• ¿Whatsapp nos cambia o nos refleja?

    Mario Riorda 

    Director Maestría en Comunicación Política – Universidad Austral

    Pte. ALICE (Asociación Latinoamericana de Investigadores en Campañas Electorales).

     

     

    Muchas veces hablamos de cuánto nos cambia la tecnología. Y sí, modifica hábitos, tiempos y modos. Pero lo que no solemos hacer es analizar si todo es cambio o simplemente es una aceleración de lo que hacemos, más visibilidad de lo que no se veía o simplemente un reflejo de lo que somos. 

    ¿Whatsapp modificó nuestras vidas? Difícil afirmarlo. Pero sí hay actualmente una convergencia de medios que está haciendo cambiar toda la comunicación. Y sí hay nuevos contenidos que están generando debates como antes no imaginábamos. Contenidos que llegan a alguien que forma parte de un grupo y termina llegando a un número cada vez mayor de personas en muy poco tiempo. 

    Lo que sucede en whatsapp se hace público y lo que se hace público también sucede en whatsapp. Pero hay algo más: la intimidad. La principal cuestión con whatsapp tiene que ver con la diseminación de contenido público pero bajo instancias de diálogos más o menos íntimos. Esto diferencia a esta red (no es la única) de otras redes sometidas a la exposición y escrutinio público. 

    ¿Qué pasa cuando recibimos un contenido que también reciben mis amigos, mi familia, mis compañeros? ¿Cómo se expanden esas cadenas? Tratemos de entender algo de su funcionamiento, para nada sencillo. El contenido se expande descentradamente a través de cantidad de grupos expansores con la idea que de cada grupo desborde a otros. Así, es difícil que whatsapp ocupe centralidad si antes no hay una base sólida de voluntarios -aunque sea inconscientemente y de modo no deliberado- que actúen como expansores.

    Y esas cadenas se hacen intensas e infinitas porque importa mucho que el propulsor sea un intermediario de confianza. Nótese que casi siempre formamos parte de alguna red de socialización más o menos íntima donde nos relacionamos unidos por afinidades previas. Ello es el corazón de la expansión geométrica, porque obra como fuente reputacional con menos filtros que otras redes. 

    Y en whatsapp no se pagan costos reputacionales por el exceso. Habrá debates. Cada tanto alguien enojado, pero los grupos permanecen. Cuando hay contenidos extremos, o que merecerían reprobación, los silencios son más habituales que la condena en los grupos. Pero aún el contenido criticado o polémico dentro de un grupo, no paga costos de sanción o reprobación pública, por lo que hay mucho menos barreras o filtros que en las redes públicas. Y así, mientras más osado el contenido, poco a poco va actuando como un efecto cascada de grupo a grupo. Como decíamos, esto se ve cotidianamente cuando uno forma parte de varios grupos como muchos contenidos se repiten en el día. 

    Y si bien hay marcas que están generando acciones de contacto y fidelización vía whatsapp, insertando contenidos en grupos creados con un sentido comercial o social, incluso cada vez más con fines políticos, whatsapp prohíbe el uso de sistemas automáticos para el envío de mensajes masivos. Pero nadie sabe que pasa en esa red porque cualquier regulación carece de elementos legales y técnicos para insertarse en el monitoreo de conversaciones privadas. Y ahí radica su poder, porque 6 de cada 10 personas usa esta herramienta como su principal medio de comunicación cotidiana, sin distinción de clases sociales ni procedencia geográfica. 

    No es casual que diferentes estudios internacionales evidencian que casi dos tercios de quienes consumen contenidos tienen plena confusión con lo que leen en las redes sociales. Pero es toda una paradoja que la mayor cantidad de veces, esa duda se resuelve con un sesgo de confirmación, vale decir, con información que confirma las ideas o puntos de vista previos. Traducción: no importa si es verdad lo que leo. Si me gusta lo comparto. Si afirma mis ideas lo comparto. 

    No todo contenido en whatsapp es político, y además insultante o polemizante, y además una fake news. Obvio. Pero entre tanta circulación de contenidos, la acción deliberada y de tipo industrial que realizan los partidos acelera la diseminación de ese tipo de contenido aún con contenidos que no parecen políticos pero que terminan de modelar ideas a favor o en contra de algo o alguien. 

    Y esto es lo peor de esta red: whatsapp funciona como un expansor de prejuicios. Muchas prácticas o conductas condenables públicamente se van tornando más y más visibles. Y como los grupos tienen ese formato íntimo, son un caldo de cultivo para esto. Algunos se animaron a destapar la olla y lo político correcto ya no prima. Hablo de quienes participan en política, de quienes tienen una voz pública, de quienes pueden ser escuchados. Así que en lo público si lo correcto ya deja de ser lo correcto, en la faz pseudo íntima de whatsapp esto se potencia y ya no hay filtros. Son cavernas, un submundo donde no abundan los filtros. 

    Probablemente siempre existieron prejuicios, pero costaba exteriorizarlos. Hoy no. Y no sólo no se paga costos en hacerlos públicos, sino que los radicalismos ganan terrenos, ganas debates, ganan elecciones, ganan espacio y ganan en whatsapp. 

    Es el lugar ideal donde los rasgos identitarios de personas y grupos se superponen incluso a normas sociales o democráticas. El tribalismo justifica múltiples modos de violencia en el nombre de la identidad. Justifican secesiones, humillaciones, falsedades, odios desde las identidades, o también sencillamente por no sentirse identificado frente a lo otro. Así que a cada rato, cada vez que compartimos, es bueno preguntarse si es verdad lo que compartimos. Es mejor interrogarse a quién dañamos cada vez que circulamos algo. Y es útil sacar cuentas si lo que circulamos, no sólo daña a personas o instituciones, sino que también podemos ser nosotros quienes seamos parte de algún contenido. La humillación en las redes sociales es una constante, pero lo cierto es que todos somos un poco parte.

  • “Dado el nivel de la crisis, hay que celebrar el bajísimo nivel de conflictividad”

    PH: Juan Casas


    Dice que Mauricio Macri ganó dos elecciones con una alianza social similar a la que logró Carlos Menem en los años 90, asegura que el Gobierno no conoce ni entiende las demandas de la clase media y advierte que puede perder esos votos en las presidenciales de 2019. Alejandro Katz está entre los intelectuales que recibieron un baño de desilusión durante los tres años de Cambiemos en el poder. No ahorra críticas al capitalismo prebendario ni busca excusas para defender al oficialismo pero sigue apostando por la única variante conocida para enfrentar a las distintas versiones del peronismo en el año electoral. Ensayista, traductor, editor y miembro del Club Político, Katz sostiene que la meritocracia se basa en anécdotas personales que no pueden proyectarse al resto de la sociedad, sugiere que la carencia de roce social del gabinete tiene consecuencias políticas y afirma que el Gobierno ataca al pasado porque no sabe muy bien cómo producir un futuro mejor. Además asegura: “Dado el nivel de la crisis, hay que celebrar el bajísimo nivel de conflictividad”. 

     

     Diego Genoud | Periodista

     

    –Después de las elecciones de 2017, escribió sobre el desafío que representaba para Cambiemos interpretar el resultado. ¿Lo hizo bien el Gobierno?

    Ex post, es evidente que siempre la política interpreta mal a la realidad. Después de la crisis cambiaria, es fácil decir que el Gobierno se equivocó pero buena parte de los problemas tiene que ver con no haber escuchado, en distintos momentos, distintas voces y advertencias cooperativas. Abrir la cuenta de capitales de un modo imprudente con finanzas públicas muy frágiles y exponerse sin ninguna necesidad a la presión de los especuladores financieros. Que no se podía devaluar y subir tarifas sin que todo eso se fuera a la inflación y golpeara en los hogares. Decisiones muy mal tomadas por ceguera ideológica y por encierro. 

    –¿Qué cambia con la corrida de 2018?

    –Hasta ese momento, se mantenía la ilusión de que el Gobierno tenía las herramientas para conducir la economía. Un sector de la sociedad estaba dispuesto a pagar todos los costos a cambio de alejarse del pasado. La corrida cambiaria modifica la ecuación. Es mucho más difícil renovar una ilusión cuando, en tres años de gestión, el Gobierno ha mostrado muy poca capacidad de conducir adecuadamente la economía. No pensó que el kirchnerismo utilizaba herramientas de política económica que son genuinas y pueden ser necesarias. Pensó que el control del mercado de cambios era parte de la psicosis de Kicillof y no una decisión que los gobiernos chilenos tomaron en todos los momentos en que fue necesario.

    –¿El Gobierno incineró el activo del futuro y lo perdió como promesa viable?

    –El Gobierno se apalancó en el pasado para producir una idea de futuro. Pero en tres años no consiguió que ese futuro fuera creíble. Todo indica que no sabe muy bien cómo producir un futuro de mejor calidad. Por lo tanto tiene que volver a recordarnos que lo que había era peor.

     

    De Menem a Cambiemos 

    –Pese a todo, el Gobierno sigue teniendo un piso envidiable.

    –Hay un porcentaje que se construye en el rechazo al kirchnerismo y quizás, más generalmente, al peronismo. Siempre hubo en Argentina un sentimiento antiperonista intenso, que no siempre encontró una expresión donde afirmarse. Pero no es sólo antikirchnerismo, hay otras razones.

     –¿Cuáles serían? 

    –Cambiemos marcó un espacio político claro, una gobernabilidad orientada al mercado, con niveles de apertura mayor y reinstauró una cierta idea de pluralidad que el kirchnerismo estaba estrechando. Eso le sigue pareciendo muy valioso a mucha gente. En muchos casos, es gente que no padece estrecheces pero en otros hay una clase media que sufre dificultades por la recesión, que ha perdido ingresos con la devaluación pero que prefiere esto y está dispuesta a sostenerlo.

    –Esa es la fortaleza de Cambiemos.

    –Cambiemos ganó dos elecciones con una alianza similar a la que logró Menem desde el peronismo, entre las élites y los sectores populares. Quizás no son las mismas élites ni los mismos sectores populares, pero Cambiemos ganó con mucho voto de sectores subalternos y ha mostrado interés en hacer una política orientada a la contención social. Es lo mismo que ha hecho el peronismo, al menos desde el regreso de la democracia. Es una formación tradicional del conservadurismo popular en Argentina.

    –¿Qué pasa con la clase media?

