• ¿A quién traicioné yo? ¿A un gángster como Massera?


     

     

    Diego Genoud| Periodista 

     

    "Hace como tres meses y medio que no nado porque me agarré una intoxicación que me activó una gastritis crónica leve y después dos resfríos”, dice Martín Balza, sentado en el living de su departamento de Barrio Norte. A los 84 años, el exjefe del Ejército de Carlos Menem va tres o cuatro veces por semana al club Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires, frente al Hipódromo de Palermo, y sigue corriendo la competencia del Master Seniors. Lúcido, activo y atento, Balza atesora toda una vida de recuerdos y condecoraciones. Su cara en la tapa de la revista Newsweek, una foto con Fidel Castro en Bariloche en 1995 a los pocos meses de su autocrítica, una imagen a doble página de las tablas con Garry Kasparov en 1997 y una infinidad de documentos que guarda con obsesión.

    El exembajador de Néstor y Cristina Kirchner en Colombia y Costa Rica dice que Bolsonaro todavía es una incógnita, relativiza los proyectos del Gobierno para permitir que los militares hagan inteligencia interior y prefiere ubicar a Mauricio Macri como continuidad de un abandono presupuestario que, según remarca, sufren las Fuerzas Armadas desde que él concluyó su misión. Al final de una carrera que narra con detalle en “Bitácora de un soldado. Mis memorias de Perón a Kirchner”, el general que quedó en la historia por reconocer los crímenes de la Dictadura militar niega que haya habido un retroceso en el Ejército en materia de derechos humanos y discute con la pasión intacta. “¿Qué sector empresarial hizo autocrítica? ¿Qué sector sindical? ¿Qué sector de la Iglesia acá? No le tiremos al pobre papa Francisco. ¿La guerrilla? ¡Ninguno! Los medios de comunicación, los bancos, la Bolsa de Comercio, la Sociedad Rural elogiaban el Proceso y hasta el día de hoy ninguno hizo autocrítica”, dice.

     

    Este año vivió un momento incómodo durante la asunción del nuevo jefe del Ejército, Claudio Pasqualini.

    –Sí, pero no lo atribuyo a Pasqualini. Evité que el ministro Aguad viviera una situación incómoda porque no reaccioné. Vinieron cuatro mujeres y uno o dos civiles a decirme que era un “hijo de puta” y un “traidor”. No sé quién las invitó.

     

    Parece raro que hayan sido invitadas sin el aval del jefe del Ejército.

    –Las invitaciones las cursó el jefe del Ejército que se fue. Eso no quiere decir que Pasqualini no haya invitado a sus amigos. Estamos hablando de unas 60 ó 70 invitaciones a mujeres de condenados por delitos de lesa humanidad. Nunca vi algo así. Cuando yo era jefe, invitaba a las esposas o hijos de víctimas de la lucha contra la subversión, como en Formosa...  Además, ¿a quién traicioné yo? ¿A un gángster como Massera? ¿A quiénes torturaron y robaron? ¿A un coronel como Pascual Guerrieri que en 2002 llamó por telefóno a un hijo mío para decirle que nos iban a matar a toda la familia? Hoy tiene dos o tres perpetuas. ¿A quién? ¿A Videla, a Bussi, a Díaz Bessone?

     

     


    "En la asunción del nuevo jefe del Ejército, vinieron cuatro mujeres y uno o dos civiles a decirme que era un “hijo de puta” y un “traidor”. No sé quién las invitó. Estamos hablando de unas 60 ó 70 invitaciones a mujeres de condenados por delitos de lesa humanidad. Nunca vi algo así". 


     

     

    Deben decir que usted también actuó durante la Dictadura y después hizo la autocrítica más dura.

    –Hay miles de oficiales y suboficiales que durante la Dictadura actuaron donde tenían que actuar. Los delitos de lesa humanidad fueron de una élite, una élite de inteligencia. ¿Cuántos presos hay del Ejército entre imputados, procesados, condenados? ¿800? El Ejército en ese entonces tendría unos 7000 oficiales, cerca de 30.000 suboficiales sin contar los soldados y unos 1500 civiles de inteligencia. Yo estuve donde tenía que estar. Pero ninguno de estos hombres, con poder decisión y dominio del hecho, ¡ninguno se hizo responsable de las órdenes que daba! ¡Fueron cobardes! Suárez Mason lo dijo en el Estado Mayor en el año 79 y como yo estaba ahí destinado en una oficina de Artillería, lo escuché. Después lo repitió en Mar del Plata: “pasarán sobre mi cadáver antes que tocar un subordinado mío en la lucha contra la subversión”. Cuando empezó la cosa, se rajó a Estados Unidos, de ahí lo trajeron. ¡Cobarde!

     

    ¿Cómo era para usted estar en funciones durante la Dictadura?

    –No estuve nunca en un destino operativo durante la Dictadura. Fui jefe de unidad pero nunca fui jefe de área ni de zona, ni nada de eso. Además, los dos primeros años me agarra en Perú, desde fines del ‘75 hasta febrero del 78, haciendo dos cursos: uno en el Centro de Estudios Militares y el otro en la Universidad de San Marcos. Asciendo a teniente coronel en Perú. Después fui destinado como jefe del departamento Doctrina y Enseñanza de la Escuela de Artillería. Fue el año del conflicto con Chile y el del Mundial. Volví y estuve en el Estado Mayor y me designan jefe de unidad de Paso de los Libres en el ‘80.

     

    El Ejército hizo el trabajo sucio y fue un instrumento del poder económico.

    –Algunos hombres del Ejército. Sí. Todos estos que he nombrado. El golpe de Estado no fue para terminar con la subversión, que ya estaba terminada, fue para cambiar un sistema económico. Contra el terrorismo, respondieron con el terrorismo de Estado, que es mucho más grave. Tendrían que haber aplicado el rigor de la ley, que facultaba imponer la pena de muerte, de la que yo no soy partidario por motivos religiosos.

     

    ¿No hubo un retroceso con Milani primero y ahora con Pasqualini?

    –Milani asciende a oficial superior en 2001. La Constitución en los artículos 12, 13, 14 y 15 dice que el presidente provee los empleos militares con acuerdo del Senado en caso de ascenso a oficial superior, es decir, con el grado de coronel y general.

     

    ¿No lo tuvo?

    –Interesante. En el año 2001, yo llevaba dos años de retirado, Brinzoni elevó la propuesta de ascenso de tenientes coroneles a oficial superior, al grado de coronel, al ministro de Defensa Jaunarena y a De la Rúa. La Comisión de Acuerdos del Senado y los 72 senadores aprueban ¡sin ninguna objeción! el ascenso del teniente coronel Milani a coronel. El Ejército manda los pliegos y una síntesis del legajo. ¿Cómo aprobaron ese pliego? El escándalo fue cuando tuvo que ascender de coronel a general. Él ascendió tres veces más, de coronel a general, de general de brigada a general de división y de general de división a teniente general. Ahí sí, en ese ascenso, tuvo 39 votos a favor y 30 en contra. ¿El Cels no conocía el legajo de Milani? ¿Verbitsky no lo conocía a Milani?

     Garré lo promovía.

    –¿Y Garré conocía a Verbitsky? ¿Quién lo propuso?


    Garré lo sigue defendiendo y Cristina Kirchner nunca lo cuestionó. ¿Para usted Milani fue un retroceso como jefe del Ejército o no?

    –Yo no estoy para objetar decisiones de otro. Respondo por mis decisiones durante ocho años al frente del Ejército. Además jamás vi el legajo de Milani.

     

    Pero habrá visto a la familia Ledo que lo denunciaba.

    –Sí, denuncias, pero hasta ahora no tiene ninguna condena.

     

     ¿Usted hubiera promovido a un militar denunciado?

    –No, no, no. Lo hubiera tenido stand by hasta aclarar la situación en la Justicia. Pero tampoco por una denuncia puedo crucificar a un tipo.

    Denuncia de los organismos de derechos humanos que hicieron todas las denuncias mientras la ley beneficiaba a los represores.

    –Bueno, pero entonces… la ley es la norma de carácter general que rige la convivencia social. ¿Queremos vivir en un marco legal o manejarnos con tribunales populares?

     

    Y si la ley es impunidad, Obediencia Debida, Punto Final e Indulto…

    –No sé, no sé, no sé. La amnistía es una facultad del Poder Legislativo. El Poder Ejecutivo puede indultar a condenados por la Justicia Federal, como dice la Constitución. Los indultos de Menem fueron los que originaron todos los quilombos. Si se indulta a un procesado, hay injerencia del Ejecutivo en el Poder Judicial y se le impide a ese procesado demostrar su inocencia en un juicio. Menem firmó 270 indultos para miembros de las organizaciones armadas irregulares, militares de la Dictadura y también para Rico, Seineldín y todos los que se habían levantado contra la Democracia. Fue una ley de amnistía encubierta. Esos indultos fueron inconstitucionales. La Corte Suprema los declaró así en 2007.

     

    ¿Lo discutió alguna vez con Menem?

    –En septiembre de 1994, 1995, yo le había entregado a Menem una invitación para un acto en el Regimiento de Patricios. Cuando me estoy por ir, me dice: “me han dicho que hay algunas cosas que yo he hecho que usted no está de acuerdo”. Le dije: “es probable, señor Presidente. Pero eso no altera la subordinación”. “Por ejemplo ¿qué cosas?”, me dice. “Los indultos, señor Presidente”. “Pero yo lo hice para pacificar”.  “Sí, señor, pero usted indultó a Seineldín y después el 3 de diciembre hubo que combatir. Seineldín fue dos veces indultado”.

     


    ¿A quién traicioné yo? ¿A un gángster como Massera? ¿A quiénes torturaron y robaron? ¿A un coronel como Pascual Guerrieri que en 2002 llamó por teléfono a un hijo mío para decirle que nos iban a matar a toda la familia? Hoy tiene dos o tres perpetuas. ¿A quién? ¿A Videla, a Bussi, a Díaz Bessone?


     

    ¿Hay sectores que aprovechan la designación de Pasqualini, cuya esposa es hija de un represor, para forzar un retroceso dentro del Ejército y una reivindicación de la Dictadura?

    –No, en absoluto creo que pueda darse. No hay dudas de la inserción del Ejército en las instituciones republicanas y en los valores democráticos. Ahora, que hay sectores no sólo en la fuerza -y también en la civilidad, de distintos partidos políticos- que dicen con el Proceso en el fondo…

     

     ¿El mensaje del Gobierno no se presta a confusión?

    –No se puede reivindicar lo irreivindicable. El tema de derechos humanos en el mundo está arraigado. Torturar, violar mujeres, afanar propiedades ¿qué tiene que ver eso con los valores cristianos?

     

     

    PH: Juan Casas 

     

    En el libro critica mucho a un fiscal de alto protagonismo, Stornelli.  

    –Conmigo fue un mediocre y falló en todo. Porque yo apelé y la Cámara dijo que no había nada para imputarme ni a mí ni a los otros generales acusados ni al Ejército. Ningún militar del Ejército fue a juicio ni por las armas ni por Río Tercero, los que fueron eran de Fabricaciones Militares y dependían de Defensa.

    Atribuye la actuación de Stornelli a que es hijo de un militar de la Dictadura.

    –No me cabe ninguna duda. Yo dejé cesante a su padre, además él tenía muy buena relación con los carapintadas y su esposa era sobrina del último ministro del Interior de Videla. Yo no puedo ordenar que se entregue una lapicera, todo salió de Fabricaciones Militares. Me querían hacer pagar la llamada “autocrítica”.  

    Empieza el libro con una pregunta: “¿Cuándo caduca el pasado?”. ¿Lo sabe ahora, después de escribirlo?

    –Borges creo que se preguntó eso. Si tuviera la respuesta, la daría. El problema de la memoria es que a veces incluye el olvido.

     

    El 13 de junio de 1982 le dejó a usted otra pregunta: ¿por qué Dios me permitió vivir?

    –Ese día fueron los combates más intensos. Fue terrible, era el día de mi cumpleaños. La artillería británica abrió fuego desde las 10, 11 de la mañana hasta las cuatro de la tarde, después a la noche hubo bombardeos navales y de la Fuerza Aérea. Al mediodía hubo un intenso fuego de contraartillería con los ingleses. Intenso fuego terrestre, aunque ellos, de repente, interrumpían el fuego y se hacían una pasadita con avioncitos también. Yo estaba recorriendo una de mis baterías al sur de Puerto Argentino. Me acuerdo de dos cosas. Un soldado correntino me gritó: “póngase el casco mi teniente coronel”. Yo estaba sin casco. Porque el casco es pesado, molesta. Me emocionó. Porque el tipo me estaba cuidando: me lo puse.

