• Por un lugar en el futuro

     

    Revista COLSECOR, octubre 

    COLSECOR cumplió el pasado 5 de mayo, 22 años de vida institucional. Faltan solo 32 meses para arribar a los 25 años como organización cooperativa. Como se sabe, todos los emprendimientos cuando arriban a un cuarto de siglo de existencia, ingresan en una etapa de profunda transformación.

  • Queremos tanto a nuestras mascotas

    En la historia y el proceso evolutivo de la humanidad, los vínculos afectivos con otras especies han sido un factor importante del desarrollo productivo y social. La antrozoología es una interdisciplina que estudia científicamente la interacción entre los humanos y los animales y puede explicar por qué estas relaciones son percibidas como ventajosas. Datos de una investigación reciente.

  • Rusia y la era Putín, lejos de terminarse

     

    Gabriel Puricelli |  Coordi. Programa de Política Internacional del  LPP

     

     

    La URSS, que poco quiere decir para quienes hoy tienen menos de 50 años, se disolvió en 1991. Rusia, que era su corazón, su cabeza y la federación de repúblicas más grandes de aquella unión, retuvo de aquella el atributo más importante: el poder nuclear. Y lo retuvo de manera exclusiva. Con la anuencia de las otras potencias nucleares, Rusia se quedó con todas las ojivas nucleares que estaban repartidas por Ucrania, Kazajistán y los demás estados en los que se desmembró el gigante soviético. 

    Ese sólo recurso militar le permite a Rusia seguir teniendo al menos un atributo de potencia global. Sin embargo, eso no le ha alcanzado para retener el rol decisivo que tuvo en el mundo la URSS, actor indispensable de la derrota de la Alemania nazi y contradictor esencial de los EE.UU. durante 40 años de Guerra Fría. La disolución de la URSS es un crudo recordatorio de que el todo es mucho más que la suma de las partes. Más aún cuando ese todo formaba parte de un “mundo” que también se disolvió, con la caída del muro de Berlín como el hecho simbólico que marca ese estallido. 

    En moneda contante y sonante, la disolución de la URSS significó, inicialmente, un retroceso económico fabuloso para todos los países que surgen de esa diáspora. La dislocación del proceso productivo fue de la mano con una etapa de caos político (con intento de golpe de estado restaurador incluido) y no sería sino hasta el boom de los precios de las materias primas que Rusia podría estabilizar su economía y, con ella, su régimen político. 

    Recuperada de esa turbulencia, Rusia hoy no es más que la duodécima economía del mundo, tres puestos por debajo de nuestro vecino Brasil. Tampoco es el centro de un mundo: sólo su frontera centroasiática está bordeada de países amigos. El Báltico y la Mitteleuropa que alguna vez tuvieron a Moscú como capital de hecho, son áreas sobre las que hoy Rusia no proyecta casi ninguna influencia. 

    Rusia no es hoy, por lo tanto, una potencia global, pero sí sigue siendo una potencia nuclear, ha llegado a ser una potencia energética (gasífera, sobre todo) y proyecta la influencia política y militar necesaria para ser una potencia regional en su inmediato entorno (como lo vemos en Ucrania, con su apoyo a los separatistas rusófonos) y un poco más allá (como lo vemos en Siria, con su sostenimiento del régimen dictatorial laico de Bashar Assad). 

     

     

    Los equívocos de los que hablábamos al principio proyectan, sin embargo, una imagen más poderosa. La identificación (desde 1999) del nombre del país con el de un hombre, Vladimir Putin, refuerza ese efecto. Hace ya casi tres décadas que el ex-teniente general de la KGB soviética y ex-jefe de su agencia sucesora, la FSB rusa ocupa el cargo de jefe de gobierno (primer ministro) o jefe de estado (presidente). Después de reformar la constitución para alargar los mandatos presidenciales, su actual mandato de seis años (tuvo dos de cuatro entre 2000 y 2008) culmina en breve. No ha sido un período extraordinario como el de la primera década del siglo, cuando la suba a las nubes del precio del gas y de petróleo permitieron a la economía rusa recuperar todo el terreno perdido desde 1989, y sobre todo desde 1998, cuando bajo la presidencia de Yeltsin el país tocó fondo. La combinación de recesión y crecimiento anémico de estos últimos años no parecen amenazar la continuidad de Putin. Veamos por qué. 

    En cuanto a su régimen político, Rusia puede ser considerada un autoritarismo competitivo. En Rusia hay elecciones periódicas, pero habitualmente con algún candidato opositor proscripto o limitado en su capacidad de hacer campaña. Entre elecciones, el poder de Vladimir Putin carece de contrapesos en los otros poderes del estado. La oposición que siempre participa de las elecciones es la denominada “sistémica”. Dos partidos, además del oficialista Nuestra Rusia, están presentes siempre en el cuarto oscuro: un partido de nombre engañoso, el ultraderechista Liberal Democrático (PLD) y el Partido Comunista de la Federación Rusa (PCFR), una especie de club de nostálgicos desdentados del stalinismo. Ambos partidos tienen liderazgos casi vitalicios, Vladimir Zhrinovsky y Guennadi Ziuganov, quienes son intermitentemente, además, candidatos presidenciales. Este 18 de marzo, cuando la ciudadanía rusa concurra a las urnas, se encontrará con la boleta de Putin, con la del PLD postulando a Zhirinovsky y la del PCFR proponiendo al empresario Pavel Grudinin. 

    El gran ausente en estas elecciones es Alexei Navalny, alguien que probablemente en Europa occidental podría ser calificado como liberal. Como sucede desde el ascenso de Putin al poder, el poder judicial está siempre dispuesto a proscribir a cualquier candidato que se atreva a organizar o participar de manifestaciones callejeras no autorizadas o que (pretendidamente) reciba financiamiento extranjero para su campaña electoral o su actividad política habitual. Si además ese candidato adquiere visibilidad mediática o las encuestas lo posicionan en un lugar de popularidad, como ha sido el caso de Navalny tras el tímido movimiento de protesta contra la corrupción gubernamental de los últimos años, su exclusión de la competencia electoral puede darse por descontada. 

    Proscripto Navalny, cierto interés se concentra en Grudinin un empresario millonario que está al frente de la ex-granja colectiva (sovjoz) Lenin. La identificación de Grudinin con un programa como el del Manifiesto Comunista es seriamente puesta en cuestión por la mayoría de los comentaristas más informados, aunque el hecho de que lidere una empresa (hoy privada) que lleva el nombre del padre fundador del comunismo ruso y es un espejismo de la antigua producción colectiva parece ser suficiente para un partido de nostálgicos que recoge la mayoría de sus votos entre jubilados. Como dato adicional, la granja Lenin hoy conoce un gran éxito productivo y comercial, lo que ha hecho millonario a su propietario, pero también les ha dado a sus trabajadores la posibilidad de habitar buenas viviendas dentro del complejo de la granja y ganar salarios por encima de la media rusa. Grudinin fue diputado en el parlamento regional de Moscú por Nuestra Rusia, el partido de Putin. Abandonó el mismo con críticas a la corrupción, lo que le dio alguna visibilidad en la prensa opositora. Sin embargo, en lo que hoy puede entenderse como la decisión de ser candidato “sistémico” a la presidencia, pronto abandonó la insistencia en ese tema. Ya consagrado candidato, juró hacer una campaña “propositiva” (o sea, sin ataques a Putin). La intención de voto que se le atribuye (algo menos del 20%) ayudará sin dudas a mejorar el aspecto visual de la segura reelección de Putin, aún si no logra forzar la segunda vuelta que se realizaría el 8 de abril si Putin, por primera vez en 18 años, obtuviera menos del 50% de los votos.

     

  • San Martín, señalado por la historia y la libertad

    Es el máximo habitante del Olimpo argentino y, junto a Bolívar, el gran héroe americano. Cada vez que regresa agosto su figura se proyecta en lo alto de los Andes. Fue nuestro gran intérprete de la hora libertaria, del anhelo de independencia.

      

    Por Alejandro Mareco| Periodista

     

    Con el mismo sigilo con el que caía aquella noche temprana de julio sobre Yapeyú, atravesamos las calles quietas hasta llegar al lugar señalado, algo así como el sitio de la epifanía argentina y americana: la casa natal de José de San Martín. 

    El aire del pueblo todavía estaba estremecido por la espesura fría de la garúa. Pero había algo que estremecía más, como el presentimiento de una emoción profunda que daba vueltas en el pecho. 

    La casa natal contorneada de luces al final de la penumbra ya traía zozobra a las sensaciones. Pero fue en el interior de la otra casa, la de piedra que está al lado, que entre souvenirs y otros testimonios se confirmó la conmoción. 

    Una frase escrita de puño y letra por el Libertador sobre una hoja enmarcada y colgada en la pared, lo decía todo: “Seamos libres y lo demás no importa nada”. 

    Ese repentino estado de conciencia emocional sobre lo que representaban esas palabras, ese nombre y ese hombre en la fundación de un destino argentino y americano -para uno, sus antepasados y sus descendientes- suele ser un asunto de lágrimas comunes.

    José Ramón Lugo, entonces guía del lugar y un yapeyuano de pura cepa sanmartiniana, nos contaría cómo algunos de los miles de ojos que llegan sedientos acaso sólo por guardar unas fotos más en la memoria, de pronto empiezan a ver con el corazón y las miradas se enturbian, se empañan de otra garúa, la sentimental. 

    “Uno ve cómo la gente se emociona, incluso hasta el llanto. Es muy fuerte. Nosotros, los yapeyuanos, que estamos parados sobre la historia, no tenemos una dimensión precisa del sentimiento del visitante. A través de la expresión de los rostros, apenas si podemos calcular lo que están sintiendo”, nos decía.

     Allí, en ese rincón bajo el cielo correntino, el 25 de febrero de 1778 nació San Martín. En 1784, seis años después, se fue a vivir con su familia a España, y recién regresó en 1812 a Buenos Aires, con 34 años y al cabo de haber alcanzado el grado de teniente coronel en el ejército español. Pero venía a combatir por la causa americana, y así lo haría, hasta que después de liberar a Chile y Perú, garantizando así la libertad argentina, volvería a Europa en 1824. 

    Es decir, el máximo héroe de nuestra historia, el gran prócer fundacional americano y argentino, sólo vivió 18 años en este continente, incluyendo los seis de su infancia correntina. Puede parecer que el lejano ayer, un tiempo inaugural como de leyenda, es la sustancia de los héroes de la historia. Pero su condición esencial, la “inmortalidad” de la que se habla, es haber alcanzado la consistencia de persistir en un presente constante. 