    –El Gobierno no tiene una política para los sectores medios, no los conoce ni le importa conocerlos. Cree que los sectores medios son generadores de conflicto y de costos que demandan cosas muy caras, como un dólar barato para veranear en el exterior. Son los sectores que extienden más fácilmente su disconformidad, que crean los climas de opinión favorables o contrarios. Si Cambiemos tuvo votos de la clase media, los tuvo por el hartazgo que generaba Cristina. Pero son los votos más volátiles.

    –¿Y a dónde pueden ir esos votos?

    –Muchos pueden estar volviendo al cristinismo, muchos pueden volar a un candidato del peronismo federal que no estamos viendo, que sepa interpelarlos, como puede ser Lavagna. No sabemos cómo generar una política de clases medias, una política de distribución equitativa de la renta, la riqueza y el poder. Implica no política asistencial y política de acumulación del capital, sino políticas de desarrollo y de bienes comunes. Por eso en los últimos 40 años hemos tenido más concentración de riqueza del capital productivo y más pobreza y marginalidad. La clase media es molesta, es incómoda.

    –¿El radicalismo dejó de expresarla para siempre?

    –El radicalismo ha perdido el rumbo desde el fin del gobierno de Alfonsín y no ha tenido capacidad de repensarse. El PRO, guste o no, ha podido interpelar a la sociedad, si se quiere, despolitizándola. Pero eso es político. Ha podido captar un estado de la opinión, ciertas demandas colectivas, ciertas voluntades de transformación difusas, y ha sabido construir un discurso en relación con esas percepciones. El radicalismo no tiene un discurso, repite consignas antiguas y no se lo ve interpelando audiencias.

     

     Macrismo, meritocracia y capitalismo 

    –Remarca que la movilidad social está muerta y el aprendizaje y el esfuerzo no alcanzan ya. ¿Qué tipo de horizonte común imagina?

    –Hoy los trayectos vitales dependen fundamentalmente de la cuna, no del esfuerzo ni del aprendizaje. La evidencia anecdótica no construye nada. La movilidad social no es el caso de alguien exitoso, es la capacidad real de una sociedad de construir un futuro mejor, de una sociedad a otra. En Argentina es doblemente grave porque ocurría antes y ya no ocurre pero es un problema que existe en todas las sociedades occidentales. Eso no nos exime de buscar soluciones, si creemos que la movilidad social es un valor compartido. El primer elemento para que el destino no dependa de la cuna es la construcción de bienes públicos de calidad. Ahora, no veo que este Gobierno tenga una voluntad en esa materia, como no lo veía antes.

     

    “El Gobierno se apalancó en el pasado para producir una idea de futuro. Pero en tres años no consiguió que ese futuro fuera creíble y todo indica que no sabe muy bien cómo producirlo. Por eso vuelve a recordarnos que lo que había era peor”.

     

    –¿No lo ven como una necesidad?

    –No advierten que no son productos de una sociedad meritocrática. En la medida en que se imaginan como productos de sí mismos, piensan que todos tienen la oportunidad de producirse de ese modo. Ahí hay un problema. En segundo lugar, ellos imaginan que la primera instancia de mejoramiento de la sociedad es el mercado y el mercado no va a producir ni bienes públicos de calidad ni condiciones para que los ciudadanos puedan desarrollar planes de vida autónomos. Cada vez que se apuesta al mercado lo que se hace es postergar la creación de oportunidades para quienes la necesitan hoy.

    –Parece difícil que el Gobierno cambie esa percepción.

    –Hay problemas ideológicos, de imaginación; problemas de experiencias de vida, de grupo de pertenencia. No creo que sean gratuitas las trayectorias en escuelas privadas, la falta de experiencia del uso del transporte colectivo, la falta de experiencia de la dificultad financiera doméstica. Es muy difícil que todas esas carencias de experiencia no impacten sobre la visión del mundo, que orienta las decisiones de la política.

    –Usted critica mucho al capitalismo rentístico y prebendario. ¿Cree que Macri puede combatirlo?

    –Yo ahí pondría una buena carta a favor de Macri. Quiso contribuir a que el capitalismo argentino sea más competitivo y menos rentístico, más abierto, más innovador, más schumpeteriano si se quiere. Quizás quiere todavía aunque no sé si tiene las condiciones para lograrlo.

    –¿Por qué?

    –No hay capacidad de vincular la dinámica del capitalismo a la que Macri aspira con la existencia de privilegios que no son identificados como tales. La promoción industrial en Tierra del Fuego le ha costado al país 3000 millones de dólares por año. 30.000 millones de dólares en 10 años destinados a cinco empresas y 10.000 personas. En mi idea de capitalismo competitivo, es uno de los primeros temas a desarticular. ¿Por qué no ha ocurrido? ¿Porque el amigo Caputo es uno de los empresarios de la isla? Puede ser. ¿Porque los tres senadores de la isla son esenciales para las leyes del Gobierno? No sé. Pero un capitalismo competitivo elimina los privilegios y en lo que va del Gobierno no ha habido preocupación por ese tema. Otro ejemplo: la telefonía celular que todavía no está regulada como servicio público, lo cual supone permanentes abusos de las compañías sobre los consumidores sin un Estado regulador.

    –Salta a la vista también la megafusión Cablevisión-Telecom, que el Gobierno además defiende.

    –Ese es otro ejemplo. Estoy dispuesto a ser un ciudadano capitalista pero quiero serlo en un entorno en el que todos lo sean. Doy otro caso: la ley de promoción del software, que es una ley bien diseñada para estimular una industria naciente con alto potencial de exportaciones que genera trabajo de calidad y no exige insumos importantes para crear valor. Ahora una empresa que cotiza en la Bolsa de Nueva York y vale 1000 millones de dólares no puede estar bajo ese régimen.

     

    Cristina sobre el peronismo 

    –¿Por qué no nació, tres años después, el peronismo postkirchnerista?

    –Porque no tienen una sola idea que la sociedad haya considerado valiosa como para querer adoptarla. Entre Urtubey y su educación católica en las escuelas y De Mendiguren y su idea de una industria bebé que siempre tiene que ser protegida, no encuentro nada que pueda apasionarla. Es un peronismo moderno es cierto, pero es la modernidad del siglo XIX.

     

    “Hay funcionarios que se creen producto de una sociedad meritocrática. Las trayectorias en escuelas privadas, la falta de experiencia del uso del transporte colectivo, la falta de experiencia de la dificultad financiera doméstica, todas esas carencias, impactan sobre la visión del mundo que orienta las decisiones de la política”.

     

    –¿Por qué sigue vigente Cristina como principal referencia opositora?

    –No lo sé. Creo que la base de la adhesión a Cristina está en los sectores populares, donde la política del kirchnerismo fue muy pregnante. Pensemos que se trata de personas a las que la crisis de 2001 sumió en la miseria absoluta sin horizonte de ningún tipo. Para ellos, el kirchnerismo tuvo un discurso de reconocimiento importante que permitió ciertos umbrales de dignidad, de un mínimo precario bienestar material. El kirchnerismo nunca se preocupó porque dejaran esa situación con políticas públicas, como la de la escrituración de tierras, que este Gobierno está instrumentando ahora y hubiera empoderado mucho más que cualquier discurso. Pero el kirchnerismo mantiene un vínculo de lealtad por razones muy comprensibles. El Gobierno actual prometió una prosperidad que no llegó. Para el asalariado, una inflación del 48 por ciento es terrible y el futuro es una fuente de incertidumbre y de amenazas permanentes. Hay gente que no hace un voto ideológico y le quita el apoyo al Gobierno; es comprensible.

    –¿Cómo se explica la paciencia social ante un cuadro complejo y sin perspectivas de mejora en el corto plazo?

    –Dado el nivel de la crisis, hay que celebrar el bajísimo nivel de conflictividad. Con 45 por ciento de inflación, 10 por ciento de desempleo, caída del 15 o el 20 por ciento del salario real, la conflictividad social es muy baja. ¿Por qué? Hay organizaciones que se convierten en interlocutores del Gobierno, negocian y ejercen una representatividad que organiza la demanda. Y eso es una suerte, porque son sectores que quedan menos desguarnecidos y porque afectan menos la gobernabilidad. Entre los sectores medios bajos y medios, pesa la memoria del 2001 y la muy extendida convicción de que es mejor que las cosas no estallen. Esto es una crisis económica, pero no es crisis de la institucionalidad, no es una ruptura de los contratos. Eso no ha ocurrido y creo que nadie quiere que ocurra, salvo algunos que desean que todo eso hunda.

  • Banca Argentina

     

     

    Por Martín Eula | Periodista

     

    Casilda, Chabás y Rosario en la provincia de Santa Fe. Villa Domínguez, en Entre Ríos. Y Tapiales, en ese conglomerado llamado La Matanza en el conurbano de Buenos Aires.

    Jorge Sampaoli, Héctor Cúper y Juan Antonio Pizzi. José Pekerman. Y Ricardo Gareca.

    Argentina, Egipto y Arabia Saudita. Colombia. Y Perú.

    "Somos 44 millones de técnicos" es una frase ramificada que se alimenta y engorda como nunca cuando la Selección juega un Mundial. Un Mundial, el de Rusia, en el que cinco de esos 44 millones dejarán una marca histórica: cinco técnicos argentinos en una Copa del Mundo. Todos paridos por nuestro fútbol: extremista, pasional, desorganizado y ambivalente, pero que no deja de ser una referencia ineludible. Y éste caso es otra muestra cabal.

    El eléctrico Sampaoli llegó a la Argentina cuando la Selección veía un bloqueo en su camino lleno de espinas rumbo a Moscú. Sin dirigir en la Primera de nuestro país, hizo una carrera desde bien abajo, llevó a Chile a la gloria y está a meses de cumplir un sueño. Amante del rock, marcado por sus tatuajes, fanático de River (estudió la mítica Máquina que integraban Muñoz-Moreno-Pedernera-Labruna-Loustau), mira -o miraba- más cine que fútbol porque "un drama te puede permitir pensar para diagnosticar y tomar la decisión acertada". Bielsista a ultranza hasta ganar la Copa América 2015 (final contra Argentina), se hizo menottista y Guardiola le provocó un quiebre. Piensa que es absolutamente necesario cambiar los equipos todo el tiempo como una disputa intelectual y estratégica con el entrenador oponente. "Me duele que en mi país no se respete ni se valore a la Selección como se merece. Tuvimos al mejor futbolista en su momento, tenemos al mejor ahora y la impresión es que no lo queremos disfrutar. Sería bueno que volvamos a encantarnos con la bandera", dijo bastante antes de asumir y hoy disfruta, después del enorme partido en Quito -el de la clasificación- de ese país finalmente rendido a los pies de San Messi.

