• Las aulas de marzo: el regreso de la rutina y la esperanza

    Por Alejandro Mareco | Periodista

     

    El comienzo de las clases pone en funcionamiento la gran rutina que sigue al tiempo laxo del verano. La escuela juega otra vez su papel decisivo en el destino de la sociedad.

     

    Hay una mañana en la que los engranajes de los días, de las cosas, se vuelven a acomodar en su lugar y entonces sí, verdaderamente el mundo parece ponerse finalmente en acción. Esa es la mañana del gran lunes, porque no hay lunes más inmensamente lunes que el día en el que se abren las puertas de las aulas y cientos de miles de niños y chicos argentinos y miles de maestros comienzan a respirar el cotidiano aroma de las escuelas.

    Marzo es el mes en el que el imperio de la rutina deja atrás los escarceos soleados de las  vacaciones, el tiempo laxo del verano, e impone el rostro más riguroso de la rutina semanal. El nuevo orden de los días no sólo sucede en las escuela, sino en cada una de las casas que acomodan sus movimientos a los horarios de los estudiantes, y también en el espacio común: las calles, sobre todo en las ciudades en los que las unidades de transporte escolar vuelven a sumergirse en el oleaje del tránsito, y los mediodías se congestionan frente a las puertas de las escuelas.

    Hay nuevas multitudes en movimiento. Son los chicos que viven la frescura de su tiempo a plena luz. Cada cual lleva consigo, además, su circunstancias.

    Muchos han llegado con ansiedad al término de un azaroso verano, y encuentran otra vez un lugar de contención que en miles y miles de caso incluye un plato de comida, una merienda y la chance de sostener un lugar en la sociedad a través de la escuela pública.

    También atraviesan las calles los que tienen oportunidades educativas superiores, y las legiones de clase media que fluctúan entre escuelas públicas y privadas en busca de los viejos anhelos de encontrar en la educación la fuente de la que se bebe el agua del futuro.

    Sí, el aroma de las aulas que en estos confines del sur de planeta comienza a fluir en marzo (salvo escuelas que por condiciones geográficas de frío adverso tienen régimen distinto), impregnará definitivamente la memoria de los días de la infancia: goma, tinta, sudor, guardapolvo, uniforme nos dan el rastro claro de la infancia común que nos ha tocado vivir a muchas generaciones.

    Pero que hace no mucho más allá de un siglo que se asume como un recuerdo de la totalidad.

     

     

    Papel decisivo

    La escuela no sólo representa sino que es de hecho el comienzo de la vida social. Es la institución por la que la sociedad, el proyecto colectivo de la gran comunidad, toma a los chicos de cada uno de los hogares para sumarlos.

    Es el cuerpo nacional el que de algún modo interviene para ser parte del destino de los hijos argentinos, a los que dotará de un sentido de pertenencia y de instrumentos del conocimiento teórico y práctico para que se conviertan en instrumentos que contribuyan a desarrollar el porvenir del conjunto. Para eso, claro, se necesita un proyecto común, entender un horizonte

    Es lo que se espera que suceda. Pero las cosas casi siempre no son las ideales. Y menos en una nación atravesada por los barquinazos de la historia, por las mareas y contramareas que nos han hecho dar pasos adelante y pasos hacia atrás, algunas veces demasiados hacia atrás.

    Hace 138 años (1884), la ley de Educación Común impulsada por el gobierno de Julio Argentino Roca, le dio carácter laico, gratuito y obligatorio a la escuela argentina. Entonces, menos de uno de cada cinco habitantes de este suelo sabía leer y escribir. Luego al llegar al Centenario de 1910, esa ecuación se había modificado a dos de cada tres. En estos tiempos, el índice de alfabetismo en Argentina es inferior al dos por ciento.

    Esa condición obligatoria y gratuita de la escuela tendría un papel constructivo decisivo en la consolidación nacional y cultural de aquella Argentina que abrió sus puertas a las inmensas oleadas inmigratorias que a finales del siglo 19 y principios del 20 llegaron sobre todo de Europa hablando diversidad de lenguas y portando rastros de otras historias lejanas.

    El aula pública fue lentamente neutralizando esa torre de Babel en la que se convirtió el país, a medida que los pequeños inmigrantes y los hijos de los venidos de otras latitudes asumieron nuestra lengua y nuestra historia para sumarse a la maceración de una identidad común.

     

    “Buenos días, se-ño-ri-ta!

     Las mujeres al frente de las aulas, una constante de la educación argentina.

     

    "La experiencia ha demostrado efectivamente que la mujer es el mejor de los maestros, porque es más perseverante en la dedicación a la enseñanza, desde que no se le presentan como al hombre otras carreras para tentar su actividad o ambición y porque se halla, en fin, dotada de todas esas cualidades delicadas y comunicativas que la hacen apoderarse fácilmente de la inteligencia y de la atención de los niños".

    Las palabras fueron pronunciadas por Nicolás Avellaneda durante los días de su presidencia (1874-1880).

    La presencia de la mujer al frente de las aulas sería un rasgo definitivo de la educación argentina - y de muchos otros países -,  pues siguen siendo abrumadoramente mayoritarias, sobre todo en lo que a escolaridad primaria se trata.

    Pero el primer maestro del que se tiene registro en estas tierras fue el español don  pedro de Vega, en Santa Fe. Y tanta era su valoración, que tenía prohibido dejar la ciudad bajo pena de pagar una multa de “200 pesos castellanos”, según un acta capitular de mayo de 1577.

    Ya en el siglo 19, un grupo de maestras emblemáticas fueron las que Domingo Faustino Sarmiento convocó a venir desde Estados Unidos, en su presidencia (1868-1874). La tentación fueron los altos sueldos, que doblaban o triplicaban los 50 pesos horas que ganaban en Seattle, su lugar original. Claro que debían reunir condiciones muy precisas: provenir de buenas familias, ser muchachas jóvenes solteras, en incluso bien parecidas.

    Las exigencias para las maestras en los finales del siglo 19 serían aún más severas, y se estipulaban claramente en los contratos que firmaban.

    “No podían tomar alcohol en público, no podían usar vestido que se les viera el talón, no podían estar a solas en un coche con un hombre o en un salón, no podían ir a las heladerías porque eran algo así como bares, y no podían tener novio ni casarse. O sea, obviemos que tuvieran novio, si no que de un día para el otro dijeran bueno, me casan con tal, o me caso con tal, o mis padres me casan; bueno, al otro día perdían el trabajo. No podían. Era como una especie de sacerdocio, las querían 100 por ciento para enseñar. Y bueno, estas mujeres estaban dispuestas a eso, firmaban ese contrato. Era tal la vocación que estaban dispuestas a renunciar a todo”.

    La explicación es de la escritora Viviana Rivero, autora del libro “Mujer y maestra”, según consta en una entrevista del periódico Infobae.

    Pero también sería una maestra la iniciadora de la primera huelga docente en la historia de la educación argentina. Se produjo en 1881, durante la presidencia de Julio Argentino Roca,  en la Escuela Graduada y Superior de San Luis. Encabezadas por su directora, Enriqueta Lucero de Lallemant, las docentes reclamaron por un largo atraso en el pago de sus sueldos y contra recortes salariales de todos los empleados públicos que se venían aplicando desde 1874.  

    “Nos hemos resignado muchos años, con la esperanza de que esto mejorase; más viendo las nuevas dificultades que se presentan para el pago, no nos queda otro recurso que suspender las tareas escolares hasta que el Excelentísimo Gobierno tome las medidas que crea del caso”, plantearon.

    Muchas veces palabras similares volverían  a repetirse a lo largo de la historia de nuestras aulas y la constante postergación de los docentes.

     

     

    Historia y mitos

    Claro que la escuela fue cuestionada también por ser parte de la estrategia de un proyecto de país que muchas veces ha impuesto, hasta incluso con la fuerza, una manera de ver las cosas (la historia, los valores, el presente) y entender la educación.

    No bien entramos al aula el primer día de clase, empezaron a contarnos. Quizá comenzamos por pintar la escarapela, o a armarla con papel glasé o bolitas de papel crepé. Qué bien quedaba el celeste sobre el cuaderno blanco, sobre todo cuando estaba recién abierto, como nuestras mentes.

    Después, coloreamos la silueta argentina al final del sur. Éramos parte de un mundo en el que la porción que nos tocaba estaba rodeada por altas montañas y por un inmenso océano. Y adentro había ríos, desiertos, campos, ciudades.

    Pero, ¿por qué éramos argentinos, cómo se había hecho la patria? Entonces, la historia hizo su gran entrada en nuestras cabezas.