    Convivimos con el nombre de San Martín en pueblos, ciudades, calles, teatros, cines, clubes, instituciones de todo tipo, con su cara en monedas y billetes (su rostro anciano ilustró el billete mayor emitido en estas tierras, el de un millón de pesos ley 18188), al menos hasta que llegaron los ahistóricos animales a dibujar nuestro dinero. 

    Su imagen sobre el caballo con el brazo y el dedo índice apuntando al cielo de la libertad, de la patria, está señalando el cielo del destino en decenas de plazas argentinas. 

    Y en estos confines del sur, mientras los vientos de agosto hacen que el invierno se meta en los huesos; en las aulas, sobre los renglones de los cuadernos, en la solemnidad de los actos escolares, se alza la figura de aquel gigante conquistando la eternidad de las nieves de los Andes, la eternidad de la memoria nacional.

     

    Héroe americano 

    Esa figura  de San Martín, cargada de dimensión mítica e idealización sobrehumana, ocupa el sitio más alto en el Olimpo de nuestros próceres. Su dimensión es mayor aún puesto que tiene estatura continental: junto con Bolívar, es el campeón de la libertad sudamericana. 

    Es decir, antes que nada, fue un héroe americano, pues no estaba en su concepción histórica ni política la fragmentación en todos estos países que surgieron como resultado de la puja de intereses de las oligarquías regionales. 

    “Bolívar y San Martín realizaron la unidad de la América latina, antes de formular la teoría de la unión”, ha dicho José María Torres Caicedo, escritor colombiano. 

    Es que “San Martín había asumido la misión de sustantivar la idea de Provincias Unidas de Sudamérica, emergente del acta de Tucumán. Y estaba dispuesto a lograr su objetivo malogrado por las escisiones, los localismos y los intereses partidarios. Para él no había más partido que el ‘americano’ ni más objetivo que la unificación nacional de Sudamérica independiente. Todo lo demás era accesorio y secundario”. Así lo refleja A. J. Pérez Amuchástegui, en su libro Ideología y acción de San Martín. 

    Esa dimensión sanmartiniana es parte también de una convención, de una mirada histórico-política que lo puso en ese sitial de máximo referente, “Padre de la patria” aceptado por todos. 

    “San Martín encarnaba la ideología de toda la revolución americana, en su condición de político militar desvinculado de los ganaderos y comerciantes”, sostiene Jorge Abelardo Ramos en su mítica obra Revolución y Contrarrevolución en la Argentina. 

    En este punto de vista se encuadra su frase: “Mi sable jamás saldrá de la vaina por opiniones políticas”, según una carta que le escribe al caudillo santafecino Estanislao López. 

    Esta posición tenía que ver con negarse a combatir a los caudillos del Litoral y a los gauchos en armas de las montoneras según las órdenes de Buenos Aires, que lo quería activo en ese derrame de sangre propia antes que en la guerra por la libertad americana. 

    Su gran y genial desobediencia en 1819 a la orden de regresar de la campaña de Chile para aplastar al Litoral, lo puso en otro plano, más allá de la pequeñez del combate entre hermanos. A la altura de su trascendencia continental. 

    El otro gran patriota y uno de nuestros máximos héroes, Manuel Belgrano, en tanto, no pudo sustraerse y, ya gravemente enfermo, obedeció el mandato para regresar desde el norte a Buenos Aires para luchar contra los federales. En el camino de vuelta con sus tropas, el 8 de enero de 1820 se produjo el motín de Arequito, encabezado por los oficiales Juan Bautista Bustos y José María Paz que se negaron a ser parte de esa misión.

      

    LA GENIAL DESOBEDIENCIA   

    En enero de 1817, San Martín emprendió su campaña libertadora con la extraordinaria organización del cruce de los Andes, y dos años después, en 1819, Buenos Aires le ordenó regresar para arrasar a los caudillos del Litoral.

    Pero no obedeció, y así pudo sustraerse de combatir en favor del bando que comandaría Bernardino Rivadavia, su gran enemigo en estas tierras.

    “Todo era cuestión de aplazar un año la frenética ambición de expedicionar sobre el Perú que lo devoraba. Con sus tropas unidas al Ejército de Tucumán y a las de la Capital, podría haber concentrado diez mil hombres sobre Santa Fe y Entre Ríos y ahogar en el Uruguay (...) todos los caudillos montoneros sin dejar uno solo capaz de caminar sobre sus dos pies”, escribió el historiador Vicente Fidel López.

    Cuando estaba a punto de regresar definitivamente del Perú, Estanislao López le manifestaría en una carta:

    “Sé de una manera positiva, por mis agentes en Buenos Aires, que a la llegada de V.E. a aquella Capital será mandado a juzgar por el gobierno en un Consejo de Guerra de Oficiales generales, por haber desobedecido sus órdenes de 1819 haciendo la gloriosa campaña de Chile, no invadir Santa Fe, y la expedición libertadora del Perú. Para evitar ese escándalo inaudito y en manifestación de mi gratitud y la del pueblo que presido, por haberse negado V.E. tan patrióticamente en 1820 a concurrir a derramar sangre de hermanos con los cuerpos del Ejército de los Andes que se hallaba en la provincia de Cuyo, siento el honor de asegurar a V.E. que a un solo aviso estaré con mi provincia en masa a esperar a V.E. en el Desmochado para llevarlo en triunfo hasta la Plaza de la Victoria”.

    Pero San Martín llegó sigilosamente a Buenos Aires en enero de 1824, recogió a su hija Merceditas y también sigilosamente se fue a Europa, donde permaneció hasta su muerte en  Francia, el 17 de agosto de 1850.

    Nunca fue sencillamente un guerrero retirado: es que su nombre, su figura sería siempre emblema de la causa americana.

     

    Lucidez, convicción, ardor 

     Era así de sencillo: o éramos todos libres o no lo era ninguno. Como San Martín  lo decía claramente en aquellas palabras colgadas en Yapeyú. Por eso tanta conmoción: la gigante determinación de aquel hombre que había nacido en ese rincón correntino nos dio identidad y destino. 

    “Seamos libres, lo demás no importa nada”. Esas palabras eran algo más que teoría o ideología: era la realidad puesta en términos concretos, en la encrucijada del momento y como resultado de una identidad recién amasada en tres siglos de colonialismo y milenios de existencia originaria. 

    O América daba una respuesta unísona al llamado de la historia, o no sería jamás. 

    Es difícil de comprenderlo en su estatura humana. Montado en el bronce y su nombre multiplicado en toda la toponimia del país, también se ha diluido su esencia de revolucionario americano y de hombre de intensa vocación política. 

    Hay momentos en los que la fuerza y la dimensión del llamado de la historia hacen que los hombres y las mujeres (que colaboraron activamente con San Martín en Mendoza) ofrenden sus suertes personales en aras de un anhelo superior, de un gran  sueño colectivo. 

    Quizás una de las maneras de sentirse parte de aquella gesta libertadora, de aquellas generaciones que persiguieron el sueño, es asumir que San Martín no fue un mesías ni un hacedor individual de la historia, pues a la historia la hacen los pueblos. 

    Por convicción, lucidez, ardor y valentía fue el hombre señalado para ponerse al frente de un pueblo que deseaba tanto la libertad y la independencia que no vaciló en regar de sangre estas tierras, sabiendo que sólo así era posible una patria verdadera. Y con ella, una mejor existencia en valores, derechos, cultura y recursos propios para sus hijos y los hijos de sus hijos. 

     

  • Santa Fe: maneras de una intensa vitalidad

    Por Julián Capria

     

    Humedecida por el paso del gran Paraná, es una provincia señalada por la fecundidad de sus tierras. Se trata de un acontecimiento humano sin pausas que cobija dos de los centros urbanos más importantes del país.

  • Se abre la grieta en el Congreso por la despenalización de las drogas

    El Poder Ejecutivo se apresta a enviar al Parlamento un anteproyecto de reforma del Código Penal elaborado por una comisión de especialistas. La propuesta incluye la despenalización de la tenencia y autocultivo de drogas para consumo personal.

     

    Por Gabriel Sued |Politólogo y periodista 

     

    Tras la convulsión generada por la batalla sobre la legalización del aborto, en el horizonte del Congreso emerge una discusión con fuertes implicaciones sociales y la potencia para abrir otra grieta transversal entre diputados y senadores: el debate sobre la despenalización de la tenencia de drogas y el autocultivo para consumo personal.

    Como sucedió con la interrupción voluntaria del embarazo, la discusión podría abrirla el Presidente, si envía sin cambios al Congreso el anteproyecto de reforma del Código Penal elaborado por una comisión de especialistas, encabezada por el juez federal de Casación Penal Mariano Borinsky. Esa propuesta no legaliza las drogas, sino que despenaliza la tenencia para consumo personal, siempre que sea en “escasa cantidad” y en un “ámbito de privacidad”.  

    En este caso, Mauricio Macri no podrá alegar neutralidad. La redacción final de la propuesta, que el Poder Ejecutivo recibirá antes de fin de año, depende de la Casa Rosada.

    La despenalización de la tenencia de drogas para consumo personal es sólo un apartado de una reforma integral, de 540 artículos, que tiene como principales objetivos reforzar las herramientas penales para castigar el narcotráfico, la corrupción de funcionarios y empresarios, el terrorismo y el ciberdelito. Pero se convertirá sin dudas en uno de los puntos sobresalientes de una discusión que podría llevar meses y hasta incluso quedar en suspenso por los efectos de una campaña electoral anticipada.

    Aunque nunca llegó al recinto, el debate está presente en el Congreso hace años. En especial en la Cámara de Diputados, donde hay al menos tres proyectos con estado parlamentario para avanzar en la despenalización. Un repaso de los autores de esas iniciativas confirma que se trata de una discusión transversal: Nilda Garré (Frente para la Victoria), Victoria Donda (Libres del Sur) y Elisa Carrió (Coalición Cívica).

    En caso de que el Poder Ejecutivo ratifique la propuesta de la comisión de especialistas, será la primera vez que un presidente proponga una reforma de este tipo.

    El anteproyecto que recibió el Gobierno está lejos de suavizar las penas para los delitos vinculados con las drogas. Borinsky no integra el grupo de juristas a los que suele calificarse como “garantistas”. No se trata de una propuesta de legalización sino de despenalización restrictiva que se ajusta a la jurisprudencia de la Corte Suprema. El proyecto intenta cambiar el sujeto perseguido por el sistema penal: que deje de ser el consumidor y pase a ser el narcotraficante.

