• La necesaria federalización de Arsat

    Martín Becerra propone que el 49% de Arsat sea utilizada para subsanar deudas históricas que la Nación mantiene con las Provincias.

  • Colsecor participó de la reunión de la Comisión Redactora de la futura ley de comunicaciones

    Representantes de Colsecor expusieron en la XV reunión convocada por la Comisión Redactora.

  • El Gobierno prorrogó la presentación del anteproyecto de comunicaciones convergentes

     

     

    Silvana Giudici presidió la Comisión para la elaboración del anteproyecto

     

    Mediante una publicación en el Boletín Oficial, dispuso continuar con el proceso de consultas públicas. Mientras, modifica vía decretos la composición de la estructura de medios.

  • Fusión Cablevisión-Telecom: nuevas reglas para la convergencia en Argentina

     

    Por Martín Becerra @aracalacana | Mediatelecom

     

    A través de dos resoluciones en las que aprueba la mayor concentración de la historia de las comunicaciones argentinas (fusión Cablevisión-Telecom) y establece el perímetro de la convergencia, así como los permisos y restricciones para la oferta de servicios de los principales conglomerados, el gobierno de Mauricio Macri modificó las reglas de juego y la correlación de fuerzas en las telecomunicaciones de la Argentina a partir de 2018.

    El resultado de la fusión entre Cablevisión y Telecom es un “poder significativo de mercado”,según reconoce el gobierno argentino que sujeta su aprobación al cumplimiento de condiciones. Algunas de éstas fueron ya anunciadas, mientras que otras se añadirán en los próximos 45 días, cuando complete su intervención la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia (CNDC), dependiente de la Secretaría de Comercio. Esta concentración concibe elmayor grupo infocomunicacional de la Argentina, que tendrá posición dominante en todos los segmentos donde actúa y, en varios de ellos, en numerosas localidades, será monopólico, como por ejemplo en banda ancha fija en Rosario, Córdoba y todo el corredor norte del Gran Buenos Aires.

    En los hechos, Telecom Argentina absorbió a Cablevisión y, por acuerdo de sus socios, el Grupo Clarín (en rigor, Cablevisión Holding cuyo 60% del capital es de los accionistas del Grupo Clarín y el restante 40% de Fintech, de David Martínez) y Fintech el control societario lo ejerce Cablevisión, que además tiene la dirección y gestión operativa. Antes de la fusión, Telecom Argentina estaba valuada en 5 mil millones de dólares y Cablevisión en 6 mil 111.11 millones de dólares.

    Cablevisión-Telecom concentrará a nivel nacional 42 por ciento de la telefonía fija; 34 por ciento de la telefonía móvil; 56 por ciento de las conexiones a Internet de banda ancha fija; 35 por ciento de conectividad móvil, y 40 por ciento de TV de paga. Los recursos que dominará exceden lo permitido por ley en el caso de espectro radioeléctrico para telefonía móvil y son facilidades esenciales por tratarse de redes troncales, sobre todo en las zonas centro y norte del país, donde Telecom es el operador incumbente del servicio público de telefonía tras la privatización de Entel en 1990. El poder de la fusionada es más elevado en las zonas de mayor poder adquisitivo y concentración demográfica. En al menos 130 localidades donde había dos compañías para competir en la oferta de prestaciones del cuádruple play, ahora habrá una. La fusión producirá una reducción de la competencia como efecto del movimiento concentrador del mercado.

    Frente a esta situación, las condiciones dispuestas por el gobierno a la fusión son la devolución de espectro en el plazo de dos años, dado que entre Telecom y Cablevisión superan el límite de 140 MHz vigente para operadores móviles; la regulación del precio minorista del servicio de banda ancha fija en localidades donde la fusionada superará 80 por ciento de los abonos (en estos casos el precio no podrá superar el menor valor que la empresa comercializa en la Ciudad de Buenos Aires); y la compartición de infraestructura soporte y los precios regulados para banda ancha fija en esas ciudades, en condiciones no discriminatorias a otros prestadores. Según la Resolución 5644/17 del Ente Nacional de las Comunicaciones (Enacom), estas condiciones tendrán dos años de duración y podrían renovarse a discreción del regulador.

    A diferencia del Instituto Federal de Telecomunicaciones mexicano, el Enacom argentino es un órgano gubernamental creado por decreto en el que el presidente Macri puede remover “sin expresión de causa” a todos sus directores (la mayoría absoluta de los cuales, además, designó el primer mandatario al comenzar su gestión).

