• "El deterioro de Macri ha consolidado las tesis de Cristina"

    El consultor político Carlos Fara dice que el Gobierno pecó de ingenuidad y sostiene que en el círculo rojo hoy nadie ve bien lo que está haciendo Macri. Pero asegura que la sociedad quiere que el presidente termine su ciclo, que el peronismo ya no puede ser bombero de las crisis y que la mayor fortaleza de Cambiemos está en la oposición que avanza dividida hacia 2019. 

     

     

    Por Diego Genoud |Periodista 

     

    “La gente prefiere que Mauricio Macri termine el mandato y que lo termine lo mejor posible. La decepción ha sido fuerte y la angustia que siente su propio público es importante. Pero no hay alternativa tampoco”, dice Carlos Fara.

    Consultor político, analista y encuestador, acostumbrado a trabajar con candidatos y gobiernos de distinta orientación en toda América Latina, Fara se para lejos de las teorías apocalípticas pero advierte que la situación es complicada. Dice que vamos a vivir con el aliento del Fondo Monetario en la nuca, afirma que hoy es muy difícil encontrar a alguien en el círculo rojo que piense que Macri está haciendo bien las cosas y sostiene que los mercados son los primeros que desconfían de que cumpla el acuerdo que firmó con Christine Lagarde. Sin embargo, no descarta un triunfo electoral de Cambiemos, si la economía no colapsa antes. Porque, asegura, el peronismo avanza dividido hacia 2019 y el que rechaza la vuelta del PJ no tiene otra opción que no sea Macri.

     

    -La corrida bancaria trajo al Fondo y sepultó el entusiasmo que promocionaba Macri. ¿El Gobierno tuvo mala suerte, no quiso ver o subestimó los problemas que existían?

    -Creo que hubo cierta ingenuidad y algunos errores conceptuales. Todos sabíamos que la tasa de interés de Estados Unidos iba a subir en algún momento. Evitaría llamar mala suerte a un fenómeno que de alguna manera sabés que iba a pasar. El tablero de control no funcionó y hubo una sucesión de mala praxis en lo político y en lo económico.

     

    -Se acortaron los tiempos.

    -Sí, empezó el segundo tiempo y sabemos que va a ser más complicado que el primero, por más cambios que hagas. De acá hasta la elección, vamos a vivir con el aliento del Fondo Monetario en la nuca. Va a haber revisiones trimestrales y comentarios no positivos cuando no se alcancen las metas.

     

    -¿Qué podría jugar a favor del Gobierno a la hora de las elecciones?  

    -Primero, que el peronismo sigue fragmentado y la probabilidad de que siga así es alta. Segundo, que Cristina decida ser candidata. No va a ganar pero salir segunda la convierte en la jefa de la oposición. Tercero, el cansancio con el peronismo bombero que siempre viene a resolver las crisis del no peronismo. La sociedad está cansada de eso y creo que preferiría no volver a pasarlo.

     

    -Con esos argumentos, Cambiemos ganó ya dos elecciones. ¿Puede seguir siendo un activo después de cuatro años?
    -Puede seguir.

     

    -¿Para darle el triunfo o para mantener un núcleo de votantes?

    -Obviamente, no hay que descartar que vaya a una segunda vuelta, pero me parece que el final de la película todavía puede serle favorable.

     

     Dogmatismo vs pragmatismo

     -El Gobierno ajusta, va al Fondo y se endeuda pero también devalúa, analiza reinstalar retenciones, sube el techo paritario y busca escalonar la suba de tarifas que exigen las empresas. ¿Cuál es el modelo?

    -Intentaría no encasillarlo. No tiene un afán privatizador, tiene un afán ordenador de la economía más cercano a lo ortodoxo pero sin serlo por completo. El gradualismo quería mantener el valor del salario para que el consumo no se caiga y se enfrentó con la realidad de siempre de la Argentina. El principal problema no es el déficit fiscal sino el déficit de cuenta corriente: no alcanzan los dólares por más que hagas los deberes del ajuste. Ahora, el Gobierno está reconceptualizando en la práctica muchas cuestiones.

     

    -¿Cuáles serían?

    -El sólo hecho que haya desplazado a Sturzenegger, que era lo más parecido al pensamiento de Macri en materia económica, y la incorporación de Dante Sica, que viene del peronismo, fue funcionario de Duhalde y es claramente un tipo ligado a la lógica más productiva, me parece que es un despertar del Gobierno. Se dan cuenta de que no pueden quedar presos del discurso del déficit fiscal y el ajuste, como quedó De la Rúa. Con Sica, me parece que buscan un entusiasmo en el sector productivo que hasta hoy no existió.

     

    -¿Quién es el autor de este giro que se insinúa?

    -Las dos mesas perdieron: la económica y el control de la Jefatura de Gabinete. Pero tampoco prosperó la idea de un acuerdo más orgánico con el peronismo. Gana la política del realismo, la mesa chica real de Vidal y Rodríguez Larreta, que juegan sus propias fichas. Hasta la crisis, la pregunta era si Macri era un pragmático o un dogmático más y me parece que ahora está tratando de revelar la respuesta. Se ataron a ciertos dogmas desde la tríada con Quintana y Lopetegui hasta los 20 ministerios y cosas como pensar que los empresarios argentinos son buenos pero estaban maltratados.

     

    El peronismo y Cristina 

     

    -¿Cómo reacciona el peronismo ante la crisis, en el día a día y hacia 2019?

    -En el corto plazo, veo un peronismo cauteloso porque el Gobierno hizo sus movidas y hay que esperar para ver cómo le va. Mucho menos, cuando puso en Producción a alguien que podría haber sido ministro de un presidente peronista. El peronismo sabe que no puede comprarse el título de desestabilizador del gobierno no peronista. Necesitan que el Gobierno efectivamente termine y no llegue a una crisis terminal que les cargue sobre las espaldas algún grado de culpabilidad.

     

    -¿Usted descarta la posibilidad de que confluyan todos en un acuerdo y una PASO?

    -Lo veo más en los deseos y en las conversaciones que en la posibilidad de llevarlo a la práctica realmente. La mejor manera de que el peronismo se recupere sería matándola a Cristina. Eso significaría ganarle en una primaria de un peronismo amplio que los incluya a todos.


    -Ganarle a uno de sus herederos.

    -O a ella.

     

    -Pero a ella no le van a ganar.

    -Claro, por eso los mismos que lo dicen aclaran que no pueden ir a perder para entregarle todo. Lo veo muy complicado. Ahora ¿Cristina aceptaría eso? ¿Poner un candidato para que pierda una interna? Tengo mis dudas y veo que lo más probable es que Cristina se presente.

     

    -No tiene motivación para bajarse.