     ¿Qué más recuerda?

    –Nos tiramos cuerpo a tierra y a 10, 15 metros, el cabo primero Ángel Quispe, un jujeño, también se tira. Se produce una pausa de fuego, tres, cuatro minutos. Entonces corro hasta mi puesto de comando que era un contenedor reforzado con tambores de 200 litros, con turba. Se sacudió todo, lo vemos a 20 metros a Quispe boca abajo. Entonces, grito al médico, viene y lo damos vuelta. Estaba entero. Sangraba por la boca, por los oídos y por la nariz. La onda explosiva lo había matado. Me acuerdo de que lo vi, le hice la señal de la cruz, le corté la identificación y dije “llévenlo al lugar de reunión de muertos”. Muchos habrán dicho: “justo fue Quispe. ¿Por qué no Balza?”.

     ¿Encontró la respuesta que buscaba?

    –Y qué sé yo. Los designios de Dios son difíciles de interpretar. Están fuera del alcance nuestro.

     

  • Bolsonaro: el precio de las promesas inclumplidas de la democracia brasileña

     

    Con Bolsonaro presidente, Brasil se adentra en la experiencia desconocida de un gobierno de extrema derecha surgido del voto, tras hacer promesas de pinochetismo económico y bajo la sombra de la tutela militar.

  • Consumos culturales: de lo analógico a lo digital

     

    El Estado argentino organizó una Encuesta Nacional de Consumos Culturales en 2013 y otra en 2017. La comparación entre ambas exhibe la transformación profunda del sector de la información, la comunicación y la cultura que acompaña los cambios tecnológicos y regulatorios del último lustro.

     

     Martín Becerra| Profesor e investigador UBA, UNQ y Conicet 

     

    Uno de los tópicos de los estudios sobre tecnología y sociedad es el que le asigna un carácter determinante a la tecnología como percutora de los cambios en los hábitos de la cultura y los usos y costumbres de la sociedad. Aunque los términos de esa relación dependen siempre de condiciones sociohistóricas específicas, el reciente procesamiento de la Encuesta Nacional de Consumos Culturales de la Argentina aporta datos de gran interés para mejorar su comprensión. 

    Uno de los hallazgos de la encuesta: mientras que en 2013 tener acceso a Internet equivalía a conexión domiciliaria y una PC, en 2017 la población se conecta mayormente a través de dispositivos móviles. “En 2013 apenas un 9 por ciento de la población se conectaba a Internet principalmente a través del celular, mientras que en 2017 más del 70 por ciento se conectó todos los días vía smartphone”, informa la Secretaría de Cultura, responsable del estudio. 

    Este cambio, en el que habitan mutaciones de usos y consumos culturales, informativos y comunicacionales en el último lustro, fue posibilitado por la mayor cobertura de la conectividad móvil, gracias a la licitación de las frecuencias de 4G realizada en 2014, que comenzó efectivamente a diseminar las nuevas redes en 2015 y que hoy, a fines de 2018, tiene una extensión territorial limitada a las grandes ciudades del país  (aún hay grandes corredores y regiones donde el 3G es un servicio escaso). Por lo tanto, los impactos de los hábitos de la ciudadanía son todavía moderados frente a la tendencia que tendrán cuando, con el paso de los años, la conectividad fija y móvil mejore. 

    La creciente portabilidad de las comunicaciones y la prevalencia de dispositivos pequeños y móviles para el uso y consumo de servicios de entretenimiento, información y comunicación en franjas cada vez más amplias de la sociedad, explican en parte el progresivo cambio de formatos de las industrias culturales hacia unidades de contenidos cada vez más cortas o breves, con la consecuente exigencia de mayor condensación, velocidad y agilidad por parte del público hacia los proveedores de textos, imágenes y sonidos. Por supuesto, son los más jóvenes, los más urbanos y los de mayor poder adquisitivo los grupos sociales e individuos que protagonizan esta tendencia, mientras que en otros segmentos de la población la mutación es algo más lenta. 

    De todos modos, el panorama que traza la encuesta nacional abarca al conjunto y ese panorama es el sustrato de base de la convergencia corporativa y tecnológica de las industrias infocomunicacionales en el mundo entero y que induce –en algunos países de modo más explícito que en otros- cambios regulatorios y decisiones de política estatal para allanar los cruces entre actividades como las telecomunicaciones, el sector audiovisual, Internet (fija y móvil) y la gráfica. 

     

    Los negocios asociados a las actividades de la comunicación también cambian con el pasaje de la (mala) conectividad fija a la (aún deficiente) conectividad móvil: el gasto cultural por hogar, hace cinco años destinado a consumos analógicos en un 63 por ciento, es cada vez más acaparado por servicios de conectividad sobre los que se accede a servicios, aplicaciones y plataformas cuyos contenidos relevan o complementan –según el caso- crecientemente los tradicionales. En 2017 el gasto anual de consumos culturales se repartía en partes iguales entre analógicos y digitales. 

    La inversión estatal en la red de fibra óptica y los desarrollos de cooperativas y empresas del sector dialogan, pues, con necesidades cambiantes de información, comunicación y cultura de la sociedad que, como refleja la encuesta de consumos culturales, presenta nuevos atributos en su conversión como sociedad informacional.

  • Cromañón. La tumba del rock

     
    La tragedia de Cromañón dejó 194 muertos y todavía, 13 años después, sus víctimas esperan Justicia. Una trama de desidia, tragedia, heroísmo y… ¿Justicia?

     

    Por Dante Leguizamón |Periodista, Córdoba 

     

    El día 30 de diciembre de 2004 la banda de rock Callejeros cerraba una serie de tres recitales en República Cromañón, un local ubicado en la calle Bartolomé Mitre 3058 de once, en la ciudad de Buenos Aires. Por entonces había pocos lugares en la ciudad de Buenos Aires habilitados para recibir a tanta gente. Cromañón permitía el ingreso de unos 1500, aunque dicen que ese día no había menos de 3000.

    El control de acceso era responsabilidad de los integrantes de la banda. Los asistentes eran revisados y cacheados. Inspeccionaban ropa, zapatillas, carteras, bolsos, riñoneras. El objetivo era evitar que ingresaran con pirotecnia, pero muchos podían pasar sin control.

    Cromañón pertenecía a un histórico de la noche porteña, el empresario Omar Emir  Chabán. La organización del recital estuvo a cargo de Chabán y los miembros del grupo incluido su manager, Diego Marcelo Argañaraz.

    Chabán los había apoyado desde sus inicios y la banda había realizado varias presentaciones en Cemento, otro local explotado por él. Todos sabían que en el lugar no había control. La banda tenía a su cargo la impresión y venta de las entradas, el control de la recaudación, la contratación del personal de seguridad y la publicidad; Chabán decidía cuándo se abrían las puertas y en qué forma ingresaría el público. También era responsable de las condiciones de seguridad.

    Las ganancias eran repartidas en un 70 por ciento para Callejeros y un 30 para Chabán, que tenía como encargado del lugar a Raúl Alcides Villarreal.

    Esa noche, minutos después de las 22:30, Chabán se acercó a la cabina de sonido y a los insultos se dirigió al público diciendo que había en el lugar más de 6.000 personas, que no había ventilación y que, si se producía un incendio, iban a morir todos.

     

     

    La tragedia

    Cerca de las 22.50 Callejeros subió al escenario. El cantante, Patricio Santos Fontanet tomó el micrófono y le dijo al público que le hicieran caso a Chabán y no tiraran bengalas porque podían “morir todos”. En un video que puede verse en Internet,  Fontanet, pregunta:

    -¡¿Se van a portar bien?!

    El público le responde que sí. Fontanet vuelve a preguntar y empieza el primer tema. También las primeras bengalas y la pirotecnia. Mientras Callejeros sigue tocando, la media sombra del techo comienza a arder. El fuego avanza y algunas brasas caen mientras empieza a verse un humo espeso y tóxico. La media sombra se convierte en una lluvia de fuego. Aunque no lo saben, la tragedia está por comenzar justo en el momento en que en el video se ve al saxofonista advirtiendo lo que ocurre hace que la banda deje de tocar. En la investigación judicial que cimentó el juicio se especificó que la mayoría de las puertas de egreso estaban cerradas. Lo mismo ocurría con la salida alternativa de emergencia. Así comenzaron a generarse amontonamientos y avalanchas que dificultaron la evacuación. Todo se complicó porque instantes después de comenzado el incendio se cortó la luz.

     

     

     

    Relatos

    “La gente gritaba: `Loco, mañana es Año Nuevo’, ‘Yo quiero salir’, ‘Tengo un hijo’, ‘Mamá ayudame’”, cuenta Mauge, una chica que tenía 16 años aquel día. Su testimonio forma parte del libro “Generación Cromagnón”, excelente reconstrucción realizada por el sitio LaVaca.Org.   [Libro completo para descargar]

    Es sólo uno de los relatos de aquella noche donde queda en evidencia la impresión de muchos de que lograron sobrevivir dejando a otros detrás o, literalmente, pisando los cuerpos de los que no tenían fuerzas para escapar.

    En el mismo libro se encuentra el relato de Sonia que estaba en el sector vip. Desde ese lugar llamó por celular a su madre: “’Nos estamos quemando, te quiero un montón’, le dije. Pero no entendía nada y me decía: ‘Salí, salí’”.

    Sonia cuenta cómo logró sobrevivir: “Yo era una de las muertas. Me quise tirar por la baranda, pero nunca llegué. Me desmayé. El que me sacó a mí se llama Roberto, un chico de más de 40 años que salía de trabajar, pasaba por ahí y se puso a ayudar”.

    Muchos chicos cuentan que la única manera de salir fue sumarse a una especie de avalancha humana. Mientras caminaban sentían las manos de los que habían caído y pedían ayuda. Además de las irregularidades en el edificio (falta de sistema de extracción de aire, falta de grupo electrógeno, agregados en el predio que no figuraban en los planos y complicaban la circulación, ventanas que habían sido tapiadas, rejas con candados y varias cosas más) tampoco existía en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires una mecánica de reacción ante estas contingencias. En el libro citado se destaca el testimonio de Matías y Eliana, dos de los muchos héroes de aquella noche. Matías es músico, bailarín, poeta y presentador de la Murga Malayunta: “El humo te adormecía, te llevaba. Me estaba como desmayando y uno que venía atrás me dice: ‘Flaco, si te querés morir, morite, pero a mí dejame salir’”.

    Matías reaccionó y logró llegar hasta la puerta: “Llegué a la salida con los shorts en los tobillos: los iba rompiendo cuando caminaba. Tenía un pantalón corto rojo, del Manchester United y una remera negra de La Renga, las topper blancas, y calzoncillos grises. Me subí los pantalones y me hice un nudo con el elástico para ajustarlos”. El problema fue que Matías había quedado en juntarse con su novia y los amigos pero cuando llegó, no había nadie.

    “Me cruzo con otra amiga que me dice: ‘No encuentro a Darío’. Le digo: ‘Va a venir para acá, pero aguantá que voy a buscarlo’. Llego hasta la puerta, sale una piba y pum: se desvaneció ahí. La levanto, veo una ambulancia en la esquina, me acerco y arranca. Me pongo adelante con la piba en brazos. El chabón toca bocina y le grito que primero suba a la piba. Empecé a patearle la ambulancia. Baja una mina, pero estaba totalmente desbordada. Le pegué un cabezazo al parabrisas. Viene un chabón y le paso a la piba: ‘Sostenela porque falta mi novia y un montón de gente’ le digo y se la dejo. Me voy para la puerta”.

    Eliana también logró salir así que cuando Matías volvió de dejar a esa otra chica la vió a cinco metros de la puerta: “Salí para la otra esquina, no veía a Matías ni a los chicos. Lloraba de desesperación. Y de golpe él me abrazó. Pero yo no veía nada, estaba como ciega”, dice. No había tiempo para lamentarse así que Matías volvió a buscar a los otros amigos que faltaban y comenzó un periplo en el que no sabe cuántas vidas salvó.

