• Fiestas de fin de año: del deseo de renovación a las compras impulsivas

    Es un hecho global que las festividades de diciembre son acompañadas con la adquisición de objetos nuevos de distintas clases. Según los datos disponibles, la segunda quincena del último mes del año es fundamental para las ventas en Argentina, incluso en épocas críticas. La psicología económica y el psicoanálisis realizan interpretaciones que permiten comprender el fenómeno del consumo en la actualidad.

     

    Por Luz Saint Phat

    Revista COLSECOR | DIC

    Desde A Christmas Carol de Charles Dickens –novela que ha sido llevada al cine en distintas versiones- hasta películas más recientes como The Holiday, la gran pantalla rescata cada diciembre los valores que tradicionalmente están asociados a las fiestas de fin de año. La fe, la generosidad, la importancia de los seres queridos y el agradecimiento son los protagonistas más frecuentes en un sin número de producciones cinematográficas y televisivas.

    Pero -en este caso- lo que pasa en las películas, pocas veces pasa en la realidad.

    En contraposición, pareciera que cada fin de año el actor central es el consumo. En general, la sociedad occidental asiste en los últimos meses a una explosión en las compras. Se adquieren artículos de indumentaria, dispositivos tecnológicos, y hasta variados alimentos y bebidas. Este es, decididamente, un fenómeno global que se manifiesta como un incremento importante en las ventas.

    En este sentido, la psicología económica y el psicoanálisis brindan algunas herramientas para comprender el fenómeno y para reflexionar sobre nuestras propias acciones.

     

    Cuestión de época

    En la Navidad de 2016, en Argentina se facturó un total de $30 mil millones de pesos relacionados con las compras de la festividad, según informó oportunamente la Federación de Cámaras y Centros Comerciales de la República Argentina (Fedecámaras).

    Mientras, para la misma época, la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME) indicó, que aunque el año pasado se caracterizó por una baja en el consumo en general, el mes de diciembre “superó las expectativas de los empresarios del sector”.

    En el caso particular del país, durante las últimas festividades, se conjugaron una serie de factores que impulsaron las compras, específicamente durante la segunda quincena del mes de diciembre. Entre estos, CAME destacó el cobro del aguinaldo, los planes de compras con cuotas extendidas y las promociones y descuentos de comercios y tarjetas de crédito. En tanto, entre ambas asociaciones, indicaron que el ticket promedio de los regalos se ubicó el año pasado en alrededor de 500 pesos.

    Pero más allá de las singularidades y las cifras que adquiere este fenómeno en el país, la cuestión del aumento del consumo en fin de año puede interpretarse como una cuestión de época.

     “Es posible que la idea de fin de año, como corte simbólico en lo real del tiempo, produzca un sentimiento de caducidad y la necesidad de una renovación que se acompaña del deseo de cosas nuevas. Es común que las personas al terminar el año hagan evaluaciones sobre lo positivo y negativo, un balance, como se dice, y siempre llegan a que se merecen un premio”, explicó sobre este tema José Vidal, quien es  psiquiatra, psicoanalista miembro de la Asociación Mundial de Psicoanálisis (AMP) y de la Escuela de Orientación Lacaniana (EOL), y adherente al Centro de Investigación y Estudios Clínicos (CIEC).

    “También es frecuente que ante este cierre del ciclo se quiera premiar a los hijos, a los empleados y seres queridos por el esfuerzo realizado. Y el modo es hacer regalos, objetos que se compran”, agregó el especialista.

    No obstante, Vidal también advirtió que estas conductas se enmarcan en el auge del capitalismo. “Lo que comanda nuestra época es el discurso capitalista. Y en él se trata de sumar cada vez un objeto más. Es el discurso que promete la felicidad que vendría asociada a un objeto nuevo. La técnica proporciona constantemente nuevos objetos ofrecidos en el mercado. La astucia del mercado es asociar este empuje al consumo con los elementos simbólicos propios de la tradición y los lazos sociales, como son las fiestas navideñas, las de Año Nuevo o el Día de la Madre. Las relaciones humanas quedan así colonizadas por el mercado que las torna fiestas de compras.”

    “La mercancía, como lo observó Marx, es un fetiche, es decir, no es algo útil, sino que es un objeto misterioso y metafísico. De ahí el éxito del mercado. Lo importante es ese brillo, lo fascinante y subyugante de la mercancía en sus intercambios. Las fiestas de fin de año mezclan lo religioso con la dionisíaco y ahí es donde el mercado mete su influencia porque la mercancía tiene ese carácter místico”, agregó Vidal.

     

     

    El desafío de la racionalidad

    Por otro lado, según la información disponible en el campo disciplinar de la piscología económica, durante las fiestas de fin de año se incrementan las compras por impulso, las cuales aumentan aún más si el individuo posee mayores ingresos.

    Se trata de un consumo poco informado y circunstancial que puede ser del tipo no planeado –que es cuando se realizan adquisiciones no planificadas pero los objetos se encuentran en el repertorio de las necesidades de la persona- y las compras propiamente impulsivas de artículos no necesarios.

    “El consumo se concentra en diciembre porque las personas disponen de mayores recursos económicos. Se juntan el medio aguinaldo y las vacaciones, en general. También, por otro lado, las fechas ponen un límite que incrementa la angustia por tener el objeto”, explicó por su parte Patricia Altamirano, psicóloga, magister en Administración de Empresas y profesional a cargo del Área de Psicología Económica de la Facultad de Psicología de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC). “En este sentido, es importante reflexionar sobre los errores que cometemos”, agregó Altamirano.

    “Lo primero, sería evitar las compras que requieren de racionalidad en la decisión por los montos, por la importancia estratégica que tienen en el hogar y porque son bienes duraderos. Este tipo de operaciones económicas requieren de un análisis profundo de las ofertas existentes en el mercado. Por eso hay que evitar comprar estos artículos en diciembre y adquirirlos con más tranquilidad e información en otra época del año”, dijo la especialista.

    “Otra cuestión para tener en cuenta es lo que, en psicología económica, se denominan heurísticos de disponibilidad. Esto se aplica a cuando tenemos información precisa sobre una compra que vamos a realizar y, por ejemplo, nos cruzamos con una persona que nos hace cambiar de opinión y adquirimos otro objeto. Así, muchas veces -erróneamente- valoramos más la información disponible a mano que las decisiones racionales que hemos evaluado previamente”, indicó Altamirano.

    En tanto, para las personas que están más predispuestas a comprar impulsivamente, la psicóloga recomendó poseer mucha información antes de ir a los lugares donde se adquiere el producto y pasar poco tiempo en las tiendas para evitar las compras más irracionales.

    Por último, Altamirano también recomendó evaluar en profundidad las ofertas existentes durante estas fechas. “Si analizamos bien, 70% de las ofertas que llegan por distintos medios no son reales. A pesar de que se incrementan hacia fin de año, no hay grandes ofertas en Navidad”, dijo.

    “Lo importante es, fundamentalmente, adquirir objetos que están vinculados con la generación de espacios de afectividad, intercambio y alegría de las familias y dejar las compras más importantes para otro momento”, concluyó la especialista.

     

    Final de película

    El poder reflexionar sobre distintos aspectos ligados al consumo puede ser una herramienta útil para discernir qué importancia le da cada uno a la compra de objetos durante las fiestas de fin de año.

    En este sentido, reconocer a las personas cercanas con obsequios puede ser una tradición que contribuye a la generación y sostenimiento de los vínculos y a la renovación de los compromisos.

    No obstante, desarrollar conductas impulsivas no sólo puede poner en jaque la economía familiar, sino que además otorga al mercado un rol protagonista durante las fiestas.

    Aún a pesar de la fascinación que generan las mercancías, las compras informadas, racionales y rápidas pueden ser también el final de una película que deja espacio para disfrutar de los rituales de fin de año y de los lazos más cercanos.

  • Figuras ocultas en órbita

     

     

     

     

     

    Por Aleja Páez | Investigadora y profesora universitaria

     

    En los 60, la pregunta sobre quién sería ‹‹el primero›› marcaba el ritmo de la carrera espacial entre los EEUU y la Unión Soviética. En lanzar naves, en llevar vida al espacio y, por acumulación progresiva, quién sería el primero en consagrase como potencia espacial.

    En la película basada en hechos reales Figuras Ocultas (2016) se muestra la obsesión de la NASA por superar a sus competidores rusos que, antes del alunizaje, los aventajaban en todo. A diferencia de otros productos sobre el tema, este film no focaliza en peripecias tecnológicas ni en las hazañas de los astronautas. Sí detalla la minucia de la competencia y la importancia de los cálculos humanos, más la incorporación del cómputo de máquinas IBM.

    En ese contexto, narra la historia de tres matemáticas afroamericanas hasta ahora desconocidas. Se trata de Katherine Johnson, Mary Jackson y Dorothy Vaughan, cuyo desempeño resultó fundamental para el éxito estadounidense en la carrera espacial.  Al igual que sus colegas astronautas, estas mujeres, llamadas entonces las calculadoras con falda, también fueron las primeras en conquistar terrenos inexplorados. En la NASA, ubicada en un estado segregacionista del sur, en un momento en el que los afroamericanos luchaban por sus derechos civiles, para estas mujeres el progreso resultaba más difícil que ir a la luna.

    Gracias a su esfuerzo y, un poco, la apertura de algunos sin actitudes racistas, lo lograron. Aunque el hilo conductor pasa por el rol de las científicas en la serie de ensayos que culminaron en la misión tripulada del Friendship 7, el aspecto más destacable del film es que cuenta en paralelo la cotidianeidad de tres madres, devotas religiosas y amigas determinadas por la contundencia de la discriminación legal de su época.

    Ahí radica la originalidad de esta película, basada en el bestseller homónimo de Margot L. Shetterly. A través de un montaje minimalista, con secuencias dinámicas musicalizadas con ritmos emblemáticos para los afroamericanos como el R&B, el jazz y algunas notas de rock (autoría de Pharell Williams, también co-productor), el film da cuenta de la segregación sin regodear en el sufrimiento. Desde esa perspectiva, Figuras Ocultas se separa de otros films memorables como 12 Años de Esclavitud, que encarnan la violencia y vejaciones físicas que padecieron históricamente los afroamericanos en su país. Esto no significa que la marginación no sea visible. Se la representa desde el ángulo de la resiliencia de las protagonistas, como en una  escena que se repite: el trote de 800m en tacos de Johnson para ir al baño, ya que en su edificio no habían sanitarios para ‹‹gente de color››.