    Asomó apuntalada por mitos, como el de aquel lluvioso 25 de mayo de escarapelas y paraguas; es que había que consolidar la pertenencia argentina. Pasaron los grados y los docentes nos fueron fijando ideas, del mismo modo que habían sido fijada en ellos.

    Así fue que José de San Martín era un ser de bronce inmaculado en su moral y en su humanidad, un militar capaz de las hazañas más gigantes, aunque poco se habló de su convicción revolucionaria, de su proyecto americano, de su ansia de justicia que ayudó a cambiar el mundo de su tiempo. Y sobre Bernardino Rivadavia, identificado como el hombre del sillón y de las luces del progreso, poco se decía de su condición de enemigo interno de San Martín, de las provincias y de la causa americana.

    Sin  embargo, en la evolución social del país, la escuela pública significó durante décadas  una puerta a la oportunidad de progreso personal y colectivo. En algún pasaje del siglo 20, el país fue una gran referencia latinoamericana de la movilidad social, y la institución escolar tuvo en ese sentido un aporte decisivo. Los instrumentos del conocimiento repartidos hicieron posible que generaciones alcanzaran la chance de dar un salto cualitativo que, en medio de condiciones sociales favorables, se vio reflejado en el acceso a la formación universitaria, incluso de los sectores más bajos.

    Mientras tanto, la escuela ha sufrido con los dolores del país. Como pasó al despuntar el siglo 21, cuando en la profundidad de la crisis  se vio desbordada por la angustia de la necesidad. Los estragos de la pobreza nos hicieron retroceder décadas y se pronunció un abismo entre la educación pública y la privada.

    Pero es en las aulas donde se gesta la Argentina del futuro. Por eso, volver a clases es de algún modo volver a remontar el vuelo de la esperanza. la oportunidad todavía es posible.

     

     

  • Las historias detrás de los héroes de la pelota

     

     

    La mesa está servida.  En la previa mundialista, el menú a la carta lo propone HBO con sus mejores ingredientes y las recetas más originales para contar historias humanas.

  • Las series, interpretaciones posibles de la era contemporánea

    Por Luz Saint Phat | Periodista

     

    En los últimos años, este tipo de contenidos ha tenido una expansión en la producción y en el consumo. Se abordan problemáticas actuales desde perspectivas que atrapan a la audiencia. El psicoanálisis ofrece una interesante mirada sobre este fenómeno.

  • Legalización del aborto: tras años de demora, el Congreso aborda un debate de fondo

     

    La discusión divide de manera transversal a la Cámara de Diputados, donde la reforma se votaría a principios de junio. Con una leve ventaja de los que se oponen a la medida, la definición está en manos de unos 40 legisladores que todavía no decidieron o no anunciaron su voto.

  • Llámame Bruna, un drama erótico que desafía al espectador

    Por Lic. Néstor Piccone | Periodista y psicólogo 

     

     Llámame Bruna, la serie realizada por la Agencia Nacional de Cine, dependiente del Ministerio de Cultural de Brasil que Fox Premium exhibe a través de ColsecorPlay, nos da la oportunidad  de penetrar en los meandros de la vida de una adolescente de clase media alta que decide adoptar la prostitución como forma de vida.

    La serie exhibe con gran honestidad intelectual, el contradictorio, escabroso pero siempre enigmático mundo del sexo pago.

    Para quienes gusten del porno, con Llámame Bruna no se sentirán defraudados, pero me atrevo a decir que quienes desechan o repudian el sexo explícito en la pantalla,  tal vez puedan transitar  los 14 capítulos -existentes hasta el momento- sin inquietarse demasiado.

    En esta serie las escenas eróticas son de alto voltaje pero sin provocar con la exhibición morbosa o de mal gusto.

    La temporada 2016 fue dirigida por Marcia Faria y la del año 2017 por Pedro Amorín y el argentino  Octavio Scopelleti. Un dato adicional: en los capítulos del segundo año aparece  Miriam Lanzani, chaqueña, separada actualmente del Animal Suelto Alejandro Fantino.

    En el capítulo especial que da inicio a la segunda etapa, los autores y actores definen que en Llámame Bruna, el sexo no es un recurso oportunista, o una sucesión de imágenes destinadas a excitar al espectador sino que la idea es introducirlo en una realidad social de seres muy vulnerables.

     

    Una historia real

    Llámame Bruna, está basada en la historia real  de Raquel Pacheco una adolescente,  de 17 años,  hija adoptiva de una familia de clase media alta. Raquel en busca de la independencia y la libertad personal, sin medir consecuencias, decide adentrase en el camino de la prostitución o según se lo mire en el trabajo del sexo.

    Sin agotar todos los personajes que se mueven en el mundo paralelo de la sexualidad comercializada, Llámame Bruna, exhibe una muestra bastante acabada de personalidades que conviven en cada personaje y tal vez en este juego dual resida la riqueza de la propuesta.

    La mujer casada que trabaja en el burdel por necesidad y no por deseo; el homosexual y una familia que no lo contiene en su opción de vida, la travesti que asume su elección de género, los proxenetas y los variopintos clientes, todos se entrelazan en la serie mostrando sus virtudes y miserias.

    A lo largo de los capítulos, hay momentos para todos los sentimientos humanos. Amor, odio, soledad, locura, abuso, ambición, compulsión, alegría, ternura se suceden en la pantalla casi sin estridencias ni golpes bajos.

    Bruna Surfistinha, nombre elegido por Raquel Pacheco para ejercer el oficio más antiguo del mundo, vive en constante tensión y si bien pone el cuerpo para asumir el desafío de su elección, la pelea de fondo se da en su cabeza y en su corazón. En la vida real el raid de Bruna corrió entre los 17 y los 21 años, edad en la que abandonó la experiencia.

    El éxito en una sociedad competitiva y consumista se mide por resultados monetarios y fundamentalmente por la instalación mediática. Surfistinha atraviesa sin descanso ese recorrido. Sorteando romances botineros, peleando un lugar en la prostitución Vip, cubriendo en ese devenir el juego habitual que propone  la espectacularización de la noticia.

      

    Ese objeto del deseo

    La actriz María Bopp es Raquel y Bruna a la vez. Y esa dualidad que la convierte en el objeto de deseo o envidia de los personajes que la rodean es también un anzuelo deseante para los espectadores, habituados a las sagas hiperrealistas de la televisión chimentera.

    El atractivo de María, Raquel, finalmente Bruna no está dado por la mera exposición de su cuerpo desnudo sino por la pulsión escópica que emana y generan sus ojos: síntesis del goce humano, que no siempre concluye en sonrisa o alegría sino que puede derramar en llanto, soledad y tristeza.

     

    Llámame BrunaDrama erótico.

    Producción de ANCINE, Brasil y  Fox distribuida por Fox Premium.

    Basada en la vida real de Bruna Surfistinha, ex trabajadora del sexo y ex actriz porno brasileña.

    Primer capítulo: octubre 2016; segunda temporada, en curso.

    Calificación: Más que menos.

    (Categorías posibles: 1. Lo más, 2.  Más que menos, 3. Menos que más. 4. Menos cero).

     

     

    MI EXPERIENCIA CON PROSTITUTAS

    Alguna vez como secretario de Comunicación y Difusión de la Central de Trabajadores Argentinos (CTA), por curiosidad y necesidad de información hube de alternar con la primera agrupación de mujeres que se reunían por el derecho al trabajo sexual.

    Acostumbrado a hablar con dirigentes sindicales me preguntaba por qué esas mujeres habían elegido organizarse sindicalmente.

    Debo confesar que a pesar de la amplitud de miras, con la que encaré el encuentro, guardaba mis prejuicios. Tenía para mí que se reunían para dejar de ser prostitutas y conseguir algún trabajo dignamente reconocido por la sociedad. Fue en los 90, esos tiempos donde por primera vez, en muchos años, los desocupados comenzaban a ser más que los empleados.

    Ante mi pregunta sobre por qué querían armar un sindicato, me contestaron que ellas “querían cobrar sin que nadie les robara parte de lo ganado y que la policía no les pegara.” O sea sin cafisho ni represión.

    De ese núcleo de mujeres que lideraba Elena Reynaga surgió luego AMMAR, Asociación de Mujeres Meretrices Argentinas, un sindicato reconocido y respetado en varias ciudades argentinas.

    Con esas consignas como base lucharon contra los edictos policiales y los códigos de convivencia de muchas provincias y distritos. Trabajaron incansablemente contra el SIDA y bregaron por el uso del preservativo. Muchas consiguieron tener Obra Social y hasta lograron que algunas policías fueran menos bravas con ellas.

