• De una idea universitaria a gigante informático

     

    Google, el gigante informático que hoy ofrece decenas de productos nació como un proyecto de dos estudiantes de Stanford: el estadounidense Larry Page y el ruso Sergey Brin. La idea era generar un buscador que permitiera “organizar la información del mundo y hacerla universalmente accesible y útil".

  • Del saqueo y el dolor a la luz de la mixtura

    El 12 de octubre de 1492 Cristóbal Colón llegaba a estas tierras e iniciaba la gran aventura de la globalización. La conquista sembró sangre y muerte, pero hoy ya no celebramos la raza sino la diversidad.

     

     Por Alejandro Mareco | Periodista 

    José Nasello | Ilustraciones 

     

    Cristóbal Colón ya sabía que el mundo era redondo. Por eso, cuando después de 72 días de navegación sin toparse con ninguno de los abismos tan temidos por algunas teorías-leyendas de entonces el vigía gritó que había tierra a la vista, acaso sintió el embriagador sabor de la victoria, sólo reservada para aquellos audaces que empeñan hasta la vida en sus convicciones. 

    Pero en esa lonja de tierra firme que quebró la larga monotonía de mar y cielo en aquel 12 de octubre de 1492, había mucho más que la confirmación de la circularidad del planeta y, en consecuencia, de que también era posible llegar a Asia navegando hacia el oeste. 

    Por empezar, al final de su largo viaje, Colón había inventado la aventura de la globalización para la humanidad. 

    Y más allá de los enormes efectos que el episodio significaría para el conocimiento científico, el impulso original había sido la búsqueda de riquezas a través del comercio: en el “mercado” europeo de entonces había ansiedad (“demanda”) de consumos exóticos. Pero no era el Asia de los sabores raros, las especias y las telas de ensueños que había grabado en las quimeras los relatos de Marco Polo, con la que se había topado. 

    Era un continente entero, gigante, tan extendido de sur a norte y de norte a sur que casi acariciaba los dos polos. Semejante coloso era desconocido para los saberes europeos y de sus navegantes que no se habían atrevido a alejarse demasiado de las orillas conocidas. 

    Ese continente que estaba detrás de las islas caribeñas que inicialmente alcanzaron sus carabelas, era un pequeño universo con prodigios naturales que cambiarían la vida cotidiana de los próximos siglos: papa, maíz, tomate, tabaco, cacao. Y, sobre todo, tenían oro y plata, el gran desvelo de la voracidad de aquellos tiempos. 

    Pero además de alimentos y riquezas, también había hombres y mujeres, millones de seres humanos desplegados en distintos pueblos y culturas que tenían su manera de relacionarse con la naturaleza, los dioses y entre sí, a través de sociedades con reglas, valores y organizaciones propias. 

    La ignorancia sobre su existencia hizo que Europa se sintiera “descubridora” de estas tierras que luego se llamarían América. 

    Del mismo modo podría decirse que los originarios americanos de entonces “descubrieron” con la llegada de los españoles, que había otra porción de humanidad allende los mares. 

    América no era un mundo nuevo, pues existía hacía milenios y había desarrollado culturas de siglos, con sus propias sofisticaciones. 

    La conciencia de que no se trataba de Asia sino de un lugar diferente con el que no había necesidad de obtener riquezas a través del comercio  sino que la diferencia tecnológica-cultural de entonces ofrecía la posibilidad de un inmenso saqueo por la fuerza, abrió uno de los procesos más oscuros de la historia de la humanidad: la conquista y la colonización.

     

    La tragedia de la conquista 

    Es decir, el 12 de octubre de 1492 se puso en marcha uno de los capítulos más feroces y sangrientos de dominación territorial, física, cultural y espiritual de la historia. 

    Las riquezas arrancadas del suelo americano por el imperio español y también por Portugal durante más de tres siglos tienen una dimensión inconmensurable, pero lo más terrible fue la matanza de millones y millones de hijos de estas tierras. 

    Perdieron su vida no sólo por las guerras para defenderse de los conquistadores sino también por las condiciones de explotación infrahumana a las que se vieron forzados para extraer los bienes, así como el hambre, las enfermedades y el dolor espiritual en el que fueron arrinconados. 

    “Europa encontró una justificación científica y filosófica de esta empresa colonial. Un mundo tan diferente de la colosal civilización europea tenía que ser salvaje o ‘bárbaro’, como llamaron los romanos a los extranjeros. Aunque los mayas conocieran el cero o tuvieran un calendario superior al gregoriano, conocido recién en 1582. Aunque la hermosa capital azteca Tenochtitlán, fuera 10 veces mayor que Londres y que Madrid”, ha escrito el ensayista argentino Raúl Dargoltz. 

    El sitio web Wikipedia señala que antes de la llegada de los españoles, en América Latina había una población de aproximadamente 70 millones de originarios, y 150 años más tarde quedaban sólo tres millones y medio. “Los indios fueron el combustible del sistema productivo colonialista español”, ha sostenido el intelectual brasileño Darcy Ribeiro. 

    La “leyenda negra” de la conquista española (y portuguesa) es verdadera, aunque se la haya presentado muchas veces como fruto de una invención propagandística antihispánica. 

    Sí vale señalar que de todos modos, la colonización fungió como un  aglutinador cultural de América Latina, que encontró en el idioma castellano (o portugués, en la porción brasileña) un denominador común para el desarrollo del conocimiento, la integración regional y la cultura compartida. Aunque no haya sido eso parte de las intenciones originales. 

    “Latinoamérica fue el producto de una violación, pero así como el hijo nacido del abuso puede hablar el idioma del padre sin estar obligado a ensalzar al propio ofensor, así nosotros, hijos de América Latina, hablamos el idioma de España y Portugal y defenderemos la cultura heredada y mezclada, sin tener por ello la obligación de hacer la apología de la Conquista que, como toda conquista, es siempre un acto repudiable y odioso”, ha sostenido Roberto Ferrero, historiador. 

    Ferrero también advierte sobre una mirada exclusivamente indigenista, y pone el acento en la condición latinoamericana del mundo nuevo. “Como ya lo dijo perspicazmente Bolívar en su célebre Discurso de Bucaramanga ‘No somos indios ni somos europeos’. Somos latinoamericanos, y como tales, tanto la corriente hispanista como la indigenista, con sus verdades parciales, nos son esencialmente ajenas”. 

     

    Raza o diversidad 

    Un siglo después de declarada la independencia del dominio de España, en 1917 un decreto del entonces presidente Hipólito Yrigoyen declaraba al 12 de octubre jornada festiva nacional por tratarse del “Día de la Raza”. 

    Acaso en ese momento el concepto vino empapado de las circunstancias: el país se había conmocionado por la llegada de inmensas legiones de inmigrantes. La decisión saludaba a la hispanidad ya desde otra mirada de la historia. Incluso, se entendía como raza a la reivindicación de los sectores tradicionales que fungían como los “dueños” de la pertenencia argentina. 

    En sus fundamentos, el decreto sostenía: “La España descubridora y conquistadora volcó sobre el continente enigmático el magnífico valor de sus guerreros, el ardor de sus exploradores, la fe de sus sacerdotes, el preceptismo de sus sabios, la labor de sus menestrales, y derramó sus virtudes sobre la inmensa heredad que integra la nación americana”. 

    Y casi otro siglo después, en 2010, cuando la revisión histórica de los hechos, la conciencia de lo padecido por los pueblos originarios más la persistencia de situaciones de discriminación sobre estos ya había abierto una gran huella, por decreto de la entonces presidenta Cristina Fernández de Kirchner el 12 de octubre pasó a ser “Día de la Diversidad Cultural Americana”. 

    El objetivo fue “promover la reflexión histórica y el diálogo intercultural acerca de los derechos de los pueblos originarios”. 

    En estas tierras americanas, en especial en Argentina que tanto se vio conmovida por la inmigración europea de finales del siglo XIX y comienzos del 20 (y por corrientes de múltiples procedencias también), el concepto de afirmación de la raza es de lo más disonante. 

    Si es que hay algo que distingue a gran parte de nuestro continente, y sobre todo a nuestro país, es la mixtura. En consecuencia, va de suyo la superación del estigma de la identificación por raza, que tantas desventuras ha causado y causa en el mundo. 

    Nuestro orgullo debería ser esa mixtura y el respeto por cada una de las partes de esa mezcla, comenzando por los pueblos que habitaban aquí en comunión con la naturaleza de esta parte del mundo, los que vivieron el dolor y el saqueo que sustentó siglos de prosperidad europea. 

    América es un mundo nuevo no sólo porque hace 523 años era desconocido para los europeos, sino porque la razón de la sangre americana no se aferra al ayer –como en el mundo viejo– sino, sobre todo, al futuro. 

