• En animales, la comida “chatarra” provoca sobrepeso hereditario

     

    Experimentos realizados con roedores evidencian que las crías de padres habituados a una dieta hipergrasa nacen con más peso o lo ganan rápidamente al llegar a la adolescencia.

  • En busca del sonido propio

    El músico tucumano, de 27 años, ha acompañado con su violín a importantes artistas latinoamericanos. Desde YouTube conquistó a Pat Metheny.

  • En el fondo se trata de una aventura

     

     

     

     

     

    Por Mario Riorda 

    Politólogo. Director de la Maestría en Comunicación Política de la Universidad Austral  

     

    En la aventura, las garantías de normalidad quedan suspendidas o abolidas dice el filósofo Fernando Savater. Nadie decide por nosotros y lo hacemos en base a lo imprevisible. Así transcurre cuando se deposita la confianza en el otro. Se confía, a secas. Muchas veces en base a la reputación ganada. Racionalidad pura. Porque hizo eso, hará lo otro. Y aparece así, más tarde, la confianza, bastante más irracional, o emotiva si se quiere. Cuando confío, la racionalidad pasa a segundo plano. Confío y listo.

    A veces, incluso, se otorga un certificado de confianza sin que haya mediado reputación antes. Es como un cheque en blanco a la espera de fondos. Si no llegan, se cae todo. Se desploma.

    Así, en ese contexto, actúan las promesas. Las promesas electorales también. Lo que llamamos contrato electoral. Toda una aventura que no sabemos cómo terminará.

    ¿Ahora bien, se cae la confianza si una promesa no se cumple?

    Depende. Si una promesa se fijara muy fuerte es probable. Si hablamos del voto, habría que imaginar que cada ciudadano tiene una muy buena información para votar y que los medios reflejaran cotidianamente esa información para que no desaparezca de la agenda. Pero esto no es así. Hay información imperfecta y los medios no garantizan lo segundo. Y no sólo conoce poco el elector, sino que está condicionado por emociones, compromisos y juicios morales e ideológicos.

    El contrato electoral implica los compromisos que el candidato adquiere con sus votantes para ponerlos en práctica si triunfa. Pero no es lo mismo el incumplimiento por engaño que el incumplimiento por modificación de condiciones en el sistema político.

    Y asimismo, el incumplimiento por engaño puede ser matizado o reducido en sus consecuencias cuando la efectividad de lo ofrecido a cambio (esto pasó parcialmente con algunas medidas de Carlos Menem) es percibido como efectivo o útil, aunque no tuviese nada que ver con el contrato inicial. "Si yo decía lo que iba a hacer, no me votaba nadie" se le atribuyó a Menem aunque él nunca la pronunció. Pero esa frase daba cuenta de un fuerte cambio de políticas que fueron contradictorias con su eslogan “salariazo y revolución productiva”. Y lo más importante es que, aún después de modificar sustancialmente el contrato electoral, gobernó durante 10 años, reelección mediante.

    En el caso de promesas como las del presidente Eduardo Duhalde, "van a ser respetadas las monedas en que fueron pactados originalmente los depósitos (...) el que depositó pesos, recibirá pesos, y el que depositó dólares, recibirá dólares", tienen más que ver con un voluntarismo o errores de cálculo ante realidades no previstas.  

    En la primera elección de Cristina Fernández de Kirchner, en la campaña del 2007, uno de los ejes de su discurso fue la inauguración de un nuevo tiempo político que diera lugar al diálogo y la mejoría de la calidad institucional de la democracia argentina, dejando atrás el ciclo de emergencia permanente inaugurado en la última década.

    El intelectual Ricardo Forster escribía: “nos preparábamos para despedirnos de la larga primavera camporista que, en muchos aspectos, caracterizó el tiempo de Kirchner; es probable que lo que vendrá se asemejará más a un gobierno a lo Bachelet, con mayores dosis de prolijidad institucional y mejores vínculos con el insaciable mundo empresarial”. Su eslogan “A la Argentina que viene la hacemos entre todos”, apuntaba a la idea de una Concertación.

    Ni la calidad institucional ni la concertación perdurarían como ejes, dándose paso a la idea la gobernabilidad como factor dominante. Era la contracara del contrato electoral del 2007, castigado duramente en las elecciones intermedias del 2009, y aun así se permitió una revancha electoral en el 2011 con un aplastante triunfo a su favor.

    Sin linealidad ni futurismo -como se vio con Menem y con el kirchnerismo-, es algo impredecible el comportamiento electoral como castigo o como premio, asociado al cumplimiento de promesas. Ahí radica la imposibilidad de predecir lo que sucederá con Cambiemos, recordando que ya hubo un episodio (las elecciones intermedias del 2017) donde obtuvo un muy buen resultado electoral, aun con incumplimientos electorales visibles. Una elección donde se votó más ideológicamente que desde la economía.

    Sin embargo, hoy el contexto es otro, dominado por una fuerte crisis económica. Desde lo electoral, Cambiemos tuvo afirmaciones grandilocuentes que ahora se hacen más complejas de sobrellevar. “Descarto completamente un ajuste: sería loco y tonto hacer algo que ya fracasó”, expresó la vicepresidente Gabriela Michetti. De modo literal respondía:

    - “¿Con qué intensidad se animaría a descartar un ajuste si ustedes llegan al gobierno?

    - Con total vehemencia. Descarto un ajuste completamente. Por tres razones. La primera: la Argentina aprende de sus experiencias. El país probó políticas determinadas y nos fue mal. La Argentina pasó mucho dolor: sería loco y tonto, poco inteligente hacer algo que ya fracasó. Las políticas de ajustes se estrolaron en todos lados. Segundo: hay liquidez en el mundo, ¿por qué ajustar? Y tercero: nosotros queremos expandir la torta y cuando lo logremos no vamos a necesitar ningún ajuste. Van a entrar divisas y el Estado va a crecer. No hay que apretar. Hay que expandir.

     - ¿Qué harían con las tarifas?

     - No es necesario ajustar tarifas en lo inmediato”.

    Aquí sí hay una desconexión contractual evidente que tendrá que corroborarse en su impacto sobre los niveles de aprobación futuros que estas mismas políticas provoquen, más allá de su nivel de coherencia con la expresión electoral de la que se despegan. Hoy el impacto es evidente. Las evaluaciones del Gobierno están en su registro más bajo.

    El propio presidente ha sido protagonista de situaciones frente a posturas o promesas electorales que también habrá que analizar en el futuro dependiendo de los niveles de aprobación. Con la inflación el Gobierno admitió que el error fue haber prometido un descenso mucho más rápido del que era posible, despegándose de la promesa electoral: “eliminar la inflación será la cosa más simple que tenga que hacer como presidente”. Más episodios incluso: "Mentís, Daniel", le espetó Mauricio Macri a Scioli durante el debate presidencial, cuando el entonces gobernador bonaerense y candidato del FpV le recriminaba que, si Macri ganaba, iba a realizar un fuerte ajuste de la economía, dentro de lo que encuadraron como “campaña del miedo”.

    Lo interesante es que parte del contrato electoral de Cambiemos se dio desde el “decir la verdad”. Y no sólo electoral. Ya en gobierno, en el marco de columnas de opinión que el propio presidente publica con alguna regularidad en medios del Interior, una de ellas se titulaba: “Gobernar para mí es decir la verdad”.

    Sumado a ello, muchas frases han quedado guardadas como complementarias de ese contrato electoral. "Mi primer compromiso es lograr una Argentina con Pobreza Cero": resignificada como meta aspiracional, ya que el número de personas pobres aumentó considerablemente tras la devaluación. “El Estado no tiene que quedarse con el fruto de tu trabajo. En mi gobierno los trabajadores no pagarán Impuesto a las Ganancias” decía el presidente cuando era candidato.

    No puede dejarse de lado tampoco el corrimiento de promesas asociados a hashtags discursivos, preferentemente económicos: #segundosemestre, #brotesverdes. No son electorales pero abonan también a la percepción de credibilidad. No llegaron a ser ciertas al día de hoy. Habrá que esperar.

    La más actual: "No creo que la devaluación sea la solución”. Son muchas las grandes propuestas y los saldos negativos desde la perspectiva del contrato electoral que se reparten en casi tres años de gobierno. El devenir futuro juzgará. Y la sociedad también.

    Ya Maquiavelo decía que gobernar es establecer una lógica de mutua adecuación, siempre inacabada, entre el príncipe y el pueblo, porque es el pueblo la causa principal de la estabilidad e inestabilidad del Estado. Allí también entran en juego la contingencia, lo aleatorio que impone sus leyes sobre los acontecimientos. Y entre ellos, la ideología. Siempre presente y explicativa de los movimientos electorales de la población.

    Recordemos, aun cambiando el contrato electoral, si a la política (la nueva política) se la percibe como eficaz, no implica ello un castigo electoral necesariamente. Incluso puede ser un elemento positivo para el gobernante si con el cambio demuestra que pudo adaptarse a otros contextos, como un piloto de tormenta. Algo así como acomodarse a la realidad.

    El problema del Gobierno es ese. No se lo percibe eficaz y encima carga con un estigma instalado en el 60 por ciento de la población argentina: “gobierna para los ricos”. Más aún, para sus propios votantes, la frase que sintetiza el pensamiento de la gestión es “no le sale una”. Es el resultado de estudios cualitativos en varias provincias, donde también se mezclan errores involuntarios, tanto como medidas -que no son errores- carentes de legitimidad pública que obligaron a retroceder en su implementación ante su rechazo.

    Hace años que Bernard Manin sostiene que, al momento de presentarse a un cargo, los políticos reconocen que de uno u otro modo se enfrentarán a situaciones imprevistas, así que generalmente no tienen una propensión a atarse las manos comprometiéndose con programas electorales detallados. Por eso es que ese autor advierte que quizás haya pasado la época de votar los programas de los candidatos y más bien se esté comenzando el tránsito a la era de votar por el historial de los gobernantes. Lo curioso es que el historial del presidente es rico en reputación, tanto en su faz privada como pública. Su problema empezó con el mandato presidencial.

    Queda una buena cantidad de meses para que inicie un nuevo ciclo de aventuras. Quedan meses para poder capear la tormenta. Gestionar una crisis es tener que explicar (todo el tiempo) que interesa la continuidad. Una crisis genera amenazas, urgencias e incertidumbre y pone a prueba la flexibilidad de las élites ante retos velocísimos y altamente entrelazados. Si la crisis aminorase, habría ahí una chance de reputación en el presente, eso que tanto necesita el presidente y más la Argentina. Sólo ahí se sabrá si la confianza persiste… o más bien resiste.

     

  • En las arenas blancas danza la historia

     

    Por Ramón Becco | Cronista de historias y leyendas populares

     

    Entre Ríos tiene en sus costas las playas de río más extensas de Latinoamérica. El enclave, de una inusual belleza, ocupa un lugar central en la silenciada historia de la patria.

    Para quienes llevan al extremo la idea de una tierra definida por los ríos que la circundan, Entre Ríos es una isla.