    El casi olvidado por estas pampas Cúper ya es un faraón. Después de 28 años, condujo a Egipto a un Mundial al darle equilibrio, solidez y presencia a un seleccionado que cuenta con una estrella como Mohamed Salah (Liverpool) y una leyenda en el arco (con 45 años, Essam El-Hadary se transformará en el hombre más veterano en una competencia semejante). En el medio, una pequeña reflexión: Messi y compañía cargan con la cruz de haber perdido tres finales seguidas; en sus 14 equipos que dirigió, Cúper suma 10 subcampeonatos (entre ellos dos de Champions League con el Valencia). Un verdadero tormento para cualquiera en un mundo que apesta por lo exitista. Un aliciente para seguir adelante y no claudicar para este hombre de 62 años que se dará un gusto enorme.

     

     

     

    El último en ingresar a este selecto grupo fue Pizzi. Crucificado por miles de chilenos por quedarse afuera en la última fecha, entró por la ventana al aprovechar una Arabia Saudita que evidentemente cambia entrenadores como de ropa interior. Macanudo, como lo llaman en Chile, reemplazó a Edgardo Bauza, el Patón que dirigió tres selecciones en la previa al Mundial y hasta dijo que se veía "campeón del mundo con Argentina", pero que quedó al margen. Pizzi jugó en Central, Barcelona y River, entre otros, y disputó Francia 98 con España. Dirigió en su país, Perú, Chile, España y México antes de recibir una propuesta millonaria en dólares y tentadora en lo deportivo, y superó a Ramón Díaz en esa carrera. Los saudíes, sin dudas, iban a ser dirigidos por un argentino...

    El maestro Pekerman, el hacedor de tantas figuras argentinas, el que nos distinguió por estilo de juego, resultados y Fair Play en tantos torneos juveniles, al que nadie pudo reemplazar en los Juveniles, el que dejó a Messi en el banco en la eliminación con Alemania en el Mundial 2006... Ese hombre de 68 años ya es un emblema para Colombia, al que comandará en un segundo Mundial seguido. Un logro nada menor para un país que va por su sexto Mundial. Lo hará con una camada de elite liderada por James Rodríguez y Radamel Falcao, a la espera de su gran revancha tras estar lesionado en el 2014. El 5º puesto en Brasil es la zanahoria a superar en lo que seguramente será el cierre de un ciclo muy exitoso.

    El nuevo héroe nacional en Perú es Gareca, que por ejemplo ya tiene una calle con su nombre en el centro de Cuzco, ahí donde en los 3.400 metros de altura cualquiera está más cerca de tocar el cielo con las manos. Eso sienten los peruanos gracias al Tigre porque después de 36 años estarán en una Copa del Mundo. Ex centrodelantero que se dio el gusto de jugar en Boca y en River, recorrió todos los pasos necesarios para ser un entrenador de selección. Y no uno más. Amante del buen fútbol, encontró en Perú a varios jugadores de buenas condiciones técnicas a los que les adosó sentido colectivo, confianza y creencia en una idea. Así, pasó de sumar cuatro puntos en las primeras seis fechas de Eliminatorias a un sprint final que terminó con el triunfo en el Repechaje sobre Nueva Zelanda que todavía se celebra en casi toda América.

    A Sampaoli le tocó un grupo peligroso, Pekerman afrontará una zona pareja y Gareca tiene a un cuco como Francia. Mientras que Cúper y Pizzi (estará en el partido inaugural contra Rusia) se verán las caras el 25 de junio, en el cierre del Grupo A.

     

    Fotos: Gentileza Olé 

  • Carmona, uno de los dos presos más antiguos del país

     

    Por Dante Leguizamón | Periodista

     

    Roberto José Carmona en 1986 asesinó en Córdoba a una adolescente, Gabriela Ceppi, pero su historia delictiva se remonta a antes y después.

     

     

    Si alguien pregunta quién es el preso con más años de detención en el país, nombrará Carlos Robledo Puch: 45 años tras las rejas. Pero poco se sabe de la historia del segundo hombre que más tiempo lleva  tras las rejas en el país. Se trata de Roberto José Carmona, un  hombre que no cometió su serie de crímenes en libertad, sino en el interior de los institutos penitenciarios del país.

    Con 55 años Carmona lleva detenido 31, pero si se suma el tiempo que permaneció en un orfanato (desde los 4 a los 11 años) y alojado en institutos de menores (desde los 13 a los 18) la suma llega a los 43. Más tarde, tras cometer diferentes delitos menores pasó por la Cárcel de Olmos, la de Sierras Chicas y la de San Nicolás. También que conoció los penales de La Plata y Junín hasta que, en 1986, cometió su primer homicidio y llegó al Penal de San Martín en Córdoba. Más tarde fue alojado en los penales de Corrientes y Chaco.

     

    El primer crimen

    Al Fiat 600 de Guillermo Elena le patinaba el embrague pero se bancó sin chistar el viaje a Carlos Paz. Los chicos habían ido a bailar y cerca de las cuatro de la mañana ya estaban en el camino de regreso. Guillermo viajaba atrás. Adelante iban Gabriela Ceppi y Alejandro del Campillo, que se había hecho cargo de conducir.

    La preocupación aquella noche de enero de 1986 pasaba por saber si el motor iba a aguantar el viaje, pero fue la rueda derecha trasera la que los traicionó a la altura del polígono de tiro de la ruta 20, llegando a la ciudad capital.

    Inexpertos -Gabriela tenía 16; los chicos 17 y 18- trataban de cambiar la goma cuando vieron que un Ford Taunus se detenía y un hombre descendía caminando hacia ellos. En el expediente del caso se reconstruye el siguiente diálogo:

    —Hola chicos, ¿qué les pasó?

    Pregunta esa persona, que aparentaba ser apenas unos años mayor que ellos.

    —Pinchamos —contestan Guillermo y Ale­jandro.

    Amable, el hombre enfila hacia su auto para buscar un taco y una llave; los chicos comienzan a sentirse agradecidos de recibir ayuda.

    En el Taunus el conductor tardó un poco más de lo esperado, pero eso no despertó ninguna sospecha. Al acercarse al Fiat entregó la llave cruz y esperó. A los chicos les llamó la atención que se queda­ra un rato con la mirada como perdida. Sólo pronunció unas palabras dirigidas a Gabriela:

    —¿Tenés frío?

    Se sacó la campera de jean para apoyarla sobre los hombros de la adolescente. Unos minutos después el hombre introdujo su mano en la cintura y sacó un arma con la que apuntó a los chicos mientras decía las palabras que quedarían grabadas para siempre en las vidas de Guillermo y Alejandro.

    —Están asaltados.

    Los chicos se apuraron a decir que no tenían nada, pero terminaron entregándole hasta un reloj de poco valor que el ladrón se negó a aceptar. Cuando parecía que la pesadilla terminaba, Carmona se dirigió a Gabriela y le dijo que ella se iba con él.  

    —No. Dejala, no te la llevés… —reaccionó Guiller­mo, recibiendo una cínica respuesta de Carmona.

    —No te preocupés. Es un seguro, la voy a dejar más adelante.

    Segundos después los chicos vieron partir al secuestrador con su amiga. El asaltante llevaba en el bolsillo la llave del Fiat 600. Pasó mucho tiempo hasta que un taxi se detuvo y los chicos pudieron pedirle que los llevara a realizar la denuncia.

    Como todo caso policial impactante, el caso Ceppi fue tapa de los diarios del país. La noticia era relevante. Una adolescente había sido secuestrada cerca de la localidad turística más importante de la provincia. Como no había señales de Gabriela, la his­teria general se agudizó más debido a las pocas pistas que existían del secuestrador.

    Sólo un identikit, el Ford Taunus y un tatuaje en el brazo derecho del secuestrador en el que los chicos habían alcanzado a leer una palabra de moda en aquellos años: Rocky.

     

    La seguidilla

    Atar cabos fue complicado para la Policía. Esta enumeración la sabemos hoy, pero fue reconstruyéndose lentamente durante el mes siguiente al secuestro.

    El mismo día en que se llevó a Gabriela, un conductor a bordo de un Taunus –con un tatuaje de Rocky en el brazo– pasó por Villa María y al llegar a Villa Nueva levantó a un chico que hacía dedo. Era Norberto Ortiz, que volvía a La Carlota después de asistir a un festival de rock en La Falda. En el camino el conductor creyó que Ortiz había visto su arma, así que inventó una excusa: “No te asustes. Soy un Cabo del Ejército y tengo fa­miliares en La Carlota”. Alargando la mentira, el hombre del tatuaje le contó a su acompañante que había estado “de joda” en Alta Gracia y que iba rumbo a Pergamino, donde prestaba servicio en una base militar.

    Al pasar por Etruria encontraron a otro chico al costado de la ruta y lo invitaron a subir. Era Sergio Pieroni, que se dirigía a Chazón pero justo cuando estaban llegando a ese pueblo el conductor del tatuaje de Rocky se desvió y tomó un camino de tierra que llevaba a la laguna La Tunita.

    Allí nuevamente el hombre mostraría su otra cara. En este caso les exigió a los dos pasajeros que lo ayudaran a robar. Él se quedó con la carabina recortada y le entre­gó la nueve milímetros -sin balas- a Pieroni. Los hizo acompañarlo hasta el campamento de unos pescadores y, des­pués de tirar varias balas al aire, robó dinero, un reloj, una carpa, dos estéreos de auto y una carabina. Antes de escaparse se apoderó de las cosas de sus pa­sajeros, a quienes dejó allí con los pescadores. Se fue solo.

    En Canals también hubo noticias. Un hombre tatuado robó un Peugeot 505 y abandonó el Taunus. En Venado Tuerto, un Peugeot 505 evadió un control de la Caminera y en la localidad de María Teresa un hombre con un tatuaje de Rocky en el brazo robó una camioneta Toyota que más tarde aparecería abandonada en la localidad de Junín, en la provincia de Buenos Aires.

    Ninguno de estos cabos sueltos ayudó demasiado. La Policía de Córdoba seguía buscando a Gabriela. Hubo que esperar hasta el 11 de febrero –casi un mes después- cuando el diario La Capital de Rosario publicó una información que llamó la atención de los investigadores. En General Pacheco habían detenido a un hombre que manejaba un taxi Ford Taunus. El taxi era robado y cuando el conductor fue detenido resultó que en el vehículo mante­nía secuestrados al taxista dueño del auto y a una familia entera que había subido como pasajera.

