• El hombre de la calle Garibaldi

     

    En mayo de 1960, un comando del Mossad secuestró a Adolf Eichmann en un suburbio de San Fernando. El criminal de guerra nazi llevaba una vida rutinaria, bajo la insospechable apariencia de un empleado de la fábrica Mercedes Benz. Fue el caso que empezó a develar la trama de protección que rodeó a los fugitivos del Tercer Reich.

  • El mal de la concentración económica en las comunicaciones

     

     

     

    La Comisión Nacional de Defensa de la Competencia cuando afirma que “la competencia es un instrumento fundamental para aumentar el bienestar del consumidor, fortalecer la competitividad de la industria y promover la innovación y el desarrollo económico” está determinando el verdadero sentido del rol importante que tiene que desempeñar.

    La CNDC al momento de desaprobar toda acción empresaria que intenta conformar una posición de concentración económica con conductas anticompetitivas que impiden la democrática promoción de la competencia, está garantizando la equidad en la Nación Argentina.

    En los últimos días de diciembre del 2017 el organismo público mencionado junto al Ente Nacional de Comunicaciones, ENACOM, se encuentran evaluando las condiciones de la probable fusión de las empresas Cablevisión y Telecom. Desde COLSECOR presentamos los aportes colaborativos en un documento público donde básicamente decimos que la finalidad de la CNDC tiene que establecer los límites razonables a los licenciatarios de Servicios TIC con poder significativo de mercado. Los limites son: no permitir el ingreso de las prestaciones de sus servicios en las comunidades de menos de 80 mil habitantes tal como lo señala el Decreto 1340/16.

    En los lugares donde se encuentran las cooperativas brindando servicios de comunicación, las redes son comunitarias. Entendemos que es imprescindible que se adopten políticas públicas que destinen sus acciones con el fin de incentivar con recursos públicos, provenientes del Servicio Universal y con ventajas fiscales para que se consolide tanto la sostenibilidad como el proceso de modernización de dichas redes.

    La generación de condiciones socioeconómicas para que haya ciudades inteligentes a partir de las infraestructuras de las comunicaciones convergentes es vital para que las tecnologías tengan una función social en la productividad.

    Se deben establecer reglas de regulación asimétrica para proteger y reforzar la economía local, la economía solidaria y las fuentes de trabajo, delimitando zonas de exclusión para la operación de servicios por parte de la fusión entre Telecom y Cablevisión en localidades con menos de 80.000 (ochenta mil) habitantes, tal como lo establece el Decreto del Presidente de la Nación, en las que existan actores locales como las cooperativas y pymes que brinden esos servicios.

    La decisión presidencial en el mismo instrumento resolutivo previó evitar el abuso de posición dominante de los jugadores más potentes con acceso a recursos que les han estado vedados a los más pequeños. Creemos que la CNDC debería exigir el cumplimiento del Decreto en este aspecto fundamental.

    La concentración económica en las comunicaciones representa un enorme obstáculo en términos de tarifas razonables de interconexión nacional e internacional; o, en el caso de la televisión por cable, cuando logra determinar un costo excesivo de las señales audiovisuales para las cooperativas, creando de esta manera, una real discriminación en el acceso a contenidos de interés relevante.

    Las comunicaciones convergentes representan un eje fundamental en el desarrollo social sostenible de las 270 urbanizaciones ubicadas en 20 provincias de la República Argentina donde brindan servicios las entidades integradas en COLSECOR. La sociedad civil que se organiza en torno a nuestras cooperativas puede expresar un legítimo testimonio basado en las prácticas sociales solidarias que han permitido a lo largo de muchas décadas, la cohesión para el pleno ejercicio de los derechos de la ciudadanía.

    La intención del documento nace en la convicción democrática y en la férrea idea de hacer un verdadero desarrollo federal del país.

     

     

  • El mirador del universo, en la Puna salteña

    En Salta, el Instituto de Astronomía Teórica y Experimental (Iate) de la UNC, construye junto con un consorcio internacional el Centro Astronómico Macón. Se trata de un conjunto de observatorios que, una vez finalizados, serán los que estarán a mayor altura en todo el país. Ubicado en la localidad de Tolar Grande, ese complejo comienza a formar parte del mapa científico internacional a fuerza de aportes y colaboraciones que siguen expandiendo las fronteras de la astronomía.

     

    Por Josefina Cordera |Redacción UNCiencia

    Cuesta una siesta de doce horas acostumbrarse a Tolar Grande, el último pueblo antes de la frontera con Chile. Ubicado a los pies de los Andes, casi sobre el salar Arizaro, el verde no tiene cabida en la paleta de colores. A más de 3500 metros de altura, no crece un árbol, la única vegetación es la tola, un arbusto.

    Entre 2003 y 2009, científicos del Iate y del Observatorio Astronómico de Córdoba (OAC) de la Universidad Nacional de Córdoba estudiaron las condiciones y la calidad del cielo de Tolar Grande. Determinaron que óptimo para la astronomía observacional: el cielo está despejado más del 93% de las noches del año y carece de contaminación lumínica gracias a la distancia que lo separa de grandes urbes.

    En el proceso de construir el Centro Astronómico Macón (CAM)  la primera tarea de los astrónomos fue solicitar permiso a los habitantes para instalar la base de observaciones en el cerro Macón, lugar sagrado de las comunidades originarias del lugar.

    Cuando finalicen los trabajos, un conjunto de domos resguardarán los telescopios con los cuales se recabarán datos para proyectos científicos internacionales como Toros (junto con la Universidad de Texas Brownsville, Estados Unidos), Abras (en cooperación con el Instituto de Astronomía, Geodesia y Ciencias de la Atmósfera – USP, Brasil), e Ison (junto con el Instituto Keldysh de Matemática Aplicada de la Academia Rusa de Ciencias, la Conae y el gobierno de Salta).

    Actualmente, el único que está en pie es el domo para Abras.
    El CAM está a 4650 metros sobre el nivel del mar. No se lo ve desde el pueblo porque se levanta en la ladera contraria. Para llegar, es necesario recorrer 15 kilómetros de montaña. Quienes han llegado al domo sostienen que allí la noche es tan oscura que ni siquiera pueden ver sus manos.

     

     

    Tolar Grande

    En el centro de este pueblito de casas que se pueden contar subiendo a cualquiera de los cerros que lo rodean, la municipalidad local construye el Centro de Integración Urbana (CIU). En ese edificio, se instalará un telescopio para que los habitantes de Tolar o quienes lleguen de visita puedan conocer cómo se estudia el universo desde la ciencia occidental.

    Tolar Grande tiene uno de los mejores cielos del país para realizar observaciones nocturnas. Y el CIU permitirá que todos tengan la posibilidad de ver algunos de los fenómenos que ocurren a millones de años luz, que maravillan y generan preguntas al hombre desde el inicio de los tiempos.

    Cada mes, astrónomos cordobeses llegan a este rincón de la Puna para acondicionar el CIU y avanzar en trabajos de investigación.

    Tolar es un universo de posibilidades para la astronomía argentina, no solo por los proyectos de observación que se planean impulsar desde allí –que van desde el monitoreo de objetos potencialmente peligrosos para la Tierra  hasta colaboraciones para conocer más sobre las ondas gravitacionales–, sino por el intenso trabajo con la comunidad local que hace de este proyecto una verdadera experiencia científica y de divulgación.

     

  • El mundial a sus pies

     

    Por Martín Eula | Periodista 

     

    Después de 32 años, con la final con Alemania en el Maracaná todavía dando vueltas por las cabezas de millones de futboleros y luego del padecimiento que fue la Eliminatoria, Argentina llegará a Rusia 1018 -el Mundial ya golpea nuestras puertas- con la chapa que le da tener al mejor jugador del mundo, el mote de amenaza y el desafío de transformarse en candidata a partir de la generación de un equipo. Y con la certeza, claro, de ya conocer quiénes serán sus tres primeros rivales.

    El sorteo, ese show que despierta las más variadas interpretaciones, deparó un grupo que no es de la muerte pero de ninguna manera se lo puede calificar de la suerte. Y dos frases, de dos hombres de ideologías parecidas y campeones del mundo, lo testifican: "No me gusta la zona. Islandia es una piedra, con jugadores heroicos, y Croacia tiene al mejor mediocentro del mundo (por Luka Modric)", diagnosticó Jorge Valdano. "Con Islandia y Nigeria son seis puntos seguros", aseveró César Luis Menotti. El jueguito, como el fútbol mismo, es hermoso. Y lo será hasta el mismo día del debut, el 16 de junio en Moscú.

    Argentina va a depender mucho de Argentina y eso también genera una ambigüedad. Diez días con dos amistosos en marzo y una concentración de tres semanas y media justo antes de viajar a Rusia serán los momentos de esa preparación final en la que Jorge Sampaoli tendrá la misión y la obligación de formar una estructura y darle una identidad definida a la Selección para no depender pura y exclusivamente de Messi. Y los jugadores deberán ayudar y ser funcionales, liberarse de la mochila de las finales perdidas, estar enfocados y ser con Argentina lo que son en sus poderosos clubes europeos.

     

    ¿Quiénes son?

    "Es algo bonito y romántico jugar nuestro primer partido en un Mundial contra una Selección con la historia de la Argentina y en la que juega Messi". Heimir Hallgrímsson es dentista, fue entrenador de un equipo femenino y es el técnico que llevó a Islandia al Mundial después de un gran trabajo de base, una Eurocopa soñada en 2016 y de ganar su zona en las Eliminatorias Europeas (dejó segunda a Croacia). Un país con menos de 100 futbolistas profesionales, el de menos habitantes en jugar una Copa del Mundo en su historia, va a llegar liberado pero jamás se apartará de un método incorporado y que le dio tantos resultados: son un bloque, corren todos, ocupan espacios y son rápidos para contragolpear. El Everton inglés pagó 50 millones de euros -su compra más cara- por Gylfi Sigurdsson, la estrella de un equipo que va a ser un desafío para nuestros relatores: todos sus jugadores terminan en "son".

     

     

     

     

    Un peligro

    Uno de los armadores del Real Madrid. Un sostén del Barcelona. Un atacante devenido en volante de la Juventus. Dos futbolistas dinámicos y con gol del Inter. El arquero del Monaco. Un zaguero del Liverpool. Otro defensor del Atlético de Madrid. El centrodelantero del Milan... A Modric, Rakitic, Mandzukic, Perisic, Brozovic, Subasic, Lovren, Vrsaljko y Kalinic se les suman tipos que también juegan en las principales ligas de Europa. Si Islandia es una piedra, Croacia es mucho más que un ladrillo. Es la gran amenaza y contra quien -lógica mediante- la Selección dirimirá ser primera en el Grupo D. Una gran generación de jugadores que a veces peca de cierto individualismo.

     


     

    Los candidatos y algo más

    La cátedra -¿existe una cátedra en el fútbol?- indica que Brasil, Alemania y Francia son los favoritos. Y que España y Argentina arrancan en un segundo escalón de favoritismo.

    Tite le devolvió la alegría a Brasil, le dio una identidad definida y barrió con las cenizas del 1-7 con Alemania en su propia casa. Diez triunfos y dos empates en Eliminatorias y armar un bloque para explotar al genial Neymar transformaron al Scratch en un verdadero cuco al que, encima, le tocó una zona amena (Suiza, Serbia y Costa Rica no emergen como amenazas serias ante tanto potencial).