    “Me acerco a la puerta y lo veo saliendo a Maxi. Se le habían caído los pedazos de la mediasombra, lo quemaron los chispazos. Uno miraba alrededor y no había bomberos, ambulancia ni defensa civil. Los amigos se fueron encontrando y empezaron a organizarse para llamar a las familias pero como el horror seguía y la ayuda no llegaba, decidieron seguir ayudando: “Llegamos a la entrada y una mujer nos dice: ‘Mi hijo está en una silla de ruedas’. ‘Tranquila, ahí lo traemos’. Le dije y me hice bien el nudo con el elástico del short. Nos paramos en la puerta. Dijimos: ‘A la una, a las dos, y a las...’, pegamos un respirón y entramos. No sé si nos dábamos cuenta de lo que estaba pasando. Nos miramos y pensamos: ‘Hay que entrar, algo hay que hacer’. Había montones de personas apiladas estirando la mano gritando: ‘Sacame, sacame’. Empezamos a tirar, empezamos a sacar. Sacábamos, y los íbamos llevando para la esquina. Me acuerdo que a una piba la tuve que tirar de los pies para traerla para mi lado. La alzo y la llevo para la ambulancia. Llego y un chabón se me para adelante y me dice: ‘Bajale eso, bajale eso’. Era porque la piba estaba desnuda de arriba, se le había quedado la remera en el cuello. ¡Se le veían las tetas, ése era el problema! Y yo le gritaba: ‘Pelotudo, ¿no ves que se está muriendo? Dejame pasar o te mato’. Ahí sentí esto: la chica se me estira para atrás, y le sale todo negro de la nariz. Estaba muerta. Te digo la verdad: me di cuenta porque una vez tuve que sacrificar a mi perra, y se estiró así”.

    Eliana recuerda: “Se estiraban y les salía todo negro de la nariz a los chicos”. Cuando Matías regresó se encontró con Darío que le dijo que había encontrado a su hermana y la había podido sacar. Juntos volvieron a ingresar: “Saqué a un pibe que no sé cómo hice, porque era gordito, re-pesado. Justo llegan los bomberos, había pasado un montón de tiempo. Un pibe le dice a un bombero: ‘Dame la máscara’ y el tipo le contesta: ‘No, es mía’, pero tampoco la usaba para entrar. Yo llevaba al pibe ese, lo pongo en el piso, un bombero le tira agua y dice: ‘Mantenelo así, con las patas para arriba’. Y me sentía al pedo, como que no podía estar haciendo eso porque el chabón estaba volviendo en sí, pero había otra gente para sacar. Era la puerta del estacionamiento”.

    Matías dejó a ese chico con otros y volvió a seguir ayudando: “Al principio era ir hasta los que estaban tirados cerca de la puerta y agarrarlos. De a poco llegamos a los que estaban en la segunda puerta. No pasabas adentro porque estaban como apilados. Era entrar y salir, entrar y salir. Los llevaba para la esquina donde hay un puente, no para el lado de Plaza Once. Pero me acuerdo la imagen de ver todos pibes tirados así... solos. Empezamos a sacar para el otro lado porque ahí llegaban ambulancias”.

    Eliana y las amigas armaron un cordón humano para llevar pibes a la ambulancia. Chicos menores de 20 años organizados ante el desorden total de los responsables.

     

     

    Complicidades

    En la causa trascendió la responsabilidad del comisario Carlos Rubén Díaz, Subcomisario de la Policía Federal con quien Chabán tenía un acuerdo económico. Díaz dejaba pasar las contravenciones que –de ser castigadas- hubieran evitado la catástrofe. Aunque quienes llegaron a juicio fueron funcionarios de segunda y tercera línea de la ciudad, el episodio marcó –en términos políticos- el fin de la carrera del ex fiscal Aníbal Ibarra, cuyo mandato como Jefe de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, fue revocado.

     

     

    La trama judicial

    El proceso judicial tuvo un complejo recorrido. En primera instancia sólo se condenó a Emir Omar Chabán a 20 años de prisión. Al mánager de Callejeros, Argañaraz y al Policía Díaz a 18. También a dos funcionarias municipales a dos años de cárcel.

    En el caso de los otros acusados, el Tribunal Oral Criminal 24 absolvió a los músicos. En 2011 la Sala III de la Cámara de Casación Penal modificó la carátula y el tribunal fijó nuevas penas. Un año después, Casación volvió a corregir la sentencia.

    El resultado fue el siguiente: Patricio Fontanet que había sido absuelto, fue condenado a 7 años de cárcel. Eduardo Vásquez, el baterista, a 6 años. Maximiliano Djerfy, guitarrista, fue condenado a 5 años, igual que el bajista Christian Torrejón y Elio Delgado, el otro guitarrista. Lo mismo ocurrió con el saxofonista Juan Alberto Carbone. También el escenógrafo fue condenado, en su caso a 3 años. El cambio en las condenas estuvo relacionado a Diego Argañaraz, el mánager, que vio reducida su pena de 18 a 5 años y a Chaván cuya pena se redujo de 20 a 10 años y 9 meses (murió en la cárcel el 17 de noviembre de 2014). Raúl Villareal que había sido condenado a 1 año de prisión, recibió una condena más amplia, de 6 y el policía Carlos Díaz pasó de una condena de 18 a otra de 8 años de prisión. Las funcionarias en tanto, vieron incrementadas sus condenas en algo más de un año y Gustavo Torres, director general de Fiscalización y Control de la ciudad, que había sido absuelto, fue condenado a 3 años y 9 meses de prisión.

    En los tiempos previos al juicio se activaron no menos de 1.500 civiles por un reclamo total de indemnizaciones de 750 millones de pesos.

    Uno de estos casos tuvo sentencia en agosto de 2017. La Ciudad de Buenos Aires fue condenada a pagar un millón de pesos en concepto de indemnización por "daño moral y psicológico" a una víctima. La sentaría jurisprudencia ante las otras demandas. Dicha resolución condena a la ciudad y la Nación a hacerse cargo cada una del 35 por ciento del monto total. El resto deben afrontarlo Callejeros y los organizadores.

    Aquel episodio dejó 194 muertos. En su gran mayoría chicos menores de edad. Repasar la trama de esta historia invita a pensar cuánto aprendimos y, sobre todo, cuán seguros estamos que algo así no pueda volver a ocurrir.

     

     

     

     

  • Danzando en el espejo

     

    Monte Buey está ubicado a la vera de la ruta 6, al sudeste de la provincia de Córdoba. Un rico abanico de propuestas artísticas y culturales lo destacan de otras localidades de la zona. El predio ferroviario, que anteriormente dividía al pueblo, es hoy la sede de festivales y eventos que hacen bailar a todos los vecinos.

     

    Matías Cerutti | Viajero, cronista y narrador

    Pito Campos | Ilustraciones

     

    Los ingresos a Monte Buey son tan parecidos que cuando alguien lo visita desde el este y retoma la ruta 6 para seguir hacia Santa Fe, puede llegar a pensar que ha tomado el sentido contrario, y que está volviendo hacia Justiniano Posse, o viceversa. El mismo efecto reflexivo se nos presenta si observamos a esta localidad desde un ángulo cenital. Vemos que la vía del ferrocarril la atraviesa, como si fuera la línea media de una de esas láminas de Rorschach que fueron dobladas al medio cuando la tinta aún estaba fresca. Da la impresión de que sobre la vía hubiera un muro imaginario, o transparente. Da la sensación de que los habitantes no tienen necesidad o interés en atravesar las vías porque sus servicios están completamente cubiertos. De ambos lados tienen banco, plaza, mutual, club y escuela. La simetría es tan precisa que pareciera que el pueblo estuviese separado por un espejo. Dicen que en una época hubo quien traspasaba todos los fines de semana los límites de ambos lados del espejo. Lo hacía gracias a la magia del cine. Es que tanto el norte como el sur tenían su propia sala, pero al pueblo llegaba una sola cinta cinematográfica, entonces el proyeccionista, con los rollos de celuloide bajo el brazo, atravesaba el espejo a bordo de su bicicleta y llevaba las películas de una sala a otra para que nadie se perdiera el espectáculo. 

     

    Allí donde se dice gol

    San Martín y Matienzo son los clubes de uno y otro lado de Monte Buey. Para ver el clásico también se tiene permitido franquear el cerco reflectante. Cuando se juega, se le puede gritar al reflejo; es como el mito de Narciso, pero invertido. Una catarsis dominguera que atenta contra la propia imagen. Como aquel rey que se ofuscaba ante la representación teatral del crimen que sólo él sabía que había cometido, hinchas albicelestes y tricolores se arrojan ondas en el aire.

    La final de la liga bellvillense 2017 se jugaba en cancha de Matienzo, el local enfrentaba a los del otro lado de las vías. Iban 2 a 2, a los 32 minutos del segundo tiempo, cuando comenzaron a caer proyectiles al campo de juego. Quizás aquella noche el árbitro al suspender el partido evitó que alguna bengala perdida hiciera trizas al cristal de los reflejos escindidos.


    Tierra linda

    Más allá de lo folclórico y anecdótico de las diferencias entre los vecinos de cada lado de las vías, hay siempre instancias de encuentro, momentos gloriosos en los que el espejo devuelve una imagen de equilibrio y bienestar que enorgullece a los monteboyenses. Por ejemplo, para dar funcionamiento al hogar para la tercera edad “Días Felices”, que en septiembre pasado inauguró la Cooperativa Eléctrica, se creó una fundación donde, entre otras instituciones, participan Matienzo y San Martín. Este emprendimiento que significa calidad de vida y bienestar para los adultos mayores, es uno más de la amplia diversidad de propuestas artísticas, deportivas y culturales que generan inclusión y contención, sobre todo para jóvenes y adolescentes que encuentran en Monte Buey actividades con las que formarse y entretenerse, utilizando el tiempo libre de forma recreativa, evitando el sedentarismo y otras problemáticas que acechan por estos tiempos.

    Una de las propuestas, que desde hace muchos años acompaña a esta localidad es la Escuela Municipal de Danzas Nativas Alpazuma. Desde 1995 forma a niños, jóvenes y adultos y depende de la Dirección de Cultura de la Municipalidad. En la actualidad la institución cuenta con más de 80 alumnos, encontrándose varios de sus egresados dictando clases en academias, escuelas de danzas y talleres de la región.  Del alumnado avanzado se desprende el ballet estable Alpazuma (tierra linda), elenco oficial de la Municipalidad que representa a la comunidad en distintos puntos del país y del exterior.

    Abel Cerrutti es el director de la Escuela  Alpazuma. Cuenta que surgió con la idea de formar a niños para ser integrantes del ballet estable municipal y  con el tiempo se fue conformando una propuesta que asegura constancia y perseverancia para los jóvenes monteboyenses. “Monte Buey es la localidad con mayor diversidad de propuestas culturales de la región, estamos muy orgullosos de sostener este espacio con un número considerable de alumnos que se comprometen con nuestra disciplina”, dice Abel, y comenta que el ballet estable muy pronto presentará en la ciudad de Córdoba un espectáculo llamado “Mi pueblo junto al riel”, que tuvo su debut en el marco de los festejos de los 100 primeros años de la biblioteca de Monte Buey.

     Las puestas en escena de Alpazuma son reconocidas a nivel nacional por la síntesis histórica que ofrecen con coreografías y vestuarios de primer nivel, resultados de una gran dedicación, pasión y experiencia. Después de tantos años, espectáculos, caminos y escenarios recorridos, Abel recuerda los primeros tiempos, cuando se presentaban al aire libre, sobre las vías del ferrocarril. Por una cuestión de espacio e iluminación, los artistas solicitaron a los espectadores un cambio de posición, pidiéndoles que se pusieran del otro lado de las vías, pero no lograron que todos los espectadores accedieran al pedido. Una señora, muy convencida y acomodada en su reposera explicó: “No me pienso mover porque yo vivo de este lado del pueblo”.

      

    Zona neutra

    La escuela de danzas y un grupo de colaboradores son los encargados de realizar todos los años el espectáculo denominado “Navidad Gaucha”, que ya lleva 28 ediciones ininterrumpidas. Se trata de un festival enmarcado dentro de los festejos de la navidad, que reúne grupos de folklore, canto, danza y artesanos de diferentes puntos del país. A lo largo de todos estos años han sido partícipes grupos de las provincias de Santa Cruz, Chubut, Santiago del Estero, Tucumán, Salta, San Luis, Santa Fe, Buenos Aires, Entre Ríos y La Pampa, además de la presentación de artistas de la talla de Peteco Carabajal y Los Nocheros, y contó con la presencia internacional de delegaciones de Ecuador, Uruguay, Paraguay y México.

