• Banca Argentina

     

     

    Por Martín Eula | Periodista

     

    Casilda, Chabás y Rosario en la provincia de Santa Fe. Villa Domínguez, en Entre Ríos. Y Tapiales, en ese conglomerado llamado La Matanza en el conurbano de Buenos Aires.

    Jorge Sampaoli, Héctor Cúper y Juan Antonio Pizzi. José Pekerman. Y Ricardo Gareca.

    Argentina, Egipto y Arabia Saudita. Colombia. Y Perú.

    "Somos 44 millones de técnicos" es una frase ramificada que se alimenta y engorda como nunca cuando la Selección juega un Mundial. Un Mundial, el de Rusia, en el que cinco de esos 44 millones dejarán una marca histórica: cinco técnicos argentinos en una Copa del Mundo. Todos paridos por nuestro fútbol: extremista, pasional, desorganizado y ambivalente, pero que no deja de ser una referencia ineludible. Y éste caso es otra muestra cabal.

    El eléctrico Sampaoli llegó a la Argentina cuando la Selección veía un bloqueo en su camino lleno de espinas rumbo a Moscú. Sin dirigir en la Primera de nuestro país, hizo una carrera desde bien abajo, llevó a Chile a la gloria y está a meses de cumplir un sueño. Amante del rock, marcado por sus tatuajes, fanático de River (estudió la mítica Máquina que integraban Muñoz-Moreno-Pedernera-Labruna-Loustau), mira -o miraba- más cine que fútbol porque "un drama te puede permitir pensar para diagnosticar y tomar la decisión acertada". Bielsista a ultranza hasta ganar la Copa América 2015 (final contra Argentina), se hizo menottista y Guardiola le provocó un quiebre. Piensa que es absolutamente necesario cambiar los equipos todo el tiempo como una disputa intelectual y estratégica con el entrenador oponente. "Me duele que en mi país no se respete ni se valore a la Selección como se merece. Tuvimos al mejor futbolista en su momento, tenemos al mejor ahora y la impresión es que no lo queremos disfrutar. Sería bueno que volvamos a encantarnos con la bandera", dijo bastante antes de asumir y hoy disfruta, después del enorme partido en Quito -el de la clasificación- de ese país finalmente rendido a los pies de San Messi.

    El casi olvidado por estas pampas Cúper ya es un faraón. Después de 28 años, condujo a Egipto a un Mundial al darle equilibrio, solidez y presencia a un seleccionado que cuenta con una estrella como Mohamed Salah (Liverpool) y una leyenda en el arco (con 45 años, Essam El-Hadary se transformará en el hombre más veterano en una competencia semejante). En el medio, una pequeña reflexión: Messi y compañía cargan con la cruz de haber perdido tres finales seguidas; en sus 14 equipos que dirigió, Cúper suma 10 subcampeonatos (entre ellos dos de Champions League con el Valencia). Un verdadero tormento para cualquiera en un mundo que apesta por lo exitista. Un aliciente para seguir adelante y no claudicar para este hombre de 62 años que se dará un gusto enorme.

     

     

     

    El último en ingresar a este selecto grupo fue Pizzi. Crucificado por miles de chilenos por quedarse afuera en la última fecha, entró por la ventana al aprovechar una Arabia Saudita que evidentemente cambia entrenadores como de ropa interior. Macanudo, como lo llaman en Chile, reemplazó a Edgardo Bauza, el Patón que dirigió tres selecciones en la previa al Mundial y hasta dijo que se veía "campeón del mundo con Argentina", pero que quedó al margen. Pizzi jugó en Central, Barcelona y River, entre otros, y disputó Francia 98 con España. Dirigió en su país, Perú, Chile, España y México antes de recibir una propuesta millonaria en dólares y tentadora en lo deportivo, y superó a Ramón Díaz en esa carrera. Los saudíes, sin dudas, iban a ser dirigidos por un argentino...

    El maestro Pekerman, el hacedor de tantas figuras argentinas, el que nos distinguió por estilo de juego, resultados y Fair Play en tantos torneos juveniles, al que nadie pudo reemplazar en los Juveniles, el que dejó a Messi en el banco en la eliminación con Alemania en el Mundial 2006... Ese hombre de 68 años ya es un emblema para Colombia, al que comandará en un segundo Mundial seguido. Un logro nada menor para un país que va por su sexto Mundial. Lo hará con una camada de elite liderada por James Rodríguez y Radamel Falcao, a la espera de su gran revancha tras estar lesionado en el 2014. El 5º puesto en Brasil es la zanahoria a superar en lo que seguramente será el cierre de un ciclo muy exitoso.

    El nuevo héroe nacional en Perú es Gareca, que por ejemplo ya tiene una calle con su nombre en el centro de Cuzco, ahí donde en los 3.400 metros de altura cualquiera está más cerca de tocar el cielo con las manos. Eso sienten los peruanos gracias al Tigre porque después de 36 años estarán en una Copa del Mundo. Ex centrodelantero que se dio el gusto de jugar en Boca y en River, recorrió todos los pasos necesarios para ser un entrenador de selección. Y no uno más. Amante del buen fútbol, encontró en Perú a varios jugadores de buenas condiciones técnicas a los que les adosó sentido colectivo, confianza y creencia en una idea. Así, pasó de sumar cuatro puntos en las primeras seis fechas de Eliminatorias a un sprint final que terminó con el triunfo en el Repechaje sobre Nueva Zelanda que todavía se celebra en casi toda América.

    A Sampaoli le tocó un grupo peligroso, Pekerman afrontará una zona pareja y Gareca tiene a un cuco como Francia. Mientras que Cúper y Pizzi (estará en el partido inaugural contra Rusia) se verán las caras el 25 de junio, en el cierre del Grupo A.