    Alemania, aunque a Sampaoli no le guste cómo juega, arrastra un trabajo que debería actuar de modelo, jamás se durmió en la comodidad que puede darte un título y llegará a Rusia con una renovación que mezclará el pasado-presente (Müller-Kroos) con el presente-futuro (Kimmich-Werner). Ganó todos sus partidos de Eliminatorias y Joachim Löw dispone de futbolistas como para armar dos equipos de primerísimo nivel (México, Suecia y Corea serán sus primeros escollos).

    Francia se ganó ese status, más que nada en la opinión de los futbolistas rivales, por una generación de jugadores jóvenes (y otros no tanto) que asustan. Lloris al arco, Varane y Umtiti como zagueros. Kanté y Pogba en el medio. Griezmann, Lacazette y Mbappé en la ofensiva le dan forma a una columna firmísima. Y se van a privar de Benzema. Con Dinamarca, Perú y Australia conformarán una zona que en la Argentina se mirará con suma atención.

    Y España mantiene su esencia de jugar al fútbol. Ahora con Julen Lopetegui en el banco, se sostiene en los cracks del Barcelona y el Real Madrid y se vio oxigenada con el talento de Isco y Asencio, y la presencia de Saúl Iñíguez, un producto del Cholo Simeone en el Atlético de Madrid. El 15 de junio, en Sochi, los españoles tendrán la primera gran prueba ante Portugal y el estelar Cristiano Ronaldo. Y atención con los últimos campeones de Europa, que a la omnipresente presencia de su estrella le agregaron solidez.

    Inglaterra y Bélgica, en tanto, buscarán el 1 en el Grupo G ante los supuestamente débiles Panamá y Túnez. Para los ingleses será la oportunidad de mostrarle al mundo a un grupo de jóvenes de enorme jerarquía que fueron moldeados por el argentino Mauricio Pochettino en Tottenham (Harry Kane, Walker, Dier y Dele Alli). A los belgas se les caen las figuras de los bolsillos, desde su arquero Courtois hasta el talento goleador de Edin Hazard pasando por la potencia de Romelu Lukaku.

    Un sorteo que no deparó grupos de la muerte ni nada parecido, sí aportó una zona que puede ser considerada la más pareja: es la que conforman la Colombia de Pekerman, la Polonia de Lewandowki, la siempre ordenada Japón y el peligro africano que es Senegal. Mientras que en la zona que abrirá la Copa del Mundo, Uruguay surge como un posible candidato de la mano de Suárez-Cavani y una renovación en la mitad de la cancha que hizo el Maestro Tabárez. El Egipto de Héctor Cúper, con Salah como estrella, puede disputarle ese posible liderazgo. A Rusia lo ampara la localía y Arabia Saudita (con Pizzi en el banco) arranca en desigualdad de poderío y condiciones.

    Un menú abierto, en definitiva, y que siempre debe estar atento a las sorpresas como la que dio Costa Rica en Brasil 2014.  


    El enigma

    Un Mundial sin tener enfrente a Nigeria no parece ser un Mundial para la Argentina. Por quinta vez, tercera de manera consecutiva, los africanos se le plantarán a Messi con esa mezcla de inconsciencia, roce en diferentes ligas, anarquía potencia y talento que caracteriza a sus futbolistas. Dirigidos por un alemán (Gernot Rohr), con Obi Mikel de capitán y bandera y con delanteros rapidísimos que actúan en la Premier League, Nigeria refleja como ningún rival lo que es el grupo de Argentina: factible pero bajo ningún punto de vista ganable solamente por inercia o por nombres.

      

     

    El camino

    "Son rivales con pocas obligaciones y mucho entusiasmo. Van a dar pelea pero dependerá de nosotros", explicó Sampaoli, quien al mismo tiempo aceptó que mirará con atención el Grupo C, en el que Francia -un verdadero peligro- es favorita, Dinamarca y Perú asoman como potenciales segundos y Australia aparece en un tercer orden. De ellos saldrá el rival de octavos de final si la Selección ratifica credenciales y supera la ronda inicial como líder de su zona. En tal caso, España o Portugal en cuartos y Alemania o Inglaterra en semifinales serían los rivales en el camino a otra final. En caso de un segundo puesto, Francia, de nuevo España o Portugal y Brasil aparecerían como los obstáculos rumbo al domingo 15 de julio en el estadio Olímpico de Moscú. Porque está bien recordar que nos encantan los extremos y pasamos del temor paralizante por no estar en Rusia a la ilusión movilizante de llegar al último partido.

    Y hay una razón que sustenta ese sentimiento. En un Mundial no puede faltar el distinto y Messi se ganó al acceso casi solo en aquella patriada en la altura de Quito... "Tenemos que establecer una forma y ser la Argentina que queremos ser. Y tenemos al mejor del mundo y de la historia", dijo Sampaoli sobre el equipo y sobre el 10 que merece emular a Maradona.

    Porque seamos sinceros: Messi tiene que ser campeón del mundo.

     

     Fotos: gentileza Olé 

  • El museo como experiencia ciudadana

    En Coronda se promueve un concepto revolucionario.

  • El negocio de la violencia

    Durante casi dos décadas la banda de los Monos controló el tráfico de drogas en la zona sur de Rosario y se impuso a sangre y fuego contra sus competidores. Después de las condenas de prisión que recibieron sus líderes, el grupo vuelve a desafiar a la Justicia con atentados intimidatorios.

  • El único héroe en este Lío

     

     

     

     

    Por Martín Eula | Fotos: Gentileza Olé 

     

    Y una noche fue el que todos los argentinos quieren-querían-queríamos que fuera.

    Somos bravos, inconformistas, soberbios, criticones, exigentes, pasionales... Somos tan argentinos que nos cuesta disfrutar en su justa dimensión a un tipo que trasciende fronteras, al que le rinden pleitesía vaya donde vaya, en quien depositamos varias de nuestras frustraciones para endilgarle cualquier derrota, un faro que hace mucho ya se sentó en la mesa de los grandes de la historia del fútbol.

    "¿Cómo no vamos a ir al Mundial? Somos Argentina". Todos se lo preguntaron y la mayoría se respondió solo sin necesidad de esperar una respuesta. Argentina hizo todo lo posible para quedarse afuera de Rusia. La AFA fue un cambalache interminable por la que pasaron tres presidentes en los dos años y dos días que duraron las Eliminatorias. Hubo tres entrenadores diferentes -con sus estilos contrapuestos, naturalmente-en la Selección. Se mudó la localía como se cambia un cuadro de lugar y como si un estadio tapara tanto desmadre y ganara partidos. Se hicieron cuentas y se armaron conjeturas de las más disparatadas. Se caminó por la cornisa con los pies enjabonados como el bendito fútbol argentino patina desde hace mucho tiempo.

    Y una noche, el genio se embarró las patas, frotó la lámpara y rescató a todos: a un equipo que no es tal, a una dirigencia "nueva" con indisimulables vicios viejos (hasta llevaron a un brujo a Ecuador) y a un país futbolero en estado de alerta total. Tan argentinos somos, tan extremistas, que enseguida aparecieron encuestas sobre si la Selección era candidata a ganar el Mundial. De terapia intensiva a la gloria en 90 minutos...

     

    "Los argentinos piensan que saben todo sobre fútbol. Siempre digo que si hubiéramos llegado a una final del Mundial y a dos finales de Copa América para otro país, habría sido diferente. Pero esto es Argentina", sostuvo en julio pasado en el programa Alma de Potrero el pibe que juega como en el potrero, que es un competidor nato, un insaciable, un talento único, un futbolista por el que debemos agradecer ser contemporáneos y no necesitar que nuestros abuelos nos cuenten lo que hacía en una cancha.

    Hastiado por las desprolijidades de la dirigencia (hasta llegó a criticarla desde un vuelo hacia la final del torneo), sacudido por una nueva caída en un partido decisivo en el que una foto suya rodeada de chilenos recorrió el planeta, apuntado por renovadas críticas y fundamentalmente triste, el capitán dijo basta en los pasillos del gigantesco MetLife de Nueva Jersey. En junio del 2016, se iba de la Selección vacío. Poco más de dos meses después volvía luego de que Edgardo Bauza, reemplazante de Gerardo Martino, viajara a Barcelona para una "charla de fútbol en la que no hablamos de su regreso" como misión básica en su desembarco como sorpresivo entrenador del seleccionado. Un año después, y luego de que la FIFA le redujera la sanción de uno a cuatro partidos por insultar a un árbitro, recibía en su casa de Casteldefells a Jorge Sampaoli, el hiperquinético director técnico que lo había amargado con Chile en la Copa América 2015 y a quien valoraba y valora por sus ideas de juego.

    Los tres goles en Quito, esa actuación -salvando las distancias- a la altura de las de Maradona en México 86 y Kempes en la final de Argentina 78, espantaron fantasmas, enterraron críticas, disimularon miserias, cubrieron errores generales y se gritaron desde Ushuaia a La Quiaca. "Hubiera sido una locura no estar en el Mundial, no sólo para mí sino también para toda la Argentina. Esto nos da paz porque estábamos todos inquietos. Estaba el temor de quedar afuera, pero lo logramos y ahora la Selección va a crecer, va a ser otra", dijo en las entrañas del estadio Atahualpa de Quito, rompió su silencio con un discurso maduro, no necesitó maradonear ni vengarse públicamente de nadie, utilizó un mensaje componedor, alimentó públicamente un liderazgo que ejercita a su manera en lo privado.

    Ahora es donde emerge el enorme desafío de acá a junio del año que viene: armar un equipo, rodear al mejor del mundo, buscarle un lugar cercano al área rival como en Ecuador, ponerle jugadores que le pasen la pelota y no se obnubilen con su presencia. De los ocho partidos que faltó en Eliminatorias, Argentina ganó apenas uno; en los diez partidos que disputó, la Selección perdió sólo uno y ganó seis. Las estadísticas muchas veces necesitan concepto: ésta es demasiado contundente como para necesitar una explicación. En esa decena de encuentros, los tres entrenadores que lo dirigieron usaron seis esquemas tácticos diferentes y el único jugador que repitió junto a él del medio hacia adelante en cada partido fue Di María. Y hubo cinco centrodelanteros goleadores en sus equipos que no lograron trasladar esa eficacia al seleccionado: Higuaín, Agüero, Pratto, Icardi y Benedetto (hubo un partido de Alario, pero Bauza lo puso de volante por derecha). Un contexto que de tan variable resultó desconcertante. Es cierto que esto es un deporte en el que le tenés que pasar lo mejor posible la pelota a un compañero y no se requiere de pócimas mágicas o soluciones científicas, pero necesitas un armado y una idea que sostengan al distinto. No mimarlo como se dijo erróneamente muchas veces: el mimo queda para otros escenarios de la vida.

    Y ahí, perseverante y sufrido, estuvo él. El que no transmite nada. El que no suda. El que digita las convocatorias por sus amigos. El que acá no juega como allá. El que no canta el himno... "No siento que tenga que hacerlo. Cada persona siente el himno nacional de diferente manera y la mía es sentirlo dentro de mi cuerpo mientras lo escucho". Sensatez y sentimientos. Un liderazgo -vale la pena insistir- distinto. La necesidad de no vociferar para transmitir -a sus compañeros- e igual ser escuchado. La luz que alumbra el horizonte de la Selección.