    En un año en el que las academias toleraron reivindicaciones culturales, este film fue nominado a Mejor Drama en los Oscars. Además, impuso el tópico #HiddenFigures para reconocer el rol de mujeres oculta(da)s en la historia y la actualidad. Así, el público y las cuentas de la película en redes colaboran en poner a más figuras ocultas en órbita.

     

     

    “HIDDEN FIGURES” (Talentos Ocultos) es la increíble historia jamás contada de Katherine Johnson (Taraji P. Henson), Dorothy Vaughan (Octavia Spencer) y Mary Jackson (Janelle Monáe), tres mujeres afroamericanas que trabajan en la NASA y que sirvieron de cerebros detrás de una de las más grandes operaciones en la historia: el lanzamiento del astronauta John Glenn, un logro impresionante que restauró la confianza de la Nación, dio vuelta la carrera espacial y recorrió el mundo. El trío visionario cruzó todas las líneas de género y raza para inspirar a las generaciones a soñar en grande.

     

     

  • G20: la sombra de Trump sobre la cumbre de Buenos Aires

    Argentina se apresta a ser anfitriona del G20. Trump, que ha confirmado su presencia, ha aguado la fiesta en las dos últimas cumbres en las que estuvo: ¿pasará lo mismo en Buenos Aires?

     

    Por Gabriel Puricelli

    Coordinador del Programa de Política Internacional del Laboratorio de Políticas Públicas.

     

    Establecido en 2008, cuando el mundo se asomaba al abismo de la crisis desatada con la quiebra del banco Lehman Brothers, el Grupo de los 20 (G20) tendrá su decimotercera cumbre en Buenos Aires, el 30 de noviembre y el 1 de diciembre. Los 20 socios de este grupo, 19 países y la Unión Europea, producen hoy tres cuartas partes del producto interno bruto del mundo. La idea de sentarlos alrededor de una mesa surgió del reconocimiento por parte de Estados Unidos tanto de que se hacía necesario un mecanismo de coordinación macroeconómica ante un momento difícil, como de que en el mundo había una ecuación de poder en la que China y los llamados países emergentes tenían un papel que ya no se podía soslayar.

    Esas dos constataciones fueron suficientes para decidir jerarquizar una instancia que ya había puesto en marcha en 1999 el entonces Ministro de Finanzas de Canadá, Paul Martin, bajo la forma de una reunión periódica de ministros de economía y finanzas y presidentes de bancos centrales, y transformarla en una reunión de jefes de gobierno. Desde el primer encuentro a ese nivel, en 2008 en Washington, sucesivos líderes se han reunido en 12 ocasiones, a ritmo anual desde 2011. En 2009 y 2010, mientras duró la Gran Recesión, estuvieron obligados a reunirse dos veces cada año.

     

    El G20 no existiría si los países de mayor desarrollo relativo, que en 1977 establecieron el Grupo de los 7 en su configuración actual (Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón y Reino Unido) no hubieran llegado a la conclusión de que era imprescindible el reconocimiento político de los poderes emergentes y la coordinación macroeconómica y financiera con ellos para salir de la espiral descendente que había desatado la quiebra del banco de inversión de Nueva York. La apuesta inicial de sumar a Arabia Saudita, Argentina, Australia, Brasil, China, Corea del Sur, India, Indonesia, México y Sudáfrica rindió algunos frutos: evitó respuestas proteccionistas que hubieran podido limitar el comercio internacional en un momento en que se necesitaba de su dinamismo para relanzar la actividad económica y estableció acuerdos de regulación financiera (conocidos como Basilea III) que obligaron a los bancos del mundo a aumentar sus reservas de capital para hacerlos menos vulnerables a eventos como la crisis de las hipotecas en Estados Unidos.

    Nacido bajo el signo de esa crisis, cuando la recuperación de la economía global se mostró firme, algo del interés inicial de los países del G7 se debilitó y la ruptura entre Estados Unidos y Europa Occidental, por un lado, y Rusia, por el otro, a raíz de la anexión por parte de esta última de la península de Crimea, en 2014, puso en duda su continuidad. Sin embargo, una circunstancia ayudó a salvarlo: ese año, la organización de la cumbre anual le tocó a Australia, un país que tenía (como varios otros dentro del grupo) un interés muy fuerte en preservarlo. En tanto Australia no forma parte ni del G7, ni es miembro permanente del Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas, el G20 es para ese país la instancia internacional más importante de la que participa. Al país-continente del sur lo sucedió otro en la misma condición: Turquía, en 2015. Se puede decir que los poderes medianos rescataron al G20 de su pérdida de relevancia en un momento clave.

    Para la cumbre de 2016, en China, país que sí está en el Consejo de Seguridad, pero no en el G7, el proceso parecía recuperar una velocidad de crucero: aún sin recuperar la centralidad de sus primeros años, todo apuntaba hacia su consolidación.

    Sin embargo, en enero de 2017 llegó a la Casa Blanca un presidente que vendría a hacer trizas la siempre problemática relación de Estados Unidos con el multilateralismo. Con Donald Trump, la idea de que para el poder casi absoluto de la superpotencia es conveniente buscar algún consenso con las otras naciones en algunos temas de interés común para obtener el asentimiento de éstas a aquel poder fue reemplazada por la noción cruda de que ese poder se va a imponer cuando y como lo considere necesario y que cualquier negociación va a ser de a dos y no en mesas que incluyan actores no indispensables. La cumbre del G20 del año pasado en Hamburgo fue testigo de la puesta en práctica de ese nuevo enfoque, alejado tanto del intervencionismo de alta intensidad de los años de George W. Bush, como del más solapado y prudente de Barack Obama.

     Aislado en su fortaleza, Trump se desentiende de los asuntos del mundo en tanto éstos no afecten de manera directa la vida en su país y rehúsa poner límites a las acciones de su país que puedan ser nocivas para el resto del planeta. Una expresión clara de esa visión fue el retiro de Estados Unidos del Tratado de París sobre cambio climático y del plan de acción apoyado por el resto del G20. La cumbre de Alemania, estaba destinada a ser un momento de discordia: por primera vez en su historia, los líderes emitieron un comunicado en el que convivían dos visiones distintas sobre el asunto crucial del calentamiento global.

    Sin sospechar que esos eran los Estados Unidos que se venían, Argentina se había postulado en la cumbre de Hangzhou para ser sede de la cumbre en 2018. Como anfitriones no sólo de esta reunión de jefes de estado en Buenos Aires, sino de la multitud de reuniones ministeriales y de grupos temáticos que han tenido lugar desde principios de año, nuestro país sabe bien que Estados Unidos tiene hoy tan poca vocación de acordar como la que mostró en Hamburgo. Tiene, además, enfrentamientos bilaterales abiertos y en su fase álgida con otros dos miembros del G20: China y Turquía.

    Con el cambio de gobierno en 2015, Argentina entró en una fase de optimismo internacionalista que la llevó a ofrecerse como anfitriona de varios eventos que representan importantes desafíos logísticos y que ofrecen interesantes oportunidades de visibilidad. Esa apuesta al multilateralismo se ha topado con un entorno internacional cada vez más receloso de la apertura y la colaboración. La reunión ministerial de la Organización Mundial de Comercio llevada a cabo en Buenos Aires en diciembre de 2017 concluyó en un sonoro (y previsible) fracaso, a pesar de haber brillado en términos logísticos. ¿Es ese el destino de la cumbre del G20?

    De los múltiples obstáculos que la cumbre debía atravesar, hay uno que parece haber sido franqueado: Trump ha confirmado su participación. El nubarrón que pendía sobre el evento era la posibilidad de que el presidente estadounidense eligiera seguir radicalizando su actitud: pasó de manifestar un desacuerdo puntual en Hamburgo a, más recientemente, en junio pasado, retirar (con notificación vía Twitter) su firma del comunicado de la cumbre del G7 en Canadá. En Buenos Aires, una cumbre sin la representación del país más importante del grupo hubiera sido un fracaso desde el principio: con su presencia, ¿lo terminará siendo en el final?

    La situación del mundo desde la llegada de Trump no deja de ensombrecerse: que los líderes del mundo lleguen pronto a una Argentina también ensombrecida es una postal elocuente de esta hora.

     

     

     

  • General Acha, y una historia para el cine

    Por Matías Cerutti | Viajero, cronista y narrador  

     

    Una mujer se entera a los 60 años de que podría ser hija de un hacendado que dejó una herencia de 40 millones de dólares.  A partir de ese momento comienzan a ocurrir una serie de acontecimientos que convierten a esta localidad del sur de La Pampa en el escenario de un macabro policial negro.

     

    “Mirá esos muchachos lo mal que están y lo bien que podrían estar con la plata de Rufino Otero”, escuchó Miguel Juárez en medio de un asado.  Hasta ese momento nadie se había atrevido a mencionar ese parentesco delante de los Juárez, pero el vino de esa noche no le permitió medir el tono del comentario a Pancho Larzábal, ni tampoco  percatarse de que uno de ellos estaba presente en el lugar.

    Era 1997, hacía 14 años que Rufino Otero había muerto dejando  26 campos por un total de 50 mil hectáreas, 15 casas, 5000 cabezas de ganado, y hasta dos aviones.

    Cuando Rufino Otero murió todo eso quedó para su mujer,  Elisa Arenaz, quien poco antes de morir, en 1990, dejó toda la herencia en manos de su sobrino Darío Sarasola Arenaz.

    El rumor que daba vueltas por el pueblo era que doña Eva Paole, viuda de Raúl Juárez y madre de Miguel, Horacio y José, era hija de Rufino Otero.

    El 2 de agosto de 1999, Eva Paole  presentó  una demanda de filiación por la supuesta paternidad de Rufino Otero y una reivindicación de bienes, es decir, el reclamo de la herencia de Otero.

    El 29 de septiembre de 1999, la justicia comprobó que la tumba de Rufino Otero había sido profanada.  

     

    Portal de ingreso a la localidad 

     

    El show de los muertos

    “Ese no es Rufino”, afirmó Omar Otero, sobrino y médico personal de Rufino Otero, cuando abrieron el Cajón para corroborar las denuncias de profanación del cadáver.

    Eva Paole podía demostrar ser hija biológica de Rufino Otero con un estudio de ADN, ahora, con la confirmación de la profanación del cadáver del hacendado, se iniciaba una nueva batalla legal. Esta causa a cargo del juez  Álvarez quedó estancada.