     

    Fotos: Gentileza Olé 

  • Carmona, uno de los dos presos más antiguos del país

     

    Por Dante Leguizamón | Periodista

     

    Roberto José Carmona en 1986 asesinó en Córdoba a una adolescente, Gabriela Ceppi, pero su historia delictiva se remonta a antes y después.

     

     

    Si alguien pregunta quién es el preso con más años de detención en el país, nombrará Carlos Robledo Puch: 45 años tras las rejas. Pero poco se sabe de la historia del segundo hombre que más tiempo lleva  tras las rejas en el país. Se trata de Roberto José Carmona, un  hombre que no cometió su serie de crímenes en libertad, sino en el interior de los institutos penitenciarios del país.

    Con 55 años Carmona lleva detenido 31, pero si se suma el tiempo que permaneció en un orfanato (desde los 4 a los 11 años) y alojado en institutos de menores (desde los 13 a los 18) la suma llega a los 43. Más tarde, tras cometer diferentes delitos menores pasó por la Cárcel de Olmos, la de Sierras Chicas y la de San Nicolás. También que conoció los penales de La Plata y Junín hasta que, en 1986, cometió su primer homicidio y llegó al Penal de San Martín en Córdoba. Más tarde fue alojado en los penales de Corrientes y Chaco.

     

    El primer crimen

    Al Fiat 600 de Guillermo Elena le patinaba el embrague pero se bancó sin chistar el viaje a Carlos Paz. Los chicos habían ido a bailar y cerca de las cuatro de la mañana ya estaban en el camino de regreso. Guillermo viajaba atrás. Adelante iban Gabriela Ceppi y Alejandro del Campillo, que se había hecho cargo de conducir.

    La preocupación aquella noche de enero de 1986 pasaba por saber si el motor iba a aguantar el viaje, pero fue la rueda derecha trasera la que los traicionó a la altura del polígono de tiro de la ruta 20, llegando a la ciudad capital.

    Inexpertos -Gabriela tenía 16; los chicos 17 y 18- trataban de cambiar la goma cuando vieron que un Ford Taunus se detenía y un hombre descendía caminando hacia ellos. En el expediente del caso se reconstruye el siguiente diálogo:

    —Hola chicos, ¿qué les pasó?

    Pregunta esa persona, que aparentaba ser apenas unos años mayor que ellos.

    —Pinchamos —contestan Guillermo y Ale­jandro.

    Amable, el hombre enfila hacia su auto para buscar un taco y una llave; los chicos comienzan a sentirse agradecidos de recibir ayuda.

    En el Taunus el conductor tardó un poco más de lo esperado, pero eso no despertó ninguna sospecha. Al acercarse al Fiat entregó la llave cruz y esperó. A los chicos les llamó la atención que se queda­ra un rato con la mirada como perdida. Sólo pronunció unas palabras dirigidas a Gabriela:

    —¿Tenés frío?

    Se sacó la campera de jean para apoyarla sobre los hombros de la adolescente. Unos minutos después el hombre introdujo su mano en la cintura y sacó un arma con la que apuntó a los chicos mientras decía las palabras que quedarían grabadas para siempre en las vidas de Guillermo y Alejandro.

    —Están asaltados.

    Los chicos se apuraron a decir que no tenían nada, pero terminaron entregándole hasta un reloj de poco valor que el ladrón se negó a aceptar. Cuando parecía que la pesadilla terminaba, Carmona se dirigió a Gabriela y le dijo que ella se iba con él.  

    —No. Dejala, no te la llevés… —reaccionó Guiller­mo, recibiendo una cínica respuesta de Carmona.

    —No te preocupés. Es un seguro, la voy a dejar más adelante.

    Segundos después los chicos vieron partir al secuestrador con su amiga. El asaltante llevaba en el bolsillo la llave del Fiat 600. Pasó mucho tiempo hasta que un taxi se detuvo y los chicos pudieron pedirle que los llevara a realizar la denuncia.

    Como todo caso policial impactante, el caso Ceppi fue tapa de los diarios del país. La noticia era relevante. Una adolescente había sido secuestrada cerca de la localidad turística más importante de la provincia. Como no había señales de Gabriela, la his­teria general se agudizó más debido a las pocas pistas que existían del secuestrador.

    Sólo un identikit, el Ford Taunus y un tatuaje en el brazo derecho del secuestrador en el que los chicos habían alcanzado a leer una palabra de moda en aquellos años: Rocky.

     

    La seguidilla

    Atar cabos fue complicado para la Policía. Esta enumeración la sabemos hoy, pero fue reconstruyéndose lentamente durante el mes siguiente al secuestro.

    El mismo día en que se llevó a Gabriela, un conductor a bordo de un Taunus –con un tatuaje de Rocky en el brazo– pasó por Villa María y al llegar a Villa Nueva levantó a un chico que hacía dedo. Era Norberto Ortiz, que volvía a La Carlota después de asistir a un festival de rock en La Falda. En el camino el conductor creyó que Ortiz había visto su arma, así que inventó una excusa: “No te asustes. Soy un Cabo del Ejército y tengo fa­miliares en La Carlota”. Alargando la mentira, el hombre del tatuaje le contó a su acompañante que había estado “de joda” en Alta Gracia y que iba rumbo a Pergamino, donde prestaba servicio en una base militar.

    Al pasar por Etruria encontraron a otro chico al costado de la ruta y lo invitaron a subir. Era Sergio Pieroni, que se dirigía a Chazón pero justo cuando estaban llegando a ese pueblo el conductor del tatuaje de Rocky se desvió y tomó un camino de tierra que llevaba a la laguna La Tunita.