    Para eso, el nuevo Código aumenta las penas para los eslabones más peligrosos de la cadena del narcotráfico, como la fabricación, la producción y la comercialización, y crea como nueva figura penal la organización internacional dedicada a la venta de estupefacientes. Para los jefes de esas bandas se prevé una pena de hasta 25 años de prisión.

    En la búsqueda de un equilibrio que conforme a todos los sectores, en el texto del anteproyecto se señala que la tenencia de drogas para consumo sigue siendo delito, salvo que sea “escasa cantidad” y en un “ámbito de privacidad”. La misma regla se aplica al autocultivo. La propuesta se basa en el artículo 19 de la Constitución, que determina que “las acciones privadas de los hombres que no ofendan la moral ni derechos de terceros están exentas de la autoridad de los magistrados”.

    En este artículo se basó la Corte Suprema en el fallo Arriola, de 2009, para declarar inconstitucional el artículo 14 de la ley 23.737, que reprime con una pena de prisión de un mes a dos años la tenencia de estupefacientes para uso personal. El fallo sirve como jurisprudencia pero no impide que la policía detenga a miles de consumidores por la tenencia de cantidades escasas de drogas y que se abran miles de causas que todos los años terminan en el archivo. Para ajustar la legislación a la jurisprudencia del máximo tribunal hace falta que actúe el Congreso.

    El tema dividirá las aguas con rapidez, incluso al interior de las principales bancadas. Como antecedente sirve el debate de la ley que legaliza el uso medicinal del cannabis, sancionada en marzo del año pasado. Aunque fue aprobado por unanimidad en las dos cámaras, el proyecto abrió una fuerte discusión en Diputados. Los promotores de la iniciativa, en su mayoría familias con chicos que padecen enfermedades neurológicas, debieron conformarse con un texto restrictivo que no habilitó el autocultivo ni siquiera para uso medicinal. Los detractores del proyecto advirtieron que se trataba de un primer paso para abrir el debate sobre la despenalización de la tenencia de drogas para consumo personal.   

    El último intento serio por despenalizar la tenencia se dio en 2012, cuando los entonces diputados Diana Conti (FPV), Ricardo Gil Lavedra (UCR) y Donda acordaron un borrador de dictamen para derogar el artículo 14 de la ley de drogas. “Se permiten todos los actos derivados del consumo, tanto la tenencia de drogas como el cultivo de marihuana y las semillas”, decía el texto propuesto por los diputados, que nunca llegó a aprobarse ni siquiera en comisión.

    El nuevo proyecto de Donda, de marzo de este año, insiste en la derogación del artículo 14 de la ley de drogas, a la vez que modifica el artículo 5, para habilitar el autocultivo y la comercialización de semillas para consumo personal. También propone despenalizar la tenencia de “las hojas de coca en su estado natural destinado a la práctica del coqueo o masticación, o a su empleo como infusión”. A los mismos objetivos apunta el proyecto de Garré, presentado como reproducción de una iniciativa idéntica, de 2016.

    Acompañado por todos los diputados de la Coalición Cívica, el proyecto de Carrió promueve un “programa de prevención y asistencia pública integral de las adicciones”, propone el agravamiento de penas para la comercialización del paco y para las organizaciones de narcotráfico, e incluye una despenalización amplia de la tenencia de drogas para consumo personal. Señala que si “de la cantidad y el tipo de sustancia poseída y de las circunstancias de tiempo, lugar y modo” surgiere “que la tenencia es para uso personal, la persona “quedará eximida de pena”.  

     

    • El anteproyecto de Código Penal procura orientar el esfuerzo del sistema penal a la persecución de los narcotraficantes.
    • Sólo se despenaliza la tenencia para consumo personal cuando la cantidad es escasa y se da en un ámbito de privacidad.
    • La propuesta se ajusta a la jurisprudencia de la Corte Suprema en el fallo Arriola, de 2009.
    • En Diputados hay proyectos para despenalizar de Victoria Donda (Libres del Sur), Nilda Garré (FPV) y Elisa Carrió (CC).

     

     

     

  • Sin distinción de credo ni religión

     

    La Navidad más ecuménica de Argentina se celebra en

    Leandro N. Alem, Misiones.

     

     

     

    Por Ramón Becco, cronista viajero.

     

    La migración dejó una marca indeleble en la mayoría de las provincias argentinas. En Misiones, la diversidad cultural se expresa también a través de una sorprendente variedad de credos y prácticas religiosas.

    Quien recorre la provincia, además de visualizar una selva agredida por la mano del hombre (que aún así no empaña los hermosos paisajes), puede encontrar a la vera de los caminos: ermitas, capillas, Iglesias, oratorios que desde su arquitectura revelan la marca nacional que le dio origen.

    Leandro N. Alem junto a Oberá y Posadas son las únicas ciudades que cuentan con una secretaría de credos, una función pública que no se repite en otros municipios del país.

     

    Sabatistas, Protestantes y Católicos 

    En un registro del año 1931, la  maestra María Maidana de Zarza  daba cuenta que “en el radio de la escuela número 83 había una población muy numerosa.”  Al describir, lo que por entonces era la colonia misionera de Leandro N. Alem, legaba datos que hoy nos sirven para entender porque Argentina en el año 2013 eligió ese municipio para realizar  la Fiesta Nacional de la Navidad del Litoral.

    Escribía Zarza que en ese año  “el 70 por ciento de la población era alemana y que a la zona la poblaban “también brasileños, rusos y polacos.” Decía también que “los alemanes tienen una preparación general y un espíritu progresista.” Y precisaba que “la religión que profesan aquí en su mayoría es protestante, sabatistas y muy pocos católicos…”

    Y ahondando más en cómo eran las costumbres religiosas por el año 1931  relataba que “en los días de Fiesta y los domingos, se ve desfilar largas caravanas de carros, camiones y automóviles…”  y ya destacaba que  “los protestantes hacían lindas kermesses y fiestas populares y que los sabatistas respetaban el sábado, día en el que no sólo dejaban de trabajar sino que no aceptaban el pago de ninguna cuenta, ni sacrificaban ningún animal…” Leandro N. Alem comenzó a celebrar la navidad colectivamente en diciembre de 1995 y la idea surgió de buscar un encuentro  que permitiera  reunir a la gran cantidad de comunidades religiosas que se congregaban en la región.

     

    Fotos: Municipio de Alem, Misiones 

     

    Primero fueron encuentros corales de música cristiana y presentaciones teatrales; luego, año tras año, las propuestas comenzaron a enriquecerse con creatividad y participación. En el año 2016 con el aporte de los vecinos se construyó una ciudad de Belén para la que se juntaron más de 500 mil botellas de plástico. Recicladas, junto a ladrillos de poliestireno, arcilla, porcelana fría y otros materiales se convirtió en uno de los atractivos más originales de la Fiesta.

    Como toda Fiesta Nacional, la Navidad del Litoral tiene desfile de carrozas alegóricas, músicos y cantantes locales, de la provincia y los más famosos representantes del folklore nacional.

    El predio donde se realizan las distintas actividades  pertenece a la Cooperativa Agroindustrial de Misiones. La economía social  tiene hondo arraigo en la provincia de Misiones; y la ciudad de Alem una vez al año y en otra fecha produce la Fericoop, el encuentro más importante del cooperativismo en la provincia.

     

    La picada que fue colonia 

    En el año 1902 el presidente Julio A. Roca dando orden a la apertura de una picada que permitiera unir las costas de los ríos Paraná y Uruguay habilitó la colonización del lugar que por entonces era territorio nacional.

    En 1904 comenzaron a instalarse los primeros pobladores y la enumeración de sus apellidos es una descripción del país origen de su migración: Potschka, Jerke, Jansak, Reschke, Kruger; muchos, alemanes que provenían del Estado brasileño de Santa Catarina. En 1908 llegó a la picada Enrique Carlos Mecking para instalar  el primer almacén de ramos generales. En ese local, algunos años después, se habilitó la primera estafeta postal lo que llevó a que la ciudad se popularizara como Colonia Mecking. Recién en diciembre de 1926, esta picada conocida primero como San Javier - Cerro Corá pasó a llamarse Leandro N. Alem, la que recién alcanzaría status de municipio recién en 1945. La elección del nombre de Leandro N. Alem,  es un homenaje a uno de los próceres de la construcción democrática Argentina, fundador de la UCR, revolucionario del Parque, tuvo un final trágico en la ciudad de Buenos Aires.

     

    Su nombre, en Misiones, queda entonces unido al nacimiento de una de las ciudades más plurireligiosas del país y la Fiesta de la Navidad del Litora sirve para que los visitantes puedan conocer las creencias y los modos de celebrarlas de las distintas colectividades y credos que, aunque no coincidan en sus prácticas, se unen para este evento ecuménico.

     

     

    CUANDO PASA

    Fiesta Nacional de la Navidad del Litoral

    Viernes 8 al domingo 10 de diciembre.

    Viernes 15 al domingo 17 de noviembre.

    Predio  de la Cooperativa Agroindustrial de Misiones.

     

     

     

  • Sivak, un desaparecido en la democracia

     

      

    Por Osvaldo Aguirre | Escritos y periodista

     

    El asesinato de Osvaldo Sivak, en 1985, fue un caso testigo de la mano de obra desocupada, como se conoció a los represores de la última dictadura que se dedicaron al delito común. El crimen, después del segundo secuestro del empresario, se convirtió en un hito de la historia reciente

     

     

    El secuestro extorsivo es la práctica por excelencia de lo que se llama crimen organizado. Su ejecución implica tareas de inteligencia, recursos económicos y capacidad de infiltración en las agencias policiales, un conjunto de requisitos que excluye a delincuentes comunes y exige la participación, la complicidad o al menos la protección de miembros de fuerzas de seguridad. Los casos tienen alto impacto público y a la vez suelen permanecer rodeados de secreto, protegidos por investigaciones superficiales o sospechosamente defectuosas. Las épocas de convulsión social señalan sus fechas más propicias en el calendario del delito, como ocurrió durante la Década Infame, la última dictadura militar y la crisis de 2001.

    La supuesta lucha contra la subversión económica fue la excusa con que  grupos de tareas de la dictadura se dedicaron al secuestro de empresarios. Los operativos, surgidos del Primer Cuerpo de Ejército, tuvieron sus ramificaciones más conocidas en la Superintendencia de Seguridad Federal y la sección Defraudaciones y Estafas, en la Policía Federal. La víctima que unió a esas bandas fue el ingeniero Osvaldo Fabio Sivak.

