considerada la más pareja: es la que conforman la Colombia de Pekerman, la Polonia de Lewandowki, la siempre ordenada Japón y el peligro africano que es Senegal. Mientras que en la zona que abrirá la Copa del Mundo, Uruguay surge como un posible candidato de la mano de Suárez-Cavani y una renovación en la mitad de la cancha que hizo el Maestro Tabárez. El Egipto de Héctor Cúper, con Salah como estrella, puede disputarle ese posible liderazgo. A Rusia lo ampara la localía y Arabia Saudita (con Pizzi en el banco) arranca en desigualdad de poderío y condiciones.

    Un menú abierto, en definitiva, y que siempre debe estar atento a las sorpresas como la que dio Costa Rica en Brasil 2014.  


    El enigma

    Un Mundial sin tener enfrente a Nigeria no parece ser un Mundial para la Argentina. Por quinta vez, tercera de manera consecutiva, los africanos se le plantarán a Messi con esa mezcla de inconsciencia, roce en diferentes ligas, anarquía potencia y talento que caracteriza a sus futbolistas. Dirigidos por un alemán (Gernot Rohr), con Obi Mikel de capitán y bandera y con delanteros rapidísimos que actúan en la Premier League, Nigeria refleja como ningún rival lo que es el grupo de Argentina: factible pero bajo ningún punto de vista ganable solamente por inercia o por nombres.

      

     

    El camino

    "Son rivales con pocas obligaciones y mucho entusiasmo. Van a dar pelea pero dependerá de nosotros", explicó Sampaoli, quien al mismo tiempo aceptó que mirará con atención el Grupo C, en el que Francia -un verdadero peligro- es favorita, Dinamarca y Perú asoman como potenciales segundos y Australia aparece en un tercer orden. De ellos saldrá el rival de octavos de final si la Selección ratifica credenciales y supera la ronda inicial como líder de su zona. En tal caso, España o Portugal en cuartos y Alemania o Inglaterra en semifinales serían los rivales en el camino a otra final. En caso de un segundo puesto, Francia, de nuevo España o Portugal y Brasil aparecerían como los obstáculos rumbo al domingo 15 de julio en el estadio Olímpico de Moscú. Porque está bien recordar que nos encantan los extremos y pasamos del temor paralizante por no estar en Rusia a la ilusión movilizante de llegar al último partido.

    Y hay una razón que sustenta ese sentimiento. En un Mundial no puede faltar el distinto y Messi se ganó al acceso casi solo en aquella patriada en la altura de Quito... "Tenemos que establecer una forma y ser la Argentina que queremos ser. Y tenemos al mejor del mundo y de la historia", dijo Sampaoli sobre el equipo y sobre el 10 que merece emular a Maradona.

    Porque seamos sinceros: Messi tiene que ser campeón del mundo.

     

     Fotos: gentileza Olé 

  • En animales, la comida “chatarra” provoca sobrepeso hereditario

     

    Experimentos realizados con roedores evidencian que las crías de padres habituados a una dieta hipergrasa nacen con más peso o lo ganan rápidamente al llegar a la adolescencia.

  • Entre navajas, peines y tijeras

     

    Usar barba se puso de moda y no distingue clases sociales, ámbitos laborales o edades. ¿Quiénes se encargan de darle forma a esa tendencia y cuáles son sus herramientas?

     

     Facundo Miño |Periodista 

     

    –Cuando veías por el centro a una persona con el pelo largo o con barba, era seguro que también tenía zapatillas. En esa época el 99 por ciento de la gente andaba de traje. Hasta para ir al cine, se ponían saco y, por supuesto, zapatos.

    Juan Rodríguez se refiere a los usos y costumbres de la sociedad cordobesa durante la década del 60 cuando se inició en el mundo de la peluquería. Hoy tiene 68 años, el pelo canoso prolijo y arreglado, está impecablemente afeitado y lleva una chaquetilla celeste. Se toma un respiro en la agenda diaria para contarle a COLSECOR cómo viene la mano en esta moda.

    Rodríguez comenzó como cadete en uno de los grandes salones de la ciudad cuando tenía 10 años. Miraba con curiosidad, tratando de no perderse detalle. Aunque ya ensayaba con amigos y vecinos, recién en 1965, cinco años después de ser contratado, tuvo su primer cliente real en aquel trabajo. Otra época, otros tiempos, otras costumbres.

    –Antes los que tenían barba eran “crotos” o hippies. Quizás los arquitectos, los  estudiantes de Bellas Artes o la gente de la bohemia también se la dejaban pero los demás se afeitaban cotidianamente, todos los días o día de por medio. Hoy está de moda porque la impusieron los futbolistas pero estoy seguro de que el 90 o 95 por ciento de la gente la usa por “vagancia”, solamente porque no tienen ganas de afeitarse– sostiene.

    La peluquería está ubicada a una cuadra de la plaza San Martín y se llama R.R. porque con su hermano –fallecido hace algunos años- colocaron las iniciales de su apellido: Rodríguez. Una foto encuadrada, en blanco y negro, los muestra en su juventud, peine y tijera en mano. El local es pequeño, con vista al exterior y cortinas que otorgan discreción. Una mampara lo divide en dos partes: una más chica para el lavado, otra para el corte propiamente dicho. Hay dos espejos; un mueble con herramientas, máquinas, productos para el cabello, alguna foto familiar; una bandera argentina y una estampita de San Cayetano.