    La Navidad Gaucha se realiza en el Salón de Usos Múltiples que está ubicado en “zona neutra”: sobre las vías, en el predio del ferrocarril. El SUM ferroviario es el corazón del espejo. Aquí se llevan adelante las actividades que nuclean a toda la comunidad. Una de ellas es la Fiesta Tradicional de Comidas al Disco que se realiza desde hace seis años. Durante estas jornadas hay talleres de cocina, peña folclórica y competencias gastronómicas, en las cuales tres cocineros que representan a alguna institución preparan comidas al disco. Imaginemos que un equipo del sur se despacha con un tiburón al disco, en Monte Buey hay quienes llegan a apostar que para la próxima edición algún equipo del norte se presentará con un pez globo o algo por el estilo. 

     

    Disolviendo los cristales del espejo

    Es domingo 8 de julio, ingreso a Monte Buey por el oeste, viniendo desde Justiniano Posse por la ruta provincial 6. A mi izquierda, me recibe un triángulo escaleno obtusángulo de unos 15 metros de altura. Más adelante, un arco verde con letras blancas y amarillas anuncia “Bienvenidos a Monte Buey, capital nacional de la siembra directa”. La calle Maipú bordea las vías del ferrocarril, por el lado del club San Martín. Veo silos y molinos sobre la zona neutra, observo un nuevo arco que dice “Paseo del Encuentro”, es el ingreso a una calle adoquinada que invita a conocer la zona de Matienzo. Sobre un lateral del arco se aprecian las placas que recuerdan la inauguración del paseo: “La obra que consolida la unidad de nuestra geografía, 30 de mayo de 2015”; “Hay en este espacio singular, digno de nuestro pueblo, un nuevo camino que a partir de hoy acompaña a la integración de nuestra comunidad”; “En homenaje a todos los habitantes de la comunidad de Monte Buey, por su unidad y crecimiento”, rezan las placas, augurando el comienzo de una nueva era.

    Anochece en Monte Buey, me pregunto qué hora es y veo, sobre la esquina de 25 de Mayo y Belgrano, unos números encendidos. Me acerco, el letrero luminoso me recuerda que estoy en la capital de la siembra directa, donde son más importantes el precio del maíz, del trigo y de la soja que la hora misma.

    Vuelvo al Paseo del Encuentro, el SUM neutral comienza a encenderse; hoy es día de apertura de los márgenes del espejo. Alpazuma organiza un evento denominado “Monte Buey Celebra”, las inferiores del ballet municipal tendrán la oportunidad de mostrarse para toda la comunidad, habrá delegaciones regionales, artistas invitados, y todos juntos  recibirán el 9 de julio entonando el Himno Nacional Argentino.

    Atravieso la niebla y, como Alicia, penetro al interior del espejo. Lo veo a Abel, corriendo del vestuario hacia el buffet, del buffet al escenario. Festejo la diversidad que reflejan los murales y cuadros que decoran las paredes del salón. Escucho al locutor que  comienza la cuenta regresiva hacia un nuevo aniversario de la independencia. Me acerco al buffet, y me encuentro con Cesar Morassi, que colabora con la caja. “La verdad, es todo circo”, explica Cesar por debajo de su boina, “No hay enfrentamiento real en Monte Buey. Si preguntás, vas a ver que hay gente de un lado que es socio de la mutual del otro lado”. El cajero sigue argumentando, mientras el locutor continúa con la cuenta descendiente, “…el problema en la final fue con el árbitro, no entre las hinchadas de San Martin y de Matienzo”, explica. Cesar está dispuesto a fundamentar su teoría a tal punto que coquetea con la autoinmolación: “yo mismo, que soy del sur, reconozco que, Matienzo es más …”, los primeros y aturdidores acordes del himno no me dejaron escucharlo. Si alguien me pregunta, no puedo contestar como terminó esa frase de Morassi.

    Ya es 9 de julio, me voy por la mañana rumbo a Santa Fe. Salgo por Maipú hacia el este. Paso un arco verde con letras blancas y amarillas, más adelante, un triángulo escaleno  obtusángulo, de unos 15 metros de altura. Ya estoy sobre la ruta provincial 6, y fuera del espejo.

     

     

     

  • El fenómeno del rugby femenino en Córdoba

     

    La Unión Cordobesa de Rugby es la que más jugadoras tiene en el país. Le valoran la organización y el trabajo de base de un deporte que tiene a Los Pumas como emblema pero que las chicas practican con pasión. Testimonios de un fenómeno que ya es una realidad.

     

     

    Catalina Sarrabayrouse| Periodista 

     

     Se solía creer que (había) hay deportes para hombres y otros para mujeres. Que (había) hay tareas asignadas específicamente para alguno de los dos géneros. Pero los tiempos han cambiado y las divisiones ya quedaron atrás. Y el rugby, nada menos que el rugby, es un ejemplo de esto. Históricamente este deporte tuvo como característica la heterogeneidad y como valor primordial, la unión. La individualidad no da buenos resultados, pero el equipo empujando conjuntamente hacia en un scrum, por caso, garantiza el éxito.

    En la provincia de Córdoba el rugby practicado por mujeres tiene cada vez más fuerza y empuje, porque el deporte no conoce de géneros sino de pasión y dedicación. El calendario deportivo se divide en dos etapas, la primera es el Torneo Femenino Clasificatorio 2018, que se juega en modalidad seven (siete jugadoras) y en el que participan seis equipos: Universidad Nacional Córdoba, Universitario, La Tablada, Aero Club de Río Cuarto, Murciélagos de Almafuerte y Jockey Club Villa María. En la primera mitad el conjunto campeón fue el primero. Para la segunda etapa el sistema de juego cambió ya que se trabaja para lograr la transición de la modalidad 7 a 15 y por eso esta etapa se disputa con 10 jugadoras. Actualmente sólo tres provincias se animan a intentarlo: Córdoba, Tucumán y Buenos Aires. En Desarrollo, en tanto, participan Conas, Carlos Paz, Estudiantes, Arroyito, Mañke, Alta Gracia A y B, San Francisco, Jockey Club de Río Cuarto, Los Cuervos de Bell Ville A y B y Río Tercero.

    Renata Giraudo defendió los colores de Argentina en la Selección, actúa en Universitario y relata: “Actualmente el equipo más fuerte es Universidad Nacional, se ha desempeñado de manera excelente. Cuenta con jugadoras experimentadas y un flujo que les ayuda a que los entrenamientos sean con mucha gente y así se pueden desarrollar muchas más cuestiones que tienen que ver con la técnica y la táctica del rugby. Al resto nos pasa que no tenemos tantas jugadoras y eso nos limita en los entrenamientos, o no tenemos cambios. Cuesta porque el rugby femenino está en desarrollo”.

    En Córdoba no sólo se disputa el torneo local sino que además compiten en el Circuito de Selecciones Femenino 2018, donde participan también las selecciones de Entre Ríos, Santa Fe y Rosario. Y la Unión Cordobesa de Rugby cuenta con la mayor cantidad de jugadoras fichadas, siendo así la abanderada en el fomento de esta disciplina.

    Estas chicas desafían los estereotipos y rompen con los mandatos que reducen al rugby a un deporte específico para los hombres. En cada entrenamiento o partido ellas demuestran  lo importante que son la perseverancia y la constancia, taclean con fuerza cualquier comentario retrógrado. La feminidad no está ligada al deporte que se practique y el rugby y su heterogeneidad permiten que todas sean igual de importantes dentro de la cancha. Algunas disfrutan de jugar con sus uñas rojas y otras prefieren dejar el esmalte y el maquillaje en una caja para otra ocasión. Varias eligen salir con pollera y otras prefieren los jeans holgados. Están las que eligen las rastas, como también quienes escogen la planchita. Aun así, nada de esto determina su desempeño dentro de la cancha y taclear con fuerza a las rivales o patear a la H con determinación no implica perder la feminidad.

    Ante esto, Renata explica en charla con COLSECOR: “Creo que actualmente se han roto muchos estereotipos en relación a la mujer. Yo soy  de las que piensan que las mujeres y los hombres somos distintos con sus características particulares y eso es lo lindo de ser mujer y de ser hombre. Podemos jugar al rugby y no lo vamos a hacer nunca como los hombres, porque tenemos distintas características, pero le aportamos nuestra esencia al deporte. Se rompen los estereotipos yendo para adelante, siguiendo un sueño, haciendo todos los deberes en este deporte que es muy exigente. Difundirlo y mostrar a muchas chicas de que existe este deporte, se puede jugar, es lindo y hay que promocionarlo. De hecho me ha pasado de contarle a gente que juego al rugby y hasta que no lo vieron, no lo dimensionaron, o no me creían. Después de vernos, me aceptaban: ‘Che, loca ¡está bueno lo que hacen!’”.

    El rugby y los valores juegan históricamente en la misma cancha. El concepto es que todas las jugadoras son iguales de necesarias. Las más altas y sus zancadas son fundamentales, las más grandes son una pieza clave a la hora de empujar hacia el ingoal. Así como también se busca inculcar siempre respeto a las autoridades dentro de la cancha. Se necesita ir para atrás para así poder avanzar y empujando de manera unida se puede llegar al objetivo. Es por esto que Renata, como tantas otras jugadoras cordobesas, eligen hacer del rugby una forma de vivir: “Tiene muchos significados. En mi familia hubo mujeres con personalidades fuertes. Jugar al rugby representa un poco eso. Las mujeres y niñas que decidieron jugarlo tienen actitud. Es un deporte que se basa en el contacto físico. Más allá de que le pongamos un montón de palabras lindas, es un deporte rudo y creo que representa mi actitud frente a muchas situaciones. También representa una forma o un estilo de vida. Inculca muchísimos valores. En mi caso, algunos los traía desde casa, otros me los inculcaron mediante otros deportes que he realizado y a todo lo que aprendí lo trato de poner en práctica todos los días. Representa una filosofía de vida y la alegría de disfrutar de hacer algo que realmente me llena. Por eso me dedico  todos los días, y le pongo muchas ganas ya que es una felicidad muy fuerte”.

    Uno de los momentos más emblemáticos del rugby argentino fue el Mundial 2007, año en el que se logró el tercer puesto, el mejor resultado de la historia de este deporte. Uno de los integrantes, uno tan importante que llevaba la cinta de capitán, supo ver el futuro: de Agustín Pichot se trata. En el partido inaugural, Los Pumas le ganaron a Francia por 17- 12 y mientras la hinchada festejaba con locura, el cuerpo técnico emocionado se agarraba la cabeza, él juntó al equipo en ronda, se paró en el medio y con la voz ronca de tanto gritar predijo el futuro: “Esto recién empieza”. Así como Pichot supo predecir esto, algo similar ocurre con el rugby femenino. Esto recién empieza y el futuro es prometedor.

     

    "Córdoba tiene presente y futuro"

    Sofía González es la capitana de la Selección de Rugby Femenino y analiza el presente de Córdoba: “Creció muchísimo el rugby femenino de Argentina pero hay una gran diferencia entre Buenos Aires y el resto de las provincias porque hay más desarrollo del rugby juvenil que en nuestro ámbito. Eso ayuda al deporte. Al tener una base de jugadoras chicas y formarlas desde pequeñas, ayuda a que sigamos creciendo. Espero que en algún momento se dé lo que ocurre en el interior del país también en Buenos Aires. En Córdoba tienen un muy buen presente y si siguen trabajando así les espera un gran futuro”.

    Actualmente en Buenos Aires hay 12 clubes que pertenecen a la URBA: Centro Naval, La Plata Rugby, Gimnasia y Esgrima de Ituzaingó, Ezeiza, DAOM, Alma Fuerte, Atlético San Andrés, Lanús Rugby, Municipalidad Berazategui, SITAS, Universitario de La Plata y Porteño Rugby. Las chicas compiten en la modalidad seven, mientras se busca poder llegar al rugby convencional de 15.

     

  • El único héroe en este Lío

     

     

     

     

    Por Martín Eula | Fotos: Gentileza Olé 

     

    Y una noche fue el que todos los argentinos quieren-querían-queríamos que fuera.

    Somos bravos, inconformistas, soberbios, criticones, exigentes, pasionales... Somos tan argentinos que nos cuesta disfrutar en su justa dimensión a un tipo que trasciende fronteras, al que le rinden pleitesía vaya donde vaya, en quien depositamos varias de nuestras frustraciones para endilgarle cualquier derrota, un faro que hace mucho ya se sentó en la mesa de los grandes de la historia del fútbol.