    El hecho era similar a lo que había ocurrido con los jóvenes de Villa Nueva. El diario hablaba de un tal Roberto José Carmona.

    Según cuenta Carlos Campos, el investigador a cargo del caso, fue él quien se comunicó personalmente con la comisaría de General Pacheco y habló con el superior de turno pidiéndole que se fije si la persona detenida tenía un tatuaje en el antebrazo derecho. Media hora después recibió un llamado telefónico con la información que tanto esperaba.

    —No puedo leer toda la palabra, pero sí. Tiene un tatuaje y las primeras dos letras son “erre” y “o” (Ro).

     

    Roberto Carmona                                                        Gabriela Seppi 

     

     

    A los golpes

    Al día siguiente Carmona viajaba a Córdoba acompañado de cuatro policías. La clave de esta historia es entender que hasta ese momento no había certezas de que la persona detenida tuviera que ver con la desaparición de Gabriela Ceppi.

    El comisario Campos era uno de los que viajaba con Carmona hacia Córdoba aquel 14 de febrero. Según la descripción que le hizo al autor de esta nota, durante el trayecto Carmona, tranquilamente, confesó todo sólo después de que le hicieron sentir “que era el mejor delincuente del mundo”. Campos dice que Carmona les contó que inicialmente no pensaba hacerle daño a Gabriela y finalmente confesó que la violó y terminó matándola.

    Cuando llegó a Córdoba, un periodista de La Voz del Interior, Mario Mercuri, cruzó dos palabras con Carmona y éste, con la cara destrozada a golpes, afirmó que le habían pegado durante todo el viaje y que sólo así lo habían obligado a hablar. Lo mismo repitió en 2008 cuando fue entrevistado por el autor de esta crónica.

    Lo cierto es que por esos tiempos llegó a circular un rumor que indicaba que Carmona fue estaqueado en el patio interno del Cabildo Histórico (donde funcionaba la central de Policía) por varias horas, hasta que finalmente confesó que había matado a Gabriela y abandonado su cuerpo en un campo cercano a la localidad de Toledo.

     

    Condenado

    Durante el juicio, cuando Campos aseguró que Carmona le había confesado haber violado dos veces a Gabriela, el asesino reaccionó a los gritos. Dijo que él no era un violador y también aseguró que el mismo Campos lo había “ablandado a golpes” hasta que finalmente le prometieron que, si confesaba, iban a ser considerados con él.

    En su testimonio Carmona dijo que los policías habían inventado lo de la violación porque –al igual que él- no podían explicarse por qué la había matado. Allí fue clave el testimonio de una la psicóloga Liliana Angélica Licitra, a quien Carmona le había dicho que al matar a Gabriela “había sentido que se disparaba contra sí mismo”.

    Cuando el juez le preguntó a Licitra ¿a quién sentaría ella en el banquillo de los acusados? contestó:

    —Yo pondría en primer lugar a la sociedad. Por sus instituciones y por la manera en que se manejan a la hora de acompañar el crecimiento de los niños que albergan. Es evidente que, tal como los ha descripto el acusado, sólo pueden producir un psicópata. Pero también lo sentaría a Carmona, porque comprende y dirige sus actos por lo que, teniendo otras opciones, decidió matar.

    La suerte del asesino de Gabriela Ceppi estaba echada. La Cámara Quinta del Crimen lo condenó ese mismo año a reclusión perpetua (25 años) y le impuso una accesoria por tiempo indeterminado, una medida inconstitucional que significa que, aun cumpliendo la pena, el preso no podría salir en libertad. En sus alegatos los jueces citaron a uno de los testigos, el psiquiatra Eduardo Schoenemann, que calificó de psicópata a Carmona y aseguró que necesitaba “una reeducación” que ninguna institución penitenciaria argentina estaba en condiciones de darle. Además de encerrarlo para siempre, también lo estaban condenando a nunca ser tratado.

    En la cárcel Carmona se convirtió en un preso conflictivo. El primer incidente que trascendió ocurrió a los dos años de la condena, en 1988. Ese día un preso llamado Martín Candelario Castro recibió un puntazo –no demasiado profundo- en el estómago de manos del asesino de Gabriela. Se dijo que Castro se había negado a “entregarle su mujer” al asesino de Ceppi. A la noche, mientras Castro dormía, Carmona atacó de nuevo. El arma no era mortal, pero sí definitiva. Un litro de aceite hirviendo le desfiguró el rostro a Castro, que pasó a llamarse Freddy Krueger en el penal de San Martín.

    En diciembre de 1994 Carmona atacó con un arma blanca a otro reo llamado Héctor Vicente Bolea, que murió a raíz de las heridas recibidas. Bolea era un preso con prestigio y ascendencia, así que en los días siguientes un grupo de detenidos quiso linchar a Carmona. El Servicio Penitenciario lo salvó, pero se hizo imprescindible trasladarlo a la Prisión Regional del Norte, en la provincia de Chaco.

    Carmona volvió a matar cuando se enfrentó a dos internos. A uno le clavó un palo de escoba en el pecho, se trataba de Demetrio Pérez Araujo. El otro sobrevivió de milagro. Durante los procesos judiciales por estos delitos Carmona se negó a hacer declaraciones. Para él esos juicios eran una farsa.

    Años después aceptó hablar con el autor de esta nota. Este es un breve extracto de ese diálogo:

    —Durante el juicio en el año 86 dijiste que no sa­bías por qué lo habías hecho. ¿Respondiste esa pregunta en estos años?

    Veintidós años después del crimen de Gabriela Carmona es­cuchó y pareció divertirse. Respondió sobrador:

    —¿Tenés tiempo?

    —Sí. Sí tengo tiempo.

    —Yo no.

    Contestó él y citó una frase de Charles Manson, el emblemático asesino norteamericano: “Soy todo lo que ustedes quieran que yo sea, pero no saben quién soy”. Por ese entonces le quedaban unos años de cárcel y pensaba que iba a quedar en libertad cerca del año 2012. Temía que cualquier declaración lo complicara.

    Propensa a los mitos carcelarios, la sociedad cordobesa le inventó muchas amantes a Carmona, pero lo cierto es que estando privado de su libertad se enamoró de una mujer con la que mantiene una relación desde hace años. Esa mujer tiene un hijo que fue adoptado por Carmona. Aquella “accesoria por tiempo indeterminado” que lo mantenía preso lo mantuvo en Córdoba hasta el año 2014 en que empezó a gozar del beneficio de las salidas transitorias. Cuando parecía que volvería a vivir en libertad, 28 años después de caer preso, el asesino de Ceppi fue reclamado por la Justicia de Chaco que lo había condenado por el homicidio cometido mientras estuvo alojado en aquella provincia.

    En la actualidad Carmona ha vuelto a acceder a salidas transitorias, pero el tema se ha convertido en un problema para la Justicia. Cada seis meses viaja desde la ciudad chaqueña de Roque Sáenz Peña a Córdoba. Lo hace por cinco días para visitar a su esposa y a su hijo. Lo acompañan cuatro guardias y un chofer en una camioneta del Servicio Penitenciario, lo que implica un enorme gasto para el sistema penitenciario chaqueño.

    Durante un tiempo se le permitía dormir en la casa de la mujer, pero después se determinó que sólo debía estar seis horas en la casa y luego ir a dormir a un penal o a una comisaría. La última visita fue en agosto pasado.

     

  • Contenido local e interés público

     

    Por Martín Becerra | Prof. e Investigador en la UBA, UNQ y Conicet

     

     

    Uno de los aspectos menos abordados y sin embargo más preocupantes de la transformación radical del ecosistema de medios de comunicación en todo el mundo es la desaparición de los productores y difusores de noticias y eventos locales que, en un escenario de concentración a gran escala de las comunicaciones, dejan de ser asunto de interés de los conglomerados dominantes del sector. Organizaciones como Reporteros Sin Fronteras describen el impacto de la digitalización de las comunicaciones en el periodismo local como un proceso grave, disruptivo y avasallador. Pero este desenlace fatal, que en la Argentina sólo en 2017 alcanzó a numerosos medios de comunicación de todos los tamaños y alineamientos político/ideológicos, podría evitarse en muchos casos y atenuarse en otros. 

    El desenlace es inevitable si se dejan la información y la cultura en manos del mercado exclusivamente y si se consagra su funcionamiento a la ley del más fuerte. Entonces sí, la desaparición de especies tiende a la progresiva desertificación de la comunicación local en primer lugar y, luego, amenaza la escala regional. Hay dos consecuencias visibles de ello: la pérdida de empleos y la disminución de perspectivas, géneros y puntos de vista en circulación en una sociedad. Consecuencias que son más dolorosas en ciudades y pueblos pequeños y medianos que en muchos casos ya quedaron sin prensa local y que en la actualidad ven que sus emisoras de radio y tv están al borde del cierre, toda vez que allí la escala económica es inferior a la de los grandes centros urbanos. 

    Además, en un contexto que a nivel normativo alienta la absorción de pequeños emprendimientos por parte de grandes grupos económicos y que en lo político descuida la promoción de la cultura local, la expectativa de supervivencia de empresas y actores no dominantes de la Argentina profunda es menguante. 

    Con todo, podría haber mejores noticias, aún en el complejo panorama global: si en lugar de adoptar un rol de espectador indolente el Estado formulara políticas activas, rescatara la concepción de que la cultura y la información tienen interés público -concepción inserta en la Constitución Nacional- y que su acceso diverso es imprescindible para la construcción de una sociedad democrática. Entonces sería posible aprovechar la potencialidad de las tecnologías digitales para alentar la producción de noticias y entretenimientos en el ámbito local. La cultura es, además de un espacio de identificación y recreación de valores y sentidos, un sector económico que genera empleo, riqueza y que colabora con la ampliación de las competencias intelectuales más amplias en la sociedad. Ello implica, claro está, asumir que no se trata de un sector librado a la mítica mano invisible del mercado sino que, como muchos otros servicios de interés relevante, precisa de apoyos con reglas de juego estables. 