    Juan atiende un celular antiguo con ringtonemonofónico y confirma el horario a un cliente sin necesidad de revisar ningún papel. A cada visitante le entrega un almanaque 2019 con el nombre de su negocio y la leyenda “salón masculino”. Cada elemento, cada gesto, cada detalle refuerzan la idea de sobriedad clásica. Muchos de sus clientes son bancarios, abogados, profesionales que se hacen una escapada durante el día o van antes de comenzar la jornada laboral. Por eso atiende de lunes a viernes desde las siete de la mañana hasta las siete de la tarde.

    –El “lunes peluquero” no existe más. Todo eso cambió. Antes decíamos que si en una fiesta una persona no tenía talco en el cuello, ese que ponemos nosotros después de cortarles el pelo, era “deshonroso”. Lo decíamos en broma pero era una señal de que esa persona había estado en la peluquería. Era sagrado trabajar los sábados porque los hombres que tenían casamientos, cumpleaños o festejos venían ese mismo día pero ya no; si pueden, vienen una semana antes. Los fines de semana directamente cierro – explica.

    Durante mucho tiempo ir a la peluquería era un símbolo de estatus, había que tener dinero suficiente para confiar en el criterio y en el pulso de quien rasuraba con navaja. La aparición de afeitadoras domésticas y descartables implicó la gradual competencia con la comodidad de la propia casa. La tarea del barbero fue menguando hasta quedar casi como una excentricidad de algunos pocos. Para Rodríguez esa práctica hogareña derivó en un desconocimiento de la tarea.

    –Hay un montón de gente que no se sabe afeitar y cree que puede usar la máquina debajo de la ducha. Y no, no, ¡no!– enfatiza y arruga la frente–. Pierde el filo, dura menos, se reduce la vida útil. Se necesita espuma para aflojar. No hace falta agua caliente, es recomendable que esté tibia pero sobre todo se necesita humedad para abrir los poros y ablandar el pelo. Con 30 segundos de aflojar bien ya alcanza.

    Con 58 años en el rubro, la palabra de Rodríguez adquiere un peso específico que está avalado por la experiencia. Dice que la llegada de los shoppings cambió toda la dinámica comercial en el centro (“quedó devaluado”) porque no hay posibilidades concretas de competir. Le alcanza con mirar desde lejos y unos pocos detalles para reconocer la antigüedad de cualquier peluquería.

    –Desde hace 25 o 30 años fueron apareciendo las unisex. ¿Por qué? Porque las mujeres gastan más dinero. Ahora brotaron las peluquerías y barberías para hombres porque cortarles a las mujeres no es tan sencillo como parece, se necesita conocimiento y experiencia, hace falta dedicación, hay que manejar las tijeras. En cambio para los varones jóvenes alcanza con saber usar un poco la máquina. Si encontrás una exclusiva de “caballeros y niños” es casi seguro que tiene más de 30 años.

    Enseguida se ocupa de señalar que el cambio de época no es ni positivo ni negativo, simplemente es distinto. A sus clientes, a sus sobrinos, a quienes le pregunten les recomienda mucha práctica. Ponerse un día fijo y cortar siempre en esa fecha.

    –Si lo hacés con regularidad el pelo tiene siempre el mismo tamaño y es más fácil trabajarlo. Hay que amigarse con el espejo, animarse a probar y practicar, practicar, practicar. La barba te cambia el estado anímico.

     

     

    Coquetería masculina

    Hasta hace un tiempo, Cynthia Bosio trabajaba en un comercio mayorista. Se entretenía cortándoles la barba a su papá y a su hermano con una tijera común y corriente. Llamaba la atención la prolijidad del resultado final. Entonces no tardaron en sugerirle que hiciera un curso; después, los instructores del curso le sugirieron ser capacitadora de un instituto pero ella prefirió ser empleada. Luego fue cuentapropista, volvió al rubro mayorista y finalmente, hace tres años, se instaló en la peluquería Peinate que Viene Gente.

    Sentada en un sofá pegado a la puerta de calle, está aburrida. De fondo suena música electrónica pero ella no le presta ninguna atención. A la siesta los clientes no son tantos, hoy el salón está vacío.

    –No podés tener ningún error, tenés que ser detallista. En la mujer, como tiene más cantidad, una equivocación se puede disimular mejor, quizás pasa desapercibida. En la barba un cortecito extra directamente te cambia la fisonomía de la cara– asegura.

    Cuenta que los estilos clásicos demandan alrededor de 20 minutos y los más complejos rondan los 40. Lo más complicado es el “degradé”, un rebajado progresivo que combina pelo en distintas alturas escalonadas.

    Se levanta del sofá, camina algunos pasos y abre un cajón para mostrar sus herramientas indispensables. Saca una navaja, una patillera, una rasuradora y una máquina de afeitar. Después va hacia otra mesita y señala aceites, ceras, shampoo y cremas. Destinados particularmente al mercado masculino, son productos muy utilizados para conseguir una apariencia que no se consigue sin manos especializadas.

    Dice que todavía cuesta la convivencia entre varones y mujeres dentro del local.

    –A ellas no les gusta estar arreglándose los pelos rodeadas de hombres. Y al revés tampoco, ellos suelen esperar que haya más varones para sentarse y relajarse.