    Por otro lado, mediantela Resolución 5641/17 del Enacom, el gobierno adelantó el plazo en el que permite la prestación del servicio de TV por cable por parte de las compañías telefónicas en casi todo el territorio y no sólo en las tres principales ciudades del país - Buenos Aires, Córdoba y Rosario-, como lo había establecido hace un año mediante elDecreto 1340/16. La excepción la constituyen las localidades con menos de 80 mil habitantes y las de más de 80 mil habitantes con servicios únicamente operados por cooperativas o Pymes. Hasta el 1 de enero de 2019 las telefónicas (incluida Telecom) no podrán operar TV por cable en localidades donde el servicio sea prestado exclusivamente por actores que no superan 10 por ciento de la cuota de suscriptores a nivel nacional. La TV por cable tiene en la Argentina una penetración superior al 50 por ciento de los hogares (lo que sumado a la DTH satelital alcanza 75%) y es un vector clave para la convergencia.

    Es decir, que la letra chica de la convergencia decretada por Macri delimita su validez a partir del próximo 1º de enero. A este condicionamiento regulatorio, se le suma otro de orden fáctico, ya que los mercados convergentes están protagonizados por actores muy desiguales en escala, acceso a recursos como el espectro y desarrollo de infraestructuras, lo que les impide a muchos de ellos aprovechar la potencialidad tecnológica de la convergencia de redes.

    En este escenario, la presión de Telefónica está dirigida a que se le permita desarrollar servicios de DTH, donde en Argentina hay un solo operador (DirecTV), dado que Telefónica ya cuenta con este servicio en países vecinos y carece de una red física robusta para competir con la fusionada Cablevisión-Telecom en TV de paga para organizar un paquete de cuádruple play. El ministro de Modernización, Andrés Ibarra, dijo que la autorización a Telefónica para comercializar TV satelital llegará en forma de decreto en los próximos días. El gobierno considera que de este modo compensaría parte de los beneficios con los que viene gratificando al Grupo Clarín.

    En rigor, el anticipo de la fecha para que las telefónicas puedan comercializar TV por cable, que (fuera de Buenos Aires, Córdoba y Rosario) estaba previsto para enero de 2019, se adecua a los tiempos de la megafusión entre Cablevisión y Telecom. Si no se hubiese alterado ahora el momento de largada para que las telefónicas brinden servicios de TV por cable, la fusionada hubiese tenido que restringir considerablemente las operaciones de Cablevisión. Con la Resolución 5641/17 el gobierno le permite al Grupo Clarín (la fusionada Telecom) tramitar la fusión sin exigencias de desinversión y manteniendo sus operaciones sin sobresaltos. Lo único que no podrá hacer, ni la fusionada Telecom ni sus eventuales competidoras como Telefónica o Claro (América Móvil), es integrar servicios en un mismo paquete fuera de los grandes centros urbanos hasta 2019.

    La excesiva concentración del sector no sólo es cuestión de conectividad, como pretende el gobierno, sino que comprende toda la cadena productiva en comunicación, ya que el Grupo Clarín es el principal productor de información y entretenimientos masivos, pues es el mayor editor de diarios, posee radios líderes en AM (Radio Mitre) y FM (La 100) y una de las cadenas de TV abierta más importantes (El Trece), además de ser accionista mayoritario en Papel Prensa y contar con varias señales de TV de paga y derechos de programación. A eso le suma ahora la concreción de dominio de las redes de transporte, distribución y comercialización al hogar de la información, las comunicaciones y los datos en todo el país.

    La fusión sepulta varios ejes discursivos de la política oficial de comunicaciones que, desde diciembre de 2015, prometía inyectar nueva competencia, emparejar las reglas de la convergencia para que “todos pudieran hacer todo” y abrir la telefonía móvil a un cuarto operador. Lejos de eso, la fusión elimina un competidor en un sector estratégico que el propio gobierno admite en sus resoluciones que está muy concentrado, las reglas siguen premiando a unos y postergando a otros y, en varios eslabones de la economía de las comunicaciones, la promesa de nuevos competidores se ve obturada por una severa contracción del mercado.

  • Fusión en caliente: bono navideño para el Grupo Clarín

     

    Con una resolución del Enacom, el Gobierno dio el primer paso formal para resolver la aprobación de la fusión Telecom+Cablevisión más grande de la historia de las comunicaciones argentinas.

