• La democracia, un viejo sueño argentino

     En estas latitudes, los aromas de octubre están cargados de democracia, y hasta es posible que parezcan parte del aire de primavera.  Pero en estos 34 años que pasaron desde 1983, el camino estuvo acechado por dolores y desventuras.

  • La economía de datos y los derechos ciudadanos

     

    En pleno auge de la economía digital, la protección de los datos personales es materia pendiente de legislación en la Argentina. El Gobierno presentó un proyecto que es criticado por organizaciones expertas por contradecir los estándares iberoamericanos y la más reciente y ambiciosa norma europea de datos personales.

  • La época de la transición

    Revista COLSECOR 

    Noviembre 2018

     

    La conectividad y la digitalización crean y sepultan: significados, experiencias y dimensiones culturales en todos los campos de la sociedad. En la economía con sus nuevos estándares de consumo, en la productividad y el mundo del trabajo, en la política y los modos de representación que adoptan las instituciones; podríamos pensar sin exageraciones que no hay hábitos cotidianos y conductas de las personas que no queden alcanzados por el fenómeno que viene a cambiar todo.

    En ese marco de realidad, COLSECOR y sus entidades asociadas en cuanto al modelo de negocio y actividad, los diferentes roles en la cadena productiva y el vínculo cooperativo para la conformación de economía de escala, se encuentran comprendidos en este momento transitorio que describimos.

    Dato relevante: nuestra integración cooperativa nació en el año 1995, tiempo exacto en el que Internet llego a la Argentina. Comenzó a implementarse inicialmente solo en espacios de carácter científico. Pensemos la trascendencia que hoy tiene la banda ancha y su inserción en la sociedad y ya no hay lugar para el asombro.

    Las personas que escapan a la naturaleza de las pantallas pegadas al cuerpo son una rara excepción y ese hecho nos lleva a una naturalización adquirida que es inopinada. Logra despertar curiosidad saber cómo pueden vivir aquellos escindidos del dispositivo.

    Vale decir que hace pocos años atrás, esto no existía. Mirar por el espejo retrovisor los acontecimientos sucedidos en poco más que 20 años a esta parte da más vértigo que observar aquello que se presenta en el horizonte que alcanzamos a observar.

    Estamos seguros de algo: lo nuevo nunca se puede negar. Se convierte en un significado de orientaciones para las organizaciones que también vale decir, tienen de algún modo ciclos de vida y claramente se pueden ver afectadas por el paso del tiempo.

    Ante el contexto que se describe a modo introductorio, es pertinente apropiarse de una textual con preaviso de Charles Darwin: “No es el más fuerte de las especies el que sobrevive, tampoco es el más inteligente el que sobrevive. Es aquel que es más adaptable al cambio.”

    En líneas generales podemos decir que todos estamos en tiempos de transición. Un fuego que quema y que pone a prueba la existencia y el costumbrismo. Las entidades cooperativas no son ajenas a ese haz de luz sobre los acontecimientos.

    Tenemos responsabilidad y legitimidad social, originalidad y sostenibilidad solidaria en décadas y una singularidad suficiente como para intentar representar lo nuevo que puede hacer el cooperativismo. En el proceso sucede una realidad que no es nueva pero que se consolida: la concentración económica lucrativa empuja brutalmente a millones de personas sobre la puerta de salida que no le ofrece ningún destino para vivir con dignidad. La dominación excluye y de ahí viene una importante razón de los migrantes que se multiplican en el mundo.

    Sobre la incertidumbre instalada se tiene que potenciar el talento asociativo en las comunidades organizadas y la productividad social en las metodologías de las políticas públicas de los estados. La época de transición de la que hablamos sucede en tiempos que son de crisis. Este el rasgo que permite comprender el contexto en el que estamos.

    Para el lucro desmedido suele ser una oportunidad para ganancias incalculables. Para el cooperativismo es un tiempo bisagra para transformaciones estructurales inclusivas de ciudadanía. Por esos motivos es que desde nuestra organización solidaria tanto apelamos al desarrollo tecnológico en nuestros pueblos con economía social.

    No somos redundantes si reafirmamos que la madre de todas las pobrezas será la pobreza tecnológica. En ese camino de reparaciones con inversión estamos trabajando con las cooperativas comunicacionales en COLSECOR. Cuando habitualmente señalamos la existencia de la brecha digital ya no hablamos de un problema. Es un peligro que se puede transformar en tragedia social.   

  • La era de la posverdad: del orden público al espectáculo noticioso

     

    Recuperar espacios de reflexión resulta fundamental en una época en la que la velocidad y el vértigo se imponen. Aportes del psicoanálisis para repensar un fenómeno que articula política, mercado, tecnología y medios de comunicación.

  • La era del rebusque digital

     

    La era de la conectividad móvil se combina con la crisis económica de la Argentina para condicionar los consumos culturales e informativos de una sociedad cuya experiencia de acceso a recursos de noticias y entretenimientos se puede calificar como de “rebusque” digital.

  • La ESI reabre la guerra entre verdes y celestes en el Congreso

     

    Sancionada en 2006, la ley sólo se aplica en 10 de las 24 provincias. Los promotores de la legalización del aborto empujan una reforma para garantizar la enseñanza en todas las escuelas del país. Fuerte oposición de los colegios religiosos. 

  • La familia es lo segundo; lo primero, es el control

     

    Succession, la nueva serie original de HBO, reescribe la vieja tensión por heredar el poder en un contexto familiar donde el dinero es todo y las personas son nada.

    Por Dante Leguizamón |Periodista 

     

    La anécdota pertenece a Julio Cortázar, el escritor argentino. Es parte de una extensa entrevista en la que se explaya como nunca y sobre todos los temas. Lo hace con una fluidez asombrosa. Le preguntan sobre literatura y habla de literatura todo el tiempo que haga falta. Preguntan sobre el amor y responde. Sobre la Revolución Cubana y cada respuesta da pie a nuevas preguntas que derivan en Ernesto “Che” Guevara y Nicaragua para después pasar por Buenos Aires, el exilio, París, Europa y la vida en general. Sin embargo, todo se detiene un instante cuando el periodista le consulta sobre su familia, sobre su vínculo con la familia. Entonces, Cortázar hace un largo silencio, suspira y responde secamente en tono de resignación: “Y bueno… qué quiere que le diga, uno ya sabe lo que son las familias”.