    La mayoría de las chicas dejaron de ser objetos de consumo para convertirse en sujetos de derecho. Muchas accedieron a distintos niveles de estudio y tal vez sin proponérselo, abandonaron la calle.

    La sindicalización les permitió discutir el modelo de sociedad en la que están insertas, bajando simultáneamente los niveles de discriminación en sus interlocutores.

    Llámame Bruna permite visualizar que detrás de los “taco aguja, las polleras cortas y los escotes amplios,” hay seres humanos, mujeres al fin, movilizadas laboralmente desde un trabajo que  no siempre se realiza para la obtención del goce ni por elección sino que la más de las veces se ejerce por obligación o necesidad.

  • Los argentinos, desconfiados de sus medios

     

     

    Por Martín Becerra | Prof. e Investigador UBA, UNQ y Conicet

     

    La mayoría de los argentinos desconfía de la edición de noticias que presentan los medios de comunicación, confirmó un nuevo estudio comparativo entre 38 países que ubica a la Argentina como uno de los de menor credibilidad en la información política y de gobierno, lo que a su vez se corresponde con la grieta político-social que caracteriza el debate público en el país.

     

     

     

    En pleno 2018 las grandes marcas siguen invirtiendo sumas millonarias en los medios de comunicación y los políticos más notorios se desvelan por la imagen que reflejan tanto los medios tradicionales como los digitales. El Estado continúa siendo el principal anunciante y no sólo el gobierno nacional sino también los gobernadores e intendentes mantienen aparatos de propaganda, parte de cuya actividad es proveer a los medios y a los periodistas de insumos para su difusión. Así es que, para las organizaciones políticas y económicas, los medios tienen relevancia. Pero ¿qué tan significativos son para las personas de a pie que conforman las audiencias? 

    La sociedad argentina conforma un público bastante más desconfiado que el de otros países sobre las noticias de los medios, en particular de las políticas y de gobierno. La falta de credibilidad del público argentino erosiona el corazón del sistema de información masiva, restándole significación en lo cotidiano y, con el correr de los años, limando su eficacia y función. 

    Sólo el 37% de los argentinos cree que los medios cubren temas políticos razonablemente. En cuanto a las noticias del gobierno, un 38% dice que se cubren bien y un 57% que los medios lo hacen mal, según reveló un reciente informe de Pew Research Center en base a una encuesta realizada en 38 países de todos los continentes entre casi 42 mil personas en el primer semestre de 2017. El informe de Pew Research coincide con las series que históricamente publica otro estudio que abarca América Latina, el de Latinbarómetro. En efecto, algo peculiar ocurre entre los medios argentinos y su público, algo que distingue a la Argentina de la mayoría de los países donde se administran estos sondeos. 

    Según Katerina Matsa, directora de periodismo de investigación en Pew, “es interesante lo bajo que se ubica Argentina en la encuesta al valorar la cobertura de asuntos políticos de fondo”. Resulta difícil no relacionar la escasa confianza de los argentinos en las noticias políticas con el sesgo manifiesto que imprimen los medios y su constante editorialización de las mismas, que refleja de modo automático la ya famosa grieta político-social. De hecho, el 72% de los argentinos dice que es inaceptable que una organización de medios favorezca un partido político sobre otros cuando cubre noticias y, en este aspecto, la respuesta de los entrevistados en la Argentina se alinea con las de los demás 37 países del relevamiento. 

    La grieta constituye una variable para comprender tanto el apoyo directo de las empresas periodísticas a un sector político como, también, las respuestas del público relativas a la credibilidad de los medios. Así, entre los partidarios del gobierno de Mauricio Macri, un 48% dice estar satisfecho con la labor de los medios, mientras que entre los opositores a Macri sólo el 34% declara satisfacción con la cobertura noticiosa. La distancia de 14 puntos expresa una de las dimensiones de la grieta y su repercusión en el escenario informativo. 

    Tal vez por la decepción con el sistema de medios tradicional, el trabajo de Pew muestra que los argentinos son más proclives a buscar noticias en las redes sociales digitales (los argentinos lo hace en un 51% contra el promedio de 35% para todos los países del estudio). A la pregunta de cuántas veces al día usa Internet para informarse, el 30% de los entrevistados argentinos dice que varias veces al día (y un 39% dice usar redes sociales para informarse varias veces al día) y un 17% una vez por día. En total, la mitad de los encuestados del país usa Internet al menos una vez por día para acceder a noticias. Estos porcentajes varían según la edad (los menores de 50 años usan Internet y las redes más frecuentemente) y los ingresos (los de mayores ingresos usan más Internet y las redes para informarse), pero casi no hay variaciones por género y, desafortunadamente, la encuesta no desagrega entre grandes ciudades y pequeñas localidades, donde se apreciarían también diferencias debido a las deficientes condiciones de conectividad fuera de los principales centros urbanos. 

    El trabajo es un insumo para comprender una de las aristas de la crisis de los medios y su decreciente significación para la vida cotidiana de su público. Un problema que es político, sociológico y que dialoga con las transformaciones del espacio público.

     

    Fuente: Perfil.com 

  • Me tocó ser hija de un genocida

     

     

    Erika Lederer  integra el colectivo de  hijas e hijos de represores que desmandaron el precepto familiar y con sus relatos dan testimonio de una de las épocas más oscuras del país. “No elegimos esto, pero es nuestro compromiso con la búsqueda de la verdad”, dice.

     

    Ricardo Lederer, el padre de Erika, fue obstetra en la maternidad clandestina de Campo de Mayo a finales de los años `70.  Erika era una niña de apenas 5 años en esos tiempos tortuosos. Entre sus recuerdos hay una jirafa grande que le regalaron a los dos años y también las palizas que recibía por infiltrarse entre las botas durante los desfiles militares.

    Fue en tercer grado, en 1984, cuando algunas cosas del relato hegemónica familiar empezaron a no encajar, cuenta en una nota que escribió para la revista Anfibia movilizada por el testimonio de Mariana Dodero, la hija de Etchecolatz, a quien Erika abraza como a una hermana. “Mariana nos cuida bastante, vamos pensándonos y aprendiendo sobre todo porque la prensa nos pone en un lugar de sacrificio y eso es al pedo”.

    Usando la red social Facebook, Erika convocó a los hijos de represores que “no avalamos sus delitos” a juntarse con “la consigna de aportar datos y contar historias que a otros les sirvan”. Fue en mayo del año pasado, luego de la multitudinaria marcha en contra del fallo (finalmente fallido) de la Corte Suprema por la acordada del 2x1 que reducía las penas de los acusados por delitos de lesa humanidad.

    “No elegimos la familia que nos toca”, dice Erika, “pero podemos elegir cómo construirnos”.

     

    - ¿Cómo surge la necesidad de encontrase con otros hij@s de represores?

    El 2x1 generó en la sociedad en general un rechazo absoluto porque era volver atrás muchos años de lucha para los procesos de lesa humanidad, entonces en ese sentido nos pasó que sentimos que algo había que hacer y decir y no quedarse en el dolor propio. El intento fue decir: si tenemos datos, como hijos de genocidas, juntémonos los que perseguimos la lucha por la Verdad, la Memoria y la Justicia. Somos pocos, porque la mayoría pertenece a la misma ideología de sangre, pero juntémonos  con mucha humildad porque en realidad éramos niños en aquel momento. Yo nací en el 76, era chica, pero lo que podamos decir sirve para ir armando este rompecabezas que es la historia, que todavía le faltan tantas piezas. De hecho hay anécdotas que pueden servir para rellenar; por ahí no aportan datos concretos para una causa sino para generar un contexto, para comprender mejor una situación y también para reconstruir entre todos lo que fue el entramado más perverso de la época de la dictadura en el país. Y tomar parte en esta co-construcción de la historia. A mí me tocó ser hija de un genocida.

     

    - ¿Cuándo lo personal se volvió político?

    Más o menos desde los 9 años empecé a entender lo que está bien y lo que está mal y eso me parece que es la clave y el punto para interpelar la figura paterna, con mucho dolor. Y todo eso genera síntoma de alguna manera porque el mismo tipo que te abrazaba era el que hacía un parto clandestino. No quedaba otra que disociar porque en la mesa te sentabas con él a comer. No quiero quedarme en eso porque me hace mal hablar…

     

    El cuerpo entra en equilibrio, Erika vuelve a tener voz y sigue contando  que en ese tiempo -  cuando tenía 9 – le “empezó a caer la ficha” sobre su padre. “Primero lo habían escrachado en Página/12 porque era íntimo amigo de Camps. En casa hablaban mal del diario pero yo no sabía por qué”. También a esa edad le preguntó si había matado. La respuesta fue contundente y desgarradora. “Imaginá  esas preguntas, a esa edad, mi viejo era médico, el juramento hipocrático… de ahí ya no podes construir mucho más. Siempre me replicaron con cuestiones básicas pero no hay forma de argumentar lo que significa matar a nadie”.