    Por Martín Becerra| Letra P

     

    El gobierno de Mauricio Macri bendijo este jueves la fusión entre Cablevisión y Telecom que sus principales accionistas, el Grupo Clarín (en rigor, Cablevisión Holding) y Fintech (David Martínez) habían anunciado en junio y cuya integración gerencial concretaron en los últimos meses. Pero, para que la aprobación oficial se complete, resta ahora la intervención de la Comisión Nacional de Defensa de la Competencia (CNDC), dependiente de la Secretaría de Comercio. Junto con la fusión, el Presidente firmaría un nuevo decreto con el que buscaría compensar a otros potentes conglomerados competidores de Cablevisión/Telecom, como Telefónica y Claro, habilitándolas a prestar servicios de tv paga por satélite (DTH). Recién después de ese decreto modificatorio de sus decretos previos y del dictamen de la CNDC, se completarán las reglas de juego para 2018.

    La resolución del ente gubernamental de comunicaciones (Enacom) había sido ya anunciada en las semanas previas por el ministro de Modernización, Andrés Ibarra (de quien depende la Enacom), se inscribe en una profusa y contradictoria actividad regulatoria vía decretos por parte del Gobierno nacional y respalda la mayor concentración comunicacional de la historia argentina, que, por la cantidad de mercados que comprende, es inédita también en el resto de América Latina. No hay en la región un grupo que detente posición de dominio en todos los eslabones de la cadena productiva en información, comunicación y datos que tiene el conglomerado resultante de la fusión. Las únicas observaciones a la fusión por parte del Enacom radican en el impacto en el mercado y no en los derechos ciudadanos afectados por la concentración excesiva de las comunicaciones.

    Cablevisión/Telecom concentrará a nivel nacional el 42% de la telefonía fija, el 34% de la telefonía móvil, el 56% de las conexiones a Internet por banda ancha fija, el 35% de conectividad móvil y el 40% de tv paga. Los recursos que dominará exceden lo permitido por ley en el caso del espectro radioeléctrico para telefonía móvil y son facilidades esenciales por tratarse de redes troncales, sobre todo en las zonas centro y norte del país, donde Telecom es el operador incumbente del servicio público de telefonía. Es decir, el dominio de mercado de la fusionada es mucho más elevado en las zonas de mayor poder adquisitivo y concentración demográfica, donde el nuevo conglomerado será monopólico (único operador) en las principales ciudades en varios de los mercados infocomunicacionales, como, por ejemplo, en banda ancha fija en Rosario, Córdoba y todo el corredor norte del Gran Buenos Aires, o en tv paga en Córdoba, Santa Fe o Salta.

    En al menos 130 localidades donde había dos compañías para competir en la oferta de prestaciones del cuádruple play, ahora habrá una. La fusión producirá un monopolio y una reducción de la competencia como efecto del movimiento concentrador del mercado.

     Cablevisión/Telecom concentrará a nivel nacional el 42% de la telefonía fija, el 34% de la telefonía móvil, el 56% de las conexiones a Internet por banda ancha fija, el 35% de conectividad móvil y el 40% de tv paga.

    En su resolución de este jueves, el Gobierno señala que la fusionada deberá devolver bandas de espectro en telefonía móvil dado que supera el límite de 140Mhz permitido si suma las licencias de Personal (Telecom) y Nextel (Grupo Clarín), que supera los 230 Mhz. En este aspecto, la fusión sepulta un eje discursivo de la política oficial de comunicaciones que, desde diciembre de 2015, prometía inyectar nueva competencia y abrir la telefonía móvil a un cuarto operador. Lejos de eso, la fusión elimina un competidor en un mercado que el propio gobierno reconoció como muy concentrado.

    Además, en una atribución que parecía corresponder más a la CNDC que al Enacom, éste indicó que en las localidades donde se constituya un monopolio en conectividad a Internet, pues la fusión también supondrá allí la desaparición de competencia (en muchas ciudades de la mitad norte del país, donde los únicos prestadores son Fibertel y Arnet), el conglomerado fusionado deberá compartir su red a precios mayoristas -regulados- durante dos años (renovables) para que otros actores puedan ofrecer servicios sobre la misma. 