    Succession, la nueva serie de HBO parece estar en la misma línea que el autor de Rayuela. La familia es maravillosa, pero… “uno ya sabe” lo compleja que puede llegar a ser. Esta tira es también una muestra cabal de que la familia no siempre es aquello que escribíamos en nuestros cuadernos de la escuela primaria: “la familia, escuela de humanismo, es la que promueve el desarrollo físico y espiritual de cada uno de sus miembros”.Sino que en el interior de estos grupos -todos tenemos uno- se construyen alianzas, tensiones, silencios, memorias que van marcando no sólo nuestra relación hacia dentro de ellos, sino también hacia fuera.

     

     

    La trama

    Logan Roy es un empresario multinacional que ha creado un verdadero imperio de las comunicaciones. Tras años de éxito alineado con el sueño americano, un día decide alejarse de la vida pública y detona entre sus cuatro hijos una verdadera batalla para sucederlo en el control del imperio. Con 80 años, el patriarca parece haber tomado su decisión, pero apenas inicia el primer capítulo las cosas cambian y comienzan a pudrirse.

    La serie es tortuosa pero muy simbólica a la hora de imaginar las complejidades de una familia que, lejos de la carencia, está esclavizada por la riqueza, la ostentación y el poder.

    El personaje del patriarca recae en el veterano actor escocés Brian Cox y parece inspirado en el controversial empresario de medios Rupert Murdoch (director ejecutivo de Fox News -incluyendo los diarios The Sun y The Times- y de cadenas de televisión como Fox y Sky, en su momento también dueño de 20th Century Fox antes de vendérsela a Disney). 

    Los cuatro hijos de Logan, verdaderos “hijos de”, presentan claras limitaciones para liberarse espiritual y económicamente de la dependencia de su padre, pero como saben que Roy está por dejar todo, desatan una disputa cruel por ocupar el lugar de poder que siempre han envidiado.

    En ese camino papá Roy se muestra como un manipulador perverso que ha criado a sus hijos con ese mismo perfil. El problema es que es difícil pasar del lugar de víctima al de victimario y que, mientras él es lo que es, sus hijos sólo pueden intentar emularlo y en ese camino pasan de malvados a patéticos de segundo en segundo.

    Cualquiera diría que el contenido de esta crónica está avanzando demasiado sobre la trama, pero una de las cosas interesantes de esta serie es que pese a sostenerse más en el diálogo que en la acción, todo ocurre tan vertiginosamente que basta el primer capítulo para tener una idea acabada de la historia que contiene. En ese primer capítulo los cuatro hermanos son retratados con mucha efectividad. Primero, “el elegido” o al menos el que cree ser el elegido y no ha dudado en presentarse como tal en sociedad para rápidamente encontrarse con que esa identificación no supone ninguna seguridad. Más tarde entra en escena el hermano que dejó la empresa porque buscaba una vida más cercana a la naturaleza y vive en un rancho ecológico donde impulsa sus sueños de hippie con dinero para despilfarrar. También está la hermana que se dedica a la política y parece no querer volver a la empresa a no ser, claro, que se la den toda a ella. Finalmente tenemos al hermano descarrilado que desdeña el poder y rápidamente demuestra que lo único que le interesa de la vida es justamente el poder.

    Todos tienen algo de patético y al mismo tiempo se los ve tan descarrilados y desesperados por alcanzar algo que les ayude a convertirse en alguien que se vuelven tiernos y dan ganas de tratarlos de “pobre gente”. En medio de esa lucha, la trama melodramática incluye a la actual pareja del millonario (una mujer de origen latino, obvio) que lejos de ser la “mosquita muerta” que los hijos imaginan, podría ser o la principal aliada en el juego enfermo del patriarca para alimentar la disputa entre los hermanos, o una especie de manipuladora perfecta que se va a quedar con todo.

    Además de ella hay una larga lista de personajes cercanos a la familia que se vinculan a la historia con la única aspiración de quedarse con una parte del poder que el patriarca parecía querer dejar y que, a medida que avanza la trama, queda demostrado que no tiene ningún interés en perder.

    Entre esos personajes aledaños se destacan el novio de la hija, sumiso con el padre y entregado con la novia, pero prepotente y hasta violento con los empleados; también los miembros del Directorio que no sólo esperan la muerte del millonario sino la caída de sus hijos para poder quedarse con todo. Además, todos los empleados que parecen vivir colgados de lo que ese hombre que les da de comer les puede otorgar para lograr algún tipo de ascenso social. Finalmente la larga lista de empresarios que ofrecen ayudar a la empresa en crisis con el único objetivo de apoderarse de ella.

    La serie tiene mucho potencial. Los personajes son atrapantes y resulta estimulante pensar en cómo seguirán desarrollándose. Quizás el gran desafío de los guionistas está en demostrar que podrán mantener la tensión entre esos cuatro sucesores sin que sus personajes queden enmarcados en la impresión inicial donde fueron presentados con tanta eficacia. Por otro lado, la pregunta es si la sucesión lanzada por el patriarca no se le volverá en contra si por alguna razón él decide “postergar” su decisión de abandonar la compañía.

    El poder es el control de la situación, decía un filósofo, y lo único claro en esta serie es que ninguno de los herederos controla nada y que el padre (aún inconsciente después de sufrir un derrame cerebral) los controla a todos ellos y a sus deseos, impulsos, odios y pretensiones.

    Succession llama a la reflexión. Por momentos parece que entre esos hermanos desesperados hay amor y complicidades más allá del poder, o que serán capaces de ponerse de acuerdo. Por momentos inclusive parece que las cosas podrían ser mucho más sencillas. Sin embargo, en esta trama el universo es complejo porque se desarrolla en el seno de una familia y, como decía Cortázar, “uno ya sabe lo que son las familias…”.

     

    La serie es protagonizada por Brian Cox, Jeremy Strong, Hiam Abbass, Sarah Snook, Kieran Culkin, Alan Ruck, Nicholas Braun, Matthew Macfadyen, Natalie Gold, Peter Friedman y Rob Yang.

    SUCCESSION fue creada por Jesse Armstrong, quien también escribió el piloto dirigido Adam McKay. Los productores ejecutivos son Jesse Armstrong, Adam McKay, Frank Rich, Kevin Messick, Will Ferrell, Jane Tranter y Mark Mylod; Armstrong es también showrunner de la serie.