     

    - ¿Cuándo pudiste contar por primera vez quién sos?

    Antes de aparecer en la marcha del 2x1, había un spot de Abuelas que decía: Soy hijo de tal…. Y a mí me salió escribir algo muy duro explicando que era la hija de un genocida. Pero me parecía muy amarillo y no lo publiqué.  Y se lo mande a Camilo, uno de los nietos que en ese momento no conocía, después fue mi primer abrazo reparador, y él me dijo que lo hiciera público. Me animé. Esa fue la primera vez que dije quién soy.

     

    El Capitán Médico (R) Ricardo Nicolás Lederer murió el 9 de agosto de 2012. Una misiva publicada en el diario El Pregón de La Plata, firmada por el Coronel (R) Guillermo César Viola,  señaló: “Otro Camarada que sin encontrarse aún en cautiverio, se  hallaba bajo proceso judicial”.   Lederer se suicidó a pocas horas de haberse difundido la noticia de la restitución del nieto 106, Pablo Javier Gaona Miranda, cuando se supo que con su firma abaló la identidad falsa con la que fue entregado a sus apropiadores. Erika también recordó que su padre estuvo involucrado en “los vuelos de la muerte sobre el  río de La Plata y fue carapintada”.

    “Según me cuentan mis vecinos, porque mi familia no me da información, la noche anterior a pegarse un tiro fueron a mi casa unos milicos a avisarle que lo iban a detener. O sea, todavía hay peligro de que eludan la Justicia, nosotros sabemos de lo que estos tipos son capaces, siguen vinculados al poder económico y se cuidan entre ellos, por eso no les daría prisión domiciliaria”.

     

    Álbum familiar

     

     

    Las marcas en el cuerpo

    El cuerpo es evidencia. Cuando “la mano que cura y te abraza es la misma que tortura y decide sobre la vida de los demás hay un devenir de disociaciones, ninguna gratuita”, dice Erika y recuerda de aquellos años de infancia sus problemas para vincularse, el asma y el miedo a hablar. También los golpes y las lecturas prohibidas de la adolescencia.

    “Me gustaba la filosofía pero estudié Derecho porque lo otro estaba vedado”. Todos esos años en la facultad sostuvo un único objetivo: recibirse para irse de su casa.

     

    - ¿Llegaste a pensar que no eras su hija por eso te hiciste un ADN en el Durand?

    En realidad me llamaron de Abuelas antes que mi viejo se mate, ante la posibilidad de que mi ADN fuera compatible con el Banco Nacional de Datos Genéticos (BNDG).  Yo realmente pensaba que no era hija de desaparecidos. Mi viejo pensaba y parafraseaba que le daría asco mezclar la sangre. Asco. Mi viejo está mencionado en el Nunca Más como el loco con pretensiones de depurar la raza, imagínate.  Entonces, yo de verdad pensaba que este no me hubiese adoptado si yo era hija de un desaparecido. Entonces, desde ese lugar yo sabía que no era hija de desaparecidos. Me hago el ADN y no da compatible con ninguno de esos datos. Y bueno, hay que hacerse cargo de lo que nos toca, pagaré el psicólogo, lo que sea. Me tocó esta pero pude construir desde un lugar seguro. La duda es un terreno muy fangoso. De golpe fue la primera certeza, era una mierda, pero era lo que tenía.

     

    - ¿Cómo tomó tu familia la decisión de contar quién era Ricardo Lederer?

    Cuando los familiares de genocidas tomamos estas decisiones y pedimos cárcel común el costo es alto al interior de nuestras familias. Yo no tengo familia, mis hijos no tienen con quien pasar las fiestas. El 24 a la noche, mis hijos lloraban porque no tenían a los primos ni a la abuela. Uno cuando toma una decisión ética debe asumir estas consecuencias. El año pasado atravesé algunos problemas de salud y ahí me di cuenta que no tenía a nadie, todos me cerraron la puerta. Ojo, lo volvería a hacer porque uno es un ser consecuente.

     

    - ¿Alguna vez tu papá se arrepintió de algo?

    Mi viejo jamás se arrepintió. No hay que olvidarse de eso, nunca se arrepintieron por eso  pedimos cárcel común porque nosotros sabemos de lo que estos tipos son capaces. Pensemos en Julio López.

     

    - ¿Cómo hij@s de represores, son víctimas también?

    Cuando me intentan encasillar como víctima, como víctima de mi viejo, yo digo que no. No soy víctima del Estado ni del Estado terrorista. En todo caso seré víctima de un delito común como cualquiera. Si tenés un padre que te cagó a trompadas, eso es violencia familiar, no es un delito de lesa humanidad. Me preocupa cuando nos quieren poner bajo el estigma de víctimas y serlo sería peligroso. No voy a hacer ese juego, hay que ir con humildad y sabiendo que no somos protagonistas. La espectacularidad no nos pertenece, nos somos héroes de nada. Hay que ser respetuosos de las verdaderas víctimas: los HIJOS, las Abuelas, las Madres. A mí como subjetividad no me sirve habitar ningún concepto de víctima porque eso te ancla y no podes hacer otra cosa. Eso también es una punta de cómo nos queremos manejar como colectivo: estamos al servicio de y si no servimos nos mandamos a guardar. Si durante 40 años me cayó mi viejo y de manera injusta, si me llaman de Abuelas para decirme que me calle, por supuesto. Lo que intentamos es coadyuvar a la construcción de la memoria, la verdad y la justicia. Si lo nuestro confunde nos vamos para seguir luchando, que se yo, por los derechos de los pibes en las villas. Yo soy hija de un tipo que hizo partos clandestinos pero a mí el Estado no me quitó la familia, no tengo gente desaparecida, la verdad es que fui a los colegios más caros. La pase mal, sí. Pero como cualquier persona que sufre violencia en la casa.  

     

     

    Álbum familiar 

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

  • Mirar lejos

     

    Editorial | Revista COLSECOR, febrero 2018

     

     

    Es una idea fundacional que establece un marco de conductas para desarrollar la integración de las asociadas a COLSECOR. Implica examinar tendencias, observar mecanismos que se han naturalizados y que se han desviado del sendero critico en cuanto a los puntos de vista.

    El futuro, después de todo, es para nuestra entidad, un atributo propio del progreso constante para producir los cambios transformacionales.

    Nos hemos propuesto comenzar un trabajo profundo, en este 2018 que ha comenzado recientemente. Las acciones estarán dirigidas a explorar las numerosas oportunidades que tenemos como sector de la economía sin fines de lucro.

    Estamos convencidos que cuando llegan las verdades ultimas, muchas veces es demasiado tarde y sucede lo menos imaginado: se sepulta el destino de un buen proyecto con causas nobles en su origen por la simple razón de no haber logrado adaptarse a los tiempos que transcurrían.

    El recorrido que hemos diseñado para la experiencia que busca la generación de conocimientos, se asienta en ejes temáticos sobre los que se van a apoyar tópicos que delinean tanto desafíos como inquietudes.

    El criterio analítico predominante tiene que permitirnos construir las mejores argumentaciones para obtener las más claras conclusiones de utilidad y que el resultado promueva consistentes proyectos cooperativos en Argentina.

    Hay que convertir un ámbito para la reinvención sobre la experiencia de la Inter cooperación y una fuerte identidad para dar viabilidad a las organizaciones cooperativas sobre la base de las sinergias entre las autonomías de cada institución con un origen común.

    COLSECOR en los años noventa se convirtió en un instrumento nacido bajo esos parámetros. Hay que recuperar aquellas capacidades para una mejor perspectiva.

    En la agenda de prioridades cooperativistas tienen que emerger las creatividades e inteligencias de las organizaciones para nuevos emprendimientos solidarios que respondan con ideas innovadoras a los cambios que la sociedad y el mercado están ocasionando. Ejemplo: cómo hacemos frente a las acechanzas de la invención de la robótica que impactan en el mundo del trabajo en una economía cada día mas globalizada. Dilemas sobre los que hay que tomar iniciativas para deconstruir realidades y procedimientos que nos permitan reconvertirnos en una posición de sostenibilidad.