    El interés público justifica la activa promoción de la cultura y las comunicaciones -tal como sostiene la Convención de la UNESCO para la Diversidad Cultural de 2005, ratificada por la Argentina y otros 143 países-, mediante sistemas de aliento directo, subsidios y concursos para promover la generación de contenido local, nacional, independiente y diverso. Sin apoyo público la cinematografía, el teatro, la edición de libros y la música no comercial perecerían, no sólo en la Argentina sino también en países centrales con potentes mercados como Francia, Alemania o Italia. Parte de esta importancia está reconocida en la legislación sobre comunicaciones que promueve a actores locales en ciudades de menos de 80 mil habitantes. 

    Por otro lado, gracias a la intervención de la Comisión Europea, de los tribunales europeos de competencia y justicia y, más recientemente, del Congreso de EEUU, los gigantes globales de Internet van tomando consciencia de que se necesita mucha mayor transparencia y garantías de rendición pública de sus procedimientos con los datos personales y colectivos que recolectan y gestionan. Parte de un nuevo ecosistema de comunicaciones podría estimular la circulación y jerarquización de contenidos locales en pos de un compromiso más sólido con la sostenibilidad de las comunidades. Para ello, nuevamente, es necesario que los Estados refuercen la noción de interés público ligada la cadena de producción y circulación social de información y cultura. 

    Estas oportunidades no estarán abiertas por siempre ni son excluyentes del contexto argentino, aunque en este caso interpela de modo directo las acciones definidas por el gobierno de Mauricio Macri tanto en lo que respecta a su fondo, como también a los métodos de toma de dichas decisiones.

     

     

    Artículo 2 (inciso 7) de la Convención sobre la protección y la promoción de la diversidad de las expresiones culturales de la UNESCO (2005),  ratificada por la República Argentina: 

    “El acceso equitativo a una gama rica y diversificada de expresiones culturales procedentes de todas las partes del mundo y el acceso de las culturas a los medios de expresión y difusión son elementos importantes para valorizar la diversidad cultural y propiciar el entendimiento mutuo.”

     

  • El giro de Facebook

     

    Facebook está en pleno proceso de mutación hacia un modelo que sería compatible con mayores niveles de regulación estatal, así como con prácticas de transparencia y auditoría independiente de la compañía que son inéditas en los gigantes digitales globales.

     

    Martín Becerra |Profesor e Investigador UBA, UNQ y Conicet 

     

    El 15 de noviembre último, Mark Zuckerberg publicó un documento que anticipa un giro trascendente en la política de Facebook y que, si bien en principio alude sólo a la plataforma que creó en 2004, introduce líneas maestras que afectarán en a otras empresas del conglomerado (Instagram o WhatsApp), y que podrían repercutir en el resto del ecosistema digital global (por ejemplo, en YouTube, de Google). 

    En su texto, Zuckerberg reconoce que la plataforma ha sido escenario de acciones funestas para el objetivo de “poner el poder en manos de la gente”. Y promete crear un organismo de apelaciones que sea “independiente, transparente y vinculante” para arbitrar en cuestiones muy sensibles que la compañía gestiona. Se trata de una de las respuestas más osadas desde que la empresa se vio involucrada en escándalos de venta masiva de datos de los usuarios, acusaciones de manipulación electoral, denuncias de sesgo algorítmico y litigios por abuso de posición dominante. 

    El uso de herramientas tecnológicas para “interferir en las elecciones, difundir información errónea e incitar a la violencia” es citado por el dueño de Facebook para reconocer la tensión entre permitir la expresión de cientos (miles, en verdad) de millones y gestionar los límites a las expresiones que pudieran ser violentas, inadecuadas u ofensivas. Es que la noción misma de qué es una expresión violenta, o inadecuada, u ofensiva, varía según el país y el tiempo histórico. Así, mientras que ciertas expresiones antisemitas están prohibidas y se califican como discurso de odio en Alemania o Israel, en cambio, están permitidas en Estados Unidos. O bien las imágenes de desnudos, inofensivas en España o Francia, sin embargo están vedadas en Arabia Saudita. Esta tensión puede resumirse también en la dicotomía que muchos gobiernos (incluidos los de Estados Unidos, China o Rusia) postulan entre libertad de expresión y seguridad (a expensas del derecho a expresarse libremente). 

    Facebook emplea unas 30.000 personas en vigilar el cumplimiento de sus estándares, informa Zuckerberg. Esos estándares son definidos por la compañía sin participación de sus usuarios ni de los representantes democráticos de los países en donde ésta comercializa servicios. 

    En la historia de la plataforma, el proceso de revisión de contenidos ha sido “reactivo y manual” a partir de denuncias de los propios usuarios. Pero con Inteligencia Artificial (IA), Facebook realiza “proactivamente” la revisión de contenidos “potencialmente problemáticos”, según su fundador. Importa recordar que lo “problemático” refiere a los términos y condiciones de la propia empresa. Una de las zonas de mayor aplicación de la IA en Facebook es el contenido “terrorista”. Otra, creciente en importancia, es la manipulación electoral, donde el conglomerado de Zuckerberg no sólo enfoca lo que sucede en su plataforma más masiva, sino también en sus otros servicios, como WhatsApp, para detener la profusión de cuentas falsas que, según el documento, “son el origen de gran parte del spam, la información errónea y las campañas de información coordinada”. 

    Una vez que esta fase actual de la identificación proactiva de contenido “inadecuado” madure, Zuckerberg anunció que estarán en condiciones de “dar a las personas un mayor control de lo que ven”, de revisar más seriamente el sesgo del algoritmo que programa la empresa y de crear un “proceso de apelaciones de contenido” que sea independiente (de Facebook), transparente y vinculante. 

    Resta conocer los detalles acerca del organismo que, según Zuckerberg, tendrá facultades inéditas en el gobierno de cualquiera de los gigantes digitales globales y que será complementado por nuevas regulaciones que el conglomerado está discutiendo con distintos gobiernos en todo el mundo. El giro anunciado es de gran calado y el tiempo dirá si, con su volumen descomunal, Facebook tiene la agilidad como para honrar la palabra de su inventor.

     

     

     

     

  • El mal de la concentración económica en las comunicaciones

     

     

     

    La Comisión Nacional de Defensa de la Competencia cuando afirma que “la competencia es un instrumento fundamental para aumentar el bienestar del consumidor, fortalecer la competitividad de la industria y promover la innovación y el desarrollo económico” está determinando el verdadero sentido del rol importante que tiene que desempeñar.

    La CNDC al momento de desaprobar toda acción empresaria que intenta conformar una posición de concentración económica con conductas anticompetitivas que impiden la democrática promoción de la competencia, está garantizando la equidad en la Nación Argentina.

    En los últimos días de diciembre del 2017 el organismo público mencionado junto al Ente Nacional de Comunicaciones, ENACOM, se encuentran evaluando las condiciones de la probable fusión de las empresas Cablevisión y Telecom. Desde COLSECOR presentamos los aportes colaborativos en un documento público donde básicamente decimos que la finalidad de la CNDC tiene que establecer los límites razonables a los licenciatarios de Servicios TIC con poder significativo de mercado. Los limites son: no permitir el ingreso de las prestaciones de sus servicios en las comunidades de menos de 80 mil habitantes tal como lo señala el Decreto 1340/16.

    En los lugares donde se encuentran las cooperativas brindando servicios de comunicación, las redes son comunitarias. Entendemos que es imprescindible que se adopten políticas públicas que destinen sus acciones con el fin de incentivar con recursos públicos, provenientes del Servicio Universal y con ventajas fiscales para que se consolide tanto la sostenibilidad como el proceso de modernización de dichas redes.

    La generación de condiciones socioeconómicas para que haya ciudades inteligentes a partir de las infraestructuras de las comunicaciones convergentes es vital para que las tecnologías tengan una función social en la productividad.

    Se deben establecer reglas de regulación asimétrica para proteger y reforzar la economía local, la economía solidaria y las fuentes de trabajo, delimitando zonas de exclusión para la operación de servicios por parte de la fusión entre Telecom y Cablevisión en localidades con menos de 80.000 (ochenta mil) habitantes, tal como lo establece el Decreto del Presidente de la Nación, en las que existan actores locales como las cooperativas y pymes que brinden esos servicios.

    La decisión presidencial en el mismo instrumento resolutivo previó evitar el abuso de posición dominante de los jugadores más potentes con acceso a recursos que les han estado vedados a los más pequeños. Creemos que la CNDC debería exigir el cumplimiento del Decreto en este aspecto fundamental.

    La concentración económica en las comunicaciones representa un enorme obstáculo en términos de tarifas razonables de interconexión nacional e internacional; o, en el caso de la televisión por cable, cuando logra determinar un costo excesivo de las señales audiovisuales para las cooperativas, creando de esta manera, una real discriminación en el acceso a contenidos de interés relevante.

    Las comunicaciones convergentes representan un eje fundamental en el desarrollo social sostenible de las 270 urbanizaciones ubicadas en 20 provincias de la República Argentina donde brindan servicios las entidades integradas en COLSECOR. La sociedad civil que se organiza en torno a nuestras cooperativas puede expresar un legítimo testimonio basado en las prácticas sociales solidarias que han permitido a lo largo de muchas décadas, la cohesión para el pleno ejercicio de los derechos de la ciudadanía.

    La intención del documento nace en la convicción democrática y en la férrea idea de hacer un verdadero desarrollo federal del país.

     

     

  • El mundial a sus pies

     

    Por Martín Eula | Periodista 

     

    Después de 32 años, con la final con Alemania en el Maracaná todavía dando vueltas por las cabezas de millones de futboleros y luego del padecimiento que fue la Eliminatoria, Argentina llegará a Rusia 1018 -el Mundial ya golpea nuestras puertas- con la chapa que le da tener al mejor jugador del mundo, el mote de amenaza y el desafío de transformarse en candidata a partir de la generación de un equipo. Y con la certeza, claro, de ya conocer quiénes serán sus tres primeros rivales.

    El sorteo, ese show que despierta las más variadas interpretaciones, deparó un grupo que no es de la muerte pero de ninguna manera se lo puede calificar de la suerte. Y dos frases, de dos hombres de ideologías parecidas y campeones del mundo, lo testifican: "No me gusta la zona. Islandia es una piedra, con jugadores heroicos, y Croacia tiene al mejor mediocentro del mundo (por Luka Modric)", diagnosticó Jorge Valdano. "Con Islandia y Nigeria son seis puntos seguros", aseveró César Luis Menotti. El jueguito, como el fútbol mismo, es hermoso. Y lo será hasta el mismo día del debut, el 16 de junio en Moscú.