    -No. Y además el primer interesado en que Cristina compita es el Gobierno, que puede facilitarle muchas cosas a su campaña.

     

    -¿Qué cosas?

    -Desde espacios en los medios, recursos, no entorpecerla, torearla.

     

    La alternativa a Macri

     

    -¿Cómo ve al círculo rojo frente a Macri?

    -El año pasado, el círculo rojo quedó sorprendido con la elección de Macri y en los últimos meses volvió a confirmar todas las dudas que tenía sobre él. Macri no quería devaluar y ahora dice que esto favorece a las economías regionales. Es muy difícil encontrar a alguien en el círculo rojo que piense que el Gobierno está haciendo bien las cosas. En todo caso, algunos entienden que trata de arreglar un problema que el mismo gobierno creó.

     

    -¿El círculo rojo, que buscó desde 2008 un candidato que le gane al kirchnerismo, vuelve a pensar ahora en un peronismo moderado?

    -Sí, el tema es que no encuentra la figura. Los tipos apostaron a algo que efectivamente cierre. Por eso salió a girar la hipótesis Tinelli. A Massa le va a costar a mucho que vuelvan a confiar en él, Randazzo no mostró músculo, Schiaretti no tiene carisma.


    -No aparece el gobernador que pueda encarnar esa salida.

    -No, porque esta liga de gobernadores es la de menor volumen político que se recuerde. Y está el caso Urtubey, que de a ratos se queda solo porque el resto de los gobernadores desconfía y no cree que sea garantía de nada.

     

    -La liga de gobernadores ¿que preanuncia para el peronismo?

    -Es probable que sean el futuro del peronismo, a la corta o a larga. Pero el deterioro de Macri ha consolidado las tesis de Cristina, que cobran efecto en una parte de la sociedad. Por eso, su voto duro no se diluye. Eso le impide crecer a ese peronismo.

     

    -O sea que el kirchnerismo tiene más futuro del que le anunciaban.

    -Siempre me opuse a la idea de que el kirchnerismo se terminaba el 10 de diciembre de 2015. Primero porque Cristina tiene un liderazgo fuerte, segundo porque el kirchnerismo sedimentó ideológica y culturalmente la sociedad mucho más de lo que todo el mundo piensa y tercero porque tiene que surgir otro líder y otro núcleo político suficientemente fuerte. Hoy, hasta acá, los gobernadores están cada uno cuidando su propia quinta y no saben cómo salir de la situación.

     

    Perdón al Fondo 

     

    -El malentendido entre Macri y aliados naturales como los mercados o el campo ¿no pone en riesgo el gobierno más afín que podrían esperar esos sectores?

    -Insisto: hubo ingenuidad del Gobierno de pensar “nos conocemos con ellos y entonces nos van a entender”. Los mercados esperaban algo distinto a lo que quiere la opinión pública y el Gobierno jugó, con las encuestas en la mano, al gradualismo. Decía que no tenía plan B pero evidentemente estaba y era terminar en el Fondo Monetario.

     

    -Escribió sobre el waiver del Fondo. ¿En 2019, Macri va a desoír el acuerdo que acaba de firmar y lo compromete a un ajuste muy severo en el año electoral?

    -Los mercados son los primeros que desconfían. Es muy raro que vayas a cumplir con todo lo que te pide el Fondo, en medio del año electoral, siendo el gobierno más débil en el Congreso desde que llegó la democracia. No me llamaría la atención que el Gobierno haya llegado a una negociación rápida y prolija sobre algo que no está seguro de poder cumplir. Ahí vamos a ir a los waiver.

     

    -¿Persiste en el macrismo la ambición política de ganarle a todo el peronismo?

    -Creo que sí. Eso explica que no quieran ir a un acuerdo con el PJ ni sacarse una foto con ellos. El Gobierno dice “yo quiero hacer ciertas cosas” pero también dice “quiero ganar la elección”. Se tienen que olvidar de las encuestas por unos meses, porque van a pagar costos y no es un problema pagar costos. El tema es si vas a lograr algún objetivo de los que te propusiste al final del camino o no.

     

    -Las consultoras pronostican por lo menos dos trimestres de recesión. ¿El Gobierno tiene herramientas para recuperar la economía antes de las elecciones?

    Crecer al 3 por ciento anual como decía Macri ya no es posible: este año no y el año que viene hace falta mucho viento a favor. Entonces, el tema es cómo entrar en un ciclo de reducción de inflación. Que el año que viene se llegue a una inflación por debajo del 20 por ciento, que hace mucho no tenemos, sería razonable. Un año sin turbulencia, donde la gente se anime otra vez al consumo. Eso puede pasar.

     

    Cambiemos y las dos Argentinas

     

    -¿Quién está sufriendo más con Macri, a quién perjudicó más o quién le tiene menos paciencia?

    -El sector bajo y sobre todo el sector informal es el más angustiado. Incluso los que no lo votaron pero preferían que le fuera bien. La sensación es que con Cristina había inflación, había cepo, había Moreno, había Kicillof, pero había plata en la calle y la economía parecía que se movía. Eso ahora no está sucediendo. Lo sufre la clase media pero no recorta su nivel de vida básico. Abajo, en cambio, lo sienten más porque son los que viven de la changa, la construcción y hay una gran masa de servicios informales que se mueve cuando hay plata en la calle.

     

    -¿Puede terminar en un desborde?

    -Me parece que con algo de Stanley y algo de María Eugenia Vidal el Gobierno tomó nota de cómo hace para contener abajo. Por supuesto, no es la contención de la época de Cristina pero hasta acá ha logrado que la bomba no explote. Por eso pone mucho énfasis en que el Fondo no le pide recorte social y el recorte va a estar en la obra pública.

     

    -Mientras el oficialismo habla de volver al mundo y respetar la seguridad jurídica, la oposición pide más Estado y más integración social. ¿Macri y Cristina expresan dos visiones antagónicas que los trascienden?

    -Hay por lo menos dos Argentinas. La coalición de las instituciones, los valores, el trabajo y el esfuerzo, de generar oportunidades pero “tenés que laburar” y otra Argentina que te dice “dame pan para comer porque no tengo”. Uno es garantista y el otro es proveedor. Y hasta que no tengamos un proceso de crecimiento de mucho tiempo, consistente y sin turbulencias, esa es la grieta real y va a ser difícil superarla.

     

    -¿Cómo ve el papel de Carrió en la alianza de gobierno?

    -Estuvo bastante razonable dentro de todo. Estuvo bastante astuta y colaborativa aunque hay muchas cosas que no le gustan. Sabe que un tuit suyo puede matar a una persona, políticamente hablando. Ahora, Lilita quiere estar en la mesa de discusión 2019 y la mesa chica no quiere. Ahí se presentan los mayores interrogantes. ¿Ella va a poder opinar sobre la vicepresidencia, sobre los ministros o va a seguir siendo un francotirador como ahora? Si fuera por la mesa chica, lo segundo. Salvo que se venga todo abajo, como pasó con De la Rúa, ella tampoco tiene tanto margen para romper con el Gobierno. Ella no se puede convertir en el Chacho Álvarez de Cambiemos.