     Cynthia va hasta una habitación del fondo y trae un pequeño bolso con amplia variedad de tijeras: una microdentada simple autoafilable que se va afilando con el uso; otra de pulir que utiliza para sacar las marcas, una tercera de estilo navaja que deja el corte más parecido a una máquina; y una cuarta que suele emplear para entresacar volumen. Dice que las redes sociales y los tutoriales por Internet le facilitan descubrir nuevas técnicas y que los propios clientes más osados traen alguna foto de Instagram. Esos, los curiosos y arriesgados, son ideales para experimentar.

    –Es un mimo que se hacen a sí mismos, estar bien prolijos. No se lo pueden hacer ellos en sus casas y vienen para que yo me encargue. Acá hay muchos varones coquetos. Algunos vienen cada dos semanas. Igual, ojo que ahora empieza a ponerse de moda dejarse únicamente el bigote.

     

    Estilo europeo

    Un elemento distintivo que identifica a las barberías es un cilindro que combina azul, rojo y blanco y se coloca en la entrada. Algunas versiones indican que esa marca viene heredada desde la Edad Media cuando los barberos cumplían también el rol de cirujanos, según parece, por su habilidad en el manejo de  navajas. Las casas que se dedicaban a esas actividades solían dejar las telas manchadas con sangre en postes y árboles. Aunque mitológica y poco creíble, esa es la explicación que más adhesiones obtiene. Así, cada color tendría un significado específico: el blanco representa los vendajes, el rojo la sangre y el azul las venas.

    Manchester, el negocio más renombrado del rubro en Córdoba, tiene, por supuesto, el poste tricolor en la fachada. Es un salón largo y espacioso, con varias habitaciones. En la recepción hay una radio a válvula, un viejo teléfono de discado con cable al lado de un posnet que sirve para los pagos electrónicos o con tarjeta de crédito y una notebook. Un empleado ofrece bebidas para tomar, algunos clientes esperan sentados en sillones y sofás mientras revisan sus celulares. Suena rock británico en los parlantes. Las paredes blancas tienen varios percheros y  un sinfín de cuadros con pinturas y fotos de peinados clásicos. Sobresale uno en particular que no hace juego, Maradona en el Mundial 86. Los precios de cada servicio están colocados en una pizarra (corte, 330 pesos; barba, 250; niños 300).  

    Toda la escenografía da un aire retro de una meticulosa búsqueda por generar un ambiente distendido, propio de otra época. José María Lasa es uno de los dueños y señala que tratan de recrear una atmósfera que se asemeje a los años 30,40 y 50, la edad de oro europea.  Lasa tiene 33 años, trabajó en distintas peluquerías hasta que en 2015 se lanzó –junto a un socio- con un emprendimiento personal.

    Ayudado por el auge del estilo hipster (sucesor del metrosexual, de estética cuidada y con barba trabajada como elemento distintivo), decidió probar y armar un espacio en el que le gustaría ser atendido.

    –Cuando abrimos la mayoría de la gente no sabía lo que era conceptualmente una barbería. Tuvimos que enseñarles a nuestros clientes qué servicios incluía. Pensamos en un estilo muy tradicional. Usamos toallas calientes, sillones reclinables, muy en la vieja escuela. La única diferencia es que usamos navajas de filo descartable por una cuestión de higiene y de modernidad-dice Lasa.

    Para ser atendido hay que solicitar turno con antelación porque la demanda es alta. La clientela tiene una franja etaria bastante definida: entre 20 y 40 años. Varios reservan turnos fijos y regresan cada 15 días.

     Los empleados usan una chaquetilla negra con el nombre de la empresa en el pecho. Uno está de bermudas pero la mayoría usa jeans. Casi todos tienen el pelo rapado a los costados, a tono con la época.

    José María explica que en realidad esos peinados son adaptaciones con pequeños detalles nuevos pero ya existían en las décadas del 30 y del 40. Dan un aire varonil y requieren poca tijera y mucha máquina. Algo similar ocurre con las barbas. Dice también que esta novedad generó un impensado mercado de productos orientados a la estética de los hombres: cremas, aceites, fijadores, pomadas ya no son tan raros en el lenguaje cotidiano. Cree que no es solamente una moda sino una búsqueda más profunda.

    –El que se dejó el bigote y le gustó, probablemente se lo deje toda la vida. Cuando encontrás tu estilo, lo mantenés. El oficio del barbero es ayudarte a descubrirlo pero, sobre todo, a sentirte cómodo con la estética que elegís.

     

     

  • Es leyenda

     

    Marcelo Gallardo se transformó en religión para los hinchas de River después de ganarle la madre de todas las finales a Boca y darles la segunda Copa Libertadores en cuatro años. Las razones de un proceso que le va a dejar al fútbol argentino un legado brillante.

     

     

    Martín Eula| Periodista 

     

     

    "Nací para esto".

    Viernes 6 de junio del 2014. La Argentina se prepara para el Mundial y toda la atención mediática gira en torno al equipo argentino que está a punto (nadie lo sabe en ese momento) de ser finalista Brasil 2014. Hace frío y sale un sol remolón en Buenos Aires cuando un hombre vuelve a su club en otra función para poner la historia patas para arriba.

    Domingo 9 de diciembre del 2018. La Argentina, de manera absurda, ve por televisión la final de la Copa Libertadores entre los dos gigantes del fútbol argentino que se juega en la fría Madrid. En un palco del estadio Santiago Bernabéu, un hombre disfruta de su obra cumbre ya consumada.