    Las vacaciones son un momento propicio para el descanso y en ese descanso nunca está demás navegar por las costas del pasado. Y en eso, pocos lugares como esta Villa de Nuestra Señora de la Concepción del Uruguay.

    Cuando Argentina era un modelo en construcción, la Villa llegó a ser Capital de una República que incluía a Misiones y Corrientes. Tampoco la Banda Oriental era todavía un paisito cuando José Gervasio Artigas ya lidiaba con los concepcioneros, luchando por una Nación suma de varios estados confederados, incluido el progresista y esquivo Paraguay

    Esa historia, controvertida, ninguneada por los grandes historiadores que -como muchos políticos y periodistas- miran el país desde Buenos Aires; está en cada monte y en cada recodo del río Uruguay que, en Concepción, se desnuda en extensísimas playas blancas.

    Todo es historia en Concepción. Historia, leyenda y misterio.

    La mismísima playa, lugar de convocatoria de la Fiesta Nacional, esconde en su nombre, Banco Pelay, un par de sucesos populares. En la trashumancia del boca a boca perdió su letra final: Pelayo, era una familia de Concepción y lo de Banco, tiene que ver con los bancos de arena que forma el río en su derrotero.

    Hasta los años ´70 el Banco era inaccesible; sólo los pibes, baqueanos modernos, disfrutaban de sus aguas aventurándose  a caballo o en bicicleta. Hoy el acceso es deslumbrante y sus arenas blancas recorren una extensión de 7 kilómetros junto al río, bajo la protección de tupidas galerías de árboles.

    Ese es el lugar donde por las noches se despliega la Fiesta Nacional de la Playa de Río.

    En Concepción del Uruguay a cada paso se pisa civilización.

    La primera escuela laica y gratuita todavía perdura en Concepción y, además de su belleza arquitectónica, guarda nombres de tres presidentes argentinos que trajinaron sus aulas. Julio Argentino Roca, Victorino de la Plaza y Arturo Frondizi. Un presidente paraguayo, Benigno Ferrerira, varios mandatarios de las provincias argentinas y dos vicepresidentes como Hortensio Quijano y Francisco Beiró.

    Poetas y escritores estrenaron tinta, tiza, pizarrón y papel. Olegario Víctor Andrade, Eduardo Wilde y Fray Mocho, por nombrar algunos. El constitucionalista Arturo Sampay, el cardiocirujano Domingo Liotta y hasta el mediático Gustavo “Gato” Silvestre pasaron por la Escuela Justo José de Urquiza de Concepción.

    Y justamente Urquiza dejó para todos los tiempos y a pocos kilómetros del centro de la ciudad, el Palacio San José. El fantasma del caudillo se corporiza en vajilla, enceres, camas y baldosas; y por si todo esto fuera poco, su sangre derramada sigue intacta en la  puerta de uno de sus aposentos. Una visita obligada para quien circule por la moderna ruta 14.

    Pero hay más, mucho más, en Concepción del Uruguay.

     

     

     

    CUANDO PASA

    Fiesta Nacional de la Playa de Río 2018.

    Concepción del Uruguay, Entre Ríos.

    Desde el 17 al 21 de enero.

     

     

    Ni una Menos

    Una historia dentro de las mil y una recorre plazas, playas, islas y palacios… es la de Thadea Jordán. Esta mujer nacida en el siglo XVIII ocupó un lugar de preeminencia. En épocas donde las mujeres peleaban el Ni una Menos a sable y fuego, Thadea supo dar forma al cuerpo y la ideología federal entrerriana. Ella no pidió permiso para meterse en los pliegues de la construcción de la sociedad, fue –según cuentan- una bellísima mujer que además de parir  a Francisco Pancho Ramírez, el Supremo Entrerriano, con su segunda pareja alumbró a Roberto López Jordán, otro referente  clave en la disputa de modelos de país.

    Pero Thadea no fue  sólo una mujer pariendo héroes, fue la construcción ideológica de sus hijos.

    La permeable ribera entrerriana  permitió a las familias luchadoras y mujeres como Thadea cruzar de un lado al otro del río, con exilios y pasos furtivos, no exentos de prisiones defendiendo a sus hijos, pero influyendo en ellos con los ideales federales y entrerrianos.

    Los restos de Thadea Jordán fueron basamento de la Iglesia principal. Mausoleo de Urquiza, la Basílica Menor de la Inmaculada Concepción y filial de la Iglesia de San Juan de Letrán, es otro monumento histórico de la Villa.

     

    Un cuento de verano

    Juan Izaguirre, periodista y memoria de la ciudad, cuenta que ese lugar de frontera es fuente de relatos a dos orillas.

    Según Izaguirre, alguna vez, faltó el hielo en Concepción. Al quedar paralizada la  usina, alguien, para paliar el problema, se animó a traer un barco cargado del  sólido elemento desde la vecina Paysandú.

    Un ortiva, que nunca falta, denunció a la prefectura de ese entonces que un cargamento de hielo estaba siendo contrabandeado desde la banda oriental del Río Uruguay hacia Concepción. Grande fue la decepción de la milicada cuando a la hora de embargar sólo encontró agua a granel.

     

  • Encuentro íntimo con la música

     

    Entre testimonios y melodías, desde la pantalla de los canales públicos se ofrece una antología sobre los íconos de la escena musical argentina. Un ciclo que cumplirá 10 años en 2019.

  • Entre la creencia y la realidad

     

    Editorial octubre | Revista COLSECOR

     

    A caballo de las circunstancias, cuando se hace un verdadero y riguroso ejercicio de revisión de aquello que sucede, muchas veces puede caer bajo sospecha la creencia como a veces la realidad misma.

    La creencia se puede presentar con señal inconfundible, pero es imprescindible exigir la prueba contundente para que no se la desacredite como la invención forzada de una realidad que no es. En el proceso de transformación que implica toda investigación seria que intenta confirmar la constancia de los hechos con datos de respaldo, tiene que estar claro que el objetivo establecido siempre será la validación de la verdad. Eso esperamos de todo proceso que intenta plasmar justicia. Lamentablemente, la aceptabilidad de ver que todo puede quedar en la nada nos invade y eso ya no es un hecho conmovedor.

    Para nada es algo pocas veces visto y menos en un país como Argentina que se atrofia entre tanta vocación de secretos y falsedades. Se impone mucha improvisación y desorganización por todos lados y se acrecientan las chances de obtener una baja probabilidad de funcionamiento correcto. La democracia y su baja calidad institucional continúan la erosión de la credibilidad ciudadana y el pozo en que estamos es cada día mas ciego.

    Tanto acuñar trampas en el país: venimos, andamos y vamos entre fracasos varios que se apelotonan en nuestra historia sin saber leer ni aprender de ese fenómeno de la mentira recurrente que ya nada puede tapar y que nos estigmatiza como portadores de dudosa palabra. Estamos hablando de la grave carencia de fuentes de certezas y de la falta de disciplina responsable que padecemos como Nación. No poder romper la inercia de la secuencia de errores hace que la cuenta sea cada día más pesada.

    La opinión pública, con argentinos hiperinformados y muy politizados, no es indiferente ante ningún tema. Uno, claramente en la agenda de actualidad, es el de la corrupción estructural que vincula, por un lado, los estados y los funcionarios circunstanciales de distintos gobiernos: provinciales, municipales y el nacional y, por otro, las empresas con finalidad de lucro con muchos dueños inescrupulosos e irracionales en apetencia de ganancias. El combo que se desencadena ya se lo conoce: sobornos y sobreprecios y lógicamente, mas carga a la presión tributaria.

    Se ha dinamitado la legitimidad ética que los ciudadanos esperan de las inversiones sociales en obra pública. Constatar al momento de la realización de las infraestructuras: las coimas, la impunidad garantizada y los negociados, nos lleva invariablemente a descreer de casi todo. Pero no todo está descompuesto y aquí cabe señalar la distinción como ejemplo notable: hay 600 cooperativas de servicios públicos que, con concesiones públicas en distintas prestaciones, durante décadas, no se han contaminado del germen de la corrupción.

    Desde el cooperativismo no podemos mirar para otro lado. Y tenemos que decirlo: la reserva ética de nuestras entidades de la economía social en relación con el sistema político no ha tenido descomposición.

    La democratización de los asociados a las cooperativas, el control efectivo y el proceder de la dirigencia como personas de bien, ha hecho que la política sepa que con el sector sin fines de lucro no hay lugar para conductas delictivas. Es simple legitimidad social. Se sabe que nos comprometemos con las personas. Los hechos hablan y resuenan con fuerza. Veremos cómo continúan y a que resultados arriba el Poder Judicial.

    La sociedad tiene al cooperativismo como referencia comprobable que las cosas se pueden hacer de un modo licito como corresponde. Mientras tanto nosotros debemos abocarnos a la tarea solidaria de hacer comunidades sostenibles. Es la misión que nos hemos propuesto. Como dijo el presidente honorario de la Fundación COLSECOR, José Pepe Mujica: el futuro es cooperativo o no será.

  • Entre las tareas del hogar y el trabajo, la sobrecarga

     

     

    La conmemoración del Día Internacional de la Mujer es una excelente oportunidad para abordar las problemáticas actuales a las que se enfrenta la población femenina. La labor doméstica no reconocida,  la desigualdad laboral, las dificultades para crecer profesionalmente y el rol materno son algunos de los temas puestos en cuestión. La psicología brinda herramientas para la reflexión.

      

      

    Por Luz Saint Phat | Periodista 

     

    Wadjda es una niña que vive en los suburbios de Riad, capital de Arabia Saudí, y quiere tener su propia bicicleta. Para hacer realidad su sueño, la pequeña atraviesa distintas dificultades. Éste es el argumento del galardonado film “La bicicleta verde”, estrenado en 2012 y escrito y dirigido por Haifaa al-Mansour. Se trata de la primera película realizada por una directora saudita.

    Más allá de las claras diferencias culturales entre occidente y la vida que se retrata en esta historia, hay puntos en común en lo que hace a la cuestión de género. Mientras Wadjda persigue su deseo, el film profundiza en temáticas que son hoy sustantivas para las mujeres: la labor doméstica, el trabajo fuera de la casa, el rol materno, la desigualdad de oportunidades respecto de los hombres y los mandatos sobre el amor.

    En este mes, la conmemoración del Día Internacional de la Mujer brinda una oportunidad de abordar estos temas y la psicología otorga herramientas para la reflexión.

    Claudia Cedrón es psicóloga (MP 5913) y trabaja en uno de los centros de salud municipal de Córdoba. También es parte una comisión interdisciplinaria del primer nivel de salud del municipio que aborda la violencia de género e integra la Comisión de Género del Colegio de Psicólogos de la Provincia de Córdoba. La especialista señala que la “doble” o “triple” jornada de trabajo (que incluye las tareas realizadas en el hogar y en los ámbitos laborales y comunitarios) significa hoy un problemática trascendente.

    “Existe todo un trabajo no reconocido en el ámbito doméstico, que podemos denominar invisible, que no tiene ningún tipo de reconocimiento desde lo simbólico ni desde lo económico. Sabemos que las mujeres son las que llevan adelante principalmente el sostenimiento de las tareas que se realizan en el hogar, a lo que se suman las tareas de cuidado de los niños, de las personas mayores de la familia y de los enfermos”, indicó Cedrón.