    Esta es nuestra gran ofrenda al futuro de los hombres. América es el proyecto de la fecundidad de la mixtura: al cabo de la colonización y de la inmigración, sumada a la esclavitud que diseminó en inmensas proporciones también la raíz africana, este continente lleva en sus entrañas un variopinto racial que, si alguna vez termina de asomar como un esplendor, será una luz para la humanidad entera.   

     

    Américo Vespucio y el nombre de un continente

    “Cuando las cosas llegaron al límite, en medio de una horrible tempestad, plugo al Todopoderoso mostrarnos el continente, una tierra nueva y un mundo desconocido”. 

    En estas palabras escritas en una carta a Lorenzo de Médicis está la semilla de la razón por la cual el marinero florentino Américo Vespucio terminaría dándole su nombre a todo el inmenso nuevo continente, en desmedro de lo que aún parece más lógico: que del nombre de Cristóbal Colón surgiera el bautismo de estas tierras.

    El relato de sus aventuras que él situó en un nuevo mundo, identificándolo como un continente distinto a los conocidos, fue lo que hizo que el geógrafo alemán Martin Waldseemüller, miembro de una sociedad de científicos aficionados, en 1505 publicara un mapamundi incluyendo esta porción de la tierra con el nombre de América, en honor a Vespucio, a quien consideraba el descubridor. 

    Pero los relatos de las aventuras por el nuevo mundo que hizo Vespucio pronto fueron señalados como poco confiables. Entre otras cosas, hablaba de mujeres insaciables en la lujuria, sumamente deseables  (“ninguna tienen los pechos caídos”) y de hombres devoradores de hombres (“Conozco a un hombre que tiene la fama de haber devorado más de 300 cadáveres…”). 

    Cuando los cuestionamientos arreciaron, Waldseemüller quiso retroceder pero ya era tarde. Los relatos de sexo y antropofagia le habían dado enorme fama a Vespucio y el nuevo continente quedó grabado en la gente con su nombre. 

    “Hoy en día se sabe que Américo Vespucio jamás realizó ese viaje, si fue un año más tarde con Alonso de Ojeda y Juan de la Cosa como piloto y él como subordinado de este último, en todo caso, el mérito sería de Ojeda y Juan de la Cosa por estar al mando. Aún así, Colón ya había conseguido este logro en su tercer Viaje, la expedición de Ojeda y De la Cosa no hizo otra cosa que seguir la ruta que un año antes había realizado Colón”, sostiene el sitio web www.cristobal-colon.com que exalta la figura del almirante. 

    Es posible que semejante honor de darle su nombre al continente desconocido le reportara numerosos cuestionamientos. Pero uno de esos críticos fue nada menos que Fray Bartolomé de las Casas que lo llamó “mentiroso” y “ladrón” al “pretender tácitamente aplicar a su viaje y a sí mismo el descubrimiento de la tierra firme, usurpando al almirante Cristóbal Colón lo que tan justamente se le debía”. 

    Ralph Waldo Emerson, el insigne escritor y poeta  estadounidense, escribió: “Extraño, que el Nuevo Mundo no debería tener mejor suerte, que la América amplia debe llevar el nombre de un ladrón: Amerigo Vespucci, el vendedor de pepinillos de Sevilla”. Lo de “vendedor de pepinillos” aparentemente es por su ocupación anterior de vendedor de provisiones para los barcos. 

    Tal vez las palabras de Emerson estén cargadas de ironía, pero coinciden con los detractores del marinero florentino que, de todos modos, méritos ha de tener para haber alcanzado semejante lugar en la historia. Al menos, estaría entre los primeros que comprendió que se trataba de un nuevo continente.

  • Demanda social a la TV

    Las demandas sociales a la televisión muestran que, aún en una etapa crítica para los medios tradicionales, socialmente se percibe la necesidad de que haya un espacio de responsabilidad en las versiones sobre lo real que ponen en circulación. 

  • Derecho al olvido o cómo borrarse de la web

    ¿Se puede exigir a los buscadores que eliminen datos que se consideran perjudiciales para la vida personal? La protección de la privacidad versus el derecho a la información.

     

    Por Roxana González| Periodista

     

    Uno es lo que el ciberespacio dice de uno. Todo queda allí archivado, a la vista del mundo: el propio y el de los otros. A veces se trata de información que uno mismo ofrece, con mayor o menor grado de conciencia, voluntariamente.  

    Pero también están esos datos que se filtran, como ocurrió en el caso de Facebook y Cambridge Analytica, que otros comparten con el fin de hacer daño. O, en el mejor de los casos, que se difunden para informar sobre algún asunto que se considera relevante. ¿Y si ese dato se considera personal? ¿Cuál es el límite entre lo público y lo privado? Son muchas las cuestiones que hay que considerar y todo depende desde qué perspectiva se consideran. Y sobre todo, del lugar donde se encuentre el usuario.  

    En Europa, desde 2014, los ciudadanos pueden solicitar a los buscadores que supriman o quiten información personal que se considera obsoleta, irrelevante o que carece de interés público. Esto es conocido como derecho al olvido y surge a partir del caso Mario Costeja.  

    Costeja es un abogado español que se embarcó en una lucha contra Google porque quería que el buscador dejara de indexar una publicación donde su nombre aparecía vinculado a un embargo por una deuda. Costeja consideraba que el tema ya estaba solucionado (la deuda ya estaba saldada), no era relevante y por lo tanto tenía que desaparecer de la web. 

    Su caso llegó al Tribunal Superior de Justicia de la Unión Europea en 2014 y le dio la razón. Desde entonces, los usuarios pueden solicitarles a los buscadores que eliminen los links que lleven a páginas donde se incluyan datos personales para hacer valer su derecho al olvido. 

    Así es que los diferentes buscadores como Google, Yahoo o Bing cuentan con una solicitud para que los usuarios completen y pidan que se respete este derecho. Esas solicitudes son luego evaluadas y la empresa decide si las acepta o no.  Y el usuario, en caso de que no esté de acuerdo con la negativa, puede iniciar acciones legales para que se retire esa información. Así funciona en la Comunidad Europea. 

    De hecho, a fines de abril Google se vio forzado a borrar información sobre un exconvicto en Inglaterra. Fue porque el juez Mark Warby entendió que debía primar el derecho al olvido para preservar la intimidad de la persona. El caso en cuestión era sobre un empresario que había sido condenado a seis meses de prisión hacía 10 años por interceptar comunicaciones. 

    Ahora bien, ese mismo juez le negó la solicitud a otro empresario que también pedía que se eliminara una condena previa. Pero en ese caso, el magistrado dijo que la persona había continuado haciendo otros engaños y “no se había mostrado arrepentido”. 

    Como se ve, en gran parte la capacidad de hacer valer el derecho al olvido depende del tema o juez en cuestión. Cabe destacar, igualmente, que este derecho al olvido (así, tal como se conoce) rige sólo en  la Comunidad Europea y que ahora además quedó regulado por una nueva ley de protección de datos (GDPR, por sus siglas en inglés) que entró en vigencia en Europa a partir del 25 de mayo. En esta norma se especifica que “este derecho no es absoluto, sino que se protegen también otros derechos como el derecho a la libertad de expresión y a la investigación". 

     

    La situación en Argentina

    En Argentina están contemplados los derechos ARCO (acceso, rectificación, cancelación y oposición) en la ley 25.326 de Protección de Datos Personales. Allí se establece, por ejemplo, que el usuario puede pedir supresión de datos personales cuando haya información errónea o falsa. Se establece, sin embargo, una excepción: “La supresión no procede cuando pudiese causar perjuicios a derechos o intereses legítimos de terceros, o cuando existiera una obligación legal de conservar los datos”. 

    También se remarca que los antecedentes penales o contravencionales “sólo pueden ser objeto de tratamiento por parte de las autoridades públicas competentes, en el marco de las leyes y reglamentaciones respectivas”.

    Y en cuanto a la información crediticia, se destaca que “sólo se podrán archivar, registrar o ceder los datos personales que sean significativos para evaluar la solvencia económico-financiera de los afectados durante los últimos cinco años. Dicho plazo se reducirá a dos años cuando el deudor cancele o de otro modo extinga la obligación, debiéndose hacer constar dicho hecho”. 

     

    La responsabilidad de los buscadores 

    En la Argentina, según surge de los fallos en los casos María Belén Rodríguez y Valeria Gimbutas, la responsabilidad de los buscadores surge cuando no eliminan la información no bien son intimados a hacerlo por medio de una orden judicial. 

    A su vez, se establece una excepción y es que en el caso de ilicitudes manifiestas y groseras -como ser la difusión de videos o fotos íntimas, información que desbarate investigaciones judiciales o que hagan apología a la violencia, racismo u otras formas de violencia- alcanza con solicitar que se retire la información por medio de una carta documento.  