    “Esto es mitad trabajo y mitad negocio”, le dijeron a Sivak los policías que lo secuestraron el 7 de agosto de 1979, cuando detuvo su auto ante un semáforo en la esquina de Avenida del Libertador y Cerrito, en Buenos Aires.   Según explicaron, querían saber si la empresa que presidía, Buenos Aires Building, tenía vínculos con los Montoneros o el Ejército Revolucionario del Pueblo, y al mismo tiempo aprovechar la ocasión para obtener beneficios económicos.

    No bien consideraron que “aprobaba” el examen sobre la situación de su empresa, que daba créditos para comprar viviendas, los secuestradores pasaron a los “negocios”: pidieron un rescate de dos millones de dólares.

    Después de cumplir con una serie de postas, Samuel Sivak, padre de Osvaldo, y Julio Goyret, vicepresidente de Buenos Aires Building, llegaron en la noche del 9 de agosto a la esquina de Díaz Vélez y Sánchez de Bustamante con el rescate. Allí presenciaron una pelea entre dos grupos de policías: los que se presentaron para llevarse la plata -los subcomisarios José Ahmed y Alfredo Hugo Vidal, quienes trabajaban en Superintendencia Federal, al mando del coronel Alejandro Arias Duval- y los que acudían después que la familia denunciara el caso ante la Policía Federal.

    Ahmed y Vidal siempre argumentaron haber actuado por órdenes de superiores a los que no identificaron, y hasta pretendieron ampararse más tarde en la ley de obediencia debida. Según las investigaciones de Carlos Juvenal, un periodista que dedicó dos libros al caso y un tercero, Buenos muchachos, a la llamada “industria del secuestro extorsivo”, la liberación de Sivak se produjo porque los policías intentaron quedarse con más plata de la que pretendían sus jefes.

    La Justicia se mostró rápida de reflejos para cerrar la causa sin mayores averiguaciones. La dictadura lavaba la ropa sucia en casa: Ahmed y Vidal pidieron el retiro, junto con el comisario Antonio Fioravanti, el subcomisario Carlos Troncoso, el principal Ricardo Taddei y dos oficiales del ejército, Rafael López Fader -cuya pareja, Susana Cassain, trabajaba en Buenos Aires Building- y Roberto Fossa.

    López Fader -señalado además como uno de los que abordó a Sivak en la calle -, Fossa y Taddei - represor en el centro clandestino de detención El Banco - se incorporaron ese mismo día al Batallón de Inteligencia 601. Más que un castigo, una especie de reconocimiento de servicios ya que se trataba de otro organismo especializado en secuestros de empresarios.

                                        

     

    Una estructura intacta

    La investigación del caso Sivak se reactivó en octubre de 1985, después que Guillermo Patricio Kelly entregara a la Justicia una lista de los presuntos autores del secuestro. A causa de esa denuncia, Ahmed y Vidal terminarían condenados a siete años de prisión.

    El dato es que por entonces, mientras la Justicia resolvía, Sivak estaba nuevamente desaparecido. Había sido secuestrado el 29 de julio de 1985, cuando iba al consultorio de su psicoanalista. La familia recibió una nota manuscrita dirigida a Julio Goyret, donde el empresario decía que sus captores tenían “buena predisposición negociadora” y pedía mantener apartada a la policía y actuar “con inteligencia”.

    Si el capítulo inicial de la historia pasó desapercibido con la censura que impuso la dictadura a los medios, el segundo secuestro de Sivak se instaló como emergente de una ola de delitos que involucraba a policías y militares vinculados con la represión ilegal. En un contexto signado por el juicio a las Juntas militares (iniciado el 22 de abril de 1985) y la difusión del fenómeno del terrorismo de Estado, a partir del informe de la Conadep, el episodio tenía el sello característico de los grupos de tareas y abonaba la sospecha generalizada de que la estructura represiva se mantenía intacta.

    En esa serie se inscribieron entre otros los secuestros de Karina Werthein (14 de junio de 1978), Roberto Apstein (7 de noviembre de 1979), Julio Ducdoc (19 de noviembre de 1979, desaparecido), Sergio Meller (13 de noviembre de 1984), Rodolfo Clutterbuck (16 de octubre de 1988, desaparecido), Mauricio Macri (25 de agosto de 1991), y el primer caso Sivak, adjudicados a la “banda de los comisarios”, como se llamó a la organización de los hermanos José Ahmed -actualmente en libertad, declaró que votó a su ex secuestrado Macri en las últimas elecciones presidenciales- y Camilo Ahmed -suicidado en circunstancias sospechosas en 1992-, Alfredo Vidal y el subcomisario Samuel Miara, entre otros policías.

    El segundo secuestro de Sivak fue organizado por el oficial inspector Roberto Ignacio Buletti con un grupo de policías de Defraudaciones y Estafas. La Justicia les atribuyó además los secuestros y asesinatos de Eduardo Oxenford (el 8 de enero de 1978) y Benjamín Neuman (el 15 de febrero de 1982). Pero pasaron más de dos años hasta que la banda terminó en la cárcel.

    La investigación fue un modelo de negligencia. La Policía Federal no pudo rastrear ninguna de las llamadas telefónicas de los secuestradores, quienes cobraron un rescate de 1.100.000 dólares, y pretendió convencer a la familia Sivak de hipótesis extravagantes, como atribuir los hechos al servicio secreto israelí y a Franja Morada.

    “Las enormes dificultades del gobierno de Raúl Alfonsín para depurar las fuerzas de seguridad y sostener una política coherente hacia ellas hizo que el problema de los secuestros extorsivos se extendiera en el tiempo. En el caso de Osvaldo, el propio presidente lo leyó, en un primer momento, como parte de un plan de desestabilización contra su gobierno”, dice Martín Sivak en El salto de papá, el libro donde recuerda la historia familiar y en particular la de su padre, Jorge Sivak, quien se suicidó el 5 de diciembre de 1990, cuando el Banco Central decretó la quiebra de Buenos Aires Building.

     

    Osvaldo Sivak junto a su familia (1983)

     

    El escándalo

    La búsqueda de la familia fue encabezada por Marta Oyhanarte, esposa del secuestrado, y Jorge Sivak, el hermano. Entre otras acciones, publicaron avisos en los diarios donde ofrecían recompensas económicas a cambio de datos. La única respuesta, según recuerda Martín Sivak, fue la aparición de oportunistas y estafadores, a los que se agregaron pretendidos videntes que aseguraban que el desaparecido seguía con vida, en algún lugar de Paraguay.

    En noviembre de 1985 la investigación quedó a cargo del llamado Grupo Defensa, pomposa designación para un grupo de fabuladores que terminó por extorsionar en 300 mil dólares a la familia Sivak. Se trataba de los policías Mario Aguilar -cuyo currículum incluía denuncias como represor ante la Conadep-, Rubén Barrionuevo y Pedro Salvia, detenidos en abril de 1986.

    El episodio enfrentó a la familia Sivak con el gobierno radical, que pretendía desentenderse de los policías, y condujo a la interpelación del ministro de Interior, Antonio Tróccoli, en la Cámara de Diputados. La sesión tuvo pasajes escandalosos, primero cuando el diputado Roberto Digón hizo escuchar una grabación donde Tróccoli admitía lo que públicamente negaba -la relación de Aguilar y sus secuaces con el ministerio de Defensa- y antes del cierre por la irrupción de Jorge Sivak, hermano de Osvaldo, quien desde un palco le exigió al ministro, a los gritos, que dejara de mentir.

    El escándalo precipitó las renuncias de Germán López, ministro de Defensa, Antonio Di Vietri, jefe de la Policía Federal reemplazado por Juan Ángel Pirker, y finalmente del propio Tróccoli. El drama de la familia  -Sivak tenía cuatro hijas pequeñas- fue otro factor de interés para la prensa. Marta Oyhanarte se convirtió en una reconocida figura pública y se trasladaría a la política a través de la ONG Poder Ciudadano, de la que fue fundadora.

     

    Buletti dio la orden de matar 

    Roberto Ignacio Buletti “era uno de los policías que había ayudado a la familia durante el secuestro de 1979”, cuenta Martín Sivak en su libro. Recibió una recompensa en efectivo, con la que compró su primera casa, y un empleo en la empresa Buenos Aires Building como custodio.

    En principio,  era insospechable. Pero el 5 de febrero de 1987  fue detenido con otros policías en Salta, cuando llevaba tres kilos de cocaína. Más tarde se supo que el día del secuestro, en julio del ´85, había pedido licencia en la delegación de la Policía Federal en Mercedes, donde trabajaba. Y finalmente las confesiones de dos de sus cómplices, el oficial inspector Héctor Rubén Galeano y el oficial José Benigno Lorea terminaron por descubrir su verdadero rostro.

    La banda se completaba con Alberto Caeta -ex chofer del coronel Arias Duval-, Mario Bivorlasky, Carlos Lorenzatti, Ignacio Báez y Félix Roque Miera. Todos eran policías y tenían propiedades y gastos que no se condecían con sus ingresos.

    Cautivo en un sótano de Monte Chingolo, Sivak había sido asesinado el 12 de agosto de 1985, al día siguiente que Julio Goyret pagara el rescate cerca de la cancha de Independiente, en Avellaneda. Buletti ordenó su muerte porque creyó que el empresario le había reconocido la voz; poco antes del secuestro, como parte de los preparativos, se había presentado en Buenos Aires Building para pedir un préstamo de dinero.

    Encadenado de un tobillo a un catre, Sivak se tapaba la cabeza con una frazada cada vez que lo interrogaban sus captores. “No quería vernos la cara”, declaró Lorea. Un desesperado recurso para preservar la propia vida ante los policías, que montaron un negocio de venta de autopartes como pantalla.

    Sus restos fueron hallados el 5 de noviembre de 1987, en un descampado de la localidad de Abasto. Caeta se ahorcó en el Departamento Central de Policía después de confesar el asesinato de Oxenford; a su vez, Bivorlavsky se pegó un tiro en la cabeza cuando la policía lo detectó en una casilla de Las Toninas, donde se ocultaba. El resto de la banda cumpliría condenas de prisión.

    La resolución judicial no alcanzó para cerrar el caso. El crimen de Sivak  subsiste como un hito en la historia criminal argentina, al mostrar el modo en que los grupos de tareas se reciclaron como parte del crimen organizado a partir de la recuperación de la democracia. En 2016 la historia volvió a actualizarse con el fallo de un tribunal de Ejecución Penal que dio por cumplida la pena de reclusión perpetua a Buletti, recibido de abogado y con contactos con los hermanos Pablo y Sergio Schoklender después de su paso por la cárcel.