    Ese hombre no es otro que Marcelo Daniel Gallardo.

    En cuatro años y medio, con un legado que ya es leyenda, rompió todos los paradigmas en River y se transformó en la persona más influyente de la historia de la institución al conquistar la madre de todas las batallas. Porque una final de Copa Libertadores contra el máximo rival es la madre de todas las batallas (deportiva, por supuesto, para que no se interprete como un chorrito de nafta extra en ese fuego temerario y vergonzoso que rodeó las finales).

    Mentalidad. Determinación. Inteligencia. Corazón caliente. Cabeza en el freezer. Concentración. No rendirse jamás. Valentía. Prudencia. Calma en medio de cualquier tempestad. Presencia. Hidalguía. Vergüenza deportiva. Y fútbol, porque de esto se trata este bendito deporte: por si algún desprevenido perdió el eje, se trata de jugar y River juega y jugó.

    Cuando asumió el Muñeco, River había ganado cinco torneos internacionales. En este tiempo, con él al mando, el club consiguió seis. Hasta aquella mañana de junio del 2014, Boca era más que una piedra en el zapato; ahora, en la Bombonera y alrededores ven a Gallardo y se les pianta un lagrimón después de las cuatro eliminaciones seguidas que le propinó en duelos directos. La última, la del Santiago Bernabéu, claro.

    En ninguna de esas series ni en ninguna serie -salvo aquella semifinal de 2017 con Lanús-, River fue infiel a los principios de su líder. Ni siquiera cuando su líder no pudo estar en el banco, como en ambas finalísimas de la Libertadores (la del 2015 con Tigres y la más reciente e inolvidable). Ahí, en su lugar estuvo Matías Biscay, su otro yo, el amigo al que llamó a España para que lo acompañara cuando en 2011 empezó su carrera como entrenador en Nacional de Montevideo. El hijo del exárbitro dejó su emprendimiento en Europa -de bolsos y bijouterie- y ahora hasta escucha canciones que le dedican los hinchas.

    Gallardo, además, es un estratega. Su primer River, el del primer semestre del 2014, fue el más brillante en cuanto a juego. Desde entonces, jamás perdió la intención de jugar pero le agregó agresividad y entendimiento de cada situación de la mayoría de los partidos. Y en ese punto hay alguien esencial: Leonardo Ponzio. Desde la primera hora del ciclo, junto a Jonatan Maidana y Rodrigo Mora, el capitán es el Muñeco dentro de la cancha. "Está rejuvenecido, de verdad. Cuando llegamos, era el actor de la película Náufrago, era Tom Hanks porque estaba barbudo, despeinado, demacrado en la cara, estaba mal... ¡Y ahora mirá! Eso es el fútbol, cuando un jugador toma confianza. Y con él y Jony voy a cualquier batalla deportiva", sostuvo el entrenador sobre sus soldados más fieles, sobre sus capitanes para alcanzar la gloria.

    Habituado a reinventar a su plantel y equipo durante todo este período, el 2018 no fue la excepción, más que nada en ese verano millonario para el Millonario con la contratación de Lucas Pratto como prenda top: River pagó 14 millones de dólares, una cifra casi obscena para nuestro fútbol ya en ese momento con el dólar a 20 pesos: los goles del Oso en las finales licuaron la discusión y generaron que lo caro se transformase en una transacción más barata teniendo en cuenta la magnitud del logro.

    En enero pasado, también, el Muñeco instaló lo de la "guardia alta" porque Mauricio Macri -extitular de Boca- es el presidente de la Nación, porque Daniel Angelici tiene llegada directa a Macri y es presidente de Boca y porque Daniel Tapia es simpatizante xeneize y arribó a presidente de la AFA por -entre otras cosas- la ayuda de Angelici. La guardia alta y la vara más elevada aun. Siempre la sangre en el ojo y los dientes apretados hasta en medio del zafarrancho que rodeó la definición y todas las denuncias, dudas y guerra subterránea y no tanto que alimentaron las mayores miserias desde ambos bandos entre el 2-2 en la Bombonera y el 3-1 de River en España.

    "La única manera que tenemos de defender a nuestros hinchas, a quienes les robaron la ilusión de definir en nuestra cancha, es en el campo de juego del Bernabéu. Y estamos preparados para hacerlo", advirtió el Muñeco, apodado Napoleón por el principal relator de las campañas de River antes de viajar a Madrid. Al mismo tiempo, pidió internamente que dejaran de lado la polémica y ese enojo redundara en energía para encarar la revancha.

    Ahí, en el momento cúlmine, respetó otros principios básicos que también adornan su mandato. Así tragó veneno tantas veces y tomó decisiones pesadas: mantener la formación de un 0-5 con Boca en un amistoso de verano para ganarle la Recopa Sudamericana 2015 a San Lorenzo; poner a Ponzio por Pisculichi para formar el bloque defensivo con el que eliminó a Boca y ganó la Libertadores 2015; apostar por un desconocido como Lucas Alario para suplantar a Teófilo Gutiérrez en aquella Copa; superar el gris inicio del 2018 con el triunfo a Boca en la Supercopa Argentina; cambiar de acuerdo a las necesidades para eliminar a Racing e Independiente ayer nomás; saltar al vestuario estando suspendido para intentar -y dar vuelta- esa semifinal que parecía imposible en la cancha de Gremio de Porto Alegre, en la casa del anterior monarca de la Libertadores; y llegar a esa definición a la que le sobraron adjetivos frente a Boca. Y ahí mismo, con su equipo 0-1 abajo en el resultado, sacó a Ponzio, puso a Juan Fernando Quintero y el colombiano fue la figura del partido. "Leo sabe perfectamente que acá nadie juega por el nombre", confesó después el entrenador. 