    Allí nuevamente el hombre mostraría su otra cara. En este caso les exigió a los dos pasajeros que lo ayudaran a robar. Él se quedó con la carabina recortada y le entre­gó la nueve milímetros -sin balas- a Pieroni. Los hizo acompañarlo hasta el campamento de unos pescadores y, des­pués de tirar varias balas al aire, robó dinero, un reloj, una carpa, dos estéreos de auto y una carabina. Antes de escaparse se apoderó de las cosas de sus pa­sajeros, a quienes dejó allí con los pescadores. Se fue solo.

    En Canals también hubo noticias. Un hombre tatuado robó un Peugeot 505 y abandonó el Taunus. En Venado Tuerto, un Peugeot 505 evadió un control de la Caminera y en la localidad de María Teresa un hombre con un tatuaje de Rocky en el brazo robó una camioneta Toyota que más tarde aparecería abandonada en la localidad de Junín, en la provincia de Buenos Aires.

    Ninguno de estos cabos sueltos ayudó demasiado. La Policía de Córdoba seguía buscando a Gabriela. Hubo que esperar hasta el 11 de febrero –casi un mes después- cuando el diario La Capital de Rosario publicó una información que llamó la atención de los investigadores. En General Pacheco habían detenido a un hombre que manejaba un taxi Ford Taunus. El taxi era robado y cuando el conductor fue detenido resultó que en el vehículo mante­nía secuestrados al taxista dueño del auto y a una familia entera que había subido como pasajera.

    El hecho era similar a lo que había ocurrido con los jóvenes de Villa Nueva. El diario hablaba de un tal Roberto José Carmona.

    Según cuenta Carlos Campos, el investigador a cargo del caso, fue él quien se comunicó personalmente con la comisaría de General Pacheco y habló con el superior de turno pidiéndole que se fije si la persona detenida tenía un tatuaje en el antebrazo derecho. Media hora después recibió un llamado telefónico con la información que tanto esperaba.

    —No puedo leer toda la palabra, pero sí. Tiene un tatuaje y las primeras dos letras son “erre” y “o” (Ro).

     

    Roberto Carmona                                                        Gabriela Seppi 

     

     

    A los golpes

    Al día siguiente Carmona viajaba a Córdoba acompañado de cuatro policías. La clave de esta historia es entender que hasta ese momento no había certezas de que la persona detenida tuviera que ver con la desaparición de Gabriela Ceppi.

    El comisario Campos era uno de los que viajaba con Carmona hacia Córdoba aquel 14 de febrero. Según la descripción que le hizo al autor de esta nota, durante el trayecto Carmona, tranquilamente, confesó todo sólo después de que le hicieron sentir “que era el mejor delincuente del mundo”. Campos dice que Carmona les contó que inicialmente no pensaba hacerle daño a Gabriela y finalmente confesó que la violó y terminó matándola.

    Cuando llegó a Córdoba, un periodista de La Voz del Interior, Mario Mercuri, cruzó dos palabras con Carmona y éste, con la cara destrozada a golpes, afirmó que le habían pegado durante todo el viaje y que sólo así lo habían obligado a hablar. Lo mismo repitió en 2008 cuando fue entrevistado por el autor de esta crónica.

    Lo cierto es que por esos tiempos llegó a circular un rumor que indicaba que Carmona fue estaqueado en el patio interno del Cabildo Histórico (donde funcionaba la central de Policía) por varias horas, hasta que finalmente confesó que había matado a Gabriela y abandonado su cuerpo en un campo cercano a la localidad de Toledo.

     

    Condenado

    Durante el juicio, cuando Campos aseguró que Carmona le había confesado haber violado dos veces a Gabriela, el asesino reaccionó a los gritos. Dijo que él no era un violador y también aseguró que el mismo Campos lo había “ablandado a golpes” hasta que finalmente le prometieron que, si confesaba, iban a ser considerados con él.

    En su testimonio Carmona dijo que los policías habían inventado lo de la violación porque –al igual que él- no podían explicarse por qué la había matado. Allí fue clave el testimonio de una la psicóloga Liliana Angélica Licitra, a quien Carmona le había dicho que al matar a Gabriela “había sentido que se disparaba contra sí mismo”.

    Cuando el juez le preguntó a Licitra ¿a quién sentaría ella en el banquillo de los acusados? contestó:

    —Yo pondría en primer lugar a la sociedad. Por sus instituciones y por la manera en que se manejan a la hora de acompañar el crecimiento de los niños que albergan. Es evidente que, tal como los ha descripto el acusado, sólo pueden producir un psicópata. Pero también lo sentaría a Carmona, porque comprende y dirige sus actos por lo que, teniendo otras opciones, decidió matar.

    La suerte del asesino de Gabriela Ceppi estaba echada. La Cámara Quinta del Crimen lo condenó ese mismo año a reclusión perpetua (25 años) y le impuso una accesoria por tiempo indeterminado, una medida inconstitucional que significa que, aun cumpliendo la pena, el preso no podría salir en libertad. En sus alegatos los jueces citaron a uno de los testigos, el psiquiatra Eduardo Schoenemann, que calificó de psicópata a Carmona y aseguró que necesitaba “una reeducación” que ninguna institución penitenciaria argentina estaba en condiciones de darle. Además de encerrarlo para siempre, también lo estaban condenando a nunca ser tratado.

    En la cárcel Carmona se convirtió en un preso conflictivo. El primer incidente que trascendió ocurrió a los dos años de la condena, en 1988. Ese día un preso llamado Martín Candelario Castro recibió un puntazo –no demasiado profundo- en el estómago de manos del asesino de Gabriela. Se dijo que Castro se había negado a “entregarle su mujer” al asesino de Ceppi. A la noche, mientras Castro dormía, Carmona atacó de nuevo. El arma no era mortal, pero sí definitiva. Un litro de aceite hirviendo le desfiguró el rostro a Castro, que pasó a llamarse Freddy Krueger en el penal de San Martín.