    El secuestro y asesinato de Sivak incluye preguntas todavía sin respuesta, revelaciones que no se profundizaron, sospechas que el tiempo contribuyó a reforzar. “La recurrente duda es si Roberto Ignacio Buletti, un oficial principal, efectivamente fue el jefe de la banda desde el comienzo”, planteó el periodista Carlos Juvenal en Buenos muchachos. “Faltan los peces gordos”, reclamó en ese sentido Jorge Sivak cuando cayeron los policías. Un capítulo central de la historia que permaneció en suspenso.

     

     

     

     

     

     

     

  • Sudáfrica: promesa y realidad

     

    Por Gabriel PuricelliCoord. del Programa de Política Internacional delLaboratorio de Políticas Públicas.

     

    El país cuya historia contemporánea se superpone con la trayectoria personal de esa insignia de la humanidad que fue Nelson Mandela, Sudáfrica, sigue lidiando con las consecuencias de un pasado de opresión de las mayorías, 27 años después de que su primer presidente democrático recuperara su libertad, después de (justamente) 27 años privado de ella. 

    Se trata del que fue el último país de África con un régimen de segregación racial, pero no el único donde los colonizadores europeos impusieron esa forma de opresión de la mayoría negra. Apartheidfue el nombre en la lengua afrikáans de los colonizadores holandeses que tuvo ese régimen odioso en Sudáfrica y en la ocupada Namibia. 

    Sudáfrica fue también una de las fronteras calientes de la Guerra Fría, lo cual explica en parte por qué duró tanto la protección tácita que recibió el régimen supremacista blanco de gobiernos como los de Ronald Reagan y Margaret Thatcher, al menos durante un tiempo. Reagan llegó al extremo de poner el CNA en la lista de organizaciones terroristas que compila el Departamento de Estado de EE.UU., lista donde permaneció hasta 2008 (sic). No fue sino luego de la caída del Muro de Berlín que la minoría blanca gobernante (una parte de cuyos líderes estaban ya convencidos de la insostenibilidad del apartheid) se allanó finalmente a negociar con el Congreso Nacional Africano (CNA) de Mandela. 

    Sudáfrica empezó a destacarse como el país más industrializado de su continente ya bajo el régimen racista, pero la propiedad de la industria (y la pujante minería de diamantes y oro y la agricultura) estaba monopolizada por los descendientes de los colonos holandeses o ingleses. Cuando maduró el tiempo de la transición pacífica a la democracia, la instauración del principio de “un hombre, un voto” en las urnas carecía entonces de la mínima correspondencia con el poder económico. Ese fue uno de los puntos que el CNA puso sobre la mesa de la negociación con el gobernante Partido Nacional y, aunque hoy ya hay una larga lista de millonarios negros (incluido el actual presidente Cyril Ramaphosa), la participación de la mayoría negra en el poder económico sigue siendo un tema sin resolver. 

     

    Ramaphosa y Zuma

     

    Entre la liberación de Mandela, en 1990, y su elección como jefe de estado, en 1994, hubo un período de trabajosas negociaciones que fueron exitosas en desactivar el potencial de guerra civil que tenía el cambio de régimen. En medio de ellas, en 1993, el último presidente afrikáner, Frederik De Klerk, y Mandela recibieron el Premio Nobel de la Paz. Ambos líderes se propusieron evitar un retorno al período de fuerte represión estatal y violencia opositora que había marcado los años entre 1985 y 1989. Esa violencia y el endurecimiento de las medidas internacionales de boicot habían prácticamente frenado la economía sudafricana: Mandela quería tanto evitar mayor derramamiento de sangre, como asegurarse de que la economía del país estuviera en ascenso cuando a él le tocara inaugurar y luego consolidar la democracia. Las negociaciones sortearon obstáculos extraordinarios. Hubo episodios de violencia black-on-black entre el Partido de la Libertad Inkatha (conservador y mayoritariamente de etnia zulú) y el CNA (progresista y predominantemente de etnia xhosa) que hicieron temer una inestabilidad política luego de las elecciones democráticas. El más impactante hecho de sangre, sin embargo, fue el asesinato, de Chris Hani, Secretario General del Partido Comunista Sudafricano (SACP), en 1993, por un extremista blanco. Los comunistas eran (y son hasta hoy) parte de la Alianza Tripartita que fue el corazón del movimiento de resistencia y pasó a ser la columna vertebral del gobierno democrático, junto al Congreso de Sindicatos Sudafricanos (COSATU). Su líder asesinado era visto como un posible sucesor de Mandela, después de encabezar durante algunos años el ala paramilitar de la resistencia, el Umkhonto we Sizwe (Lanza de la Nación). Las negociaciones superaron estos momentos, pero convencieron a Mandela de que la democracia en el país sería posible sólo si se evitaba la justicia retributiva con los responsables del apartheid. De allí surge una de las iniciativas por las que más es recordado su gobierno (1994-1999): la Comisión de Verdad y Reconciliación. Convencido de que el apartheid no oponía simplemente al estado y a la mayoría negra, sino a dos comunidades étnicas que se necesitaban para mantener el país en marcha (así una de ellas sólo representara el 10% de la población), Mandela optó por la justicia restaurativa, evitando la sanción de los crímenes políticos cometidos a cambio de confesiones y arrepentimientos y de compensaciones a las víctimas. 

    Mandela fue presidente y cumplió con casi todas las expectativas que había respecto de un período inaugural. El CNA emergió como el partido dominante, no obteniendo en ninguna elección presidencial menos del 60% de los votos. Los gobiernos del CNA posteriores a Mandela han lidiado de manera por lo menos despareja con las expectativas que suscitaron. La esperanza de la emancipación económica de la mayoría negra es una de las que menos se han cumplido: a pesar de un manejo macroeconómico relativamente prudente y de años de crecimiento económico casi ininterrumpidos, Sudáfrica es hoy un ejemplo de hiperdesocupación: en todo lo que va del siglo XXI, la tasa de desempleo nunca ha bajado de un astronómico 25%. 

    Una pregunta a la que se enfrentó el CNA una vez establecido como partido dominante era si iba a eludir la deriva autoritaria que ha sido típica de los movimientos de liberación africanos de la segunda mitad del siglo XX. La respuesta es positiva: la democracia nunca ha dejado de ser competitiva y enfrente del CNA siempre ha habido unas oposiciones vibrantes y con cuotas de poder provincial o municipal significativas. Pero no ha sido sólo la oposición la que se ha asegurado que no haya una deriva autoritaria: el propio pluralismo interno del CNA ha hecho su parte. En efecto, cuando el CNA percibió que el presidente iba en una dirección indeseada, se encargó de reemplazarlo: ninguno de los sucesores de Mandela ha podido finalizar su segundo mandato. En 2008, Thabo Mbeki fue forzado a renunciar, cuando, impedido de presentarse para un tercer mandato presidencial, buscó en cambio hacerse con la presidencia del partido. El autor de su caída fue Jacob Zuma, que tampoco ha logrado completar su segundo mandato: en febrero de este año el CNA lo forzó a renunciar antes de que los cargos de corrupción en su contra se transformaran en un lastre mortal para el partido en las elecciones de 2019. Cyril Ramaphosa, uno de los negociadores de Mandela en los ‘90, sindicalista devenido millonario con intereses en la minería y en la agricultura es el nuevo presidente y la nueva prueba de que los contrapesos institucionales en Sudáfrica funcionan. 

    El más pequeño de los BRICS, la tercera economía de África (aunque sólo detrás de Egipto y de Nigeria porque éstos tienen el petróleo del que Sudáfrica carece), es un actor internacional de peso y un poder regional. Miembro como la Argentina del G20, es un país luchando por parecerse a la promesa que trajo la llegada de la democracia. Ha sido capaz de sortear algunas de las trampas en las que cayeron sus vecinos, pero necesita recordarse a sí mismo todos los días las palabras de Madiba Mandela: “mientras haya pobreza, injusticia y persista una grosera desigualdad en el mundo, ninguno de nosotros puede de verdad descansar”.



  • The Wire | Nadie hizo algo mejor

     

     

    Los tres negocios ilegales más importantes de la humanidad están vinculados, se financian entre sí y son el tráfico de drogas, de armas y de personas. El Estado, por acción u omisión, es siempre parte del negocio.

  • This is Us o los caminos de la vida

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

    Néstor Piccone | Periodista y psicólogo 

     

     

    Todas las familias guardan un secreto que cada uno relata a su manera.

     

    El relato familiar que construimos es fruto de distintas interpretaciones de la realidad; pequeños trozos de historia que nunca llegan a unirse para mostrarnos una única verdad.

    Pero que no sea la única realidad no quiere decir que todos esos pedazos de vida finalmente no puedan hacerse mito. El mito nacido del seno familiar sirve para encubrir historias o negar sucesos dolorosos, pero también para armar una base en la cual pararse para enfrentar cada momento de nuestras vidas.

    Ese juego en el que todos estamos incluidos no deja de reproducirse cada vez que alguien lo pone en palabras. Son hechos reales que no cesan de recrearse aún después de la muerte.

    This is Us, la serie estadounidense que Canal Fox volverá a emitir completa este mes, como anticipo antes del estreno de la 2ª temporada y que podemos encontrar en COLSECOR Play, nos permitió en sus primeros 18 capítulos internarnos en los pliegues de ese mito familiar que, como dijimos, no cesa de construirse.

    La serie con permanentes flashbacks nos mete en la historia de una pareja estadounidense de clase media que debe enfrentar el nacimiento de trillizos, con el agregado de que desde el primer momento debe asumir una pérdida.

    Una pérdida que intentarán superar con la adopción de otro bebe recién nacido al que conocen en la nursery al mismo tiempo que observan detrás de un vidrio a los dos hermanos sobrevivientes de ese parto traumático.

    This is Us comienza con el relato (en construcción) de los trillizos Kate, Kevin y Randall cuando están cumpliendo 36 años. Con un despliegue accesible y bien resuelto por el creador Dan Fogelman, los espectadores podemos construir los trozos de historia desde la mirada de cada uno de los integrantes de esa célula familiar y acceder a la información de vida que surge de los relatos parciales de los hermanos que expresan y sintetizan diversidades conflictivas: uno es flaco, actor famoso y sex symbol, la hermana es acomplejadamente gorda y el tercero, el adoptado, es negro.