     

    -¿Por qué?

    -Porque me parece que los votantes de Cambiemos le dirían “ayudalo, romper no sirve en Argentina”.

     

    -¿No tiene mucho destino tampoco afuera?

    -Sola, me parece que no, salvo que se produzca una catástrofe y yo no creo eso. Creo que vamos a tener muchos problemas pero no una catástrofe 2001.


    Fotos: Juan Casas 

  • “Estamos llenos de contenidos globales pero no tenemos contenidos cercanos”

    El colombiano Omar Rincón no es sólo periodista, es también académico y ensayista en temas de cultura, medios y comunicación política. Su mirada aguda y cínica es siempre bienvenida para ayudarnos a desplegar una visión crítica de la enmarañada realidad que nos atrapa diariamente.

     

     Por Cecilia Ghiglione | Periodista 

     

    —¿Cómo ves hoy los medios públicos? 

    —Los medios públicos están en un mal momento en América Latina porque se siguen utilizando como propaganda política o simplemente como algo por cumplir. En Argentina pasaron de ser un proyecto político de gobierno a ser simplemente un estorbo, los deben tener ahí para mostrar que no son tan autoritarios.  En Colombia los medios públicos se salvaron de una ley que quería acabarlos a partir de la desfinanciación.  Digamos que, dicho de una forma un poco sarcástica, son como un mueble que tienen todos los gobiernos y no saben bien qué hacer. Y es una lástima porque realmente podrían servir muchísimo, sobre todo cuando el mundo se volvió cada vez más privado. Ante el predominio de las redes sociales, de las plataformas digitales, de la TV privada más interesada en los negocios; los medios públicos son como el último baluarte que nos queda con relación a otro tipo de contenidos y de estéticas. Pero en este momento ningún gobierno de América  Latina los está contemplando como algo que sirva. Hay una tendencia en la región a decir que lo público no sirve y otra vez escuchamos que lo privado es más eficiente.  En Argentina, donde actuó más rápido el actual gobierno fue en la Ley de medios y ahí hay un mensaje clarísimo de que no les interesa lo público, no les interesan los derechos del ciudadano sino el negocio para unos pocos. El caso argentino es extremo pero de alguna manera las empresas de telecomunicaciones están haciendo mucha fuerza para quedarse con todo el negocio del entretenimiento, que es el negocio del futuro, de los bienes simbólicos. Lo increíble del caso argentino es que nada es para la ciudadanía. La televisión pública que tenían, la están destruyedo. COLSECOR  mismo es un modelo de negocio que no existe en ninguna otra parte, también hacen lo posible para cercarlo.  A mí me impresiona el cinismo y la arrogancia con que están destruyendo todo, hay una gran carga de odio. Es muy complicado construir sociedad así porque además lo que hace este modelo es poner a los argentinos a pelearse entre sí en lugar de enfrentar al poder. El problema argentino es su mayor éxito: la clase media que se volvió fascista y no quiere que nadie tenga sus privilegios que fueron construidos por la educación pública que ahora quieren destruir. Pero también Argentina es la solidaridad de la gente. El otro día participé en Salta de un encuentro por los trabajadores despedidos de Agricultura Familiar y fue maravilloso, la gente se juntaba. Hay que cuidar eso porque es lo que están tratando de romper. Están promoviendo el capitalismo del yo para romper la vida colectiva.  

     

    —¿Y qué está sucediendo con la TV tradicional, más allá de si es privada o pública? 

    —El concepto de la televisión clásica ha muerto, no se puede seguir pensando en la televisión como un aparato que da entretenimiento o relajación sino que hoy hablaríamos de entretenimiento audiovisual expandido, lo que significa que la categoría es entretenimiento y no televisión, donde el ciudadano se convierte en el programador de su entretenimiento.  En ese panorama de pantallas múltiples o expandidas hay tres características básicas. Una, es que cada pantalla narra distinto, tiene una estética diferente y emociones distintas; y ese es el error más común que cometen muchos operadores que hacen el mismo contenido para todas las pantallas. En segundo término, cada una implica una posibilidad de interacción diversa: hay momentos del día en que quiero ser descerebrado, otros en los que quiero ver televisión clásica y popular, y otros donde quiero videojuegos. Esto también implica modelos de negocios diferentes. Si pensamos que el televidente es el programador, la televisión que triunfaría es aquella de plataformas donde tengo todo disponible y yo mismo decido el menú. Pero también la televisión abierta clásica va a seguir existiendo para la información local porque eso no lo hace nadie. La que está en entredicho es la TV por cable que es jurásica porque de nada sirve tener tantos canales cuando ya podemos escoger los que queremos. Creo que en ese escenario surgen tres tendencias de contenidos y de creatividad. Una, es que estamos llenos de contenidos globales, pero no tenemos contenidos cercanos. Entonces, la regla de oro es: si quiero llegar a mi gente, tengo que hacer televisión para mi gente porque para la otra ya hay de todo.  Esto implica crear formatos y contenidos para la cercanía, que no sean masivos. Segundo, tenemos que hacer medios que pongan más al ciudadano en pantalla, que ellos sean las estrellas y no los periodistas; el ciudadano quiere estar en las pantallas. Tercero, de alguna forma hay que hacer menos televisión y  trabajar más colaborativamente porque técnicamente no podemos tener este exceso de producción audiovisual para que nadie la vea. Si cada canal hiciera media hora de producción al día y se juntaran en una única plataforma probablemente tendríamos una televisión de muchísima mejor calidad y más potente para el ciudadano. Casi que nos toca generar la cancha donde los ciudadanos se junten a pasarla bien. 

     

    —¿Qué estrategias debería pensar un medio local para ocupar ese espacio de ciudadanía? 