    "¿Cómo no vamos a ir al Mundial? Somos Argentina". Todos se lo preguntaron y la mayoría se respondió solo sin necesidad de esperar una respuesta. Argentina hizo todo lo posible para quedarse afuera de Rusia. La AFA fue un cambalache interminable por la que pasaron tres presidentes en los dos años y dos días que duraron las Eliminatorias. Hubo tres entrenadores diferentes -con sus estilos contrapuestos, naturalmente-en la Selección. Se mudó la localía como se cambia un cuadro de lugar y como si un estadio tapara tanto desmadre y ganara partidos. Se hicieron cuentas y se armaron conjeturas de las más disparatadas. Se caminó por la cornisa con los pies enjabonados como el bendito fútbol argentino patina desde hace mucho tiempo.

    Y una noche, el genio se embarró las patas, frotó la lámpara y rescató a todos: a un equipo que no es tal, a una dirigencia "nueva" con indisimulables vicios viejos (hasta llevaron a un brujo a Ecuador) y a un país futbolero en estado de alerta total. Tan argentinos somos, tan extremistas, que enseguida aparecieron encuestas sobre si la Selección era candidata a ganar el Mundial. De terapia intensiva a la gloria en 90 minutos...

     

    "Los argentinos piensan que saben todo sobre fútbol. Siempre digo que si hubiéramos llegado a una final del Mundial y a dos finales de Copa América para otro país, habría sido diferente. Pero esto es Argentina", sostuvo en julio pasado en el programa Alma de Potrero el pibe que juega como en el potrero, que es un competidor nato, un insaciable, un talento único, un futbolista por el que debemos agradecer ser contemporáneos y no necesitar que nuestros abuelos nos cuenten lo que hacía en una cancha.

    Hastiado por las desprolijidades de la dirigencia (hasta llegó a criticarla desde un vuelo hacia la final del torneo), sacudido por una nueva caída en un partido decisivo en el que una foto suya rodeada de chilenos recorrió el planeta, apuntado por renovadas críticas y fundamentalmente triste, el capitán dijo basta en los pasillos del gigantesco MetLife de Nueva Jersey. En junio del 2016, se iba de la Selección vacío. Poco más de dos meses después volvía luego de que Edgardo Bauza, reemplazante de Gerardo Martino, viajara a Barcelona para una "charla de fútbol en la que no hablamos de su regreso" como misión básica en su desembarco como sorpresivo entrenador del seleccionado. Un año después, y luego de que la FIFA le redujera la sanción de uno a cuatro partidos por insultar a un árbitro, recibía en su casa de Casteldefells a Jorge Sampaoli, el hiperquinético director técnico que lo había amargado con Chile en la Copa América 2015 y a quien valoraba y valora por sus ideas de juego.

    Los tres goles en Quito, esa actuación -salvando las distancias- a la altura de las de Maradona en México 86 y Kempes en la final de Argentina 78, espantaron fantasmas, enterraron críticas, disimularon miserias, cubrieron errores generales y se gritaron desde Ushuaia a La Quiaca. "Hubiera sido una locura no estar en el Mundial, no sólo para mí sino también para toda la Argentina. Esto nos da paz porque estábamos todos inquietos. Estaba el temor de quedar afuera, pero lo logramos y ahora la Selección va a crecer, va a ser otra", dijo en las entrañas del estadio Atahualpa de Quito, rompió su silencio con un discurso maduro, no necesitó maradonear ni vengarse públicamente de nadie, utilizó un mensaje componedor, alimentó públicamente un liderazgo que ejercita a su manera en lo privado.

    Ahora es donde emerge el enorme desafío de acá a junio del año que viene: armar un equipo, rodear al mejor del mundo, buscarle un lugar cercano al área rival como en Ecuador, ponerle jugadores que le pasen la pelota y no se obnubilen con su presencia. De los ocho partidos que faltó en Eliminatorias, Argentina ganó apenas uno; en los diez partidos que disputó, la Selección perdió sólo uno y ganó seis. Las estadísticas muchas veces necesitan concepto: ésta es demasiado contundente como para necesitar una explicación. En esa decena de encuentros, los tres entrenadores que lo dirigieron usaron seis esquemas tácticos diferentes y el único jugador que repitió junto a él del medio hacia adelante en cada partido fue Di María. Y hubo cinco centrodelanteros goleadores en sus equipos que no lograron trasladar esa eficacia al seleccionado: Higuaín, Agüero, Pratto, Icardi y Benedetto (hubo un partido de Alario, pero Bauza lo puso de volante por derecha). Un contexto que de tan variable resultó desconcertante. Es cierto que esto es un deporte en el que le tenés que pasar lo mejor posible la pelota a un compañero y no se requiere de pócimas mágicas o soluciones científicas, pero necesitas un armado y una idea que sostengan al distinto. No mimarlo como se dijo erróneamente muchas veces: el mimo queda para otros escenarios de la vida.

    Y ahí, perseverante y sufrido, estuvo él. El que no transmite nada. El que no suda. El que digita las convocatorias por sus amigos. El que acá no juega como allá. El que no canta el himno... "No siento que tenga que hacerlo. Cada persona siente el himno nacional de diferente manera y la mía es sentirlo dentro de mi cuerpo mientras lo escucho". Sensatez y sentimientos. Un liderazgo -vale la pena insistir- distinto. La necesidad de no vociferar para transmitir -a sus compañeros- e igual ser escuchado. La luz que alumbra el horizonte de la Selección.

    En Rusia también estará. Irá por la madre de todas las revanchas. Es de esperar que ahora ya sin la presión por resultados urgentes, Sampaoli pueda armar una formación confiable en el puñado de amistosos que habrá hasta el comienzo de la Copa del Mundo. Los nombres los conocemos todos porque jugaron (casi) todos. Una mochila los acompañó en el duro camino y él se encargó de liberarlos. El llanto de Enzo Pérez, apenas consumaba la clasificación, refleja como nada ni nadie el desahogo.

    Un desahogo que tiene padre, tutor y encargado. Y se llama Lionel Andrés Messi.

     

     

  • Encuentro íntimo con la música

     

    Entre testimonios y melodías, desde la pantalla de los canales públicos se ofrece una antología sobre los íconos de la escena musical argentina. Un ciclo que cumplirá 10 años en 2019.

  • Felices Grietas

     

     

     

    Por Carlos Presman | Ilustración: Luis Paredes

    Médico especialista en gerontología, docente y escritor 

     

     

    Prefiero la información al consejo médico. Todos deberían acceder a los conocimientos de la salud y en especial a los de contenido preventivo. Por experiencia, las fiestas de fin de año son una excepción, razón por la cual me permitiré sugerirle algunas recetas:

     

    Celebraciones múltiples

    Existe la compulsión a festejar el fin de año con cuanta persona tiene usted contacto. Vecinos, compañeros de trabajo, ex alumnos (desde el jardín de infantes a la universidad); los del gimnasio, los del fútbol, la pesca, la peluquería, el naranjita que cuida el auto, los muchachos de la recolección de residuos, las chicas de pilates. La convocatoria es siempre la misma: tenemos que juntarnos a brindar. El menú también es idéntico: sidra con pan dulce. ¿Por qué "tenemos"? ¿Quién lo obliga a celebrar con quienes no tiene nada en común? ¡Y con una sidra tibia a media mañana que le garantiza jaqueca para el resto del día! Simplemente diga no, verá que su hígado se lo agradece y sus vínculos personales no sufren ningún cambio.

     

    El pan dulce

    Los hay de dos tipos, el seco que le regalan en su trabajo y el esponjoso especial que compra para el veinticuatro. Ambos desagradan casi por igual; cómo serán de feos que se elaboran, gracias a Dios, una vez al año. Son contados con los dedos de la mano los que lo comen sin sacarle las frutas abrillantadas (que sólo sirven para manchar el piso de rojo intenso y verde flúo, ya que no las consumen ni las hormigas). Con la mano en el corazón, en los 40 grados de la siesta cordobesa, ¿usted preferiría un pan dulce o una sandía helada? Para agravar la molestia, el popular pan dulce viene en el combo de garrapiñadas y turrones. Una ingesta mínima de esos componentes le garantiza las calorías para todo el año.

     

    El pino de Navidad

    ¿Por qué insistir con esta conífera réplica en plástico made in China? ¿Por qué agregarle esas lucecitas que aumentan la temperatura del living, impiden la oscuridad para el sueño, consumen electricidad y en el mejor de los casos son horribles? Termine con la foránea ornamentación del pinito, y si su familia insiste para el pesebre o los regalos, opte por el autóctono algarrobo de Navidad, o el piquillín (que ya viene con las bolitas), o el tala, o el espinillo, o el árbol que tengamos en el patio o la vereda: olmos, paraísos o crespones. Pasadas las fiestas, las lucecitas, los adornos y el famoso pinito ocuparán todo el placard por un año, cuando no tenemos dónde guardar la ropa de invierno.

     

    Los regalos

    Usted debe ser parte del 99,99% que compra los regalos el 24 de diciembre a la tarde, en fervorosa peregrinación a shoppings, supermercados y jugueterías. Cuando por fin consigue lo que le pidió su hijo, porque todos los niños se complotan en requerir el mismo objeto de determinado color y marca, debe hacer una cola que sale fuera del local para poder pagar (o sea que ya no hay aire acondicionado), y al llegar a la caja la tarjeta no tiene fondos o no se la autorizan. Entonces manda un WhatsApp a su esposa que no responde, intenta llamarla al celular pero las líneas están saturadas y todos los de atrás lo quieren matar como a Cristo pero sin incluir la resurrección. Esto sucede mientras eructa la sidra que tomó a media mañana y lo invade una acidez retroesternal (más fea que fruta abrillantada de pan dulce) que usted presiente como un infarto, para colmo en Navidad.

    Considere comprar los regalos de las fiestas el 15 de enero: no hay nadie, pagará la mitad y sobretodo ganará en salud.

     

    El chequeo

    Para estas épocas se preparan las cenas, cierran los balances comerciales, se rinden materias finales, se elaboran informes de culminación del año y la lista sigue para cuanta tarea el hombre inventa con la finalidad de que diciembre sea literalmente fatal.

    Entonces, su médico no tiene mejor idea que pedirle el popular chequeo de fin de año y usted sale presuroso a su obra social. Allí descubre que algunos estudios no tienen cobertura, a otros les falta la firma del profesional y/o el diagnóstico y/o el resumen de historia clínica y/o el sello médico y/o alguien descubre que debe tres cuotas y no se los pueden autorizar. Respira hondo, sortea todas las dificultades burocráticas y sale a buscar los turnos personalmente porque todas las líneas con sus operadores están ocupadas. Los consigue en distintos centros médicos y a diferentes horarios. Nada más importante que la salud, reflexiona. Pero cuando va a buscar el auto que dejó unos minutitos estacionado en el caos céntrico, descubre que se lo está llevando la grúa municipal.

    Al retirarlo del corralón, le anuncian que además le han robado la rueda de auxilio y la radio, por lo que no podrá disfrutar de los clásicos villancicos navideños mechados con publicidad.

    El calor agrega el ingrediente ideal para el accidente cerebro vascular. Evite accidentes: no se haga el chequeo, que como se sabe es diagnóstico y no terapéutico. Insisto, no se haga chequeos a fin de año que todo lo que vivirá es en sí mismo una prueba ergométrica cardiovascular.

     

    La cena

    Antes del menú caben algunas reflexiones sobre la escenografía y los actores. Si después de horas de debates telefónicos, su esposa le confirma que cenan en su casa como el año pasado, el ante año y tantos otros como tenga memoria, relájese y ponga en piloto automático la situación. Diga a todo que sí, desde buscar un ananá el 24 a las 23 horas, hasta comprar una docena de sillas plásticas en el supermercado que está atestado por el 99,99% que está buscando regalos.

    Prepárese psíquicamente para que su cuñada/o, con quién está en los bordes opuestos de la “grieta”, caiga con los cinco chicos, con la suegra/o y aporte como único presente una sidra Rama Caída que le regalaron en la empresa (como el año pasado, el ante año y tantos otros como tenga memoria). Evite tocar cualquier tema del año electoral, incluso ningún tópico que incluya los apellidos Macri, Kirchner, Nisman o Maldonado; y tampoco palabras como: impuestos, lluvia de inversiones, fútbol paras todos, segundo semestre, asignación universal por hijo, gendarmería, maestros y CONICET.

    Aproveche y agregue en la lista invitados a su mamá/papá, abuela/o y logre el efecto neutralizador de juntar en un mismo evento a la familia propia y la política. Logrará así contrarrestar los comentarios sobre el pasado íntimo de cada uno.

    Si sabiamente concilia un umbral alto de tolerancia (piloto automático) con el efecto neutralizador de las presencias múltiples en la misma mesa, podrá brindar a las doce sin riesgos adicionales.