    Pero si algo sobresale en la serie es que los personajes son dibujados en su inacabada formación de seres imperfectos que gozan y sufren una vida que los muestra sumergidos en las contradicciones del devenir estadounidense de mediados del siglo XX. Incluyendo, en ese ida y vuelta audiovisual, palabras, temas musicales y guiños que dan cuenta de la segregación y discriminación que vivían los negros, las huellas que dejó en la juventud la guerra de Vietnam y una cultura embebida en los destellos del hippismo americano. Con olor a marihuana, sabor a cerveza bajo los acordes disruptivos del rock, el blues o la música country a lo Creedence Clearwater Revival.

    Fogelman acierta cuando historiza partes de vida mostradas en un mismo lugar que cambian al ritmo de la transformación física y psicológica de los personajes. Un par de hallazgos audiovisuales que se agradecen por la rápida resolución de un relato que de otra manera podría demorarse innecesariamente, espantando a la audiencia.

    This is Us es un drama matizado por muchos momentos de comedia. Permite al público argentino encontrar similitudes de la vida diaria nacional con la estadounidense. Pero, conviene aclararlo, no está hecha para imponer modelos de vida. Y aunque parezca mentira logra momentos de suspenso en escenas simples de la vida cotidiana. Sea que se devenga en una muerte siempre anunciada, como al momento de un nacimiento que por anticipado no deja de entrañar riesgos. Suspenso y sorpresa en las actitudes siempre deplorables como en las acciones más reparadoras. Eso sí, Fogelman no condena a ninguno de sus personajes, pero tampoco nos propone monstruos ejemplares de perfección.

    La primera temporada deja inconclusa la mayoría de las historias de vida.

    Hay mucha televisión y cine en la serie. Pero también gestos y vivencias que permiten la identificación aunque más no sea parcial con algún rasgo, manía o adicción en la que todos caemos en algún momento de nuestro increíble y fantástico paso por la vida.

    La serie ha sido nominada y ha recibido varios premios. Sobresalen los trabajos de Milo Ventimiglia, el padre de la familia; Sterling K. Brown como el hijo adoptado, nunca del todo contenido por una realidad que condenaba al apartheid a todos los que no tuvieran piel blanca. Chrissy Metz es la querible mujer que no cesa de luchar contra la gordura y finalmente un entrañable Ron Cephas Jones dando encarnadura a William H. Will, alias Shakespeare, quien nos permite reconocer - en una breve pincelada- la siempre mítica y jazzística ciudad de Memphis.

    Quienes hayan visto House of Cards, podrán encontrar una versión del actor Gerald McRaney en un papel que lo aleja del millonario, influyente y corrupto Raymond Tusk. Aquí es el Doctor K, abreviatura de Nathan Katowsky, un médico tan comprometido con la salud pública como con la medicina que reconoce en los pacientes la integralidad de seres bio, psico, sociales.

    Una recomendación para almas sensibles: saquen los pañuelos. This is Us tiene escenas de fuerte contenido emocional. Pero ante tanta serie de superhéroes, políticos demolidos por empresarios devenidos en gobernantes y mundos distópicos, esta propuesta nos invita a hurgar en el cómo somos.

     

    This is Us: 1 temporada. Disponible completa en FOX App (logos FOX APP y COLSECORPlay)

    Elenco: Milo Ventimiglia, Mandy Moore, Sterling K. Brown, Chrissy Metz, Justin Hartley, Susan Kelechi, Chris Sullivan, Ron Cephas Jones.

    Una serie de 20th Century Fox Television y otros.

    Creador: Dan Fogelman

  • Un equipo para Messi

    De una buena vez, la Selección necesita una estructura que contenga y potencie al mejor del mundo. ¿Se puede conseguir en menos de un mes? ¿Qué Argentina llegará a un nuevo Mundial? Lo que piensa Jorge Sampaoli.

  • Una app para ayudar a chicos con autismo

     

    Permite que los niños que padecen este trastorno usen la tecnología para comunicarse, interactuar o ver contenidos.

     

     

    Un grupo de estudiantes y graduados de la carrera de Ingeniería en Sistemas de Información de la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) Buenos Aires desarrolló Pspecs, una aplicación para niños que conviven con TEA (Trastorno del Espectro Autista), con la que llegaron a ser finalistas del concurso de apps del Enacom.

    La idea de surgió porque la esposa de Juan Brito, uno de los desarrolladores, trabaja con niños con autismo: “Ella notaba que los chicos se inclinaban a usar la tecnología para comunicarse, interactuar o ver contenidos, y buscó aplicaciones para poder trabajar mejor con ellos y no encontró desarrollos de calidad, o los que encontraba estaban en inglés. Así surgió la necesidad”, contó el profesional.

    Los desarrolladores destacaron que Pspecs brinda la posibilidad de adecuar la tecnología a la etapa de aprendizaje y orientación que está atravesando el niño.

    "A medida que va avanzando, la tecnología va complejizándose, acompañando el proceso terapéutico. Es común que se comience por la identificación de pictogramas. En la terapia, en el plano físico, utilizan tarjetas. El objetivo de la app es usar la tecnología para reemplazar este entorno analógico por uno digital e ir incorporando otras herramientas, e ir armando frases", explicaron los creativos.

    La aplicación "está diseñada para contener a tres tipos de usuarios: los niños, los padres y los profesionales. Cuando el niño es capaz de armar frases, puede enviarlas por este medio a profesionales y familiares, y recibir ellos también respuestas. Siempre depende de la etapa en que estén y los estímulos que puedan manejar”.

    También incluirá la funcionalidad de enviar informes de cómo utilizan los niños la app "y así ayudar a que las personas de su entorno y el equipo profesional pueda llevar un mejor control del avance de los chicos en el uso de la aplicación y así poder ajustar donde sea necesario el aprendizaje de este tipo de comunicación".

    Según explicaron los desarrolladores, por la particularidad de los chicos nunca tuvieron  oportunidad de experimentarla en las salas ya que sería una práctica invasiva para los pacientes así que los ajustes y las observaciones fueron aportadas por los mismos terapeutas. En algunas ocasiones se grabaron videos de cómo usaban la aplicación.

    El desarrollo, que surgió como propuesta para la materia Proyecto Final de la carrera, es uno de los seis finalistas de la categoría “Proyectos en vías de desarrollo” del concurso de apps del Enacom.

    [RevistaCOLSECOR] Noviembre 

  • Una impresora 3D de medicamentos

    Es la primera en Argentina y funciona en la Facultad de Ciencias Químicas de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC). Fue fabricada por una pyme nacional, a partir del requerimiento de científicos de esa unidad académica. Permite producir pastillas o cápsulas, combinando distintos materiales a partir de diseños creados en la computadora. La variedad de formas geométricas que puede producir posibilita controlar el momento y lugar exacto en el cual el fármaco se libera en el organismo. Promete ser de gran utilidad en el ámbito de la medicina personalizada, fabricando remedios “a la medida” de cada paciente.

  • Vacaciones, la otra manera de vivir

    La idea de un tiempo placentero, distendido y lento regresa con cada verano. La palabra vacaciones suena como tocada por una varita, aunque se trata de un concepto que tiene una larga historia cultural y social.

     

     

    Por Alejandro Mareco | Periodista

     

    Andar liviano de ropas, con los pies sin aprietos y la piel, casi toda la piel, al aire. Atravesar los días con el tiempo laxo, sin apremios ni apuros; con los minutos largos para demorar los sabores en la boca, para jugar al juego que más nos gusta, para disfrutar de los afectos con la risa y las caricias fáciles. Y dejarse estar sin pensamientos, con los pies en el agua o tendidos bajo el sol, con la mirada perdida en el horizonte infinito que queda más allá del mar, o sobre el cielo que está del otro lado de las montañas.

    Sí, hay otra manera posible de vivir: las vacaciones.

    La palabra “vacaciones” es de esas que suenan como tocadas por una varita: es la idea misma de un tiempo placentero, distendido, lento y en reposo, algo así como lo contrario de la forma en la que sobrellevamos la larga rutina de un año: tensos, concentrados, apurados y agotados.

    “Necesito unas vacaciones”, dice una frase que tantos repetimos tantas veces al año cuando el aliento ardoroso de los días nos dejan sin aliento. La invocación es por unos generosos momentos de plenitud, libres de presión y de opresión.

    Pero no sólo se trata de un período de descanso para el alma y el cuerpo, es decir, de estar tirado sin hacer nada, entregados al “dolce far niente” (dulce hacer nada), en posición horizontal y con el cerebro desconectado.

    El otro condimento al que va indisolublemente la idea de vacaciones es el viaje, es decir, estar a distancia del escenario habitual, en otra parte y en medio de un paisaje inspirador, cambiando por completo la lógica y el sentido de la rutina.

    Ni estar tirado sin hacer nada ni viajar para hacer esto o aquello como nociones separadas hacen a la idea de vacaciones. En el imaginario general, y como para muchos argentinos cansados del trajín, se  necesita de ambas cosas para construir la ilusión de otra manera de vivir.

    Mientras tanto, como siempre sucede, las cosas que sentimos como tan naturalmente parte de nuestras vidas, de nuestras necesidades y de nuestros modos de satisfacerlas, las vacaciones tienen una historia cultural y también una social.

     

    Primeros veraneos 

    Un dato de referencia del principio de esta historia lo ubica al emperador Adriano, en la Roma del siglo II. El hombre del gran poder de entonces no sólo se hizo una villa de descanso en Tivolli, sino que los caminos de uso comercial que mandó a construir para unir la capital del Imperio con Galia, hoy España, comenzarían a ser usado por familias patricias y funcionarios que en los veranos empezaron con la costumbre de escapar hacia las playas. El agobiante calor de Roma y la presencia de mosquitos que contagiaban la malaria y otras enfermedades, cuentan, fungieron como estímulos para la incipiente costumbre del “veraneo”.

    Esas rutas quedaron en desuso en la Edad media, pero las vacaciones harían su propio camino al andar. Durante mucho tiempo serían una prerrogativa de los sectores más altos de la sociedad. En el siglo 19, por ejemplo, los aristócratas franceses salían de sus fastuosas residencias de París con rumbo a las playas del norte, en la región de Champagne. En su larga caravana de carruajes, llevaban un plantel de sirvientes, más caballos, mascotas e incluso al médico de la familia.

    De una modo similar llegaban las familias de la oligarquía porteña cuando se trasladaban a las sierras de Córdoba dispuestas a pasar los tres meses del verano en hoteles como el Edén, en La Falda, y el Sierras, en Alta Gracia: O al Hotel Bristol, si iban a las playas de Mar del Plata. La diferencia es que llegaban en el ya vigente ferrocarril, desde los finales del siglo 19.