    Argentina va a depender mucho de Argentina y eso también genera una ambigüedad. Diez días con dos amistosos en marzo y una concentración de tres semanas y media justo antes de viajar a Rusia serán los momentos de esa preparación final en la que Jorge Sampaoli tendrá la misión y la obligación de formar una estructura y darle una identidad definida a la Selección para no depender pura y exclusivamente de Messi. Y los jugadores deberán ayudar y ser funcionales, liberarse de la mochila de las finales perdidas, estar enfocados y ser con Argentina lo que son en sus poderosos clubes europeos.

     

    ¿Quiénes son?

    "Es algo bonito y romántico jugar nuestro primer partido en un Mundial contra una Selección con la historia de la Argentina y en la que juega Messi". Heimir Hallgrímsson es dentista, fue entrenador de un equipo femenino y es el técnico que llevó a Islandia al Mundial después de un gran trabajo de base, una Eurocopa soñada en 2016 y de ganar su zona en las Eliminatorias Europeas (dejó segunda a Croacia). Un país con menos de 100 futbolistas profesionales, el de menos habitantes en jugar una Copa del Mundo en su historia, va a llegar liberado pero jamás se apartará de un método incorporado y que le dio tantos resultados: son un bloque, corren todos, ocupan espacios y son rápidos para contragolpear. El Everton inglés pagó 50 millones de euros -su compra más cara- por Gylfi Sigurdsson, la estrella de un equipo que va a ser un desafío para nuestros relatores: todos sus jugadores terminan en "son".

     

     

     

     

    Un peligro

    Uno de los armadores del Real Madrid. Un sostén del Barcelona. Un atacante devenido en volante de la Juventus. Dos futbolistas dinámicos y con gol del Inter. El arquero del Monaco. Un zaguero del Liverpool. Otro defensor del Atlético de Madrid. El centrodelantero del Milan... A Modric, Rakitic, Mandzukic, Perisic, Brozovic, Subasic, Lovren, Vrsaljko y Kalinic se les suman tipos que también juegan en las principales ligas de Europa. Si Islandia es una piedra, Croacia es mucho más que un ladrillo. Es la gran amenaza y contra quien -lógica mediante- la Selección dirimirá ser primera en el Grupo D. Una gran generación de jugadores que a veces peca de cierto individualismo.

     


     

    Los candidatos y algo más

    La cátedra -¿existe una cátedra en el fútbol?- indica que Brasil, Alemania y Francia son los favoritos. Y que España y Argentina arrancan en un segundo escalón de favoritismo.

    Tite le devolvió la alegría a Brasil, le dio una identidad definida y barrió con las cenizas del 1-7 con Alemania en su propia casa. Diez triunfos y dos empates en Eliminatorias y armar un bloque para explotar al genial Neymar transformaron al Scratch en un verdadero cuco al que, encima, le tocó una zona amena (Suiza, Serbia y Costa Rica no emergen como amenazas serias ante tanto potencial).

    Alemania, aunque a Sampaoli no le guste cómo juega, arrastra un trabajo que debería actuar de modelo, jamás se durmió en la comodidad que puede darte un título y llegará a Rusia con una renovación que mezclará el pasado-presente (Müller-Kroos) con el presente-futuro (Kimmich-Werner). Ganó todos sus partidos de Eliminatorias y Joachim Löw dispone de futbolistas como para armar dos equipos de primerísimo nivel (México, Suecia y Corea serán sus primeros escollos).

    Francia se ganó ese status, más que nada en la opinión de los futbolistas rivales, por una generación de jugadores jóvenes (y otros no tanto) que asustan. Lloris al arco, Varane y Umtiti como zagueros. Kanté y Pogba en el medio. Griezmann, Lacazette y Mbappé en la ofensiva le dan forma a una columna firmísima. Y se van a privar de Benzema. Con Dinamarca, Perú y Australia conformarán una zona que en la Argentina se mirará con suma atención.

    Y España mantiene su esencia de jugar al fútbol. Ahora con Julen Lopetegui en el banco, se sostiene en los cracks del Barcelona y el Real Madrid y se vio oxigenada con el talento de Isco y Asencio, y la presencia de Saúl Iñíguez, un producto del Cholo Simeone en el Atlético de Madrid. El 15 de junio, en Sochi, los españoles tendrán la primera gran prueba ante Portugal y el estelar Cristiano Ronaldo. Y atención con los últimos campeones de Europa, que a la omnipresente presencia de su estrella le agregaron solidez.

    Inglaterra y Bélgica, en tanto, buscarán el 1 en el Grupo G ante los supuestamente débiles Panamá y Túnez. Para los ingleses será la oportunidad de mostrarle al mundo a un grupo de jóvenes de enorme jerarquía que fueron moldeados por el argentino Mauricio Pochettino en Tottenham (Harry Kane, Walker, Dier y Dele Alli). A los belgas se les caen las figuras de los bolsillos, desde su arquero Courtois hasta el talento goleador de Edin Hazard pasando por la potencia de Romelu Lukaku.

    Un sorteo que no deparó grupos de la muerte ni nada parecido, sí aportó una zona que puede ser considerada la más pareja: es la que conforman la Colombia de Pekerman, la Polonia de Lewandowki, la siempre ordenada Japón y el peligro africano que es Senegal. Mientras que en la zona que abrirá la Copa del Mundo, Uruguay surge como un posible candidato de la mano de Suárez-Cavani y una renovación en la mitad de la cancha que hizo el Maestro Tabárez. El Egipto de Héctor Cúper, con Salah como estrella, puede disputarle ese posible liderazgo. A Rusia lo ampara la localía y Arabia Saudita (con Pizzi en el banco) arranca en desigualdad de poderío y condiciones.

    Un menú abierto, en definitiva, y que siempre debe estar atento a las sorpresas como la que dio Costa Rica en Brasil 2014.  


    El enigma

    Un Mundial sin tener enfrente a Nigeria no parece ser un Mundial para la Argentina. Por quinta vez, tercera de manera consecutiva, los africanos se le plantarán a Messi con esa mezcla de inconsciencia, roce en diferentes ligas, anarquía potencia y talento que caracteriza a sus futbolistas. Dirigidos por un alemán (Gernot Rohr), con Obi Mikel de capitán y bandera y con delanteros rapidísimos que actúan en la Premier League, Nigeria refleja como ningún rival lo que es el grupo de Argentina: factible pero bajo ningún punto de vista ganable solamente por inercia o por nombres.

      

     

    El camino

    "Son rivales con pocas obligaciones y mucho entusiasmo. Van a dar pelea pero dependerá de nosotros", explicó Sampaoli, quien al mismo tiempo aceptó que mirará con atención el Grupo C, en el que Francia -un verdadero peligro- es favorita, Dinamarca y Perú asoman como potenciales segundos y Australia aparece en un tercer orden. De ellos saldrá el rival de octavos de final si la Selección ratifica credenciales y supera la ronda inicial como líder de su zona. En tal caso, España o Portugal en cuartos y Alemania o Inglaterra en semifinales serían los rivales en el camino a otra final. En caso de un segundo puesto, Francia, de nuevo España o Portugal y Brasil aparecerían como los obstáculos rumbo al domingo 15 de julio en el estadio Olímpico de Moscú. Porque está bien recordar que nos encantan los extremos y pasamos del temor paralizante por no estar en Rusia a la ilusión movilizante de llegar al último partido.

    Y hay una razón que sustenta ese sentimiento. En un Mundial no puede faltar el distinto y Messi se ganó al acceso casi solo en aquella patriada en la altura de Quito... "Tenemos que establecer una forma y ser la Argentina que queremos ser. Y tenemos al mejor del mundo y de la historia", dijo Sampaoli sobre el equipo y sobre el 10 que merece emular a Maradona.

    Porque seamos sinceros: Messi tiene que ser campeón del mundo.

     

     Fotos: gentileza Olé 

  • En animales, la comida “chatarra” provoca sobrepeso hereditario

     

    Experimentos realizados con roedores evidencian que las crías de padres habituados a una dieta hipergrasa nacen con más peso o lo ganan rápidamente al llegar a la adolescencia.

  • Grooming, las redes del abuso sexual infantil

     

    Desde 2013 el ciberacoso virtual está penalizado por la ley y la Justicia ha desarrollado numerosas causas. Sin embargo, el problema todavía es poco conocido y difícil de prevenir, sobre todo por parte de los adultos.

     

    Osvaldo Aguirre| Escritor y periodista 

     

    En su perfil de Facebook decía llamarse Sole y tener 10 años de edad. Entre sus contactos había 73 niños y niñas de distintas ciudades del país. En realidad se trataba de un adulto de 26 años, que participaba en foros internacionales de pedófilos y perseguía a menores en internet bajo esa falsa identidad. El caso se conoció en la ciudad de Zárate en 2010, cuando el grooming, el término que designa el ciberacoso, apenas era conocido en Argentina. Y fue solo el principio.

    Leandro Nicolás Fragosa, el acosador en cuestión, terminó condenado en 2013 a 10 años de prisión por corrupción de menores, luego de que un padre advirtiera que le enviaba videos y mensajes pornográficos a su hija, de 9. Algo estaba cambiando: el 13 de noviembre de ese año el grooming fue incorporado al artículo 131 del Código Penal argentino, en el capítulo que penaliza los delitos contra la identidad sexual.

    La ley estableció así una pena de entre seis meses y cuatro años de prisión para “el que, por medio de comunicaciones electrónicas, telecomunicaciones o cualquier otra tecnología de transmisión de datos, contactare a una persona menor de edad con el propósito de cometer cualquier delito contra la integridad sexual”.

    El caso de Micaela Ortega, la nena de 12 años asesinada en 2016 en Bahía Blanca por un hombre, Jonathan Luna, que la captó a través de Facebook haciéndose pasar por una menor, señaló un hito en el interés público sobre el grooming. Sin embargo, para los especialistas todavía es un problema desconocido, difícil de prevenir y de perseguir y mal contemplado por la legislación.

    “El grooming está instalado en la agenda de los medios, pero no en la agenda de la sociedad. Una cosa es haberlo escuchado nombrar y otra es saber de qué se trata”, advierte el abogado Hernán Navarro, director de Grooming Argentina, una ONG pionera en la prevención y la concientización sobre el problema.