    Se estima que hay unos 50 casos en el país en los que los buscadores fueron hallados responsables por la Justicia. Uno de los más conocidos fue el de Jesica Cirio que le ganó a Google por la aparición su nombre en sitios de prostitución vip y fue indemnizada con 500 mil pesos.  

    Pero no es el único ejemplo de demandas a buscadores por indexar información que se consideraba lesiva del honor o errónea: también lograron torcerle el brazo a los gigantes informáticos Paola Krum, Nicole Neumann, Analía Maiorana y Wanda Nara, entre otras. 

    En la actualidad hay un proyecto de ley sobre la responsabilidad de los intermediarios de Internet que tiene media sanción del Senado. Allí se describen como intermediarios o proveedores de Internet a los buscadores, los sitios, los proveedores de conectividad y servicio de almacenamiento.  

    Según se destaca en el proyecto de ley, los proveedores de Internet no serán responsables por los contenidos de terceros, excepto cuando habiendo sido notificados por medio de una orden judicial sobre una remoción o bloqueo, no cumplan con ese pedido.  

    Como se ve, para solicitar que se quite un contenido se debe apelar primero a expedir una solicitud al buscador, pero no hay un mecanismo que garantice que el mero pedido vaya a implicar que se bloquee o borre la información.

  • Desinformación: échale la culpa a Internet

     

    Desde los medios tradicionales y la política se manifiesta una creciente preocupación sobre el impacto de las fake news y las campañas de desinformación en Internet. Pero ¿es Internet el problema?

  • Directo al Guinness

     

    Martín Eula | Periodista 

     

    En Rusia, el arquero egipcio El-Hadary se transformará en el jugador más veterano en jugar un Mundial. La historia del Buffon africano dirigido por el argentino Héctor Cúper.

  • El año que pasamos y el tiempo por venir

     

    Revista COLSECOR - Diciembre 2017

     

    Cuando arribamos a la culminación del año encontramos el deseo de hacer reflexiones al calor del clima de los festejos. Suele ser una muy buena excusa la temporalidad de los últimos días de diciembre. La coyuntura que va del 24 al 31, nos sirve como vértice de apoyo para posar la mirada sobre algunas verdades que se desprenden de los hechos transcurridos en nuestras vidas. Se piensa en las causas que los generaron o en las circunstancias inesperadas que aparecieron.

    Las transformaciones en la vida cotidiana generan variados impactos. Vienen con emociones que nos invaden y ante ello, necesitamos abundancia de racionalidades para que sopesen con su aporte, un sentido de utilidad para entender aquello que paso para sacar el mejor provecho. Nunca es otro el mejor camino que el aprendizaje que podamos capitalizar.

    Hacemos esfuerzos para hacer pie con alientos afectivos de una institución familiar cada día más lejos de los modelos que supimos experimentar. Distinguimos el mundo de lo real y concreto en las realizaciones. Nos inquietan los proyectos pendientes, los sueños y aparece en la cabeza da cada uno, un gigantesco tablero que nos proporciona los registros que indica entre otras cosas, cómo le fue a cada uno: en su economía, a la familia, a los amigos, al pueblo donde habitamos, al país, a la sociedad.

    Le damos permiso a los consuelos y concedemos los perdones propios y ajenos. Un poco de indulgencia no viene mal. Provocamos los encuentros y facilitamos las satisfacciones en los efímeros brindis. Todo junto. Tanto, como también todos los saludos que van y vienen por las redes sociales. El nuevo universo del que somos parte.

    Así como los platos en las fiestas tienen que estar a tope en alimentos y sabores, las pantallas de los celulares encendidas no pueden carecer de la máxima carga posible. Rogamos la plena capacidad de conectividad y que los sistemas de comunicación no se caigan ni un solo instante, sobre todo después de la hora cero.

    Alguien puede entender las conductas de fin de año como una voluminosa bola de banalidad de la que es difícil escapar. Nos choca, la esperamos y no es nada fácil desestimarla. Pude ser cierto que las ansias de frivolidades y fantasías son un antídoto ante tanta desmesura de rigurosidad que nos ofrece una sociedad nerviosa.

    Las fiestas son un hecho social y cultural que cruza a todas las clases sociales; por tal motivo, en esta edición proponemos a nuestros lectores, algunos textos en muchos centímetros de papel.  

    A modo de anticipación les decimos que en esta edición van a encontrar en la revista, nuevas secciones con el aporte de colaboradores que elaboran enfoques y tratamientos de temas muy diversos.

    La tapa como la ven, no podía ser otra. Argentina clasifico al mundial 2018 de la mano del genial Lio Messi. De no haber entrado esos goles en Ecuador, el año que esperamos, definitivamente iba a ser muy triste. Pero zafamos y Rusia nos espera, tal vez para vivir otros momentos de alegrías acotadas. Justo en el medio del calendario. Propicio para pasar el invierno.

     

     

  • El arte de elegir para otros

    En Argentina el precio de los libros está fijado por las editoriales para que los comercios pequeños convivan con las grandes cadenas. La especialización temática es clave para sobrevivir en un mercado donde la oferta supera largamente a la demanda.

  • El consumo de la palabra impresa en tiempos de digitalización

    Actualmente las personas pasan menos tiempo leyendo libros o revistas y más horas navegando en distintas plataformas de Internet. Estudios psicológicos internacionales advierten cómo las nuevas prácticas pueden incidir en la focalización de la atención y en la resolución de problemas complejos. Datos sobre cuánto leemos hoy los argentinos.

  • El Cordobazo, la rebeldía en las calles

     

     

    El 29 de mayo de 1969 se producía en la capital mediterránea un movimiento de protesta que unió a obreros, estudiantes y gran parte de la ciudadanía contra la dictadura de Juan Carlos Onganía. A casi medio siglo, es un emblema aún ardiente en la memoria argentina.

     

     

     

     

      

    Alejandro Mareco | Periodista 

     

    “La sensación que tuve es que fue una reacción del pueblo contra el gobernador, en primer término, y contra el gobierno nacional, después”. El general Alejandro Lanusse, quien fuera el último eslabón presidencial de la dictadura cívico-militar que se presentó con el nombre de Revolución Argentina, describía así sus impresiones sobre el ánimo de los hechos al cabo de recorrer la ciudad todavía humeante, dos días después del gran estallido. 

    El 29 de mayo de 1969 había estallado en las calles de Córdoba un movimiento de rebelión popular que alcanzó una intensidad inusitada y dejó una profunda huella en el devenir argentino. 

    “Esa mañana, en Córdoba, reventaba todo el estilo ordenado y administrativo que se había venido dando a la gestión oficial”, escribiría Lanusse en su libro de memorias “Mi testimonio”. 

    Claro, era su mirada de las cosas. Pero acaso ese punto de vista de parte de uno de quienes no sólo creían tener todo el poder bajo sus botas sino además haber atrapado a la historia en un puño y ahogarla por la fuerza, de pronto se asombraban una vez más frente a la existencia real del pueblo. 

    Es decir, asistían estupefactos a una demostración de que el pueblo no era un concepto maleable sino un sujeto de la historia capaz de entrar en acción, capaz de desordenarlo todo en busca de otro orden. 

    Aquel 29 de mayo de hace casi medio siglo (se cumplirá el año próximo) los trabajadores, junto con los estudiantes sacaron sus protestas y su malestar a la arena pública y el impulso inicial pronto se vio multiplicado con la adhesión de gran parte de la ciudadanía. La ciudad quedó por unas horas en manos de la rebelión. 

    La historia suele ser retratada como un faro que guía la marcha a través del brumoso océano del tiempo: aunque, claro, son los propios hombres y mujeres los que dejan encendida la luz del pasado. En cierto sentido la historia, por sí misma, no es una fuente de la que brotan las respuestas más esenciales, sino el instrumento necesario para organizar las preguntas frente al presente y al porvenir. 

    Luego de la crónica de los hechos, cuando la búsqueda intenta llegar a la intimidad del sentido del acontecimiento y sus consecuencias, su razón y su carácter, suelen presentarse versiones diferentes. 

    El Cordobazo, ¿fue una pueblada absolutamente espontánea o una revuelta elaborada? Entre la iracundia general, ¿hubo violencia organizada? ¿Fue una señal de madurez revolucionaria o, en cambio, el reclamo aspiraba a restablecer la vigencia de la voluntad popular censurada entonces desde hacía una década y media? 

    Por lo pronto, fue uno de los grandes episodios de la rebelión popular de la historia argentina. Hubo otros, antes y después, pero aquel tenía además la ardorosa marca de una época de alto voltaje político, con multitudes en las calles de todo el planeta.

