• "El deterioro de Macri ha consolidado las tesis de Cristina"

    El consultor político Carlos Fara dice que el Gobierno pecó de ingenuidad y sostiene que en el círculo rojo hoy nadie ve bien lo que está haciendo Macri. Pero asegura que la sociedad quiere que el presidente termine su ciclo, que el peronismo ya no puede ser bombero de las crisis y que la mayor fortaleza de Cambiemos está en la oposición que avanza dividida hacia 2019. 

     

     

    Por Diego Genoud |Periodista 

     

    “La gente prefiere que Mauricio Macri termine el mandato y que lo termine lo mejor posible. La decepción ha sido fuerte y la angustia que siente su propio público es importante. Pero no hay alternativa tampoco”, dice Carlos Fara.

    Consultor político, analista y encuestador, acostumbrado a trabajar con candidatos y gobiernos de distinta orientación en toda América Latina, Fara se para lejos de las teorías apocalípticas pero advierte que la situación es complicada. Dice que vamos a vivir con el aliento del Fondo Monetario en la nuca, afirma que hoy es muy difícil encontrar a alguien en el círculo rojo que piense que Macri está haciendo bien las cosas y sostiene que los mercados son los primeros que desconfían de que cumpla el acuerdo que firmó con Christine Lagarde. Sin embargo, no descarta un triunfo electoral de Cambiemos, si la economía no colapsa antes. Porque, asegura, el peronismo avanza dividido hacia 2019 y el que rechaza la vuelta del PJ no tiene otra opción que no sea Macri.

     

    -La corrida bancaria trajo al Fondo y sepultó el entusiasmo que promocionaba Macri. ¿El Gobierno tuvo mala suerte, no quiso ver o subestimó los problemas que existían?

    -Creo que hubo cierta ingenuidad y algunos errores conceptuales. Todos sabíamos que la tasa de interés de Estados Unidos iba a subir en algún momento. Evitaría llamar mala suerte a un fenómeno que de alguna manera sabés que iba a pasar. El tablero de control no funcionó y hubo una sucesión de mala praxis en lo político y en lo económico.

     

    -Se acortaron los tiempos.

    -Sí, empezó el segundo tiempo y sabemos que va a ser más complicado que el primero, por más cambios que hagas. De acá hasta la elección, vamos a vivir con el aliento del Fondo Monetario en la nuca. Va a haber revisiones trimestrales y comentarios no positivos cuando no se alcancen las metas.

     

    -¿Qué podría jugar a favor del Gobierno a la hora de las elecciones?  

    -Primero, que el peronismo sigue fragmentado y la probabilidad de que siga así es alta. Segundo, que Cristina decida ser candidata. No va a ganar pero salir segunda la convierte en la jefa de la oposición. Tercero, el cansancio con el peronismo bombero que siempre viene a resolver las crisis del no peronismo. La sociedad está cansada de eso y creo que preferiría no volver a pasarlo.

     

    -Con esos argumentos, Cambiemos ganó ya dos elecciones. ¿Puede seguir siendo un activo después de cuatro años?
    -Puede seguir.

     

    -¿Para darle el triunfo o para mantener un núcleo de votantes?

    -Obviamente, no hay que descartar que vaya a una segunda vuelta, pero me parece que el final de la película todavía puede serle favorable.

     

     Dogmatismo vs pragmatismo

     -El Gobierno ajusta, va al Fondo y se endeuda pero también devalúa, analiza reinstalar retenciones, sube el techo paritario y busca escalonar la suba de tarifas que exigen las empresas. ¿Cuál es el modelo?

    -Intentaría no encasillarlo. No tiene un afán privatizador, tiene un afán ordenador de la economía más cercano a lo ortodoxo pero sin serlo por completo. El gradualismo quería mantener el valor del salario para que el consumo no se caiga y se enfrentó con la realidad de siempre de la Argentina. El principal problema no es el déficit fiscal sino el déficit de cuenta corriente: no alcanzan los dólares por más que hagas los deberes del ajuste. Ahora, el Gobierno está reconceptualizando en la práctica muchas cuestiones.