    Navarro admite que actualmente “se habla más del tema”, pero las encuestas  impiden ser demasiado optimistas. Según datos de diciembre de 2017, afirma, “el 70 por ciento de la sociedad desconoce por completo de qué se trata”. Y lo dice también por experiencia propia: en el Congreso de Educación Sexual Integral realizado en mayo de este año en Santiago del Estero, “había 2000 personas en el auditorio y ante la pregunta sobre quiénes sabían qué era el grooming levantaron la mano apenas 22”.

     
    La punta del iceberg

    Entre otras acciones, Grooming Argentina elaboró la aplicación GAPP,  disponible para IOS y Android. “Es una herramienta que permite denunciar un caso de grooming en tiempo real. Con solo tocar un botón la víctima se comunica con nuestro WhatsApp y activa el protocolo de actuación, que tiene que ver con viabilizar la denuncia. Somos un nexo con la Justicia”, explica Navarro.

    La aplicación apunta también a dar mayor visibilidad al acoso virtual. “Lamentablemente hay pocas denuncias, por un lado por desconocimiento y también porque la propia revictimización, el pudor, el miedo de contar la situación vivida, hacen que los chicos borren contenidos y elementos probatorios, y no tenemos la evidencia para aportar en un proceso penal”, agrega el director de Grooming Argentina.

    Los casos difundidos a través de la prensa muestran que, como la violencia de género, el grooming es una práctica que atraviesa a todas las clases sociales. Y con frecuencia involucra a figuras de autoridad para niños, niñas y adolescentes, personas que están precisamente encargadas de su cuidado o que desempeñan algún rol en la educación o en la vida social de los menores.

    En octubre de 2017, un profesor de música y subdirector de coro en dos escuelas privadas de Merlo, en la provincia de Buenos Aires, fue condenado a seis meses de prisión en suspenso por acosar a través de la web a una alumna de 14 años. Un mes después, un profesor de educación física de la localidad de Fortín Olmos, en Santa Fe, fue a su vez imputado por corrupción de menores agravada y grooming contra cinco estudiantes.

    Juan Valdez, el profesor imputado en Fortín Olmos, fue detenido además por el femicidio de Rosalía Jara, de 19 años, con quien tenía una hija de tres. Jara desapareció en julio de 2017 y sus restos fueron hallados en agosto de este año en un paraje rural a 50 kilómetros de su casa, con huellas de golpes.

    También en noviembre de 2017 fue imputado por grooming el párroco de la localidad de Monte Vera, cerca de la ciudad de Santa Fe. El sacerdote, de 41 años, se contactó con una menor de 16 a través de Instagram, y su condición hizo que el caso tuviera algo que generalmente falta en el grooming: repercusión social.

     

    Imágenes perdidas

    En noviembre de 2016 la Fiscalía de la ciudad de Buenos Aires detectó a un groomer que había acosado a 90 menores en todo el país. Bajo 18 perfiles falsos de Facebook, el acosador había recopilado más de 1000 fotografías y 100 videos de sus contactos, niñas y adolescentes de entre 11 y 16 años.

    El acosador, radicado en Perú, se hacía pasar por un adolescente y logró mantenerse en la web durante más de dos años. Después de construir una relación de confianza con las menores, trataba de obtener fotos de situaciones sexuales.

    “La pornografía infantil es el material de abuso sexual infantil -señala Hernán Navarro-. Lamentablemente es un negocio muy rentable y Argentina se encuentra entre los 10 países del mundo con mayor tráfico de pornografía infantil. El grooming es un medio para nutrir ese negocio”.

    Las imágenes que empiezan a circular en internet son irrecuperables. “Por eso trabajamos mucho en las escuelas con la prevención del sexting, las prácticas donde se envían contenidos sexuales explícitos o de desnudez o semidesnudez sin advertir que el contenido se puede compartir o viralizar. Esta práctica está creciendo entre los adolescentes. Todo lo que subimos a las redes sociales hace a nuestra identidad y a nuestra reputación digital, y por eso es necesario que los chicos cuiden su privacidad”, dice Navarro.

    En octubre de 2017 la justicia de Bahía Blanca condenó a Jonathan Luna a la pena de prisión perpetua por el crimen de Micaela Ortega, en lo que fue el primer juicio por un caso de grooming y femicidio a partir de la sanción de la ley. Luna contactó a la menor a través de Facebook y se hizo pasar por una nena de su misma edad, para atraerla hacia un encuentro personal donde la asesinó mediante golpes y estrangulación, después de que ella se resistiera a una violación.

    La respuesta de la Justicia es más dudosa en otras causas, como la que enfrenta Walter Ezequiel Onieva, acusado por grooming, abuso sexual gravemente ultrajante y corrupción agravada contra cinco menores de entre 10 y 12 años en la ciudad de Reconquista, en Santa Fe.

    Onieva, de 27 años e hijo de un alto exjefe de la policía santafesina, se mantuvo prófugo y según la querella borró pruebas de sus delitos. Después de presentarse y de pasar un período bajo arresto domiciliario, no solo obtuvo el beneficio de la libertad sino que se le permitió el acceso a Internet, el medio que había utilizado para agredir a las menores.

    La abogada de dos de las niñas, Luciana González, denunció que Onieva aprovechó la situación para molestar a las víctimas y a los testigos. Una audiencia de apelación tuvo que ser suspendida cuando allegados al acosador agredieron en los tribunales de Reconquista a los familiares de las menores y a la abogada.

    El juez Mauricio Martelossi, cuestionado por su actuación en otros casos de delitos contra la integridad sexual, justificó los beneficios para Onieva con una argumentación digna de mejor causa: prohibir el acceso a Internet al acosador, dijo, “sería una medida muchísimo más gravosa que inclusive la prisión en dependencia de la policía o de los servicios penitenciarios”. El 13 de octubre, la Cámara de Apelación Penal de la ciudad de Vera revocó la libertad de Onieva y le prohibió el uso de la web y las redes sociales.

     

    Una mala legislación

    “Nosotros somos críticos de la ley de grooming -dice Hernán Navarro-. Pensamos que no alcanza a tutelar el bien jurídico protegido, la integridad sexual de niños, niñas y adolescentes en los entornos digitales. Es una norma ambigua que no es precisa en su redacción y posibilita interpretaciones diversas. Además no contempla agravantes ni ningún tipo de inhabilitación  para aquellos condenados que por ejemplo sean encargados de la educación de los niños y niñas, y es un delito excarcelable”.

    La penalización del grooming es similar a la del abuso sexual simple. “Si le tuviera que poner un título a la ley, diría que hay una buena intención del legislador escondida en una mala legislación, que debe ser modificada en forma urgente”, destaca el director de Grooming Argentina.

    Navarro cree sin embargo que “por más que agravemos las penas no vamos a corregir la conducta de los groomers, porque son pedófilos” y se inclina por “trabajar en detección temprana, en reducción de daño, en medidas preventivas, con una norma que pueda tutelar ese bien jurídico”.

    El patrón de los groomers consiste básicamente en disimular su identidad para captar la confianza de las víctimas y colocarse en una situación de fuerza para obligarlas a preservar el contacto y mantener el secreto. También pueden encontrarse en grupos de Facebook, como ocurrió en el caso de S., una menor de 13 años de la ciudad de Buenos Aires que el 19 de octubre de 2016 ingresó a un lugar virtual “para encontrar gente para charlar y conocerse” y fue contactada por un hombre de 43 años, Ramiro Alfredo Melgarejo.

    Según la investigación judicial, Melgarejo logró que la menor le enviara fotos con y sin ropa y cuando ella se negó a enviar más imágenes la amenazó con difundir en Facebook las fotos que ya tenía y le envió mensajes de texto y un  video con una escena sexual a su celular. El hombre fue detenido por la intervención de la madre de la menor y en enero de 2018 resultó condenado a tres años de prisión en suspenso por ciberacoso y amenazas.

    “Los groomers son depredadores sexuales -afirma Navarro-. Acechan y rodean a las víctimas hasta lograr lo que buscan. En la mayoría de los casos los ataques comienzan y terminan en el espacio digital, no trascienden al campo físico”. La característica del ciberacoso no disminuye su gravedad, al contrario: “El grooming es la nueva modalidad del abuso sexual infantil. Un abuso que nada tiene que ver con un contacto físico, un abuso donde la novedad son las tecnologías de comunicación y que provoca daños muy serios, sobre todo teniendo en cuenta las edades de las víctimas”.

     

    Un derecho perdido

    Navarro suele decir que dejar a los chicos solos en Internet es como abandonarlos en la calle. “El único responsable del grooming es el mundo adulto -enfatiza-. El adulto tiene que ser el adulto responsable hasta la mayoría de edad, en el cuidado, el acompañamiento, la protección de los chicos en todas las etapas de la niñez y la adolescencia. El adulto de hoy tiene una falsa percepción de la seguridad y del control sobre sus hijos, piensa que por darles  acceso a la tecnología y tenerlos en la casa ya están controlando. Pero si no hay supervisión, si no hay pautas y prácticas responsables, los chicos están solos”.

    Para Navarro, “el derecho a la intimidad parece un derecho perdido con la irrupción de Internet, la velocidad con la que viajan los contenidos y con esa falta de percepción de los riesgos por parte de los chicos”. Pero el foco vuelve a plantearse sobre un mundo adulto “que es analfabeto en materia digital y que en el imaginario de los adolescentes no aparece como capaz de brindar ayuda porque no habla el mismo idioma ni entiende las redes sociales”.

    La prevención incumbe entonces a los adultos. “Preguntarnos cómo se vinculan los chicos en sus entornos digitales, cómo nos preparamos para acompañarlos y no tomar decisiones apresuradas sin advertir el riesgo y la vulnerabilidad de los niños, niñas y adolescentes. Tenemos que comenzar por promover un adulto responsable en los entornos digitales”.

     

     

  • Misión, visión y valores de la Fundación COLSECOR

     

     

     

    Misión

    La formulación de la misión representa la definición expresa del propósito principal que tiene la Fundación, por y para qué existe, qué identidad comparten las asociadas, hacia qué objetivos prioritarios deberán dirigir sus decisiones y prácticas. Algunas preguntas que van a orientar la definición de la misión son las siguientes: ¿quiénes somos? ¿Por y para qué existimos? ¿Qué pretendemos conseguir en el largo plazo?

    La Fundación COLSECOR es un instrumento organizativo para la integración y el fortalecimiento del sector cooperativo y de las capacidades de sus hacedores, que promueve la generación de información, el conocimiento aplicado en las prácticas y con valores solidarios, impulsando la participación socio comunitaria en defensa de los intereses colectivos al servicio de las personas, contribuyendo al desarrollo integral de nuestras comunidades.