    —Yo siempre he dicho que hay tres tipos de programación. Hay televisión muy barata y es la que se hace con los ciudadanos. Esto que te digo es fatal, pero es cierto. Si tú tienes un canal local puedes convertir en celebrities a toda la gente de la comunidad y le dedicas 10 horas a que el ciudadano sea productor de sus propias historias y cuentos. Luego está la televisión de mantenimiento, tampoco te cuesta mucho, la que tienes por convenio. En ese sentido COLSECOR es una excelente oportunidad para brindar horas compartidas de programación a todos los canales. Eso te permite conocer cosas de la región, otras historias parecidas, casi una televisión turística, cultural y patrimonial. Una tercera televisión, la más pequeñita, tiene que ver con la calidad que te aumenta la autoestima. Se dedica a narrar en serio la localidad. Por ejemplo, una serie sobre la historia de la comunidad que la ponga en valor y se pueda compartir con otros canales y repetir cuantas veces quiera. Esa es una manera de pensar, la segunda es que de alguna manera hay que “desnoticiar” la televisión. En Argentina, sobre todo, hay un exceso de querer hacer noticias y esa información se vuelve inútil y ahí está parte del problema. Es que todos los programas son de entrevistas o de noticieros y creo que eso tiene a todos absolutamente cansados. Tenemos que empezar a buscar otras maneras de contar ya sea a través de la ficción o en formatos que se parezcan mucho más a la comunidad. Habría que darse la posibilidad de experimentar y de fracasar si se quiere. La parte complicada es convencer a la gente que hace televisión local que tiene que arriesgarse a hacer otra cosa. En la televisión local haría muchísimo directo porque la comunidad está ahí, está cercana. Imagínate que todos los días se haga televisión desde un barrio y sea el barrio el que se cuenta hasta generar un tejido social. Se pueden hacer muchas cosas, pero nos da miedo innovar. No es un problema de los canales locales porque todos hacen exactamente lo mismo. Ahora que pasó el Mundial de fútbol, fue como una tragedia porque fueron más periodistas que jugadores y todos fueron a hacer lo mismo. Para colmo de males, se fueron hasta Moscú y montaron un set de televisión igualito al que tenían acá en Argentina. ¿Para qué se fueron hasta allá si parece que estuvieron en Buenos Aires y no en Rusia? El asunto es que de alguna forma, no van al mundo a narrar distinto sino que van al mundo a repetir lo mismo. Las universidades tampoco están enseñando a hacer cosas distintas, critican el noticiero pero enseñan a hacer lo mismo, no hay creatividad. Hay un síndrome de producción pero sin saber para qué. Estamos haciendo mucha televisión que no vemos. Hay que volver al minimalismo porque hay exceso de pantallas y poco tiempo para ver televisión. 

     

    —¿Cómo juegan las redes sociales en la producción de la realidad? 

    —Las redes se han vuelto tristemente la noticia. La gente opina ahí y los periodistas leen lo que la gente dice; y está buenísimo hacerlo pero hay que pasar a otra etapa. Las redes permiten hacer una televisión cooperativa donde cada uno pueda producir sus propias imágenes más allá de participar solamente con un tuit. Ahora está sucediendo algo interesante en la política, y también sucedió en el Mundial, y es que la gente empieza a producir memes como forma de opinión tal que se podría dedicar un programa a verlos. Pero no solamente la cuestión es pasarlos y celebrarlos sino que estaría bueno dar criterio sobre lo que la gente manda, hacer una devolución sobre lo que se está diciendo. El meme como columna de opinión me parece maravilloso, funciona y está demostrado que la gente sí puede crear cosas buenas, malas, grotescas o no. El papel de uno como periodista o emisor de mensajes tiene que ser el de evitar la polarización, la grieta, y mirar los sentidos, buscar cosas de construcción colectiva.  

     

    —Las redes  “gratuitas” en el fondo tienen un costo ¿Hay ciertos riesgos para el ciudadano al participar exponiéndose allí? 

    —Lo que debemos tener es más conciencia crítica sobre nuestros datos. Nosotros cada vez que entramos a internet  o a una red social o a una plataforma dejamos una huella de lo que hacemos. Eso se configura como dato y se vende a empresas o políticos para manipularnos y controlarnos mejor. En ese sentido estamos dando datos para que hagan negocio: el petróleo de hoy son nuestros datos. Como ciudadanos debemos tener conciencia y resistirnos a ser un dato, somos seres humanos y antes de consumir deberíamos pensar por qué lo hacemos, antes de ver un meme deberíamos preguntarnos si es verdad y así. Esta conciencia crítica es fundamental y falta aprender mucho sobre esto porque cuando uno entra a una red gratuita, por más que le haya dado datos falsos y piensa que engaña al algoritmo, lo que usted hace con esa red social el algoritmo sí lo vio. Creo que es complicado que tomemos conciencia de nuestra vida íntima.

  • AMLO y la cuarta revolución mexicana

     El 1 de julio, los mexicanos eligieron presidente a Andrés Manuel López Obrador. AMLO, como abrevian todos su nombre, promete “una cuarta revolución”, tras una elección que ratifica que la tercera es la vencida.

     

    Por Gabriel PuricelliCoordinador del Programa de Política Internacional delLaboratorio de Políticas Públicas.  

     

  • Atlanta sabe de negros

    La serie presentada por Fox Premium TV & APP es un audaz, divertido, por momentos increíble formato de comedia que interpela a espectadores con ganas de romper con lugares comunes.

  • Córdoba | Un viejo faro en el corazón del Interior

    La universidad pública y el estallido industrial de mediados del siglo 20, entre otros imanes como el turismo, atrajeron legiones de argentinos a ese corazón mediterráneo. La música del cuarteto, el humor y otros rasgos cotidianos la identifican claramente.

  • Derecho al olvido o cómo borrarse de la web

    ¿Se puede exigir a los buscadores que eliminen datos que se consideran perjudiciales para la vida personal? La protección de la privacidad versus el derecho a la información.

     

    Por Roxana González| Periodista

     

    Uno es lo que el ciberespacio dice de uno. Todo queda allí archivado, a la vista del mundo: el propio y el de los otros. A veces se trata de información que uno mismo ofrece, con mayor o menor grado de conciencia, voluntariamente.  

    Pero también están esos datos que se filtran, como ocurrió en el caso de Facebook y Cambridge Analytica, que otros comparten con el fin de hacer daño. O, en el mejor de los casos, que se difunden para informar sobre algún asunto que se considera relevante. ¿Y si ese dato se considera personal? ¿Cuál es el límite entre lo público y lo privado? Son muchas las cuestiones que hay que considerar y todo depende desde qué perspectiva se consideran. Y sobre todo, del lugar donde se encuentre el usuario.  

    En Europa, desde 2014, los ciudadanos pueden solicitar a los buscadores que supriman o quiten información personal que se considera obsoleta, irrelevante o que carece de interés público. Esto es conocido como derecho al olvido y surge a partir del caso Mario Costeja.  

    Costeja es un abogado español que se embarcó en una lucha contra Google porque quería que el buscador dejara de indexar una publicación donde su nombre aparecía vinculado a un embargo por una deuda. Costeja consideraba que el tema ya estaba solucionado (la deuda ya estaba saldada), no era relevante y por lo tanto tenía que desaparecer de la web. 

    Su caso llegó al Tribunal Superior de Justicia de la Unión Europea en 2014 y le dio la razón. Desde entonces, los usuarios pueden solicitarles a los buscadores que eliminen los links que lleven a páginas donde se incluyan datos personales para hacer valer su derecho al olvido. 