    También tenemos que consolidar la dirigencia social cooperativa con bases conceptuales y practicas comprendiendo la conducción como la guía de los procesos de cambios y la eficiente administración de las gestiones. Es clave la educación Cooperativa como un principio social del desarrollo de las comunidades para emanciparnos de las inequidades que impiden la dignidad humana.

    Hay faros de pensamientos que iluminan con sabiduría la doctrina cooperativista. Uno es el que proviene de la Corporación Cooperativa Mondragón. Su mentor, el vasco Arizmendiarreta, en su concepción filosófica, nos afirma que el trabajo es servicio, libertad y solidaridad y que el valor de lo irreductible se encuentra en la densidad comunitaria de la persona.

  • Mirtha en la ruta digital

    Por Aleja Páez | Investigadora y profesora universitaria

     

    Pese a llevar cincuenta años al aire, el programa de Mirtha Legrand es uno de los pocos que atraviesa exitosamente la crisis de la TV. La clave reside en una innovadora estrategia digital en redes y nuevos formatos.

    Con el lanzamiento de su 50° temporada en enero, Almorzando con Mirtha Legrand se convirtió en el programa más antiguo en el aire conducido por una misma persona en la televisión mundial. El hito se extiende si se considera que Legrand alcanza 77 años de carrera profesional, la mayoría de ellos al frente de los ciclos que llevan su nombre en el título.

    No resulta casual la nomenclatura, puesto que, tras su nacimiento en junio de 1968, Almorzando con las estrellas –luego rebautizado con la denominación actual- rápidamente se enfocó más en la figura de la conductora que en la de los invitados. En un formato inédito, la propuesta del director de Canal 9, Alejandro Romay, fue realizar almuerzos con personalidades en vivo, en una mesa encabezada por la artista. Lo que vino después fue un proceso de experimentación y crecimiento al ritmo del desarrollo de la televisión en el país.

    A lo largo de cinco décadas, el ciclo ha logrado prevalecer sin grandes modificaciones en su formato y una conductora nonagenaria, en un sistema televisivo preocupado por la volatilidad de las audiencias. Gran parte de su vigencia obedece a la capacidad de interpelar los gustos del público masivo y al estilo de la anfitriona, que armoniza una anacrónica estética aristocrática con una actitud en la que se autoproclama embajadora de las incertidumbres del ciudadano de a pie (“la gente dice que”). Otro tanto se debe a que se trata del único espacio que congrega simultáneamente a los protagonistas coyunturales de las agendas política y artística del país. Sin distinciones, todos ocupan lugares idénticos en la mesa y se someten a los cuestionarios y comentarios, a veces naif, a veces irreverentes de la diva.

    Sin embargo, en un contexto donde el encendido de la TV de aire tiende paulatinamente a la baja, se necesita más que la repetición de la fórmula para mantener el rating y retener a los anunciantes. Es por eso que desde 2013, el programa comenzó un proceso de adaptación digital y apertura hacia otros formatos, liderado por la productora Story Lab de Nacho Viale con la ayuda de Agustina Vivero, más conocida como Cumbio.

    Esta nueva apuesta arroja resultados más que llamativos. En el curso de los últimos cuatro años, luego de comenzar a generar contenidos sobre el ciclo desde los perfiles en redes sociales de Legrand y haber lanzado subproductos asociados, “Mirtha se volvió un negocio 360°”, según el propio Viale.

      

     

     

    Mirtha 360º   

    El año pasado, Nacho Viale fue uno de los principales disertantes en el Media Day de la Cámara Argentina de Agencias de Medios. Por primera vez, expuso sobre el modo en el que se planeó la transformación de los programas de Mirtha Legrand a partir de la activación de la presencia de la conductora en redes sociales y el lanzamiento de dos proyectos asociados: Recetazas y Lookazo. Desde su punto de vista, la televisión necesita cada vez más de las audiencias digitales y, por eso, convocan invitados que “generen conversación” más allá del programa.

    En ese camino, una de las primeras medidas fue pasar del modelo diario de lunes a viernes al fin de semana con dos emisiones, los sábados a la noche (La noche de Mirtha) y los domingos al mediodía con el clásico Almorzando…, en ese entonces en América TV.  La medida tuvo éxito en el rating y motivó que Canal 13, donde estuvo de 1976 a 1980, les propusiera regresar a su grilla en 2014.

    Aquella transición coincidió con la iniciativa de la productora del ciclo Agustina Vivero de administrar las redes de la diva, en especial Twitter. Hasta ahora los resultados la acompañan. La cuenta @mirthalegrand pasó de tener 200 mil seguidores, en 2013, a más de 1 millón en la actualidad. Y más destacable aún, según Twitter, fue el tercer usuario más mencionado en Argentina durante 2017. Por otro lado, de acuerdo con el Ranking Kantar Twitter TV Ratings Argentina de Ibope, que muestra a los 10 programas de TV abierta más conversados semanalmente, Legrand se mantiene siempre en las primeras posiciones. Este es un aspecto muy llamativo, si se tiene en cuenta que su principal target son personas de 50 años en adelante, lo cual no coincide necesariamente con la edad de la mayoría de la población activa en esa red social.

    Según Viale, la nueva estrategia digital les permite “transformar un producto del mundo viejo en uno para el mundo nuevo”, a partir de la ampliación demográfica su target, así: de un 80% de mujeres y un 20% de hombres pasar a un 60% - 40%, y de un rango de edad de 50+ acceder a uno de 55% 25-49 años, 26% 50+, 15% 13-24 años y 4% infantil. 

    La presencia en redes sociales se reforzó con la creación de los formatos multiplataforma Recetazas y Lookazos. El proyecto Recetazas se lanzó a comienzos de 2017 e incluye un canal en Youtube donde se genera contenido autónomo y relacionado con los programas de Legrand. Frente a cámara está Francisco Sade, chef oficial de los almuerzos y las cenas. Además, en diciembre pasado, Planeta editó un libro homónimo de Sade en el que se compilan los platos que se sirven en el programa. Por su parte, Lookazo tiene un canal de Youtube y, en especial, se usa como hashtag (temática en redes), para que los invitados compartan su vestuario y accesorios. Ambos emprendimientos echan mano de la fama de los invitados para viralizar clips con el clásico paneo para exhibir la ropa. Además, están patrocinados por los anunciantes del ciclo y un puñado de nuevas marcas.

    Habida cuenta de lo que Viale define como un “negocio 360º”, cabe preguntarse si todo es absolutamente novedoso en esta estrategia. O más bien se trata de un proceso de adaptación de las herramientas tecnológicas y nuevas formas de presentar el mismo tipo de contenidos. Después de todo, a diferencia de las estrellas nativas de las redes sociales, el recorrido de Mirtha Legrand por la ruta digital no parte desde cero sino que se apalanca en la explotación de figuras ya conocidas en el circuito mediático y en una forma similar de relacionarse con los anunciantes. 

     

     

  • Morir de penal

    Prof. Dr. Carlos Presman

    La prensa de Dios lleva póster central,el bien y el mal definen por penal”.

    Divididos

     

    ¿El mundo gira como una pelota de fútbol o el fútbol gira como una pelota de mundo? Esa parece ser la cuestión en estos días del mundial donde participan decenas de países y millones de individuos lo seguimos por televisión.

    Si una circunstancia altera nuestra vida habitual, afectando nuestros horarios laborales, la alimentación, la respiración, los latidos cardíacos, el sueño y/o la sexualidad podemos decir que estamos enfermos. Si esa circunstancia es el mundial de fútbol podríamos afirmar que estamos frente a una pandemia y amerita que la analicemos como tal.

    Toda enfermedad es multicausal y participan en ella factores biológicos, psicológicos y sociales. Entonces el deporte fútbol, en tanto enfermedad, nos remite a las siguientes preguntas: ¿por qué nos enferma el fútbol?, ¿para qué nos enfermamos de fútbol?, ¿por qué el fútbol y no otro deporte?

    Desde una perspectiva biológica y antropológica, el fútbol es el único que se juega con la parte más inhábil del cuerpo humano: las piernas. Todos los demás deportes, individuales o grupales, se practican con las manos. Quizás en esta cualidad resida la fascinación y el deslumbramiento que nos provoca, a punto tal que algunas jugadas evocan los pasos del ballet.

    Desde la escucha psicológica convengamos que la educación tiene mucho que ver y el lenguaje encuentra en el fútbol las metáforas de todos los momentos de la vida. Así, todo comienza con “el pitazo inicial”; cuando una pareja nos echa, nos “sacan la roja”; cuando quedamos esperando, “estamos en el banco”; si tras ingentes esfuerzos se consuma el amor, “logramos meterla”; cuando todo acabó, “terminó el partido”; y cuando juegan mal, son “unos muertos”.