    En Rusia también estará. Irá por la madre de todas las revanchas. Es de esperar que ahora ya sin la presión por resultados urgentes, Sampaoli pueda armar una formación confiable en el puñado de amistosos que habrá hasta el comienzo de la Copa del Mundo. Los nombres los conocemos todos porque jugaron (casi) todos. Una mochila los acompañó en el duro camino y él se encargó de liberarlos. El llanto de Enzo Pérez, apenas consumaba la clasificación, refleja como nada ni nadie el desahogo.

    Un desahogo que tiene padre, tutor y encargado. Y se llama Lionel Andrés Messi.

     

     

  • El verdugo en el umbral

    La historia del petizo orejudo, el primer asesino en serie de la Argentina.

  • El viejo anhelo de la paz, ¿sólo una quimera?

    Cada 21 de septiembre también es el Día Internacional de la Paz, según lo estableció Naciones Unidas hace 25 años. Mientras tanto, es posible que la humanidad no haya tenido un minuto sin guerras desde hace milenios.


    Por Alejandro Mareco |Periodista

     

    Acaso no hay mayor tesoro para la humanidad desde que habita la Tierra y el tiempo, ni mayor anhelo para los hombres y mujeres que atraviesan la sencillez cotidiana de los días, que vivir en paz. Simplemente eso: poder ejercer la existencia en mínima armonía con los pares (familia, vecinos, pueblos, países) tanto como con la fecundidad proveedora de la naturaleza y el trabajo.

    Por eso es que desearle la paz al prójimo es el saludo esencial de las grandes religiones monoteístas. Pero tal vez ese deseo tan viejo ha sido el más quimérico de alcanzar por una especie que ha llegado muy lejos en el desarrollo de su conocimiento científico y de sus hazañas tecnológicas; capaz de domesticar la materia, la energía y muchas de las fuerzas adversas de su escenario vital, el planeta.

    Es posible que las originales luchas por territorios de caza, por espacios de supervivencia, hayan encendido la chispa de los enfrentamientos desde los primeros momentos. Y que de las disputas individuales se pasaran a las grupales. Y que luego de combatir por necesidad, se haya pasado a hacerlo para mantener privilegios en detrimento de una situación más frágil para otros grupos. O, visto de otro modo, que la decisión de romper ese cerco de privilegios y ventajas haya alimentado las luchas de los postergados.

    En 2012, el hallazgo arqueológico de una treintena de cadáveres con claros rasgos de haber muerto en forma violenta hace unos 10.000 años, cerca del lago Turkana, en Kenia, fue interpretado por algunos científicos como una prueba de la existencia de una manera de guerra entre pueblos cazadores recolectores.

    Incluso, hay quienes sostienen que las guerras han funcionado como un instrumento para el control del número de población posible en relación con los recursos disponibles y el desarrollo alcanzado en algunos momentos. La Guerra de Troya tiene una mirada posible en ese sentido, entre tantas otras.

    Entretanto, en medio de esas contiendas se han enarbolado banderas ideológicas, religiosas, culturales, nacionales.

    Las guerras probablemente no hayan tenido descanso en la historia de la humanidad. Es difícil pensar que en algún momento, al menos en un rincón del planeta, no existieran dos bandos combatiendo a matar o morir.

    El paroxismo llegó en el siglo 20 con las dos gigantes conflagraciones que extendieron el conflicto a una enorme porción del planeta, involucrando a numerosos países, aunque el eje del combate fue la lucha de poder en el viejo centro del mundo que era Europa. Pero además se trataron de momentos de la historia en los que asomaría el protagonismo de Estados Unidos, y luego, lo que sería la otra cara del poder en el globo, la Unión Soviética.

    Las cosas fueron demasiado lejos. El final de la Segunda Guerra Mundial demostraría que el febril desarrollo científico y tecnológico de los instrumentos para matar en el que tanto empeño se había puesto, había dado finalmente con el arma de la autodestrucción de la especie y del planeta.

    Las bombas atómicas que en 1945 cayeron sobre las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki, lanzadas desde aviones estadounidenses, congelaron por un instante la sangre de los hombres y mujeres.

    Habíamos dado con la fórmula para arrasarlo todo. “No es nada honroso para el talento humano, en la edad de oro de la ciencia, haber concebido el modo de que un proceso multimilenario tan dispendioso y colosal pueda regresar a la nada de donde vino por el arte simple de oprimir un botón”, diría el escritor colombiano Gabriel García Márquez.

    Pero lejos de retroceder, poco después las potencias le harían firmar al mundo un acuerdo por el que sólo cinco países (Estados Unidos, Inglaterra, Francia, China y la Unión Soviética, lugar asumido luego por Rusia) podían tener armas nucleares; es decir, quedaban en condiciones de amenazar al resto. La vieja metáfora del poder se repetía: lobos al cuidado de las ovejas.

    Más allá de que las experiencias son intransferibles –es decir, no pueden comprenderse de un modo cabal si los sentidos y sentimientos no han estado involucrados–, es probable que lo que sintieron los habitantes de aquellas ciudades japonesas no pudiera ser expresado en palabras, pues los conceptos de cualquier idioma no estaban ni están preparados –acaso no lo estén nunca– para significar algo tan tremendo.

    Los niños, mujeres y hombres de Hiroshima y Nagasaki le vieron los ojos al espectro del fin del mundo. La conciencia humana, nosotros, aún no se atreve a mirar los suyos.

     

     

    De próceres guerreros y paz con los vecinos

    Es posible que casi todos los pueblos del mundo, pueblos que son naciones o sólo alcanzaron la estatura de países (“Somos argentinos porque no pudimos ser americanos; somos un país porque no pudimos ser una nación”,

    decía el  pensador Jorge Abelardo Ramos), seamos hijos de la guerra.

    Ése ha sido el modo de ganarnos nuestro lugar en la historia y, sobre todo, en el presente. Bien lo sabemos desde Estados Unidos hasta la Argentina: dar batalla contra los imperios de hace dos siglos y más fue nuestro modo de amanecer.

    Por eso es que la mayoría de los próceres que nutren nuestro Olimpo patrio son guerreros, héroes del tiempo fundacional que nos puso en la historia.

    Que los tiempos de paz pueden ser nuestros mejores tiempos, lo ha mostrado el grado de convivencia que alcanzamos con los vecinos latinoamericanos, en la conciencia de que la unidad regional nos alcanzará una mejor oportunidad para todos.

    Pero las hipótesis de conflicto durante mucho tiempo carcomieron la relación con los vecinos. Por ejemplo, Brasil.

    Alguna vez, Formosa fue una tierra casi abandonada a su suerte, donde el Estado nacional no invertía en infraestructura, ni atendía a sus pobladores, ni le preocupaba que pudieran portar la condición de argentinos los pueblos originarios que habitaban ese paisaje. Una de las razones principales de ese abandono fue el viejo fantasma de guerra con Brasil.

    Las relaciones entre Argentina y Brasil habían nacido a sablazo puro en nuestros primeros años de existencia. La reunión llegó en la década de 1860 cuando, junto con Uruguay, se formó la Triple Alianza que salió a destruir al Paraguay de Solano López, que de manera independiente había alcanzado un desarrollo admirable (y envidiable) por aquellos tiempos y fue reducido prácticamente a cenizas.

    La victoria no sirvió para sellar una amistad, acaso por lo poco noble que había sido el motivo del acercamiento. Así es que seguimos mirándonos con recelo. Y el mapa de la desconfianza se propagaba: por aquello de que el enemigo de mi enemigo es mi amigo, Chile, con quien estuvimos siempre en tensión por cuestiones limítrofes, se suponía aliado de Brasil.

    El desvelo tuvo una pausa a mitad del siglo 20, cuando el gobierno de Juan Perón planteó el ABC (Argentina, Brasil, Chile) junto con sus colegas de entonces, Getulio Vargas, en Brasil, y Carlos Ibáñez, en Chile. “Lo único que hay que vencer son intereses; pero cuando los intereses de los países entran a actuar, los de los hombres deben ser vencidos por aquellos; esa es nuestra mayor esperanza”, diría en su recordado discurso integrador en la Escuela de Guerra, en noviembre de 1953.

    Finalmente, en marzo de 2004 se creó el Día de la Amistad Argentino-Brasileña. Así lo convinieron los presidentes Néstor Kirchner y Luiz Inácio Lula Da Silva, en conmemoración de la Declaración de Iguazú, que en 1985 firmaron los entonces mandatarios Raúl Alfonsín y José Sarney, puntapié inicial del Mercosur.

    Esa impronta se proyectó al subcontinente fecundando en la creación de la Unión Sudamericana de Naciones. Acaso el espejo fue la unión de los países europeos, que tres décadas después de masacrarse mutuamente entendieron que como bloque regional cuidarían mejor sus intereses.

    La rivalidad con Brasil sobrevive en el folklore del fútbol, en las críticas muchas veces mal intencionadas sobre el saldo de la balanza comercial, entre otras dificultades en el intercambio. Pero las viejas hipótesis de guerra han sido cerradas como se cierran las heridas de los pueblos maduros: la paz es también un buen negocio.

     

     

    Pobreza y justicia 

    La Liga de las Naciones, creada en 1919, al finalizar la primera gran guerra del siglo 20, no pudo detener la segunda, que vendría apenas 20 años después. Luego, al final de la segunda, en octubre de 1945 se crearían las Naciones Unidas, que tampoco podría acallar tantos sangrientos combates esparcidos en el mundo a un costo de millones y millones de vidas desde entonces.

    Pero antes de que se apagara el hasta entonces más violento de los siglos, en 1993, la Asamblea General de las Naciones Unidas creó el Día Internacional de la Paz, dedicado “a conmemorar y fortalecer los ideales de paz en cada nación y cada pueblo entre ellos”. Primero lo ubicó en el almanaque en el segundo martes de septiembre, pero en 2001 estableció una fecha fija: cada 21 de septiembre.

    Más allá de lo que puede parecer sólo una declaración de deseos, el espíritu de la creación del Día Mundial de la Paz, como también se lo conoce, consideró que no es posible alcanzar un mundo pacífico si no se logra el desarrollo social y económico de todas las personas y se garantiza la protección de sus derechos.

    En ese sentido, se han planteado objetivos sostenibles que apuntan a temas que tienen que ver con un mínimo punto de partida de justicia, distribución de recursos económicos y sociales capaces de hacer posible un estado de armonía elemental.

    Pobreza, hambre, salud, educación, cambio climático, igualdad de género, agua, saneamiento, electricidad, medioambiente y justicia social son algunos de esos objetivos, recursos y desafíos sobre los que se debe trabajar para que la paz finalmente tenga una oportunidad, como cantaba John Lennon.

    Incluso existe desde hace algunos años una disciplina del conocimiento llamada irenología (Irene significa paz), o estudios de la paz y los conflictos. Se ocupa del estudio multifactorial de los conflictos internacionales y concibe la paz no sólo como la ausencia de guerra, sino como un concepto positivo que incluye la justicia, el desarrollo económico y social equilibrado y el conocimiento y respeto mutuo entre las naciones.