    Así es que los diferentes buscadores como Google, Yahoo o Bing cuentan con una solicitud para que los usuarios completen y pidan que se respete este derecho. Esas solicitudes son luego evaluadas y la empresa decide si las acepta o no.  Y el usuario, en caso de que no esté de acuerdo con la negativa, puede iniciar acciones legales para que se retire esa información. Así funciona en la Comunidad Europea. 

    De hecho, a fines de abril Google se vio forzado a borrar información sobre un exconvicto en Inglaterra. Fue porque el juez Mark Warby entendió que debía primar el derecho al olvido para preservar la intimidad de la persona. El caso en cuestión era sobre un empresario que había sido condenado a seis meses de prisión hacía 10 años por interceptar comunicaciones. 

    Ahora bien, ese mismo juez le negó la solicitud a otro empresario que también pedía que se eliminara una condena previa. Pero en ese caso, el magistrado dijo que la persona había continuado haciendo otros engaños y “no se había mostrado arrepentido”. 

    Como se ve, en gran parte la capacidad de hacer valer el derecho al olvido depende del tema o juez en cuestión. Cabe destacar, igualmente, que este derecho al olvido (así, tal como se conoce) rige sólo en  la Comunidad Europea y que ahora además quedó regulado por una nueva ley de protección de datos (GDPR, por sus siglas en inglés) que entró en vigencia en Europa a partir del 25 de mayo. En esta norma se especifica que “este derecho no es absoluto, sino que se protegen también otros derechos como el derecho a la libertad de expresión y a la investigación". 

     

    La situación en Argentina

    En Argentina están contemplados los derechos ARCO (acceso, rectificación, cancelación y oposición) en la ley 25.326 de Protección de Datos Personales. Allí se establece, por ejemplo, que el usuario puede pedir supresión de datos personales cuando haya información errónea o falsa. Se establece, sin embargo, una excepción: “La supresión no procede cuando pudiese causar perjuicios a derechos o intereses legítimos de terceros, o cuando existiera una obligación legal de conservar los datos”. 

    También se remarca que los antecedentes penales o contravencionales “sólo pueden ser objeto de tratamiento por parte de las autoridades públicas competentes, en el marco de las leyes y reglamentaciones respectivas”.

    Y en cuanto a la información crediticia, se destaca que “sólo se podrán archivar, registrar o ceder los datos personales que sean significativos para evaluar la solvencia económico-financiera de los afectados durante los últimos cinco años. Dicho plazo se reducirá a dos años cuando el deudor cancele o de otro modo extinga la obligación, debiéndose hacer constar dicho hecho”. 

     

    La responsabilidad de los buscadores 

    En la Argentina, según surge de los fallos en los casos María Belén Rodríguez y Valeria Gimbutas, la responsabilidad de los buscadores surge cuando no eliminan la información no bien son intimados a hacerlo por medio de una orden judicial. 

    A su vez, se establece una excepción y es que en el caso de ilicitudes manifiestas y groseras -como ser la difusión de videos o fotos íntimas, información que desbarate investigaciones judiciales o que hagan apología a la violencia, racismo u otras formas de violencia- alcanza con solicitar que se retire la información por medio de una carta documento.  

    Se estima que hay unos 50 casos en el país en los que los buscadores fueron hallados responsables por la Justicia. Uno de los más conocidos fue el de Jesica Cirio que le ganó a Google por la aparición su nombre en sitios de prostitución vip y fue indemnizada con 500 mil pesos.  

    Pero no es el único ejemplo de demandas a buscadores por indexar información que se consideraba lesiva del honor o errónea: también lograron torcerle el brazo a los gigantes informáticos Paola Krum, Nicole Neumann, Analía Maiorana y Wanda Nara, entre otras. 

    En la actualidad hay un proyecto de ley sobre la responsabilidad de los intermediarios de Internet que tiene media sanción del Senado. Allí se describen como intermediarios o proveedores de Internet a los buscadores, los sitios, los proveedores de conectividad y servicio de almacenamiento.  

    Según se destaca en el proyecto de ley, los proveedores de Internet no serán responsables por los contenidos de terceros, excepto cuando habiendo sido notificados por medio de una orden judicial sobre una remoción o bloqueo, no cumplan con ese pedido.  

    Como se ve, para solicitar que se quite un contenido se debe apelar primero a expedir una solicitud al buscador, pero no hay un mecanismo que garantice que el mero pedido vaya a implicar que se bloquee o borre la información.

  • El negocio de la violencia

    Durante casi dos décadas la banda de los Monos controló el tráfico de drogas en la zona sur de Rosario y se impuso a sangre y fuego contra sus competidores. Después de las condenas de prisión que recibieron sus líderes, el grupo vuelve a desafiar a la Justicia con atentados intimidatorios.

  • La familia es lo segundo; lo primero, es el control

     

    Succession, la nueva serie original de HBO, reescribe la vieja tensión por heredar el poder en un contexto familiar donde el dinero es todo y las personas son nada.

    Por Dante Leguizamón |Periodista 

     

    La anécdota pertenece a Julio Cortázar, el escritor argentino. Es parte de una extensa entrevista en la que se explaya como nunca y sobre todos los temas. Lo hace con una fluidez asombrosa. Le preguntan sobre literatura y habla de literatura todo el tiempo que haga falta. Preguntan sobre el amor y responde. Sobre la Revolución Cubana y cada respuesta da pie a nuevas preguntas que derivan en Ernesto “Che” Guevara y Nicaragua para después pasar por Buenos Aires, el exilio, París, Europa y la vida en general. Sin embargo, todo se detiene un instante cuando el periodista le consulta sobre su familia, sobre su vínculo con la familia. Entonces, Cortázar hace un largo silencio, suspira y responde secamente en tono de resignación: “Y bueno… qué quiere que le diga, uno ya sabe lo que son las familias”.

    Succession, la nueva serie de HBO parece estar en la misma línea que el autor de Rayuela. La familia es maravillosa, pero… “uno ya sabe” lo compleja que puede llegar a ser. Esta tira es también una muestra cabal de que la familia no siempre es aquello que escribíamos en nuestros cuadernos de la escuela primaria: “la familia, escuela de humanismo, es la que promueve el desarrollo físico y espiritual de cada uno de sus miembros”.Sino que en el interior de estos grupos -todos tenemos uno- se construyen alianzas, tensiones, silencios, memorias que van marcando no sólo nuestra relación hacia dentro de ellos, sino también hacia fuera.