     

    Papá Noel

    Si por razones de necesidad y urgencia tuviera que disfrazarse de este globalizado personaje, adhiera a la indumentaria sugerida por el sindicato cordobés de papás noel para este año: ojotas rojas con short o zunga del mismo color y un fresco sombrerito tipo Piluso. Camiseta musculosa blanca con la inscripción roja en el pecho, tipo graffiti: Soy Noel... papá! El conjunto incluye el repelente de mosquitos y una cómoda mochila para transportar los regalos. Este disfraz le garantiza la prevención del golpe de calor, la deshidratación y el mal humor depresivo que le causaría impostar a un gordo friolento en la época en que Febo derrite el asfalto.

    Para terminar, y como buen médico, debería sugerirle que se haga un regalo: abandone el tabaco, coma equilibradamente y todo casero, realice actividad física, modérese en el alcohol y duerma ocho horas. Pero como nada molesta más que escuchar lo que uno ya sabe, sólo le recuerdo que el 29 de diciembre es casi igual al 2 de enero y que el 31 de diciembre es el último día del año, no de la vida. Actúe en consecuencia y pase unas fiestas tranquilas, porque para la felicidad, no alcanza con el deseo.

     

     

  • Fiestas de fin de año: del deseo de renovación a las compras impulsivas

    Es un hecho global que las festividades de diciembre son acompañadas con la adquisición de objetos nuevos de distintas clases. Según los datos disponibles, la segunda quincena del último mes del año es fundamental para las ventas en Argentina, incluso en épocas críticas. La psicología económica y el psicoanálisis realizan interpretaciones que permiten comprender el fenómeno del consumo en la actualidad.

     

    Por Luz Saint Phat

    Revista COLSECOR | DIC

    Desde A Christmas Carol de Charles Dickens –novela que ha sido llevada al cine en distintas versiones- hasta películas más recientes como The Holiday, la gran pantalla rescata cada diciembre los valores que tradicionalmente están asociados a las fiestas de fin de año. La fe, la generosidad, la importancia de los seres queridos y el agradecimiento son los protagonistas más frecuentes en un sin número de producciones cinematográficas y televisivas.

    Pero -en este caso- lo que pasa en las películas, pocas veces pasa en la realidad.

    En contraposición, pareciera que cada fin de año el actor central es el consumo. En general, la sociedad occidental asiste en los últimos meses a una explosión en las compras. Se adquieren artículos de indumentaria, dispositivos tecnológicos, y hasta variados alimentos y bebidas. Este es, decididamente, un fenómeno global que se manifiesta como un incremento importante en las ventas.

    En este sentido, la psicología económica y el psicoanálisis brindan algunas herramientas para comprender el fenómeno y para reflexionar sobre nuestras propias acciones.

     

    Cuestión de época

    En la Navidad de 2016, en Argentina se facturó un total de $30 mil millones de pesos relacionados con las compras de la festividad, según informó oportunamente la Federación de Cámaras y Centros Comerciales de la República Argentina (Fedecámaras).

    Mientras, para la misma época, la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) indicó, que aunque el año pasado se caracterizó por una baja en el consumo en general, el mes de diciembre “superó las expectativas de los empresarios del sector”.

    En el caso particular del país, durante las últimas festividades, se conjugaron una serie de factores que impulsaron las compras, específicamente durante la segunda quincena del mes de diciembre. Entre estos, CAME destacó el cobro del aguinaldo, los planes de compras con cuotas extendidas y las promociones y descuentos de comercios y tarjetas de crédito. En tanto, entre ambas asociaciones, indicaron que el ticket promedio de los regalos se ubicó el año pasado en alrededor de 500 pesos.

    Pero más allá de las singularidades y las cifras que adquiere este fenómeno en el país, la cuestión del aumento del consumo en fin de año puede interpretarse como una cuestión de época.

     “Es posible que la idea de fin de año, como corte simbólico en lo real del tiempo, produzca un sentimiento de caducidad y la necesidad de una renovación que se acompaña del deseo de cosas nuevas. Es común que las personas al terminar el año hagan evaluaciones sobre lo positivo y negativo, un balance, como se dice, y siempre llegan a que se merecen un premio”, explicó sobre este tema José Vidal, quien es  psiquiatra, psicoanalista miembro de la Asociación Mundial de Psicoanálisis (AMP) y de la Escuela de Orientación Lacaniana (EOL), y adherente al Centro de Investigación y Estudios Clínicos (CIEC).

    “También es frecuente que ante este cierre del ciclo se quiera premiar a los hijos, a los empleados y seres queridos por el esfuerzo realizado. Y el modo es hacer regalos, objetos que se compran”, agregó el especialista.

    No obstante, Vidal también advirtió que estas conductas se enmarcan en el auge del capitalismo. “Lo que comanda nuestra época es el discurso capitalista. Y en él se trata de sumar cada vez un objeto más. Es el discurso que promete la felicidad que vendría asociada a un objeto nuevo. La técnica proporciona constantemente nuevos objetos ofrecidos en el mercado. La astucia del mercado es asociar este empuje al consumo con los elementos simbólicos propios de la tradición y los lazos sociales, como son las fiestas navideñas, las de Año Nuevo o el Día de la Madre. Las relaciones humanas quedan así colonizadas por el mercado que las torna fiestas de compras.”

    “La mercancía, como lo observó Marx, es un fetiche, es decir, no es algo útil, sino que es un objeto misterioso y metafísico. De ahí el éxito del mercado. Lo importante es ese brillo, lo fascinante y subyugante de la mercancía en sus intercambios. Las fiestas de fin de año mezclan lo religioso con la dionisíaco y ahí es donde el mercado mete su influencia porque la mercancía tiene ese carácter místico”, agregó Vidal.

     

     

    El desafío de la racionalidad

    Por otro lado, según la información disponible en el campo disciplinar de la piscología económica, durante las fiestas de fin de año se incrementan las compras por impulso, las cuales aumentan aún más si el individuo posee mayores ingresos.

    Se trata de un consumo poco informado y circunstancial que puede ser del tipo no planeado –que es cuando se realizan adquisiciones no planificadas pero los objetos se encuentran en el repertorio de las necesidades de la persona- y las compras propiamente impulsivas de artículos no necesarios.

    “El consumo se concentra en diciembre porque las personas disponen de mayores recursos económicos. Se juntan el medio aguinaldo y las vacaciones, en general. También, por otro lado, las fechas ponen un límite que incrementa la angustia por tener el objeto”, explicó por su parte Patricia Altamirano, psicóloga, magister en Administración de Empresas y profesional a cargo del Área de Psicología Económica de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC). “En este sentido, es importante reflexionar sobre los errores que cometemos”, agregó Altamirano.

    “Lo primero, sería evitar las compras que requieren de racionalidad en la decisión por los montos, por la importancia estratégica que tienen en el hogar y porque son bienes duraderos. Este tipo de operaciones económicas requieren de un análisis profundo de las ofertas existentes en el mercado. Por eso hay que evitar comprar estos artículos en diciembre y adquirirlos con más tranquilidad e información en otra época del año”, dijo la especialista.

    “Otra cuestión para tener en cuenta es lo que, en psicología económica, se denominan heurísticos de disponibilidad. Esto se aplica a cuando tenemos información precisa sobre una compra que vamos a realizar y, por ejemplo, nos cruzamos con una persona que nos hace cambiar de opinión y adquirimos otro objeto. Así, muchas veces -erróneamente- valoramos más la información disponible a mano que las decisiones racionales que hemos evaluado previamente”, indicó Altamirano.

    En tanto, para las personas que están más predispuestas a comprar impulsivamente, la psicóloga recomendó poseer mucha información antes de ir a los lugares donde se adquiere el producto y pasar poco tiempo en las tiendas para evitar las compras más irracionales.

    Por último, Altamirano también recomendó evaluar en profundidad las ofertas existentes durante estas fechas. “Si analizamos bien, 70% de las ofertas que llegan por distintos medios no son reales. A pesar de que se incrementan hacia fin de año, no hay grandes ofertas en Navidad”, dijo.

    “Lo importante es, fundamentalmente, adquirir objetos que están vinculados con la generación de espacios de afectividad, intercambio y alegría de las familias y dejar las compras más importantes para otro momento”, concluyó la especialista.

     

    Final de película

    El poder reflexionar sobre distintos aspectos ligados al consumo puede ser una herramienta útil para discernir qué importancia le da cada uno a la compra de objetos durante las fiestas de fin de año.

    En este sentido, reconocer a las personas cercanas con obsequios puede ser una tradición que contribuye a la generación y sostenimiento de los vínculos y a la renovación de los compromisos.

    No obstante, desarrollar conductas impulsivas no sólo puede poner en jaque la economía familiar, sino que además otorga al mercado un rol protagonista durante las fiestas.

    Aún a pesar de la fascinación que generan las mercancías, las compras informadas, racionales y rápidas pueden ser también el final de una película que deja espacio para disfrutar de los rituales de fin de año y de los lazos más cercanos.

  • Figuras ocultas en órbita

     

     

     

     

     

    Por Aleja Páez | Investigadora y profesora universitaria

     

    En los 60, la pregunta sobre quién sería ‹‹el primero›› marcaba el ritmo de la carrera espacial entre los EEUU y la Unión Soviética. En lanzar naves, en llevar vida al espacio y, por acumulación progresiva, quién sería el primero en consagrase como potencia espacial.

    En la película basada en hechos reales Figuras Ocultas (2016) se muestra la obsesión de la NASA por superar a sus competidores rusos que, antes del alunizaje, los aventajaban en todo. A diferencia de otros productos sobre el tema, este film no focaliza en peripecias tecnológicas ni en las hazañas de los astronautas. Sí detalla la minucia de la competencia y la importancia de los cálculos humanos, más la incorporación del cómputo de máquinas IBM.

    En ese contexto, narra la historia de tres matemáticas afroamericanas hasta ahora desconocidas. Se trata de Katherine Johnson, Mary Jackson y Dorothy Vaughan, cuyo desempeño resultó fundamental para el éxito estadounidense en la carrera espacial.  Al igual que sus colegas astronautas, estas mujeres, llamadas entonces las calculadoras con falda, también fueron las primeras en conquistar terrenos inexplorados. En la NASA, ubicada en un estado segregacionista del sur, en un momento en el que los afroamericanos luchaban por sus derechos civiles, para estas mujeres el progreso resultaba más difícil que ir a la luna.

    Gracias a su esfuerzo y, un poco, la apertura de algunos sin actitudes racistas, lo lograron. Aunque el hilo conductor pasa por el rol de las científicas en la serie de ensayos que culminaron en la misión tripulada del Friendship 7, el aspecto más destacable del film es que cuenta en paralelo la cotidianeidad de tres madres, devotas religiosas y amigas determinadas por la contundencia de la discriminación legal de su época.

    Ahí radica la originalidad de esta película, basada en el bestseller homónimo de Margot L. Shetterly. A través de un montaje minimalista, con secuencias dinámicas musicalizadas con ritmos emblemáticos para los afroamericanos como el R&B, el jazz y algunas notas de rock (autoría de Pharell Williams, también co-productor), el film da cuenta de la segregación sin regodear en el sufrimiento. Desde esa perspectiva, Figuras Ocultas se separa de otros films memorables como 12 Años de Esclavitud, que encarnan la violencia y vejaciones físicas que padecieron históricamente los afroamericanos en su país. Esto no significa que la marginación no sea visible. Se la representa desde el ángulo de la resiliencia de las protagonistas, como en una  escena que se repite: el trote de 800m en tacos de Johnson para ir al baño, ya que en su edificio no habían sanitarios para ‹‹gente de color››.

    En un año en el que las academias toleraron reivindicaciones culturales, este film fue nominado a Mejor Drama en los Oscars. Además, impuso el tópico #HiddenFigures para reconocer el rol de mujeres oculta(da)s en la historia y la actualidad. Así, el público y las cuentas de la película en redes colaboran en poner a más figuras ocultas en órbita.

     

     

    “HIDDEN FIGURES” (Talentos Ocultos) es la increíble historia jamás contada de Katherine Johnson (Taraji P. Henson), Dorothy Vaughan (Octavia Spencer) y Mary Jackson (Janelle Monáe), tres mujeres afroamericanas que trabajan en la NASA y que sirvieron de cerebros detrás de una de las más grandes operaciones en la historia: el lanzamiento del astronauta John Glenn, un logro impresionante que restauró la confianza de la Nación, dio vuelta la carrera espacial y recorrió el mundo. El trío visionario cruzó todas las líneas de género y raza para inspirar a las generaciones a soñar en grande.