     

    -¿Cuáles serían?

    -El sólo hecho que haya desplazado a Sturzenegger, que era lo más parecido al pensamiento de Macri en materia económica, y la incorporación de Dante Sica, que viene del peronismo, fue funcionario de Duhalde y es claramente un tipo ligado a la lógica más productiva, me parece que es un despertar del Gobierno. Se dan cuenta de que no pueden quedar presos del discurso del déficit fiscal y el ajuste, como quedó De la Rúa. Con Sica, me parece que buscan un entusiasmo en el sector productivo que hasta hoy no existió.

     

    -¿Quién es el autor de este giro que se insinúa?

    -Las dos mesas perdieron: la económica y el control de la Jefatura de Gabinete. Pero tampoco prosperó la idea de un acuerdo más orgánico con el peronismo. Gana la política del realismo, la mesa chica real de Vidal y Rodríguez Larreta, que juegan sus propias fichas. Hasta la crisis, la pregunta era si Macri era un pragmático o un dogmático más y me parece que ahora está tratando de revelar la respuesta. Se ataron a ciertos dogmas desde la tríada con Quintana y Lopetegui hasta los 20 ministerios y cosas como pensar que los empresarios argentinos son buenos pero estaban maltratados.

     

    El peronismo y Cristina 

     

    -¿Cómo reacciona el peronismo ante la crisis, en el día a día y hacia 2019?

    -En el corto plazo, veo un peronismo cauteloso porque el Gobierno hizo sus movidas y hay que esperar para ver cómo le va. Mucho menos, cuando puso en Producción a alguien que podría haber sido ministro de un presidente peronista. El peronismo sabe que no puede comprarse el título de desestabilizador del gobierno no peronista. Necesitan que el Gobierno efectivamente termine y no llegue a una crisis terminal que les cargue sobre las espaldas algún grado de culpabilidad.

     

    -¿Usted descarta la posibilidad de que confluyan todos en un acuerdo y una PASO?

    -Lo veo más en los deseos y en las conversaciones que en la posibilidad de llevarlo a la práctica realmente. La mejor manera de que el peronismo se recupere sería matándola a Cristina. Eso significaría ganarle en una primaria de un peronismo amplio que los incluya a todos.


    -Ganarle a uno de sus herederos.

    -O a ella.

     

    -Pero a ella no le van a ganar.

    -Claro, por eso los mismos que lo dicen aclaran que no pueden ir a perder para entregarle todo. Lo veo muy complicado. Ahora ¿Cristina aceptaría eso? ¿Poner un candidato para que pierda una interna? Tengo mis dudas y veo que lo más probable es que Cristina se presente.

     

    -No tiene motivación para bajarse.

    -No. Y además el primer interesado en que Cristina compita es el Gobierno, que puede facilitarle muchas cosas a su campaña.

     

    -¿Qué cosas?

    -Desde espacios en los medios, recursos, no entorpecerla, torearla.

     

    La alternativa a Macri

     

    -¿Cómo ve al círculo rojo frente a Macri?

    -El año pasado, el círculo rojo quedó sorprendido con la elección de Macri y en los últimos meses volvió a confirmar todas las dudas que tenía sobre él. Macri no quería devaluar y ahora dice que esto favorece a las economías regionales. Es muy difícil encontrar a alguien en el círculo rojo que piense que el Gobierno está haciendo bien las cosas. En todo caso, algunos entienden que trata de arreglar un problema que el mismo gobierno creó.

     

    -¿El círculo rojo, que buscó desde 2008 un candidato que le gane al kirchnerismo, vuelve a pensar ahora en un peronismo moderado?

    -Sí, el tema es que no encuentra la figura. Los tipos apostaron a algo que efectivamente cierre. Por eso salió a girar la hipótesis Tinelli. A Massa le va a costar a mucho que vuelvan a confiar en él, Randazzo no mostró músculo, Schiaretti no tiene carisma.


    -No aparece el gobernador que pueda encarnar esa salida.