    Desde lo sociológico se sabe que las Olimpíadas, como sublimación de las guerras, dieron origen a los deportes. Entre estos, el boxeo es el juego madre donde sin interponer pelotas o redes, un tipo quiere liquidar al otro a las trompadas sin apelar a ningún eufemismo. El fútbol es, entre los deportes, el que menos requisitos posee: una pelota. Los demás apelan a raquetas, palos, aros, guindas o fichas blancas y negras. Es el deporte que, con mayor probabilidad que ningún otro, permite la tan ansiada movilidad social. Esta sería la causa por la que es más popular en los países más pobres.

    Ejercitarlo con los pies, desear meter el gol y la facilidad de su práctica con beneficios económicos parecen ser la tríada letal de la epidemia fútbol.

    En la gripe, el órgano más sensible es el árbol bronquial; en la pandemia fútbol es el aparato cardiovascular.

    El infarto de miocardio, que ocurre sólo en los humanos, sucede en la presencia de factores de riesgo como el tabaquismo, la hipertensión, el colesterol elevado, la diabetes, el sedentarismo, la obesidad y el estrés. Sin embargo permanece sin respuesta aún el mecanismo por el que aparece el infarto en determinada circunstancia. ¿Qué es lo que dispara la obstrucción coronaria total y el infarto en cada paciente?

    La bibliografía médica consignó un incremento en la mortalidad cardiovascular en Holanda cuando Francia le ganó por penales la final de la copa europea en 1996. En Inglaterra aumentaron un 25 por ciento las internaciones por infarto cuando Argentina la eliminó por penales en el mundial de 1998. La editorial de la prestigiosa revista médica British Medical Journalafirma: “además de los reparos de su corrección desde un enfoque deportivo, quizás la lotería de la eliminación por penales deba ser proscripta por razones de salud pública”.

    Un estudio publicado en el New England Journal of Medicineinforma que durante el mundial de 2006 se triplicaron los infartos en Alemania cuando definía contra Argentina su pase por penales a los cuartos de final.

    Es de esperar que en este mundial salgamos campeones pero además que sepamos disfrutarlo.

    Si bien hay que “poner el pecho” y “el corazón” en cada partido, ningún encuentro, por importante que sea, vale más que su salud.

    Por último, trate de vivir cada encuentro con humor, no vaya a ser que termine como un colega, amigo y paciente, que dejó de fumar, no tomó alcohol, no comió en exceso, miraba la tele mientras hacía bicicleta fija y hoy ve la final del mundial en el monitor de la unidad coronaria del Instituto Cardiológico. Encima, la mascarilla de oxígeno le impide alentar y, lo que es peor, no puede gritar: ¡gooooool!

     

     

     

     

  • Mujeres fuera de cuadro

    Barricada en barrio Alberdi | Archivo La Voz

     

    Las 195 páginas del libro de la periodista y fotógrafa Bibiana Fulchieri visibilizan la participación de las mujeres en las luchas sociales y políticas en los años 60 y 70, en Córdoba. La obra desnuda la ideología patriarcal y dominante de una época poniendo luz en los recortes de la historia oficial.

  • No bombardeen la comarca

     

     

    Tornquist está ubicado al sudoeste de la provincia de Buenos Aires. Es cabecera del partido homónimo y forma parte de la hermosa comarca turística Sierras de la Ventana.

    En 1955, este apacible y tranquilo lugar estuvo a punto de ser escenario de una cruenta batalla entre las fuerzas del Ejército  y la Armada Argentina. 

  • Nuestra Champions

     

    Martín Eula | Periodista 

     

    "En Europa, por la Champions, te ponen una alfombra roja cuando llegás a jugar de visitante. Acá, vas a Brasil y te cascotean el micro". Marcelo Gallardo hizo historia con River: ganó la Libertadores como jugador y después como entrenador, una potestad de muy pocos a nivel continental. Y también jugó la Liga de Campeones con el Monaco francés a comienzos de este siglo.

    "Los argentinos y los brasileños estamos un paso por encima de otras ligas, por historia más que por actualidad. Por eso, Boca es candidato a ganarla como el resto de los equipos del país y de Brasil". Guillermo Barros Schelotto distinguió a ese equipo copero de Carlos Bianchi que marcó una época y habla con absoluto conocimiento de causa.

    "Independiente siempre tiene que jugar la Libertadores. Es la obligación y un enorme desafío". Ariel Holan, el mejor entrenador de la Argentina en el 2017, se embadurnó de gloria como hincha y hoy se da el gusto de hablar, codearse y ser acompañado por Bochini, Bertoni, el Chivo Pavoni y Pepé Santoro.

    "Es la Copa más difícil de los últimos años". Eduardo Coudet jugó la Libertadores, también la dirigió y es un animal futbolero parido por nuestras pampas que, como tal, ha escuchado miles de historias alrededor de esta copa que es la madre de todas las copas.

    River, Boca, Independiente y Racing participarán juntos en la misma edición de una Libertadores por primera vez. Una confluencia que alimenta la competividad de un torneo que reúne a 17 campeones, todos con el natural derecho de apostar por la final. Estudiantes, desde hace un tiempo ya con Juan Sebastián Verón como presidente -siempre un Verón en la raigambre pincharrata-, y el sorprendente Atlético Tucumán también se postulan. Como Banfield, que deberá superar el Repechaje.

    Que en las últimas 10 ediciones haya habido 20 finalistas distintos -y por lo tanto 10 campeones diferentes- refleja de forma contundente que las candidaturas deben ser ratificadas y que cualquier equipo, más allá de su nombre, puede transformarse en una amenaza. Y el sorteo actuó en consecuencia, con grupos parejos en los que por supuesto hay favoritos aunque no por el sólo hecho de serlo un equipo va a pasar a octavos de final sin necesidad de transpirar.

    River irá por la revancha después de la increíble y polémica caída con Lanús en las semifinales del año pasado. Ese golpe desnudó falencias y Gallardo pidió refuerzos. El animal competitivo que lleva adentro no tolera porrazos semejantes -propios de otros River- y prepara una nueva reinvención para su indudable legado. En su grupo, Flamengo aparece como la principal amenaza después de ser finalista de la Sudamericana y Emelec de Ecuador es un viejo conocido para los millonarios -se enfrentaron en la edición anterior-. Quien llegue de la fase previa le dará al Grupo 4 mayores (Independiente Santa Fe de Bogotá sería el caso) o menores dificultades.

     

     

    Boca, que regresa a lo internacional tras un año afuera de las copas, vive una situación similar a su eterno rival en cuanto a complejidades en su zona (la 8): Palmeiras es el grande brasileño con el que vivirá una reedición de duelos memorables y Alianza Lima de Perú, un rival accesible pero al mismo tiempo de cuidado. Del Repechaje podrían caer pesados como Junior de Barranquilla u Olimpia de Paraguay. El Mellizo Barros Schelotto viene macerando su formación desde hace mucho tiempo, con un año de liderazgo en la competencia interna, y le agregó refuerzos de calidad para cubrir las ausencias iniciales de los estelares Gago y Benedetto. Para buena parte de América, Boca es un candidato de fierro no sólo por historia, como señala su entrenador.

    Independiente vivió un cierre de año de locos: el Holan que le devolvió la mística y un título internacional al Rey de Copas se fue y volvió en un abrir y cerrar de ojos. Deberá mantener la idea, el juego y la mentalidad más allá de los vaivenes y afrontar un grupo (el 7) de real riesgo contra esa potencia que es Corinthians -cómodo campeón del Brasileirao- y Millonarios de Bogotá -dirigido por el argentino Miguel Angel Russo-. Los venezolanos de Deportivo Lara surgen como el rival para no dejar puntos.

    Racing, con Diego Milito como flamante dueño del fútbol profesional, tiene un horizonte similar al de su vecino de Avellaneda, con el siempre amenazante Cruzeiro y la Universidad de Chile como adversarios de sumo peligro. Y del Repechaje le podría venir algo similar como Vasco de Gama o Universitario de Perú. Con Coudet en el banco y la continuidad de esa verdadera joya que es el delantero Lautaro Martínez, la Academia tendrá planteos más ofensivos que lo que tenía con Diego Cocca.

    Estudiantes, mientras termina de construir su estadio, se renueva y espera que Lucas Bernardi cristalice finalmente su idea, sabe que deberá fajarse con Santos de Brasil y deberá ir a la ciudad más alta que reciba a la Copa: Cusco, de donde es Real Garcilaso. Y Banfield, Nacional de Uruguay o Chapecoense podrían completar el grupo 6. Atlético Tucumán, en tanto, vive un momento de gracia y cayó en una zona parejísima (la 3) contra Peñarol de Montevideo, Libertad de Paraguay y The Strongest de Bolivia (con la altura como aliada): el Decano de Ricardo Zielinski irá por mucho más que la simple presencia.