    La CNDC tendrá 45 días para la ciclópea tarea de examinar el impacto de la fusión en mercados directos como los de telefonía fija, móvil, conectividad a Internet y tv por cable, donde incluso podría recomendar la desinversión de redes duplicadas en determinadas ciudades. Además, según la Ley de Defensa de la Competencia vigente, la CNDC tendría también que evaluar el impacto indirecto de la fusión por la paquetización de servicios con otros segmentos con los que la fusionada tiene vínculo orgánico (contenidos audiovisuales exclusivos, por ejemplo). 

    Como el proceso de fusión fue diseñado para que fuera Telecom la que absorbiera Cablevisión, en diez días la fusionada podrá comenzar a comercializar un paquete de cuádruple play en las ciudades de Buenos Aires, Córdoba y Rosario, según estipulan el DNU 267/15 y el Decreto 1340/16 de Macri. Si éste no modifica esta restricción geográfica, Cablevisión -en el marco de la fusión- no estaría en condiciones legales de seguir ofreciendo tv cable en el resto del país. Por ello, es un secreto a voces que el Presidente corregirá sus anteriores decretos, a la vez que buscará compensar a Telefónica y a Claro autorizándolas a brindar tv satelital (DTH) en los grandes centros urbanos pues, de lo contrario, la consigna de que "en enero de 2018 comienza la convergencia" sólo será aprovechada por el Grupo Clarín a través de la fusionada.

    La CNDC se enfrenta ahora a un desafío que involucra desde la presión política de la Casa Rosada para avalar la fusión, pasando por la comprensión de la complejidad y ramificaciones que tiene esta concentración inédita del mercado infocomunicacional en plena mutación convergente, hasta la armonización con las normas vigentes en materia de defensa de la competencia y con los antecedentes (algunos, sumamente interesantes) de intervenciones y dictámenes donde la CNDC impulsó medidas estructurales para evitar el abuso de posición dominante en otros mercados.

    En efecto, el conglomerado resultante de la fusión tendrá posición dominante en casi todos los segmentos donde actúa. En algunos de ellos tendrá, además, un dominio significativo de mercado que puede definirse como la capacidad de establecer de facto las reglas de juego del sector prescindiendo de la competencia, como en la banda ancha fija y la tv por cable.

    La fusión da origen a una compañía cuyo paquete mayoritario dentro de un año será de Cablevisión, que además tendrá la dirección y gestión operativa desde el inicio de las actividades. Telecom Argentina está valuada en 5.000 millones de dólares y Cablevisión, en 6111,11 millones de la misma moneda. La diferencia en la valoración de ambas compañías expresa el diferencial tecnológico de la red fija y la eficaz apuesta por la inversión en su mejora por parte de Cablevisión/Fibertel, incluso en el contexto de guerra abierta contra los gobiernos de Cristina Fernández de Kirchner, en que, sin embargo, no detuvo su crecimiento y su capitalización. La suma de ambas compañías coloca al conglomerado resultante como el segundo en importancia de las firmas argentinas que cotizan en bolsa.

    Además del impacto de la fusión en el ámbito de las telecomunicaciones, de la conectividad a Internet y de la tv paga, el Grupo Clarín es el mayor editor de diarios del país, es propietario de radios líderes en AM (Radio Mitre) y FM (La 100) y de una de las cadenas de televisión abiertas más importantes (El Trece), además de ser accionista mayoritario en Papel Prensa S.A. y poseer varias señales de tv paga.

    El conglomerado resultante de la fusión tendrá posición dominante en casi todos los segmentos donde actúa. En algunos de ellos tendrá, además, un dominio significativo de mercado que puede definirse como la capacidad de establecer de facto las reglas de juego del sector prescindiendo de la competencia.

    La Argentina cuenta con una especificidad en el sector audiovisual, donde conviven gigantes como el Grupo Clarín, Viacom y DirecTV (AT&T) con un ecosistema diverso y variado con gran cantidad de actores pequeños y medianos que son, en términos comparativos, más intensivos en la generación de empleo que las compañías grandes (que, lógicamente, tienen, en términos absolutos, mayor incidencia en el total de empleo sectorial). Hay, por ejemplo, cerca de mil cableoperadores, la mayoría de los cuales son pequeños, medianos y cooperativos que, a la vez, brindan conectividad a Internet (el número de proveedores de conexión a Internet fija en el país se estima en 3.000). Si bien las telecomunicaciones son más concentradas, también allí se registra una dinámica que, hasta ahora, impidió que los grandes operadores -que invirtieron mucho menos en la modernización de las redes físicas que Cablevisión- arrasaran a los más pequeños.