    Presentada y distribuida por HBO . Para verla en HBO GO | COLSECOR Play

     

  • La formación profesional, en la encrucijada del desarrollo personal y el mercado de trabajo

    Por Luz Saint Phat | Periodista 

     

    Comenzar una carrera, cursar un postgrado o realizar cursos en áreas específicas son decisiones que, actualmente, comprometen distintas variables. Mientras existe un importante abanico de ofertas educativas y una heterogeneidad de trayectorias ocupacionales, el mundo laboral es cada vez más exigente y competitivo.

     

     “¿Un título de grado es una pérdida de tiempo?”, le pregunta un profesor a un joven alto y flaco que camina descalzo por un campus universitario. “Para algunos. Para otros es una validación, seguridad laboral”, responde el estudiante.

    Esta conversación pertenece a una escena de los primeros minutos de la película “Jobs”, la cual relata la vida del fundador de Apple, uno de los destacados empresarios del sector informático y de la industria del entretenimiento de Estados Unidos.

    La historia de Steve Jobs es conocida: su tránsito por la educación superior formal fue breve pero se destacó por su capacidad autodidacta, su espíritu emprendedor, el éxito masivo que tuvieron sus ideas y cierta habilidad (muchas veces cuestionada) para realizar negocios.  No obstante, esta misma receta no funciona para todos los casos. Hoy, mientras existen múltiples ofertas educativas y las trayectorias ocupacionales son muy heterogéneas, el mundo laboral es cada vez más exigente y competitivo.

    Aun así, este pequeño fragmento del film biográfico sirve de disparador para realizar algunas preguntas que son significativas para quienes están decidiendo sobre comenzar una carrera, realizar un postgrado o capacitarse en algún área especializada  ¿Qué lugar ocupa la formación profesional en el desempeño laboral y en la realización individual de cada persona? ¿Es necesario transitar la educación formal para alcanzar metas en el ámbito del trabajo? ¿Cuál es la importancia que el mercado y las empresas otorgan hoy al conocimiento? ¿Qué tipos de competencias son las más requeridas?

    Además, es necesario tener en cuenta que la cuestión de la formación profesional y las posibilidades de inserción laboral se enmarcan en un contexto global donde el desempleo de grandes masas de la población es una problemática central para los países.

    Según datos estimativos de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), el total de personas desempleadas para este año será de 192 millones en todo el planeta, mientras que –para 2019- se espera que esa cifra se incremente en 1,3 millones. En tanto, también señala el último relevamiento de esta organización, la desocupación o el empleo precarizado afectan preferentemente a mujeres y jóvenes.

    En este contexto, la psicología laboral ofrece herramientas para pensar la potencialidad de la educación superior o especializada, poniendo en juego distintas variables.

    “El desarrollo personal a través de la capacitación es más un desafío de los profesionales en su necesidad de lograr inserción laboral con mejores estándares, superación personal y avances en su formación inicial, respondiendo de alguna manera a sus intereses y -por supuesto- a la percepción de las demandas del mercado al cual pretenden incorporarse de manera independiente o como empleados. No olvidemos que hoy las trayectorias ocupacionales son más heterogéneas que anteriormente”, explican las licenciadas en Psicología Adriana Lana y Martha Tenaglia.

    Lana es directora del Centro de Empleo Universitario de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC) y consultora independiente en Recursos Humanos, mientras Tenaglia se desempeña en las áreas de orientación vocacional y ocupacional, trayectorias laborales y selección de personal.

    “Por otro lado, vale destacar que en las nuevas demandas laborales hay un aumento en el nivel educativo exigido y mayor necesidad de competencias de carácter intelectual y comportamental, mayor capacidad de responder a nuevas situaciones laborales y exigencias de nuevas tecnologías”, agregan las especialistas.

    En este marco, Lana y Tenaglia señalan que el psicólogo interviene en lo que tiene que ver con el despliegue de aptitudes del sujeto, orientación de carrera y estrategias de reflexión-acción. “De lo que se trata es de recuperar el protagonismo del sujeto”, apuntan.

     

     

     

    Empresas

    También hoy, en un escenario laboral complejo, cobra relevancia para las organizaciones y las empresas la importancia que dan en sus planes de carreras a la formación de sus colaboradores.

    “En  Argentina, las organizaciones valoran mayormente la experiencia al momento de incorporar personal,  aquella experiencia que se logra acompañada de formación práctica o capacitación teórica” evalúan las especialistas en psicología laboral y agregan que actualmente “se torna importante la formación pero en la gran mayoría de las organizaciones, en este momento no se apuesta a planes de capacitación permanente de sus empleados. Las empresas reconocen la necesidad de tener una dotación de personal capacitada, pero predomina la percepción de la capacitación como un costo y no como una inversión y optan por la contratación de personal ya entrenado”.

    No obstante, advierten Lana y Tenaglia  “el hecho de que las empresas cuenten con planes de capacitación para su plantel y sus puestos a cubrir, es sumamente valioso y enriquecedor para las dos partes, y se retroalimentan con sus resultados”. “El empleado -además de mejorar su performance en el puesto- crea vínculos de pertenencia, siente reconocimiento, valoración personal y percepción de crecimiento dentro de la organización”, indican.

    “La capacitación mejora las competencias de los trabajadores y colabora en el proceso de aprendizaje e innovación en la empresa”, aseguran las especialistas, quienes recalcan la importancia de restituir “el protagonismo del sujeto dentro de la organización”.

  • La gran celebración del tiempo y de la vida

     

     

     

     

    Las fiestas de fin de año le ponen otro ánimo al transcurrir de los días, que asumen un especial humor colectivo. Comienzan por la Navidad, acaso la mayor celebración que nos atañe en esta parte del mundo.

  • La humanidad en la Luna, viaje a la “magnífica desolación"

     

    Hace medio siglo, el 20 de julio de 1969, la especie llegaba a la superficie de nuestro viejo y querido satélite, a través de la misión espacial Apolo 11. Neil Armstrong fue el primer ser humano en pisarla. Después de aquellos viajes impulsados por el ardor de la Guerra Fría entre Estados Unidos y la Unión Soviética, ya nadie regresó.