    Tras las denuncias de Eva Paole, la justicia había ordenado la inhibición de los bienes de Sarasola, sospechosamente, los abogados que por aquel entonces defendían a Paole no  impulsaron este expediente y un año después esta orden se levantó. Además pidieron estudios de ADN para Eva Paole y el cadáver que estaba en el féretro de Otero, estos estudios se hicieron en el año 2003 y, obviamente, el cotejo genético dio negativo.

    En 2006 se hizo un nuevo cotejo genético, esta vez entre los cadáveres de los padres de Rufino Otero y el cuerpo que se encontró en el féretro, con lo cual se confirmó el cambio de cadáveres, pero la muestra no fue suficiente para corroborar si eran o no los abuelos de Eva Paole.

    Mientras los Juárez trataban de dar con alguna veta de la justicia que impulsara sus demandas, el caso seguía dando vueltas por los bares, las esquinas, las plazas de Acha y, ahora también por las radios y los diarios del país.

    En 2007, un informante anónimo  se contactó con diferentes medios de comunicación contando que el cuerpo que ocupaba la tumba de Otero pertenecía a Alberto Salvini, un hombre que había muerto en la calle en 1989 y que debía estar sepultado en el cementerio de Toay, localidad pegada  a Santa Rosa de La Pampa.  El hijo de Salvini pidió a la justicia que se abriera la tumba de su padre, cuando los forenses fueron hasta allí se encontraron con el cadáver de una mujer.

    El informante dijo también que toda esta información había sido entregada a la policía en 2004, y que una de las personas que habían participado del cambio de cadáveres era un  pintor llamado Hugo Bustos, que además trabajaba en el sector de la funeraria de la cooperativa de Santa Rosa.

    Hugo Bustos murió, junto a su hijo, el 18 de mayo de 2004 en un “extraño accidente”: se desengancho el andamio en el que estaban parados mientras pintaban el décimo piso de un edificio en Santa Rosa.

     

    El largo camino hacia la identidad

    Con nuevos abogados Eva Paole logró que se hicieran estudios de ADN de su madre, Josefa Paole, y de la madre de Rufino Otero, Justina Portas.  También se analizaron todos los patrones genéticos obtenidos de los restos cadavéricos de los hermanos de Rufino.  Todos estos estudios, cotejados  con el patrón genético de Eva Paole, dieron información necesaria para que el Pricai (Primer Centro Argentino de Inmunogenética, dependiente de la Fundación Favaloro) estableciera que existía un 99.999 % de probabilidad de que Rufino Otero sea el padre biológico de Eva Paole.

    Eva tuvo que esperar hasta septiembre de 2012 para que la justicia pampeana sentenciara que era hija de Rufino Otero.  La sentencia fue emitida por el Juez Claudio Soto cuando la jueza titular, Gabriela Pibotto, quien estuvo a cargo de la extensa causa, se encontraba de licencia con carpeta médica.

    Mientras tanto, los bienes dejados por Rufino Otero se seguían vendiendo.  La jueza Gabriela Pibotto había rechazado dos medidas cautelares para inhibir los bienes en manos de Darío Sarasola, quien, según registros oficiales, muere en el año 2007.

    A pesar de la sentencia del Juez Soto, la bicicleta judicial seguía pedaleando en falso.  Cansada de tanto vericueto y de instancias  de apelación, sumado a la muerte de su hijo Miguel, Eva Paole terminó arreglando con los abogados de los herederos de Darío Sarasola por una cifra muchísimo menor a lo que le correspondía como heredera del millonario hacendado.

     

    Ingreso a la estancia donde trabajó la madre de Eva Paole y donde ella misma vivió y trabajó sin saber que era la hija del sueño

     

    Orgullo y prejuicio

    “Es un tema escabroso”, me dice alguien de la cooperativa cuando le digo que ando buscando información sobre la herencia de Otero. “Darío Sarasola se equivocó, tendría que haber arreglado desde un principio”, asevera convencido un vecino de Acha, que además es abogado.

    “El dinero,  y las relaciones de poder lo llevaron a creerse capaz de cualquier cosa”, Mauro, un camionero conversando en la estación de servicio.

    Cuando Sarasola se quedó con la fortuna de Otero se fue a vivir a un country a Buenos Aires y desde allí solía venir de visita a sus estancias acompañado de personajes como  la ex esposa de Carlos Menem, Zulema, y su hija Zulemita, el corredor de autos Silvio Oltra, quien falleció junto a Carlitos Menem en un accidente en helicóptero, el ex senador nacional y ex secretario de Agricultura, Antonio Berhongaray y el ex fiscal de la Cámara de Casación Penal, Juan Martín Romero Victórica.

    “estaba acorralado”, dice Jessica Juárez, nieta de Eva Paole,  una de las que sostiene la teoría de que Sarasola no está muerto: “Había testigos que vieron gente de su entorno cuando murió el pintor que cambió los cadáveres en Toay.  Se lo vio pocos días antes por Acha y nadie sospechaba que estuviera gravemente enfermo, además el panteón de su familia está en este pueblo y él fue enterrado en Bs As, nadie que yo conozca vio su cadáver el día del supuesto entierro”.

     

    La Chacha

    Eva abre la puerta de su casa. Me presento y le cuento que vengo de Córdoba para hablar con ella.  Ella amaga a cerrar la puerta, dice que no tiene ganas de hablar de ese tema por el que seguramente la estoy buscando.  Pero se queda, y habla.  Eva Paole nació en General Acha hace 80 años.  Ella es de ahí. De Acha; desde siempre.  Ella está cansada y decidió hace un tiempo no volver a hablar del tema.  Pero Eva Paole, viuda de Juárez, es del pueblo.  Y si alguien golpea su puerta ella atiende.  Eva tiene valores claros y no es irrespetuosa con sus visitas.  Eva Paole, “la Chacha”, sabe ahora que su apellido verdadero es Otero, pero “no me sale decirlo”, dice.

    La Chacha se relaja, sonríe, y habla.  Dice que decidió firmar un acuerdo por migajas vencida por el cansancio y la injusticia. “Tendrían que estar todos presos, toda esa mafia de abogados, jueces y empresarios corruptos”, y ahora sí habla con bronca. Le pregunto por qué firmó ese acuerdo cuando ya se había demostrado que era hija de Otero, entonces su cuerpo se desinfla y sus ojos se tildan como si estuviesen detrás de unas lentes 3 D mirando su autobiografía. “Éramos cuatro, ahora somos tres.  Todo esto nos desgastó mucho y mi hijo mayor murió  en el medio.  Esto no se terminaba más, se dilataba y estaban todos comprados, tenía que seguir luchando hasta que quedaran todos presos.  Pero yo nunca quise nada, lo único que quería era saber si Otero era mi padre. Lo que me dieron es para mis hijos y mis nietos”.

     

    La casa donde vive la Chacha frente al hospital local 

     

    La madre de Eva, Josefa, vivía en General Acha pero trabajaba en la estancia de Rufino Otero.  Cuando Eva se casó con Raúl Juárez, éste empezó a trabajar de capataz para Otero y se fueron a vivir a la laguna de Utracán.  La chacha piensa ahora que seguramente su marido también sabía que Otero era su padre. “En Acha todos lo sabían, y yo me vine a enterar a los 60 años”.  

    La laguna de Utracán es un remanso de flora y fauna autóctona rodeada por un bosque de chañares y caldenes en medio de la pampa patagónica agroganadera. La laguna, que ahora es un hermoso  balneario de agua salada que la municipalidad de Acha concesiona a unos encargados, era parte de la estancia San Ernesto, donde Josefa trabajaba de mucama.  De todo lo que los Sarassola se habían quedado, lo que más le dolía a  Eva era esta Estancia. “yo no quería que se la quedaran ellos”, afirma con sólida y aquilatada firmeza.

    En Utracán, pegada a la estancia San Ernesto, se encuentra la Escuela Hogar N° 13 Justina P. de Otero.  “Lleva el nombre de la madre de Rufino”, aclara Eva.  ¿Su abuela?, Le pregunto, ella sonríe y dice con desencanto “Sí, mi abuela”.  

    Cuando Eva tenía 26 años y vivía en la laguna de Utracán, Raúl Juárez murió fulminado por un rayo.  Don Rufino (que además de empleador del obrero fallecido en ejercicio de su tarea,  era el padre biológico de la viuda), dejó a la chacha y sus hijos viviendo en el rancho del capataz.

    “Cuando mis hijos vinieron con eso de que Otero era mi padre empecé a relacionar algunos hechos, como la relación de confianza que tenía mi marido con el patrón y la ayuda indirecta que nos dio después de la muerte de Raúl, como dejarnos  algunos animales y que viviéramos en San Ernesto”.

    Eva ni se imaginaba lo que en realidad le correspondía y consideraba a Don Rufino un buen hombre que reconocía el trabajo de un empleado honesto. Ella decidió volver  a Acha  y empezar de nuevo con la ayuda de sus hijos quienes, con menos de 13 años, tuvieron que salir a trabajar.

    “Mis hijos pudieron salir adelante, nos costó mucho esfuerzo. No me quejo de nada, todo lo hice por ellos y mis nietos.  La gente de Acha me conoce, me quiere y me apoya”.  Eva Paole, la Chacha, apoyada en el picaporte de la puerta de ingreso a su casa, se estremece en un inocente lamento de niño despojado de un deseo: “no puedo dejar de pensar que diferente hubiese sido todo”.

    Eva sigue viviendo en su casita frente al hospital de Acha con su jubilación mínima. Pero la Chacha sigue siendo noticia en General Acha porque, como si fuera una fantochada de la diosa fortuna, de vez en cuando se gana el telebingo o la lotería.