     

     

    La trama

    Logan Roy es un empresario multinacional que ha creado un verdadero imperio de las comunicaciones. Tras años de éxito alineado con el sueño americano, un día decide alejarse de la vida pública y detona entre sus cuatro hijos una verdadera batalla para sucederlo en el control del imperio. Con 80 años, el patriarca parece haber tomado su decisión, pero apenas inicia el primer capítulo las cosas cambian y comienzan a pudrirse.

    La serie es tortuosa pero muy simbólica a la hora de imaginar las complejidades de una familia que, lejos de la carencia, está esclavizada por la riqueza, la ostentación y el poder.

    El personaje del patriarca recae en el veterano actor escocés Brian Cox y parece inspirado en el controversial empresario de medios Rupert Murdoch (director ejecutivo de Fox News -incluyendo los diarios The Sun y The Times- y de cadenas de televisión como Fox y Sky, en su momento también dueño de 20th Century Fox antes de vendérsela a Disney). 

    Los cuatro hijos de Logan, verdaderos “hijos de”, presentan claras limitaciones para liberarse espiritual y económicamente de la dependencia de su padre, pero como saben que Roy está por dejar todo, desatan una disputa cruel por ocupar el lugar de poder que siempre han envidiado.

    En ese camino papá Roy se muestra como un manipulador perverso que ha criado a sus hijos con ese mismo perfil. El problema es que es difícil pasar del lugar de víctima al de victimario y que, mientras él es lo que es, sus hijos sólo pueden intentar emularlo y en ese camino pasan de malvados a patéticos de segundo en segundo.

    Cualquiera diría que el contenido de esta crónica está avanzando demasiado sobre la trama, pero una de las cosas interesantes de esta serie es que pese a sostenerse más en el diálogo que en la acción, todo ocurre tan vertiginosamente que basta el primer capítulo para tener una idea acabada de la historia que contiene. En ese primer capítulo los cuatro hermanos son retratados con mucha efectividad. Primero, “el elegido” o al menos el que cree ser el elegido y no ha dudado en presentarse como tal en sociedad para rápidamente encontrarse con que esa identificación no supone ninguna seguridad. Más tarde entra en escena el hermano que dejó la empresa porque buscaba una vida más cercana a la naturaleza y vive en un rancho ecológico donde impulsa sus sueños de hippie con dinero para despilfarrar. También está la hermana que se dedica a la política y parece no querer volver a la empresa a no ser, claro, que se la den toda a ella. Finalmente tenemos al hermano descarrilado que desdeña el poder y rápidamente demuestra que lo único que le interesa de la vida es justamente el poder.

    Todos tienen algo de patético y al mismo tiempo se los ve tan descarrilados y desesperados por alcanzar algo que les ayude a convertirse en alguien que se vuelven tiernos y dan ganas de tratarlos de “pobre gente”. En medio de esa lucha, la trama melodramática incluye a la actual pareja del millonario (una mujer de origen latino, obvio) que lejos de ser la “mosquita muerta” que los hijos imaginan, podría ser o la principal aliada en el juego enfermo del patriarca para alimentar la disputa entre los hermanos, o una especie de manipuladora perfecta que se va a quedar con todo.

    Además de ella hay una larga lista de personajes cercanos a la familia que se vinculan a la historia con la única aspiración de quedarse con una parte del poder que el patriarca parecía querer dejar y que, a medida que avanza la trama, queda demostrado que no tiene ningún interés en perder.

    Entre esos personajes aledaños se destacan el novio de la hija, sumiso con el padre y entregado con la novia, pero prepotente y hasta violento con los empleados; también los miembros del Directorio que no sólo esperan la muerte del millonario sino la caída de sus hijos para poder quedarse con todo. Además, todos los empleados que parecen vivir colgados de lo que ese hombre que les da de comer les puede otorgar para lograr algún tipo de ascenso social. Finalmente la larga lista de empresarios que ofrecen ayudar a la empresa en crisis con el único objetivo de apoderarse de ella.

    La serie tiene mucho potencial. Los personajes son atrapantes y resulta estimulante pensar en cómo seguirán desarrollándose. Quizás el gran desafío de los guionistas está en demostrar que podrán mantener la tensión entre esos cuatro sucesores sin que sus personajes queden enmarcados en la impresión inicial donde fueron presentados con tanta eficacia. Por otro lado, la pregunta es si la sucesión lanzada por el patriarca no se le volverá en contra si por alguna razón él decide “postergar” su decisión de abandonar la compañía.

    El poder es el control de la situación, decía un filósofo, y lo único claro en esta serie es que ninguno de los herederos controla nada y que el padre (aún inconsciente después de sufrir un derrame cerebral) los controla a todos ellos y a sus deseos, impulsos, odios y pretensiones.

    Succession llama a la reflexión. Por momentos parece que entre esos hermanos desesperados hay amor y complicidades más allá del poder, o que serán capaces de ponerse de acuerdo. Por momentos inclusive parece que las cosas podrían ser mucho más sencillas. Sin embargo, en esta trama el universo es complejo porque se desarrolla en el seno de una familia y, como decía Cortázar, “uno ya sabe lo que son las familias…”.

     

    La serie es protagonizada por Brian Cox, Jeremy Strong, Hiam Abbass, Sarah Snook, Kieran Culkin, Alan Ruck, Nicholas Braun, Matthew Macfadyen, Natalie Gold, Peter Friedman y Rob Yang.

    SUCCESSION fue creada por Jesse Armstrong, quien también escribió el piloto dirigido Adam McKay. Los productores ejecutivos son Jesse Armstrong, Adam McKay, Frank Rich, Kevin Messick, Will Ferrell, Jane Tranter y Mark Mylod; Armstrong es también showrunner de la serie.

    Presentada y distribuida por HBO . Para verla en HBO GO | COLSECOR Play

     

  • La integración cooperativa, clave de la nueva plataforma móvil de contenidos Sensa

     

    Editorial | Agosto

    Revista COLSECOR

     

    En todo el mundo crece cada vez más la tendencia de los usuarios a consumir contenidos de distinto tipo mediante un sistema de multiplataforma que incluye a los dispositivos móviles (celulares y tablets), a las computadoras de escritorio y a la televisión tradicional.

    Específicamente, en el transcurso de los últimos años se ha registrado un incremento de los consumos efectuados solamente a través de móviles. Este año, por ejemplo, esta forma de acceder a distintos tipos de información alcanzó a 30 por ciento de la población mundial. En la misma línea, el entretenimiento y el video prosperan en estos dispositivos con un crecimiento exponencial entre 2017 y 2018.

    Reconocer estas transformaciones en la industria de la distribución del contenido es fundamental para el movimiento cooperativo argentino hoy, ya que éste se constituye como uno de los prestadores de servicios audiovisuales más importantes del país, sobre todo en las comunidades donde no llegan ni el Estado ni los operadores lucrativos.