  • La inestabilidad, en el ADN de la República Italiana

     

    La elección de marzo marca una nueva estación en la sempiterna inestabilidad italiana. Con el Movimiento Cinco Estrellas como favorito, la ciudadanía reitera su malestar con un sistema que hace 25 años está mutando.

       

    Por Gabriel PuricelliCoordinador del Programa de Política Internacional delLaboratorio de Políticas Públicas.

     

    La historia política de la Italia republicana es la historia de la inestabilidad. Hasta principios de los ´90, fue también la historia de una paradoja: el matrimonio entre inestabilidad política y crecimiento económico continuado. Rodeada de países donde los gobiernos duraban años y no meses como en Roma, Italia acompañó el crecimiento de la Europa de posguerra y del mundo en general y llegó a ser la sexta economía del mundo en 1990. Al lado de ese avance en línea recta, la política dibujaba un electrocardiograma alocado: hasta hoy, cuando la república italiana se acerca a cumplir 72 años, hubo 64 gobiernos, presididos por 28 presidentes del consejo de ministros distintos. Coaliciones de gobierno de hasta 14 partidos, 20 grupos parlamentarios distintos más como regla que como excepción: una curiosidad para los politólogos, un parque de diversiones para los políticos profesionales. 

    Sin embargo, por detrás de la maraña de siglas y nombres, la Guerra Fría impuso un principio ordenador: cualquier combinación para formar mayoría parlamentaria (el requisito para que se pueda formar un gobierno) valía, mientras eso mantuviera al Partido Comunista Italiano (PCI) en la oposición. Mientras el desarrollo económico diferenciado trazaba una línea divisoria entre el norte y el sur de Italia, una frontera ideológica invisible separaba en toda Europa Occidental a los partidos que podían estar en el gobierno sin alarmar a los Estados Unidos de los partidos que simpatizaban con su enemiga en esa guerra de amenazas nunca concretadas, la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS). La Democracia Cristiana, con su sempiterno 40 por ciento de los votos, necesitaba siempre de aliados para componer una mayoría parlamentaria y para asegurarse de que el PCI, oscilando entre representar entre un cuarto y un tercio de los votantes italianos, permaneciera siempre fuera del gobierno. 

    Ese esquema, esa “inestabilidad estable” se mantuvo hasta principios de los ´90, cuando sus fundamentos sufrieron una serie de terremotos. En primer lugar, la caída del Muro de Berlín y la disolución posterior de la URSS significó el fin de la Guerra Fría y puso en entredicho el principio no escrito de la exclusión del PCI del gobierno. En segundo lugar, el proceso judicial Mani Pulite, que empieza a investigar en 1992 el sistema de sobornos por la concesión de obra pública con el que se venían financiando los partidos políticos tradicionales. Por último, como un telón de fondo y como causa accesoria de los cambios políticos que sobrevendrían, un frenazo al impulso económico de posguerra: el producto interno bruto de Italia de 1992 no sería superado en volumen hasta 2004. 

    Los dos primeros cimbronazos tuvieron consecuencias inmediatas. Los procesos judiciales por corrupción transformaron en reos a muchas de las más importantes figuras políticas, empezando por el líder socialista y jefe de gobierno Bettino Craxi. Su partido, aliado indispensable de la Democracia Cristiana, y ésta última fueron arrasados electoralmente a consecuencia de las investigaciones sobre el financiamiento ilegal de la política (esquema que se conoció como Tangentopoli, que podríamos traducir como “sobornópolis”). El otro cimbronazo impulsó a la dirección del PCI a abandonar el adjetivo “comunista”, para transformarse en Partido Democrático de la Izquierda (PDS). Dos años tras el inicio de Mani Pulite, las siglas de los partidos que habían dominado la política italiana durante medio siglo habían sido reemplazadas por otras y el descontento con la corrupción abría la puerta a la irrupción de la Liga Norte, un partido que pregonaba la secesión del norte rico del país para independizarse de “Roma ladrona”. 

    Apenas la investigación judicial rebasó la política y empezó a ocuparse de la corrupción empresaria y de las relaciones cotidianas entre los ciudadanos y la administración pública, llegó otra reacción, de signo contrario a la de la Liga, que tuvo como insignia a uno de los que financiaban a Craxi: el magnate mediático Silvio Berlusconi. Enarbolando un discurso garantista contra el “giustizialismo” de una magistratura que a veces abusó de sus procedimientos, el magnate de los medios de comunicación se lanzó a la política a la búsqueda de un blindaje (fueros y la posibilidad de hacer más benignas las leyes contra la corrupción, la evasión fiscal y el lavado de dinero o de dictar amnistías y blanqueos) y detrás de un programa de desregulación de la economía para favorecer los negocios, incluidos los propios. Su éxito fue instantáneo: recicló parte de la derecha que había anidado en los viejos partidos y obtuvo el apoyo no sólo de la élite empresarial, sino también de las clases medias que se sentían tan potencialmente objeto de indagación judicial como los políticos de los que venía de desembarazarse. 

    Naturalmente, Berlusconi, como jefe de gobierno trajo su propia clase de inestabilidad: cambios permanentes de ministros, malabares para esquivar citaciones judiciales, escándalos continuos. Así y todo, logró una longevidad inusual para los patrones italianos, no sólo al frente del gobierno, sino como hombre a vencer del nuevo sistema político. 

    La pérdida de dinamismo económico del país y el impacto brutal de la gran recesión global a partir de 2008, fueron las arenas movedizas en las que no logró asentarse el nuevo bipolarismo que imaginaban poscomunistas y posdemocristianos, que en 2007 habían confluido en el Partido Democrático (PD). Ellos ocupaban el espacio a la izquierda del centro y el magnate milanés reinando sobre el otro hemisferio político. Para los italianos de a pie la obra de demolición del sistema político previo a Mani pulite no era una tarea terminada. 

    Por el contrario, con la gran recesión se abre en Europa la temporada de los movimientos de protesta, que en Italia se van a cristalizar en el Movimiento Cinco Estrellas (M5S). Lanzado en 2009 por el comediante Beppe Grillo, es el único partido de protesta en el continente que surge de la nada (a diferencia de las ultraderechas que recobran fuerza en los países vecinos) y que rechaza cualquier ideología (a diferencia de los “indignados” españoles).