     

    Apuntes de Acha
    General Acha, primer capital de la provincia de La Pampa, fue fundada el 12 de agosto de 1882 cuando el genocidio planificado por el Gral. Roca llega a Quetré Huitrú Lauquen  y se le ordena al general Manuel J. Campos ocupar militarmente el valle cubierto de antiguos caldenes, que con el tiempo también irían siendo erradicados de su territorio. Dos años después de su fundación se establece oficialmente la capital pampeana en General Acha y allí funcionaría hasta 1900, momento en que se la traslada a Santa Rosa de Toay.  Queda todavía el juzgado y cuando se decide su traslado, en 1904, un importante grupo de vecinos intenta impedirlo enfrentándose a la policía y ocultando documentación. Este hecho, “la revolución de Acha”, finalizó con la llegada de refuerzos policiales que detuvo a los manifestantes y se los llevó a Santa Rosa, junto con el organismo judicial.
     Así, sin originarios, ni caldenes, ni capital, ni juzgado, el pueblo de Acha siguió su camino. Quedó el tendido de vías férreas y el modelo agroexportador con el cual el Estado argentino se acopló a la distribución mundial de trabajo. Evidentemente, esta combinación fue bastante conveniente para algunos hacendados como Otero.Punta y Acha.
  • Inés Estévez. La actriz que se reveló cantante después de los 50

    Por Cecilia Ghiglione

    Cantante y actriz, actriz y cantante. Inés se define como ambas, aunque también escribe novelas, enseña teatro y dirige. También es mamá de dos niñas. Luego de un retiro voluntario de la actuación por varios años, volvió al cine y se la vio en los últimos meses en la pantalla chica en El Maestro. Pero Estévez fue por más y a los 52 años  decidió reinventarse levantando la voz.

    Hace dos años se animó a cantar en público de la mano de Javier Malosetti, por entonces su pareja. Hoy la relación sentimental con el músico concluyó, pero Estévez reconoce en él no sólo a su mentor musical sino a un ser especial que la redescubrió como artista.

    Del otro lado del teléfono, mientras toma un descanso en el rodaje de una nueva película, Inés dice que “la música siempre estuvo presente en mi vida” pero que hacerlo en público no estaba en sus planes. “Mi padre, Carlos Augusto, era oficinista pero un amante del jazz; tocaba de oído. Tenía un grupo donde se juntaban una vez por semana y me llevó con él desde los 8 años. Un tipo hermoso, alto, rubión y un soñador. Mi madre, que todavía vive, fue profesora de francés y era muy amante de la lírica. La música es algo que me acompañó toda mi vida pero nunca pensé tomármelo seriamente por respeto,  porque me parece que hay gente formada para eso. Pero, bueno, se dio así y estamos ahora haciendo giras con la banda”.

    Antes de imaginarse cantando sobre un escenario, Inés grabó algunos singles e intervino en bandas sonoras (Matar al abuelito), allá lejos y hace tiempo. Pero todo sucedió  bajo el amparo de un  estudio de grabación y nada hacía suponer este presente solista, frente al público, de swing, bossa y jazz  con la Esteves&Magic3.

     

    ¿Cuándo se puso seria la cosa arriba del escenario?

    Cuando en esa relación afectiva tan profunda, tan hermosa y valiosa que tuvimos con Javier Malosetti nos dimos cuenta que nuestros padres (Walter Malosetti y Carlos Estéves) escuchaban la misma música y los mismos intérpretes. Él en El Palomar y yo en mi casa de Dolores. Creo que algo digitaron los viejos, amantes de la música los dos, bohemios, colgados, disfrutadores de la vida. Entre esas coincidencias Javier me llevó de la mano y armamos ese binomio que terminó resultando en 50 shows en un año.

     

     Y ahora, ¿cómo es la Inés sin su mentor?

    Cuando nos separamos con Javier  desestimé en un primer momento seguir, pero la banda quiso y acá estoy como solista, con un montón de shows e invitados, quizá con un disco en vivo. Todas mis fichas están puestas acá, es algo que me abruma pero me fascina, es lo primero que produzco en mi vida por propia cuenta.

     

    La Inés cantante tuvo ahora que educar sus cuerdas vocales ya que es larga la lista de presentaciones.

    ¿La experiencia actoral te ayuda al momento de enfrentar al público en un escenario?

    A mí no, no sé a otras personas; esto es muy personal. La actuación requiere de una disciplina que compromete todo mi ser: el cuerpo, el espíritu la memoria, la concentración, el estado físico y mental. Son muchas horas que requieren estudio previo. Cantar tiene una bohemia, puedo tomarme un vino y salir a cantar. De todas maneras, lo que compensa es que cuando actúo tengo la protección de la ficción, la loca que grita no soy yo, es el personaje; mientras que cuando cantando me paro frente al público, lo miro a los ojos y eso me genera un pequeño terror  extra.

     

    Se la escucha feliz, a pesar de las presentaciones, los rodajes, las clases y la maternidad, mientras repite que “no esperaba vivir esta experiencia después de los 50”.

    ¿Parece que no sos fácil de encuadrar?

    Soy atípica. Recién supe que podría ser madre, que podía hacerme cargo de la vida de otro después de los 40. A los 52 estoy empezando una nueva carrera y con gran intensidad mientras que otros empiezan a pensar en jubilarse.

     

    Hace unos años, en 2006, decidiste dejar de actuar. ¿Qué pasó y que hizo que volvieras?

    Yo no tengo formación académica, me forme trabajando en el cine y el teatro  que era lo más parecido al arte. Cuando empecé a trabajar en televisión con más visibilidad coincidió con el momento de la hipercomunicación, de la explosión de Internet  y lo audiovisual en ese momento empezó a ser de las ramas del arte lo más alejado del hecho artístico, empezó a ser la fama un valor en sí mismo y yo no estaba acostumbrada a eso, no sabía manejarlo, no tenía ese entrenamiento  que sí tenían muchos de mis compañeros para lidiar con el tema; para mí era muy ajeno todo. Para mí la actuación era exclusivamente artística y ese ir contra ese sistema que le daba lo mismo quien estaba ahí por el arte que por la experiencia de la notoriedad me confundió. Después de meses de pensarlo tuve un accidente en un rodaje televisivo bastante bravo y ahí me tomé unas vacaciones con el objetivo de dejar la actuación.

      

         

    Con pasado de bailarina  Inés dice que su única formación académica fue la danza entre los 4 a los 13 años, en Dolores, todo lo demás ha sido pura experiencia. Desde septiembre se la puede ver en la miniserie El Maestro (El Trece y TNT), encarnando a la villana Paulina, un personaje “quebrado”, según la propia actriz.

    “Me atrajo el proyecto apenas me lo propusieron porque responde a los trabajos de Polka que revisten calidad”, dice, “además de trabajar con Julio Chávez (Prat) con quien compartí poco y hace mucho tiempo”.

    “Me gustan los personajes que ofrecen el desafío de las contradicciones, me interesan especialmente porque tienen una amplitud expresiva muy superior. Así que lo disfruté muchísimo”.

    A pesar de estar formada en la danza, “soy la única de los personajes centrales que no baila”, agrega.

     

     

    En este paréntesis de la actriz llegaron a la vida de Inés (que en ese momento compartía con el actor Fabián Vena)  sus hijas: Vida (8) y Cielo (7). “Adopten hermanitos porque es hermoso”,  dice orgullosa  de sus hijas.  

    Siempre te has ocupado de desmitificar  la maternidad como un estado idílico.

    Mi estado como madre sigue siendo un sacerdocio; hago lo que puedo, como puedo, lo mejor que puedo. Yo creo que tener hijos es un acto que requiere de una entrega  que en general nos excede. Está muy identificado para el lado idílico pero la paternidad y la maternidad no son así. Ser padres es una tarea irrenunciable y que demanda toda la energía  de uno. En mi caso  particular hay un plus que tiene que ver con la condición de mis dos hijas con quien tengo tenencia compartida con el papá, los dos estamos muy atentos a ambas. Después de mucho buscar hemos logrado buscar soluciones terapéuticas que acompañen la condición de ambas que no entran dentro de los cuadros patológicos típicos. Esa fue la mayor sorpresa, que los lugares dedicados a la educación especial también son dogmáticos; hay colegios para hipoacúsicos, para chicos down, para autistas  pero cuando el chico no reviste la patología específica sino que tiene un retraso madurativo, que es una condición producto de vivencias que tuvieron, era muy difícil encontrar un ámbito que las cobijara. Finalmente encontré una institución maravillosa, sostenida por una comisión de padres que todos los meses aportamos lo que cada uno puede de manera anónima para ayudar a la institución porque las coberturas de las obras sociales no alcanzan.

     

    Sos en general muy crítica del sistema educativo.

    Hay lugares y profesionales importantes pero en materia de inclusión hay mucho por hacer todavía,  me refiero a que la enseñanza acepte que cada ser humano es singular y no necesariamente está capacitado para adherir al manual de rigor, es un cráter que tiene el sistema educativo.

     

    Como usuaria frecuente en twitter, ¿qué pensas de las redes sociales?

    Antes me rehusaba a usarlas pero después aprendí a sacarles el jugo….  Con el tiempo vi que podía ser un lugar desde donde aportar una mirada, de búsqueda, de verdad porque me parece que la verdad es algo imbatible. Me parecen una herramienta interesante desde donde intento ser constructiva, ayudar, despertar conciencia y también difundo mi trabajo. Me molesta el anonimato en las redes, esa falsa valentía que produce un perfil falso…. 

     

     PH Alejandra López 

  • Intereses de la neutralidad de la red

     

    Por Martín Becerra (@aracalacana)

    Revista COLSECOR | DIC 

     

     

    Durante una década, la expansión de Internet fija y móvil en el mundo estuvo acompañada por la consagración del principio de “neutralidad de la red” que algunos países, incluso, institucionalizaron con leyes. Si bien el sentido de este principio fue cambiando con el tiempo y con la evolución de las tecnologías de conectividad, en general se lo define como el tratamiento de todo dato que circula por la red sin discriminación. Pero, como dice el refrán, el diablo está en los detalles… 

    En efecto, a los fines prácticos, se fue construyendo un consenso para restringir el principio de neutralidad de la red a los proveedores de servicios de conectividad (ISPs), mayormente operadores telefónicos y de tv cable. En vez de garantizar un tratamiento equivalente a datos de igual naturaleza (por ejemplo, datos audiovisuales por un lado, independientemente de quien los haya producido o comercializado; texto por el otro, sin importar su autoría o destino) y de atenuar la capacidad de priorizado y filtración de aplicaciones, datos y contenidos, y servicios, por parte de tanto de los proveedores de acceso a las redes como también por parte de los agregadores de contenidos, indexadores e intermediarios en las propias redes, el principio de neutralidad de la red se interesó sólo por los primeros (ISPs). Tal consenso contó con un importante activismo de organizaciones de la sociedad civil y el manifiesto sponsoreo de Google y Facebook. 