    “En este punto, es interesante recalcar todo el impacto que este rol tiene en la vida y en la organización del tiempo de las mujeres, pero también la cuestión del aporte económico que esto representa para la economía familiar y la mundial. Hay cálculos realizados donde se reconoce que entre 40% y 60% del valor producido en el mundo por la economía, corresponde a estas tareas que históricamente vienen desarrollando las mujeres”, agrega la psicóloga.

    “Pensando en el trabajo asalariado – y teniendo en cuenta la distinción que también produce la existencia de trabajos precarizados o informales-, también allí se presentan desigualdades respecto de los varones. Lo que más se conoce tiene que ver con el pago: por igual tarea generalmente no corresponde igual salario. También otro tema es el techo de cristal, que hace referencia a las posibilidades reales que tienen las mujeres para ascender en su carrera. Y en todo esto, también se cruza de manera fundamental el tema de la maternidad -tal como se entiende hoy- que impacta fuertemente en las posibilidades y opciones que tiene el género. Además, algo muy frecuente y poco reconocido es el acoso sexual en el trabajo”, explicó Cedrón.

    “Existe un contexto que no es sólo un marco de lo que le pasa a las personas, sino que nos socializa y nos va subjetivando. La cuestión de género no es sólo algo individual sino que también es cultural”, dice la especialista.

     

     

     

    Mente y cuerpo

    En este contexto, las mujeres pueden manifestar distintas dolencias subjetivas que son motivo de consulta para la psicología clínica.

    “Lo que aparece más como malestar o padecimiento psíquico son los ataques de pánico y síntomas vinculados a la sobrecarga. El avance en el mercado laboral no ha representado un retiro de las mujeres de las tareas del hogar. Esto realmente significa una altísima sobrecarga”, dice Cedrón.

    “El uso del tiempo es totalmente desigual respecto de los varones. El tiempo que las mujeres tienen para sí es prácticamente nulo y, a veces, cuando uno trata de interrogar sobre el tema, esto se vive con mucha culpa, debido a los roles históricamente asumidos por las mujeres”, agrega.

    “El problema es que muchas veces los recursos psíquicos se van agotando y va a apareciendo el cuerpo. En general, hay mucho cansancio y pocas posibilidades de hacer otro tipo de actividades”, dice.

     

    El valor de la pregunta

    ¿Podría el contexto ser más favorable para las mujeres? ¿Es viable una transformación que tienda a mejorar las condiciones de igualdad de género en los distintos ámbitos? Seguramente este es un camino que se hace al andar, como tantas otras modificaciones culturales que se han efectuado desde hace al menos un siglo en este terreno en todo el mundo.

    En la película, Wadjda tiene tan sólo 11 años, pero presiente de manera acertada que la fuerza del deseo permite derribar las barreras sociales cimentadas por la misma historia.

    “Una de las potencialidades más grandes que tiene la psicología es interrogar y generar espacios para la reflexión, que rompan con la dinámica cotidiana. Así es posible pensar en que las cosas sean de otro modo”, indica Cedrón.

    “En las organizaciones, la psicología también puede hacer sus aportes y acompañar procesos que habiliten nuevos acuerdos sobre los modos de producir y tomar decisiones. No es tan sencillo, pero se puede”, indicó la especialista.

     

    Revista COLSECOR, marzo 2018

  • Esa muerte que el público “ama”

    A punto de cumplirse once años del crimen de Villa Golf, el caso de la mujer de Río Cuarto es un emblema de violencia de género mediática, un fracaso judicial y un enigma con pocas certezas.

  • Escrito en el cuerpo

     

    Sharp Objects, un thriller que hace honor a la literatura

     

    Por Dante Leguizamón | Periodista 

     

    Para el cronista, la serie que lanzó HBO en 2018 es imperdible. Nuestro fanático de las series se muestra subyugado ante una trama que describe fascinante e inquietante.

     

    El tempo de A sangre fría, la gran obra de Truman Capote para narrar el sur de los Estados Unidos. La sutileza literaria de la maravillosa escritora Flannery O´Connor para aproximarse a la opaca vida de la conservadora sociedad sureña de ese país. La misma calidad televisiva que tuvo la primera temporada de True Detective y el exacto perfume estético que sólo logran algunas películas de los hermanos Coen. Todo eso sumado al sonido de hielos (y vidas) ahogándose en el whisky de La Ciénaga de Lucrecia Martel, amalgamado con un complejo misterio que, como todo buen caso policial, habla no sólo del hecho en sí sino de la sociedad en la que se produce. Eso es el sutil thriller psicológico Sharp Objects, basado en la novela homónima de Gillian Flynn.

    Disculpas, esta no es una crítica a una serie ni pretende serlo, pero quien escribe no va a poder evitar mostrarse feliz de haber disfrutado de un producto excelente que definitivamente superó sus expectativas como televidente o como sea que se llame ahora a los fanáticos de las series.

    Para decirlo en pocas palabras, HBO lo hizo de nuevo y demuestra que series hay muchas, pero sólo una productora es capaz de elevar el nivel del género a lugares no antes visitados.

     

    La trama

    Camille Preaker, una reportera con problemas emocionales, es enviada a su pueblo natal para escribir una serie de crónicas sobre dos homicidios ocurridos en el lugar. Todo sencillo. Pero Camille no es sólo una reportera. Es una sobreviviente. A decir verdad, no es sólo eso o, mejor dicho, no es eso sino una víctima que viaja hacia una escena del crimen que es su pueblo y es, además, un oscuro lugar en su memoria donde habita el dolor de una infancia cuya trama comienza a complejizarse a medida que recorre las opacas calles por las que transitó de niña.

    Me detengo aquí, no quiero revelar ni un mínimo secreto de una trama que los buenos lectores del policial quizá logren intuir desde el principio, pero que no por eso deja de resultar fascinante por la manera en que la historia está narrada.

    Me atrevo a decir que para llegar al pueblo en cuestión hay que recorrer el mismo camino que Capote relata al comienzo de su novela de no ficción escrita en los años 50: “El pueblo está en las elevadas llanuras trigueras del oeste de Kansas, una zona solitaria que otros habitantes de Kansas llaman <allá>”.

    El pueblo en cuestión es Wind Gap y aunque la historia transcurre en la actualidad, uno de los secretos de la trama y del sur descripto en la serie es que en esos lugares de Estados Unidos las cosas no cambian. Los negros siguen siendo casi esclavos, los pobres siguen envidiando y odiando a los ricos y los ricos siguen concentrando el poder.

    Camille (la periodista) es hija de Adora Crellin, literalmente la dueña del pueblo. Disculpen, mientras escribo este texto estoy viendo el último capítulo y sé que no me va a gustar el final, pero no puedo evitar verlo aunque ya sean las 4.38 de la mañana y tenga que despertarme temprano para ir a trabajar.

    Al regresar a Wind Gap, Camille vuelve a convivir con Adora y descubrimos que en el pasado ambas tienen una pérdida desoladora y terrible que ha marcado su vida. La hija de Adora y la media hermana de Camille, Marian ha muerto tiempo atrás.

    El trabajo de la reportera entonces no sólo consiste en escribir sobre la muerte de las dos adolescentes, sino en indagar sobre su propio pasado atravesado por la compleja trama de envidias y recelos de un pueblo donde nadie dice lo que sabe, nadie sabe lo que dice y nadie hace lo que quiere pero todos se subordinan al poder de los secretos y el control que ejercen los silencios.

    ¿Quién mató a las chicas? ¿Cómo murió Marian? ¿Quién es la dama de blanco?

     

    El cuerpo

    Quienes hemos consumido policial tenemos una manía. Leemos las historias de una manera especial, nos dejamos llevar por ellas buscando señales, mensajes que nos ayuden a descifrar el misterio antes de que la trama nos hable. Resulta impresionante la manera en que esta historia manda señales para que alimentemos esa pasión. En este caso las señales están escritas en el cuerpo de la protagonista y no es un eufemismo. Camille Preaker se daña a sí misma, una extraña pulsión la lleva a escribirse palabras en el cuerpo, a canalizar la culpa de no haber podido salvar a su media hermana haciéndose daño.

    Por ello resulta agobiante verla volver a ese lugar que le ha hecho tanto mal y al que parece obligada a pertenecer aunque no pertenezca allí. En su casa de la infancia sólo una cosa la contiene y es la existencia de otra integrante de la familia. Una adolescente que tiene la edad de su media hermana cuando murió y que también es su media hermana. Becca comienza siendo expulsiva pero acaba conquistándonos y demostrándonos que el amor es lo único que sostiene en medio de la desolación de esas vidas que, hasta que se dan cuenta, sólo parecen tener una mínima contención en el alcohol y el sórdido tintinar de los cubos de hielo derritiéndose en el whisky para soportar el calor y el agobio del sur norteamericano.

     

    Sutilezas

    En Sharp Objects nada está de más. El perfume de la novela de Gillian Flynn está presente, pero se trata de otro producto creativo a la altura o superior al libro. En la serie, lo que parece obvio, no lo es. Lo obvio es necesario y tiene o tendrá una vuelta de tuerca a lo largo de los capítulos siguientes. Otra clave que la destaca sobre las demás es que el guión se permite no mostrar todo -por momentos muestra demasiado poco para lo que estamos sospechando- pero finalmente queda claro que siempre nos mostraron lo suficiente.

    La creadora de la serie es Marti Noxon y ya adelantó que ni se está hablando de la posibilidad de darle a la serie una segunda temporada. Ojalá sea así. Quienes le reconocemos a HBO esa capacidad impresionante de llevar productos hasta el máximo nivel televisivo, sabemos que hay que dejar a las buenas historias allí sin exprimirlas demasiado.

    Ocurre que el libro en el que se basa la serie termina exactamente en el mismo lugar en el que termina el octavo capítulo y, créanme, es perfecto.

    Son las 5.40 de la mañana. Acabo de ver el final y debo decir que estaba equivocado. Es uno de los más temibles finales que he visto. Y, les advierto, vean los títulos finales.

    Definitivamente HBO lo hizo de nuevo.

     

    Sharp Objects

    Una producción original de HBO

    Creador: Marti Noxon basado en el libro de Gillian Flynn

    Dirección: Jean-Marc Vallée (Big Little Lies)

    Guion: Marti Noxon, Gillian Flynn y otros.

    Protagonistas: Amy Adams, Patricia Clarkson, Chris Messina, Eliza Scanlen, Matt Craven

    Miniserie disponible en HBO GO | COLSECORPlay

     

  • Estela, la abuela de plaza de Mayo

      

    PH: Gaspar Galazzi

     

     

    Su nombre está vinculado a los Derechos Humanos en nuestro país y también afuera. A los 87 años la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela Barnes de Carlotto, cuenta como es “no rendirse”.