    Es la obra maestra de Gallardo, la que lo posiciona como el máximo ídolo de la inmensa historia de River. La que lo debería situar, por si hacía falta algo más, como candidato de fierro para dirigir a la Selección. Pero esa es otra cuestión, una cuestión que está directamente relacionada al origen de "la guardia alta". Es imposible imaginar al Muñeco como entrenador de la Selección con la actual conducción de la AFA: no hay compatibilidad. Así de simple y crudo. Hoy, en este contexto, es una utopía.

    Además, Rodolfo D'Onofrio y Enzo Francescoli -el principal impulsor de su llegada- advirtieron que el propio Muñeco les dijo que "iban por más" apenas concretado el 3-1 a Boca. Ese vamos por más incluye un análisis de lo que se viene, la exigencia de un compromiso de parte de todos, la profundización del proyecto infanto-juvenil que apunta a recuperar esa fábrica de talentos de River que había quedado devastada por dirigencias anteriores, el necesario recambio del plantel campeón por las ventas que comenzaron con la salida del Pity Martínez al Atlanta United de Estados Unidos y la misión de encarar con todo la Superliga, la Recopa Sudamericana y la defensa del título en la Libertadores, los objetivos iniciales para el primer semestre de 2019.

    A esa exigencia, el primero que debe asumirla y enfrentarla es el propio Gallardo. "Esto es imborrable y eterno. Me siento pleno", dijo después de sacudir las entrañas de Boca una vez más y de brindarle a River la gloria eterna. Una gloria en la que Marcelo Daniel Gallardo no se va a permitir dormir. El "nací para esto" es todo lo que consiguió en cuatro años y medio. El "nací para esto" es ir por más.


     

    Las Copas que se vienen

     En este 2019 comenzará una nueva era en competiciones sudamericanas porque por primera vez en la historia, la Libertadores y la Sudamericana se definirán a partido único en sede ya determinadas, como ocurre habitualmente con la Champions y la Europa League. Hay 13 equipos argentinos clasificados que ya conocen a sus rivales.

    A la fase de grupos de la Libertadores irán River por ser campeón de la edición 2018; Boca, Godoy Cruz, San Lorenzo y Huracán por la Superliga y Rosario Central por haber obtenido la Copa Argentina. Mientras que Talleres buscará el acceso a alguna zona desde la segunda fase del repechaje. Una participación más federal que nunca con las presencias de los mendocinos, los Canallas y la T. La final de la Copa será el 23 de noviembre en Santiago de Chile.

    A la Sudamericana, en tanto, accedieron Independiente, Racing, Defensa y Justicia, Unión, Colón y Argentinos Juniors. Los dos equipos grandes de Avellaneda y los dos de Santa Fe generarán una atención especial para el segundo torneo en importancia a nivel continental, el que conocerá a su campeón el 9 de noviembre, en la finalísima que se disputará en Lima, la capital de Perú.

    El gran desafío para todos los equipos argentinos será equiparar sus fuerzas ante el poderío económico de muchos de los clubes de los demás países de Sudamérica luego de que el dólar pegara el salto que pegó en nuestro país, un elemento que sin dudas repercute en las economías de todas las instituciones y en la competitividad.

    El desafío de la Conmebol es dejar de lado todos los desaguisados que cometió el año pasado, los que le podrían dar forma a un libro que daría para reír y llorar al mismo tiempo.

     

  • Misión, visión y valores de la Fundación COLSECOR

     

     

     

    Misión

    La formulación de la misión representa la definición expresa del propósito principal que tiene la Fundación, por y para qué existe, qué identidad comparten las asociadas, hacia qué objetivos prioritarios deberán dirigir sus decisiones y prácticas. Algunas preguntas que van a orientar la definición de la misión son las siguientes: ¿quiénes somos? ¿Por y para qué existimos? ¿Qué pretendemos conseguir en el largo plazo?

    La Fundación COLSECOR es un instrumento organizativo para la integración y el fortalecimiento del sector cooperativo y de las capacidades de sus hacedores, que promueve la generación de información, el conocimiento aplicado en las prácticas y con valores solidarios, impulsando la participación socio comunitaria en defensa de los intereses colectivos al servicio de las personas, contribuyendo al desarrollo integral de nuestras comunidades.

     

    Visión

    La visión tiene la determinante función de proponer y proyectar los sueños colectivos de la Fundación, qué queremos ser en el mejor de los escenarios mediatos y deseables, hacia qué horizontes orientamos las acciones cotidianas.

    Implica responder las siguientes preguntas: ¿cuál deberá ser el estado ideal de la Fundación en el largo plazo? ¿De qué manera desean las asociadas que la Fundación se encuentre en un futuro mediato y deseable? ¿Cuáles son los sueños compartidos para la entidad?

    La Fundación COLSECOR consolidada como espacio de encuentro, generación de ideas y caja de resonancia de la Economía Social, como referente de cooperación e integración entre cooperativas que atiende con eficacia a las necesidades y demandas de sus asociadas, y como emblema de la promoción de transformaciones socioeconómicas en nuestras comunidades que contribuyan a una sociedad más justa, equitativa y solidaria.