    En diciembre de 1994 Carmona atacó con un arma blanca a otro reo llamado Héctor Vicente Bolea, que murió a raíz de las heridas recibidas. Bolea era un preso con prestigio y ascendencia, así que en los días siguientes un grupo de detenidos quiso linchar a Carmona. El Servicio Penitenciario lo salvó, pero se hizo imprescindible trasladarlo a la Prisión Regional del Norte, en la provincia de Chaco.

    Carmona volvió a matar cuando se enfrentó a dos internos. A uno le clavó un palo de escoba en el pecho, se trataba de Demetrio Pérez Araujo. El otro sobrevivió de milagro. Durante los procesos judiciales por estos delitos Carmona se negó a hacer declaraciones. Para él esos juicios eran una farsa.

    Años después aceptó hablar con el autor de esta nota. Este es un breve extracto de ese diálogo:

    —Durante el juicio en el año 86 dijiste que no sa­bías por qué lo habías hecho. ¿Respondiste esa pregunta en estos años?

    Veintidós años después del crimen de Gabriela Carmona es­cuchó y pareció divertirse. Respondió sobrador:

    —¿Tenés tiempo?

    —Sí. Sí tengo tiempo.

    —Yo no.

    Contestó él y citó una frase de Charles Manson, el emblemático asesino norteamericano: “Soy todo lo que ustedes quieran que yo sea, pero no saben quién soy”. Por ese entonces le quedaban unos años de cárcel y pensaba que iba a quedar en libertad cerca del año 2012. Temía que cualquier declaración lo complicara.

    Propensa a los mitos carcelarios, la sociedad cordobesa le inventó muchas amantes a Carmona, pero lo cierto es que estando privado de su libertad se enamoró de una mujer con la que mantiene una relación desde hace años. Esa mujer tiene un hijo que fue adoptado por Carmona. Aquella “accesoria por tiempo indeterminado” que lo mantenía preso lo mantuvo en Córdoba hasta el año 2014 en que empezó a gozar del beneficio de las salidas transitorias. Cuando parecía que volvería a vivir en libertad, 28 años después de caer preso, el asesino de Ceppi fue reclamado por la Justicia de Chaco que lo había condenado por el homicidio cometido mientras estuvo alojado en aquella provincia.

    En la actualidad Carmona ha vuelto a acceder a salidas transitorias, pero el tema se ha convertido en un problema para la Justicia. Cada seis meses viaja desde la ciudad chaqueña de Roque Sáenz Peña a Córdoba. Lo hace por cinco días para visitar a su esposa y a su hijo. Lo acompañan cuatro guardias y un chofer en una camioneta del Servicio Penitenciario, lo que implica un enorme gasto para el sistema penitenciario chaqueño.

    Durante un tiempo se le permitía dormir en la casa de la mujer, pero después se determinó que sólo debía estar seis horas en la casa y luego ir a dormir a un penal o a una comisaría. La última visita fue en agosto pasado.

     

  • Contenido local e interés público

     

    Por Martín Becerra | Prof. e Investigador en la UBA, UNQ y Conicet

     

     

    Uno de los aspectos menos abordados y sin embargo más preocupantes de la transformación radical del ecosistema de medios de comunicación en todo el mundo es la desaparición de los productores y difusores de noticias y eventos locales que, en un escenario de concentración a gran escala de las comunicaciones, dejan de ser asunto de interés de los conglomerados dominantes del sector. Organizaciones como Reporteros Sin Fronteras describen el impacto de la digitalización de las comunicaciones en el periodismo local como un proceso grave, disruptivo y avasallador. Pero este desenlace fatal, que en la Argentina sólo en 2017 alcanzó a numerosos medios de comunicación de todos los tamaños y alineamientos político/ideológicos, podría evitarse en muchos casos y atenuarse en otros. 

    El desenlace es inevitable si se dejan la información y la cultura en manos del mercado exclusivamente y si se consagra su funcionamiento a la ley del más fuerte. Entonces sí, la desaparición de especies tiende a la progresiva desertificación de la comunicación local en primer lugar y, luego, amenaza la escala regional. Hay dos consecuencias visibles de ello: la pérdida de empleos y la disminución de perspectivas, géneros y puntos de vista en circulación en una sociedad. Consecuencias que son más dolorosas en ciudades y pueblos pequeños y medianos que en muchos casos ya quedaron sin prensa local y que en la actualidad ven que sus emisoras de radio y tv están al borde del cierre, toda vez que allí la escala económica es inferior a la de los grandes centros urbanos. 

    Además, en un contexto que a nivel normativo alienta la absorción de pequeños emprendimientos por parte de grandes grupos económicos y que en lo político descuida la promoción de la cultura local, la expectativa de supervivencia de empresas y actores no dominantes de la Argentina profunda es menguante. 

    Con todo, podría haber mejores noticias, aún en el complejo panorama global: si en lugar de adoptar un rol de espectador indolente el Estado formulara políticas activas, rescatara la concepción de que la cultura y la información tienen interés público -concepción inserta en la Constitución Nacional- y que su acceso diverso es imprescindible para la construcción de una sociedad democrática. Entonces sería posible aprovechar la potencialidad de las tecnologías digitales para alentar la producción de noticias y entretenimientos en el ámbito local. La cultura es, además de un espacio de identificación y recreación de valores y sentidos, un sector económico que genera empleo, riqueza y que colabora con la ampliación de las competencias intelectuales más amplias en la sociedad. Ello implica, claro está, asumir que no se trata de un sector librado a la mítica mano invisible del mercado sino que, como muchos otros servicios de interés relevante, precisa de apoyos con reglas de juego estables. 