    En su debut electoral, en 2013, el M5S fue el partido más votado para la Cámara de Diputados, con más del 25% de los votos, pero el sorpasso llegó el 4 de marzo de 2018: uno de cada tres italianos los eligieron para que Luigi Di Maio, a sus 31 años, sea el próximo presidente del gobierno. Como se trata de un sistema parlamentario, ser el primer partido no alcanza: en un parlamento con nada menos que siete partidos y media docena de grupos regionales representados, el movimiento antisistema tiene que buscar aliados para conformar una mayoría entre los políticos que nació para denostar y defenestrar. Sean cuales sean los colores del gobierno que surja de esta elección, hay una cosa de la que no pueden estar seguros los políticos italianos, sean de la vieja escuela o recién llegados: nadie puede adivinar si la tarea de demolición del sistema político emprendida por la ciudadanía hace más de 25 años ha terminado o se ha tomado un respiro.

     

  • La integración cooperativa, clave de la nueva plataforma móvil de contenidos Sensa

     

    Editorial | Agosto

    Revista COLSECOR

     

    En todo el mundo crece cada vez más la tendencia de los usuarios a consumir contenidos de distinto tipo mediante un sistema de multiplataforma que incluye a los dispositivos móviles (celulares y tablets), a las computadoras de escritorio y a la televisión tradicional.

    Específicamente, en el transcurso de los últimos años se ha registrado un incremento de los consumos efectuados solamente a través de móviles. Este año, por ejemplo, esta forma de acceder a distintos tipos de información alcanzó a 30 por ciento de la población mundial. En la misma línea, el entretenimiento y el video prosperan en estos dispositivos con un crecimiento exponencial entre 2017 y 2018.

    Reconocer estas transformaciones en la industria de la distribución del contenido es fundamental para el movimiento cooperativo argentino hoy, ya que éste se constituye como uno de los prestadores de servicios audiovisuales más importantes del país, sobre todo en las comunidades donde no llegan ni el Estado ni los operadores lucrativos.

    La importancia de estas reflexiones radica en poder entender hacia donde evoluciona el mercado y, a partir de allí, afrontar el desafío de reconvertir las alternativas que se ofrecen a los asociados en cada localidad que deben ser acordes con las nuevas modalidades de consumo que presenta la población.

    En esta línea, fruto de un auténtico esfuerzo de integración cooperativa entre alrededor de 270 entidades que se desempeñan en todo el país, COLSECOR lanzó a finales del mes de junio la nueva plataforma móvil de contenidos Sensa. La aplicación es una propuesta de calidad que posee todo lo necesario para destacarse en un mercado altamente competitivo. 

    Actualmente, la plataforma está disponible en Google Play Store para Android, a partir de la versión 4.0 y, próximamente, también podrá descargarse desde la App Store para el sistema operativo iOS. Además, será compatible con Chromecast para acceder a los contenidos desde la TV.

    Sensa ofrece la posibilidad de ver de una manera sencilla e intuitiva más de 80 señales en vivo y, prontamente, alrededor de 1000 contenidos on demand, con estrenos mensuales. Además, la plataforma se adapta a la conexión y al dispositivo del usuario; posee un buscador que permite encontrar las películas, series o programas favoritos; y posibilita crear usuarios con control parental; entre otras funcionalidades.

    Sensa fue desarrollada por COLSECOR con la velocidad que hoy requiere el proceso de convergencia digital que existe a nivel mundial. La idea tomó forma a partir de octubre de 2017 y, luego de su reciente lanzamiento, ya tiene usuarios en distintos puntos del país.

    Este desarrollo es posible con el aporte de todas las entidades que conforman COLSECOR y es un paso decisivo en la evolución de la disponibilidad del contenido para miles de habitantes del Interior de Argentina.

    Sensa también representa un logro trascendente para el cooperativismo nacional que, mediante esta nueva propuesta, se posiciona una vez más a la vanguardia de la industria del contenido y el entretenimiento, mediante un modelo de negocio competitivo, sostenible y solidario.

     

     

  • La invasión de los spots (un rato de pedagogía electoral)

  • La leyenda continúa

    La Generación Dorada, el mejor equipo de la historia del deporte argentino, dejó un legado que Scola y los nuevos jugadores buscarán mantener en el Mundial de básquet en China. Fundamentos para creer.

     

    Martín Eula | Periodista 

     

    "Pretender que Argentina vuelva a tener una Generación Dorada es pensar que Dios es argentino".

    Por demostrar que un equipo siempre está por encima de todo en una evidencia que debería aplicarse a cualquier actividad. Por dejar en un rincón del vestuario el lucimiento personal en función de lo colectivo (claro, si lo colectivo necesitó y necesita de ese ego ahí estuvo y estará). Por ser un puño apretado y unido. Por sentido de pertenencia. Por haber sido el primer equipo en ganarle al Dream Team estadounidense. Por un título olímpico y un subcampeonato mundial. Por un legado.

    La Selección Argentina de básquet de Ginóbili, Scola, Nocioni, Oberto y todos esos monstruos fue la mejor Selección Argentina de la historia de cualquier deporte. Y aunque los hechos, en varios sentidos, desnudan que Dios no es argentino, solo basquetbolistas que mamaron todo lo anterior y que se criaron bajo aquel manual de acción pueden (intentar) emularlos.

    Argentina vuelve a un Mundial con Sergio Hernández una vez más como entrenador, con Luis Scola como sempiterno capitán y con un grupo de talentos que conocen perfectamente qué, cómo y cuándo hacerlo. Claro que ninguno es Ginóbili, pero Manu hizo escuela y sus pollos están en condiciones de actuar en consecuencia. De hecho, uno de los mejores deportistas de nuestra historia los alienta y mantiene una comunicación de manera constante.