     

     

  • Fragmentado y con clima electoral, el Congreso se reunió menos que nunca

    En minoría, el oficialismo no logró construir una alianza duradera con sectores de la oposición que habían apoyado leyes importantes en los dos años anteriores. Se alcanzó un récord de improductividad en cantidad de leyes aprobadas y de sesiones realizadas.

  • Fragmentado y con clima electoral, el Congreso se reunió menos que nunca

    En minoría, el oficialismo no logró construir una alianza duradera con sectores de la oposición que habían apoyado leyes importantes en los dos años anteriores. Se alcanzó un récord de improductividad en cantidad de leyes aprobadas y de sesiones realizadas.

  • Fundación COLSECOR | Identidad colectiva y horizonte de largo plazo

  • Inmigrantes | La eterna búsqueda de un lugar bajo el sol

    El 18 de diciembre la ONU conmemora el Día Internacional del Migrante, en medio de reacciones de intolerancia. En Argentina, las grandes olas que llegaron sobre todo desde Europa, entre finales del siglo XIX y principios del 20, dejaron una profunda marca en la identidad común.

     

     

    Alejandro Mareco | Periodista 

     

    De todas las capacidades con las que la naturaleza y la evolución dotaron a los seres humanos, la de pararse sobre dos piernas fue decisiva en su camino a la conquista del planeta.

    Acaso todavía era un homínido cuando empezó a sentir no sólo que le daba en la cara una brisa más fresca que los vapores calientes que subían desde el piso cercano para su vieja condición de cuadrúpedo, sino que fue capaz de mirar más allá, de descubrir con sus propios ojos el horizonte y,  con él, la tentación de andar, de perseguir esa inalcanzable línea en la que se reúnen el cielo y la tierra.

    Caminar fue todo un verbo decisivo para la humanidad. La especie, algo más frágil en algunos otros aspectos, no podía competir con otras en velocidad pero tenía una virtud única: la capacidad de andar más lentamente pero con persistencia y resistencia, de modo de derrotar las más apabullantes distancias.

    Todos los hombres y mujeres venimos de África: allí en el paisaje de la sabana nació la humanidad. Y si hoy estamos repartidos en todo el mundo es porque un día fuimos capaces de treparnos sobre nuestros pies y salir hacia otros rumbos.

    Hay pueblos enteros que han marchado por generaciones en búsqueda de lugares más hospitalarios, como lo cuenta el relato bíblico sobre los 40 años que el pueblo judío anduvo en el desierto guiado por Moisés, desde Egipto a la tierra prometida.

    Nuestra capacidad para dejar atrás las condiciones de la naturaleza original ha sido la clave del éxito de la humanidad.

    Aquellas legiones que atravesaron continentes en busca de lugares donde fuera posible sobrevivir con la provisión de la naturaleza, con el andar de los siglos se convirtieron en los inmigrantes que por diferentes razones, desde la guerra hasta el hambre, dejaron sus países originales por otros donde fueran acogidos.

    Bien lo sabemos todos los hijos de este continente: luego de la feroz conquista, América fue la tierra de promisión para millones de europeos acorralados, como así también de asiáticos.

    Y sobre todo bien lo sabemos los argentinos, que amasamos nuestra identidad con el enorme impacto que trajo la inmigración de finales del siglo XIX y que se sostuvo en multitudinario flujo hasta mediados del 20.

    De esas grandes oleadas de inmigrantes están salpicados de nombres y apellidos nuestros pueblos y ciudades.

    El preámbulo de la Constitución de 1853 ya se dirigía “a todos los hombres del mundo que quieran habitar en el suelo argentino”. Luego, la intención de atraer población extranjera, sobre todo europea, para desplegarla por el vasto territorio nacional, se convertiría en una política de Estado.

     

    El mar, las guerras, el hambre

    El primer gran desafío de aquellos inmigrantes fue cruzar el mar. En el siglo XIX hacía ya tres centurias que de algún modo el mundo era un pañuelo, pues las orillas de los continentes estaban más conectadas con la aparición de los barcos a vapor y los progresos de la navegación comercial.

    Un sinnúmero de empresas marítimas se presentaban dispuestas a trasladar multitudes y llevarlas desde Europa hasta el otro lado del Atlántico por precios que eran relativamente accesibles, aunque los más humildes empeñaban su última moneda en un único billete, con el sueño y la promesa de llegar a destino, juntar dinero y enviar para los pasajes de la familia que había quedado en la otra orilla.

    En los afiches de las compañías que invitaban a cruzar el mar y se pegaban aun en los pueblitos más pequeños, proponían destinos bellos y venturosos. Uno de los más mentados era Argentina.

    Los inmigrantes se embarcaban con el imprescindible sueño de que el destino cumpliría sus promesas de prosperidad, pero para llegar debían atravesar un viaje que estaba lejos de ser una simpática aventura. Más bien era una larga y dificultosa experiencia, cuando no penosa, ya que acechaban todo tipo de incomodidades: hacinamiento, mala alimentación, incluso enfermedades. Las precarias condiciones de algunas naves llevaron a las autoridades de ciertos países a regular la cuestión sanitaria de los viajes.

    Eran a veces tan dramáticas estas situaciones que los capitanes solían manejarse con la decisión de arrojar al mar a aquellos enfermos que podían propagar su mal entre tanto pasajero hacinado, aun cuando se tratara de un niño que había contraído sarampión. Eran épocas sin médicos ni remedios para algunos males.

    De alguna manera, con los inmigrantes el mundo venía a estas tierras a través de los relatos más tremendos de las experiencias extremas vividas allá lejos.

    La ilusión de la prosperidad no fue el único motor que impulsó la marcha, sino que estas latitudes representaron un cobijo para miles de viajeros que llegaron con  la memoria atormentada por las guerras y las persecuciones.

    El mundo, como siempre ha sucedido, ardía en decenas de conflictos. Podía ser una guerra civil como la que enfrentó a España, conmovió tanto a los sentimientos argentinos y deparó además la llegada de multitudes.

    Podían ser feroces persecuciones en nombre de la intolerancia, como la que sufrió el pueblo armenio de parte de Turquía a comienzos del siglo 20 o la que padecieron los judíos en los pogromos rusos y luego en el tremendo Holocausto de la segunda gran guerra.

    Las dos inmensas guerras del siglo 20, que juntas provocaron 70 millones de muertos, desataron aluviones de inmigrantes en todas las direcciones. Llegaron aquí con el último aliento, abrazados al instinto de vivir por encima de todas las cosas. Muchos no pudieron volver jamás a sus tierras de origen ni al afecto familiar. Por ellos, nosotros supimos tanto del mundo, tanto de tantos horrores. 

    Y luego el hambre: millones venían marcados por el dolor de los estómagos vacíos. 

    Hemos visto escenas cotidianas así: cada vez que concluía el almuerzo, y mientras se levantaban las cosas que quedaban en la mesa, la abuela tomaba un pan de los que habían sobrado y le daba un beso sutil, íntimo, sin decir nada. No era un beso de despedida (el pan no iría a la basura sino que tal vez sería rallado o convertido en budín), sino un beso de amor, de gratitud y hasta de disculpa por desaprovechar su frescura. El pan era el preciso símbolo diario de la sobrevivencia.

    Oíamos extasiados y angustiados a la vez aquellas historias de hambrunas que dejó la devastación de la guerra, y cómo nuestros abuelos, sus familias se las ingeniaban para comer. Los platos populares, como la pizza, son ejemplos de cómo resolvían con lo mínimo que se tenía a mano.

     


    La larga fila de los desesperados

    Cuando se habla de los grandes valores de la libertad, muchos hablan sólo de la libertad de las mercancías: que las cosas, el dinero, traspasen todas las fronteras sin rendir cuentas; pero la gente no, que se quede en su lugar, a cumplir su papel de objeto del mercado, con las miserias de un destino que tantas veces ha sido impuesto por la voracidad de otros.

    Hoy, los migrantes del mundo que huyen del hambre, de las guerras, del sin destino, de la necesidad, parecen estar acorralados en un mundo central que se cierra para no distribuir recursos ni ceder privilegios.

    El 18 de diciembre ha sido la fecha elegida por las Naciones Unidas para conmemorar el Día Internacional del Migrante.

    “Reconocemos la contribución de los 258 millones de migrantes del mundo y celebramos su dinamismo”, dijo el año pasado el secretario general de la ONU, el portugués António Guterres.

    “Está más que probado que los migrantes generan beneficios económicos, sociales y culturales para todas las sociedades. Pese a ello, por desgracia, la hostilidad hacia los migrantes está aumentando en todo el mundo. Nunca ha sido tan urgente ser solidarios con ellos”, sostuvo además.

    En estos últimos años hemos asistido a dramáticos episodios que dan cuenta de la desesperación de los migrantes que abandonan territorios en conflicto, como es el caso de los ciudadanos sirios que huyen en busca de un lugar donde poder ejercer, simplemente, la vida. Muchos naufragan en el mar Mediterráneo sin terminar de conmover a las autoridades europeas.

    La larga fila de los desesperados no se detiene, y asume maneras nuevas, como la caravana de hondureños y guatemaltecos que buscaban llegar a México y atravesar el muro que levanta Estados Unidos.

    También ha dicho Guterres: “La migración es un fenómeno que ha existido siempre. Desde tiempos inmemoriales, las personas han migrado en busca de nuevas oportunidades y de una vida mejor. El cambio climático, la demografía, la inestabilidad, las desigualdades cada vez mayores y las aspiraciones a una vida mejor, así como las necesidades no satisfechas en los mercados laborales, nos indican que la migración seguirá existiendo”.

    Cuando los paisajes ya estaban pintados, los hombres todavía éramos acuarela seca. No hemos brotado del suelo como plantas, sino que siempre hemos llegado desde algún impreciso punto de partida.


     

    Raíces en el porvenir

    Sorpresa, confusión, soledad, miedo, nostalgia... todos esos rastros cabían en esos rostros raros, distintos. Pero en el fondo de aquellas intensas miradas de ojos bien abiertos, había una luz que titilaba como una estrella inapagable: era la luz de los soñadores dispuestos a la conquista de la vida en otra tierra.

    Traían en la memoria otros recuerdos, otros paisajes, otra historia, otros sabores, otros afectos; hablaban otra lengua, cantaban otras canciones, vestían otras ropas.

    Eran extraños sin disimulos en un país de criollos, de indios, de los frutos de la mixtura original de esta tierra. Hasta que fueron un aluvión y lo extraño ya no tuvo nada de extraño.

    Luego, a finales del siglo pasado, hijos de países vecinos y hermanos latinoamericanos protagonizaron los flujos inmigratorios hacia aquí. Incluso hasta estos días cuando en reacciones sin memoria ni enseñanzas tomadas de los valores de la historia, hay quienes convocan a hacer fronteras selectivas.

    En lo que va del siglo, también se incluyen caudalosas llegadas de inmigrantes asiáticos y africanos.

    Muchos argentinos también han necesitado ser acogidos en otras partes. Sucedió en los años de plomo y los exilios de la Dictadura, y en la abrupta crisis del comienzo de este siglo, que dejó a muchos sin presente y, sobre todo, a tantos jóvenes con la sensación de que aquí ya no los esperaba el futuro.

    Aquellos inmigrantes que plantaron su marca en la identidad argentina dejaron atrás el ayer y alcanzaron el horizonte de pertenencia en sus hijos, en el porvenir. Es decir, hundieron sus raíces más en el futuro y ya no en el pasado, que es la manera americana de hacerlo.

     

  • La gran celebración del tiempo y de la vida

     

     

     

     

    Las fiestas de fin de año le ponen otro ánimo al transcurrir de los días, que asumen un especial humor colectivo. Comienzan por la Navidad, acaso la mayor celebración que nos atañe en esta parte del mundo.

  • Los discursos de la tolerancia

    Mario Riorda

    Politólogo. Director de la Maestría en Comunicación Política de la Universidad Austral 

     

     

    Definir qué cosa es tolerancia, o lo que se considera como respeto por la tolerancia no es nada sencillo. 

    Inicialmente, es oportuno tomar una reflexión (dada por la negativa, ciertamente), que el jesuita Osvaldo Pol hacía, advirtiendo que la tolerancia puede devenir en tres tipos básicos de desviaciones.

    La tolerancia porque hay desinterés.

    La tolerancia de los que no tienen nada que defender.