      

    Ardorosos años 

    Los años ’60 habían presentado un estado de inquietud política general, particularmente en la juventud que fue avanzando por diversos caminos ideológicos. 

    El tiempo argentino estaba marcado principalmente por la proscripción del peronismo y la supresión total de los derechos constitucionales con el derrocamiento del gobierno de Arturo Illia por parte de un movimiento militar y civil conducido por el general Juan Carlos Onganía. 

    En 1966, la dictadura no sólo anuló el sistema político democrático, disolviendo incluso los partidos, sino que también avanzó sobre la universidad, sobre los sindicatos, conculcó derechos como el de huelga y puso en práctica la censura, en una arremetida autoritaria que sólo sería superada por la gran dictadura que vendría 10 años después, la más feroz y sangrienta que sufrimos. 

    Entre tanto, el espíritu de la época estaba señalado por una efervescencia mundial que se conmovía con  episodios como los de la Revolución Cubana, la guerra de Vietnam, las revueltas estudiantiles europeas como el Mayo Francés y otras que sacudieron las ideas y las pasiones. 

    De distintos modos, la violencia se había ido incorporando a la arena política, hasta que finalmente terminó en la hoguera de los ‘70. 

    Lo precedieron episodios de rebeldía sucedidos poco antes en Corrientes y en Rosario, pero el que sería dado en llamar Cordobazo sería el punto más alto de la resistencia política a la dictadura autodenominada como Revolución Argentina, la piedra en el zapato de las ansias de perpetuidad del general Juan Carlos Onganía.

      

    Altos salarios en lucha  

    “Los salarios pagados a los obreros de la industria automovilística de Córdoba eran los más altos del país y teníamos a mediados de 1969, la tasa más baja de desempleo de los últimos 20 años. ¿Dónde estaba el problema social?”. Las palabras son de quien entonces fuera ministro de Economía, Adalbert Krieger Vasena  y las dijo al periodista Juan Carlos De Pablo en el libro “La Economía que yo hice”. 

    Los movimientos que calentaron el ambiente habían sido las asambleas y planteos gremiales generados a partir de la derogación del llamado sábado inglés, por el cual se pagaba jornada entera por cuatro horas trabajadas. 

    Sucede que, una vez resueltas las necesidades básicas, las reivindicaciones elementales, salarios y derechos, el paso que sigue es sumarse a la discusión por las grandes decisiones políticas. Por eso es que los sueldos bajos y la precariedad laboral son una manera de acorralar el horizonte político de los trabajadores. 

    Entonces, había más, mucho más en el contenido de la rebelión que se estaba gestando. 

    Córdoba era un centro agitado de la vida productiva argentina: desde la gran conmoción industrial de mediados del siglo 20, la ciudad se había convertido en una gran reunión de energías y destinos proletarios de la provincianía argentina. 

    El Smata, sindicato de los trabajadores de la industria automotriz, sería uno de los grandes protagonistas de la jornada. Pero "el Cordobazo se hace, no por reivindicaciones propias del Smata, sino por las reivindicaciones de toda la ciudadanía, sino por la lucha de la libertad y en contra de la tiranía", ha dicho Lucio Garzón Maceda, abogado laboralista y presente en la intimidad de aquellas decisiones, desde su puesto junto al líder de Luz y Fuerza, Agustín Tosco. 

    "Al Cordobazo lo piensan Atilio López (UTA) y Elpidio Torres (Smata) entre la primera y la segunda semana de mayo. Luego lo invitan a Agustín Tosco, quien acepta inmediatamente", apuntaría Garzón Maceda. 

    Para la historiadora Mónica Gordillo, el rasgo distintivo fue “la convergencia con la cuestión estudiantil”. 

    “Este sector venía movilizándose para reclamar frente a las intervenciones en las universidades. Los estudiantes de Corrientes habían sido reprimidos luego de una protesta que culminó con la muerte de uno de ellos y esto a su vez produjo una serie de marchas del silencio que causaron dos muertes más en Rosario”, dice la autora de “Córdoba rebelde: el cordobazo, el clasismo y la movilización social”, escrito junto a James Brennan.

     

    Las horas calientes

    Momentos de dos días de acción en el centro y en los barrios de la ciudad de Córdoba. 

    El estallido del Cordobazo fue la coronación de un malestar que recorría todo el país. En Corrientes, Rosario y Tucumán había asomado la rebelión y como respuesta el  gobierno soltó una furiosa represión que se cobró la vida de dos estudiantes correntinos. Esto no hizo más que avivar el fuego, y en el ánimo cordobés se reabrió la herida por la muerte del estudiante y obrero mecánico Santiago Pampillón, provocada por una descarga policial en setiembre de 1966. 

    En ese clima, se decretó un paro general nacional para el 30 de mayo. En Córdoba, se resolvió extenderlo a 36 horas, desde las 11 de la mañana del 29, y ganar la calle. 

    A media mañana del día señalado se cortó el último hilo de calma. Alrededor de 3000 trabajadores de la fábrica IKA-Renault  abandonaron la planta de Santa Isabel y se pusieron en marcha hacia el centro. En el camino apareció la Policía con sus gases lacrimógenos y volaron las primeras piedras como respuesta a la represión. 

    Un poco más adelante, ya en el centro de la ciudad, sobre la ex plaza Vélez Sarsfield, la Policía volvió a cargar y esta vez sonaron disparos. Allí cayó muerto el joven Máximo Mena y entonces el enardecimiento se volvió feroz, sin retroceso. 

    Más gremios habían ganado ya las calles, los estudiantes ya se habían plegado y el ímpetu de la revuelta se redobló con la adhesión de los sectores medios. La acción policial sería respondida con piedras y otros objetos (memoriosos recuerdan que se arrojaban bolitas al paso de los caballos de la policía montada). Mientras tanto, se incendiaban autos para contener el avance uniformado y combatir los gases lacrimógenos. 

    Las barricadas  se armaban, en muchos casos, con la ayuda de los vecinos. Es decir, la espontaneidad de la reacción de la ciudadanía fue un rasgo esencial para  la intensidad que llegaron a alcanzar los hechos. 

    El paso de la multitud dejaba atrás vidrieras rotas (sobre todo de los negocios de empresas extranjeras) y en llamas algunos edificios públicos. La situación se presentaba fuera de control con focos esparcidos por toda la ciudad y algunos barrios tomados por los manifestantes. El más emblemático era el barrio Clínicas, entonces lugar de residencia de la mayoría de los estudiantes venidos desde otros lugares de la provincia y del país. 

    También aparecieron francotiradores y, a las cinco de la tarde, finalmente irrumpió en la acción el Ejército.                    

     Al día siguiente aún se registraban choques dispersos, pero a la medianoche, cuando las tropas rompieron el cerco con el que los estudiantes habían rodeado el barrio Clínicas, sobrevino el silencio y la ciudad quedó sola con su imagen devastada y sus heridas. 

    La lucha había dejado unos 15 muertos, decenas de heridos y centenares de detenidos, entre ellos los líderes sindicales  Elpidio Torres y Agustín Tosco (luego condenados a prisión por un tribunal militar en juicio sumarísimo).También había quedado sentenciado el gobierno del dictador Juan Carlos Onganía, que caería finalmente un año después, en consonancia con la irrupción de Montoneros y el secuestro de Pedro Aramburu. 

    Casi dos años después, en marzo de 1971, la ciudad volvería a ser escenario de otra rebelión, llamada esta vez El Viborazo, en respuesta a la frase del gobernador interventor José Camilo Uriburu (reemplazante de Carlos José Caballero, que cayó con El Cordobazo): “En Córdoba anida una serpiente venenosa, cuya cabeza quizá Dios me depare el honor de cortar de un solo tajo”. 

    Finalmente, en 1973, la “Revolución Argentina” se retiraría de la escena sin haber alcanzado su máximo objetivo: detener el regreso al poder de Juan Domingo Perón.

     

    Identidad rebelde 

    Córdoba, la cuna de la Reforma Universitaria de 1918 -otro hito de rebelión-, estaba repleta de obreros y estudiantes, precisamente dos sectores que agitaban la respiración política de aquellos años, y que solían encontrarse en las calles para manifestar en la misma dirección. Aunque había muchas maneras de ver las cosas, el rechazo al gobierno militar afirmaba las coincidencias. 

    El Cordobazo confirmaría a la capital mediterránea como un faro rebelde, una personalidad acaso trazada por la desobediencia original de su fundador, Jerónimo Luis de Cabrera, que la plantó más allá de dónde le había sido ordenado. 

    Este episodio quedaría grabado a fuego en el rencor y la venganza que vendría luego con la dictadura que sobrevino en 1976, que en su feroz y sangrienta represión se ensañaría especialmente contra Córdoba, sus sindicatos, sus ideas, su cultura y particularmente contra su identidad industrial. 