    Albert Einstein, el científico sobre cuyos descubrimientos se afirmó la tecnología nuclear, decía: “La ciencia es un instrumento poderoso. La forma en que se utiliza, será una bendición o una maldición para la humanidad”. Luego, en 1922, el mismo Einstein escribiría: “El desarrollo de la tecnología ha hecho que las economías del mundo sean interdependientes, por lo que cada guerra tiene efectos mundiales”.

    Sí, cada una de las guerras como a las que asistimos en estos días, nos atañen a todos.

    No hay dudas de que no hay camino de paz posible si siguen causando estragos la ambición, la voracidad y los privilegios a costa del sufrimiento de miles de millones. Es sobre los más débiles sobre los que se descarga el monstruo de la guerra.

     

  • En animales, la comida “chatarra” provoca sobrepeso hereditario

     

    Experimentos realizados con roedores evidencian que las crías de padres habituados a una dieta hipergrasa nacen con más peso o lo ganan rápidamente al llegar a la adolescencia.

  • En busca del sonido propio

    El músico tucumano, de 27 años, ha acompañado con su violín a importantes artistas latinoamericanos. Desde YouTube conquistó a Pat Metheny.

  • En el fondo se trata de una aventura

     

     

     

     

     

    Por Mario Riorda 

    Politólogo. Director de la Maestría en Comunicación Política de la Universidad Austral  

     

    En la aventura, las garantías de normalidad quedan suspendidas o abolidas dice el filósofo Fernando Savater. Nadie decide por nosotros y lo hacemos en base a lo imprevisible. Así transcurre cuando se deposita la confianza en el otro. Se confía, a secas. Muchas veces en base a la reputación ganada. Racionalidad pura. Porque hizo eso, hará lo otro. Y aparece así, más tarde, la confianza, bastante más irracional, o emotiva si se quiere. Cuando confío, la racionalidad pasa a segundo plano. Confío y listo.

    A veces, incluso, se otorga un certificado de confianza sin que haya mediado reputación antes. Es como un cheque en blanco a la espera de fondos. Si no llegan, se cae todo. Se desploma.

    Así, en ese contexto, actúan las promesas. Las promesas electorales también. Lo que llamamos contrato electoral. Toda una aventura que no sabemos cómo terminará.

    ¿Ahora bien, se cae la confianza si una promesa no se cumple?

    Depende. Si una promesa se fijara muy fuerte es probable. Si hablamos del voto, habría que imaginar que cada ciudadano tiene una muy buena información para votar y que los medios reflejaran cotidianamente esa información para que no desaparezca de la agenda. Pero esto no es así. Hay información imperfecta y los medios no garantizan lo segundo. Y no sólo conoce poco el elector, sino que está condicionado por emociones, compromisos y juicios morales e ideológicos.

    El contrato electoral implica los compromisos que el candidato adquiere con sus votantes para ponerlos en práctica si triunfa. Pero no es lo mismo el incumplimiento por engaño que el incumplimiento por modificación de condiciones en el sistema político.

    Y asimismo, el incumplimiento por engaño puede ser matizado o reducido en sus consecuencias cuando la efectividad de lo ofrecido a cambio (esto pasó parcialmente con algunas medidas de Carlos Menem) es percibido como efectivo o útil, aunque no tuviese nada que ver con el contrato inicial. "Si yo decía lo que iba a hacer, no me votaba nadie" se le atribuyó a Menem aunque él nunca la pronunció. Pero esa frase daba cuenta de un fuerte cambio de políticas que fueron contradictorias con su eslogan “salariazo y revolución productiva”. Y lo más importante es que, aún después de modificar sustancialmente el contrato electoral, gobernó durante 10 años, reelección mediante.

    En el caso de promesas como las del presidente Eduardo Duhalde, "van a ser respetadas las monedas en que fueron pactados originalmente los depósitos (...) el que depositó pesos, recibirá pesos, y el que depositó dólares, recibirá dólares", tienen más que ver con un voluntarismo o errores de cálculo ante realidades no previstas.  

    En la primera elección de Cristina Fernández de Kirchner, en la campaña del 2007, uno de los ejes de su discurso fue la inauguración de un nuevo tiempo político que diera lugar al diálogo y la mejoría de la calidad institucional de la democracia argentina, dejando atrás el ciclo de emergencia permanente inaugurado en la última década.

    El intelectual Ricardo Forster escribía: “nos preparábamos para despedirnos de la larga primavera camporista que, en muchos aspectos, caracterizó el tiempo de Kirchner; es probable que lo que vendrá se asemejará más a un gobierno a lo Bachelet, con mayores dosis de prolijidad institucional y mejores vínculos con el insaciable mundo empresarial”. Su eslogan “A la Argentina que viene la hacemos entre todos”, apuntaba a la idea de una Concertación.

    Ni la calidad institucional ni la concertación perdurarían como ejes, dándose paso a la idea la gobernabilidad como factor dominante. Era la contracara del contrato electoral del 2007, castigado duramente en las elecciones intermedias del 2009, y aun así se permitió una revancha electoral en el 2011 con un aplastante triunfo a su favor.

    Sin linealidad ni futurismo -como se vio con Menem y con el kirchnerismo-, es algo impredecible el comportamiento electoral como castigo o como premio, asociado al cumplimiento de promesas. Ahí radica la imposibilidad de predecir lo que sucederá con Cambiemos, recordando que ya hubo un episodio (las elecciones intermedias del 2017) donde obtuvo un muy buen resultado electoral, aun con incumplimientos electorales visibles. Una elección donde se votó más ideológicamente que desde la economía.

    Sin embargo, hoy el contexto es otro, dominado por una fuerte crisis económica. Desde lo electoral, Cambiemos tuvo afirmaciones grandilocuentes que ahora se hacen más complejas de sobrellevar. “Descarto completamente un ajuste: sería loco y tonto hacer algo que ya fracasó”, expresó la vicepresidente Gabriela Michetti. De modo literal respondía:

    - “¿Con qué intensidad se animaría a descartar un ajuste si ustedes llegan al gobierno?

    - Con total vehemencia. Descarto un ajuste completamente. Por tres razones. La primera: la Argentina aprende de sus experiencias. El país probó políticas determinadas y nos fue mal. La Argentina pasó mucho dolor: sería loco y tonto, poco inteligente hacer algo que ya fracasó. Las políticas de ajustes se estrolaron en todos lados. Segundo: hay liquidez en el mundo, ¿por qué ajustar? Y tercero: nosotros queremos expandir la torta y cuando lo logremos no vamos a necesitar ningún ajuste. Van a entrar divisas y el Estado va a crecer. No hay que apretar. Hay que expandir.

     - ¿Qué harían con las tarifas?

     - No es necesario ajustar tarifas en lo inmediato”.

    Aquí sí hay una desconexión contractual evidente que tendrá que corroborarse en su impacto sobre los niveles de aprobación futuros que estas mismas políticas provoquen, más allá de su nivel de coherencia con la expresión electoral de la que se despegan. Hoy el impacto es evidente. Las evaluaciones del Gobierno están en su registro más bajo.

    El propio presidente ha sido protagonista de situaciones frente a posturas o promesas electorales que también habrá que analizar en el futuro dependiendo de los niveles de aprobación. Con la inflación el Gobierno admitió que el error fue haber prometido un descenso mucho más rápido del que era posible, despegándose de la promesa electoral: “eliminar la inflación será la cosa más simple que tenga que hacer como presidente”. Más episodios incluso: "Mentís, Daniel", le espetó Mauricio Macri a Scioli durante el debate presidencial, cuando el entonces gobernador bonaerense y candidato del FpV le recriminaba que, si Macri ganaba, iba a realizar un fuerte ajuste de la economía, dentro de lo que encuadraron como “campaña del miedo”.

    Lo interesante es que parte del contrato electoral de Cambiemos se dio desde el “decir la verdad”. Y no sólo electoral. Ya en gobierno, en el marco de columnas de opinión que el propio presidente publica con alguna regularidad en medios del Interior, una de ellas se titulaba: “Gobernar para mí es decir la verdad”.

    Sumado a ello, muchas frases han quedado guardadas como complementarias de ese contrato electoral. "Mi primer compromiso es lograr una Argentina con Pobreza Cero": resignificada como meta aspiracional, ya que el número de personas pobres aumentó considerablemente tras la devaluación. “El Estado no tiene que quedarse con el fruto de tu trabajo. En mi gobierno los trabajadores no pagarán Impuesto a las Ganancias” decía el presidente cuando era candidato.

    No puede dejarse de lado tampoco el corrimiento de promesas asociados a hashtags discursivos, preferentemente económicos: #segundosemestre, #brotesverdes. No son electorales pero abonan también a la percepción de credibilidad. No llegaron a ser ciertas al día de hoy. Habrá que esperar.

    La más actual: "No creo que la devaluación sea la solución”. Son muchas las grandes propuestas y los saldos negativos desde la perspectiva del contrato electoral que se reparten en casi tres años de gobierno. El devenir futuro juzgará. Y la sociedad también.

    Ya Maquiavelo decía que gobernar es establecer una lógica de mutua adecuación, siempre inacabada, entre el príncipe y el pueblo, porque es el pueblo la causa principal de la estabilidad e inestabilidad del Estado. Allí también entran en juego la contingencia, lo aleatorio que impone sus leyes sobre los acontecimientos. Y entre ellos, la ideología. Siempre presente y explicativa de los movimientos electorales de la población.

    Recordemos, aun cambiando el contrato electoral, si a la política (la nueva política) se la percibe como eficaz, no implica ello un castigo electoral necesariamente. Incluso puede ser un elemento positivo para el gobernante si con el cambio demuestra que pudo adaptarse a otros contextos, como un piloto de tormenta. Algo así como acomodarse a la realidad.

    El problema del Gobierno es ese. No se lo percibe eficaz y encima carga con un estigma instalado en el 60 por ciento de la población argentina: “gobierna para los ricos”. Más aún, para sus propios votantes, la frase que sintetiza el pensamiento de la gestión es “no le sale una”. Es el resultado de estudios cualitativos en varias provincias, donde también se mezclan errores involuntarios, tanto como medidas -que no son errores- carentes de legitimidad pública que obligaron a retroceder en su implementación ante su rechazo.

    Hace años que Bernard Manin sostiene que, al momento de presentarse a un cargo, los políticos reconocen que de uno u otro modo se enfrentarán a situaciones imprevistas, así que generalmente no tienen una propensión a atarse las manos comprometiéndose con programas electorales detallados. Por eso es que ese autor advierte que quizás haya pasado la época de votar los programas de los candidatos y más bien se esté comenzando el tránsito a la era de votar por el historial de los gobernantes. Lo curioso es que el historial del presidente es rico en reputación, tanto en su faz privada como pública. Su problema empezó con el mandato presidencial.

    Queda una buena cantidad de meses para que inicie un nuevo ciclo de aventuras. Quedan meses para poder capear la tormenta. Gestionar una crisis es tener que explicar (todo el tiempo) que interesa la continuidad. Una crisis genera amenazas, urgencias e incertidumbre y pone a prueba la flexibilidad de las élites ante retos velocísimos y altamente entrelazados. Si la crisis aminorase, habría ahí una chance de reputación en el presente, eso que tanto necesita el presidente y más la Argentina. Sólo ahí se sabrá si la confianza persiste… o más bien resiste.

     

  • En las arenas blancas danza la historia

     

    Por Ramón Becco | Cronista de historias y leyendas populares

     

    Entre Ríos tiene en sus costas las playas de río más extensas de Latinoamérica. El enclave, de una inusual belleza, ocupa un lugar central en la silenciada historia de la patria.