    Y una tolerancia escéptica y libertina, que descalifica a los otros desde el prejuicio.

    La que tolera porque en el fondo se desinteresa parece banal pero es la más violenta porque lo que esconde es una negación o subestimación del otro que ni siquiera llega a considerar.

    La tolerancia de los inseguros que no tienen ninguna certeza que defender. Es difícil imaginar personas sin ideas. Es más bien imposible. Pero sí hay personas sin compromiso. Escondidas en su comodidad o en su visión individual. El racionalismo, desde un discurso técnico, describe a esto como maximización de utilidades. Traducido: aunque la maximización es egoísmo, muchos maximizan del modo más egoísta posible. Sin ser parte de causas, defensas, reclamos, posturas públicas donde la idea de bienestar general sea importante.

    Se me ocurren algunas grandes ideas de las que es difícil no posicionarse en torno a ellas como la defensa del Estado de Derecho, el desenmascaramiento de las injusticias, la pobreza y la marginalidad, el análisis crítico de la globalización, el señalamiento de los extravíos recurrentes del compromiso social y la ausencia habitual de ética en el ámbito político, sumado a una defensa irrestricta de los valores democráticos, las libertades personales, morales, religiosas; la visión sobre el ambiente. Son algunos tópicos en la búsqueda de verdades contributivas a un orden social y político más justo. 

    La tolerancia escéptica y libertina parte del prejuicio de que los demás son incapaces y tontos. Esta última se evidencia en conductas condenables públicamente que cada día se tornan más y más visibles. Algunos se animaron a destapar la olla y lo políticamente correcto ya no prima. Probablemente siempre existieron prejuicios, pero costaba exteriorizarlos. Hoy no. Y no sólo no se pagan costos por hacerlos públicos, sino que los radicalismos ganan terrenos, ganan elecciones, ganan espacio.

    Son muchas las circunstancias en las que los rasgos identitarios de personas y grupos se superponen incluso a normas democráticas. La palabra cohesión suena difícil si no se la entiende solamente asociada al tribalismo. Un síntoma dado en la idea de que la lealtad a las pasiones es más fuerte que la lealtad a las normas comunes. Y aparecen quienes creen en la democracia, pero sus intereses se meten en el medio; creen en la idea de una nación, pero sus intereses se meten en el medio. Esto produce algo así como una erosión de las normas del consenso democrático. Justifican la violencia por la defensa de la identidad. Justifican secesiones por identidades, o también por no sentirse identificados frente a lo otro.

    Y encima aparece el miedo. Miedo a los temas clásicos de la agenda pública: al desempleo, a la inseguridad, a la inflación, al pasado, al futuro. El compromiso de clase es puesto en duda, aún en regiones con mayor desarrollo económico y social: dos tercios de los ciudadanos en Estados Unidos y Europa afirman que sus hijos estarán peor de lo que ellos están. Y miedo también a que exista una supremacía de normas morales opuestas al modo de pensar de cada uno. En este contexto, la pretensión de gobiernos que satisfagan a mayorías es bien difícil de concretarse. Timur Kuran afirma que en los ciudadanos es menor el riesgo de pérdida de confianza en el gobierno que el de la pérdida de confianza en el otro. Y el resultado es entonces bastante obvio y palpable: se gestan comunidades intolerantes. Mundos identitarios aislados sin conexión unos con otros salvo para diferenciarse. No se trata de aculturación ni de sincretismo. No es adoctrinamiento. Es la celebración de mi modo de pensar por otro procedimiento.

    Y por si fuera poco, los consumos son un éxtasis de contenidos que afianzan lo que quiero y en lo que creo. La cadena infinita y oculta de algoritmos -sólo por citar un acelerador de esta tendencia- funciona como una labor paciente que ensalza mis ideas y mis prejuicios, pero realizada de modo íntimo: un show sólo para mí y en mis redes. 

    Nada de lo anterior sería posible si no fuera realizado en base a información previa para que cada acto comunicacional desplegado hacia mí dependa de gustos, patrones de consumo, likes, comentarios, sentimientos, conductas, palabras clave. De ahí su eficacia. Incluyendo la eficacia de saber qué cosas odio o rechazo. 

    Por todo ello, y considerando pues las desviaciones de la tolerancia (lo que de por sí podría constituir una “intolerancia”, a secas), es necesario rescatar el valor del activismo social. Es necesario no claudicar en esa tarea. No hace falta negar la pasión porque es una llama de voluntad siempre encendida. Lo que activa la acción. Pero sí hace falta contraponerla o compensarla siempre con la razón. Esa transparencia que nos brindan el discernimiento y las ideas plurales. 

    Por lo que la tolerancia es virtud cuando sólo tolera lo tolerable, es decir que cuando tolera, advierte, corrige, enseña, toma partido; si bien es pacífica, no es zonza; si bien tolera al diferente, busca su zona en común, el punto de enlace y diálogo.

    Giovanni Sartori afirma que el pluralismo presupone una disposición tolerante y, estructuralmente, asociaciones voluntarias "no impuestas", afiliaciones múltiples, y también líneas de división, transversales y entrecruzadas. Agrega que pluralismo es vivir juntos en la diferencia y con las diferencias; pero lo es respetándose. Entrar en una comunidad pluralista es, a la vez, un adquirir y un conceder.

    Parafraseando entonces a André Béjin, ser tolerante puede permitir ser acusado eclecticismo, pero es el modo de ser firmes defensores y garantes, al menos en lo que humildemente se pueda, del valor irrenunciable y magno de la tolerancia.

  • Navidad y Año Nuevo: tiempo de ¿fiesta?

     

    ¿Las personas otorgan real importancia a las celebraciones del mes de diciembre o, al contrario, están obligadas a participar? Una interpretación desde el psicoanálisis de orientación lacaniana sobre el consumo, la religiosidad y las emociones que se ponen en juego en esta época.

  • Por primera vez una mujer lidera el cooperativismo americano

     

     

     

     

    Graciela Fernández  preside la Confederación Uruguaya de Entidades Cooperativas (Cudecoop) y es la primera mujer en estar al frente de Cooperativa de las Américas, la celda egional de la Alianza Cooperativa Internacional (ACI).

     

     

     

     

     

     Cecilia Ghiglione| Periodista Redacción COLSECOR

     

    La representante uruguaya fue elegida en octubre durante la quinta Cumbre Cooperativa que se realizó en Buenos Aires. En una charla con Revista COLSECOR destacó el trabajo fundacional que viene realizando el Comité de Equidad de Género de Cooperativa de las Américas y el rol central que asume el movimiento en un continente que tiende a la disgregación de las instancias intergubernamentales. 

     No es la primera vez que Uruguay preside la organización regional pero sí es novedad que sea una mujer. ¿Qué significa esto en el contexto actual?

     –Para Uruguay la presidencia de Cooperativa de las Américas es un reconocimiento al esfuerzo realizado en los últimos años. A nosotros la cuarta Cumbre que se realizó en nuestro país nos marcó muy fuerte en cuanto a la visibilidad del movimiento cooperativo y fue un gran esfuerzo y compromiso para trabajar a nivel  del movimiento cooperativo de América. Desde el punto de vista de la mujer, yo te diría que acá hay un tema interesante porque desde hace unos años en el cooperativismo americano la Comisión de Género viene trabajando en forma constante y fuerte por la presencia de la mujer en cargos políticos. Parece hasta ridículo que estemos insistiendo en los términos de equidad de género en el movimiento cooperativo cuando en nuestros principios rectores está prevista la igualdad y la no discriminación de ningún tipo. Pero bueno, las cosas están así y creemos que esto significa un paso importante desde el punto de vista político.

     

     ¿Debería fijarse legal o reglamentariamente la participación de mujeres en órganos de gestión cooperativa?

    –En esto Uruguay tiene un tema pendiente en todos los espacios. En las cooperativas de base la presencia mayoritaria en los órganos de dirección es de hombres. Hay determinados lugares donde las mujeres podemos llegar a los codazos y eso tiene características particulares. Como charlábamos recién, las mujeres que llegan suelen ser jubiladas, sin hijos a cargo o estamos hablando de mujeres que hemos trabajado en el ambiente como profesionales universitarias y eso nos acerca como asesoras y nos abre un lugar. Pero la participación de las mujeres no es una cuestión que se dé en el ambiente cooperativo  de una forma fluida, normal y natural. Es decir, está atado a lo que sucede en la sociedad en general porque en Uruguay tampoco tenemos participación de mujeres en materia política. Se habla del tema de los cupos o de una participación obligatoria como se dio en la legislación chilena en materia cooperativa donde, de acuerdo al número de integrantes que tenga la entidad, tiene que haber cierto número de mujeres conformando el consejo directivo. En realidad a una le parece que no tendría que ser así, pero es una forma de comenzar. Si nosotros no ponemos disposiciones legales que respeten la conformación del consejo de administración con un número de mujeres integrantes, no creo que surja naturalmente. Creo que vamos a tener que legislar al respecto.

     

    La presencia de más mujeres no necesariamente se traduce en una mirada desde el propio género. Entiendo que vienen haciendo un trabajo interesante en este sentido.

    –Que hoy el consejo directivo de Cooperativa de las Américas (CoopAméricas) tenga una presidenta y vicepresidenta no es una cuestión numérica sino la consecuencia de la participación en la vida política que marca presencia de género y le da identidad de género al consejo. A su vez, el Comité de Género de CoopAméricas tiene una conformación de nuevas compañeras  que han tratado de traducir un criterio de política de género participativa, marcando que la mujer no participa porque en el medio social la limitan para eso. Yo no tengo que repetir que son las mujeres sobre quienes descansa el cuidado de la familia y eso las limita en la participación. El Comité de Género viene insistiendo en la participación no numérica, con identidad, y marcando una dimensión política clara de qué está sucediendo en nuestras sociedades actuales.

      

    El continente atraviesa momentos complejos en lo social, ambiental y económico. ¿Qué debe aportar el cooperativismo ante estos procesos?

    –Hay una serie de hechos que están marcando una desintegración de los organismos intergubernamentales de cooperación. En la quinta Cumbre el cooperativismo ha dado muestras, y si uno lee atentamente la declaración final podrá ver que estamos apostando a mantener sobre todo la integración de los países del continente y el diálogo social como herramienta básica para enfrentar cualquiera de los retos hoy presentes. El cooperativismo está en la vereda opuesta al discurso de muchos Estados con criterios individualistas; nosotros vamos a insistir sobre la base y el compromiso de mantener la equidad y la igualdad para lograr una economía con un tinte diferente, donde la persona humana es el centro de la cosa y donde los criterios sociales deben estar  presentes. No es sencillo hoy estar hablando de estos temas pero no podemos desperdiciar ni un solo minuto en no aportar y debatir sobre esta  situación. El idioma internacional que hoy está buscando una salida a estos desafíos globales es el mismo que hablamos nosotros todos los días: es el idioma de la cooperación y de la colaboración.

     

    En la conferencia de la Cumbre en Buenos Aires se refirió especialmente a los procesos migratorios en América como un flagelo. ¿Por qué en el sur se percibe como un fenómeno por momentos tan distante?

     –En esa presentación nosotros marcamos que existe una migración sur-sur forzada dentro de América Latina, con una situación muy compleja. En la reunión de la Otganización Internacional del Trabajo (OIT) hace poco en Panamá se habló de la desocupación en el continente entre los jóvenes de 15 a 24 años, hay más de 10 millones de desempleados, de la informalidad en los trabajadores que no están protegidos por la seguridad social de sus respectivos países; temas que no se venían tratando en América y hoy estamos viendo esa foto. No sólo en los mares europeos mueren inmigrantes. La inmigración es un flagelo en el continente y eso nos lleva a plantearnos el concepto de trabajo decente y la garantía de derechos fundamentales.

     

     


     

    Graciela Fernández  es doctora en Derecho y Ciencias Sociales.

    Su relación con el cooperativismo comenzó hace 25 años como abogada del Centro Cooperativista Uruguayo, un instituto de asistencia técnica en materia de vivienda. Desde hace una década preside esta organización, ubicada en Montevideo, desde donde han nacido muchas de las expresiones del cooperativismo uruguayo.

     

     

  • Prostitución y trata de mujeres, asuntos del crimen organizado

     

    Alika Kinan, víctima de trata

     

    A 10 años de la sanción de la ley de prevención de la trata de personas, la captación y el tráfico de mujeres con fines de explotación sexual persisten en todo el país. Algunos logros de las investigaciones no impiden que se reproduzcan las condiciones que favorecen esos delitos.