    El tren fue el medio de transporte que con su capacidad de derrotar las distancias trasladando a gentíos completos. Entonces, la posibilidad de viajar comenzó a ampliarse para otros sectores de la sociedad, sobre todo la clase media.

    Es decir, apareció en la escena la posibilidad del turismo como fenómeno masivo. La tecnología nueva lo hacía posible, y todo se pronunciaría aún más con la irrupción del automóvil, ya en el albor del siglo 20. Con él, la fiebre de abrir caminos de fácil tránsito, incluso asfaltados, avanzaba en todas las direcciones, incluso hasta el mar o al corazón de la montaña.

    A finales del siglo 19, en Europa comenzaron a aparecer las guías de viajes, de algún modo un comprobante de la presencia de un nuevo hábito que luego asumiría la definición de “industria sin chimeneas”, por el inmenso movimiento de dinero que era capaz de generar, y de entregar a los sitios señalados como destino.

    La famosa Guía Michelín, que comenzó a ser distribuida en forma gratuita con el comienzo del siglo 20 _exactamente en 1900_, estaba totalmente emparentada con el automóvil y la posibilidad de emprender viaje. De ese modo, alentaba a los automovilistas a viajar y a gastar gomas.

    En nuestro país, jugarían un papel importante en la promoción del auto y de los viajes la tarea de asociaciones civiles como el Automóvil Club Argentino y el Touring Club.

    El próximo salto vendrá cuando en las legislaciones laborales empiezan a reconocerse el derecho de las vacaciones pagas y se alientan a los trabajadores a viajar. Pasa en algunos países de Europa luego de la primera gran guerra del siglo 20, pero el turismo recién se afirmaría después de la segunda guerra.

     

     

    Cantando, los argentinos se conocen a sí mismos  

    En enero de 1961, en la calle principal de Cosquín, la misma que también era la ruta que atravesaba el valle de Punilla con rumbo hacia el norte del país, se levantó un muro. Pero esta vez, no había sido hecho para separar sino para reunir.

    Es que éste tenía como misión hacer que amenguaran la marcha los viajeros que pasaban rápidamente por la ciudad todavía temerosos de respirar aire impregnado de tuberculosis, puesto que durante medio siglo el lugar había sido el destino de cientos, quizá miles de enfermos. Llegaban portando el temible mal en soledad, y en busca de lo que se consideraba el bienhechor aire serrano.

    Con ese muro, Cosquín, que aspiraba a un destino nuevo, no sólo quería disipar los viejos fantasmas sino también que invitaba al país a cantar. Así nacía el Festival Nacional de Folklore, que se convertiría en un lugar de encuentro nacional: argentinos provenientes de todas las provincias mostraron sus músicas regionales y conocieron la de los demás.

    Los grandes festivales de cultura argentina que tuvieron como escenario a Córdoba, vendrían montados en ese auge de la sed de miles de argentinos de pasar sus vacaciones en el bello paisaje del corazón geográfico nacional.

    Representaron una manera de conocerse entre sí de los habitantes de las distintas provincias, y no sólo en cuanto a la música y a los versos que daban cuenta de los modos de vivir en los diferentes paisajes, sino también personalmente. Es decir, por primera vez, un salteño podría mirarse a los ojos con un sanjuanino, y encuentros así.

    Esto es lo que también venía sucediendo desde hacía unos años a partir de los nuevos caminos y rutas, de los autos y los costos más accesibles para viajar y del turismo social, a través del  cual miles de trabajadores se reunían con otros en una de las colonias que hacían posible unas bien baratas vacaciones.

    Fue así, en esos lugares donde se almorzaban tres platos y postre, con espacios para el deporte y la recreación, que argentinos de distintas procedencias comenzaron a verse las caras.

     

     

    La conquista de las vacaciones 

    En Argentina, el 23 de enero de 1945, a través de un decreto de la Secretaría de Trabajo y Previsión de la Nación, a cargo del entonces coronel Juan Perón estableció el derecho de los trabajadores a gozar de un período de vacaciones pagas. A partir de entonces, y mediante un programa oficial del peronismo de acceso al turismo social, multitudes de argentinos comenzaron a desplazarse por el país cuando llegaba la estación señalada: el verano.

    “Para los trabajadores se trató de una reivindicación muy importante, hay un proceso de conquista de las vacaciones como un bien anhelado por la sociedad al igual que la adquisición de la casa propia”, afirma Elisa Pastoriza, en su libro “La conquista de las vacaciones”.

    De algún modo, el concepto de “veraneo” sostenidos por las familias adineradas que podían trasladarse hacia un centro de recreación natural y demorarse los tres meses de la estación, cambiaba por el de vacaciones.

    Las nuevas multitudes en vacaciones se dirigen a los mismos centros que ya tenían una infraestructura lista, y contribuyen a desarrollarla aún más, como pasa con Mar del Plata y lugares de las sierras de Córdoba. Las colonias de vacaciones de los gremios se multiplican, para el encuentro de trabajadores venidos de todas partes que así comenzaban a conocer el país.

    De alguna manera, esa nueva presencia social en los centros de veraneo también se haría parte de la grieta de entonces, acaso la grieta de siempre.

     

    “Habría que analizar hasta donde todo el odio que la oligarquía le tenía a Perón se debía a las leyes y disposiciones en favor de los trabajadores o, pura y simplemente, a que les llenó Mar del Plata de ‘grasas’ y ‘cabecitas negras’. Además, los sindicatos empezaron a comprar hoteles, los hoteles de la oligarquía, nada menos: así, por ejemplo, el Hurlingham fue adquirido por la Confederación de Empleados de Comercio (…) Era el acabose”. Lo dice Norberto Galasso en el “Perón, formación, ascenso y caída (1893-1955)”.

    Sí, el sencillo acto de armar los bolsos y salir a disfrutar de unos venturosos días de verano, están impregnados de una historia cultural y social. Como el acto mismo de tomar sol a destajo para luego poder lucir cuerpos con la piel con el color del bronce.

    Si uno se fija en las fotos de las veraneantes de hace un siglo, las verán excesivamente cubiertas de ropa para el propósito de refrescarse en la playa. No sólo se trataba de los mandatos morales que ordenaban cubrir el cuerpo, sino también con el prejuicio de que una piel bronceada se identificaba con aquellos que atravesaban sus jornadas de trabajo al sol, es decir, que eran campesinos o tenían oficios al aire libre.

    Vestidos o desvestidos, las vacaciones son al fin otra manera de vivir, otra manera de reír. Lo sabemos todos los que alguna vez nos hemos asomado a esos días de minutos largos.

     

     

  • VACACIONES: El desafío de liberarse de las exigencias y la rutina

    Luz Saint Phat | Periodista 

     

    Llegó el verano, una época del año donde gran parte de los argentinos decide tomarse un merecido descanso. No obstante, para algunos, el cambio puede ser difícil. Muchas veces se presentan malestares psíquicos o físicos. Conectarse con el placer y los vínculos puede ser una propuesta válida.

  • Xi Jinping, líder máximo de la China en ascenso

     

    Por Gabriel Puricelli  

    Coordinador del Programa de Política Internacional del Laboratorio de Políticas Públicas.

     

     

    Las extensiones verdes de soja, con las plantas ocupando hasta el terreno que separa el borde de la ruta del alambrado del campo no estarían allí si al otro lado del mundo un enorme país, un antiguo imperio, no hubiera empezado a cambiar su dieta. El demorado gran salto adelante de China, como el salto de cualquier gigante, reacomodó las cosas en los lugares más remotos del globo. Después de la muerte de Mao Tsé-tung, en 1976, la economía china era 12 veces más pequeña que la de EE.UU. Hoy a este gigante asiático (seguido la distancia por su vecina India) le bastaría incrementar en “apenas” un 50% su producto interno bruto para alcanzar a los EE.UU. En el camino, la dieta de gran parte de sus 1.400 millones de ciudadanos, en especial los que viven en sus pujantes megalópolis, incorporó carnes y transformó al arroz de plato principal en acompañamiento. Esa nueva dieta se empezó a surtir en parte con cerdos, cuya dieta, a su vez, es el alimento balanceado que se prepara con el poroto de soja que viene de Argentina, de Brasil, de Paraguay. 

    Bastaría observar este aspecto para darnos cuenta de que China está muchísimo más cerca de Argentina que lo que los mapas sugieren. Así y todo, y aunque lo que venimos de contar no es un hecho nuevo, China se nos antoja todavía exótica y lejana. Un hecho crucial, como la realización del congreso quinquenal del Partido Comunista chino (PCCh), que gobierna ese país desde la revolución de 1949, puede tener muchísima menos cobertura en los medios argentinos que una tormenta tropical en un destino vacacional que frecuentan nuestros conciudadanos de mayores ingresos. 

    El XIX Congreso del PCCh, que se reunió en Pekín entre el 18 y el 24 de octubre, es uno de los hechos políticos ocurridos fuera de nuestras fronteras que más importancia tiene para el futuro de la economía y la política exterior argentinas, aunque no suscite una curiosidad proporcional entre nosotros. Los congresos quinquenales del partido único son el momento en el que el régimen pasa revista a los logros y fracasos del lustro pasado y en el que se precisa la hoja de ruta para los próximos cinco años y se definen las metas de mucho más largo plazo para la planificación centralizada del vértice del partido. En este último congreso, se fijaron objetivos a alcanzar en los próximos centenarios de dos fechas claves de la mitología comunista china: llegar a ser una sociedad “moderadamente próspera” en 2021, a 100 años de la fundación del partido, y alcanzar el estatus de sociedad “completamente desarrollada y avanzada” en 2049, a un siglo de la revolución. 