    Como quedó patentizado en 1980 con el cierre de IME, la fábrica del Rastrojero, que entonces tenía 3000 empleados y una presencia dominante en el mercado de las pick ups diésel. Córdoba ya no volvería a ser la misma tras el paso devastador del represor Luciano Benjamín Menéndez. 

    En 2013, la Legislatura de la Provincia de Córdoba estableció al 29 de mayo como Día de las luchas populares. Y en la memoria argentina, aquellas calientes horas quedarán definitivamente ardiendo con el espíritu de la rebelión de un pueblo.

     

     

  • El debate público limitado

     

    Por Martín Becerra | Prof. e Investigador UBA, UNQ y Conicet

    Las redes sociales digitales como Facebook o Twitter permiten el acceso masivo y global a información y a contactos valiosos, a la vez que son una prolongación y una recreación del debate político y social e inauguran problemas relativos a la custodia y preservación de datos personales y a la amenaza a quienes ejercen la crítica.

  • El fenómeno del rugby femenino en Córdoba

     

    La Unión Cordobesa de Rugby es la que más jugadoras tiene en el país. Le valoran la organización y el trabajo de base de un deporte que tiene a Los Pumas como emblema pero que las chicas practican con pasión. Testimonios de un fenómeno que ya es una realidad.

     

     

    Catalina Sarrabayrouse| Periodista 

     

     Se solía creer que (había) hay deportes para hombres y otros para mujeres. Que (había) hay tareas asignadas específicamente para alguno de los dos géneros. Pero los tiempos han cambiado y las divisiones ya quedaron atrás. Y el rugby, nada menos que el rugby, es un ejemplo de esto. Históricamente este deporte tuvo como característica la heterogeneidad y como valor primordial, la unión. La individualidad no da buenos resultados, pero el equipo empujando conjuntamente hacia en un scrum, por caso, garantiza el éxito.

    En la provincia de Córdoba el rugby practicado por mujeres tiene cada vez más fuerza y empuje, porque el deporte no conoce de géneros sino de pasión y dedicación. El calendario deportivo se divide en dos etapas, la primera es el Torneo Femenino Clasificatorio 2018, que se juega en modalidad seven (siete jugadoras) y en el que participan seis equipos: Universidad Nacional Córdoba, Universitario, La Tablada, Aero Club de Río Cuarto, Murciélagos de Almafuerte y Jockey Club Villa María. En la primera mitad el conjunto campeón fue el primero. Para la segunda etapa el sistema de juego cambió ya que se trabaja para lograr la transición de la modalidad 7 a 15 y por eso esta etapa se disputa con 10 jugadoras. Actualmente sólo tres provincias se animan a intentarlo: Córdoba, Tucumán y Buenos Aires. En Desarrollo, en tanto, participan Conas, Carlos Paz, Estudiantes, Arroyito, Mañke, Alta Gracia A y B, San Francisco, Jockey Club de Río Cuarto, Los Cuervos de Bell Ville A y B y Río Tercero.

    Renata Giraudo defendió los colores de Argentina en la Selección, actúa en Universitario y relata: “Actualmente el equipo más fuerte es Universidad Nacional, se ha desempeñado de manera excelente. Cuenta con jugadoras experimentadas y un flujo que les ayuda a que los entrenamientos sean con mucha gente y así se pueden desarrollar muchas más cuestiones que tienen que ver con la técnica y la táctica del rugby. Al resto nos pasa que no tenemos tantas jugadoras y eso nos limita en los entrenamientos, o no tenemos cambios. Cuesta porque el rugby femenino está en desarrollo”.

    En Córdoba no sólo se disputa el torneo local sino que además compiten en el Circuito de Selecciones Femenino 2018, donde participan también las selecciones de Entre Ríos, Santa Fe y Rosario. Y la Unión Cordobesa de Rugby cuenta con la mayor cantidad de jugadoras fichadas, siendo así la abanderada en el fomento de esta disciplina.

    Estas chicas desafían los estereotipos y rompen con los mandatos que reducen al rugby a un deporte específico para los hombres. En cada entrenamiento o partido ellas demuestran  lo importante que son la perseverancia y la constancia, taclean con fuerza cualquier comentario retrógrado. La feminidad no está ligada al deporte que se practique y el rugby y su heterogeneidad permiten que todas sean igual de importantes dentro de la cancha. Algunas disfrutan de jugar con sus uñas rojas y otras prefieren dejar el esmalte y el maquillaje en una caja para otra ocasión. Varias eligen salir con pollera y otras prefieren los jeans holgados. Están las que eligen las rastas, como también quienes escogen la planchita. Aun así, nada de esto determina su desempeño dentro de la cancha y taclear con fuerza a las rivales o patear a la H con determinación no implica perder la feminidad.

    Ante esto, Renata explica en charla con COLSECOR: “Creo que actualmente se han roto muchos estereotipos en relación a la mujer. Yo soy  de las que piensan que las mujeres y los hombres somos distintos con sus características particulares y eso es lo lindo de ser mujer y de ser hombre. Podemos jugar al rugby y no lo vamos a hacer nunca como los hombres, porque tenemos distintas características, pero le aportamos nuestra esencia al deporte. Se rompen los estereotipos yendo para adelante, siguiendo un sueño, haciendo todos los deberes en este deporte que es muy exigente. Difundirlo y mostrar a muchas chicas de que existe este deporte, se puede jugar, es lindo y hay que promocionarlo. De hecho me ha pasado de contarle a gente que juego al rugby y hasta que no lo vieron, no lo dimensionaron, o no me creían. Después de vernos, me aceptaban: ‘Che, loca ¡está bueno lo que hacen!’”.

    El rugby y los valores juegan históricamente en la misma cancha. El concepto es que todas las jugadoras son iguales de necesarias. Las más altas y sus zancadas son fundamentales, las más grandes son una pieza clave a la hora de empujar hacia el ingoal. Así como también se busca inculcar siempre respeto a las autoridades dentro de la cancha. Se necesita ir para atrás para así poder avanzar y empujando de manera unida se puede llegar al objetivo. Es por esto que Renata, como tantas otras jugadoras cordobesas, eligen hacer del rugby una forma de vivir: “Tiene muchos significados. En mi familia hubo mujeres con personalidades fuertes. Jugar al rugby representa un poco eso. Las mujeres y niñas que decidieron jugarlo tienen actitud. Es un deporte que se basa en el contacto físico. Más allá de que le pongamos un montón de palabras lindas, es un deporte rudo y creo que representa mi actitud frente a muchas situaciones. También representa una forma o un estilo de vida. Inculca muchísimos valores. En mi caso, algunos los traía desde casa, otros me los inculcaron mediante otros deportes que he realizado y a todo lo que aprendí lo trato de poner en práctica todos los días. Representa una filosofía de vida y la alegría de disfrutar de hacer algo que realmente me llena. Por eso me dedico  todos los días, y le pongo muchas ganas ya que es una felicidad muy fuerte”.

    Uno de los momentos más emblemáticos del rugby argentino fue el Mundial 2007, año en el que se logró el tercer puesto, el mejor resultado de la historia de este deporte. Uno de los integrantes, uno tan importante que llevaba la cinta de capitán, supo ver el futuro: de Agustín Pichot se trata. En el partido inaugural, Los Pumas le ganaron a Francia por 17- 12 y mientras la hinchada festejaba con locura, el cuerpo técnico emocionado se agarraba la cabeza, él juntó al equipo en ronda, se paró en el medio y con la voz ronca de tanto gritar predijo el futuro: “Esto recién empieza”. Así como Pichot supo predecir esto, algo similar ocurre con el rugby femenino. Esto recién empieza y el futuro es prometedor.

     

    "Córdoba tiene presente y futuro"

    Sofía González es la capitana de la Selección de Rugby Femenino y analiza el presente de Córdoba: “Creció muchísimo el rugby femenino de Argentina pero hay una gran diferencia entre Buenos Aires y el resto de las provincias porque hay más desarrollo del rugby juvenil que en nuestro ámbito. Eso ayuda al deporte. Al tener una base de jugadoras chicas y formarlas desde pequeñas, ayuda a que sigamos creciendo. Espero que en algún momento se dé lo que ocurre en el interior del país también en Buenos Aires. En Córdoba tienen un muy buen presente y si siguen trabajando así les espera un gran futuro”.

    Actualmente en Buenos Aires hay 12 clubes que pertenecen a la URBA: Centro Naval, La Plata Rugby, Gimnasia y Esgrima de Ituzaingó, Ezeiza, DAOM, Alma Fuerte, Atlético San Andrés, Lanús Rugby, Municipalidad Berazategui, SITAS, Universitario de La Plata y Porteño Rugby. Las chicas compiten en la modalidad seven, mientras se busca poder llegar al rugby convencional de 15.