    -No, porque esta liga de gobernadores es la de menor volumen político que se recuerde. Y está el caso Urtubey, que de a ratos se queda solo porque el resto de los gobernadores desconfía y no cree que sea garantía de nada.

     

    -La liga de gobernadores ¿que preanuncia para el peronismo?

    -Es probable que sean el futuro del peronismo, a la corta o a larga. Pero el deterioro de Macri ha consolidado las tesis de Cristina, que cobran efecto en una parte de la sociedad. Por eso, su voto duro no se diluye. Eso le impide crecer a ese peronismo.

     

    -O sea que el kirchnerismo tiene más futuro del que le anunciaban.

    -Siempre me opuse a la idea de que el kirchnerismo se terminaba el 10 de diciembre de 2015. Primero porque Cristina tiene un liderazgo fuerte, segundo porque el kirchnerismo sedimentó ideológica y culturalmente la sociedad mucho más de lo que todo el mundo piensa y tercero porque tiene que surgir otro líder y otro núcleo político suficientemente fuerte. Hoy, hasta acá, los gobernadores están cada uno cuidando su propia quinta y no saben cómo salir de la situación.

     

    Perdón al Fondo 

     

    -El malentendido entre Macri y aliados naturales como los mercados o el campo ¿no pone en riesgo el gobierno más afín que podrían esperar esos sectores?

    -Insisto: hubo ingenuidad del Gobierno de pensar “nos conocemos con ellos y entonces nos van a entender”. Los mercados esperaban algo distinto a lo que quiere la opinión pública y el Gobierno jugó, con las encuestas en la mano, al gradualismo. Decía que no tenía plan B pero evidentemente estaba y era terminar en el Fondo Monetario.

     

    -Escribió sobre el waiver del Fondo. ¿En 2019, Macri va a desoír el acuerdo que acaba de firmar y lo compromete a un ajuste muy severo en el año electoral?

    -Los mercados son los primeros que desconfían. Es muy raro que vayas a cumplir con todo lo que te pide el Fondo, en medio del año electoral, siendo el gobierno más débil en el Congreso desde que llegó la democracia. No me llamaría la atención que el Gobierno haya llegado a una negociación rápida y prolija sobre algo que no está seguro de poder cumplir. Ahí vamos a ir a los waiver.

     

    -¿Persiste en el macrismo la ambición política de ganarle a todo el peronismo?

    -Creo que sí. Eso explica que no quieran ir a un acuerdo con el PJ ni sacarse una foto con ellos. El Gobierno dice “yo quiero hacer ciertas cosas” pero también dice “quiero ganar la elección”. Se tienen que olvidar de las encuestas por unos meses, porque van a pagar costos y no es un problema pagar costos. El tema es si vas a lograr algún objetivo de los que te propusiste al final del camino o no.

     

    -Las consultoras pronostican por lo menos dos trimestres de recesión. ¿El Gobierno tiene herramientas para recuperar la economía antes de las elecciones?

    Crecer al 3 por ciento anual como decía Macri ya no es posible: este año no y el año que viene hace falta mucho viento a favor. Entonces, el tema es cómo entrar en un ciclo de reducción de inflación. Que el año que viene se llegue a una inflación por debajo del 20 por ciento, que hace mucho no tenemos, sería razonable. Un año sin turbulencia, donde la gente se anime otra vez al consumo. Eso puede pasar.

     

    Cambiemos y las dos Argentinas

     

    -¿Quién está sufriendo más con Macri, a quién perjudicó más o quién le tiene menos paciencia?

    -El sector bajo y sobre todo el sector informal es el más angustiado. Incluso los que no lo votaron pero preferían que le fuera bien. La sensación es que con Cristina había inflación, había cepo, había Moreno, había Kicillof, pero había plata en la calle y la economía parecía que se movía. Eso ahora no está sucediendo. Lo sufre la clase media pero no recorta su nivel de vida básico. Abajo, en cambio, lo sienten más porque son los que viven de la changa, la construcción y hay una gran masa de servicios informales que se mueve cuando hay plata en la calle.