     

    Visión

    La visión tiene la determinante función de proponer y proyectar los sueños colectivos de la Fundación, qué queremos ser en el mejor de los escenarios mediatos y deseables, hacia qué horizontes orientamos las acciones cotidianas.

    Implica responder las siguientes preguntas: ¿cuál deberá ser el estado ideal de la Fundación en el largo plazo? ¿De qué manera desean las asociadas que la Fundación se encuentre en un futuro mediato y deseable? ¿Cuáles son los sueños compartidos para la entidad?

    La Fundación COLSECOR consolidada como espacio de encuentro, generación de ideas y caja de resonancia de la Economía Social, como referente de cooperación e integración entre cooperativas que atiende con eficacia a las necesidades y demandas de sus asociadas, y como emblema de la promoción de transformaciones socioeconómicas en nuestras comunidades que contribuyan a una sociedad más justa, equitativa y solidaria.

     

    Valores

    Tenemos un sistema de valores que atraviesan nuestra toma de decisiones y un conjunto de atributos positivos que dan sentido a lo que hacemos. Éstos definen un posicionamiento ético desde el cual construimos el proyecto de la Fundación y contribuimos a transformar las realidades.

    Definimos diez valores que conforman el significado y diseñan las formas de organización de la actividad, constituyéndose en un soporte estructural a la cultura organizacional y a la metodología de trabajo. Estos valores son una representación de las creencias, las perspectivas trazadas, las aspiraciones, los conocimientos conformados y la identidad constituida en la Fundación.

    De este modo, los valores, orientan lo que hacemos cada día y se constituyen como un parámetro para verificar la coherencia de las decisiones y prácticas.

    Profundizando sobre nuestros valores, introducimos las siguientes preguntas: ¿cómo entendemos el significado de cada uno de estos valores? ¿Cómo orientan las acciones de la Fundación? ¿De qué manera se llevan a la práctica? ¿De qué modos se expresa el cumplimiento de estos valores en los procesos de gestión?

    La actividad de la Fundación se cimenta a partir de los siguientes valores: una conducta social ética, un sentido de cooperación e integración entre organizaciones de la Economía Social, procesos que están atravesados por la democracia interna, la participación de las entidades asociadas a COLSECOR y la organización comunitaria en cada población. A partir de esta base, gestamos vínculos solidarios y en condiciones de igualdad con los distintos hacedores del cooperativismo para contribuir al desarrollo integral de las personas, priorizando el territorioy generando las condiciones para el ejercicio de los derechos de la ciudadanía

    Estos diez valores constituyen el posicionamiento ético de la Fundación. Representan la plataforma desde la cual llevaremos a la práctica nuestra actividad, marcando una actitud de reflexión, de conocimiento, de compromiso y de cuidado con respecto a las organizaciones del sector, a las comunidades, a los entornos; en definitiva, a la realidad.

     

  • Xi Jinping, líder máximo de la China en ascenso

     

    Por Gabriel Puricelli  

    Coordinador del Programa de Política Internacional del Laboratorio de Políticas Públicas.

     

     

    Las extensiones verdes de soja, con las plantas ocupando hasta el terreno que separa el borde de la ruta del alambrado del campo no estarían allí si al otro lado del mundo un enorme país, un antiguo imperio, no hubiera empezado a cambiar su dieta. El demorado gran salto adelante de China, como el salto de cualquier gigante, reacomodó las cosas en los lugares más remotos del globo. Después de la muerte de Mao Tsé-tung, en 1976, la economía china era 12 veces más pequeña que la de EE.UU. Hoy a este gigante asiático (seguido la distancia por su vecina India) le bastaría incrementar en “apenas” un 50% su producto interno bruto para alcanzar a los EE.UU. En el camino, la dieta de gran parte de sus 1.400 millones de ciudadanos, en especial los que viven en sus pujantes megalópolis, incorporó carnes y transformó al arroz de plato principal en acompañamiento. Esa nueva dieta se empezó a surtir en parte con cerdos, cuya dieta, a su vez, es el alimento balanceado que se prepara con el poroto de soja que viene de Argentina, de Brasil, de Paraguay. 

    Bastaría observar este aspecto para darnos cuenta de que China está muchísimo más cerca de Argentina que lo que los mapas sugieren. Así y todo, y aunque lo que venimos de contar no es un hecho nuevo, China se nos antoja todavía exótica y lejana. Un hecho crucial, como la realización del congreso quinquenal del Partido Comunista chino (PCCh), que gobierna ese país desde la revolución de 1949, puede tener muchísima menos cobertura en los medios argentinos que una tormenta tropical en un destino vacacional que frecuentan nuestros conciudadanos de mayores ingresos. 

    El XIX Congreso del PCCh, que se reunió en Pekín entre el 18 y el 24 de octubre, es uno de los hechos políticos ocurridos fuera de nuestras fronteras que más importancia tiene para el futuro de la economía y la política exterior argentinas, aunque no suscite una curiosidad proporcional entre nosotros. Los congresos quinquenales del partido único son el momento en el que el régimen pasa revista a los logros y fracasos del lustro pasado y en el que se precisa la hoja de ruta para los próximos cinco años y se definen las metas de mucho más largo plazo para la planificación centralizada del vértice del partido. En este último congreso, se fijaron objetivos a alcanzar en los próximos centenarios de dos fechas claves de la mitología comunista china: llegar a ser una sociedad “moderadamente próspera” en 2021, a 100 años de la fundación del partido, y alcanzar el estatus de sociedad “completamente desarrollada y avanzada” en 2049, a un siglo de la revolución. 

     

    XIX Congreso del Partido Comunista Chino [18 al 24 de octubre de 2017 ] 

     

    El primer objetivo supone la eliminación de la pobreza. Significa, asimismo, que China continuará ampliando el universo de sus habitantes que acceden a esa dieta más sofisticada que continuará requiriendo importaciones de soja en gran escala. El segundo objetivo implica poner a China a la par con las sociedades de mayor desarrollo humano del planeta y como una potencia global. Ello va de la mano de demandas más sofisticadas, que incluyen (entre muchas otras) un impulso cada vez más decidido al abandono del motor de combustión en los vehículos (aspecto en el que China ya está hoy a la vanguardia) y su reemplazo por motores eléctricos que requieren de litio, mineral cuyas reservas mundiales están fuertemente concentradas en Argentina, Bolivia y Chile. Si recordamos que en la actualidad casi uno de cada cinco seres humanos es ciudadano chino, entenderemos cuán cruciales son las decisiones de mediano y largo plazo que toma ese país. No se trata simplemente de ver cómo ha avanzado la frontera agrícola en América del Sur para satisfacer la demanda de aquel: se trata de ver el trabajo a destajo de las minas de hierro de Australia para alimentar la siderurgia china, de ver cómo avanza también la soja, cómo se modernizan los trenes de pasajeros y de carga, cómo se llenan de nuevas grúas y dársenas los puertos en los países de África que están sobre el Océano Índico y sobre el Mar Rojo. El impacto de esta China en ascenso no deja casi ningún rincón del globo ajeno a los cambios. En la proyección global china, esa huella configura una nueva Ruta de la Seda, que ya no es tan sólo el camino terrestre de las caravanas comerciales que unieron en la Antigüedad a China con el Mediterráneo y las rutas marítimas que llegaban al Cuerno de África. En la última cumbre de la iniciativa “Una Franja, Una Ruta”, que lideró el Presidente Xi Jinping y de la que participó Mauricio Macri, aquel incluyó al Mercosur en la nueva carta marítima de esa nueva Ruta de la Seda. 

    El despliegue estratégico de China que dibuja esa ruta comercial coincide con el itinerario del ascenso pacífico al estatus de potencia global que el gigante asiático se fijó a sí mismo. China no sólo busca que su ascenso no resulte amenazante para Estados Unidos y sus aliados por razones tácticas (todavía carece del músculo militar para hacerles frente), sino que tiene raíces en el pensamiento clásico chino sobre el “mundo armonioso”. China se ve a sí misma como un país que aspira a ser el más respetuoso del derecho internacional (algo que algunos de los vecinos con los que comparte el Mar de China pondrían en discusión) y como un promotor de la democratización de las relaciones internacionales. La circunstancia de la elección de Donald Trump como un presidente de EE.UU. que sostiene ruidosamente la visión contraria, aislacionista y despreciativa de todo lo que sean reglas que puedan tratar de poner límites a su poder, hace que muchos países estén acogiendo con gusto la defensa china de un orden internacional basado en reglas. 

     

    Esa proyección de imagen de panda bueno hacia el exterior contrasta con la concentración de poder en las manos de un solo hombre que el Congreso del PCCh consagró. Xi Jinping, presidente de la república popular, pero antes, Secretario General del partido, hizo de la cita quinquenal la ocasión para escenificar y ratificar un poder que llevó a la revista británica The Economist a ponerlo en su tapa como “el hombre más poderoso del mundo”. En un evento como el congreso, cuidadosamente coreografiado, donde se miden y cargan de significado no sólo las palabras, sino también los gestos, hasta el más mínimo, varias cosas quedaron en evidencia. Xi habló durante dos horas y media, más que duplicando el promedio de sus más recientes antecesores en el cargo. El partido incorporó a su constitución el “pensamiento Xi Jinping” como una de sus fuentes doctrinarias, junto a Mao Tse-tung y Deng Xiaoping (y a Marx, Engels y Lenin). El congreso, contrariamente a lo que había sucedido con sus dos predecesores inmediatos, no fue el habitual congreso de mitad de mandato que posiciona a un claro sucesor, como fue el caso de la consagración del propio Xi como delfín, diez años atrás. Cada uno de estos tres hechos tiene una traducción: el primero define el poder que concentra actualmente el presidente, el segundo subraya el peso histórico de su liderazgo y el tercero indica que Xi podría tener en mente permanecer como líder más allá del límite no escrito de diez años en el cargo al que se habían atenido los presidentes Jiang Zemin y Hu Jintao. 

    Un líder autoritario que defiende la convivencia internacional, un comunista que lleva adelante la modernización capitalista más veloz que se haya conocido, Xi representa, junto a la China en ascenso, un ancla de certidumbre en un mundo turbulento y cambiante. En el otro lado del mundo, esa certidumbre se traduce en la continuidad de las actividades extractivas en la agricultura y en la minería para alimentar el ascenso de la que será la gran potencia, a más tardar, del siglo XXII.