    Para quienes llevan al extremo la idea de una tierra definida por los ríos que la circundan, Entre Ríos es una isla.

    Las vacaciones son un momento propicio para el descanso y en ese descanso nunca está demás navegar por las costas del pasado. Y en eso, pocos lugares como esta Villa de Nuestra Señora de la Concepción del Uruguay.

    Cuando Argentina era un modelo en construcción, la Villa llegó a ser Capital de una República que incluía a Misiones y Corrientes. Tampoco la Banda Oriental era todavía un paisito cuando José Gervasio Artigas ya lidiaba con los concepcioneros, luchando por una Nación suma de varios estados confederados, incluido el progresista y esquivo Paraguay

    Esa historia, controvertida, ninguneada por los grandes historiadores que -como muchos políticos y periodistas- miran el país desde Buenos Aires; está en cada monte y en cada recodo del río Uruguay que, en Concepción, se desnuda en extensísimas playas blancas.

    Todo es historia en Concepción. Historia, leyenda y misterio.

    La mismísima playa, lugar de convocatoria de la Fiesta Nacional, esconde en su nombre, Banco Pelay, un par de sucesos populares. En la trashumancia del boca a boca perdió su letra final: Pelayo, era una familia de Concepción y lo de Banco, tiene que ver con los bancos de arena que forma el río en su derrotero.

    Hasta los años ´70 el Banco era inaccesible; sólo los pibes, baqueanos modernos, disfrutaban de sus aguas aventurándose  a caballo o en bicicleta. Hoy el acceso es deslumbrante y sus arenas blancas recorren una extensión de 7 kilómetros junto al río, bajo la protección de tupidas galerías de árboles.

    Ese es el lugar donde por las noches se despliega la Fiesta Nacional de la Playa de Río.

    En Concepción del Uruguay a cada paso se pisa civilización.

    La primera escuela laica y gratuita todavía perdura en Concepción y, además de su belleza arquitectónica, guarda nombres de tres presidentes argentinos que trajinaron sus aulas. Julio Argentino Roca, Victorino de la Plaza y Arturo Frondizi. Un presidente paraguayo, Benigno Ferrerira, varios mandatarios de las provincias argentinas y dos vicepresidentes como Hortensio Quijano y Francisco Beiró.

    Poetas y escritores estrenaron tinta, tiza, pizarrón y papel. Olegario Víctor Andrade, Eduardo Wilde y Fray Mocho, por nombrar algunos. El constitucionalista Arturo Sampay, el cardiocirujano Domingo Liotta y hasta el mediático Gustavo “Gato” Silvestre pasaron por la Escuela Justo José de Urquiza de Concepción.

    Y justamente Urquiza dejó para todos los tiempos y a pocos kilómetros del centro de la ciudad, el Palacio San José. El fantasma del caudillo se corporiza en vajilla, enceres, camas y baldosas; y por si todo esto fuera poco, su sangre derramada sigue intacta en la  puerta de uno de sus aposentos. Una visita obligada para quien circule por la moderna ruta 14.

    Pero hay más, mucho más, en Concepción del Uruguay.

     

     

     

    CUANDO PASA

    Fiesta Nacional de la Playa de Río 2018.

    Concepción del Uruguay, Entre Ríos.

    Desde el 17 al 21 de enero.

     

     

    Ni una Menos

    Una historia dentro de las mil y una recorre plazas, playas, islas y palacios… es la de Thadea Jordán. Esta mujer nacida en el siglo XVIII ocupó un lugar de preeminencia. En épocas donde las mujeres peleaban el Ni una Menos a sable y fuego, Thadea supo dar forma al cuerpo y la ideología federal entrerriana. Ella no pidió permiso para meterse en los pliegues de la construcción de la sociedad, fue –según cuentan- una bellísima mujer que además de parir  a Francisco Pancho Ramírez, el Supremo Entrerriano, con su segunda pareja alumbró a Roberto López Jordán, otro referente  clave en la disputa de modelos de país.

    Pero Thadea no fue  sólo una mujer pariendo héroes, fue la construcción ideológica de sus hijos.

    La permeable ribera entrerriana  permitió a las familias luchadoras y mujeres como Thadea cruzar de un lado al otro del río, con exilios y pasos furtivos, no exentos de prisiones defendiendo a sus hijos, pero influyendo en ellos con los ideales federales y entrerrianos.

    Los restos de Thadea Jordán fueron basamento de la Iglesia principal. Mausoleo de Urquiza, la Basílica Menor de la Inmaculada Concepción y filial de la Iglesia de San Juan de Letrán, es otro monumento histórico de la Villa.

     

    Un cuento de verano

    Juan Izaguirre, periodista y memoria de la ciudad, cuenta que ese lugar de frontera es fuente de relatos a dos orillas.

    Según Izaguirre, alguna vez, faltó el hielo en Concepción. Al quedar paralizada la  usina, alguien, para paliar el problema, se animó a traer un barco cargado del  sólido elemento desde la vecina Paysandú.

    Un ortiva, que nunca falta, denunció a la prefectura de ese entonces que un cargamento de hielo estaba siendo contrabandeado desde la banda oriental del Río Uruguay hacia Concepción. Grande fue la decepción de la milicada cuando a la hora de embargar sólo encontró agua a granel.

     

  • Entre la creencia y la realidad

     

    Editorial octubre | Revista COLSECOR

     

    A caballo de las circunstancias, cuando se hace un verdadero y riguroso ejercicio de revisión de aquello que sucede, muchas veces puede caer bajo sospecha la creencia como a veces la realidad misma.

    La creencia se puede presentar con señal inconfundible, pero es imprescindible exigir la prueba contundente para que no se la desacredite como la invención forzada de una realidad que no es. En el proceso de transformación que implica toda investigación seria que intenta confirmar la constancia de los hechos con datos de respaldo, tiene que estar claro que el objetivo establecido siempre será la validación de la verdad. Eso esperamos de todo proceso que intenta plasmar justicia. Lamentablemente, la aceptabilidad de ver que todo puede quedar en la nada nos invade y eso ya no es un hecho conmovedor.

    Para nada es algo pocas veces visto y menos en un país como Argentina que se atrofia entre tanta vocación de secretos y falsedades. Se impone mucha improvisación y desorganización por todos lados y se acrecientan las chances de obtener una baja probabilidad de funcionamiento correcto. La democracia y su baja calidad institucional continúan la erosión de la credibilidad ciudadana y el pozo en que estamos es cada día mas ciego.

    Tanto acuñar trampas en el país: venimos, andamos y vamos entre fracasos varios que se apelotonan en nuestra historia sin saber leer ni aprender de ese fenómeno de la mentira recurrente que ya nada puede tapar y que nos estigmatiza como portadores de dudosa palabra. Estamos hablando de la grave carencia de fuentes de certezas y de la falta de disciplina responsable que padecemos como Nación. No poder romper la inercia de la secuencia de errores hace que la cuenta sea cada día más pesada.

    La opinión pública, con argentinos hiperinformados y muy politizados, no es indiferente ante ningún tema. Uno, claramente en la agenda de actualidad, es el de la corrupción estructural que vincula, por un lado, los estados y los funcionarios circunstanciales de distintos gobiernos: provinciales, municipales y el nacional y, por otro, las empresas con finalidad de lucro con muchos dueños inescrupulosos e irracionales en apetencia de ganancias. El combo que se desencadena ya se lo conoce: sobornos y sobreprecios y lógicamente, mas carga a la presión tributaria.

    Se ha dinamitado la legitimidad ética que los ciudadanos esperan de las inversiones sociales en obra pública. Constatar al momento de la realización de las infraestructuras: las coimas, la impunidad garantizada y los negociados, nos lleva invariablemente a descreer de casi todo. Pero no todo está descompuesto y aquí cabe señalar la distinción como ejemplo notable: hay 600 cooperativas de servicios públicos que, con concesiones públicas en distintas prestaciones, durante décadas, no se han contaminado del germen de la corrupción.

    Desde el cooperativismo no podemos mirar para otro lado. Y tenemos que decirlo: la reserva ética de nuestras entidades de la economía social en relación con el sistema político no ha tenido descomposición.

    La democratización de los asociados a las cooperativas, el control efectivo y el proceder de la dirigencia como personas de bien, ha hecho que la política sepa que con el sector sin fines de lucro no hay lugar para conductas delictivas. Es simple legitimidad social. Se sabe que nos comprometemos con las personas. Los hechos hablan y resuenan con fuerza. Veremos cómo continúan y a que resultados arriba el Poder Judicial.

    La sociedad tiene al cooperativismo como referencia comprobable que las cosas se pueden hacer de un modo licito como corresponde. Mientras tanto nosotros debemos abocarnos a la tarea solidaria de hacer comunidades sostenibles. Es la misión que nos hemos propuesto. Como dijo el presidente honorario de la Fundación COLSECOR, José Pepe Mujica: el futuro es cooperativo o no será.

  • Entre las tareas del hogar y el trabajo, la sobrecarga

     

     

    La conmemoración del Día Internacional de la Mujer es una excelente oportunidad para abordar las problemáticas actuales a las que se enfrenta la población femenina. La labor doméstica no reconocida,  la desigualdad laboral, las dificultades para crecer profesionalmente y el rol materno son algunos de los temas puestos en cuestión. La psicología brinda herramientas para la reflexión.

      

      

    Por Luz Saint Phat | Periodista 

     

    Wadjda es una niña que vive en los suburbios de Riad, capital de Arabia Saudí, y quiere tener su propia bicicleta. Para hacer realidad su sueño, la pequeña atraviesa distintas dificultades. Éste es el argumento del galardonado film “La bicicleta verde”, estrenado en 2012 y escrito y dirigido por Haifaa al-Mansour. Se trata de la primera película realizada por una directora saudita.

    Más allá de las claras diferencias culturales entre occidente y la vida que se retrata en esta historia, hay puntos en común en lo que hace a la cuestión de género. Mientras Wadjda persigue su deseo, el film profundiza en temáticas que son hoy sustantivas para las mujeres: la labor doméstica, el trabajo fuera de la casa, el rol materno, la desigualdad de oportunidades respecto de los hombres y los mandatos sobre el amor.

    En este mes, la conmemoración del Día Internacional de la Mujer brinda una oportunidad de abordar estos temas y la psicología otorga herramientas para la reflexión.

    Claudia Cedrón es psicóloga (MP 5913) y trabaja en uno de los centros de salud municipal de Córdoba. También es parte una comisión interdisciplinaria del primer nivel de salud del municipio que aborda la violencia de género e integra la Comisión de Género del Colegio de Psicólogos de la Provincia de Córdoba. La especialista señala que la “doble” o “triple” jornada de trabajo (que incluye las tareas realizadas en el hogar y en los ámbitos laborales y comunitarios) significa hoy un problemática trascendente.

    “Existe todo un trabajo no reconocido en el ámbito doméstico, que podemos denominar invisible, que no tiene ningún tipo de reconocimiento desde lo simbólico ni desde lo económico. Sabemos que las mujeres son las que llevan adelante principalmente el sostenimiento de las tareas que se realizan en el hogar, a lo que se suman las tareas de cuidado de los niños, de las personas mayores de la familia y de los enfermos”, indicó Cedrón.