     

  • El hombre de la calle Garibaldi

     

    En mayo de 1960, un comando del Mossad secuestró a Adolf Eichmann en un suburbio de San Fernando. El criminal de guerra nazi llevaba una vida rutinaria, bajo la insospechable apariencia de un empleado de la fábrica Mercedes Benz. Fue el caso que empezó a develar la trama de protección que rodeó a los fugitivos del Tercer Reich.

  • El lenguaje inclusivo en el territorio de las luchas justas

    La irrupción en el lenguaje del uso de la e, antes fueron la @ y la x, como una nueva manifestación de los hablantes para referirse a un genérico no masculino que incluya a todes ha venido a encender algunos debates en la sociedad, y en la academia en particular, con posiciones que defienden y otras que critican su utilización. Especialistas hablan de este fenómeno que trasciende lo local.

  • El mal de la concentración económica en las comunicaciones

     

     

     

    La Comisión Nacional de Defensa de la Competencia cuando afirma que “la competencia es un instrumento fundamental para aumentar el bienestar del consumidor, fortalecer la competitividad de la industria y promover la innovación y el desarrollo económico” está determinando el verdadero sentido del rol importante que tiene que desempeñar.

    La CNDC al momento de desaprobar toda acción empresaria que intenta conformar una posición de concentración económica con conductas anticompetitivas que impiden la democrática promoción de la competencia, está garantizando la equidad en la Nación Argentina.

    En los últimos días de diciembre del 2017 el organismo público mencionado junto al Ente Nacional de Comunicaciones, ENACOM, se encuentran evaluando las condiciones de la probable fusión de las empresas Cablevisión y Telecom. Desde COLSECOR presentamos los aportes colaborativos en un documento público donde básicamente decimos que la finalidad de la CNDC tiene que establecer los límites razonables a los licenciatarios de Servicios TIC con poder significativo de mercado. Los limites son: no permitir el ingreso de las prestaciones de sus servicios en las comunidades de menos de 80 mil habitantes tal como lo señala el Decreto 1340/16.

    En los lugares donde se encuentran las cooperativas brindando servicios de comunicación, las redes son comunitarias. Entendemos que es imprescindible que se adopten políticas públicas que destinen sus acciones con el fin de incentivar con recursos públicos, provenientes del Servicio Universal y con ventajas fiscales para que se consolide tanto la sostenibilidad como el proceso de modernización de dichas redes.

    La generación de condiciones socioeconómicas para que haya ciudades inteligentes a partir de las infraestructuras de las comunicaciones convergentes es vital para que las tecnologías tengan una función social en la productividad.

    Se deben establecer reglas de regulación asimétrica para proteger y reforzar la economía local, la economía solidaria y las fuentes de trabajo, delimitando zonas de exclusión para la operación de servicios por parte de la fusión entre Telecom y Cablevisión en localidades con menos de 80.000 (ochenta mil) habitantes, tal como lo establece el Decreto del Presidente de la Nación, en las que existan actores locales como las cooperativas y pymes que brinden esos servicios.

    La decisión presidencial en el mismo instrumento resolutivo previó evitar el abuso de posición dominante de los jugadores más potentes con acceso a recursos que les han estado vedados a los más pequeños. Creemos que la CNDC debería exigir el cumplimiento del Decreto en este aspecto fundamental.

    La concentración económica en las comunicaciones representa un enorme obstáculo en términos de tarifas razonables de interconexión nacional e internacional; o, en el caso de la televisión por cable, cuando logra determinar un costo excesivo de las señales audiovisuales para las cooperativas, creando de esta manera, una real discriminación en el acceso a contenidos de interés relevante.

    Las comunicaciones convergentes representan un eje fundamental en el desarrollo social sostenible de las 270 urbanizaciones ubicadas en 20 provincias de la República Argentina donde brindan servicios las entidades integradas en COLSECOR. La sociedad civil que se organiza en torno a nuestras cooperativas puede expresar un legítimo testimonio basado en las prácticas sociales solidarias que han permitido a lo largo de muchas décadas, la cohesión para el pleno ejercicio de los derechos de la ciudadanía.

    La intención del documento nace en la convicción democrática y en la férrea idea de hacer un verdadero desarrollo federal del país.

     

     

  • El mejor de la historia

    Como nos gusta discutir todo, incluso más que disfrutar, el retiro de Ginóbili reabrió el debate sobre quién es el deportista más grande de la Argentina. Manu se sentó definitivamente en la mesa con Maradona, Fangio, Vilas y Monzón, ésa que merodea Leo Messi.

     

     

    Por Martín Eula| Periodista 

     

     

    Primero disfrutar, también emocionarse, y enseguida comparar. 

    Así fuimos, así somos y así seremos. 

    El retiro de Emanuel Ginóbili despertó una inmensa y justificada pleitesía por un hombre que fue un ejemplo a partir de su sentido de pertenencia, su entendimiento cabal de lo que es un equipo, su inteligencia, su gen competitivo, su esfuerzo y su talento. Y al mismo tiempo, reabrió ese debate de mil puertas acerca de quién es (y por qué) el mejor deportista de la historia de la Argentina. 

    Más bajo, más chiquito y menos musculoso que todos esos mastodontes extraordinarios que son los basquetbolistas estadounidenses, el tipo llegó a la NBA hace 16 años con las dos manos agarraditas en su espalda y se va lleno de gloria y con las principales estrellas (ya retiradas, en plena vigencia y camino a serlo) rendidas a sus pies. 

    Manu les compitió, les ganó, fue superado y los superó, los marcó y lo marcaron, jugó con ellos y los hizo jugar, aprendió de ellos y les enseñó. Cayó en una estructura, la de San Antonio Spurs, ideal para su manera de ser y forma de actuar en una cancha de básquetbol, con Gregg Popovich como insignia exigente y referencial. Que una de sus jugadas, el Eurostep, sea parte de los manuales de la NBA es apenas un eslabón más de un legado eterno. Los cuatro anillos (títulos) en esa competición son la gloria misma pero al mismo tiempo un detalle. 

     

     

    El legado de Ginóbili trasciende un campeonato o un premio más o menos. La Generación Dorada es el mejor equipo de la historia del deporte argentino y un modelo que debería imitar el resto, empezando por el fútbol. Se lo escuchó mil veces hablar de roles y ahí estuvo, como una pieza más para lograr lo que parecía imposible: un oro olímpico en Atenas, mostrándole al mundo que se les podía ganar a los NBA como ya lo había hecho y lo seguiría haciendo. Jamás se puso por encima de lo colectivo. 

    "Fuiste a Italia y nos representaste bien. Llegaste a Estados Unidos y nos representaste bien. Si vas a la Luna también nos vas a representar bien. Yo dejé la posta y la agarraste vos: llevaste la bandera argentina y no es fácil", lo mimó Diego Maradona hace ya 13 años, cuando Manu todavía no era lo que es ahora. Porque hoy, Ginóbili se sentó en esa mesa imaginaria con Diego, Juan Manuel Fangio, Carlos Monzón y Guillermo Vilas. Y la que también, por supuesto, merodea Lionel Messi. Un banquete de elegidos a partir de sus logros y la marca que ya dejaron. 

    Maradona es una leyenda, una llave por la que cualquier argentino que anduvo por el lugar más recóndito del mundo no debió repetir su país de origen cuando mencionó el apellido del 10. Fue campeón del mundo en México, donde eliminó a Inglaterra cuatro años después de la guerra de Malvinas con la Mano de Dios y el gol que ningún mortal podrá repetir en un Mundial. Sus habituales controversias no mancillan su hazaña. Estuvo a un polémico penal en contra (a favor de Alemania) de volver a levantar la Copa del Mundo en Italia 90 con un tobillo a la miseria, ahí donde es Dios de la pasional Nápoles porque con el Napoli les ganó el Scudetto a los ricos y poderosos del norte. 

    Su nombre fue tan o más conocido que el del Papa a nivel mundial, algo que hoy sucede con Lionel Messi. Pero claro, Messi no ganó una Copa del Mundo, como nos encanta contar las costillas porque nos creemos los mejores del mundo y le endosamos a un fenómeno todas nuestras miserias y frustraciones. En ningún lugar de la tierra Messi ha sido tan criticado y cuestionado como en su propio país y, por si alguno se olvidó, Messi nació y se crió en la Argentina. Y es un genio más allá de no haber logrado un Mundial. "Es el mejor del mundo y yo fui uno más en la NBA. Se destacó más lo mío porque vengo de un país que no tenía una tradición de jugadores de básquet de cierto éxito... Pero Messi es uno de los mejores de la historia, no del mundo actualmente", reflexionó el propio “Gino” post retiro. Escuchar a distintos jugadores afirmar que sigue siendo el número uno luego de quedar quinto en los premios The Best sustentan su vigencia, ratifican su condición y avalan la frase de Ginóbili. Y esto sucede desde hace poquito más de una década. 