     

    Valores

    Tenemos un sistema de valores que atraviesan nuestra toma de decisiones y un conjunto de atributos positivos que dan sentido a lo que hacemos. Éstos definen un posicionamiento ético desde el cual construimos el proyecto de la Fundación y contribuimos a transformar las realidades.

    Definimos diez valores que conforman el significado y diseñan las formas de organización de la actividad, constituyéndose en un soporte estructural a la cultura organizacional y a la metodología de trabajo. Estos valores son una representación de las creencias, las perspectivas trazadas, las aspiraciones, los conocimientos conformados y la identidad constituida en la Fundación.

    De este modo, los valores, orientan lo que hacemos cada día y se constituyen como un parámetro para verificar la coherencia de las decisiones y prácticas.

    Profundizando sobre nuestros valores, introducimos las siguientes preguntas: ¿cómo entendemos el significado de cada uno de estos valores? ¿Cómo orientan las acciones de la Fundación? ¿De qué manera se llevan a la práctica? ¿De qué modos se expresa el cumplimiento de estos valores en los procesos de gestión?

    La actividad de la Fundación se cimenta a partir de los siguientes valores: una conducta social ética, un sentido de cooperación e integración entre organizaciones de la Economía Social, procesos que están atravesados por la democracia interna, la participación de las entidades asociadas a COLSECOR y la organización comunitaria en cada población. A partir de esta base, gestamos vínculos solidarios y en condiciones de igualdad con los distintos hacedores del cooperativismo para contribuir al desarrollo integral de las personas, priorizando el territorioy generando las condiciones para el ejercicio de los derechos de la ciudadanía

    Estos diez valores constituyen el posicionamiento ético de la Fundación. Representan la plataforma desde la cual llevaremos a la práctica nuestra actividad, marcando una actitud de reflexión, de conocimiento, de compromiso y de cuidado con respecto a las organizaciones del sector, a las comunidades, a los entornos; en definitiva, a la realidad.

     

  • No lo soñé

     

    Dr. Carlos Presman | Especialista en Medicina Interna 

     

     

     

    Sólo los sueños y los recuerdos son verdaderos, ante la falsedad engañosa

    de lo que llamamos el presente y la realidad.

    Alejandro Dolina

     

     

    Fue un 25 de diciembre, es la única certeza que conserva mi memoria. La Nochebuena había estado más colmada de comida que de regalos. En casa ya somos todos grandes y las preferencias mutaron de los objetos a la gastronomía: cerdo y cabrito, todo tipo de ensaladas, pan dulce, helados, garrapiñadas y turrones. ¡Y vaya si bebimos! Cerveza, vino rosado, tinto, champagne, whisky.

    El timbre del consultorio sonó en mi cabeza como una trepanación sin anestesia. Abrí los ojos y confirmé lo tan temido. Eran las seis de la mañana del domingo 25 de diciembre. El timbre sonaba reiteradamente con cadencia de desesperación.

    En esos instantes uno se pregunta por qué carajo no estudió literatura o filosofía. Me senté en la cama, me vestí y me puse la chaquetilla de médico. Solo esos mínimos movimientos y ya estaba empapado en sudor. El alcohol y el calor, pensé. Sentía el juramento hipocrático clavado como un puñal en la nuca, la culpa de haber comido y chupado como para sobrevivir la próxima centuria hibernando y la intriga preocupante de por qué el paciente requeriría mis servicios a esta hora y con tanta urgencia.

    Abrí la puerta sin preguntar quién era. Mi cara de asombro y angustia cosechó la primera respuesta a la consulta sin que pudiera abrir la boca.

    —Sí, doctor, soy Papá Noel, pero no puedo dar un paso más, me falta el aire y me duele el pecho. Me estoy muriendo…

    —Pase y siéntese en la camilla.

    Caminó jadeante, y a gatas pudo subirse para sentarse y apoyar la espalda en la pared. Se sacó el gorro y se secó la transpiración. Respiraba con la boca abierta, como queriendo tragarse el oxígeno.

    Busqué el estetoscopio que me colgué al cuello, y agarré el tensiómetro. Mientras me dirigía a la camilla me asaltaron los peores pensamientos. Papá Noel se moría en mi consultorio y para colmo en Navidad.

    Es increíble la velocidad mental que se adquiere en situaciones límites. Mi cabeza emigró vertiginosamente a las peores fantasías mediáticas que horadaban mi cerebro conservado en alcohol:

    El diario La Voz del Interior en tapa: Papá Noel fallece en Córdoba capital. Fue asistido por un médico local en estado de ebriedad. Crónica TV: ¡Último momento! Médico judío y borracho asesina a Papá Noel en la capital cordobesa. Clarín: El Gobierno nacional tampoco garantiza el derecho a la salud. Papá Noel fallece en un consultorio por no contar con terapia intensiva. Página 12: Médico agnóstico termina con el mito capitalista de Papá Noel. El Gobierno anunciaría regalos navideños para todos.