    De esta manera, se tendió un manto de sospecha y prevención sobre eventuales prácticas discriminatorias de las telecomunicaciones y de los cableros proveedores del servicio que, aún sin evidencia empírica de que estuvieran realizando priorización (y su contracara, la discriminación) de datos en la red, debían precautoriamente evitar toda maniobra que, al distinguir por origen o destino de la información, distinga su tratamiento y afecte su circulación en beneficio de unos y en perjuicio de otros. En cambio, se quitó –convenientemente- de responsabilidad a los llamados intermediarios de Internet en su capa de contenidos, sean buscadores, indexadores (como Google), plataformas de redes sociales (como Facebook, Youtube, Instagram o Twitter) generadores de aplicaciones (como WhatsApp) o servicios de empaquetamiento audiovisual (como Netflix o Spotify). 

     

    Ahora bien, frente a la evidencia de la injerencia rusa en las elecciones de EEUU, del bombardeo de noticias falsas en la elección británica que definió el Brexit o de las prácticas anticompetitivas consistentes en jerarquizar productos y servicios propios o asociados en los sistemas de indexación y búsqueda de datos en la red, cada vez se expande más la pregunta de por qué los gigantes digitales globales están exentos de respetar las reglas que ellos mismos promovieron para otros actores, más tradicionales, de la cadena de valor de Internet, como los ISPs. ¿No deberían Google y Facebook, por ejemplo, asegurar, también, la neutralidad y someterse al escrutinio público, con auditorías sobre el control, la gestión y la explotación de datos que realizan privadamente? 

    Hasta el algoritmo de los intermediarios de Internet, tan caprichoso a la hora de decidir la remoción de ciertos contenidos como dependiente de la captura de datos de individuos y organizaciones e inescrutable por parte de esos individuos y organizaciones, merece discutirse, a la luz de sentencias de tribunales europeos que condenaron por prácticas anticompetitivas a Google y Facebook. 

    Los intermediarios de conectividad, de edición, empaquetado, distribución y exhibición de contenidos, tienen hoy un control editorial sobre lo que puede ser accesible (o no) sin precedentes. Que los contenidos puedan ser hallados, que sean accesibles y que no sean discriminados, son condiciones fundamentales para la convivencia democrática, la libre expresión de ideas y la profundización del conocimiento. ¿Cómo asegurar que esas actividades respeten los principios de libertad de expresión y derecho a la cultura? 

    En una Internet con crecientes filtros y dispositivos de segregación y agregación de datos masivos a cargo de la discrecionalidad de conglomerados privados, el principio de la neutralidad de la red puede tener una segunda oportunidad de servir al interés público si comienza a exigirse la transparencia que en su momento se requirió sólo a los operadores del servicio de conectividad. La neutralidad no sólo involucra a los “fierros” sino, crecientemente, a la información misma.

     

  • Jujuy, una conmovedora aventura argentina

     

    Por Julián Capria

      

    El gran Éxodo del 23 de agosto de 1812 lo consagró como uno de los pueblos que más ofrendó a la Independencia. En sus maravillosos y célebres paisajes, se guarecen viejos desafíos humanos.

  • La brecha desde la periferia global

    Por Martín Becerra | Prof. e investigador UBA, UNQ y Conicet 

     

    La estructuración de la llamada brecha digital es más compleja de lo que supone el abordaje habitual, que reduce el problema a la tenencia de dispositivos de conexión.

  • La comunidad organizada desde el cooperativismo

     

     

    Editorial | septiembre 2018

     

    El objetivo amplio como integración de entidades solidarias es el desarrollo local en el que está presente el cooperativismo de servicios públicos y particularmente, el de las comunicaciones. Desde la reciente Fundación COLSECOR nos planteamos construir en esas posiciones territoriales, economía social sostenible. En esa misión va la idea convergente que presenta al cooperativismo como comunidad organizada.

    La experiencia de 23 años con una convivencia consolidada de 220 organizaciones autónomas, nos impulsa con certezas para avanzar en la planificación institucional.

    Sabíamos que el nuevo espacio de trabajo debía despertar expectativas y que una razón fundamental para consagrar la propuesta era poner en valor la conducta convincente de intecooperación que se supo adoptar como sana costumbre.

    La buena ponderación se avala en la trayectoria comprobada por la construcción de consensos. Los logros de soluciones sobre la base de los equilibrios en las diversidades de dimensiones pequeñas, medianas y grandes con preeminencia en la importancia de la identidad colectiva con un horizonte compartido de largo plazo, fueron una realidad verificable.

    Hoy esos frutos nos permiten avanzar en los nuevos desafíos que estamos comenzando a diseñar para el futuro deseable.

    La orientación para recorrer los caminos implicara examinar contextos, conocer las capacidades y armonizar los intereses en el tiempo presente con los cambios situacionales que habitualmente suceden en el país que nos toca habitar. Por cierto, nada fácil.

    No perdemos de vista que una lectura posible para evaluar todo proyecto de empresas es el de la eficiencia. Somos tan exigentes con ese axioma que, en el caso de las cooperativas, esa eficiencia es social porque es medible por los asociados, en forma democrática y con amplitud participativa.

    Por tanto, la síntesis de las iniciativas será tanto con los datos de la dimensión socio-económica, como con los significados de la institucionalidad cultural. Para COLSECOR, la coincidencia de esas dos referencias tienen que ser los aspectos formativos para una verdadera legitimidad que quede clara a todas luces: en los procesos y las conductas como en los fines y los valores que se sedimentan en los hechos.

    De este modo, pretendemos motorizar unidades productivas en los estados municipales con trabajo digno y sustentable que se puedan movilizar con el vigor de escalas integradas a niveles provinciales en todo el país para una mayor inclusión con equidad distributiva que pueda redundar en cambios culturales con solidaridad.

    Para ello es fundamental una dirigencia social emprendedora que pueda activar gestiones que se apoyen sobre el registro de las constantes auditorias comunitarias que se tienen que realizar para la eficacia de los proyectos.

    La Fundación COLSECOR estará atenta con todos sus signos vitales: para observar, escuchar y sentir el contacto con las poblaciones, percibiendo los aromas de épocas y sabiendo de los gustos de una sociedad justa y ética que merece nuestra Argentina para la prosperidad de toda la ciudadanía en los lugares donde vivimos.

  • La creación del valor compartido

     

     

    Revista COLSECOR, julio 2018

     

    Habrá que convenir que las tecnologías están configurando un presente donde nada es totalmente predecible. Es el marco situacional del cambio permanente en el que irrumpen las circunstancias novedosas que demandan decisiones de inversión en la economía, entre otras cosas. Las creencias ya no se condicen fácilmente con los hechos, que aun verificados, están cruzados por la innovación y cristalizados por el tiempo efímero.

    La racionalidad del funcionamiento cooperativista tiene que entender que hoy, toda validez de indicios de la realidad es absolutamente relativa. Se produce la extirpación del largo plazo. Suena duro al sentimiento de las necesidades de certezas. No es fácil para nadie porque, primero nos afecta como personas en todo orden de la vida y más aún cuando se participa en una organización de la sociedad civil con responsabilidad en el ejercicio de representación.

    Es un fenómeno que acompaña mientras se reducen los márgenes de inclusión. Problema tan actual como eterno que no se sabe bien què hacer para revertirlo. En un punto, es como la basura que no es reciclable y que solo se la intenta tapar con tierra pero que queda intacta por largos años. Todo un dilema que nos lleva a preguntarnos lo más básico: para què se la hace, si solo lo que produce, es un profundo mal para todos. La exclusión es a la sociedad, la garantía irremediable de injusticia. Como los desechos contaminantes son a la salud de las poblaciones.

    Los problemas no son inconexos, ni sus causas ni sus efectos. Si comenzamos un riego de soluciones con múltiples goteos de humanismo y fraternidad nos podemos dar cuenta de la tenacidad que requiere la tarea de aprendizaje. Hacer posible lo necesario, sin soltarle la mano a nadie en ningún caso cuando estamos embarcados en la causa de ayuda mutua y el progreso, disminuirá la incertidumbre porque podemos tener un proyecto con soluciones integradas.

    De nuestras entidades se esperan lecturas, interpretaciones y propuestas del mundo real. Para mundo creado ya tenemos la ficción que bastante entretiene. Abrir la reflexión en la sociedad y poner en la visión de las personas, la verdad, es una acción de tensión innegable. No pasa inadvertido el cooperativismo porque es un paradigma en permanente dialogo colectivo que cuestiona los limites estructurales que impiden la conformación de la dignidad de las personas cancelando su futuro.

    Con visión general, desde la mirada de los emprendimientos cooperativos, podemos decir que el reto de construir las oportunidades en la sociedad, es una larga marcha para cambiar situaciones y reglas viejas que no se adaptan a la etapa embrionaria de derechos que fueron postergados con resignación de porciones de libertad. Allí, las personas y los pueblos nuestros que están en los suelos argentinos buscan establecer un equilibrio en momentos de transición entre las manifestaciones del cambio y sus magnitudes.

    Para el cooperativismo, adquiere relevancia tener el desvelo de sostenerse aferrados a bases de colaboración reciproca que eviten las fragmentaciones. Ser sensibles al cambio es parte de la autodefensa creativa para una vital existencia.

     

  • La democracia, un viejo sueño argentino

     En estas latitudes, los aromas de octubre están cargados de democracia, y hasta es posible que parezcan parte del aire de primavera.  Pero en estos 34 años que pasaron desde 1983, el camino estuvo acechado por dolores y desventuras.

  • La familia es lo segundo; lo primero, es el control

     

    Succession, la nueva serie original de HBO, reescribe la vieja tensión por heredar el poder en un contexto familiar donde el dinero es todo y las personas son nada.

    Por Dante Leguizamón |Periodista 

     

    La anécdota pertenece a Julio Cortázar, el escritor argentino. Es parte de una extensa entrevista en la que se explaya como nunca y sobre todos los temas. Lo hace con una fluidez asombrosa. Le preguntan sobre literatura y habla de literatura todo el tiempo que haga falta. Preguntan sobre el amor y responde. Sobre la Revolución Cubana y cada respuesta da pie a nuevas preguntas que derivan en Ernesto “Che” Guevara y Nicaragua para después pasar por Buenos Aires, el exilio, París, Europa y la vida en general. Sin embargo, todo se detiene un instante cuando el periodista le consulta sobre su familia, sobre su vínculo con la familia. Entonces, Cortázar hace un largo silencio, suspira y responde secamente en tono de resignación: “Y bueno… qué quiere que le diga, uno ya sabe lo que son las familias”.