     

    Marea Argentina

    Como una réplica de lo que pasará en el Mundial, en este caso a mayor escala, Argentina será el país que más entrenadores le aportará a la Copa Libertadores: serán 18 entre los 47 equipos que participarán del torneo. Y pueden ser más teniendo en cuenta los vaivenes de un cargo sin estabilidad. A Gallardo, Barros Schelotto, Holan, Coudet, Bernardi, Zielinski y Falcioni (todos los equipos de acá son dirigidos por técnicos de acá) se les suman una variada gama de hombres y nombres.

    Miguel Angel Russo llega como campeón en Millonarios de Bogotá y con el sello de ser el último en sacar campeón de América a Boca, en el 2007 con un genial Riquelme: será rival de Independiente. Desde Colombia, también, Atlético Nacional de Medellín contrató a Jorge Almirón para volver a ser, luego de que el Negro llevara a Lanús a una inédita final de Libertadores. Chile también aporta dos compatriotas: Pablo Guede, el ex San Lorenzo, dio la vuelta con Colo Colo y cayó en el grupo de Atlético Nacional (vivirá una reedición con Almirón de aquella final en la que Lanús goleó al Ciclón), mientras que Angel Guillermo Hoyos es el conductor de la Universidad de Chile, rival de Racing. El cordobés que jugó y dirigió a Tallares, y estuvo cerca de Messi en las Inferiores del Barcelona, tiene como misión levantar internacionalmente a un gigante chileno.

    Muchos ojos estarán puestos en Paraguay porque Sebastián Saja iniciará su carrera como entrenador en Guaraní mientras que Daniel Garnero -su predecesor- se hizo cargo de un grande como Olimpia. Si nos trasladamos imaginariamente a Bolivia, Carlos Ischia asumió en The Strongest (adversario de Atlético Tucumán) y Néstor Clausen regresó a Oriente Petrolero. 

    El carrusel continúa con Pedro Troglio en Universitario de Perú y Oscar Ibañez (ex arquero que se nacionalizó peruano) en Real Garcilaso, al que enfrentará Estudiantes. Finalmente, Gabriel Schurrer es el técnico de Independiente del Valle, el equipo ecuatoriano que en el 2016 eliminó a River y a Boca, nada menos.

     

     

    Marcelo Gallardo, DT River 

     

    Habrá 103.850.000 dólares en premios, seis destinados al campeón (tres más que que los recibió Gremio de Porto Alegre en el 2017). Hasta fines de mayo de disputará la fase de grupos y recién después del Mundial de Rusia comenzará la verdadera Copa, como habitualmente se denominan los cruces desde octavos de final. Al ser anual, ahora los equipos deben rezar para que en el mercado de pases de mitad de año los clubes europeos no se llevan a sus principales figuras (con Lucas Alario, River es el último ejemplo de este padecimiento).

    La llaman tentación. Es una obsesión. Todos compiten para jugarla. Miles de historias de amontonan alrededor de la Copa Libertadores. Siete equipos argentinos buscarán levantarla el 28 de noviembre o el sábado 1 de diciembre, si es que comienza una nueva era con una final única para una Copa única. Para nuestra Champions sin alfombra roja.

     

     

     

     

  • Nueva York en tiempos de sexo, drogas y rock and roll

    La década de los ´70 llama a nostalgia. En ocho capítulos esta serie de HBO nos transporta a un mundo que ya no existe. The Deuce son postales en movimiento de New York, New York.

     

    Por Néstor Piccone | Periodista y licenciado en psicología

     

    The Deuce es la calle 42 de Manhattan. Siempre fue la cara oscura, el rostro pobre de Nueva York. Contracara de la Quinta Avenida, expresión de la opulencia y la riqueza.

    The Deuce, la serie de HBO con una primera temporada de ocho capítulos, se mete en Nueva York justo en el momento en el que el mundo se encaminaba hacia un nuevo orden económico. La historia confirma que de manera lenta pero sistemática la Gran Manzana dejó atrás el descontrol para encaminarse hacia el apogeo de las Torres que tendrá en las Gemelas su símbolo máximo, hoy también destruido.

    Pero la serie no pone el ojo en la gran política, sino en los movimientos casi imperceptibles de quienes  habitan el Times Square. No es tampoco el Manhattan que pintó Woody Allen en blanco y negro. Elige el registro de aquellos que hicieron de la pornografía un negocio rentable y “respetable” por sobre la prostitución de poca monta.

    La serie, plena de color, música de época y referencia a los “queridos ‘70” es también el principio del fin de un estilo de vida surgido en los márgenes de la sociedad. Una mirada tal vez nostálgica de un pasado que sucumbió ante la avasallante gentrificación producida a comienzos de los años 80.

    La gentrificación es una herramienta menos cruenta que las topadoras o la represión física. Es un mecanismo sistemático en el que las élites económicas se quedan con barrios y territorios emblemáticos de los pobres y las clases medias. Un modelo de expropiación socio-cultural por el que los sectores de la financierización de la economía se apropian de espacios sociales multiétnicos y pluriculturales.  

     

    La Nueva York de The Deuce es la de los autos con musculatura, grandes como barcos, esos fabulosos Cadillac o Continental, amplios, ostentosos, especies de transatlánticos que desaparecerían en el naufragio que inundó el mundo de petrodólares y abrió una nueva forma de guerra que pondría en el escenario económico a los jeques árabes, terceros en discordia junto a los protagonistas de la Guerra Fría.

    El acceso a esos superautos aparece en la serie como un signo de ascenso social.

    En The Deuce está el rock yanqui, Village People, Talking Heads. En segundo plano aparece la guerra de Vietnam. Se ilustra con las marquesinas de fondo blanco iluminadas con letras negras donde gana la promoción de películas emblemáticas como Mash, con los jóvenes Donald Sutherland y Elliott Gould, o Patton con el rebelde George C. Scout, que en 1972 rechazaría la estatuilla del Oscar otorgada por su actuación como el general Patton. En esas vidrieras irrespetuosas también se puede ver a Marilyn con Frank Sinatra,  Albert Camus mezclado con Elvis Presley y el cine bizarro de  Mondo Trasho con Bernardo Bertolucci del Último tango en París.

    En The Deuce se encuentran migrantes, minorías radicalizadas, homosexuales y trabajadores que alguna vez construyeron  una isla, la de Manhattan, plena de tolerancia, autodeterminación y transgresión. La serie es una foto de archivo del New York perdido, irreconocible desde una actualidad en la que se exhibe impúdica una city, meca del consumo, ocupada por turistas, fondos buitres y chicos ricos.

    The Deuce es sexo, drogas y rock and roll al alcance de la mano.

    Las miradas de su creador, el periodista de policiales David Simon y su colaborador George Pelecanos son de añoranza, de nostalgia, de saudade. El final del último capítulo deja esa sensación. No es la patológica mirada cargada de miedo al futuro con la que nos suele pegar la melancolía.

    Pero Simon también dispara sobre la pantalla chispazos de cinismo típicos de la novela negra. Sabe de crímenes, de policías, de corrupción, de prostitución, chulos, proxenetas o cafishos de poca monta. Sabe de violencia, de muerte, pero también de vida, de deseo. Por eso en The Deuce casi siempre gana lo imprevisible, la esperanza de que en esas pequeñas vidas algo mejor puede venir.

    Un puñado de personajes arquetípicos da vida a la serie. Los mellizos Vincent y Frankie Martino, interpretados por el mismo James Franco se dividen para componer al tanito castigador por un lado;  y al gringo laburante y solidario, por el otro. Un dato colateral que podría hacerle daño a la continuidad de la serie en próximas temporadas es marcado por el hecho de que Franco fue alcanzado por denuncias de abuso impulsadas por el movimiento feminista MeToo (Yo también).

    Un pilar de la tira es Maggie Gyllenhaal. Una actriz excelente que le pone el cuerpo - sin maquillaje ni photoshop-  a una prostituta que lucha por convertirse en una independiente trabajadora del sexo. Los mellizos y Maggie son la expresión de tres formas de caminar, vivir y trabajar en la calle 42.