    “En este punto, es interesante recalcar todo el impacto que este rol tiene en la vida y en la organización del tiempo de las mujeres, pero también la cuestión del aporte económico que esto representa para la economía familiar y la mundial. Hay cálculos realizados donde se reconoce que entre 40% y 60% del valor producido en el mundo por la economía, corresponde a estas tareas que históricamente vienen desarrollando las mujeres”, agrega la psicóloga.

    “Pensando en el trabajo asalariado – y teniendo en cuenta la distinción que también produce la existencia de trabajos precarizados o informales-, también allí se presentan desigualdades respecto de los varones. Lo que más se conoce tiene que ver con el pago: por igual tarea generalmente no corresponde igual salario. También otro tema es el techo de cristal, que hace referencia a las posibilidades reales que tienen las mujeres para ascender en su carrera. Y en todo esto, también se cruza de manera fundamental el tema de la maternidad -tal como se entiende hoy- que impacta fuertemente en las posibilidades y opciones que tiene el género. Además, algo muy frecuente y poco reconocido es el acoso sexual en el trabajo”, explicó Cedrón.

    “Existe un contexto que no es sólo un marco de lo que le pasa a las personas, sino que nos socializa y nos va subjetivando. La cuestión de género no es sólo algo individual sino que también es cultural”, dice la especialista.

     

     

     

    Mente y cuerpo

    En este contexto, las mujeres pueden manifestar distintas dolencias subjetivas que son motivo de consulta para la psicología clínica.

    “Lo que aparece más como malestar o padecimiento psíquico son los ataques de pánico y síntomas vinculados a la sobrecarga. El avance en el mercado laboral no ha representado un retiro de las mujeres de las tareas del hogar. Esto realmente significa una altísima sobrecarga”, dice Cedrón.

    “El uso del tiempo es totalmente desigual respecto de los varones. El tiempo que las mujeres tienen para sí es prácticamente nulo y, a veces, cuando uno trata de interrogar sobre el tema, esto se vive con mucha culpa, debido a los roles históricamente asumidos por las mujeres”, agrega.

    “El problema es que muchas veces los recursos psíquicos se van agotando y va a apareciendo el cuerpo. En general, hay mucho cansancio y pocas posibilidades de hacer otro tipo de actividades”, dice.

     

    El valor de la pregunta

    ¿Podría el contexto ser más favorable para las mujeres? ¿Es viable una transformación que tienda a mejorar las condiciones de igualdad de género en los distintos ámbitos? Seguramente este es un camino que se hace al andar, como tantas otras modificaciones culturales que se han efectuado desde hace al menos un siglo en este terreno en todo el mundo.

    En la película, Wadjda tiene tan sólo 11 años, pero presiente de manera acertada que la fuerza del deseo permite derribar las barreras sociales cimentadas por la misma historia.

    “Una de las potencialidades más grandes que tiene la psicología es interrogar y generar espacios para la reflexión, que rompan con la dinámica cotidiana. Así es posible pensar en que las cosas sean de otro modo”, indica Cedrón.

    “En las organizaciones, la psicología también puede hacer sus aportes y acompañar procesos que habiliten nuevos acuerdos sobre los modos de producir y tomar decisiones. No es tan sencillo, pero se puede”, indicó la especialista.

     

    Revista COLSECOR, marzo 2018

  • Esa muerte que el público “ama”

    A punto de cumplirse once años del crimen de Villa Golf, el caso de la mujer de Río Cuarto es un emblema de violencia de género mediática, un fracaso judicial y un enigma con pocas certezas.

  • Escrito en el cuerpo

     

    Sharp Objects, un thriller que hace honor a la literatura

     

    Por Dante Leguizamón | Periodista 

     

    Para el cronista, la serie que lanzó HBO en 2018 es imperdible. Nuestro fanático de las series se muestra subyugado ante una trama que describe fascinante e inquietante.

     

    El tempo de A sangre fría, la gran obra de Truman Capote para narrar el sur de los Estados Unidos. La sutileza literaria de la maravillosa escritora Flannery O´Connor para aproximarse a la opaca vida de la conservadora sociedad sureña de ese país. La misma calidad televisiva que tuvo la primera temporada de True Detective y el exacto perfume estético que sólo logran algunas películas de los hermanos Coen. Todo eso sumado al sonido de hielos (y vidas) ahogándose en el whisky de La Ciénaga de Lucrecia Martel, amalgamado con un complejo misterio que, como todo buen caso policial, habla no sólo del hecho en sí sino de la sociedad en la que se produce. Eso es el sutil thriller psicológico Sharp Objects, basado en la novela homónima de Gillian Flynn.

    Disculpas, esta no es una crítica a una serie ni pretende serlo, pero quien escribe no va a poder evitar mostrarse feliz de haber disfrutado de un producto excelente que definitivamente superó sus expectativas como televidente o como sea que se llame ahora a los fanáticos de las series.

    Para decirlo en pocas palabras, HBO lo hizo de nuevo y demuestra que series hay muchas, pero sólo una productora es capaz de elevar el nivel del género a lugares no antes visitados.

     

    La trama

    Camille Preaker, una reportera con problemas emocionales, es enviada a su pueblo natal para escribir una serie de crónicas sobre dos homicidios ocurridos en el lugar. Todo sencillo. Pero Camille no es sólo una reportera. Es una sobreviviente. A decir verdad, no es sólo eso o, mejor dicho, no es eso sino una víctima que viaja hacia una escena del crimen que es su pueblo y es, además, un oscuro lugar en su memoria donde habita el dolor de una infancia cuya trama comienza a complejizarse a medida que recorre las opacas calles por las que transitó de niña.

    Me detengo aquí, no quiero revelar ni un mínimo secreto de una trama que los buenos lectores del policial quizá logren intuir desde el principio, pero que no por eso deja de resultar fascinante por la manera en que la historia está narrada.

    Me atrevo a decir que para llegar al pueblo en cuestión hay que recorrer el mismo camino que Capote relata al comienzo de su novela de no ficción escrita en los años 50: “El pueblo está en las elevadas llanuras trigueras del oeste de Kansas, una zona solitaria que otros habitantes de Kansas llaman <allá>”.

    El pueblo en cuestión es Wind Gap y aunque la historia transcurre en la actualidad, uno de los secretos de la trama y del sur descripto en la serie es que en esos lugares de Estados Unidos las cosas no cambian. Los negros siguen siendo casi esclavos, los pobres siguen envidiando y odiando a los ricos y los ricos siguen concentrando el poder.

    Camille (la periodista) es hija de Adora Crellin, literalmente la dueña del pueblo. Disculpen, mientras escribo este texto estoy viendo el último capítulo y sé que no me va a gustar el final, pero no puedo evitar verlo aunque ya sean las 4.38 de la mañana y tenga que despertarme temprano para ir a trabajar.

    Al regresar a Wind Gap, Camille vuelve a convivir con Adora y descubrimos que en el pasado ambas tienen una pérdida desoladora y terrible que ha marcado su vida. La hija de Adora y la media hermana de Camille, Marian ha muerto tiempo atrás.

    El trabajo de la reportera entonces no sólo consiste en escribir sobre la muerte de las dos adolescentes, sino en indagar sobre su propio pasado atravesado por la compleja trama de envidias y recelos de un pueblo donde nadie dice lo que sabe, nadie sabe lo que dice y nadie hace lo que quiere pero todos se subordinan al poder de los secretos y el control que ejercen los silencios.

    ¿Quién mató a las chicas? ¿Cómo murió Marian? ¿Quién es la dama de blanco?

     

    El cuerpo

    Quienes hemos consumido policial tenemos una manía. Leemos las historias de una manera especial, nos dejamos llevar por ellas buscando señales, mensajes que nos ayuden a descifrar el misterio antes de que la trama nos hable. Resulta impresionante la manera en que esta historia manda señales para que alimentemos esa pasión. En este caso las señales están escritas en el cuerpo de la protagonista y no es un eufemismo. Camille Preaker se daña a sí misma, una extraña pulsión la lleva a escribirse palabras en el cuerpo, a canalizar la culpa de no haber podido salvar a su media hermana haciéndose daño.

    Por ello resulta agobiante verla volver a ese lugar que le ha hecho tanto mal y al que parece obligada a pertenecer aunque no pertenezca allí. En su casa de la infancia sólo una cosa la contiene y es la existencia de otra integrante de la familia. Una adolescente que tiene la edad de su media hermana cuando murió y que también es su media hermana. Becca comienza siendo expulsiva pero acaba conquistándonos y demostrándonos que el amor es lo único que sostiene en medio de la desolación de esas vidas que, hasta que se dan cuenta, sólo parecen tener una mínima contención en el alcohol y el sórdido tintinar de los cubos de hielo derritiéndose en el whisky para soportar el calor y el agobio del sur norteamericano.

     

    Sutilezas

    En Sharp Objects nada está de más. El perfume de la novela de Gillian Flynn está presente, pero se trata de otro producto creativo a la altura o superior al libro. En la serie, lo que parece obvio, no lo es. Lo obvio es necesario y tiene o tendrá una vuelta de tuerca a lo largo de los capítulos siguientes. Otra clave que la destaca sobre las demás es que el guión se permite no mostrar todo -por momentos muestra demasiado poco para lo que estamos sospechando- pero finalmente queda claro que siempre nos mostraron lo suficiente.

    La creadora de la serie es Marti Noxon y ya adelantó que ni se está hablando de la posibilidad de darle a la serie una segunda temporada. Ojalá sea así. Quienes le reconocemos a HBO esa capacidad impresionante de llevar productos hasta el máximo nivel televisivo, sabemos que hay que dejar a las buenas historias allí sin exprimirlas demasiado.

    Ocurre que el libro en el que se basa la serie termina exactamente en el mismo lugar en el que termina el octavo capítulo y, créanme, es perfecto.

    Son las 5.40 de la mañana. Acabo de ver el final y debo decir que estaba equivocado. Es uno de los más temibles finales que he visto. Y, les advierto, vean los títulos finales.

    Definitivamente HBO lo hizo de nuevo.

     

    Sharp Objects

    Una producción original de HBO

    Creador: Marti Noxon basado en el libro de Gillian Flynn

    Dirección: Jean-Marc Vallée (Big Little Lies)

    Guion: Marti Noxon, Gillian Flynn y otros.

    Protagonistas: Amy Adams, Patricia Clarkson, Chris Messina, Eliza Scanlen, Matt Craven

    Miniserie disponible en HBO GO | COLSECORPlay

     

  • Estela, la abuela de plaza de Mayo

      

    PH: Gaspar Galazzi

     

     

    Su nombre está vinculado a los Derechos Humanos en nuestro país y también afuera. A los 87 años la presidenta de Abuelas de Plaza de Mayo, Estela Barnes de Carlotto, cuenta como es “no rendirse”.

      

    Por Cecilia Ghiglione

    Redacción COLSECOR

     

    Lleva casi la mitad de su vida en la causa de Abuelas. Antes de la desaparición de su hija Laura, su marido Guido también fue secuestrado en 1977. “Cuando se lo llevan, Laura - que se había mudado a Buenos Aires - se da cuenta que la estaban buscando a ella. Guido fue liberado 25 días después mediando el pago de un rescate. Pesaba 15 kilos menos. Lo torturaron. Todas las barbaridades que contaba hacia que lo miráramos con desconfianza, no era creíble lo que decía...” Un mes después Laura Carlotto fue secuestrada, estaba embarazada de dos meses y medio. Otros dos hijos de Estela -  Claudia y Guido – también fueron perseguidos por la dictadura militar.