      

    Por Cecilia Ghiglione

    Redacción COLSECOR

     

    Lleva casi la mitad de su vida en la causa de Abuelas. Antes de la desaparición de su hija Laura, su marido Guido también fue secuestrado en 1977. “Cuando se lo llevan, Laura - que se había mudado a Buenos Aires - se da cuenta que la estaban buscando a ella. Guido fue liberado 25 días después mediando el pago de un rescate. Pesaba 15 kilos menos. Lo torturaron. Todas las barbaridades que contaba hacia que lo miráramos con desconfianza, no era creíble lo que decía...” Un mes después Laura Carlotto fue secuestrada, estaba embarazada de dos meses y medio. Otros dos hijos de Estela -  Claudia y Guido – también fueron perseguidos por la dictadura militar.

    Estela cuenta que la última vez que hablo con Laura fue el 26 de noviembre del ´77 cuando su hija le habló por teléfono a la escuela donde trabajaba. “Se hacía pasar por Silvia y charlábamos como dos amigas. Teníamos los teléfonos intervenidos”, recuerda. Ese ritual que se repetía una vez a la semana de pronto se prolongó por 10 días y ella supo, entonces, que algo le había pasado a su hija.

    Estela era maestra, en ese entonces directora de escuela, y este hecho traumático de la desaparición forzada de su hija mayor la llevó a cambiar el guardapolvo por el pañuelo blanco en la cabeza. 

    En octubre se cumplieron 40 años de la creación de Abuelas de Plaza de Mayo. En 1977, mientras el terrorismo de Estado desaparecía a sus hijos y se apropiaba de sus nietos, 12 mujeres decidieron organizarse para recuperar a sus seres queridos. No se conocían, poco tenían en común más que una pregunta - ¿dónde están? - y se fueron encontrando en comisarías y golpeando puertas de despachos judiciales preguntando por sus familiares desaparecidos. Estela no estuvo en ese grupo inicial. “Yo me sumé en el 78, cuando me jubile”. “Fue mi consuegra Nelba Falcone – mamá de Claudia, una de las chicas desaparecidas en la Noche de los Lápices -  la que me dio el teléfono de Alicia de la Cuadra, Licha como le decíamos, – la primera presidenta de Abuelas - y así me encontré con estas compañeras que han sido madres y hermanas en el dolor”.

    En un documental que narra su vida ligada a los Derechos Humanos, Estela cuenta que nació y se crio en dictadura – la del 55- , y eso de algún modo la formó. “Mi familia era radical, éramos gorilas digo yo haciendo un mea culpa y lo repito bastante para que le entre a todo aquel que todavía conspira con la antinomia que nos educaron a nosotros. No teníamos la actitud contestataria que tuvo la generación del 70. Yo era una maestra cariñosa con mis alumnos, que trataba de subsanar las falencias que tenían porque eran muy humildes y mis hijos me decían que eso no servía, que estaba bien, pero eso era limosna. A mí me fue entrando toda esa filosofía de un cambio para la justicia social”.

     

    ¿Cómo fueron esos primeros años de Abuelas todavía en Dictadura?

    “Esos primeros tiempos fueron de ilusión. Recorríamos las Casas Cuna buscando a nuestros nietos. Fue un tiempo de inocencia de parte nuestra cuando en realidad estábamos tratando con gente inhumana  porque el proyecto era que nuestros nietos jamás vivieran con nosotros. Pero en el diccionario de las Abuelas no existe el ´no puedo´, entonces juntas con otras señoras que buscaban a sus hijos y a sus nietos seguimos adelante. Por suerte, en estos años de democracia estamos encontrando a nuestros nietos Son 125 pero todavía faltan.

     

    Muchos de esos nietos que hoy rondan los 40 también son padres. ¿Esto cambia el enfoque de las campañas buscarlos?

    Teniendo en cuenta que muchos ya son padres, y nosotros bisabuelas, nuestro deseo es llegar a los más chicos; por eso cada cartel que sale en una cancha con la frase: “Te estamos buscando” es algo fuerte; o lo que significó Teatro por la Identidad o Música por la Identidad en esta llegada. Cualquier niño o adolescente puede ser uno de nuestros bisnietos, y como sus padres, pueden tener su historia cambiada. El derecho a la identidad es un derecho humano.

     

    La historia del colectivo Abuelas es, sin duda, la de Estela como sujeto político. Su drama familiar la empujó hacia una transformación política y aunque no eligió estar en ese lugar, sí eligió hacer lo que hizo.

    “Si me hubiese quedado llorando, sin construir nada, quizá hubiera sido mortal”, reflexiona. “Buscar a los nietos fue, en cambio, un acto de vida y un desafío. Eso me mantiene. Acá gané un mundo que no era el que yo tenía, donde hay gente muy buena. De cualquier manera, si volviera a nacer, preferiría ser una burguesa tonta pero estar con Laura”, confiesa.

     

    Índice de abuelidad      

    Al poco tiempo de comenzar la búsqueda de los nietos y las nietas, uno de los interrogantes era cómo saber que eran ellos y a qué familia pertenecían. De alguna manera, “nos transformamos en detectives cuando empezamos a recibir datos de dónde estaban”, cuentan las Abuelas que alternaban visitas a juzgados de menores, orfanatos o jardines de infantes cuando sabían que ahí podía estar un hijo de sus hijos. “Pero eran los años 80, no podíamos hacer mucho. Y apareció un avisito en un diario que hablaba de un padre que no quería reconocer a su hijo y que con un análisis de sangre la comparación había dado que era su hijo. La sangre estable el vínculo, dijimos, pero en nuestro caso los papás no estaban. Nos preguntamos ¿servirá la sangre de las abuelas?”

    Lo que vino luego fue una incesante búsqueda llena de interrogantes. “Viajamos a EEUU en 1983 a un simposio de antropólogos forenses y genetistas y ellos nos confirmaron que podíamos hacer los análisis con nuestra sangre”, recuerda Estela. 

    La genetista Marie Claire King viajó luego a nuestro país y encontró en el Hospital Durand el laboratorio donde poder hacer estos análisis. Esto dio origen al Banco Nacional de Datos Genéticos, a partir de un proyecto que Alfonsín envió al Congreso. El lugar atesora las muestras de sangre de las familias que buscan a los desaparecidos. Hasta la fecha, gracias a los datos del BNDG se ha podido recuperar la identidad de 125 nietos.

     

     

     

    ¿Cómo es un día en su vida? 

    Me levanto todos los días con la ilusión de encontrar a un nieto más. Antes de que apareciera el mío, pensaba en Guido [Ignacio Guido Montoya Carlotto] cada día – así le puso Laura a su hijo que nació en cautiverio. Si es fin de semana trato de estar en casa con la familia, con mis hijos, mis 14 nietos y 5 bisnietos. A veces desprecio la atención de algún medio pero necesito que entiendan que es mi espacio. El resto de los días ordeno la casa cuando me levanto y voy a Abuelas hasta que las velas no ardan. 

     

    Ya hace 3 años que encontró al hijo de Laura, su nieto ¿Cuánto ha ganado este vínculo?

    De alguna manera siento que recuperé a Laura después de 36 años. Tenemos una hermosa relación, Guido ya es papá ahora. Nos vemos poco, menos de lo que quisiéramos, porque él es músico y yo tengo la tarea de Abuelas. Pero el cariño y el amor no necesitan de estar siempre cerca sino que a veces con cariño y la comunicación virtual se lleva. Y este tiempo ha sido un irnos conociendo. Él a mí no me conoce y yo tampoco a él, aunque es tal cual lo soñé. De manera que lo conozco mucho. Y él irá encontrando en el archivo biográfico que le entregamos muchas respuestas sobre su origen, aunque Guido también ha investigado siempre por su lado. Así fue como llegó a Abuelas. La verdad que a mí encontrarlo me devolvió el ánimo y me dio más energía, estoy convencida que hay que seguir buscando a los que nos faltan. 

     

    La Abuelas han sabido construir su lucha a partir del dolor, de la alegría y la búsqueda. Y en ese camino nunca hubo venganza sino amor. “Nuestra consigna es trabajar en paz, en concordia”, expresa Carlotto. “Nuestros nietos recuperados también piensan lo mismo. No hay venganza ni revancha sino una búsqueda implacable de justicia plena que finalmente obtuvimos luego de la caída de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final. En los juicios vamos a dar testimonio, acusando con las pruebas en la mano a estos genocidas que algunos los toman como viejitos enfermos pero son viejos malos y peligrosos. Entonces, esa tenacidad que tenemos es una demostración de firmeza, pero no de odio. Esto es algo que nos identifica en todo el mundo y no es casualidad que haya surgido en quienes sufrimos la desaparición forzada de nuestros hijos. Pero todos esperamos Justicia porque el amor todo lo puede; por el respecto a nuestros hijos que querían un país mejor, con errores y con virtudes, pero por eso dieron o les quitaron la vida. Una madre es una leona cuando le tocan a un hijo”.

     

    ¿Cómo es la relación con el actual Gobierno?

    Las Abuelas tenemos una conducta de dialogar con todos los Gobiernos, así lo hemos hecho siempre. No bien asumió el último, los organismos de DDHH más históricos pedimos una audiencia con el presidente pero no fuimos recibidos por él porque no tenía tiempo y nos derivaron con otra persona con quien tuvimos una charla muy dura, controvertida y sin ningún resultado. De ahí en más la relación no es buena, en particular con el secretario de DDHH Claudio Avruj, porque se contradice, sale a minimizar nuestras palabras. Esas ofensas a nosotras no nos agradan porque no las merecemos y no estamos acostumbradas a tolerarlas. En cambio con el ministro de Justicia, Germán Garavano, tenemos una relación más fluida porque da respuesta a las demandas de Abuelas, pero queremos que den respuestas a todas las organizaciones de DDHH. Entonces, nosotras no somos enemigos y vamos a seguir esta relación. Simplemente estamos disconformes con las actitudes de este Gobierno, contrarias a lo que prometieron en campaña, y que se ocupa de que los ricos sean más ricos y que la pobreza avance. Los DDHH deben respetarse al nacer y al vivir; y todos deben tener la posibilidad de tener lo que se merecen como seres humanos: un hogar, comida, educación, salud atendida. El respecto fundamental a la vida, al otro que es diferente, es lo fundamental; y soñar que no exista nunca más la búsqueda de alguien que no volvió.

     

     

    Gracias por la esperanza, Abuelas 

     

     

      

     

     

  • Facebook: tropezón y crisis

    La compañía de Mark Zuckerberg atraviesa un periodo de turbulencias como nunca jamás vivió. Escándalos, falsificaciones y sospechas atentan contra su valoración financiera. Su impacto en el ecosistema digital perdurará aun si la empresa cayera al precipicio.

    Por Martín Becerra | Profesor e Investigador UBA, UNQ y Conicet

     

    La noticia, esperable, no deja de impactar: por primera vez desde su concepción en 2004, Facebook acusó un descenso en el número de usuarios activos en Europa. Si tan sólo se tratara de la moderación de su, hasta ahora, crecimiento vertiginoso representado en 2230 millones de usuarios, el amesetamiento no sería una mala nueva. En sus mercados más rentables y maduros, Estados Unidos y Europa, es lógico que Facebook detenga su crecimiento ya que en la población adulta se acerca a un nivel de saturación estadística (más del 90 por ciento es usuaria de la red). Es una escala envidiable para cualquier otra compañía, sea cual sea su rama de actividad. Lo que para Facebook es estancamiento, para el resto es utopía. 