    El interés público justifica la activa promoción de la cultura y las comunicaciones -tal como sostiene la Convención de la UNESCO para la Diversidad Cultural de 2005, ratificada por la Argentina y otros 143 países-, mediante sistemas de aliento directo, subsidios y concursos para promover la generación de contenido local, nacional, independiente y diverso. Sin apoyo público la cinematografía, el teatro, la edición de libros y la música no comercial perecerían, no sólo en la Argentina sino también en países centrales con potentes mercados como Francia, Alemania o Italia. Parte de esta importancia está reconocida en la legislación sobre comunicaciones que promueve a actores locales en ciudades de menos de 80 mil habitantes. 

    Por otro lado, gracias a la intervención de la Comisión Europea, de los tribunales europeos de competencia y justicia y, más recientemente, del Congreso de EEUU, los gigantes globales de Internet van tomando consciencia de que se necesita mucha mayor transparencia y garantías de rendición pública de sus procedimientos con los datos personales y colectivos que recolectan y gestionan. Parte de un nuevo ecosistema de comunicaciones podría estimular la circulación y jerarquización de contenidos locales en pos de un compromiso más sólido con la sostenibilidad de las comunidades. Para ello, nuevamente, es necesario que los Estados refuercen la noción de interés público ligada la cadena de producción y circulación social de información y cultura. 

    Estas oportunidades no estarán abiertas por siempre ni son excluyentes del contexto argentino, aunque en este caso interpela de modo directo las acciones definidas por el gobierno de Mauricio Macri tanto en lo que respecta a su fondo, como también a los métodos de toma de dichas decisiones.

     

     

    Artículo 2 (inciso 7) de la Convención sobre la protección y la promoción de la diversidad de las expresiones culturales de la UNESCO (2005),  ratificada por la República Argentina: 

    “El acceso equitativo a una gama rica y diversificada de expresiones culturales procedentes de todas las partes del mundo y el acceso de las culturas a los medios de expresión y difusión son elementos importantes para valorizar la diversidad cultural y propiciar el entendimiento mutuo.”

     

  • El mal de la concentración económica en las comunicaciones

     

     

     

    La Comisión Nacional de Defensa de la Competencia cuando afirma que “la competencia es un instrumento fundamental para aumentar el bienestar del consumidor, fortalecer la competitividad de la industria y promover la innovación y el desarrollo económico” está determinando el verdadero sentido del rol importante que tiene que desempeñar.

    La CNDC al momento de desaprobar toda acción empresaria que intenta conformar una posición de concentración económica con conductas anticompetitivas que impiden la democrática promoción de la competencia, está garantizando la equidad en la Nación Argentina.

    En los últimos días de diciembre del 2017 el organismo público mencionado junto al Ente Nacional de Comunicaciones, ENACOM, se encuentran evaluando las condiciones de la probable fusión de las empresas Cablevisión y Telecom. Desde COLSECOR presentamos los aportes colaborativos en un documento público donde básicamente decimos que la finalidad de la CNDC tiene que establecer los límites razonables a los licenciatarios de Servicios TIC con poder significativo de mercado. Los limites son: no permitir el ingreso de las prestaciones de sus servicios en las comunidades de menos de 80 mil habitantes tal como lo señala el Decreto 1340/16.

    En los lugares donde se encuentran las cooperativas brindando servicios de comunicación, las redes son comunitarias. Entendemos que es imprescindible que se adopten políticas públicas que destinen sus acciones con el fin de incentivar con recursos públicos, provenientes del Servicio Universal y con ventajas fiscales para que se consolide tanto la sostenibilidad como el proceso de modernización de dichas redes.

    La generación de condiciones socioeconómicas para que haya ciudades inteligentes a partir de las infraestructuras de las comunicaciones convergentes es vital para que las tecnologías tengan una función social en la productividad.

    Se deben establecer reglas de regulación asimétrica para proteger y reforzar la economía local, la economía solidaria y las fuentes de trabajo, delimitando zonas de exclusión para la operación de servicios por parte de la fusión entre Telecom y Cablevisión en localidades con menos de 80.000 (ochenta mil) habitantes, tal como lo establece el Decreto del Presidente de la Nación, en las que existan actores locales como las cooperativas y pymes que brinden esos servicios.

    La decisión presidencial en el mismo instrumento resolutivo previó evitar el abuso de posición dominante de los jugadores más potentes con acceso a recursos que les han estado vedados a los más pequeños. Creemos que la CNDC debería exigir el cumplimiento del Decreto en este aspecto fundamental.

    La concentración económica en las comunicaciones representa un enorme obstáculo en términos de tarifas razonables de interconexión nacional e internacional; o, en el caso de la televisión por cable, cuando logra determinar un costo excesivo de las señales audiovisuales para las cooperativas, creando de esta manera, una real discriminación en el acceso a contenidos de interés relevante.

    Las comunicaciones convergentes representan un eje fundamental en el desarrollo social sostenible de las 270 urbanizaciones ubicadas en 20 provincias de la República Argentina donde brindan servicios las entidades integradas en COLSECOR. La sociedad civil que se organiza en torno a nuestras cooperativas puede expresar un legítimo testimonio basado en las prácticas sociales solidarias que han permitido a lo largo de muchas décadas, la cohesión para el pleno ejercicio de los derechos de la ciudadanía.

    La intención del documento nace en la convicción democrática y en la férrea idea de hacer un verdadero desarrollo federal del país.