    Me senté a su lado y le tomé el pulso; la frecuencia cardíaca en irregularidad absoluta era una evidente fibrilación auricular de 130 a 140 latidos por minuto. Le tomé la presión arterial: 210/120. Le pedí que respirara hondo por la boca y le ausculté la espalda. Ambos pulmones, en sus dos tercios basales, llenos de líquido. El diagnóstico ya estaba hecho: edema agudo de pulmón por emergencia hipertensiva. Le hice un diurético (furosemida) endovenoso y le puse un vasodilatador (nitritos) sublingual. No es bueno comenzar la historia clínica por el tratamiento pero la urgencia así lo impuso. Cuando pudo respirar tranquilo recabé más información. Era hipertenso de larga data, diabético tipo dos por la obesidad (diabesidad), fumador, sedentario y tenía el colesterol elevado.

    En minutos que me parecieron eternos la tensión bajó a 140/90 y la frecuencia cardíaca a 100, recuperando el ritmo regular. Orinó unos dos litros y ya sin tanta agitación pudo caminar hasta el escritorio para que le escribiera las indicaciones.

    —Este trabajo es insalubre, doctor. Está bien que se trabaja un día al año pero vale por los otros 364. Para colmo, en la selección de personal ponen como condición pesar más de 120 kilos. No se crea que soy el único, antes éramos un montón en todo el mundo pero ahora nadie quiere agarrar. Andá a ser Papá Noel a Irak, Medellín o Villa Libertador. Hace un calorón bárbaro, te quieren comer crudo. Y es difícil armar el sindicato porque la sede está en Nueva York y como andamos de rojo en seguida te tildan de comunista y estás al horno. Te rajan y no te contrata ni la lotería de Unquillo para el gordo de Navidad. Por eso escasean cada vez más los noeles. Los jefes están pensando en un casting por la tele: “Papanoeleando por un sueño”. O un reality show que sea cruza de “Gran hermano” con “Cuestión de peso” que llamarían “Grande Pa”.  Se ve que los tipos están desesperados. Imagínese el escándalo y las renuncias en cadena de noeles que hubieran tenido si me moría. Además…

    —Tranquilo Noel, ya está mejor. Igual debería cuidarse un poco, comer con menos sal, menos cantidad, hacer ejercicio, dejar de fumar.

    —Disculpe doctor, ¿usted recibe órdenes de O.S.P.N., la obra social de los Papá Noel?, porque salí sin un mango y a esta hora los regalos los repartí todos.

    —Relájese, no me debe nada.

    —Mire, estoy tan agradecido que le dejo el gorro oficial y el año que viene paso el 24 a la tardecita con algún presente para sus hijos. Muchísimas gracias.

     

    Ni bien traspuso la puerta de mi consultorio, me saqué la ropa y de inmediato me fui a dormir de nuevo. Al apoyar la cabeza en la almohada sentía que la colocaba en una morsa que ajustaba sin reparos.

    Me desperté el domingo a la siesta con una resaca increíble; en realidad me despertaron los 40 grados a la sombra.

    Con mi familia nos fuimos a la pileta y almorzamos las sobras del 24, allí les conté que a la madrugada había atendido a Papá Noel. Nadie me creyó y yo tampoco insistí mucho en convencerlos. Recordaba la consulta con lujo de detalles pero la mirada incrédula de mi familia me introdujo cierta duda.

    El lunes por la tarde atendí en mi consultorio, como de costumbre. En el escritorio había un gorro rojo, del estilo de Papá Noel.     

     

  • Xi Jinping, líder máximo de la China en ascenso

     

    Por Gabriel Puricelli  

    Coordinador del Programa de Política Internacional del Laboratorio de Políticas Públicas.

     

     

    Las extensiones verdes de soja, con las plantas ocupando hasta el terreno que separa el borde de la ruta del alambrado del campo no estarían allí si al otro lado del mundo un enorme país, un antiguo imperio, no hubiera empezado a cambiar su dieta. El demorado gran salto adelante de China, como el salto de cualquier gigante, reacomodó las cosas en los lugares más remotos del globo. Después de la muerte de Mao Tsé-tung, en 1976, la economía china era 12 veces más pequeña que la de EE.UU. Hoy a este gigante asiático (seguido la distancia por su vecina India) le bastaría incrementar en “apenas” un 50% su producto interno bruto para alcanzar a los EE.UU. En el camino, la dieta de gran parte de sus 1.400 millones de ciudadanos, en especial los que viven en sus pujantes megalópolis, incorporó carnes y transformó al arroz de plato principal en acompañamiento. Esa nueva dieta se empezó a surtir en parte con cerdos, cuya dieta, a su vez, es el alimento balanceado que se prepara con el poroto de soja que viene de Argentina, de Brasil, de Paraguay. 

    Bastaría observar este aspecto para darnos cuenta de que China está muchísimo más cerca de Argentina que lo que los mapas sugieren. Así y todo, y aunque lo que venimos de contar no es un hecho nuevo, China se nos antoja todavía exótica y lejana. Un hecho crucial, como la realización del congreso quinquenal del Partido Comunista chino (PCCh), que gobierna ese país desde la revolución de 1949, puede tener muchísima menos cobertura en los medios argentinos que una tormenta tropical en un destino vacacional que frecuentan nuestros conciudadanos de mayores ingresos. 

    El XIX Congreso del PCCh, que se reunió en Pekín entre el 18 y el 24 de octubre, es uno de los hechos políticos ocurridos fuera de nuestras fronteras que más importancia tiene para el futuro de la economía y la política exterior argentinas, aunque no suscite una curiosidad proporcional entre nosotros. Los congresos quinquenales del partido único son el momento en el que el régimen pasa revista a los logros y fracasos del lustro pasado y en el que se precisa la hoja de ruta para los próximos cinco años y se definen las metas de mucho más largo plazo para la planificación centralizada del vértice del partido. En este último congreso, se fijaron objetivos a alcanzar en los próximos centenarios de dos fechas claves de la mitología comunista china: llegar a ser una sociedad “moderadamente próspera” en 2021, a 100 años de la fundación del partido, y alcanzar el estatus de sociedad “completamente desarrollada y avanzada” en 2049, a un siglo de la revolución. 