    Pero el escenario es bastante más complejo y se combina con el escándalo de la venta de datos de millones de personas por parte de la red social, con la manipulación canalizada vía Cambridge Analytica en las elecciones presidenciales de Estados Unidos y del Brexit (entre otras), con el efecto contagio de las fake news, con la falsificación de cuentas para incrementar artificialmente la audiencia de la plataforma, y con la censura privada de cuestiones tan emblemáticas como la foto de la niña del Napalm o la Declaración de la Independencia estadounidense, donde la corporación tiene su casa matriz. Las citaciones recurrentes a Mark Zuckerberg y otros ejecutivos de la empresa por parte de legisladores en los países centrales le agregan pimienta a un combo en el que la palabra “pérdida” (de ingresos, de usuarios, de prestigio) se repite con cada vez mayor frecuencia. Tanto, que la valorización bursátil de Facebook sufre una erosión tan importante como impensada hace un año. 

    El periodista Gerrit De Vynck, de Bloomberg, dijo el jueves 26 de julio pasado, cuando las acciones de Facebook se desplomaron en Wall Street casi un 20 por ciento, que “la pérdida de Facebook es de aproximadamente 2/3 del tamaño de la pérdida de mercado total en el Martes Negro de 1929, incluso ajustada por inflación. Ese fue el peor día del terrible mes que terminó con los pujantes años 20 y marcó el comienzo de la Gran Depresión". El tiempo dirá si las desventuras bursátiles de la compañía se reducen a una ralentización de los beneficios que produjo hasta este año o si el problema, como todo parece indicar, es mayor. 

    La acumulación de tropiezos se traducen en pérdidas, de tenor y naturaleza distintos, y esa senda conduce a la crisis. Puede que no sea crisis terminal, que el tropezón no sea caída definitiva, pero es una situación de descontrol desconocido por uno de los gigantes tecnológicos globales más exitosos y el de mayor calado. Y las respuestas, prometidas por Zuckerberg y sus voceros, no llegan o carecen de eficacia. Sobre llovido, mojado: las nuevas normas europeas de protección de datos personales son más rigurosas con los intermediarios de Internet cuyo negocio se basa, esencialmente, en la gestión y comercialización de esos datos, restringiendo su discrecionalidad y, en consecuencia, afectando su modelo de negocios. Malas noticias no sólo para Facebook, sino también para Google o Amazon. 

    Crisis es el término que usan, con cierto regocijo, los medios tradicionales, que amplifican los traspiés de Facebook y la errática senda que tomó su conducción corporativa. Cada fallido de Zuckerberg en el Congreso de Estados Unidos fue festejado por los editores periodísticos de los principales medios como un guiño a aquel refrán que recomendaba esperar en la puerta de casa que pase el cadáver del enemigo. Aunque los periodistas más lúcidos saben en su fuero íntimo que su casa ya no es lo que era, que Facebook es más bien un “eneamigo” (ya que les aportó tráfico y visitas a sus contenidos) y que no hay nostalgia que pueda reconstruir los medios de su edad dorada. Aún si los tropiezos que por ahora son accidentes de Facebook (no su deceso) se agravaran, el ecosistema digital llegó para quedarse y la aparición de nuevos intermediarios reemplazará, eventualmente, a la compañía fundada por Zuckerberg. 

    La crisis de Facebook puede ser una oportunidad para que los medios tradicionales promuevan la discusión pública sobre el destino de los ingresos que produce la circulación de los contenidos que los tienen a ellos como usinas principales, aunque la intermediación de Facebook o Google haya logrado capturar gran parte de su comercialización. Tal vez el saneamiento de varias de las prácticas más nocivas que protagonizó Facebook en los dos últimos años, hoy en pleno proceso de estallido, pueda ser aprovechado por los medios para revisar uno de los nervios más sensibles y menos transparentes del ecosistema digital. 

     

  • Felices Grietas

     

     

     

    Por Carlos Presman | Ilustración: Luis Paredes

    Médico especialista en gerontología, docente y escritor 

     

     

    Prefiero la información al consejo médico. Todos deberían acceder a los conocimientos de la salud y en especial a los de contenido preventivo. Por experiencia, las fiestas de fin de año son una excepción, razón por la cual me permitiré sugerirle algunas recetas:

     

    Celebraciones múltiples

    Existe la compulsión a festejar el fin de año con cuanta persona tiene usted contacto. Vecinos, compañeros de trabajo, ex alumnos (desde el jardín de infantes a la universidad); los del gimnasio, los del fútbol, la pesca, la peluquería, el naranjita que cuida el auto, los muchachos de la recolección de residuos, las chicas de pilates. La convocatoria es siempre la misma: tenemos que juntarnos a brindar. El menú también es idéntico: sidra con pan dulce. ¿Por qué "tenemos"? ¿Quién lo obliga a celebrar con quienes no tiene nada en común? ¡Y con una sidra tibia a media mañana que le garantiza jaqueca para el resto del día! Simplemente diga no, verá que su hígado se lo agradece y sus vínculos personales no sufren ningún cambio.

     

    El pan dulce

    Los hay de dos tipos, el seco que le regalan en su trabajo y el esponjoso especial que compra para el veinticuatro. Ambos desagradan casi por igual; cómo serán de feos que se elaboran, gracias a Dios, una vez al año. Son contados con los dedos de la mano los que lo comen sin sacarle las frutas abrillantadas (que sólo sirven para manchar el piso de rojo intenso y verde flúo, ya que no las consumen ni las hormigas). Con la mano en el corazón, en los 40 grados de la siesta cordobesa, ¿usted preferiría un pan dulce o una sandía helada? Para agravar la molestia, el popular pan dulce viene en el combo de garrapiñadas y turrones. Una ingesta mínima de esos componentes le garantiza las calorías para todo el año.

     

    El pino de Navidad

    ¿Por qué insistir con esta conífera réplica en plástico made in China? ¿Por qué agregarle esas lucecitas que aumentan la temperatura del living, impiden la oscuridad para el sueño, consumen electricidad y en el mejor de los casos son horribles? Termine con la foránea ornamentación del pinito, y si su familia insiste para el pesebre o los regalos, opte por el autóctono algarrobo de Navidad, o el piquillín (que ya viene con las bolitas), o el tala, o el espinillo, o el árbol que tengamos en el patio o la vereda: olmos, paraísos o crespones. Pasadas las fiestas, las lucecitas, los adornos y el famoso pinito ocuparán todo el placard por un año, cuando no tenemos dónde guardar la ropa de invierno.

     

    Los regalos

    Usted debe ser parte del 99,99% que compra los regalos el 24 de diciembre a la tarde, en fervorosa peregrinación a shoppings, supermercados y jugueterías. Cuando por fin consigue lo que le pidió su hijo, porque todos los niños se complotan en requerir el mismo objeto de determinado color y marca, debe hacer una cola que sale fuera del local para poder pagar (o sea que ya no hay aire acondicionado), y al llegar a la caja la tarjeta no tiene fondos o no se la autorizan. Entonces manda un WhatsApp a su esposa que no responde, intenta llamarla al celular pero las líneas están saturadas y todos los de atrás lo quieren matar como a Cristo pero sin incluir la resurrección. Esto sucede mientras eructa la sidra que tomó a media mañana y lo invade una acidez retroesternal (más fea que fruta abrillantada de pan dulce) que usted presiente como un infarto, para colmo en Navidad.

    Considere comprar los regalos de las fiestas el 15 de enero: no hay nadie, pagará la mitad y sobretodo ganará en salud.

     

    El chequeo

    Para estas épocas se preparan las cenas, cierran los balances comerciales, se rinden materias finales, se elaboran informes de culminación del año y la lista sigue para cuanta tarea el hombre inventa con la finalidad de que diciembre sea literalmente fatal.

    Entonces, su médico no tiene mejor idea que pedirle el popular chequeo de fin de año y usted sale presuroso a su obra social. Allí descubre que algunos estudios no tienen cobertura, a otros les falta la firma del profesional y/o el diagnóstico y/o el resumen de historia clínica y/o el sello médico y/o alguien descubre que debe tres cuotas y no se los pueden autorizar. Respira hondo, sortea todas las dificultades burocráticas y sale a buscar los turnos personalmente porque todas las líneas con sus operadores están ocupadas. Los consigue en distintos centros médicos y a diferentes horarios. Nada más importante que la salud, reflexiona. Pero cuando va a buscar el auto que dejó unos minutitos estacionado en el caos céntrico, descubre que se lo está llevando la grúa municipal.

    Al retirarlo del corralón, le anuncian que además le han robado la rueda de auxilio y la radio, por lo que no podrá disfrutar de los clásicos villancicos navideños mechados con publicidad.

    El calor agrega el ingrediente ideal para el accidente cerebro vascular. Evite accidentes: no se haga el chequeo, que como se sabe es diagnóstico y no terapéutico. Insisto, no se haga chequeos a fin de año que todo lo que vivirá es en sí mismo una prueba ergométrica cardiovascular.

     

    La cena

    Antes del menú caben algunas reflexiones sobre la escenografía y los actores. Si después de horas de debates telefónicos, su esposa le confirma que cenan en su casa como el año pasado, el ante año y tantos otros como tenga memoria, relájese y ponga en piloto automático la situación. Diga a todo que sí, desde buscar un ananá el 24 a las 23 horas, hasta comprar una docena de sillas plásticas en el supermercado que está atestado por el 99,99% que está buscando regalos.

    Prepárese psíquicamente para que su cuñada/o, con quién está en los bordes opuestos de la “grieta”, caiga con los cinco chicos, con la suegra/o y aporte como único presente una sidra Rama Caída que le regalaron en la empresa (como el año pasado, el ante año y tantos otros como tenga memoria). Evite tocar cualquier tema del año electoral, incluso ningún tópico que incluya los apellidos Macri, Kirchner, Nisman o Maldonado; y tampoco palabras como: impuestos, lluvia de inversiones, fútbol paras todos, segundo semestre, asignación universal por hijo, gendarmería, maestros y CONICET.

    Aproveche y agregue en la lista invitados a su mamá/papá, abuela/o y logre el efecto neutralizador de juntar en un mismo evento a la familia propia y la política. Logrará así contrarrestar los comentarios sobre el pasado íntimo de cada uno.

    Si sabiamente concilia un umbral alto de tolerancia (piloto automático) con el efecto neutralizador de las presencias múltiples en la misma mesa, podrá brindar a las doce sin riesgos adicionales.

     

    Papá Noel

    Si por razones de necesidad y urgencia tuviera que disfrazarse de este globalizado personaje, adhiera a la indumentaria sugerida por el sindicato cordobés de papás noel para este año: ojotas rojas con short o zunga del mismo color y un fresco sombrerito tipo Piluso. Camiseta musculosa blanca con la inscripción roja en el pecho, tipo graffiti: Soy Noel... papá! El conjunto incluye el repelente de mosquitos y una cómoda mochila para transportar los regalos. Este disfraz le garantiza la prevención del golpe de calor, la deshidratación y el mal humor depresivo que le causaría impostar a un gordo friolento en la época en que Febo derrite el asfalto.