    Succession, la nueva serie de HBO parece estar en la misma línea que el autor de Rayuela. La familia es maravillosa, pero… “uno ya sabe” lo compleja que puede llegar a ser. Esta tira es también una muestra cabal de que la familia no siempre es aquello que escribíamos en nuestros cuadernos de la escuela primaria: “la familia, escuela de humanismo, es la que promueve el desarrollo físico y espiritual de cada uno de sus miembros”.Sino que en el interior de estos grupos -todos tenemos uno- se construyen alianzas, tensiones, silencios, memorias que van marcando no sólo nuestra relación hacia dentro de ellos, sino también hacia fuera.

     

     

    La trama

    Logan Roy es un empresario multinacional que ha creado un verdadero imperio de las comunicaciones. Tras años de éxito alineado con el sueño americano, un día decide alejarse de la vida pública y detona entre sus cuatro hijos una verdadera batalla para sucederlo en el control del imperio. Con 80 años, el patriarca parece haber tomado su decisión, pero apenas inicia el primer capítulo las cosas cambian y comienzan a pudrirse.

    La serie es tortuosa pero muy simbólica a la hora de imaginar las complejidades de una familia que, lejos de la carencia, está esclavizada por la riqueza, la ostentación y el poder.

    El personaje del patriarca recae en el veterano actor escocés Brian Cox y parece inspirado en el controversial empresario de medios Rupert Murdoch (director ejecutivo de Fox News -incluyendo los diarios The Sun y The Times- y de cadenas de televisión como Fox y Sky, en su momento también dueño de 20th Century Fox antes de vendérsela a Disney). 

    Los cuatro hijos de Logan, verdaderos “hijos de”, presentan claras limitaciones para liberarse espiritual y económicamente de la dependencia de su padre, pero como saben que Roy está por dejar todo, desatan una disputa cruel por ocupar el lugar de poder que siempre han envidiado.

    En ese camino papá Roy se muestra como un manipulador perverso que ha criado a sus hijos con ese mismo perfil. El problema es que es difícil pasar del lugar de víctima al de victimario y que, mientras él es lo que es, sus hijos sólo pueden intentar emularlo y en ese camino pasan de malvados a patéticos de segundo en segundo.

    Cualquiera diría que el contenido de esta crónica está avanzando demasiado sobre la trama, pero una de las cosas interesantes de esta serie es que pese a sostenerse más en el diálogo que en la acción, todo ocurre tan vertiginosamente que basta el primer capítulo para tener una idea acabada de la historia que contiene. En ese primer capítulo los cuatro hermanos son retratados con mucha efectividad. Primero, “el elegido” o al menos el que cree ser el elegido y no ha dudado en presentarse como tal en sociedad para rápidamente encontrarse con que esa identificación no supone ninguna seguridad. Más tarde entra en escena el hermano que dejó la empresa porque buscaba una vida más cercana a la naturaleza y vive en un rancho ecológico donde impulsa sus sueños de hippie con dinero para despilfarrar. También está la hermana que se dedica a la política y parece no querer volver a la empresa a no ser, claro, que se la den toda a ella. Finalmente tenemos al hermano descarrilado que desdeña el poder y rápidamente demuestra que lo único que le interesa de la vida es justamente el poder.

    Todos tienen algo de patético y al mismo tiempo se los ve tan descarrilados y desesperados por alcanzar algo que les ayude a convertirse en alguien que se vuelven tiernos y dan ganas de tratarlos de “pobre gente”. En medio de esa lucha, la trama melodramática incluye a la actual pareja del millonario (una mujer de origen latino, obvio) que lejos de ser la “mosquita muerta” que los hijos imaginan, podría ser o la principal aliada en el juego enfermo del patriarca para alimentar la disputa entre los hermanos, o una especie de manipuladora perfecta que se va a quedar con todo.

    Además de ella hay una larga lista de personajes cercanos a la familia que se vinculan a la historia con la única aspiración de quedarse con una parte del poder que el patriarca parecía querer dejar y que, a medida que avanza la trama, queda demostrado que no tiene ningún interés en perder.

    Entre esos personajes aledaños se destacan el novio de la hija, sumiso con el padre y entregado con la novia, pero prepotente y hasta violento con los empleados; también los miembros del Directorio que no sólo esperan la muerte del millonario sino la caída de sus hijos para poder quedarse con todo. Además, todos los empleados que parecen vivir colgados de lo que ese hombre que les da de comer les puede otorgar para lograr algún tipo de ascenso social. Finalmente la larga lista de empresarios que ofrecen ayudar a la empresa en crisis con el único objetivo de apoderarse de ella.

    La serie tiene mucho potencial. Los personajes son atrapantes y resulta estimulante pensar en cómo seguirán desarrollándose. Quizás el gran desafío de los guionistas está en demostrar que podrán mantener la tensión entre esos cuatro sucesores sin que sus personajes queden enmarcados en la impresión inicial donde fueron presentados con tanta eficacia. Por otro lado, la pregunta es si la sucesión lanzada por el patriarca no se le volverá en contra si por alguna razón él decide “postergar” su decisión de abandonar la compañía.

    El poder es el control de la situación, decía un filósofo, y lo único claro en esta serie es que ninguno de los herederos controla nada y que el padre (aún inconsciente después de sufrir un derrame cerebral) los controla a todos ellos y a sus deseos, impulsos, odios y pretensiones.

    Succession llama a la reflexión. Por momentos parece que entre esos hermanos desesperados hay amor y complicidades más allá del poder, o que serán capaces de ponerse de acuerdo. Por momentos inclusive parece que las cosas podrían ser mucho más sencillas. Sin embargo, en esta trama el universo es complejo porque se desarrolla en el seno de una familia y, como decía Cortázar, “uno ya sabe lo que son las familias…”.

     

    La serie es protagonizada por Brian Cox, Jeremy Strong, Hiam Abbass, Sarah Snook, Kieran Culkin, Alan Ruck, Nicholas Braun, Matthew Macfadyen, Natalie Gold, Peter Friedman y Rob Yang.

    SUCCESSION fue creada por Jesse Armstrong, quien también escribió el piloto dirigido Adam McKay. Los productores ejecutivos son Jesse Armstrong, Adam McKay, Frank Rich, Kevin Messick, Will Ferrell, Jane Tranter y Mark Mylod; Armstrong es también showrunner de la serie.

    Presentada y distribuida por HBO . Para verla en HBO GO | COLSECOR Play

     

  • La formación profesional, en la encrucijada del desarrollo personal y el mercado de trabajo

    Por Luz Saint Phat | Periodista 

     

    Comenzar una carrera, cursar un postgrado o realizar cursos en áreas específicas son decisiones que, actualmente, comprometen distintas variables. Mientras existe un importante abanico de ofertas educativas y una heterogeneidad de trayectorias ocupacionales, el mundo laboral es cada vez más exigente y competitivo.

     

     “¿Un título de grado es una pérdida de tiempo?”, le pregunta un profesor a un joven alto y flaco que camina descalzo por un campus universitario. “Para algunos. Para otros es una validación, seguridad laboral”, responde el estudiante.

    Esta conversación pertenece a una escena de los primeros minutos de la película “Jobs”, la cual relata la vida del fundador de Apple, uno de los destacados empresarios del sector informático y de la industria del entretenimiento de Estados Unidos.

    La historia de Steve Jobs es conocida: su tránsito por la educación superior formal fue breve pero se destacó por su capacidad autodidacta, su espíritu emprendedor, el éxito masivo que tuvieron sus ideas y cierta habilidad (muchas veces cuestionada) para realizar negocios.  No obstante, esta misma receta no funciona para todos los casos. Hoy, mientras existen múltiples ofertas educativas y las trayectorias ocupacionales son muy heterogéneas, el mundo laboral es cada vez más exigente y competitivo.

    Aun así, este pequeño fragmento del film biográfico sirve de disparador para realizar algunas preguntas que son significativas para quienes están decidiendo sobre comenzar una carrera, realizar un postgrado o capacitarse en algún área especializada  ¿Qué lugar ocupa la formación profesional en el desempeño laboral y en la realización individual de cada persona? ¿Es necesario transitar la educación formal para alcanzar metas en el ámbito del trabajo? ¿Cuál es la importancia que el mercado y las empresas otorgan hoy al conocimiento? ¿Qué tipos de competencias son las más requeridas?

    Además, es necesario tener en cuenta que la cuestión de la formación profesional y las posibilidades de inserción laboral se enmarcan en un contexto global donde el desempleo de grandes masas de la población es una problemática central para los países.

    Según datos estimativos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el total de personas desempleadas para este año será de 192 millones en todo el planeta, mientras que –para 2019- se espera que esa cifra se incremente en 1,3 millones. En tanto, también señala el último relevamiento de esta organización, la desocupación o el empleo precarizado afectan preferentemente a mujeres y jóvenes.

    En este contexto, la psicología laboral ofrece herramientas para pensar la potencialidad de la educación superior o especializada, poniendo en juego distintas variables.

    “El desarrollo personal a través de la capacitación es más un desafío de los profesionales en su necesidad de lograr inserción laboral con mejores estándares, superación personal y avances en su formación inicial, respondiendo de alguna manera a sus intereses y -por supuesto- a la percepción de las demandas del mercado al cual pretenden incorporarse de manera independiente o como empleados. No olvidemos que hoy las trayectorias ocupacionales son más heterogéneas que anteriormente”, explican las licenciadas en Psicología Adriana Lana y Martha Tenaglia.

    Lana es directora del Centro de Empleo Universitario de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) y consultora independiente en Recursos Humanos, mientras Tenaglia se desempeña en las áreas de orientación vocacional y ocupacional, trayectorias laborales y selección de personal.

    “Por otro lado, vale destacar que en las nuevas demandas laborales hay un aumento en el nivel educativo exigido y mayor necesidad de competencias de carácter intelectual y comportamental, mayor capacidad de responder a nuevas situaciones laborales y exigencias de nuevas tecnologías”, agregan las especialistas.

    En este marco, Lana y Tenaglia señalan que el psicólogo interviene en lo que tiene que ver con el despliegue de aptitudes del sujeto, orientación de carrera y estrategias de reflexión-acción. “De lo que se trata es de recuperar el protagonismo del sujeto”, apuntan.

     

     

     

    Empresas

    También hoy, en un escenario laboral complejo, cobra relevancia para las organizaciones y las empresas la importancia que dan en sus planes de carreras a la formación de sus colaboradores.