    "Si como entrenadores estamos minuto a minuto repitiéndoles que Ginóbili jugaba mejor o que hay que volver a ganar esto y lo otro, contaminaríamos a un jugador joven que no puede estar preparado -ni debe estarlo, además- para asumir una presión tan grande y tonta. El objetivo no es copiar lo que hicieron todos esos monstruos y ahora tenemos cosas interesantes, con potencial real", asegura el Oveja, ese bahiense que respira básquet y equipo. El mismo director técnico que amplía su idea: "Acá parecía que luego de la Generación Dorada iba a resultar imposible competir a nivel internacional y a mí no me gustan mucho las comparaciones. Soy de la época de Marcelo Milanesio y el Pichi Campana y se decía que no iban a salir basquetbolistas como ellos. Aparecieron Ginóbili, Nocioni, Oberto... ¿Entonces? La clave está en trabajar, en entrenar y más que nada en tener un proyecto desde las divisiones formativas". Facundo Campazzo, Nicolás Laprovittola, Lucio Redivo, Luca Vildoza, Nicolás Brussino, Marcos Delía, Gabriel Deck y Javier Saiz son los nombres que se transformaron en mucho más que un proyecto: son la más pura realidad de cara al Mundial de China.

    Otra frase de Hernández sirve para entender y explicar cómo vive, se forma y se alimenta el seleccionado de básquet. "Admiro profundamente a los jugadores de este grupo, especialmente en estos momentos en los que predomina el egoísmo y la necesidad de protagonismo en la sociedad misma. En el último partido clasificatorio rumbo a la Copa del Mundo, les dije que dejaron la vida, que fueron comprometidos y disciplinados y tuvieron un compromiso espectacular aun sabiendo que no iban a ser convocados para jugar en China. Se comprometieron con la camiseta, con el proceso y con el deporte, hicieron un gran esfuerzo y por eso también estoy orgulloso".

    El sorteo fue ameno para la Argentina. Por los rivales iniciales y porque en la siguiente instancia se emparejará con los del Grupo A (China, Venezuela, Costa de Marfil y Polonia). En la Zona B tendrá enfrente a Rusia, Nigeria y Corea del Sur. Los rusos son una potencia sin jugadores NBA pero con nombres pesados como Shved, Antonov, Vorontsevich, Kurbanov y Kulagin. Los africanos dependerán en gran parte de las presencias de sus NBA, como Metu y Okogie, sostenidos por Al Farouq-Aminu. Mientras que los coreanos tienen como principal figura a Guna Ra, un estadounidense que se llama Ricardo Ratliffe y se nacionalizó.

     

    El gran capitán

    Scola, superprofesional, llega listo a un país donde es querido y respetado. Se entrenó hasta en un campo para dar el ejemplo. 

     

    "Luis es un jugador increíble, un líder y un capitán fantástico. Su amor por la Selección resulta asombroso y se transformó en un ejemplo para los jóvenes. Es una leyenda". Nicolás Laprovittola refleja lo que siente el grupo por Scola. "Tenemos la suerte de tener un capitán como Luis. Él les enseñó a todos la diferencia entre la alta competencia y el alto rendimiento", certifica Sergio Hernández.

    Y el tipo actúa en consecuencia. Desde que jugó con Yao Ming (hoy cara visible del Mundial) en Houston Rockets de la NBA, Luifa es una debilidad para el público chino. En 2008, luego de los Juegos Olímpicos, se quedó una semana allí para filmar publicidades y descansar con su familia. Ahora vive en China porque juega en el Shanghai Sharks. Después del cierre de la liga local, Scola viajó a la Argentina, se instaló en un campo que tiene en Castelli -provincia de Buenos Aires-, se llevó al especialista en técnica individual Mariano Sánchez y al preparador físico Marcelo López y trabajó durante un mes en una exigente pretemporada. A los 39 años, sabe que será su último Mundial, es consciente de que deberá fajarse con basquetbolistas más jóvenes y quiere rendir una vez más con el seleccionado. No rendir y no ser competitivo es algo que el eterno número cuatro no se perdonaría más allá del resultado final.

    Scola fue piedra basal de la Generación Dorada. No faltó nunca cuando lo citaron de la Selección. Siempre tiró del carro colectivo a partir de su calidad y jerarquía individuales. Mostró una inteligencia por encima de la media. Vio cómo sus históricos y legendarios compañeros se retiraron y él sigue: ahí está, intacto, motivado y -por supuesto- preparado para un nuevo desafío.

    En este contexto, es para ilusionarse lo que dice. Porque cuando Scola se manifiesta públicamente, no lo hace en vano. "El equipo del 2001 tuvo un nivel de juego que nunca más conseguimos y tiene muchas similitudes con el que ahora jugó las Eliminatorias y también la Americup: el anterior ganaba los juegos por 30 puntos y los rivales no le competían un solo cuarto. Por supuesto que podemos perder partidos y también bajar el nivel, pero sucede lo mismo en la actualidad. Por eso veo muchas similitudes. Por supuesto que esto no quiere decir que vamos a jugar la final del mundo en China, para nada, no es mi intención manifestar algo así. Simplemente significa que ahora veo cosas parecidas a lo que fue el puntapié inicial de la Generación Dorada".

     

    "En una Copa del Mundo es imposible hablar de adversarios fáciles. Antes que nada porque no los hay y después porque te fajás en un solo partido. A veces, en un juego no gana siempre el equipo que es superior y sí el que mejor jugó o estuvo menos mal esa tarde o noche. En lo particular, Rusia es una potencia y siempre es candidata para acceder a las semifinales. Nigeria, en tanto, es muy superior a los nuestros en cuanto a lo físico y mejoró mucho desde lo táctico, con basquetbolistas en Estados Unidos y Europa, pero de todas formas estamos por encima por nivel de juego y jerarquía individual. Finalmente, Corea puede ser complejo ya que son corredores, verticales, intensos y tiradores: debés estar preparado para enfrentarlos porque, además, juegan siempre igual independientemente del resultado".

    En general da gusto escuchar o leer (en este caso) a tipos como Sergio Hernández. En el deporte, la costumbre es escuchar declaraciones de entrenadores de fútbol que, en la mayoría de los casos, esconden más de lo que muestran. El Oveja no lo hace, dice las cosas por su nombre y no teme quedar preso de sus palabras. "Mi impresión es que estamos para clasificarnos para después cruzarnos con rivales ante los que también tendríamos alguna que otra chance. Y es algo realmente importante porque este Mundial te clasifica a los Juegos Olímpicos. Los dos mejores de América van a Tokio 2020 y les adelanto que el campeón mundial será Estados Unidos". Esa selección de estrellas de la NBA juega a otro deporte, claro. Debe readaptarse un poco a las reglas FIBA (las que rigen la Copa del Mundo), pero como las pelotas son iguales y los aros miden lo mismo, la adaptación al nuevo escenario es casi inmediata.