    Y si Manu hizo más popular el básquetbol, vaya si Guillermo Vilas acercó el tenis a las masas y generó que ese deporte de raigambre elitista llegara al pueblo. Conquistó cuatro torneos de Grand Slam (Roland Garros, el US Open y dos Abiertos de Australia), llegó a otras cuatro finales y fue número uno del mundo -no autentificado por los números- en 1977. Y arañó la Copa Davis en el 81. Por personalidad, técnica y esa zurda genial -como las de Diego, Leo y Manu-, Willy está donde debe estar.

    A los golpes se hizo y terminó Carlos Monzón, el campeón del mundo entre 1970 y 1977, que defendió 14 veces su corona mundial de la exigente categoría mediano cuando las categorías y las asociaciones de boxeo no eran el dislate que son ahora. Ingresó al Salón de la Fama en 1990, dos años después de ser declarado culpable del asesinato de Alicia Muñiz y cinco años antes de morir en un accidente automovilístico en una salida restringida de la cárcel. Cara y ceca demasiado absoluta de un deporte bravísimo per se

    Si un título del mundo es la razón para meterse en la historia, Juan Manuel Fangio dio cinco razones para entrar por la puerta grande. Quíntuple campeón de la Fórmula 1 (1951, 54, 55, 56 y 57) y dos veces subcampeón, sólo fue superado por Michael Schumacher en 2003 (después llegaría a siete). "Fangio está en un nivel más alto del que yo me veo a mí mismo", dijo por entonces el hoy convaleciente piloto alemán. El Chueco dejó, además, aquella genial rivalidad deportiva con los Gálvez, una especie de River-Boca del automovilismo en el siempre popular Turismo Carretera. 

    De ninguna manera se puede obviar a Roberto de Vicenzo, integrante del Salón de la Fama del Golf Mundial por sus 230 abiertos ganados alrededor del planeta, entre ellos cuatro torneos del PGA Tour, el Abierto Británico y una copa mundial por equipos con la Argentina. 

    Es necesario lo cuantitativo porque el deporte, la competencia misma, remite a vencer a un oponente por más lineal que suene. Es el máximo desafío que se plantea todo mortal cuando se entrena y se prepara. Y hoy en día, la preparación es indispensable: obvio que sin talento ninguno de estos monstruos hubiera llegado a donde llegó, pero actualmente se necesita un grado de profesionalismo que antes podía evitarse. 

    Y en ese sentido, Ginóbili también es un ejemplo por el cambio en la alimentación y en los cuidados que hizo en la última etapa de su carrera, cuando todo el mundo se preguntaba cómo hacía para jugar como jugaba con 40 años. Ahí fue clave Paulo Maccari, su primo y fisioterapeuta personal que tiene una clínica en España. Por un lado, le sacó el gluten, los cereales, los lácteos, la harina, el azúcar, el pimiento, el tomate, las berenjenas y, más que nada, las pastas: su alimentación fue en base a grasas buenas de pescado, el coco, las almendras, las nueces y los huevos de granja. Por otro lado, le suprimió el frío, los antiinflamatorios y la elongación en los post partidos o entrenamientos: "Todo es relajación, no hace falta torturar al deportista", explicó Maccari. A eso, se le suma una vida privada ordenada y una gran relación con el equipo, con esa gran familia -también- que es San Antonio Spurs. 

    Pero claro, no se trata sólo de alimentarse bien, cuidarse mejor y estar en armonía en tu casa y en el club. Después está el factor Ginóbili de adaptar su genio a las necesidades colectivas. "Fue un jugador especial y un ser humano especial, uno de esos tipos que se transforma en el alma y el corazón de tu equipo, siendo un ejemplo de competitividad. Una anomalía en ese sentido. Tiene la misma actitud que tenían Michael (Jordan), Kobe (Bryant), Magic (Johnson), Larry (Bird), esos jugadores. Tiene la misma actitud y juega con ese mismo fuego. Ha sido gran parte de cualquier éxito que hayamos tenido y verlo a esta edad, dándonos estos partidos, que te remontan a otros tiempos, es emocionante", lo describió Popovich, su mentor en Estados Unidos, el hombre que demostró que un sexto hombre (primer suplente) puede ser determinante, el entrenador que ya lo consultó por cuestiones tácticas y estratégicas para la próxima temporada, el mismo que lo puso a la altura de los mejores de la historia. 

    Porque ahí está Emanuel Ginóbili. Allá y acá también.

     

      

     

     

     

  • El mirador del universo, en la Puna salteña

    En Salta, el Instituto de Astronomía Teórica y Experimental (Iate) de la UNC, construye junto con un consorcio internacional el Centro Astronómico Macón. Se trata de un conjunto de observatorios que, una vez finalizados, serán los que estarán a mayor altura en todo el país. Ubicado en la localidad de Tolar Grande, ese complejo comienza a formar parte del mapa científico internacional a fuerza de aportes y colaboraciones que siguen expandiendo las fronteras de la astronomía.

     

    Por Josefina Cordera |Redacción UNCiencia

    Cuesta una siesta de doce horas acostumbrarse a Tolar Grande, el último pueblo antes de la frontera con Chile. Ubicado a los pies de los Andes, casi sobre el salar Arizaro, el verde no tiene cabida en la paleta de colores. A más de 3500 metros de altura, no crece un árbol, la única vegetación es la tola, un arbusto.

    Entre 2003 y 2009, científicos del Iate y del Observatorio Astronómico de Córdoba (OAC) de la Universidad Nacional de Córdoba estudiaron las condiciones y la calidad del cielo de Tolar Grande. Determinaron que óptimo para la astronomía observacional: el cielo está despejado más del 93% de las noches del año y carece de contaminación lumínica gracias a la distancia que lo separa de grandes urbes.

    En el proceso de construir el Centro Astronómico Macón (CAM)  la primera tarea de los astrónomos fue solicitar permiso a los habitantes para instalar la base de observaciones en el cerro Macón, lugar sagrado de las comunidades originarias del lugar.

    Cuando finalicen los trabajos, un conjunto de domos resguardarán los telescopios con los cuales se recabarán datos para proyectos científicos internacionales como Toros (junto con la Universidad de Texas Brownsville, Estados Unidos), Abras (en cooperación con el Instituto de Astronomía, Geodesia y Ciencias de la Atmósfera – USP, Brasil), e Ison (junto con el Instituto Keldysh de Matemática Aplicada de la Academia Rusa de Ciencias, la Conae y el gobierno de Salta).

    Actualmente, el único que está en pie es el domo para Abras.
    El CAM está a 4650 metros sobre el nivel del mar. No se lo ve desde el pueblo porque se levanta en la ladera contraria. Para llegar, es necesario recorrer 15 kilómetros de montaña. Quienes han llegado al domo sostienen que allí la noche es tan oscura que ni siquiera pueden ver sus manos.

     

     

    Tolar Grande

    En el centro de este pueblito de casas que se pueden contar subiendo a cualquiera de los cerros que lo rodean, la municipalidad local construye el Centro de Integración Urbana (CIU). En ese edificio, se instalará un telescopio para que los habitantes de Tolar o quienes lleguen de visita puedan conocer cómo se estudia el universo desde la ciencia occidental.

    Tolar Grande tiene uno de los mejores cielos del país para realizar observaciones nocturnas. Y el CIU permitirá que todos tengan la posibilidad de ver algunos de los fenómenos que ocurren a millones de años luz, que maravillan y generan preguntas al hombre desde el inicio de los tiempos.

    Cada mes, astrónomos cordobeses llegan a este rincón de la Puna para acondicionar el CIU y avanzar en trabajos de investigación.

    Tolar es un universo de posibilidades para la astronomía argentina, no solo por los proyectos de observación que se planean impulsar desde allí –que van desde el monitoreo de objetos potencialmente peligrosos para la Tierra  hasta colaboraciones para conocer más sobre las ondas gravitacionales–, sino por el intenso trabajo con la comunidad local que hace de este proyecto una verdadera experiencia científica y de divulgación.

     

  • El mundial a sus pies

     

    Por Martín Eula | Periodista 

     

    Después de 32 años, con la final con Alemania en el Maracaná todavía dando vueltas por las cabezas de millones de futboleros y luego del padecimiento que fue la Eliminatoria, Argentina llegará a Rusia 1018 -el Mundial ya golpea nuestras puertas- con la chapa que le da tener al mejor jugador del mundo, el mote de amenaza y el desafío de transformarse en candidata a partir de la generación de un equipo. Y con la certeza, claro, de ya conocer quiénes serán sus tres primeros rivales.