    Estela cuenta que la última vez que hablo con Laura fue el 26 de noviembre del ´77 cuando su hija le habló por teléfono a la escuela donde trabajaba. “Se hacía pasar por Silvia y charlábamos como dos amigas. Teníamos los teléfonos intervenidos”, recuerda. Ese ritual que se repetía una vez a la semana de pronto se prolongó por 10 días y ella supo, entonces, que algo le había pasado a su hija.

    Estela era maestra, en ese entonces directora de escuela, y este hecho traumático de la desaparición forzada de su hija mayor la llevó a cambiar el guardapolvo por el pañuelo blanco en la cabeza. 

    En octubre se cumplieron 40 años de la creación de Abuelas de Plaza de Mayo. En 1977, mientras el terrorismo de Estado desaparecía a sus hijos y se apropiaba de sus nietos, 12 mujeres decidieron organizarse para recuperar a sus seres queridos. No se conocían, poco tenían en común más que una pregunta - ¿dónde están? - y se fueron encontrando en comisarías y golpeando puertas de despachos judiciales preguntando por sus familiares desaparecidos. Estela no estuvo en ese grupo inicial. “Yo me sumé en el 78, cuando me jubile”. “Fue mi consuegra Nelba Falcone – mamá de Claudia, una de las chicas desaparecidas en la Noche de los Lápices -  la que me dio el teléfono de Alicia de la Cuadra, Licha como le decíamos, – la primera presidenta de Abuelas - y así me encontré con estas compañeras que han sido madres y hermanas en el dolor”.

    En un documental que narra su vida ligada a los Derechos Humanos, Estela cuenta que nació y se crio en dictadura – la del 55- , y eso de algún modo la formó. “Mi familia era radical, éramos gorilas digo yo haciendo un mea culpa y lo repito bastante para que le entre a todo aquel que todavía conspira con la antinomia que nos educaron a nosotros. No teníamos la actitud contestataria que tuvo la generación del 70. Yo era una maestra cariñosa con mis alumnos, que trataba de subsanar las falencias que tenían porque eran muy humildes y mis hijos me decían que eso no servía, que estaba bien, pero eso era limosna. A mí me fue entrando toda esa filosofía de un cambio para la justicia social”.

     

    ¿Cómo fueron esos primeros años de Abuelas todavía en Dictadura?

    “Esos primeros tiempos fueron de ilusión. Recorríamos las Casas Cuna buscando a nuestros nietos. Fue un tiempo de inocencia de parte nuestra cuando en realidad estábamos tratando con gente inhumana  porque el proyecto era que nuestros nietos jamás vivieran con nosotros. Pero en el diccionario de las Abuelas no existe el ´no puedo´, entonces juntas con otras señoras que buscaban a sus hijos y a sus nietos seguimos adelante. Por suerte, en estos años de democracia estamos encontrando a nuestros nietos Son 125 pero todavía faltan.

     

    Muchos de esos nietos que hoy rondan los 40 también son padres. ¿Esto cambia el enfoque de las campañas buscarlos?

    Teniendo en cuenta que muchos ya son padres, y nosotros bisabuelas, nuestro deseo es llegar a los más chicos; por eso cada cartel que sale en una cancha con la frase: “Te estamos buscando” es algo fuerte; o lo que significó Teatro por la Identidad o Música por la Identidad en esta llegada. Cualquier niño o adolescente puede ser uno de nuestros bisnietos, y como sus padres, pueden tener su historia cambiada. El derecho a la identidad es un derecho humano.

     

    La historia del colectivo Abuelas es, sin duda, la de Estela como sujeto político. Su drama familiar la empujó hacia una transformación política y aunque no eligió estar en ese lugar, sí eligió hacer lo que hizo.

    “Si me hubiese quedado llorando, sin construir nada, quizá hubiera sido mortal”, reflexiona. “Buscar a los nietos fue, en cambio, un acto de vida y un desafío. Eso me mantiene. Acá gané un mundo que no era el que yo tenía, donde hay gente muy buena. De cualquier manera, si volviera a nacer, preferiría ser una burguesa tonta pero estar con Laura”, confiesa.

     

    Índice de abuelidad      

    Al poco tiempo de comenzar la búsqueda de los nietos y las nietas, uno de los interrogantes era cómo saber que eran ellos y a qué familia pertenecían. De alguna manera, “nos transformamos en detectives cuando empezamos a recibir datos de dónde estaban”, cuentan las Abuelas que alternaban visitas a juzgados de menores, orfanatos o jardines de infantes cuando sabían que ahí podía estar un hijo de sus hijos. “Pero eran los años 80, no podíamos hacer mucho. Y apareció un avisito en un diario que hablaba de un padre que no quería reconocer a su hijo y que con un análisis de sangre la comparación había dado que era su hijo. La sangre estable el vínculo, dijimos, pero en nuestro caso los papás no estaban. Nos preguntamos ¿servirá la sangre de las abuelas?”

    Lo que vino luego fue una incesante búsqueda llena de interrogantes. “Viajamos a EEUU en 1983 a un simposio de antropólogos forenses y genetistas y ellos nos confirmaron que podíamos hacer los análisis con nuestra sangre”, recuerda Estela. 

    La genetista Marie Claire King viajó luego a nuestro país y encontró en el Hospital Durand el laboratorio donde poder hacer estos análisis. Esto dio origen al Banco Nacional de Datos Genéticos, a partir de un proyecto que Alfonsín envió al Congreso. El lugar atesora las muestras de sangre de las familias que buscan a los desaparecidos. Hasta la fecha, gracias a los datos del BNDG se ha podido recuperar la identidad de 125 nietos.

     

     

     

    ¿Cómo es un día en su vida? 

    Me levanto todos los días con la ilusión de encontrar a un nieto más. Antes de que apareciera el mío, pensaba en Guido [Ignacio Guido Montoya Carlotto] cada día – así le puso Laura a su hijo que nació en cautiverio. Si es fin de semana trato de estar en casa con la familia, con mis hijos, mis 14 nietos y 5 bisnietos. A veces desprecio la atención de algún medio pero necesito que entiendan que es mi espacio. El resto de los días ordeno la casa cuando me levanto y voy a Abuelas hasta que las velas no ardan. 

     

    Ya hace 3 años que encontró al hijo de Laura, su nieto ¿Cuánto ha ganado este vínculo?

    De alguna manera siento que recuperé a Laura después de 36 años. Tenemos una hermosa relación, Guido ya es papá ahora. Nos vemos poco, menos de lo que quisiéramos, porque él es músico y yo tengo la tarea de Abuelas. Pero el cariño y el amor no necesitan de estar siempre cerca sino que a veces con cariño y la comunicación virtual se lleva. Y este tiempo ha sido un irnos conociendo. Él a mí no me conoce y yo tampoco a él, aunque es tal cual lo soñé. De manera que lo conozco mucho. Y él irá encontrando en el archivo biográfico que le entregamos muchas respuestas sobre su origen, aunque Guido también ha investigado siempre por su lado. Así fue como llegó a Abuelas. La verdad que a mí encontrarlo me devolvió el ánimo y me dio más energía, estoy convencida que hay que seguir buscando a los que nos faltan. 

     

    La Abuelas han sabido construir su lucha a partir del dolor, de la alegría y la búsqueda. Y en ese camino nunca hubo venganza sino amor. “Nuestra consigna es trabajar en paz, en concordia”, expresa Carlotto. “Nuestros nietos recuperados también piensan lo mismo. No hay venganza ni revancha sino una búsqueda implacable de justicia plena que finalmente obtuvimos luego de la caída de las leyes de Obediencia Debida y Punto Final. En los juicios vamos a dar testimonio, acusando con las pruebas en la mano a estos genocidas que algunos los toman como viejitos enfermos pero son viejos malos y peligrosos. Entonces, esa tenacidad que tenemos es una demostración de firmeza, pero no de odio. Esto es algo que nos identifica en todo el mundo y no es casualidad que haya surgido en quienes sufrimos la desaparición forzada de nuestros hijos. Pero todos esperamos Justicia porque el amor todo lo puede; por el respecto a nuestros hijos que querían un país mejor, con errores y con virtudes, pero por eso dieron o les quitaron la vida. Una madre es una leona cuando le tocan a un hijo”.

     

    ¿Cómo es la relación con el actual Gobierno?

    Las Abuelas tenemos una conducta de dialogar con todos los Gobiernos, así lo hemos hecho siempre. No bien asumió el último, los organismos de DDHH más históricos pedimos una audiencia con el presidente pero no fuimos recibidos por él porque no tenía tiempo y nos derivaron con otra persona con quien tuvimos una charla muy dura, controvertida y sin ningún resultado. De ahí en más la relación no es buena, en particular con el secretario de DDHH Claudio Avruj, porque se contradice, sale a minimizar nuestras palabras. Esas ofensas a nosotras no nos agradan porque no las merecemos y no estamos acostumbradas a tolerarlas. En cambio con el ministro de Justicia, Germán Garavano, tenemos una relación más fluida porque da respuesta a las demandas de Abuelas, pero queremos que den respuestas a todas las organizaciones de DDHH. Entonces, nosotras no somos enemigos y vamos a seguir esta relación. Simplemente estamos disconformes con las actitudes de este Gobierno, contrarias a lo que prometieron en campaña, y que se ocupa de que los ricos sean más ricos y que la pobreza avance. Los DDHH deben respetarse al nacer y al vivir; y todos deben tener la posibilidad de tener lo que se merecen como seres humanos: un hogar, comida, educación, salud atendida. El respecto fundamental a la vida, al otro que es diferente, es lo fundamental; y soñar que no exista nunca más la búsqueda de alguien que no volvió.

     

     

    Gracias por la esperanza, Abuelas 

     

     

      

     

     

  • Facebook: tropezón y crisis

    La compañía de Mark Zuckerberg atraviesa un periodo de turbulencias como nunca jamás vivió. Escándalos, falsificaciones y sospechas atentan contra su valoración financiera. Su impacto en el ecosistema digital perdurará aun si la empresa cayera al precipicio.

    Por Martín Becerra | Profesor e Investigador UBA, UNQ y Conicet

     

    La noticia, esperable, no deja de impactar: por primera vez desde su concepción en 2004, Facebook acusó un descenso en el número de usuarios activos en Europa. Si tan sólo se tratara de la moderación de su, hasta ahora, crecimiento vertiginoso representado en 2230 millones de usuarios, el amesetamiento no sería una mala nueva. En sus mercados más rentables y maduros, Estados Unidos y Europa, es lógico que Facebook detenga su crecimiento ya que en la población adulta se acerca a un nivel de saturación estadística (más del 90 por ciento es usuaria de la red). Es una escala envidiable para cualquier otra compañía, sea cual sea su rama de actividad. Lo que para Facebook es estancamiento, para el resto es utopía. 