    “En  Argentina, las organizaciones valoran mayormente la experiencia al momento de incorporar personal,  aquella experiencia que se logra acompañada de formación práctica o capacitación teórica” evalúan las especialistas en psicología laboral y agregan que actualmente “se torna importante la formación pero en la gran mayoría de las organizaciones, en este momento no se apuesta a planes de capacitación permanente de sus empleados. Las empresas reconocen la necesidad de tener una dotación de personal capacitada, pero predomina la percepción de la capacitación como un costo y no como una inversión y optan por la contratación de personal ya entrenado”.

    No obstante, advierten Lana y Tenaglia  “el hecho de que las empresas cuenten con planes de capacitación para su plantel y sus puestos a cubrir, es sumamente valioso y enriquecedor para las dos partes, y se retroalimentan con sus resultados”. “El empleado -además de mejorar su performance en el puesto- crea vínculos de pertenencia, siente reconocimiento, valoración personal y percepción de crecimiento dentro de la organización”, indican.

    “La capacitación mejora las competencias de los trabajadores y colabora en el proceso de aprendizaje e innovación en la empresa”, aseguran las especialistas, quienes recalcan la importancia de restituir “el protagonismo del sujeto dentro de la organización”.

  • La gran celebración del tiempo y de la vida

     

     

     

     

    Las fiestas de fin de año le ponen otro ánimo al transcurrir de los días, que asumen un especial humor colectivo. Comienzan por la Navidad, acaso la mayor celebración que nos atañe en esta parte del mundo.

  • La inestabilidad, en el ADN de la República Italiana

     

    La elección de marzo marca una nueva estación en la sempiterna inestabilidad italiana. Con el Movimiento Cinco Estrellas como favorito, la ciudadanía reitera su malestar con un sistema que hace 25 años está mutando.

       

    Por Gabriel PuricelliCoordinador del Programa de Política Internacional delLaboratorio de Políticas Públicas.

     

    La historia política de la Italia republicana es la historia de la inestabilidad. Hasta principios de los ´90, fue también la historia de una paradoja: el matrimonio entre inestabilidad política y crecimiento económico continuado. Rodeada de países donde los gobiernos duraban años y no meses como en Roma, Italia acompañó el crecimiento de la Europa de posguerra y del mundo en general y llegó a ser la sexta economía del mundo en 1990. Al lado de ese avance en línea recta, la política dibujaba un electrocardiograma alocado: hasta hoy, cuando la república italiana se acerca a cumplir 72 años, hubo 64 gobiernos, presididos por 28 presidentes del consejo de ministros distintos. Coaliciones de gobierno de hasta 14 partidos, 20 grupos parlamentarios distintos más como regla que como excepción: una curiosidad para los politólogos, un parque de diversiones para los políticos profesionales. 

    Sin embargo, por detrás de la maraña de siglas y nombres, la Guerra Fría impuso un principio ordenador: cualquier combinación para formar mayoría parlamentaria (el requisito para que se pueda formar un gobierno) valía, mientras eso mantuviera al Partido Comunista Italiano (PCI) en la oposición. Mientras el desarrollo económico diferenciado trazaba una línea divisoria entre el norte y el sur de Italia, una frontera ideológica invisible separaba en toda Europa Occidental a los partidos que podían estar en el gobierno sin alarmar a los Estados Unidos de los partidos que simpatizaban con su enemiga en esa guerra de amenazas nunca concretadas, la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS). La Democracia Cristiana, con su sempiterno 40 por ciento de los votos, necesitaba siempre de aliados para componer una mayoría parlamentaria y para asegurarse de que el PCI, oscilando entre representar entre un cuarto y un tercio de los votantes italianos, permaneciera siempre fuera del gobierno. 

    Ese esquema, esa “inestabilidad estable” se mantuvo hasta principios de los ´90, cuando sus fundamentos sufrieron una serie de terremotos. En primer lugar, la caída del Muro de Berlín y la disolución posterior de la URSS significó el fin de la Guerra Fría y puso en entredicho el principio no escrito de la exclusión del PCI del gobierno. En segundo lugar, el proceso judicial Mani Pulite, que empieza a investigar en 1992 el sistema de sobornos por la concesión de obra pública con el que se venían financiando los partidos políticos tradicionales. Por último, como un telón de fondo y como causa accesoria de los cambios políticos que sobrevendrían, un frenazo al impulso económico de posguerra: el producto interno bruto de Italia de 1992 no sería superado en volumen hasta 2004. 

    Los dos primeros cimbronazos tuvieron consecuencias inmediatas. Los procesos judiciales por corrupción transformaron en reos a muchas de las más importantes figuras políticas, empezando por el líder socialista y jefe de gobierno Bettino Craxi. Su partido, aliado indispensable de la Democracia Cristiana, y ésta última fueron arrasados electoralmente a consecuencia de las investigaciones sobre el financiamiento ilegal de la política (esquema que se conoció como Tangentopoli, que podríamos traducir como “sobornópolis”). El otro cimbronazo impulsó a la dirección del PCI a abandonar el adjetivo “comunista”, para transformarse en Partido Democrático de la Izquierda (PDS). Dos años tras el inicio de Mani Pulite, las siglas de los partidos que habían dominado la política italiana durante medio siglo habían sido reemplazadas por otras y el descontento con la corrupción abría la puerta a la irrupción de la Liga Norte, un partido que pregonaba la secesión del norte rico del país para independizarse de “Roma ladrona”. 

    Apenas la investigación judicial rebasó la política y empezó a ocuparse de la corrupción empresaria y de las relaciones cotidianas entre los ciudadanos y la administración pública, llegó otra reacción, de signo contrario a la de la Liga, que tuvo como insignia a uno de los que financiaban a Craxi: el magnate mediático Silvio Berlusconi. Enarbolando un discurso garantista contra el “giustizialismo” de una magistratura que a veces abusó de sus procedimientos, el magnate de los medios de comunicación se lanzó a la política a la búsqueda de un blindaje (fueros y la posibilidad de hacer más benignas las leyes contra la corrupción, la evasión fiscal y el lavado de dinero o de dictar amnistías y blanqueos) y detrás de un programa de desregulación de la economía para favorecer los negocios, incluidos los propios. Su éxito fue instantáneo: recicló parte de la derecha que había anidado en los viejos partidos y obtuvo el apoyo no sólo de la élite empresarial, sino también de las clases medias que se sentían tan potencialmente objeto de indagación judicial como los políticos de los que venía de desembarazarse. 

    Naturalmente, Berlusconi, como jefe de gobierno trajo su propia clase de inestabilidad: cambios permanentes de ministros, malabares para esquivar citaciones judiciales, escándalos continuos. Así y todo, logró una longevidad inusual para los patrones italianos, no sólo al frente del gobierno, sino como hombre a vencer del nuevo sistema político. 

    La pérdida de dinamismo económico del país y el impacto brutal de la gran recesión global a partir de 2008, fueron las arenas movedizas en las que no logró asentarse el nuevo bipolarismo que imaginaban poscomunistas y posdemocristianos, que en 2007 habían confluido en el Partido Democrático (PD). Ellos ocupaban el espacio a la izquierda del centro y el magnate milanés reinando sobre el otro hemisferio político. Para los italianos de a pie la obra de demolición del sistema político previo a Mani pulite no era una tarea terminada. 

    Por el contrario, con la gran recesión se abre en Europa la temporada de los movimientos de protesta, que en Italia se van a cristalizar en el Movimiento Cinco Estrellas (M5S). Lanzado en 2009 por el comediante Beppe Grillo, es el único partido de protesta en el continente que surge de la nada (a diferencia de las ultraderechas que recobran fuerza en los países vecinos) y que rechaza cualquier ideología (a diferencia de los “indignados” españoles).

    En su debut electoral, en 2013, el M5S fue el partido más votado para la Cámara de Diputados, con más del 25% de los votos, pero el sorpasso llegó el 4 de marzo de 2018: uno de cada tres italianos los eligieron para que Luigi Di Maio, a sus 31 años, sea el próximo presidente del gobierno. Como se trata de un sistema parlamentario, ser el primer partido no alcanza: en un parlamento con nada menos que siete partidos y media docena de grupos regionales representados, el movimiento antisistema tiene que buscar aliados para conformar una mayoría entre los políticos que nació para denostar y defenestrar. Sean cuales sean los colores del gobierno que surja de esta elección, hay una cosa de la que no pueden estar seguros los políticos italianos, sean de la vieja escuela o recién llegados: nadie puede adivinar si la tarea de demolición del sistema político emprendida por la ciudadanía hace más de 25 años ha terminado o se ha tomado un respiro.

     

  • La integración cooperativa, clave de la nueva plataforma móvil de contenidos Sensa

     

    Editorial | Agosto

    Revista COLSECOR

     

    En todo el mundo crece cada vez más la tendencia de los usuarios a consumir contenidos de distinto tipo mediante un sistema de multiplataforma que incluye a los dispositivos móviles (celulares y tablets), a las computadoras de escritorio y a la televisión tradicional.

    Específicamente, en el transcurso de los últimos años se ha registrado un incremento de los consumos efectuados solamente a través de móviles. Este año, por ejemplo, esta forma de acceder a distintos tipos de información alcanzó a 30 por ciento de la población mundial. En la misma línea, el entretenimiento y el video prosperan en estos dispositivos con un crecimiento exponencial entre 2017 y 2018.

    Reconocer estas transformaciones en la industria de la distribución del contenido es fundamental para el movimiento cooperativo argentino hoy, ya que éste se constituye como uno de los prestadores de servicios audiovisuales más importantes del país, sobre todo en las comunidades donde no llegan ni el Estado ni los operadores lucrativos.

    La importancia de estas reflexiones radica en poder entender hacia donde evoluciona el mercado y, a partir de allí, afrontar el desafío de reconvertir las alternativas que se ofrecen a los asociados en cada localidad que deben ser acordes con las nuevas modalidades de consumo que presenta la población.

    En esta línea, fruto de un auténtico esfuerzo de integración cooperativa entre alrededor de 270 entidades que se desempeñan en todo el país, COLSECOR lanzó a finales del mes de junio la nueva plataforma móvil de contenidos Sensa. La aplicación es una propuesta de calidad que posee todo lo necesario para destacarse en un mercado altamente competitivo. 

    Actualmente, la plataforma está disponible en Google Play Store para Android, a partir de la versión 4.0 y, próximamente, también podrá descargarse desde la App Store para el sistema operativo iOS. Además, será compatible con Chromecast para acceder a los contenidos desde la TV.