     

    -¿Puede terminar en un desborde?

    -Me parece que con algo de Stanley y algo de María Eugenia Vidal el Gobierno tomó nota de cómo hace para contener abajo. Por supuesto, no es la contención de la época de Cristina pero hasta acá ha logrado que la bomba no explote. Por eso pone mucho énfasis en que el Fondo no le pide recorte social y el recorte va a estar en la obra pública.

     

    -Mientras el oficialismo habla de volver al mundo y respetar la seguridad jurídica, la oposición pide más Estado y más integración social. ¿Macri y Cristina expresan dos visiones antagónicas que los trascienden?

    -Hay por lo menos dos Argentinas. La coalición de las instituciones, los valores, el trabajo y el esfuerzo, de generar oportunidades pero “tenés que laburar” y otra Argentina que te dice “dame pan para comer porque no tengo”. Uno es garantista y el otro es proveedor. Y hasta que no tengamos un proceso de crecimiento de mucho tiempo, consistente y sin turbulencias, esa es la grieta real y va a ser difícil superarla.

     

    -¿Cómo ve el papel de Carrió en la alianza de gobierno?

    -Estuvo bastante razonable dentro de todo. Estuvo bastante astuta y colaborativa aunque hay muchas cosas que no le gustan. Sabe que un tuit suyo puede matar a una persona, políticamente hablando. Ahora, Lilita quiere estar en la mesa de discusión 2019 y la mesa chica no quiere. Ahí se presentan los mayores interrogantes. ¿Ella va a poder opinar sobre la vicepresidencia, sobre los ministros o va a seguir siendo un francotirador como ahora? Si fuera por la mesa chica, lo segundo. Salvo que se venga todo abajo, como pasó con De la Rúa, ella tampoco tiene tanto margen para romper con el Gobierno. Ella no se puede convertir en el Chacho Álvarez de Cambiemos.

     

    -¿Por qué?

    -Porque me parece que los votantes de Cambiemos le dirían “ayudalo, romper no sirve en Argentina”.

     

    -¿No tiene mucho destino tampoco afuera?

    -Sola, me parece que no, salvo que se produzca una catástrofe y yo no creo eso. Creo que vamos a tener muchos problemas pero no una catástrofe 2001.


    Fotos: Juan Casas 

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  • “Estamos llenos de contenidos globales pero no tenemos contenidos cercanos”

    El colombiano Omar Rincón no es sólo periodista, es también académico y ensayista en temas de cultura, medios y comunicación política. Su mirada aguda y cínica es siempre bienvenida para ayudarnos a desplegar una visión crítica de la enmarañada realidad que nos atrapa diariamente.

     

     Por Cecilia Ghiglione | Periodista 

     

    —¿Cómo ves hoy los medios públicos? 