    Para terminar, y como buen médico, debería sugerirle que se haga un regalo: abandone el tabaco, coma equilibradamente y todo casero, realice actividad física, modérese en el alcohol y duerma ocho horas. Pero como nada molesta más que escuchar lo que uno ya sabe, sólo le recuerdo que el 29 de diciembre es casi igual al 2 de enero y que el 31 de diciembre es el último día del año, no de la vida. Actúe en consecuencia y pase unas fiestas tranquilas, porque para la felicidad, no alcanza con el deseo.

     

     

  • Fiestas de fin de año: del deseo de renovación a las compras impulsivas

    Es un hecho global que las festividades de diciembre son acompañadas con la adquisición de objetos nuevos de distintas clases. Según los datos disponibles, la segunda quincena del último mes del año es fundamental para las ventas en Argentina, incluso en épocas críticas. La psicología económica y el psicoanálisis realizan interpretaciones que permiten comprender el fenómeno del consumo en la actualidad.

     

    Por Luz Saint Phat

    Revista COLSECOR | DIC

    Desde A Christmas Carol de Charles Dickens –novela que ha sido llevada al cine en distintas versiones- hasta películas más recientes como The Holiday, la gran pantalla rescata cada diciembre los valores que tradicionalmente están asociados a las fiestas de fin de año. La fe, la generosidad, la importancia de los seres queridos y el agradecimiento son los protagonistas más frecuentes en un sin número de producciones cinematográficas y televisivas.

    Pero -en este caso- lo que pasa en las películas, pocas veces pasa en la realidad.

    En contraposición, pareciera que cada fin de año el actor central es el consumo. En general, la sociedad occidental asiste en los últimos meses a una explosión en las compras. Se adquieren artículos de indumentaria, dispositivos tecnológicos, y hasta variados alimentos y bebidas. Este es, decididamente, un fenómeno global que se manifiesta como un incremento importante en las ventas.

    En este sentido, la psicología económica y el psicoanálisis brindan algunas herramientas para comprender el fenómeno y para reflexionar sobre nuestras propias acciones.

     

    Cuestión de época

    En la Navidad de 2016, en Argentina se facturó un total de $30 mil millones de pesos relacionados con las compras de la festividad, según informó oportunamente la Federación de Cámaras y Centros Comerciales de la República Argentina (Fedecámaras).

    Mientras, para la misma época, la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) indicó, que aunque el año pasado se caracterizó por una baja en el consumo en general, el mes de diciembre “superó las expectativas de los empresarios del sector”.

    En el caso particular del país, durante las últimas festividades, se conjugaron una serie de factores que impulsaron las compras, específicamente durante la segunda quincena del mes de diciembre. Entre estos, CAME destacó el cobro del aguinaldo, los planes de compras con cuotas extendidas y las promociones y descuentos de comercios y tarjetas de crédito. En tanto, entre ambas asociaciones, indicaron que el ticket promedio de los regalos se ubicó el año pasado en alrededor de 500 pesos.

    Pero más allá de las singularidades y las cifras que adquiere este fenómeno en el país, la cuestión del aumento del consumo en fin de año puede interpretarse como una cuestión de época.

     “Es posible que la idea de fin de año, como corte simbólico en lo real del tiempo, produzca un sentimiento de caducidad y la necesidad de una renovación que se acompaña del deseo de cosas nuevas. Es común que las personas al terminar el año hagan evaluaciones sobre lo positivo y negativo, un balance, como se dice, y siempre llegan a que se merecen un premio”, explicó sobre este tema José Vidal, quien es  psiquiatra, psicoanalista miembro de la Asociación Mundial de Psicoanálisis (AMP) y de la Escuela de Orientación Lacaniana (EOL), y adherente al Centro de Investigación y Estudios Clínicos (CIEC).

    “También es frecuente que ante este cierre del ciclo se quiera premiar a los hijos, a los empleados y seres queridos por el esfuerzo realizado. Y el modo es hacer regalos, objetos que se compran”, agregó el especialista.

    No obstante, Vidal también advirtió que estas conductas se enmarcan en el auge del capitalismo. “Lo que comanda nuestra época es el discurso capitalista. Y en él se trata de sumar cada vez un objeto más. Es el discurso que promete la felicidad que vendría asociada a un objeto nuevo. La técnica proporciona constantemente nuevos objetos ofrecidos en el mercado. La astucia del mercado es asociar este empuje al consumo con los elementos simbólicos propios de la tradición y los lazos sociales, como son las fiestas navideñas, las de Año Nuevo o el Día de la Madre. Las relaciones humanas quedan así colonizadas por el mercado que las torna fiestas de compras.”

    “La mercancía, como lo observó Marx, es un fetiche, es decir, no es algo útil, sino que es un objeto misterioso y metafísico. De ahí el éxito del mercado. Lo importante es ese brillo, lo fascinante y subyugante de la mercancía en sus intercambios. Las fiestas de fin de año mezclan lo religioso con la dionisíaco y ahí es donde el mercado mete su influencia porque la mercancía tiene ese carácter místico”, agregó Vidal.

     

     

    El desafío de la racionalidad

    Por otro lado, según la información disponible en el campo disciplinar de la piscología económica, durante las fiestas de fin de año se incrementan las compras por impulso, las cuales aumentan aún más si el individuo posee mayores ingresos.

    Se trata de un consumo poco informado y circunstancial que puede ser del tipo no planeado –que es cuando se realizan adquisiciones no planificadas pero los objetos se encuentran en el repertorio de las necesidades de la persona- y las compras propiamente impulsivas de artículos no necesarios.

    “El consumo se concentra en diciembre porque las personas disponen de mayores recursos económicos. Se juntan el medio aguinaldo y las vacaciones, en general. También, por otro lado, las fechas ponen un límite que incrementa la angustia por tener el objeto”, explicó por su parte Patricia Altamirano, psicóloga, magister en Administración de Empresas y profesional a cargo del Área de Psicología Económica de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC). “En este sentido, es importante reflexionar sobre los errores que cometemos”, agregó Altamirano.

    “Lo primero, sería evitar las compras que requieren de racionalidad en la decisión por los montos, por la importancia estratégica que tienen en el hogar y porque son bienes duraderos. Este tipo de operaciones económicas requieren de un análisis profundo de las ofertas existentes en el mercado. Por eso hay que evitar comprar estos artículos en diciembre y adquirirlos con más tranquilidad e información en otra época del año”, dijo la especialista.

    “Otra cuestión para tener en cuenta es lo que, en psicología económica, se denominan heurísticos de disponibilidad. Esto se aplica a cuando tenemos información precisa sobre una compra que vamos a realizar y, por ejemplo, nos cruzamos con una persona que nos hace cambiar de opinión y adquirimos otro objeto. Así, muchas veces -erróneamente- valoramos más la información disponible a mano que las decisiones racionales que hemos evaluado previamente”, indicó Altamirano.

    En tanto, para las personas que están más predispuestas a comprar impulsivamente, la psicóloga recomendó poseer mucha información antes de ir a los lugares donde se adquiere el producto y pasar poco tiempo en las tiendas para evitar las compras más irracionales.

    Por último, Altamirano también recomendó evaluar en profundidad las ofertas existentes durante estas fechas. “Si analizamos bien, 70% de las ofertas que llegan por distintos medios no son reales. A pesar de que se incrementan hacia fin de año, no hay grandes ofertas en Navidad”, dijo.

    “Lo importante es, fundamentalmente, adquirir objetos que están vinculados con la generación de espacios de afectividad, intercambio y alegría de las familias y dejar las compras más importantes para otro momento”, concluyó la especialista.

     

    Final de película

    El poder reflexionar sobre distintos aspectos ligados al consumo puede ser una herramienta útil para discernir qué importancia le da cada uno a la compra de objetos durante las fiestas de fin de año.

    En este sentido, reconocer a las personas cercanas con obsequios puede ser una tradición que contribuye a la generación y sostenimiento de los vínculos y a la renovación de los compromisos.

    No obstante, desarrollar conductas impulsivas no sólo puede poner en jaque la economía familiar, sino que además otorga al mercado un rol protagonista durante las fiestas.

    Aún a pesar de la fascinación que generan las mercancías, las compras informadas, racionales y rápidas pueden ser también el final de una película que deja espacio para disfrutar de los rituales de fin de año y de los lazos más cercanos.

  • Figuras ocultas en órbita

     

     

     

     

     

    Por Aleja Páez | Investigadora y profesora universitaria

     

    En los 60, la pregunta sobre quién sería ‹‹el primero›› marcaba el ritmo de la carrera espacial entre los EEUU y la Unión Soviética. En lanzar naves, en llevar vida al espacio y, por acumulación progresiva, quién sería el primero en consagrase como potencia espacial.

    En la película basada en hechos reales Figuras Ocultas (2016) se muestra la obsesión de la NASA por superar a sus competidores rusos que, antes del alunizaje, los aventajaban en todo. A diferencia de otros productos sobre el tema, este film no focaliza en peripecias tecnológicas ni en las hazañas de los astronautas. Sí detalla la minucia de la competencia y la importancia de los cálculos humanos, más la incorporación del cómputo de máquinas IBM.

    En ese contexto, narra la historia de tres matemáticas afroamericanas hasta ahora desconocidas. Se trata de Katherine Johnson, Mary Jackson y Dorothy Vaughan, cuyo desempeño resultó fundamental para el éxito estadounidense en la carrera espacial.  Al igual que sus colegas astronautas, estas mujeres, llamadas entonces las calculadoras con falda, también fueron las primeras en conquistar terrenos inexplorados. En la NASA, ubicada en un estado segregacionista del sur, en un momento en el que los afroamericanos luchaban por sus derechos civiles, para estas mujeres el progreso resultaba más difícil que ir a la luna.

    Gracias a su esfuerzo y, un poco, la apertura de algunos sin actitudes racistas, lo lograron. Aunque el hilo conductor pasa por el rol de las científicas en la serie de ensayos que culminaron en la misión tripulada del Friendship 7, el aspecto más destacable del film es que cuenta en paralelo la cotidianeidad de tres madres, devotas religiosas y amigas determinadas por la contundencia de la discriminación legal de su época.

    Ahí radica la originalidad de esta película, basada en el bestseller homónimo de Margot L. Shetterly. A través de un montaje minimalista, con secuencias dinámicas musicalizadas con ritmos emblemáticos para los afroamericanos como el R&B, el jazz y algunas notas de rock (autoría de Pharell Williams, también co-productor), el film da cuenta de la segregación sin regodear en el sufrimiento. Desde esa perspectiva, Figuras Ocultas se separa de otros films memorables como 12 Años de Esclavitud, que encarnan la violencia y vejaciones físicas que padecieron históricamente los afroamericanos en su país. Esto no significa que la marginación no sea visible. Se la representa desde el ángulo de la resiliencia de las protagonistas, como en una  escena que se repite: el trote de 800m en tacos de Johnson para ir al baño, ya que en su edificio no habían sanitarios para ‹‹gente de color››.