    El Estado podría atenuar los efectos anticompetitivos de la concentración del sector si tomara conciencia del caudal singular que significa la diversidad de actores en las comunicaciones. Razones políticas, culturales y también económicas sostendrían una estrategia de protección y promoción de la diversidad y de la competencia. Las tradiciones de respeto a la defensa de la competencia, por un lado, y la del derecho a la cultura y a la libertad de expresión, por el otro, aportan empiria, recursos y jurisprudencia argentina (Constitución, leyes audiovisuales y de defensa de la competencia), como continental (por ejemplo, el fallo de la Corte Interamericana de DDHH por el caso Granier vs. Venezuela). 

    Como hace diez años, cuando el 7 de diciembre de 2007 el ex presidente Néstor Kirchner autorizó la fusión entre Cablevisión y Multicanal, el Enacom renunció a la consideración del caso desde la perspectiva de los derechos ciudadanos con su resolución de este jueves, que en las redes sociales era aludida como bono navideño, y no es materia central de Defensa de la Competencia analizarlos.

     

    Fuente: Letra P

  • Hechizo del tiempo en los medios estatales

    Por Martín Becerra (*)

    @aracalacana

  • ResisTV

     

    Por Martín Becerra (@aracalacana)

     

     Cada vez menos protagonista del ambiente doméstico, donde cedió el trono a dispositivos móviles, la televisión sigue sin embargo acompañando durante muchas horas al día la vida de los argentinos. No sólo de los mayores, que son quienes más atención le prestan y quienes la prefieren a la hora de entretenerse e informarse (en ese orden), también de las generaciones más jóvenes, mal llamadas “nativas digitales”. Además, y pese a la queja de los empresarios televisivos, el negocio es próspero: según publicó la Revista Apertura, en los últimos cuatro años los ingresos de la tv abierta crecieron un 42%, pasando de 1497 millones de dólares a US$ 2123 millones. No es poco para un medio al que muchos daban por extinguido a fines de la segunda década del siglo XXI. 

    Por supuesto, lejos quedó el encendido y la absorción de la atención de los hogares que se mantuvo en picos de programas con 50 o hasta 60 puntos de rating hasta la década de 1990. La posterior masificación de la televisión de pago y la segmentación de esas audiencias y, más tarde, de Internet y de los dispositivos móviles, con su secuela de nuevas plataformas de video (YouTube) o de acceso a demanda y streaming (Netflix, HBOGo) destronaron a la tv abierta y limitaron su capacidad de realización de superproducciones y estelares. Este proceso es aludido por la literatura especializada como “pantallización” de los entornos, que ya no son sólo los del espacio doméstico sino que dispersaron a todos los ámbitos de la vida (espacio público y transportes, laboral, escolar). 

    Una reciente investigación de MESO dirigida por Pablo Boczkowski y Eugenia Mitchelstein con jóvenes del Área Metropolitana de Buenos Aires confirma la tendencia incluso en las nuevas generaciones de mantener la tv encendida como parte del ambiente mientras concentran más su atención en otras pantallas (crecientemente smartphones). El estudio revela diferencias por rango etario y niveles socioeconómico y de formación, fundamentalmente. Mientras que los menores de 30 años consume música (a través del móvil) como una de sus preferencias, los mayores de 60 años usan más intensivamente la tv y la radio. 

    Música, series, deportes en vivo, videos cortos de entretenimiento, tutoriales. El interés por contenidos audiovisuales es tal que en otros países, con economías más consolidadas y mayor nivel adquisitivo per cápita, las telefónicas disputan el segmento de la tv paga que es el que registra mayor dinamismo y crecimiento (sobre todo con paquetes que incluyen servicios a demanda y por streaming), por encima de la relativa estabilidad de la telefonía móvil que, si bien sigue siendo por masividad y rentabilidad la crema del negocio, opera sobre un mercado saturado y relativamente estancado. 

     

    La tv abierta y generalista hasta ahora reaccionan en la Argentina con repertorio amplio, inmediatista y descoordinado de respuestas: por un lado deben sostener su ecuación de costos y eso los conduce a comprar ficción extranjera, que les reditúa a la vez que les baja drásticamente los costos económicos de producción; por otro lado ensayan producciones en nuevos formatos y experiencias de interés como “Un gallo para Esculapio” o “El Maestro”; además intentan potenciar el vivo de programas de entretenimiento, competencias y concursos. También se registra una mayor dramatización del segmento de noticias. Pero el esquema de exhibición doblemente arancelada del fútbol (hay que tener abono a la tv paga y además pagar aparte por esos contenidos vendidos como premium), la constante segmentación de audiencias que por ejemplo provocó ya hace años la migración del público infantil a canales de la tv paga, y la baja general del encendido son malas noticias para la tv abierta. 