    España, Francia, Croacia y Serbia aparecen como otras formaciones siempre importantes, con chapa de candidatos en un torneo que ha modificado su realización. Si en España 2014 fueron 24 los clasificados, ahora son 32. Si antes eran seis grupos de cuatro equipos cada uno, ahora son ocho las zonas. A la segunda fase se clasificarán los dos primeros, que se agruparán en otros cuatro grupos arrastrando puntos de la etapa inicial. Y de ahí saldrán los ocho mejores.

    La ilusión argentina empezará en Wuhan, capital de la provincia de Hubei, una ciudad con 10 millones de habitantes si se considera el área metropolitana. El primer partido es el sábado 31 de agosto, a las 9.30 horas de nuestro país ante Corea; la secuencia continuará el lunes 2 de septiembre, a las 5.30, frente a Nigeria, y cerrará la fase de grupos el miércoles 4, a las 9.30, contra Rusia. "Acá ocurre lo de siempre. Antes con la Generación Dorada y ahora con esta camada, el objetivo es jugar al más alto nivel, ser competitivos en todo momento y como objetivo primordial superar la primera ronda. Desde ahí en adelante, en torneos cortos como este, podés tener una noche buena y te vas para arriba, aunque te toca un mal día en el que la pelota no entra y te volvés a casa. Y yo confío en mis jugadores, pero más que nada en mi equipo", cierra Hernández. No hay argumentos que lleven a no creerle: el pasado y el presente lo avalan.

     

     

     

     

  • La memoria del presente

    Paseo del Buen Pastor, ciudad de Córdoba 

  • La Pampa, patria del horizonte

     

    La celebración del horizonte está presente no solo en todos los rincones sino también en la constancia sentimental de los pampeanos. Y si se alejan del paisaje, el paisaje se queda con ellos como una implacable añoranza. Es una de las provincias más nuevas, declarada así en 1951.

     

    Por Julián Capria | Periodista

    Bibi González | Ilustraciones 

     

    Como el porvenir que siempre está por venir, el horizonte es el rumbo, la meta, ese final que los ojos ven pero al que jamás se llega porque se aleja a medida que vamos hacia él.

    Horizonte también es la lejanía con la que se amanece, ese rigor de la distancia que nos hace sentir ínfimos e impotentes frente a las dimensiones de las cosas del mundo y del cosmos.

    Si el camino que se transita es una ruta de La Pampa, el horizonte es el límite preciso entre el cielo y la tierra. Con la mirada abierta a todo lo ancho del paisaje: se vuelve revelador, incluso abrumador, pero también infinitamente acogedor.

    “El horizonte está con nosotros todo el tiempo. Cuando no lo ves, inconscientemente lo buscás. Si no lo tenés en los ojos, lo sentís presente como una sensación constante en todas las direcciones”.

    Belkis Martin, fotógrafa, ha regresado a vivir a Santa Rosa, la ciudad en la que no solo nació y creció sino la que además, acaso sin darse cuenta, le impregnó de llanura el corazón.

    Tanto que cuando se mudó Córdoba en busca de esa versión humana del horizonte, que es seguir el rumbo de una vocación, de una pasión, buscó en ese gran escenario urbano de tan irregular superficie y con montañas coloreando la distancia, un lugar con líneas de quietud.

    “Mientras estudiaba fotografía, busqué para vivir un barrio llano (Poeta Lugones). Creo que el llano representa cosas esenciales: descanso, seguridad, hogar, estabilidad”, dice.

    Y hasta hubo alguna vez que se sorprendió de lo encarnada que estaba su necesidad de llanura: “Me fui de vacaciones a una isla que tenía una montaña en el medio y para ir de una playa a otra había que treparla. Nunca podía hacer un alto y descansar en medio de la montaña; necesitaba llegar a la playa, al llano, para recién relajarme”.

    Esas sensaciones que a Belkis le despierta la llanura, siente que también están en la vida y en el carácter de los santarroseños, de los pampeanos.

    “Vivir en un lugar con todo el cielo abierto, con la bóveda celeste entera encima de una, da como cierto amparo. Siempre hay algún comentario en las conversaciones que se refieren al cielo, así como a las bondades de la estabilidad, de la certidumbre que genera vivir en este paisaje”.

      

    Arpegio de milonga 

    La provincia lleva el nombre del paisaje que tal vez es una de las marcas más conocidas de la geografía argentina, y que toma el vocablo quechua para definir el concepto de llanura. Es la palabra que usaban los tehuelches, también llamados indios pampa.

    Es el paisaje que comparte con el sur de Córdoba y el oeste de Buenos Aires. A medida que se avanza hacia Cuyo, el suelo comienza a elevarse hasta forjar cerros que superan los 1000 metros de altura; mientras tanto, hacia el sur, la tierra reseca sus días en la desolación de la aridez.

    La Pampa es una de las provincias más nuevas, declarada así en 1951 junto a la de Chaco. Entonces se llamó Eva Perón. Antes fue parte de la Gobernación de la Patagonia y luego territorio nacional.

    Es posible hacer un retrato musical y revelar los rasgos humanos y culturales que confluyen en ella. Como el que hace un tiempo nos hizo Ernesto del Viso, músico y compositor de canciones y uno de los referentes nacionales del Momusi (Movimiento Musical para Niños).

    “Los pueblos originarios fueron barridos, pero quedaron huellas mapuches y ranqueles. Después llegaron los que recibieron las tierras de la Conquista del Desierto y, con ellos, peones que tocaban milongas, vidalitas, cifras, cielitos… Hasta hacheros santiagueños vinieron a trabajar. También llegaron inmigrantes europeos. Pero todavía, aun cuando el hombre trabaje en la esquila y tenga enormes manos con enormes dedos, nadie toca el arpegio de la milonga como un pampeano”.

    Volvamos a Santa Rosa. Es una ciudad serena, con aires de vida cadenciosa. “La mirada del otro está siempre presente; en algún punto se encuentran las historias”, dice Belkis. Viven unas 120.000 personas, y muchas se conocen.

    El día señalado de la fundación es el 22 de abril de 1892, cuando Tomás Mason, yerno del coronel Remigio Gil y administrador de los terrenos que este adquirió por haber participado en la Campaña del Desierto, presidió el acto en el que se pusieron los cimientos del edificio municipal.