    En un año en el que las academias toleraron reivindicaciones culturales, este film fue nominado a Mejor Drama en los Oscars. Además, impuso el tópico #HiddenFigures para reconocer el rol de mujeres oculta(da)s en la historia y la actualidad. Así, el público y las cuentas de la película en redes colaboran en poner a más figuras ocultas en órbita.

     

     

    “HIDDEN FIGURES” (Talentos Ocultos) es la increíble historia jamás contada de Katherine Johnson (Taraji P. Henson), Dorothy Vaughan (Octavia Spencer) y Mary Jackson (Janelle Monáe), tres mujeres afroamericanas que trabajan en la NASA y que sirvieron de cerebros detrás de una de las más grandes operaciones en la historia: el lanzamiento del astronauta John Glenn, un logro impresionante que restauró la confianza de la Nación, dio vuelta la carrera espacial y recorrió el mundo. El trío visionario cruzó todas las líneas de género y raza para inspirar a las generaciones a soñar en grande.

     

     

  • Fragmentado y con clima electoral, el Congreso se reunió menos que nunca

    En minoría, el oficialismo no logró construir una alianza duradera con sectores de la oposición que habían apoyado leyes importantes en los dos años anteriores. Se alcanzó un récord de improductividad en cantidad de leyes aprobadas y de sesiones realizadas.

  • Fragmentado y con clima electoral, el Congreso se reunió menos que nunca

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  • Fundación COLSECOR | Identidad colectiva y horizonte de largo plazo

  • Fútbol: sentimiento, intereses y drama verdadero

    La gran pasión de las multitudes argentinas despertó con el siglo 20 y desde entonces se convirtió en uno de los bastiones de la cultura popular, así como en caldo de violencia y grandes intereses. Muchos episodios lo han conmocionado, y uno de los más controvertidos fue el que tuvo que ver con la superfinal de la Copa Libertadores 2018.

  • G20: la sombra de Trump sobre la cumbre de Buenos Aires

    Argentina se apresta a ser anfitriona del G20. Trump, que ha confirmado su presencia, ha aguado la fiesta en las dos últimas cumbres en las que estuvo: ¿pasará lo mismo en Buenos Aires?

     

    Por Gabriel Puricelli

    Coordinador del Programa de Política Internacional del Laboratorio de Políticas Públicas.

     

    Establecido en 2008, cuando el mundo se asomaba al abismo de la crisis desatada con la quiebra del banco Lehman Brothers, el Grupo de los 20 (G20) tendrá su decimotercera cumbre en Buenos Aires, el 30 de noviembre y el 1 de diciembre. Los 20 socios de este grupo, 19 países y la Unión Europea, producen hoy tres cuartas partes del producto interno bruto del mundo. La idea de sentarlos alrededor de una mesa surgió del reconocimiento por parte de Estados Unidos tanto de que se hacía necesario un mecanismo de coordinación macroeconómica ante un momento difícil, como de que en el mundo había una ecuación de poder en la que China y los llamados países emergentes tenían un papel que ya no se podía soslayar.

    Esas dos constataciones fueron suficientes para decidir jerarquizar una instancia que ya había puesto en marcha en 1999 el entonces Ministro de Finanzas de Canadá, Paul Martin, bajo la forma de una reunión periódica de ministros de economía y finanzas y presidentes de bancos centrales, y transformarla en una reunión de jefes de gobierno. Desde el primer encuentro a ese nivel, en 2008 en Washington, sucesivos líderes se han reunido en 12 ocasiones, a ritmo anual desde 2011. En 2009 y 2010, mientras duró la Gran Recesión, estuvieron obligados a reunirse dos veces cada año.

     

    El G20 no existiría si los países de mayor desarrollo relativo, que en 1977 establecieron el Grupo de los 7 en su configuración actual (Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y Reino Unido) no hubieran llegado a la conclusión de que era imprescindible el reconocimiento político de los poderes emergentes y la coordinación macroeconómica y financiera con ellos para salir de la espiral descendente que había desatado la quiebra del banco de inversión de Nueva York. La apuesta inicial de sumar a Arabia Saudita, Argentina, Australia, Brasil, China, Corea del Sur, India, Indonesia, México y Sudáfrica rindió algunos frutos: evitó respuestas proteccionistas que hubieran podido limitar el comercio internacional en un momento en que se necesitaba de su dinamismo para relanzar la actividad económica y estableció acuerdos de regulación financiera (conocidos como Basilea III) que obligaron a los bancos del mundo a aumentar sus reservas de capital para hacerlos menos vulnerables a eventos como la crisis de las hipotecas en Estados Unidos.

    Nacido bajo el signo de esa crisis, cuando la recuperación de la economía global se mostró firme, algo del interés inicial de los países del G7 se debilitó y la ruptura entre Estados Unidos y Europa Occidental, por un lado, y Rusia, por el otro, a raíz de la anexión por parte de esta última de la península de Crimea, en 2014, puso en duda su continuidad. Sin embargo, una circunstancia ayudó a salvarlo: ese año, la organización de la cumbre anual le tocó a Australia, un país que tenía (como varios otros dentro del grupo) un interés muy fuerte en preservarlo. En tanto Australia no forma parte ni del G7, ni es miembro permanente del Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas, el G20 es para ese país la instancia internacional más importante de la que participa. Al país-continente del sur lo sucedió otro en la misma condición: Turquía, en 2015. Se puede decir que los poderes medianos rescataron al G20 de su pérdida de relevancia en un momento clave.

    Para la cumbre de 2016, en China, país que sí está en el Consejo de Seguridad, pero no en el G7, el proceso parecía recuperar una velocidad de crucero: aún sin recuperar la centralidad de sus primeros años, todo apuntaba hacia su consolidación.

    Sin embargo, en enero de 2017 llegó a la Casa Blanca un presidente que vendría a hacer trizas la siempre problemática relación de Estados Unidos con el multilateralismo. Con Donald Trump, la idea de que para el poder casi absoluto de la superpotencia es conveniente buscar algún consenso con las otras naciones en algunos temas de interés común para obtener el asentimiento de éstas a aquel poder fue reemplazada por la noción cruda de que ese poder se va a imponer cuando y como lo considere necesario y que cualquier negociación va a ser de a dos y no en mesas que incluyan actores no indispensables. La cumbre del G20 del año pasado en Hamburgo fue testigo de la puesta en práctica de ese nuevo enfoque, alejado tanto del intervencionismo de alta intensidad de los años de George W. Bush, como del más solapado y prudente de Barack Obama.

     Aislado en su fortaleza, Trump se desentiende de los asuntos del mundo en tanto éstos no afecten de manera directa la vida en su país y rehúsa poner límites a las acciones de su país que puedan ser nocivas para el resto del planeta. Una expresión clara de esa visión fue el retiro de Estados Unidos del Tratado de París sobre cambio climático y del plan de acción apoyado por el resto del G20. La cumbre de Alemania, estaba destinada a ser un momento de discordia: por primera vez en su historia, los líderes emitieron un comunicado en el que convivían dos visiones distintas sobre el asunto crucial del calentamiento global.

    Sin sospechar que esos eran los Estados Unidos que se venían, Argentina se había postulado en la cumbre de Hangzhou para ser sede de la cumbre en 2018. Como anfitriones no sólo de esta reunión de jefes de estado en Buenos Aires, sino de la multitud de reuniones ministeriales y de grupos temáticos que han tenido lugar desde principios de año, nuestro país sabe bien que Estados Unidos tiene hoy tan poca vocación de acordar como la que mostró en Hamburgo. Tiene, además, enfrentamientos bilaterales abiertos y en su fase álgida con otros dos miembros del G20: China y Turquía.

    Con el cambio de gobierno en 2015, Argentina entró en una fase de optimismo internacionalista que la llevó a ofrecerse como anfitriona de varios eventos que representan importantes desafíos logísticos y que ofrecen interesantes oportunidades de visibilidad. Esa apuesta al multilateralismo se ha topado con un entorno internacional cada vez más receloso de la apertura y la colaboración. La reunión ministerial de la Organización Mundial de Comercio llevada a cabo en Buenos Aires en diciembre de 2017 concluyó en un sonoro (y previsible) fracaso, a pesar de haber brillado en términos logísticos. ¿Es ese el destino de la cumbre del G20?

    De los múltiples obstáculos que la cumbre debía atravesar, hay uno que parece haber sido franqueado: Trump ha confirmado su participación. El nubarrón que pendía sobre el evento era la posibilidad de que el presidente estadounidense eligiera seguir radicalizando su actitud: pasó de manifestar un desacuerdo puntual en Hamburgo a, más recientemente, en junio pasado, retirar (con notificación vía Twitter) su firma del comunicado de la cumbre del G7 en Canadá. En Buenos Aires, una cumbre sin la representación del país más importante del grupo hubiera sido un fracaso desde el principio: con su presencia, ¿lo terminará siendo en el final?

    La situación del mundo desde la llegada de Trump no deja de ensombrecerse: que los líderes del mundo lleguen pronto a una Argentina también ensombrecida es una postal elocuente de esta hora.

     

     

     

  • General Acha, y una historia para el cine

    Por Matías Cerutti | Viajero, cronista y narrador  

     

    Una mujer se entera a los 60 años de que podría ser hija de un hacendado que dejó una herencia de 40 millones de dólares.  A partir de ese momento comienzan a ocurrir una serie de acontecimientos que convierten a esta localidad del sur de La Pampa en el escenario de un macabro policial negro.

     

    “Mirá esos muchachos lo mal que están y lo bien que podrían estar con la plata de Rufino Otero”, escuchó Miguel Juárez en medio de un asado.  Hasta ese momento nadie se había atrevido a mencionar ese parentesco delante de los Juárez, pero el vino de esa noche no le permitió medir el tono del comentario a Pancho Larzábal, ni tampoco  percatarse de que uno de ellos estaba presente en el lugar.

    Era 1997, hacía 14 años que Rufino Otero había muerto dejando  26 campos por un total de 50 mil hectáreas, 15 casas, 5000 cabezas de ganado, y hasta dos aviones.

    Cuando Rufino Otero murió todo eso quedó para su mujer,  Elisa Arenaz, quien poco antes de morir, en 1990, dejó toda la herencia en manos de su sobrino Darío Sarasola Arenaz.

    El rumor que daba vueltas por el pueblo era que doña Eva Paole, viuda de Raúl Juárez y madre de Miguel, Horacio y José, era hija de Rufino Otero.

    El 2 de agosto de 1999, Eva Paole  presentó  una demanda de filiación por la supuesta paternidad de Rufino Otero y una reivindicación de bienes, es decir, el reclamo de la herencia de Otero.

    El 29 de septiembre de 1999, la justicia comprobó que la tumba de Rufino Otero había sido profanada.  

     

    Portal de ingreso a la localidad 

     

    El show de los muertos

    “Ese no es Rufino”, afirmó Omar Otero, sobrino y médico personal de Rufino Otero, cuando abrieron el Cajón para corroborar las denuncias de profanación del cadáver.