    Pero el escenario es bastante más complejo y se combina con el escándalo de la venta de datos de millones de personas por parte de la red social, con la manipulación canalizada vía Cambridge Analytica en las elecciones presidenciales de Estados Unidos y del Brexit (entre otras), con el efecto contagio de las fake news, con la falsificación de cuentas para incrementar artificialmente la audiencia de la plataforma, y con la censura privada de cuestiones tan emblemáticas como la foto de la niña del Napalm o la Declaración de la Independencia estadounidense, donde la corporación tiene su casa matriz. Las citaciones recurrentes a Mark Zuckerberg y otros ejecutivos de la empresa por parte de legisladores en los países centrales le agregan pimienta a un combo en el que la palabra “pérdida” (de ingresos, de usuarios, de prestigio) se repite con cada vez mayor frecuencia. Tanto, que la valorización bursátil de Facebook sufre una erosión tan importante como impensada hace un año. 

    El periodista Gerrit De Vynck, de Bloomberg, dijo el jueves 26 de julio pasado, cuando las acciones de Facebook se desplomaron en Wall Street casi un 20 por ciento, que “la pérdida de Facebook es de aproximadamente 2/3 del tamaño de la pérdida de mercado total en el Martes Negro de 1929, incluso ajustada por inflación. Ese fue el peor día del terrible mes que terminó con los pujantes años 20 y marcó el comienzo de la Gran Depresión". El tiempo dirá si las desventuras bursátiles de la compañía se reducen a una ralentización de los beneficios que produjo hasta este año o si el problema, como todo parece indicar, es mayor. 

    La acumulación de tropiezos se traducen en pérdidas, de tenor y naturaleza distintos, y esa senda conduce a la crisis. Puede que no sea crisis terminal, que el tropezón no sea caída definitiva, pero es una situación de descontrol desconocido por uno de los gigantes tecnológicos globales más exitosos y el de mayor calado. Y las respuestas, prometidas por Zuckerberg y sus voceros, no llegan o carecen de eficacia. Sobre llovido, mojado: las nuevas normas europeas de protección de datos personales son más rigurosas con los intermediarios de Internet cuyo negocio se basa, esencialmente, en la gestión y comercialización de esos datos, restringiendo su discrecionalidad y, en consecuencia, afectando su modelo de negocios. Malas noticias no sólo para Facebook, sino también para Google o Amazon. 

    Crisis es el término que usan, con cierto regocijo, los medios tradicionales, que amplifican los traspiés de Facebook y la errática senda que tomó su conducción corporativa. Cada fallido de Zuckerberg en el Congreso de Estados Unidos fue festejado por los editores periodísticos de los principales medios como un guiño a aquel refrán que recomendaba esperar en la puerta de casa que pase el cadáver del enemigo. Aunque los periodistas más lúcidos saben en su fuero íntimo que su casa ya no es lo que era, que Facebook es más bien un “eneamigo” (ya que les aportó tráfico y visitas a sus contenidos) y que no hay nostalgia que pueda reconstruir los medios de su edad dorada. Aún si los tropiezos que por ahora son accidentes de Facebook (no su deceso) se agravaran, el ecosistema digital llegó para quedarse y la aparición de nuevos intermediarios reemplazará, eventualmente, a la compañía fundada por Zuckerberg. 

    La crisis de Facebook puede ser una oportunidad para que los medios tradicionales promuevan la discusión pública sobre el destino de los ingresos que produce la circulación de los contenidos que los tienen a ellos como usinas principales, aunque la intermediación de Facebook o Google haya logrado capturar gran parte de su comercialización. Tal vez el saneamiento de varias de las prácticas más nocivas que protagonizó Facebook en los dos últimos años, hoy en pleno proceso de estallido, pueda ser aprovechado por los medios para revisar uno de los nervios más sensibles y menos transparentes del ecosistema digital. 

     

  • Felices Grietas

     

     

     

    Por Carlos Presman | Ilustración: Luis Paredes

    Médico especialista en gerontología, docente y escritor 

     

     

    Prefiero la información al consejo médico. Todos deberían acceder a los conocimientos de la salud y en especial a los de contenido preventivo. Por experiencia, las fiestas de fin de año son una excepción, razón por la cual me permitiré sugerirle algunas recetas:

     

    Celebraciones múltiples

    Existe la compulsión a festejar el fin de año con cuanta persona tiene usted contacto. Vecinos, compañeros de trabajo, ex alumnos (desde el jardín de infantes a la universidad); los del gimnasio, los del fútbol, la pesca, la peluquería, el naranjita que cuida el auto, los muchachos de la recolección de residuos, las chicas de pilates. La convocatoria es siempre la misma: tenemos que juntarnos a brindar. El menú también es idéntico: sidra con pan dulce. ¿Por qué "tenemos"? ¿Quién lo obliga a celebrar con quienes no tiene nada en común? ¡Y con una sidra tibia a media mañana que le garantiza jaqueca para el resto del día! Simplemente diga no, verá que su hígado se lo agradece y sus vínculos personales no sufren ningún cambio.

     

    El pan dulce

    Los hay de dos tipos, el seco que le regalan en su trabajo y el esponjoso especial que compra para el veinticuatro. Ambos desagradan casi por igual; cómo serán de feos que se elaboran, gracias a Dios, una vez al año. Son contados con los dedos de la mano los que lo comen sin sacarle las frutas abrillantadas (que sólo sirven para manchar el piso de rojo intenso y verde flúo, ya que no las consumen ni las hormigas). Con la mano en el corazón, en los 40 grados de la siesta cordobesa, ¿usted preferiría un pan dulce o una sandía helada? Para agravar la molestia, el popular pan dulce viene en el combo de garrapiñadas y turrones. Una ingesta mínima de esos componentes le garantiza las calorías para todo el año.

     

    El pino de Navidad

    ¿Por qué insistir con esta conífera réplica en plástico made in China? ¿Por qué agregarle esas lucecitas que aumentan la temperatura del living, impiden la oscuridad para el sueño, consumen electricidad y en el mejor de los casos son horribles? Termine con la foránea ornamentación del pinito, y si su familia insiste para el pesebre o los regalos, opte por el autóctono algarrobo de Navidad, o el piquillín (que ya viene con las bolitas), o el tala, o el espinillo, o el árbol que tengamos en el patio o la vereda: olmos, paraísos o crespones. Pasadas las fiestas, las lucecitas, los adornos y el famoso pinito ocuparán todo el placard por un año, cuando no tenemos dónde guardar la ropa de invierno.

     

    Los regalos

    Usted debe ser parte del 99,99% que compra los regalos el 24 de diciembre a la tarde, en fervorosa peregrinación a shoppings, supermercados y jugueterías. Cuando por fin consigue lo que le pidió su hijo, porque todos los niños se complotan en requerir el mismo objeto de determinado color y marca, debe hacer una cola que sale fuera del local para poder pagar (o sea que ya no hay aire acondicionado), y al llegar a la caja la tarjeta no tiene fondos o no se la autorizan. Entonces manda un WhatsApp a su esposa que no responde, intenta llamarla al celular pero las líneas están saturadas y todos los de atrás lo quieren matar como a Cristo pero sin incluir la resurrección. Esto sucede mientras eructa la sidra que tomó a media mañana y lo invade una acidez retroesternal (más fea que fruta abrillantada de pan dulce) que usted presiente como un infarto, para colmo en Navidad.

    Considere comprar los regalos de las fiestas el 15 de enero: no hay nadie, pagará la mitad y sobretodo ganará en salud.

     

    El chequeo

    Para estas épocas se preparan las cenas, cierran los balances comerciales, se rinden materias finales, se elaboran informes de culminación del año y la lista sigue para cuanta tarea el hombre inventa con la finalidad de que diciembre sea literalmente fatal.

    Entonces, su médico no tiene mejor idea que pedirle el popular chequeo de fin de año y usted sale presuroso a su obra social. Allí descubre que algunos estudios no tienen cobertura, a otros les falta la firma del profesional y/o el diagnóstico y/o el resumen de historia clínica y/o el sello médico y/o alguien descubre que debe tres cuotas y no se los pueden autorizar. Respira hondo, sortea todas las dificultades burocráticas y sale a buscar los turnos personalmente porque todas las líneas con sus operadores están ocupadas. Los consigue en distintos centros médicos y a diferentes horarios. Nada más importante que la salud, reflexiona. Pero cuando va a buscar el auto que dejó unos minutitos estacionado en el caos céntrico, descubre que se lo está llevando la grúa municipal.

    Al retirarlo del corralón, le anuncian que además le han robado la rueda de auxilio y la radio, por lo que no podrá disfrutar de los clásicos villancicos navideños mechados con publicidad.

    El calor agrega el ingrediente ideal para el accidente cerebro vascular. Evite accidentes: no se haga el chequeo, que como se sabe es diagnóstico y no terapéutico. Insisto, no se haga chequeos a fin de año que todo lo que vivirá es en sí mismo una prueba ergométrica cardiovascular.

     

    La cena

    Antes del menú caben algunas reflexiones sobre la escenografía y los actores. Si después de horas de debates telefónicos, su esposa le confirma que cenan en su casa como el año pasado, el ante año y tantos otros como tenga memoria, relájese y ponga en piloto automático la situación. Diga a todo que sí, desde buscar un ananá el 24 a las 23 horas, hasta comprar una docena de sillas plásticas en el supermercado que está atestado por el 99,99% que está buscando regalos.

    Prepárese psíquicamente para que su cuñada/o, con quién está en los bordes opuestos de la “grieta”, caiga con los cinco chicos, con la suegra/o y aporte como único presente una sidra Rama Caída que le regalaron en la empresa (como el año pasado, el ante año y tantos otros como tenga memoria). Evite tocar cualquier tema del año electoral, incluso ningún tópico que incluya los apellidos Macri, Kirchner, Nisman o Maldonado; y tampoco palabras como: impuestos, lluvia de inversiones, fútbol paras todos, segundo semestre, asignación universal por hijo, gendarmería, maestros y CONICET.

    Aproveche y agregue en la lista invitados a su mamá/papá, abuela/o y logre el efecto neutralizador de juntar en un mismo evento a la familia propia y la política. Logrará así contrarrestar los comentarios sobre el pasado íntimo de cada uno.

    Si sabiamente concilia un umbral alto de tolerancia (piloto automático) con el efecto neutralizador de las presencias múltiples en la misma mesa, podrá brindar a las doce sin riesgos adicionales.

     

    Papá Noel

    Si por razones de necesidad y urgencia tuviera que disfrazarse de este globalizado personaje, adhiera a la indumentaria sugerida por el sindicato cordobés de papás noel para este año: ojotas rojas con short o zunga del mismo color y un fresco sombrerito tipo Piluso. Camiseta musculosa blanca con la inscripción roja en el pecho, tipo graffiti: Soy Noel... papá! El conjunto incluye el repelente de mosquitos y una cómoda mochila para transportar los regalos. Este disfraz le garantiza la prevención del golpe de calor, la deshidratación y el mal humor depresivo que le causaría impostar a un gordo friolento en la época en que Febo derrite el asfalto.

    Para terminar, y como buen médico, debería sugerirle que se haga un regalo: abandone el tabaco, coma equilibradamente y todo casero, realice actividad física, modérese en el alcohol y duerma ocho horas. Pero como nada molesta más que escuchar lo que uno ya sabe, sólo le recuerdo que el 29 de diciembre es casi igual al 2 de enero y que el 31 de diciembre es el último día del año, no de la vida. Actúe en consecuencia y pase unas fiestas tranquilas, porque para la felicidad, no alcanza con el deseo.