     

     

  • El mundial a sus pies

     

    Por Martín Eula | Periodista 

     

    Después de 32 años, con la final con Alemania en el Maracaná todavía dando vueltas por las cabezas de millones de futboleros y luego del padecimiento que fue la Eliminatoria, Argentina llegará a Rusia 1018 -el Mundial ya golpea nuestras puertas- con la chapa que le da tener al mejor jugador del mundo, el mote de amenaza y el desafío de transformarse en candidata a partir de la generación de un equipo. Y con la certeza, claro, de ya conocer quiénes serán sus tres primeros rivales.

    El sorteo, ese show que despierta las más variadas interpretaciones, deparó un grupo que no es de la muerte pero de ninguna manera se lo puede calificar de la suerte. Y dos frases, de dos hombres de ideologías parecidas y campeones del mundo, lo testifican: "No me gusta la zona. Islandia es una piedra, con jugadores heroicos, y Croacia tiene al mejor mediocentro del mundo (por Luka Modric)", diagnosticó Jorge Valdano. "Con Islandia y Nigeria son seis puntos seguros", aseveró César Luis Menotti. El jueguito, como el fútbol mismo, es hermoso. Y lo será hasta el mismo día del debut, el 16 de junio en Moscú.

    Argentina va a depender mucho de Argentina y eso también genera una ambigüedad. Diez días con dos amistosos en marzo y una concentración de tres semanas y media justo antes de viajar a Rusia serán los momentos de esa preparación final en la que Jorge Sampaoli tendrá la misión y la obligación de formar una estructura y darle una identidad definida a la Selección para no depender pura y exclusivamente de Messi. Y los jugadores deberán ayudar y ser funcionales, liberarse de la mochila de las finales perdidas, estar enfocados y ser con Argentina lo que son en sus poderosos clubes europeos.

     

    ¿Quiénes son?

    "Es algo bonito y romántico jugar nuestro primer partido en un Mundial contra una Selección con la historia de la Argentina y en la que juega Messi". Heimir Hallgrímsson es dentista, fue entrenador de un equipo femenino y es el técnico que llevó a Islandia al Mundial después de un gran trabajo de base, una Eurocopa soñada en 2016 y de ganar su zona en las Eliminatorias Europeas (dejó segunda a Croacia). Un país con menos de 100 futbolistas profesionales, el de menos habitantes en jugar una Copa del Mundo en su historia, va a llegar liberado pero jamás se apartará de un método incorporado y que le dio tantos resultados: son un bloque, corren todos, ocupan espacios y son rápidos para contragolpear. El Everton inglés pagó 50 millones de euros -su compra más cara- por Gylfi Sigurdsson, la estrella de un equipo que va a ser un desafío para nuestros relatores: todos sus jugadores terminan en "son".

     

     

     

     

    Un peligro

    Uno de los armadores del Real Madrid. Un sostén del Barcelona. Un atacante devenido en volante de la Juventus. Dos futbolistas dinámicos y con gol del Inter. El arquero del Monaco. Un zaguero del Liverpool. Otro defensor del Atlético de Madrid. El centrodelantero del Milan... A Modric, Rakitic, Mandzukic, Perisic, Brozovic, Subasic, Lovren, Vrsaljko y Kalinic se les suman tipos que también juegan en las principales ligas de Europa. Si Islandia es una piedra, Croacia es mucho más que un ladrillo. Es la gran amenaza y contra quien -lógica mediante- la Selección dirimirá ser primera en el Grupo D. Una gran generación de jugadores que a veces peca de cierto individualismo.

     


     

    Los candidatos y algo más

    La cátedra -¿existe una cátedra en el fútbol?- indica que Brasil, Alemania y Francia son los favoritos. Y que España y Argentina arrancan en un segundo escalón de favoritismo.

    Tite le devolvió la alegría a Brasil, le dio una identidad definida y barrió con las cenizas del 1-7 con Alemania en su propia casa. Diez triunfos y dos empates en Eliminatorias y armar un bloque para explotar al genial Neymar transformaron al Scratch en un verdadero cuco al que, encima, le tocó una zona amena (Suiza, Serbia y Costa Rica no emergen como amenazas serias ante tanto potencial).

    Alemania, aunque a Sampaoli no le guste cómo juega, arrastra un trabajo que debería actuar de modelo, jamás se durmió en la comodidad que puede darte un título y llegará a Rusia con una renovación que mezclará el pasado-presente (Müller-Kroos) con el presente-futuro (Kimmich-Werner). Ganó todos sus partidos de Eliminatorias y Joachim Löw dispone de futbolistas como para armar dos equipos de primerísimo nivel (México, Suecia y Corea serán sus primeros escollos).

    Francia se ganó ese status, más que nada en la opinión de los futbolistas rivales, por una generación de jugadores jóvenes (y otros no tanto) que asustan. Lloris al arco, Varane y Umtiti como zagueros. Kanté y Pogba en el medio. Griezmann, Lacazette y Mbappé en la ofensiva le dan forma a una columna firmísima. Y se van a privar de Benzema. Con Dinamarca, Perú y Australia conformarán una zona que en la Argentina se mirará con suma atención.

    Y España mantiene su esencia de jugar al fútbol. Ahora con Julen Lopetegui en el banco, se sostiene en los cracks del Barcelona y el Real Madrid y se vio oxigenada con el talento de Isco y Asencio, y la presencia de Saúl Iñíguez, un producto del Cholo Simeone en el Atlético de Madrid. El 15 de junio, en Sochi, los españoles tendrán la primera gran prueba ante Portugal y el estelar Cristiano Ronaldo. Y atención con los últimos campeones de Europa, que a la omnipresente presencia de su estrella le agregaron solidez.