    Eva Paole podía demostrar ser hija biológica de Rufino Otero con un estudio de ADN, ahora, con la confirmación de la profanación del cadáver del hacendado, se iniciaba una nueva batalla legal. Esta causa a cargo del juez  Álvarez quedó estancada.

    Tras las denuncias de Eva Paole, la justicia había ordenado la inhibición de los bienes de Sarasola, sospechosamente, los abogados que por aquel entonces defendían a Paole no  impulsaron este expediente y un año después esta orden se levantó. Además pidieron estudios de ADN para Eva Paole y el cadáver que estaba en el féretro de Otero, estos estudios se hicieron en el año 2003 y, obviamente, el cotejo genético dio negativo.

    En 2006 se hizo un nuevo cotejo genético, esta vez entre los cadáveres de los padres de Rufino Otero y el cuerpo que se encontró en el féretro, con lo cual se confirmó el cambio de cadáveres, pero la muestra no fue suficiente para corroborar si eran o no los abuelos de Eva Paole.

    Mientras los Juárez trataban de dar con alguna veta de la justicia que impulsara sus demandas, el caso seguía dando vueltas por los bares, las esquinas, las plazas de Acha y, ahora también por las radios y los diarios del país.

    En 2007, un informante anónimo  se contactó con diferentes medios de comunicación contando que el cuerpo que ocupaba la tumba de Otero pertenecía a Alberto Salvini, un hombre que había muerto en la calle en 1989 y que debía estar sepultado en el cementerio de Toay, localidad pegada  a Santa Rosa de La Pampa.  El hijo de Salvini pidió a la justicia que se abriera la tumba de su padre, cuando los forenses fueron hasta allí se encontraron con el cadáver de una mujer.

    El informante dijo también que toda esta información había sido entregada a la policía en 2004, y que una de las personas que habían participado del cambio de cadáveres era un  pintor llamado Hugo Bustos, que además trabajaba en el sector de la funeraria de la cooperativa de Santa Rosa.

    Hugo Bustos murió, junto a su hijo, el 18 de mayo de 2004 en un “extraño accidente”: se desengancho el andamio en el que estaban parados mientras pintaban el décimo piso de un edificio en Santa Rosa.

     

    El largo camino hacia la identidad

    Con nuevos abogados Eva Paole logró que se hicieran estudios de ADN de su madre, Josefa Paole, y de la madre de Rufino Otero, Justina Portas.  También se analizaron todos los patrones genéticos obtenidos de los restos cadavéricos de los hermanos de Rufino.  Todos estos estudios, cotejados  con el patrón genético de Eva Paole, dieron información necesaria para que el Pricai (Primer Centro Argentino de Inmunogenética, dependiente de la Fundación Favaloro) estableciera que existía un 99.999 % de probabilidad de que Rufino Otero sea el padre biológico de Eva Paole.

    Eva tuvo que esperar hasta septiembre de 2012 para que la justicia pampeana sentenciara que era hija de Rufino Otero.  La sentencia fue emitida por el Juez Claudio Soto cuando la jueza titular, Gabriela Pibotto, quien estuvo a cargo de la extensa causa, se encontraba de licencia con carpeta médica.

    Mientras tanto, los bienes dejados por Rufino Otero se seguían vendiendo.  La jueza Gabriela Pibotto había rechazado dos medidas cautelares para inhibir los bienes en manos de Darío Sarasola, quien, según registros oficiales, muere en el año 2007.

    A pesar de la sentencia del Juez Soto, la bicicleta judicial seguía pedaleando en falso.  Cansada de tanto vericueto y de instancias  de apelación, sumado a la muerte de su hijo Miguel, Eva Paole terminó arreglando con los abogados de los herederos de Darío Sarasola por una cifra muchísimo menor a lo que le correspondía como heredera del millonario hacendado.

     

    Ingreso a la estancia donde trabajó la madre de Eva Paole y donde ella misma vivió y trabajó sin saber que era la hija del sueño

     

    Orgullo y prejuicio

    “Es un tema escabroso”, me dice alguien de la cooperativa cuando le digo que ando buscando información sobre la herencia de Otero. “Darío Sarasola se equivocó, tendría que haber arreglado desde un principio”, asevera convencido un vecino de Acha, que además es abogado.

    “El dinero,  y las relaciones de poder lo llevaron a creerse capaz de cualquier cosa”, Mauro, un camionero conversando en la estación de servicio.

    Cuando Sarasola se quedó con la fortuna de Otero se fue a vivir a un country a Buenos Aires y desde allí solía venir de visita a sus estancias acompañado de personajes como  la ex esposa de Carlos Menem, Zulema, y su hija Zulemita, el corredor de autos Silvio Oltra, quien falleció junto a Carlitos Menem en un accidente en helicóptero, el ex senador nacional y ex secretario de Agricultura, Antonio Berhongaray y el ex fiscal de la Cámara de Casación Penal, Juan Martín Romero Victórica.

    “estaba acorralado”, dice Jessica Juárez, nieta de Eva Paole,  una de las que sostiene la teoría de que Sarasola no está muerto: “Había testigos que vieron gente de su entorno cuando murió el pintor que cambió los cadáveres en Toay.  Se lo vio pocos días antes por Acha y nadie sospechaba que estuviera gravemente enfermo, además el panteón de su familia está en este pueblo y él fue enterrado en Bs As, nadie que yo conozca vio su cadáver el día del supuesto entierro”.

     

    La Chacha

    Eva abre la puerta de su casa. Me presento y le cuento que vengo de Córdoba para hablar con ella.  Ella amaga a cerrar la puerta, dice que no tiene ganas de hablar de ese tema por el que seguramente la estoy buscando.  Pero se queda, y habla.  Eva Paole nació en General Acha hace 80 años.  Ella es de ahí. De Acha; desde siempre.  Ella está cansada y decidió hace un tiempo no volver a hablar del tema.  Pero Eva Paole, viuda de Juárez, es del pueblo.  Y si alguien golpea su puerta ella atiende.  Eva tiene valores claros y no es irrespetuosa con sus visitas.  Eva Paole, “la Chacha”, sabe ahora que su apellido verdadero es Otero, pero “no me sale decirlo”, dice.

    La Chacha se relaja, sonríe, y habla.  Dice que decidió firmar un acuerdo por migajas vencida por el cansancio y la injusticia. “Tendrían que estar todos presos, toda esa mafia de abogados, jueces y empresarios corruptos”, y ahora sí habla con bronca. Le pregunto por qué firmó ese acuerdo cuando ya se había demostrado que era hija de Otero, entonces su cuerpo se desinfla y sus ojos se tildan como si estuviesen detrás de unas lentes 3 D mirando su autobiografía. “Éramos cuatro, ahora somos tres.  Todo esto nos desgastó mucho y mi hijo mayor murió  en el medio.  Esto no se terminaba más, se dilataba y estaban todos comprados, tenía que seguir luchando hasta que quedaran todos presos.  Pero yo nunca quise nada, lo único que quería era saber si Otero era mi padre. Lo que me dieron es para mis hijos y mis nietos”.

     

    La casa donde vive la Chacha frente al hospital local 

     

    La madre de Eva, Josefa, vivía en General Acha pero trabajaba en la estancia de Rufino Otero.  Cuando Eva se casó con Raúl Juárez, éste empezó a trabajar de capataz para Otero y se fueron a vivir a la laguna de Utracán.  La chacha piensa ahora que seguramente su marido también sabía que Otero era su padre. “En Acha todos lo sabían, y yo me vine a enterar a los 60 años”.  

    La laguna de Utracán es un remanso de flora y fauna autóctona rodeada por un bosque de chañares y caldenes en medio de la pampa patagónica agroganadera. La laguna, que ahora es un hermoso  balneario de agua salada que la municipalidad de Acha concesiona a unos encargados, era parte de la estancia San Ernesto, donde Josefa trabajaba de mucama.  De todo lo que los Sarassola se habían quedado, lo que más le dolía a  Eva era esta Estancia. “yo no quería que se la quedaran ellos”, afirma con sólida y aquilatada firmeza.

    En Utracán, pegada a la estancia San Ernesto, se encuentra la Escuela Hogar N° 13 Justina P. de Otero.  “Lleva el nombre de la madre de Rufino”, aclara Eva.  ¿Su abuela?, Le pregunto, ella sonríe y dice con desencanto “Sí, mi abuela”.  

    Cuando Eva tenía 26 años y vivía en la laguna de Utracán, Raúl Juárez murió fulminado por un rayo.  Don Rufino (que además de empleador del obrero fallecido en ejercicio de su tarea,  era el padre biológico de la viuda), dejó a la chacha y sus hijos viviendo en el rancho del capataz.

    “Cuando mis hijos vinieron con eso de que Otero era mi padre empecé a relacionar algunos hechos, como la relación de confianza que tenía mi marido con el patrón y la ayuda indirecta que nos dio después de la muerte de Raúl, como dejarnos  algunos animales y que viviéramos en San Ernesto”.

    Eva ni se imaginaba lo que en realidad le correspondía y consideraba a Don Rufino un buen hombre que reconocía el trabajo de un empleado honesto. Ella decidió volver  a Acha  y empezar de nuevo con la ayuda de sus hijos quienes, con menos de 13 años, tuvieron que salir a trabajar.

    “Mis hijos pudieron salir adelante, nos costó mucho esfuerzo. No me quejo de nada, todo lo hice por ellos y mis nietos.  La gente de Acha me conoce, me quiere y me apoya”.  Eva Paole, la Chacha, apoyada en el picaporte de la puerta de ingreso a su casa, se estremece en un inocente lamento de niño despojado de un deseo: “no puedo dejar de pensar que diferente hubiese sido todo”.

    Eva sigue viviendo en su casita frente al hospital de Acha con su jubilación mínima. Pero la Chacha sigue siendo noticia en General Acha porque, como si fuera una fantochada de la diosa fortuna, de vez en cuando se gana el telebingo o la lotería.

     

    Apuntes de Acha
    General Acha, primer capital de la provincia de La Pampa, fue fundada el 12 de agosto de 1882 cuando el genocidio planificado por el Gral. Roca llega a Quetré Huitrú Lauquen  y se le ordena al general Manuel J. Campos ocupar militarmente el valle cubierto de antiguos caldenes, que con el tiempo también irían siendo erradicados de su territorio. Dos años después de su fundación se establece oficialmente la capital pampeana en General Acha y allí funcionaría hasta 1900, momento en que se la traslada a Santa Rosa de Toay.  Queda todavía el juzgado y cuando se decide su traslado, en 1904, un importante grupo de vecinos intenta impedirlo enfrentándose a la policía y ocultando documentación. Este hecho, “la revolución de Acha”, finalizó con la llegada de refuerzos policiales que detuvo a los manifestantes y se los llevó a Santa Rosa, junto con el organismo judicial.
     Así, sin originarios, ni caldenes, ni capital, ni juzgado, el pueblo de Acha siguió su camino. Quedó el tendido de vías férreas y el modelo agroexportador con el cual el Estado argentino se acopló a la distribución mundial de trabajo. Evidentemente, esta combinación fue bastante conveniente para algunos hacendados como Otero.Punta y Acha.