    Sin embargo, los contenidos de la tv son los que animan los debates en Twitter o Facebook y el trillado “furor en las redes sociales”, lo que a su vez obliga a revisar el rating clásico como el indicador de la influencia de la tv, ya que su reproducción en las plataformas digitales potencia su importancia aunque el encendido general disminuya. 

    Mientras resuelven las amenazas de un entorno velozmente cambiante, los responsables de gestionar la tv en la transición de los consumos culturales ensayan con la tranquilidad de que sus ingresos, si bien podrían ser mejores sin tanta competencia, siguen siendo sólidos y sus contenidos mueven el interés de todas las generaciones, sin excepción.

     

     

  • Socialistas presentaron proyecto de ley para las comunicaciones

    El texto elaborado por especialistas aspira a reemplazar la Ley 26.522, que fuera modificada hace más de un año por el DNU 267.

  • Un nuevo lunfardo digital

    Por Martín Becerra (@aracalacana)

      

    Quienes asimilan el impacto revolucionario de la irrupción de Internet en las sociedades contemporáneas con el que tuvo la imprenta hace más de cinco siglos aluden, en general, al cambio radical de la cultura y, consecuentemente, de la noción espacio-temporal, que supone la progresiva masificación de una tecnología que se impone como medio privilegiado para la producción, el almacenamiento, la difusión, el acceso y el uso social del conocimiento. Hay, no obstante, otra comparación posible sobre la que se ha estudiado menos, y que refiere a los cambios de géneros, de formatos y de modalidades de edición de contenidos culturales. 

    En los siglos siguientes al invento de la imprenta de tipos móviles de Johannes Gutenberg no sólo fue ampliándose el acceso social a la lectoescritura y, por lo tanto, al uso –tanto privado como colectivo- no controlado de modo directo por la mediación institucional de la Iglesia y del Estado (que en muchos casos coincidían), sino que fueron diferenciándose los géneros y formatos, dando lugar a una verdadera eclosión de nuevas formas de narrar. La imprenta fue un big bang para la cultura. 

    La distinción entre literatura, historia, periodismo y crónica se fue haciendo cada vez más nítida y ya en el siglo XVIII es una realidad. Mientras que en los siglos anteriores eran géneros confundidos en un mismo relato, la necesidad de ofrecer productos diferenciados a públicos también cada vez más específicos fue estableciendo límites entre los propósitos de una publicación y sus funciones sociales. Se comenzaban a producir textos para el aprendizaje, otros para la conmemoración y el conocimiento del pasado, otros para anoticiarse sobre hechos del presente y otros, ficcionales, para el entretenimiento. Unos estaban orientados a las clases populares, otros a los sectores medios y altos. Así, las transformaciones técnicas acompañaron y complementaron transformaciones culturales. 

     

     

    La organización del discurso en géneros es mucho más que una diferenciación del propósito de los textos, pues organiza las formas sociales de producción y circulación de conocimientos y predispone a autores y destinatarios a una suerte de contrato de lectura respecto de las reglas de juego que tiene el material que los vincula. Los propios idiomas son reflejo del cambio paulatino de ese vínculo. Cuando a fines del siglo XIX y principios del XX la Argentina recibió masivas migraciones de distintos países de Europa, el español criollo se fusionó con el aporte de otras culturas dando lugar a un lunfardo que diferenciaba la lengua hablada en estas tierras respecto de la que se practicaba en otros países de América Latina. 

    Internet representa una nueva sacudida histórica que altera las inercias sostenidas durante siglos acerca de las reglas de juego de la información y los discursos sociales. Las formas de hablar (el nuevo lunfardo digital), de relacionarnos con otros y de acceder y usar los contenidos sufren en la actualidad una metamorfosis que opera con espíritu rebelde, que es irrespetuosa de las tradiciones y que incuba nuevas modalidades de información y entretenimientos. Asistimos a la infancia de esta nueva transformación que conmueve las certezas de las viejas industrias culturales y de los medios de comunicación modernos y cuya potencia apenas podemos por ahora intuir.