    A unas 10 cuadras de lo que es hoy la plaza San Martín, la laguna y el paseo que lleva el nombre de “Don Tomás”, en honor al fundador, es el centro recreativo de la ciudad: una especie de oasis para el descanso y la actividad deportiva.

    La gente no se baña en esas aguas que alguna vez estuvieron contaminadas por los desechos. El sitio para refrescarse está a casi 50 kilómetros de la ciudad: es la laguna Uriburu; en pleno desierto, allí sí que estalla el verano pampeano.

    La superficie plana puede ser una desventaja cuando se trata del viento. “Tiene ese rigor patagónico y no hay forma de andar en bicicleta cuando sopla fuerte”, cuenta Belkis.

    La fotógrafa ha encontrado a su regreso que hay una comunidad estudiantil con muchas inquietudes. Mientras tanto, reconoce un proceso de revalorización de las cosas propias, empezando desde el caldén, el árbol que identifica a la región (está en el escudo de la provincia), hasta el redescubrimiento de poetas como Olga Orozco y Juan Carlos Bustriazo Ortiz.

    “Nací en Santa Rosa del Toay el 3 de diciembre de 1929. Un lunes a las 11 de la mañana. En momentos en que el molino Werner tocaba la sirena, yo nacía. Era costumbre tocar la sirena a esa hora, exactamente a las 11 de la mañana. Y aparecí yo. Sietemesino”, escribió Bustriazo Ortiz.

    El molino harinero Werner del que habla fue un corazón de la actividad económica y símbolo de la ciudad. Estuvo 40 años cerrado y en abril pasado volvió a abrirse como Complejo Cultural El Molino, centro municipal con talleres culturales y escuela de cerámica.

     Caballos, trenes, asados 

    Toda la provincia tiene a la ganadería, con el sabor único de su carne vacuna, y a la vida de campo, con la doma y la jineteada como una pasión siempre vigente, como de sus emblemas productivos y tradicionales.

    “Toda mi vida he trabajado en el campo, en las tareas que hagan falta. Pero lo que más me ha gustado es domar caballos. Domar para amansarlos, porque jinetear en los espectáculos he jineteado poco y por acá nomás”, nos contaba hace un tiempo Rodolfo Figueroa, habitante de la zona rural de Colonia Barón. “Lo que extraño de antes es que se hacía todo a caballo”, nos decía al pie de una camioneta.

    Las jineteadas son toda una pasión pampeana y animan los festivales más convocantes, como la Fiesta de Doma y Folklore de Intendente Alvear; la de Ganadería, de Victorica; y la del Caballo y la Tradición, de Ingeniero Luiggi.

    Uno de los centros poblados más importantes de la provincia es la ciudad de General Pico. Late aún en ella su viejo y próspero corazón ferroviario: “Es que General Pico está hecho de tren. Imagínese que aquí llegó a haber 1.200 empleados ferroviarios. Tiene además una ubicación muy especial y es un nudo con salidas de ramales para los cuatro puntos cardinales”, nos decía José Omar García, uno de los más entusiastas luchadores por la resurrección de la actividad en la vieja estación.

    Pero el tren de pasajeros ya no regresará, al menos por el momento. Es que al final del año pasado el Ministerio de Transporte de la Nación reafirmó que no se extenderá más allá de Chivilcoy “por el costo del servicio”.

    General Pico tuvo por unos años el récord Guinness del asado más grande del mundo.  El domingo 20 de marzo de 2011 en el predio de la Sociedad Rural se reunieron más de 80 asadores para asar 13.713 kilos de carne (948 costillares) al estilo pampeano: con 950 cruces de asadores y 25.000 kilos de leña. Asistieron unas 30.000 personas.

     

    Amar la inmensidad 

    En tanto, hay comunidades nuevas como la villa Casa de Piedra, hacia el límite sur, inaugurada el 30 de noviembre de 2006. Allí, cuando el trazado aún estaba casi desnudo y sus árboles recién plantados, nos encontramos con Marcela “Laly” Robledo, una docente que llevaba consigo la pasión del canto y que fue capaz de desplegarla.

    ¿Cómo es vivir en un pueblo nuevo? Ella contaba: “A mí me gusta hablar y en los días de los comienzos, mi pobre hija Brisa Candelaria, que tenía un año, tuvo que soportarme sin responder. Con mi marido solíamos poner música a todo lo que daba y salíamos a bailar al patio”.

    “Cuando corre el viento, mejor te metés en tu casa. Si mirás alrededor verás que estamos en medio del desierto”, nos decía esa intensa mujer que murió tempranamente a los 45 años, en 2016, pero que antes dejó grabado uno de los himnos de la región: “Y el viento va”, una canción de Carlos Groisman y Oscar García. “La Pampa canta y el viento va en su voz/ Por mucho tiempo lloró lágrimas de sal/ para arrancar sangre del agua y dar/ vida a la paz, por qué al dolor, razón al sol...”.

    La celebración del horizonte está presente no solo en todos los rincones sino también en la constancia sentimental de los pampeanos. Y si se alejan del paisaje, el paisaje se queda con ellos como una implacable añoranza.

    Miriam Talone se define como alguien que ama la profundidad pampeana. Antes de salir a los caminos con su fina sensibilidad a cuestas y finalmente recorrer tantas regiones a la par de su compañero Mario "Musha" Carabajal, haciendo su propio aporte a la marcha de Los Carabajal, el legendario grupo de folklore santiagueño, bebió la sed de su infancia en el campo abierto en los alrededores de Bernardo Larroudé, al norte de la provincia.

    Es un pequeño pueblo de unas 1.500 personas, con aguas termales y vocación campesina, como los padres de Miriam. Ella siente que nada describe mejor el sentimiento que la estremece en su nostalgia de niña en esa inmensidad que la canción “El aguacero” (música de Cátulo Castillo y letra de José González Castillo): “Y la Pampa es un verde pañuelo/ colgado del cielo/ tendido en el sol…”.

    “Es esa expansión, esa visión de la naturaleza en la que no tenés nada pero lo abarcás todo, es lo que añoro”, dice. Y deja una imagen que estremece los pinceles del corazón: “Mi casa estaba ubicada entre la salida y la puesta del sol”.

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