    La importancia de estas reflexiones radica en poder entender hacia donde evoluciona el mercado y, a partir de allí, afrontar el desafío de reconvertir las alternativas que se ofrecen a los asociados en cada localidad que deben ser acordes con las nuevas modalidades de consumo que presenta la población.

    En esta línea, fruto de un auténtico esfuerzo de integración cooperativa entre alrededor de 270 entidades que se desempeñan en todo el país, COLSECOR lanzó a finales del mes de junio la nueva plataforma móvil de contenidos Sensa. La aplicación es una propuesta de calidad que posee todo lo necesario para destacarse en un mercado altamente competitivo. 

    Actualmente, la plataforma está disponible en Google Play Store para Android, a partir de la versión 4.0 y, próximamente, también podrá descargarse desde la App Store para el sistema operativo iOS. Además, será compatible con Chromecast para acceder a los contenidos desde la TV.

    Sensa ofrece la posibilidad de ver de una manera sencilla e intuitiva más de 80 señales en vivo y, prontamente, alrededor de 1000 contenidos on demand, con estrenos mensuales. Además, la plataforma se adapta a la conexión y al dispositivo del usuario; posee un buscador que permite encontrar las películas, series o programas favoritos; y posibilita crear usuarios con control parental; entre otras funcionalidades.

    Sensa fue desarrollada por COLSECOR con la velocidad que hoy requiere el proceso de convergencia digital que existe a nivel mundial. La idea tomó forma a partir de octubre de 2017 y, luego de su reciente lanzamiento, ya tiene usuarios en distintos puntos del país.

    Este desarrollo es posible con el aporte de todas las entidades que conforman COLSECOR y es un paso decisivo en la evolución de la disponibilidad del contenido para miles de habitantes del Interior de Argentina.

    Sensa también representa un logro trascendente para el cooperativismo nacional que, mediante esta nueva propuesta, se posiciona una vez más a la vanguardia de la industria del contenido y el entretenimiento, mediante un modelo de negocio competitivo, sostenible y solidario.

     

     

  • La política en las redes sociales: de la satisfacción irracional al lazo social

    Luz Saint Phat | periodista 

    Cada vez más estas todavía novedosas plataformas de contenidos son utilizadas para plantear debates, visibilizar causas sociales o realizar denuncias. Aportes del psicoanálisis para pensar un fenómeno contemporáneo, cuyo efecto sobre lo real aún está en discusión.

  • Oficios | Las horas contadas

    Aunque el avance tecnológico de los teléfonos celulares amenaza con ponerlos al borde de la extinción, los relojeros se las ingenian para resistir el embate. La reputación y la experiencia son claves para continuar vigentes.

  • Patrona de patronales

      

    Por Matías Cerutti | Viajero, cronista y narrador

     

    Entre el 9 y el 18 de agosto de cada año, más de 100.000 personas llegan a Villa de Soto para conmemorar el onomástico del patrono San Roque; aquel que nos libra de las pestes, las epidemias, las falsas acusaciones, las mordidas de perros y hasta de los sobreprecios del infierno inflacionario.

  • San Martín, señalado por la historia y la libertad

    Es el máximo habitante del Olimpo argentino y, junto a Bolívar, el gran héroe americano. Cada vez que regresa agosto su figura se proyecta en lo alto de los Andes. Fue nuestro gran intérprete de la hora libertaria, del anhelo de independencia.

      

    Por Alejandro Mareco| Periodista

     

    Con el mismo sigilo con el que caía aquella noche temprana de julio sobre Yapeyú, atravesamos las calles quietas hasta llegar al lugar señalado, algo así como el sitio de la epifanía argentina y americana: la casa natal de José de San Martín. 

    El aire del pueblo todavía estaba estremecido por la espesura fría de la garúa. Pero había algo que estremecía más, como el presentimiento de una emoción profunda que daba vueltas en el pecho. 

    La casa natal contorneada de luces al final de la penumbra ya traía zozobra a las sensaciones. Pero fue en el interior de la otra casa, la de piedra que está al lado, que entre souvenirs y otros testimonios se confirmó la conmoción. 

    Una frase escrita de puño y letra por el Libertador sobre una hoja enmarcada y colgada en la pared, lo decía todo: “Seamos libres y lo demás no importa nada”. 

    Ese repentino estado de conciencia emocional sobre lo que representaban esas palabras, ese nombre y ese hombre en la fundación de un destino argentino y americano -para uno, sus antepasados y sus descendientes- suele ser un asunto de lágrimas comunes.

    José Ramón Lugo, entonces guía del lugar y un yapeyuano de pura cepa sanmartiniana, nos contaría cómo algunos de los miles de ojos que llegan sedientos acaso sólo por guardar unas fotos más en la memoria, de pronto empiezan a ver con el corazón y las miradas se enturbian, se empañan de otra garúa, la sentimental. 

    “Uno ve cómo la gente se emociona, incluso hasta el llanto. Es muy fuerte. Nosotros, los yapeyuanos, que estamos parados sobre la historia, no tenemos una dimensión precisa del sentimiento del visitante. A través de la expresión de los rostros, apenas si podemos calcular lo que están sintiendo”, nos decía.

     Allí, en ese rincón bajo el cielo correntino, el 25 de febrero de 1778 nació San Martín. En 1784, seis años después, se fue a vivir con su familia a España, y recién regresó en 1812 a Buenos Aires, con 34 años y al cabo de haber alcanzado el grado de teniente coronel en el ejército español. Pero venía a combatir por la causa americana, y así lo haría, hasta que después de liberar a Chile y Perú, garantizando así la libertad argentina, volvería a Europa en 1824. 

    Es decir, el máximo héroe de nuestra historia, el gran prócer fundacional americano y argentino, sólo vivió 18 años en este continente, incluyendo los seis de su infancia correntina. Puede parecer que el lejano ayer, un tiempo inaugural como de leyenda, es la sustancia de los héroes de la historia. Pero su condición esencial, la “inmortalidad” de la que se habla, es haber alcanzado la consistencia de persistir en un presente constante. 

    Convivimos con el nombre de San Martín en pueblos, ciudades, calles, teatros, cines, clubes, instituciones de todo tipo, con su cara en monedas y billetes (su rostro anciano ilustró el billete mayor emitido en estas tierras, el de un millón de pesos ley 18188), al menos hasta que llegaron los ahistóricos animales a dibujar nuestro dinero. 

    Su imagen sobre el caballo con el brazo y el dedo índice apuntando al cielo de la libertad, de la patria, está señalando el cielo del destino en decenas de plazas argentinas. 

    Y en estos confines del sur, mientras los vientos de agosto hacen que el invierno se meta en los huesos; en las aulas, sobre los renglones de los cuadernos, en la solemnidad de los actos escolares, se alza la figura de aquel gigante conquistando la eternidad de las nieves de los Andes, la eternidad de la memoria nacional.