    Sensa ofrece la posibilidad de ver de una manera sencilla e intuitiva más de 80 señales en vivo y, prontamente, alrededor de 1000 contenidos on demand, con estrenos mensuales. Además, la plataforma se adapta a la conexión y al dispositivo del usuario; posee un buscador que permite encontrar las películas, series o programas favoritos; y posibilita crear usuarios con control parental; entre otras funcionalidades.

    Sensa fue desarrollada por COLSECOR con la velocidad que hoy requiere el proceso de convergencia digital que existe a nivel mundial. La idea tomó forma a partir de octubre de 2017 y, luego de su reciente lanzamiento, ya tiene usuarios en distintos puntos del país.

    Este desarrollo es posible con el aporte de todas las entidades que conforman COLSECOR y es un paso decisivo en la evolución de la disponibilidad del contenido para miles de habitantes del Interior de Argentina.

    Sensa también representa un logro trascendente para el cooperativismo nacional que, mediante esta nueva propuesta, se posiciona una vez más a la vanguardia de la industria del contenido y el entretenimiento, mediante un modelo de negocio competitivo, sostenible y solidario.

     

     

  • La política en las redes sociales: de la satisfacción irracional al lazo social

    Luz Saint Phat | periodista 

    Cada vez más estas todavía novedosas plataformas de contenidos son utilizadas para plantear debates, visibilizar causas sociales o realizar denuncias. Aportes del psicoanálisis para pensar un fenómeno contemporáneo, cuyo efecto sobre lo real aún está en discusión.

  • La tradición, del origen al destino

    n noviembre se celebra el Día de la Tradición, en homenaje a José Hernández, autor del “Martín Fierro”. Es la foto de un momento, pero no el único momento de las cosas: podemos y debemos formarnos tradiciones nuevas.

  • La transición como ley

     

    Macri habla de mejorar las comunicaciones pero hasta ahora carece de un plan integral

     

    El proyecto de “ley corta” en telecomunicaciones es centralista, atiende sólo las necesidades de grandes operadores y elude la consideración de cooperativas y PyMEs que atienden a gran parte de las comunidades fuera de los principales centros urbanos del país. Su debate en el Congreso es una oportunidad para superar la lógica fragmentaria con la que el gobierno ha guiado hasta ahora su política de comunicaciones.

  • La vida por celular

    Carlos Presman | Médico especialista en gerontología, docente y escritor 

     

    “Sabemos lo que nos da la tecnología pero no lo que nos quita”.

    Daniel Flichtentrei

     

    Tenía programado su celular a las 7:15 pero se despertaba antes de que sonara la alarma. Años con esa rutina. Ya no percibía la cama vacía: llevaba tiempo separado, no recordaba cuánto. Se levantaba a prepararse el café mientras la agenda del teléfono le indicaba los medicamentos de la mañana. Con el café aún humeante, revisaba los correos electrónicos, los mensajes de WhatsApp, Facebook, Instagram y Twitter. En general, no había nada nuevo.

    Durante el desayuno veía las noticias en el celular. Leía los titulares de los principales diarios, las publicidades y, al final, miraba las cotizaciones de monedas extranjeras y otros datos económicos. ¿Cuánto hacía que no leía el diario en papel o veía un noticiero por televisión? Luego consultaba el pronóstico del clima: la temperatura, las probabilidades de lluvia y dejaba esa información en la pantalla del celular mientras se vestía. ¿Cuánto hacía que no sentía frío, calor o se mojaba bajo la lluvia?

    A las 7:50 salía para la inmobiliaria donde trabajaba hacía una cantidad de años. En el auto encendía las aplicaciones GPS y Waze del celular que lo guiaban por el camino más corto y con menos tránsito. La conexión de Bluetooth le permitía atender el teléfono mientras manejaba. Tenía Spotify, así que iba escuchando la música preferida que bajaba cada semana. ¿Cuánto hacía que no se fijaba en las calles y que no iba a un recital?

    La recesión no aflojaba, no se vendía casi nada. Si debía renovar un alquiler o actualizar los precios al ritmo de la inflación en la página web de la empresa, usaba la calculadora del celular. ¿Cuánto hacía que no realizaba alguna cuenta mentalmente? Junto con los precios, actualizaba las imágenes de las viviendas, los terrenos, los departamentos para Airbnb y agregaba algún video breve del entorno que él mismo filmaba o bajaba de Google Street View. Todo con el celular. ¿Cuánto hacía que no usaba la máquina de fotos o la filmadora?   

    Con las nuevas tecnologías no tenía necesidad de moverse de su casa pero igual debía ir a la oficina. Se pasaba horas sentado en su escritorio, sin consultas, por lo que decidió bajarse la aplicación Ibook. Le llegó cantidad de novelas y textos clásicos de la literatura universal. No supo si fue por la pantalla o el tiempo que requería de atención, pero lo cierto es que no leyó ninguna. ¿Cuánto hacía que no leía en papel?

    Bajó también la aplicación Netflix que le cambió la vida. Llegó a estar toda la jornada laboral viendo series con el celular, incluso las seguía en su casa hasta la madrugada. ¿Cuánto hacía que no iba al cine o al teatro? Sólo detenía el capítulo cuando entraba algún mensaje de WhatsApp de su hijo, que se había ido a Nueva Zelanda. ¿Cuánto hacía que no hablaban?

    Durante el día le llegaban muchos mensajes: su ex mujer lo perseguía con reclamos, los políticos lo perseguían por el voto, ofertas imperdibles, campañas solidarias. Y los videítos de los grupos: los ex compañeros del colegio secundario, los del consorcio del edificio, los de la inmobiliaria, los del grupo de fútbol. Seguían por el celular todos los partidos de la Champions League y se pasaban los goles de Messi por el grupo “Aguante el Barça”. ¿Cuánto hacía que no se juntaban a jugar al fútbol?

    Casi infalibles, a la hora de la siesta le entraban los videos de Cacho, un amigo de Facebook a quien nunca vio personalmente. Jamás pudo saber de dónde sacaba ese material: imágenes sexuales de todo tipo, color, género, edad y especie. Pasaba entonces el celular a modo avión y se encerraba unos minutos en el baño. ¿Cuánto hacía que no tenía relaciones?

    Por la tarde, con el falso motivo de mostrar un departamento, se escapaba al shopping y al supermercado. Iba por las ofertas y publicidades que le habían entrado vía mail mientras leía los diarios por la mañana. Con el celular registraba el código de barras de los productos y también pagaba con el teléfono.

    ¿Cuánto hacía que no hablaba con alguien?

     

     

    La alarma del celular le recordó la medicación de la tarde y un anuncio de Facebook le avisó del cumpleaños de su mamá. De inmediato le mandó unos sms con emoticones y un saludo que bajó de YouTube. ¿Cuánto hacía que no iba a verla?

    Ya no recordaba ninguna fecha de cumpleaños salvo la propia, ni ningún número de teléfono incluido el propio. Sí recordaba una frase de la serie Dr. House: «Lo que no se usa se atrofia, se pierde». Pensó en su salud y decidió hacerse un chequeo con la aplicación Mediktor. Se controló con su celular la frecuencia cardíaca y la presión arterial, se hizo un trazado electrocardiográfico y una oximetría de pulso; de paso consultó con el especialista en salud mental por sus noches de insomnio. ¿Cuánto hacía que no lo atendía un médico?

    Pagó todo con débito desde el celular, revisó sus cuentas por Home Banking y de paso controló el resumen de la tarjeta de crédito. ¿Cuánto hacía que no tocaba dinero?

    A las 20:25 regresó a la oficina para el cierre. Hasta aquí su rutina normal, sin pensar en nada. ¿Para qué? Si todo lo resolvía su celular. Hasta que sucedió lo de esa noche.

    Tenía cargado en el teléfono la dirección de su casa y bastaba con subirse al auto y decir, por comando de voz, “a casa”. Estaba convencido de que había hecho eso. Era su hábito automático. Manejaba de manera refleja, siguiendo las indicaciones del GPS. Al oír “arribando a destino por la izquierda” se detuvo. La sorpresa fue mayúscula: el GPS lo había llevado a las canchas de fútbol 5 donde jugaba con sus amigos. El cartel que ocupaba todo el parabrisas no admitía equívocos: “Doña Pelota”. Volvió a encender el auto, aplicó otra vez el modo GPS y ahora, sin lugar a dudas, repitió “a casa”. De nuevo desconectó su cabeza y se dejó llevar.

    Desde que usaba el GPS había perdido el poder de orientación en el tiempo y el espacio. Como un autómata detuvo el auto y se bajó al instante de haber escuchado “arribando a destino por la izquierda”. Cuando encaró hacia donde debía estar su edificio, su departamento, se topó con la entrada de la casa de su madre. La verja le disparó infinidad de recuerdos, de aromas de infancia.

    Miró la hora en el celular: 21:48. Sabía que la vieja se iba a dormir temprano. Regresó al auto. Sentía palpitaciones. A pesar de que las manos le transpiraban, decidió cargar otra vez la dirección de su casa, esta vez por escrito. Se sentía al borde de una crisis de pánico, como las que tenía antes del nacimiento de su hijo. El andar bajo el mando del celular lo tranquilizó, puso música y se dijo que ya habría tiempo para explicarse lo sucedido. De última, haría los reclamos a la compañía del teléfono o a la empresa de la aplicación del GPS.

    Cuando según el celular había llegado a destino, otra vez no estaba en su casa. Se empezó a desesperar. Comenzó a hacer unos ejercicios de respiración que había aprendido en yoga y se puso un clonazepan sublingual. ¡Y el celular que se quedaba sin carga! Lo guardó en el bolsillo, cruzó la vereda e ingresó al hall de entrada del edificio donde lo llevó el GPS. El sitio le resultó familiar. Se acercó al portero eléctrico y reconoció dónde estaba al leer, al lado de 4ºA, “Dr. Kopelman Psiquiatría”. Se sentó en el cordón de la vereda. ¿Cuánto hacía que no se sentaba en la calle?

    Lo inundó una soledad sin fondo y tuvo ganas de llorar. ¿Cuánto hacía que no lloraba? Se quedó sentado un tiempo sin tiempo.

    Pensó en él. Pensó en ese día y en tantos días repetidos, rutinarios, alienados. Pensó en su vida. Pensó por él mismo. ¿Cuánto hacía que no pensaba? Pensó y comenzó a repetir, como un rezo laico, como un loco, solo: “recalculando, recalculando, recalculando…”.