    Inglaterra y Bélgica, en tanto, buscarán el 1 en el Grupo G ante los supuestamente débiles Panamá y Túnez. Para los ingleses será la oportunidad de mostrarle al mundo a un grupo de jóvenes de enorme jerarquía que fueron moldeados por el argentino Mauricio Pochettino en Tottenham (Harry Kane, Walker, Dier y Dele Alli). A los belgas se les caen las figuras de los bolsillos, desde su arquero Courtois hasta el talento goleador de Edin Hazard pasando por la potencia de Romelu Lukaku.

    Un sorteo que no deparó grupos de la muerte ni nada parecido, sí aportó una zona que puede ser considerada la más pareja: es la que conforman la Colombia de Pekerman, la Polonia de Lewandowki, la siempre ordenada Japón y el peligro africano que es Senegal. Mientras que en la zona que abrirá la Copa del Mundo, Uruguay surge como un posible candidato de la mano de Suárez-Cavani y una renovación en la mitad de la cancha que hizo el Maestro Tabárez. El Egipto de Héctor Cúper, con Salah como estrella, puede disputarle ese posible liderazgo. A Rusia lo ampara la localía y Arabia Saudita (con Pizzi en el banco) arranca en desigualdad de poderío y condiciones.

    Un menú abierto, en definitiva, y que siempre debe estar atento a las sorpresas como la que dio Costa Rica en Brasil 2014.  


    El enigma

    Un Mundial sin tener enfrente a Nigeria no parece ser un Mundial para la Argentina. Por quinta vez, tercera de manera consecutiva, los africanos se le plantarán a Messi con esa mezcla de inconsciencia, roce en diferentes ligas, anarquía potencia y talento que caracteriza a sus futbolistas. Dirigidos por un alemán (Gernot Rohr), con Obi Mikel de capitán y bandera y con delanteros rapidísimos que actúan en la Premier League, Nigeria refleja como ningún rival lo que es el grupo de Argentina: factible pero bajo ningún punto de vista ganable solamente por inercia o por nombres.

      

     

    El camino

    "Son rivales con pocas obligaciones y mucho entusiasmo. Van a dar pelea pero dependerá de nosotros", explicó Sampaoli, quien al mismo tiempo aceptó que mirará con atención el Grupo C, en el que Francia -un verdadero peligro- es favorita, Dinamarca y Perú asoman como potenciales segundos y Australia aparece en un tercer orden. De ellos saldrá el rival de octavos de final si la Selección ratifica credenciales y supera la ronda inicial como líder de su zona. En tal caso, España o Portugal en cuartos y Alemania o Inglaterra en semifinales serían los rivales en el camino a otra final. En caso de un segundo puesto, Francia, de nuevo España o Portugal y Brasil aparecerían como los obstáculos rumbo al domingo 15 de julio en el estadio Olímpico de Moscú. Porque está bien recordar que nos encantan los extremos y pasamos del temor paralizante por no estar en Rusia a la ilusión movilizante de llegar al último partido.

    Y hay una razón que sustenta ese sentimiento. En un Mundial no puede faltar el distinto y Messi se ganó al acceso casi solo en aquella patriada en la altura de Quito... "Tenemos que establecer una forma y ser la Argentina que queremos ser. Y tenemos al mejor del mundo y de la historia", dijo Sampaoli sobre el equipo y sobre el 10 que merece emular a Maradona.

    Porque seamos sinceros: Messi tiene que ser campeón del mundo.

     

     Fotos: gentileza Olé 

  • En animales, la comida “chatarra” provoca sobrepeso hereditario

     

    Experimentos realizados con roedores evidencian que las crías de padres habituados a una dieta hipergrasa nacen con más peso o lo ganan rápidamente al llegar a la adolescencia.

  • Xi Jinping, líder máximo de la China en ascenso

     

    Por Gabriel Puricelli  

    Coordinador del Programa de Política Internacional del Laboratorio de Políticas Públicas.

     

     

    Las extensiones verdes de soja, con las plantas ocupando hasta el terreno que separa el borde de la ruta del alambrado del campo no estarían allí si al otro lado del mundo un enorme país, un antiguo imperio, no hubiera empezado a cambiar su dieta. El demorado gran salto adelante de China, como el salto de cualquier gigante, reacomodó las cosas en los lugares más remotos del globo. Después de la muerte de Mao Tsé-tung, en 1976, la economía china era 12 veces más pequeña que la de EE.UU. Hoy a este gigante asiático (seguido la distancia por su vecina India) le bastaría incrementar en “apenas” un 50% su producto interno bruto para alcanzar a los EE.UU. En el camino, la dieta de gran parte de sus 1.400 millones de ciudadanos, en especial los que viven en sus pujantes megalópolis, incorporó carnes y transformó al arroz de plato principal en acompañamiento. Esa nueva dieta se empezó a surtir en parte con cerdos, cuya dieta, a su vez, es el alimento balanceado que se prepara con el poroto de soja que viene de Argentina, de Brasil, de Paraguay. 

    Bastaría observar este aspecto para darnos cuenta de que China está muchísimo más cerca de Argentina que lo que los mapas sugieren. Así y todo, y aunque lo que venimos de contar no es un hecho nuevo, China se nos antoja todavía exótica y lejana. Un hecho crucial, como la realización del congreso quinquenal del Partido Comunista chino (PCCh), que gobierna ese país desde la revolución de 1949, puede tener muchísima menos cobertura en los medios argentinos que una tormenta tropical en un destino vacacional que frecuentan nuestros conciudadanos de mayores ingresos. 