    La intelectualidad o el snobismo también forman parte de la trama. Ese perfil irrumpe en el submundo de la noche neoyorkina a través de la actuación de Margarita Levieva, una actriz de origen ruso. Encarna a una joven estudiante de clase media que intercambia copas y experiencias  de vida por libros de Emanuel Kant. Levieva no está para redimir a nadie. El cruce con mujeres venidas del interior de EEUU que prefieren un incierto futuro, pero futuro al fin; se parece mucho al desafío que ella asumió cuando abandonó la comodidad de una familia rica. El cruce de culturas está a la vista todo el tiempo en la 42.

    Dos personajes negros darán cuenta del cambio político que le impondrán a Manhattan alcaldes como el famoso Rudolph Giuliani, que sin aparecer en la serie se presiente en los sinuosos giros de los comisionados u oficiales. Lawrence Gilliard interpreta a un policía negro que duda en asumir a pleno la corrupción de la fuerza. Una duda que crece al ritmo del romance con una periodista, negra como él, Natalie Poul, que investiga la ruta del dinero de la prostitución, la droga, el juego y la política neoyorkina.

    También están las historias de los proxenetas pymes y los despachantes de video XXX, reconvertidos en los novedosos saunas o salas de masajes y en cabinas de video dadas al placer masturbatorio.

    En The Deuce hay mafiosos italianos, mezclados con judíos e irlandeses, pero en esta historia los mafiosos son “capitos” que nunca alcanzarán la altura de Corleone, el padrino de Francis Ford Coppola, quedando más cerca de los Buenos Muchachos de Martin Scorsese.

    Finalmente la serie desnuda como puede ser el nuevo mundo neoyorkino y se insinúa a través de las facilidades que el poder otorga al cine porno. Es la competencia con los filmes suecos o daneses la que dará a luz en la realidad y en la ficción a una de las películas más taquilleras del género: Garganta Profunda. Esa historia que hizo famosa a Linda Lovelace, con el extraño defecto de tener el clítoris en un lugar impensado.

    Pero nada es tan explícito en The Deuce. La lucha del Poder Negro (Black Power) está en las menciones a la activista Angela Davis y los peinados afro, los mismos que dieron forma a Hair, la comedia musical, emblema hippie que recorrió el mundo.

    Los nostálgicos podrán disfrutar la multiplicidad de guiños que despliega The Deuce. Para los más jóvenes es una buena oportunidad de conocer un mundo que ya no está pero que dejó huella en la sexualidad, en los consumos transgresores y en el rock, o el punk. 

     

    The Deuce

    1ª temporada disponible en HBO GO | COLSECORPlay

    Una producción original de HBO

    Creadores: George Pelecanos and David Simon

    Guion: George Pelecanos and David Simon

    Protagonistas: Maggie Gyllenhaal, James Franco. Margarita Levieva, Lawrence Gilliard Jr.

    La 2ª temporada desde el 9 de septiembre en HBO y HBO GO

     

     

     

     

  • Oficios | Las horas contadas

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  • Outlander: más que un viaje a través del tiempo

     

    Viajes en el tiempo, guerra, amor e intrigas. Así es Outlander, la travesía de una enfermera inglesa del siglo XX que se traslada accidentalmente 200 años atrás y se ve atrapada en la Escocia de los clanes rebeldes.

  • Patrona de patronales

      

    Por Matías Cerutti | Viajero, cronista y narrador

     

    Entre el 9 y el 18 de agosto de cada año, más de 100.000 personas llegan a Villa de Soto para conmemorar el onomástico del patrono San Roque; aquel que nos libra de las pestes, las epidemias, las falsas acusaciones, las mordidas de perros y hasta de los sobreprecios del infierno inflacionario.

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  • Plebeyos y elegantes en el largo camino del carnaval porteño

     

     

    Aunque la página oficial de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires dice que el primer corso porteño se hizo en el año 1869, parece que la celebración venía desde mucho tiempo antes.

     

    Por Ramón Becco| Cronista de historias y leyendas populares

     

    Un joven de 28 años, llamado  Juan Bautista Alberdi,  allá por el año 1838 escribió en la revista La Moda que por ese entonces el carnaval era una “costumbre antiquísima.” El futuro redactor de la Constitución Nacional si bien no dejó constancia de lo que hoy nadie acierta en encontrar: ¿cuál fue la verdadera fecha de nacimiento del carnaval porteño?

    Sin entrar en disquisiciones para saber qué podía ser antiquísimo para Alberdi bien podemos conjeturar que dada las características del juego con agua, los disfraces, el endemoniado baile y los “permitidos” erótico-afectivos, la cosa en Buenos Aires venía de cuando llegaron los españoles.

    Traficando fechas los europeos tenían el carnaval en la primavera, pero siguiendo el calendario católico, aquí se convirtió en el fin del verano. Los gauchos seguramente se sumaron al festejo, puede ser que ellos aportaran el juego de mojar, ya que antes de las bombitas de agua se utilizaban las vejigas de animales, que llenas de agua u otros líquidos se convertían en el “vejigazo.” Los esclavos negros le dieron la impronta del baile y candombe y la igualación de clases por unos escasos 4 días  fue una costumbre que los griegos, egipcios y romanos alentaron, imponiendo desde hace más de 2000 años el todo vale carnavalesco.

    Pero dejemos que nos lo cuente el propio Alberdi. Osado para la época describió los juegos de mojar al señor o a la doncella.   “Podemos estrellar un huevo –decía Alberdi- relleno de lo que nos de la gana, sobre la frente más dorada, sobre las niñas de los más bellos ojos, sobre la nieve del más casto seno.”

    Y como para cubrirse de la picaresca sin ponerse colorado, el joven Alberdi, que por ese entonces se escondía bajo el seudónimo de Figarillo, escribió que la idea de mojar en carnaval venía de “las tradiciones de los liberales abuelos.”

    Camino a convertirse en el principal legislador nativo, Juan Bautista pontificaba que “las costumbres son las leyes de leyes” y en la misma nota de la revista La Moda decía indulgente que los huevazos o vejigazos  no podían afectar la moral y las buenas costumbres, total, decía: “¿que se pierde con que las chicas tengan tres días de confianza con los mozos, después del año que se están mirando sin tocarse, como si fueran alfeñiques?”

    El permitido, la transgresión que habilita el carnaval  es a fin de cuentas el núcleo central de la celebración.

    Y es así que la historia pagana del carnaval resistió a casi todos los intentos de encorsetarla, tanto que el catolicismo romano hizo una adaptación que llega hasta nuestros días.

    Le guste a quien le guste, la vida de los ricos y los pobres, durante el carnaval,  se pone patas para arriba. Es una revolución controlada, nunca exenta de revanchas menores y fundamentalmente de libre circulación de los deseos más escondidos.

    En el Siglo XX, bajo los gobiernos conservadores sufrió recortes y prohibiciones que se revierten con los movimientos populares. Las dictaduras militares intentaron cercarlo levantando los feriados, pero ni así pudieron vencerlo.

    Atrincherado en el barrio cuando viene la mala, no abandona el territorio y, por las dudas, se multiplica en decenas de corsos como una guerra de guerrillas cultural que ataca con colores y bombos, denunciando los pesares  del año que pasó.

    Este año de 2018, aunque el carnaval  se celebra los días 12 y 13 de febrero, los corsos porteños se multiplican durante todo el mes, cortando el tránsito en las principales avenidas porteñas.

    Las murgas porteñas, tras largos años de pelea, no sólo contribuyeron a recuperar los feriados negados por los dictadores sino que lograron que los corsos y las murgas tuvieran apoyo del gobierno autónomo de la Ciudad. Concursos y talleres de formación se  multiplican durante todo el año por los barrios porteños en escuelas, clubes y plazas que retumban al son del bombo con platillo, ícono del carnaval de Buenos Aires.

    Cada año el carnaval permite el lucimiento de más de 100 murgas, consideradas, desde hace años como Patrimonio Cultural de la Ciudad y desfilan en aproximadamente 30 corsos.

    Los nombres llaman al debate y la sonrisa. Están los que dan cuenta de la geografía del barrio como  “Gambeteando al alambrado,” los que reivindican algún héroe barrial como “Los goyeneches de Saavedra” o los que resumen su destreza dando cuenta  que están “Acalambrados de las Patas.”

    Los Arlequines de la R (por  Belgrano R) se cruzan solidariamente con Chiflados, Desfachatados, Lunáticos, Descontrolados o Viciosos de los suburbios o del centro.

    Plebeyos o Elegantes, nombres que se replican dan cuenta cabal de las identidades que afloran  en carnaval. Expresión de los pobres que ratifican su pertenencia poco aristocrática, luciendo brillosas levitas y exageradas galeras ridiculizando elegancias de patrones y señoronas, siempre con guantes blancos que dibujan en el aire, los giros endemoniados de los pasos murgueros.