     

    XIX Congreso del Partido Comunista Chino [18 al 24 de octubre de 2017 ] 

     

    El primer objetivo supone la eliminación de la pobreza. Significa, asimismo, que China continuará ampliando el universo de sus habitantes que acceden a esa dieta más sofisticada que continuará requiriendo importaciones de soja en gran escala. El segundo objetivo implica poner a China a la par con las sociedades de mayor desarrollo humano del planeta y como una potencia global. Ello va de la mano de demandas más sofisticadas, que incluyen (entre muchas otras) un impulso cada vez más decidido al abandono del motor de combustión en los vehículos (aspecto en el que China ya está hoy a la vanguardia) y su reemplazo por motores eléctricos que requieren de litio, mineral cuyas reservas mundiales están fuertemente concentradas en Argentina, Bolivia y Chile. Si recordamos que en la actualidad casi uno de cada cinco seres humanos es ciudadano chino, entenderemos cuán cruciales son las decisiones de mediano y largo plazo que toma ese país. No se trata simplemente de ver cómo ha avanzado la frontera agrícola en América del Sur para satisfacer la demanda de aquel: se trata de ver el trabajo a destajo de las minas de hierro de Australia para alimentar la siderurgia china, de ver cómo avanza también la soja, cómo se modernizan los trenes de pasajeros y de carga, cómo se llenan de nuevas grúas y dársenas los puertos en los países de África que están sobre el Océano Índico y sobre el Mar Rojo. El impacto de esta China en ascenso no deja casi ningún rincón del globo ajeno a los cambios. En la proyección global china, esa huella configura una nueva Ruta de la Seda, que ya no es tan sólo el camino terrestre de las caravanas comerciales que unieron en la Antigüedad a China con el Mediterráneo y las rutas marítimas que llegaban al Cuerno de África. En la última cumbre de la iniciativa “Una Franja, Una Ruta”, que lideró el Presidente Xi Jinping y de la que participó Mauricio Macri, aquel incluyó al Mercosur en la nueva carta marítima de esa nueva Ruta de la Seda. 

    El despliegue estratégico de China que dibuja esa ruta comercial coincide con el itinerario del ascenso pacífico al estatus de potencia global que el gigante asiático se fijó a sí mismo. China no sólo busca que su ascenso no resulte amenazante para Estados Unidos y sus aliados por razones tácticas (todavía carece del músculo militar para hacerles frente), sino que tiene raíces en el pensamiento clásico chino sobre el “mundo armonioso”. China se ve a sí misma como un país que aspira a ser el más respetuoso del derecho internacional (algo que algunos de los vecinos con los que comparte el Mar de China pondrían en discusión) y como un promotor de la democratización de las relaciones internacionales. La circunstancia de la elección de Donald Trump como un presidente de EE.UU. que sostiene ruidosamente la visión contraria, aislacionista y despreciativa de todo lo que sean reglas que puedan tratar de poner límites a su poder, hace que muchos países estén acogiendo con gusto la defensa china de un orden internacional basado en reglas. 

     

    Esa proyección de imagen de panda bueno hacia el exterior contrasta con la concentración de poder en las manos de un solo hombre que el Congreso del PCCh consagró. Xi Jinping, presidente de la república popular, pero antes, Secretario General del partido, hizo de la cita quinquenal la ocasión para escenificar y ratificar un poder que llevó a la revista británica The Economist a ponerlo en su tapa como “el hombre más poderoso del mundo”. En un evento como el congreso, cuidadosamente coreografiado, donde se miden y cargan de significado no sólo las palabras, sino también los gestos, hasta el más mínimo, varias cosas quedaron en evidencia. Xi habló durante dos horas y media, más que duplicando el promedio de sus más recientes antecesores en el cargo. El partido incorporó a su constitución el “pensamiento Xi Jinping” como una de sus fuentes doctrinarias, junto a Mao Tse-tung y Deng Xiaoping (y a Marx, Engels y Lenin). El congreso, contrariamente a lo que había sucedido con sus dos predecesores inmediatos, no fue el habitual congreso de mitad de mandato que posiciona a un claro sucesor, como fue el caso de la consagración del propio Xi como delfín, diez años atrás. Cada uno de estos tres hechos tiene una traducción: el primero define el poder que concentra actualmente el presidente, el segundo subraya el peso histórico de su liderazgo y el tercero indica que Xi podría tener en mente permanecer como líder más allá del límite no escrito de diez años en el cargo al que se habían atenido los presidentes Jiang Zemin y Hu Jintao. 

    Un líder autoritario que defiende la convivencia internacional, un comunista que lleva adelante la modernización capitalista más veloz que se haya conocido, Xi representa, junto a la China en ascenso, un ancla de certidumbre en un mundo turbulento y cambiante. En el otro lado del mundo, esa certidumbre se traduce en la continuidad de las actividades extractivas en la agricultura y en la minería para alimentar el ascenso de la que será la gran potencia, a más tardar, del siglo XXII.

     

     

  • Yamila Cafrune. Cafruneando

     

     

    Por Cecilia Ghiglione | Redacción COLSECOR

     

    En enero, Yamila recorrerá los principales  escenarios festivaleros. El jueves 25  de estará en el Festival de Cosquín siendo parte central del homenaje a su padre y convocando a artistas que se identifican con su cancionero. “Muchos de quienes lo acompañaron hoy están grandes así que vamos a ver cómo será esa convocatorio”, contó Yamila en la previa de la organización de la actuación del festival de Cosquín. 

    Sobre Cafruneando, el show con el cual está celebrando los 80 años que en agosto pasado hubiese cumplido su padre Jorge Cafrune, Yamila dice que prefiere hablar de la “fiesta de cumpleaños del papi” antes que de homenaje porque “no queremos que sea algo lastimero sino un festejo con guitarreada como a él le gustaría”. También aclara  que espectáculo  tiene fecha de caducidad en agosto de este año, porque no quiere que sea un festejo eterno “como el de los Chalchas”. Por esas cuestiones que nos marcan los números, el 1º de febrero se cumplirán 40 años de la desaparición física de Cafrune, que es la edad que tenía cuando murió. 40 40 80 por si a alguien le gusta el número.

     

     

    ¿Qué recuerdos tenés de tu papá ya que tenías  12 años cuando murió?

    Los momentos con él eran muy cortos porque siempre estaba viajando. Yo en realidad estaba muy enojada con la gente, esto nunca lo dije en realidad, lo celaba porque quería que mi papá fuera mío. Yo quería estar sola con él, aun cuando fueran mis abuelos o mis tíos… Los recuerdos que tengo de él como papá son como los que puede tener cualquiera con el suyo; era de hacer muchas bromas, hablaba bastante a pesar de ser un tipo parco cuando tenía actuaciones, le gustaba contar sus anécdotas  pero también era muy estricto en la educación y en lo que quería para nosotras. No permitía determinadas cosas, como todo padre. Eso no le impedía que te abrazara, te dieron un beso y te llenara la cara de pelos.

     

    ¿Estaba entre sus pretensiones que estudiaras abogacía?

    No, ni abogada ni canto.  No quería ninguna de las dos cosas. Un día me preguntó

    - ¿Qué va a ser Ud. m´ hija? 

    - Cantora -  le digo

    - No, cantora no.

    - Bueno, abogada.

    -Tampoco – me respondió.

    Cuando le pregunté por qué me contestó, con otras palabras que no puede repetir,  que era un mundo donde estaba uno muy solo. Y no se equivocó.

     

    En 1992, estrenando título de abogada otorgado por la Universidad Nacional de Córdoba, Yamila comenzó su carrera artística. Este hecho tuvo una casualidad absoluta, dice. 

    “En realidad yo siempre cante en mi casa y  en reuniones de amigos. Ya recibida de abogada, me fui a Cosquín a cantar a una esquina,  fuera del festival  – donde le hacían un reconocimiento a su papá -  Ahí me escucha  Julio Mahárbiz y me invita al escenario mayor al otro día.  Ahí empecé a cantar”

     

    ¿Y la abogacía quedó de lado?

    Haciendo caso a mi mamá me recibí. Y la abogacía me ha ayudado, con esto del canto nadie te asegura tantas actuaciones por mes y hay una familia que sostener así que en momentos de vacas flacas  me ha ayudado.

     

     

    Muerte por accidente

    En la madrugada del 31 de enero de 1978, cuando marchaba a caballo rumbo a Yapeyú para depositar un cofre con tierra de Boulogne-sur-Meren homenaje al general Jose de San Martín, Jorge Cafrune fue atropellado por una camioneta de la que nunca se supo más nada. Mal herido, después de pasar varias horas a un costado de la ruta, murió el 1º de febrero. Después de sostener por muchos años la versión oficial del accidente, la familia impulsa la reapertura de la causa. 

    “La inocencia de cierta edad se va dejando atrás. En la época en que mi papá murió, en el 78, era pleno gobierno de Videla, y no se podía averiguar nada. Es más, si preguntabas desaparecías vos. Y mi mamá tenía cuatro hijas, no podía darse el lujo de ponerse a averiguar nada más que lo mínimo indispensable. En ese momento, todo se planteó como un accidente y hasta el día de hoy la persona que lo acompañaba a caballo me sigue diciendo: “Fue un accidente Yamilita”. Esta persona es Fermín Gutiérrez, le dicen “Chiquito” y vive en Rodriguez

     

    ¿Qué nuevos datos han surgido para sembrar la duda?

    Fueron apareciendo algunos testimonios. Hay una señora  – Graciela Geuna, sobreviviente del campo clandestino de concentración La Perla,  Córdoba – que dijo en el juicio contra los represores que escuchó decir - por entonces al teniente primero Carlos Enrique Villanueva  - que a Cafrune había que matarlo porque había cantado en Cosquín una zamba no autorizada. Si bien fue un comentario dentro del testimonio, la muerte de mi viejo si no fue dictada por los militares les vino como anillo al dedo para achacársela ellos. También hay un relato de un exiliado en España en este sentido, ambos testimonios se escucharon en el marco del juicio La Perla.  

    Hoy, mediante un abogado, estamos pidiendo el desarchivo de la causa. Si se comprueba que hay nuevos elementos y se llega a que se trató de un delito de lesa humanidad no estaría prescripta la causa.

    Dos testimonios importantes, el de la testigo de La Perla y otro de España de una persona exiliada. Ambos aparecieron en el marco del juicio de La Perla.

     

     

     ¿Cómo es llevar el apellido Cafrune y forjar un recorrido artístico propio?

    Está claro que yo no pretendo ser Jorge Cafrune, yo soy Yamila. Tengo mi forma de tocar la guitarra, mi gusto por las canciones, me gusta tocar acompañada mientras que mi viejo se acompañaba solo, yo canto tangos él no. Yo sé que lo que hago es con mucho respeto, no me pongo a especular en hacer tal cosa porque me da más plata. Con lo que tengo soy feliz, tengo que trabajar y ganar dinero pero para vivir y no para comprarme un yate. También es inevitable que siga siendo la hija de Cafrune, pero no canto lo mismo que él.

     

    Además de cantora sos una difusora del folklore nacional. ¿Cómo ves la escena actual?

    Yo creo que la música nacional tiene un potencial que no conocemos. Yo misma desconozco lo que se hace en lo más profundo de las provincias. Pero el que diga que el folklore está muriendo está equivocado. Existe una música genuina que debería ser rescatada por las comisiones de los festivales. Muchas veces el mercado está por encima de la calidad y lo que no  garpa no llega a los grandes escenarios.