     

    Héroe americano 

    Esa figura  de San Martín, cargada de dimensión mítica e idealización sobrehumana, ocupa el sitio más alto en el Olimpo de nuestros próceres. Su dimensión es mayor aún puesto que tiene estatura continental: junto con Bolívar, es el campeón de la libertad sudamericana. 

    Es decir, antes que nada, fue un héroe americano, pues no estaba en su concepción histórica ni política la fragmentación en todos estos países que surgieron como resultado de la puja de intereses de las oligarquías regionales. 

    “Bolívar y San Martín realizaron la unidad de la América latina, antes de formular la teoría de la unión”, ha dicho José María Torres Caicedo, escritor colombiano. 

    Es que “San Martín había asumido la misión de sustantivar la idea de Provincias Unidas de Sudamérica, emergente del acta de Tucumán. Y estaba dispuesto a lograr su objetivo malogrado por las escisiones, los localismos y los intereses partidarios. Para él no había más partido que el ‘americano’ ni más objetivo que la unificación nacional de Sudamérica independiente. Todo lo demás era accesorio y secundario”. Así lo refleja A. J. Pérez Amuchástegui, en su libro Ideología y acción de San Martín. 

    Esa dimensión sanmartiniana es parte también de una convención, de una mirada histórico-política que lo puso en ese sitial de máximo referente, “Padre de la patria” aceptado por todos. 

    “San Martín encarnaba la ideología de toda la revolución americana, en su condición de político militar desvinculado de los ganaderos y comerciantes”, sostiene Jorge Abelardo Ramos en su mítica obra Revolución y Contrarrevolución en la Argentina. 

    En este punto de vista se encuadra su frase: “Mi sable jamás saldrá de la vaina por opiniones políticas”, según una carta que le escribe al caudillo santafecino Estanislao López. 

    Esta posición tenía que ver con negarse a combatir a los caudillos del Litoral y a los gauchos en armas de las montoneras según las órdenes de Buenos Aires, que lo quería activo en ese derrame de sangre propia antes que en la guerra por la libertad americana. 

    Su gran y genial desobediencia en 1819 a la orden de regresar de la campaña de Chile para aplastar al Litoral, lo puso en otro plano, más allá de la pequeñez del combate entre hermanos. A la altura de su trascendencia continental. 

    El otro gran patriota y uno de nuestros máximos héroes, Manuel Belgrano, en tanto, no pudo sustraerse y, ya gravemente enfermo, obedeció el mandato para regresar desde el norte a Buenos Aires para luchar contra los federales. En el camino de vuelta con sus tropas, el 8 de enero de 1820 se produjo el motín de Arequito, encabezado por los oficiales Juan Bautista Bustos y José María Paz que se negaron a ser parte de esa misión.

      

    LA GENIAL DESOBEDIENCIA   

    En enero de 1817, San Martín emprendió su campaña libertadora con la extraordinaria organización del cruce de los Andes, y dos años después, en 1819, Buenos Aires le ordenó regresar para arrasar a los caudillos del Litoral.

    Pero no obedeció, y así pudo sustraerse de combatir en favor del bando que comandaría Bernardino Rivadavia, su gran enemigo en estas tierras.

    “Todo era cuestión de aplazar un año la frenética ambición de expedicionar sobre el Perú que lo devoraba. Con sus tropas unidas al Ejército de Tucumán y a las de la Capital, podría haber concentrado diez mil hombres sobre Santa Fe y Entre Ríos y ahogar en el Uruguay (...) todos los caudillos montoneros sin dejar uno solo capaz de caminar sobre sus dos pies”, escribió el historiador Vicente Fidel López.

    Cuando estaba a punto de regresar definitivamente del Perú, Estanislao López le manifestaría en una carta:

    “Sé de una manera positiva, por mis agentes en Buenos Aires, que a la llegada de V.E. a aquella Capital será mandado a juzgar por el gobierno en un Consejo de Guerra de Oficiales generales, por haber desobedecido sus órdenes de 1819 haciendo la gloriosa campaña de Chile, no invadir Santa Fe, y la expedición libertadora del Perú. Para evitar ese escándalo inaudito y en manifestación de mi gratitud y la del pueblo que presido, por haberse negado V.E. tan patrióticamente en 1820 a concurrir a derramar sangre de hermanos con los cuerpos del Ejército de los Andes que se hallaba en la provincia de Cuyo, siento el honor de asegurar a V.E. que a un solo aviso estaré con mi provincia en masa a esperar a V.E. en el Desmochado para llevarlo en triunfo hasta la Plaza de la Victoria”.

    Pero San Martín llegó sigilosamente a Buenos Aires en enero de 1824, recogió a su hija Merceditas y también sigilosamente se fue a Europa, donde permaneció hasta su muerte en  Francia, el 17 de agosto de 1850.

    Nunca fue sencillamente un guerrero retirado: es que su nombre, su figura sería siempre emblema de la causa americana.

     

    Lucidez, convicción, ardor 

     Era así de sencillo: o éramos todos libres o no lo era ninguno. Como San Martín  lo decía claramente en aquellas palabras colgadas en Yapeyú. Por eso tanta conmoción: la gigante determinación de aquel hombre que había nacido en ese rincón correntino nos dio identidad y destino. 

    “Seamos libres, lo demás no importa nada”. Esas palabras eran algo más que teoría o ideología: era la realidad puesta en términos concretos, en la encrucijada del momento y como resultado de una identidad recién amasada en tres siglos de colonialismo y milenios de existencia originaria. 

    O América daba una respuesta unísona al llamado de la historia, o no sería jamás. 

    Es difícil de comprenderlo en su estatura humana. Montado en el bronce y su nombre multiplicado en toda la toponimia del país, también se ha diluido su esencia de revolucionario americano y de hombre de intensa vocación política. 

    Hay momentos en los que la fuerza y la dimensión del llamado de la historia hacen que los hombres y las mujeres (que colaboraron activamente con San Martín en Mendoza) ofrenden sus suertes personales en aras de un anhelo superior, de un gran  sueño colectivo. 

    Quizás una de las maneras de sentirse parte de aquella gesta libertadora, de aquellas generaciones que persiguieron el sueño, es asumir que San Martín no fue un mesías ni un hacedor individual de la historia, pues a la historia la hacen los pueblos. 

    Por convicción, lucidez, ardor y valentía fue el hombre señalado para ponerse al frente de un pueblo que deseaba tanto la libertad y la independencia que no vaciló en regar de sangre estas tierras, sabiendo que sólo así era posible una patria verdadera. Y con ella, una mejor existencia en valores, derechos, cultura y recursos propios para sus hijos y los hijos de sus hijos.