    El sorteo, ese show que despierta las más variadas interpretaciones, deparó un grupo que no es de la muerte pero de ninguna manera se lo puede calificar de la suerte. Y dos frases, de dos hombres de ideologías parecidas y campeones del mundo, lo testifican: "No me gusta la zona. Islandia es una piedra, con jugadores heroicos, y Croacia tiene al mejor mediocentro del mundo (por Luka Modric)", diagnosticó Jorge Valdano. "Con Islandia y Nigeria son seis puntos seguros", aseveró César Luis Menotti. El jueguito, como el fútbol mismo, es hermoso. Y lo será hasta el mismo día del debut, el 16 de junio en Moscú.

    Argentina va a depender mucho de Argentina y eso también genera una ambigüedad. Diez días con dos amistosos en marzo y una concentración de tres semanas y media justo antes de viajar a Rusia serán los momentos de esa preparación final en la que Jorge Sampaoli tendrá la misión y la obligación de formar una estructura y darle una identidad definida a la Selección para no depender pura y exclusivamente de Messi. Y los jugadores deberán ayudar y ser funcionales, liberarse de la mochila de las finales perdidas, estar enfocados y ser con Argentina lo que son en sus poderosos clubes europeos.

     

    ¿Quiénes son?

    "Es algo bonito y romántico jugar nuestro primer partido en un Mundial contra una Selección con la historia de la Argentina y en la que juega Messi". Heimir Hallgrímsson es dentista, fue entrenador de un equipo femenino y es el técnico que llevó a Islandia al Mundial después de un gran trabajo de base, una Eurocopa soñada en 2016 y de ganar su zona en las Eliminatorias Europeas (dejó segunda a Croacia). Un país con menos de 100 futbolistas profesionales, el de menos habitantes en jugar una Copa del Mundo en su historia, va a llegar liberado pero jamás se apartará de un método incorporado y que le dio tantos resultados: son un bloque, corren todos, ocupan espacios y son rápidos para contragolpear. El Everton inglés pagó 50 millones de euros -su compra más cara- por Gylfi Sigurdsson, la estrella de un equipo que va a ser un desafío para nuestros relatores: todos sus jugadores terminan en "son".

     

     

     

     

    Un peligro

    Uno de los armadores del Real Madrid. Un sostén del Barcelona. Un atacante devenido en volante de la Juventus. Dos futbolistas dinámicos y con gol del Inter. El arquero del Monaco. Un zaguero del Liverpool. Otro defensor del Atlético de Madrid. El centrodelantero del Milan... A Modric, Rakitic, Mandzukic, Perisic, Brozovic, Subasic, Lovren, Vrsaljko y Kalinic se les suman tipos que también juegan en las principales ligas de Europa. Si Islandia es una piedra, Croacia es mucho más que un ladrillo. Es la gran amenaza y contra quien -lógica mediante- la Selección dirimirá ser primera en el Grupo D. Una gran generación de jugadores que a veces peca de cierto individualismo.

     


     

    Los candidatos y algo más

    La cátedra -¿existe una cátedra en el fútbol?- indica que Brasil, Alemania y Francia son los favoritos. Y que España y Argentina arrancan en un segundo escalón de favoritismo.

    Tite le devolvió la alegría a Brasil, le dio una identidad definida y barrió con las cenizas del 1-7 con Alemania en su propia casa. Diez triunfos y dos empates en Eliminatorias y armar un bloque para explotar al genial Neymar transformaron al Scratch en un verdadero cuco al que, encima, le tocó una zona amena (Suiza, Serbia y Costa Rica no emergen como amenazas serias ante tanto potencial).

    Alemania, aunque a Sampaoli no le guste cómo juega, arrastra un trabajo que debería actuar de modelo, jamás se durmió en la comodidad que puede darte un título y llegará a Rusia con una renovación que mezclará el pasado-presente (Müller-Kroos) con el presente-futuro (Kimmich-Werner). Ganó todos sus partidos de Eliminatorias y Joachim Löw dispone de futbolistas como para armar dos equipos de primerísimo nivel (México, Suecia y Corea serán sus primeros escollos).

    Francia se ganó ese status, más que nada en la opinión de los futbolistas rivales, por una generación de jugadores jóvenes (y otros no tanto) que asustan. Lloris al arco, Varane y Umtiti como zagueros. Kanté y Pogba en el medio. Griezmann, Lacazette y Mbappé en la ofensiva le dan forma a una columna firmísima. Y se van a privar de Benzema. Con Dinamarca, Perú y Australia conformarán una zona que en la Argentina se mirará con suma atención.

    Y España mantiene su esencia de jugar al fútbol. Ahora con Julen Lopetegui en el banco, se sostiene en los cracks del Barcelona y el Real Madrid y se vio oxigenada con el talento de Isco y Asencio, y la presencia de Saúl Iñíguez, un producto del Cholo Simeone en el Atlético de Madrid. El 15 de junio, en Sochi, los españoles tendrán la primera gran prueba ante Portugal y el estelar Cristiano Ronaldo. Y atención con los últimos campeones de Europa, que a la omnipresente presencia de su estrella le agregaron solidez.

    Inglaterra y Bélgica, en tanto, buscarán el 1 en el Grupo G ante los supuestamente débiles Panamá y Túnez. Para los ingleses será la oportunidad de mostrarle al mundo a un grupo de jóvenes de enorme jerarquía que fueron moldeados por el argentino Mauricio Pochettino en Tottenham (Harry Kane, Walker, Dier y Dele Alli). A los belgas se les caen las figuras de los bolsillos, desde su arquero Courtois hasta el talento goleador de Edin Hazard pasando por la potencia de Romelu Lukaku.

    Un sorteo que no deparó grupos de la muerte ni nada parecido, sí aportó una zona que puede ser considerada la más pareja: es la que conforman la Colombia de Pekerman, la Polonia de Lewandowki, la siempre ordenada Japón y el peligro africano que es Senegal. Mientras que en la zona que abrirá la Copa del Mundo, Uruguay surge como un posible candidato de la mano de Suárez-Cavani y una renovación en la mitad de la cancha que hizo el Maestro Tabárez. El Egipto de Héctor Cúper, con Salah como estrella, puede disputarle ese posible liderazgo. A Rusia lo ampara la localía y Arabia Saudita (con Pizzi en el banco) arranca en desigualdad de poderío y condiciones.

    Un menú abierto, en definitiva, y que siempre debe estar atento a las sorpresas como la que dio Costa Rica en Brasil 2014.  


    El enigma

    Un Mundial sin tener enfrente a Nigeria no parece ser un Mundial para la Argentina. Por quinta vez, tercera de manera consecutiva, los africanos se le plantarán a Messi con esa mezcla de inconsciencia, roce en diferentes ligas, anarquía potencia y talento que caracteriza a sus futbolistas. Dirigidos por un alemán (Gernot Rohr), con Obi Mikel de capitán y bandera y con delanteros rapidísimos que actúan en la Premier League, Nigeria refleja como ningún rival lo que es el grupo de Argentina: factible pero bajo ningún punto de vista ganable solamente por inercia o por nombres.

      

     

    El camino

    "Son rivales con pocas obligaciones y mucho entusiasmo. Van a dar pelea pero dependerá de nosotros", explicó Sampaoli, quien al mismo tiempo aceptó que mirará con atención el Grupo C, en el que Francia -un verdadero peligro- es favorita, Dinamarca y Perú asoman como potenciales segundos y Australia aparece en un tercer orden. De ellos saldrá el rival de octavos de final si la Selección ratifica credenciales y supera la ronda inicial como líder de su zona. En tal caso, España o Portugal en cuartos y Alemania o Inglaterra en semifinales serían los rivales en el camino a otra final. En caso de un segundo puesto, Francia, de nuevo España o Portugal y Brasil aparecerían como los obstáculos rumbo al domingo 15 de julio en el estadio Olímpico de Moscú. Porque está bien recordar que nos encantan los extremos y pasamos del temor paralizante por no estar en Rusia a la ilusión movilizante de llegar al último partido.

    Y hay una razón que sustenta ese sentimiento. En un Mundial no puede faltar el distinto y Messi se ganó al acceso casi solo en aquella patriada en la altura de Quito... "Tenemos que establecer una forma y ser la Argentina que queremos ser. Y tenemos al mejor del mundo y de la historia", dijo Sampaoli sobre el equipo y sobre el 10 que merece emular a Maradona.

    Porque seamos sinceros: Messi tiene que ser campeón del mundo.

     

     Fotos: gentileza Olé 

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