    El XIX Congreso del PCCh, que se reunió en Pekín entre el 18 y el 24 de octubre, es uno de los hechos políticos ocurridos fuera de nuestras fronteras que más importancia tiene para el futuro de la economía y la política exterior argentinas, aunque no suscite una curiosidad proporcional entre nosotros. Los congresos quinquenales del partido único son el momento en el que el régimen pasa revista a los logros y fracasos del lustro pasado y en el que se precisa la hoja de ruta para los próximos cinco años y se definen las metas de mucho más largo plazo para la planificación centralizada del vértice del partido. En este último congreso, se fijaron objetivos a alcanzar en los próximos centenarios de dos fechas claves de la mitología comunista china: llegar a ser una sociedad “moderadamente próspera” en 2021, a 100 años de la fundación del partido, y alcanzar el estatus de sociedad “completamente desarrollada y avanzada” en 2049, a un siglo de la revolución. 

     

    XIX Congreso del Partido Comunista Chino [18 al 24 de octubre de 2017 ] 

     

    El primer objetivo supone la eliminación de la pobreza. Significa, asimismo, que China continuará ampliando el universo de sus habitantes que acceden a esa dieta más sofisticada que continuará requiriendo importaciones de soja en gran escala. El segundo objetivo implica poner a China a la par con las sociedades de mayor desarrollo humano del planeta y como una potencia global. Ello va de la mano de demandas más sofisticadas, que incluyen (entre muchas otras) un impulso cada vez más decidido al abandono del motor de combustión en los vehículos (aspecto en el que China ya está hoy a la vanguardia) y su reemplazo por motores eléctricos que requieren de litio, mineral cuyas reservas mundiales están fuertemente concentradas en Argentina, Bolivia y Chile. Si recordamos que en la actualidad casi uno de cada cinco seres humanos es ciudadano chino, entenderemos cuán cruciales son las decisiones de mediano y largo plazo que toma ese país. No se trata simplemente de ver cómo ha avanzado la frontera agrícola en América del Sur para satisfacer la demanda de aquel: se trata de ver el trabajo a destajo de las minas de hierro de Australia para alimentar la siderurgia china, de ver cómo avanza también la soja, cómo se modernizan los trenes de pasajeros y de carga, cómo se llenan de nuevas grúas y dársenas los puertos en los países de África que están sobre el Océano Índico y sobre el Mar Rojo. El impacto de esta China en ascenso no deja casi ningún rincón del globo ajeno a los cambios. En la proyección global china, esa huella configura una nueva Ruta de la Seda, que ya no es tan sólo el camino terrestre de las caravanas comerciales que unieron en la Antigüedad a China con el Mediterráneo y las rutas marítimas que llegaban al Cuerno de África. En la última cumbre de la iniciativa “Una Franja, Una Ruta”, que lideró el Presidente Xi Jinping y de la que participó Mauricio Macri, aquel incluyó al Mercosur en la nueva carta marítima de esa nueva Ruta de la Seda. 

    El despliegue estratégico de China que dibuja esa ruta comercial coincide con el itinerario del ascenso pacífico al estatus de potencia global que el gigante asiático se fijó a sí mismo. China no sólo busca que su ascenso no resulte amenazante para Estados Unidos y sus aliados por razones tácticas (todavía carece del músculo militar para hacerles frente), sino que tiene raíces en el pensamiento clásico chino sobre el “mundo armonioso”. China se ve a sí misma como un país que aspira a ser el más respetuoso del derecho internacional (algo que algunos de los vecinos con los que comparte el Mar de China pondrían en discusión) y como un promotor de la democratización de las relaciones internacionales. La circunstancia de la elección de Donald Trump como un presidente de EE.UU. que sostiene ruidosamente la visión contraria, aislacionista y despreciativa de todo lo que sean reglas que puedan tratar de poner límites a su poder, hace que muchos países estén acogiendo con gusto la defensa china de un orden internacional basado en reglas. 

     

    Esa proyección de imagen de panda bueno hacia el exterior contrasta con la concentración de poder en las manos de un solo hombre que el Congreso del PCCh consagró. Xi Jinping, presidente de la república popular, pero antes, Secretario General del partido, hizo de la cita quinquenal la ocasión para escenificar y ratificar un poder que llevó a la revista británica The Economist a ponerlo en su tapa como “el hombre más poderoso del mundo”. En un evento como el congreso, cuidadosamente coreografiado, donde se miden y cargan de significado no sólo las palabras, sino también los gestos, hasta el más mínimo, varias cosas quedaron en evidencia. Xi habló durante dos horas y media, más que duplicando el promedio de sus más recientes antecesores en el cargo. El partido incorporó a su constitución el “pensamiento Xi Jinping” como una de sus fuentes doctrinarias, junto a Mao Tse-tung y Deng Xiaoping (y a Marx, Engels y Lenin). El congreso, contrariamente a lo que había sucedido con sus dos predecesores inmediatos, no fue el habitual congreso de mitad de mandato que posiciona a un claro sucesor, como fue el caso de la consagración del propio Xi como delfín, diez años atrás. Cada uno de estos tres hechos tiene una traducción: el primero define el poder que concentra actualmente el presidente, el segundo subraya el peso histórico de su liderazgo y el tercero indica que Xi podría tener en mente permanecer como líder más allá del límite no escrito de diez años en el cargo al que se habían atenido los presidentes Jiang Zemin y Hu Jintao. 

    Un líder autoritario que defiende la convivencia internacional, un comunista que lleva adelante la modernización capitalista más veloz que se haya conocido, Xi representa, junto a la China en ascenso, un ancla de certidumbre en un mundo turbulento y cambiante. En el otro lado del mundo, esa certidumbre se traduce en la continuidad de las actividades extractivas en la agricultura y en la minería para alimentar el ascenso de la que será la gran potencia, a más tardar, del siglo XXII.