     

    XIX Congreso del Partido Comunista Chino [18 al 24 de octubre de 2017 ] 

     

    El primer objetivo supone la eliminación de la pobreza. Significa, asimismo, que China continuará ampliando el universo de sus habitantes que acceden a esa dieta más sofisticada que continuará requiriendo importaciones de soja en gran escala. El segundo objetivo implica poner a China a la par con las sociedades de mayor desarrollo humano del planeta y como una potencia global. Ello va de la mano de demandas más sofisticadas, que incluyen (entre muchas otras) un impulso cada vez más decidido al abandono del motor de combustión en los vehículos (aspecto en el que China ya está hoy a la vanguardia) y su reemplazo por motores eléctricos que requieren de litio, mineral cuyas reservas mundiales están fuertemente concentradas en Argentina, Bolivia y Chile. Si recordamos que en la actualidad casi uno de cada cinco seres humanos es ciudadano chino, entenderemos cuán cruciales son las decisiones de mediano y largo plazo que toma ese país. No se trata simplemente de ver cómo ha avanzado la frontera agrícola en América del Sur para satisfacer la demanda de aquel: se trata de ver el trabajo a destajo de las minas de hierro de Australia para alimentar la siderurgia china, de ver cómo avanza también la soja, cómo se modernizan los trenes de pasajeros y de carga, cómo se llenan de nuevas grúas y dársenas los puertos en los países de África que están sobre el Océano Índico y sobre el Mar Rojo. El impacto de esta China en ascenso no deja casi ningún rincón del globo ajeno a los cambios. En la proyección global china, esa huella configura una nueva Ruta de la Seda, que ya no es tan sólo el camino terrestre de las caravanas comerciales que unieron en la Antigüedad a China con el Mediterráneo y las rutas marítimas que llegaban al Cuerno de África. En la última cumbre de la iniciativa “Una Franja, Una Ruta”, que lideró el Presidente Xi Jinping y de la que participó Mauricio Macri, aquel incluyó al Mercosur en la nueva carta marítima de esa nueva Ruta de la Seda. 

    El despliegue estratégico de China que dibuja esa ruta comercial coincide con el itinerario del ascenso pacífico al estatus de potencia global que el gigante asiático se fijó a sí mismo. China no sólo busca que su ascenso no resulte amenazante para Estados Unidos y sus aliados por razones tácticas (todavía carece del músculo militar para hacerles frente), sino que tiene raíces en el pensamiento clásico chino sobre el “mundo armonioso”. China se ve a sí misma como un país que aspira a ser el más respetuoso del derecho internacional (algo que algunos de los vecinos con los que comparte el Mar de China pondrían en discusión) y como un promotor de la democratización de las relaciones internacionales. La circunstancia de la elección de Donald Trump como un presidente de EE.UU. que sostiene ruidosamente la visión contraria, aislacionista y despreciativa de todo lo que sean reglas que puedan tratar de poner límites a su poder, hace que muchos países estén acogiendo con gusto la defensa china de un orden internacional basado en reglas. 

     

    Esa proyección de imagen de panda bueno hacia el exterior contrasta con la concentración de poder en las manos de un solo hombre que el Congreso del PCCh consagró. Xi Jinping, presidente de la república popular, pero antes, Secretario General del partido, hizo de la cita quinquenal la ocasión para escenificar y ratificar un poder que llevó a la revista británica The Economist a ponerlo en su tapa como “el hombre más poderoso del mundo”. En un evento como el congreso, cuidadosamente coreografiado, donde se miden y cargan de significado no sólo las palabras, sino también los gestos, hasta el más mínimo, varias cosas quedaron en evidencia. Xi habló durante dos horas y media, más que duplicando el promedio de sus más recientes antecesores en el cargo. El partido incorporó a su constitución el “pensamiento Xi Jinping” como una de sus fuentes doctrinarias, junto a Mao Tse-tung y Deng Xiaoping (y a Marx, Engels y Lenin). El congreso, contrariamente a lo que había sucedido con sus dos predecesores inmediatos, no fue el habitual congreso de mitad de mandato que posiciona a un claro sucesor, como fue el caso de la consagración del propio Xi como delfín, diez años atrás. Cada uno de estos tres hechos tiene una traducción: el primero define el poder que concentra actualmente el presidente, el segundo subraya el peso histórico de su liderazgo y el tercero indica que Xi podría tener en mente permanecer como líder más allá del límite no escrito de diez años en el cargo al que se habían atenido los presidentes Jiang Zemin y Hu Jintao. 

    Un líder autoritario que defiende la convivencia internacional, un comunista que lleva adelante la modernización capitalista más veloz que se haya conocido, Xi representa, junto a la China en ascenso, un ancla de certidumbre en un mundo turbulento y cambiante. En el otro lado del mundo, esa certidumbre se traduce en la continuidad de las actividades extractivas en la agricultura y en la minería para alimentar el ascenso de la que será la gran potencia, a más tardar, del siglo XXII.