    —Los medios públicos están en un mal momento en América Latina porque se siguen utilizando como propaganda política o simplemente como algo por cumplir. En Argentina pasaron de ser un proyecto político de gobierno a ser simplemente un estorbo, los deben tener ahí para mostrar que no son tan autoritarios.  En Colombia los medios públicos se salvaron de una ley que quería acabarlos a partir de la desfinanciación.  Digamos que, dicho de una forma un poco sarcástica, son como un mueble que tienen todos los gobiernos y no saben bien qué hacer. Y es una lástima porque realmente podrían servir muchísimo, sobre todo cuando el mundo se volvió cada vez más privado. Ante el predominio de las redes sociales, de las plataformas digitales, de la TV privada más interesada en los negocios; los medios públicos son como el último baluarte que nos queda con relación a otro tipo de contenidos y de estéticas. Pero en este momento ningún gobierno de América  Latina los está contemplando como algo que sirva. Hay una tendencia en la región a decir que lo público no sirve y otra vez escuchamos que lo privado es más eficiente.  En Argentina, donde actuó más rápido el actual gobierno fue en la Ley de medios y ahí hay un mensaje clarísimo de que no les interesa lo público, no les interesan los derechos del ciudadano sino el negocio para unos pocos. El caso argentino es extremo pero de alguna manera las empresas de telecomunicaciones están haciendo mucha fuerza para quedarse con todo el negocio del entretenimiento, que es el negocio del futuro, de los bienes simbólicos. Lo increíble del caso argentino es que nada es para la ciudadanía. La televisión pública que tenían, la están destruyedo. COLSECOR  mismo es un modelo de negocio que no existe en ninguna otra parte, también hacen lo posible para cercarlo.  A mí me impresiona el cinismo y la arrogancia con que están destruyendo todo, hay una gran carga de odio. Es muy complicado construir sociedad así porque además lo que hace este modelo es poner a los argentinos a pelearse entre sí en lugar de enfrentar al poder. El problema argentino es su mayor éxito: la clase media que se volvió fascista y no quiere que nadie tenga sus privilegios que fueron construidos por la educación pública que ahora quieren destruir. Pero también Argentina es la solidaridad de la gente. El otro día participé en Salta de un encuentro por los trabajadores despedidos de Agricultura Familiar y fue maravilloso, la gente se juntaba. Hay que cuidar eso porque es lo que están tratando de romper. Están promoviendo el capitalismo del yo para romper la vida colectiva.  

     

    —¿Y qué está sucediendo con la TV tradicional, más allá de si es privada o pública? 

    —El concepto de la televisión clásica ha muerto, no se puede seguir pensando en la televisión como un aparato que da entretenimiento o relajación sino que hoy hablaríamos de entretenimiento audiovisual expandido, lo que significa que la categoría es entretenimiento y no televisión, donde el ciudadano se convierte en el programador de su entretenimiento.  En ese panorama de pantallas múltiples o expandidas hay tres características básicas. Una, es que cada pantalla narra distinto, tiene una estética diferente y emociones distintas; y ese es el error más común que cometen muchos operadores que hacen el mismo contenido para todas las pantallas. En segundo término, cada una implica una posibilidad de interacción diversa: hay momentos del día en que quiero ser descerebrado, otros en los que quiero ver televisión clásica y popular, y otros donde quiero videojuegos. Esto también implica modelos de negocios diferentes. Si pensamos que el televidente es el programador, la televisión que triunfaría es aquella de plataformas donde tengo todo disponible y yo mismo decido el menú. Pero también la televisión abierta clásica va a seguir existiendo para la información local porque eso no lo hace nadie. La que está en entredicho es la TV por cable que es jurásica porque de nada sirve tener tantos canales cuando ya podemos escoger los que queremos. Creo que en ese escenario surgen tres tendencias de contenidos y de creatividad. Una, es que estamos llenos de contenidos globales, pero no tenemos contenidos cercanos. Entonces, la regla de oro es: si quiero llegar a mi gente, tengo que hacer televisión para mi gente porque para la otra ya hay de todo.  Esto implica crear formatos y contenidos para la cercanía, que no sean masivos. Segundo, tenemos que hacer medios que pongan más al ciudadano en pantalla, que ellos sean las estrellas y no los periodistas; el ciudadano quiere estar en las pantallas. Tercero, de alguna forma hay que hacer menos televisión y  trabajar más colaborativamente porque técnicamente no podemos tener este exceso de producción audiovisual para que nadie la vea. Si cada canal hiciera media hora de producción al día y se juntaran en una única plataforma probablemente tendríamos una televisión de muchísima mejor calidad y más potente para el ciudadano. Casi que nos toca generar la cancha donde los ciudadanos se junten a pasarla bien. 

     

    —¿Qué estrategias debería pensar un medio local para ocupar ese espacio de ciudadanía? 

    —Yo siempre he dicho que hay tres tipos de programación. Hay televisión muy barata y es la que se hace con los ciudadanos. Esto que te digo es fatal, pero es cierto. Si tú tienes un canal local puedes convertir en celebrities a toda la gente de la comunidad y le dedicas 10 horas a que el ciudadano sea productor de sus propias historias y cuentos. Luego está la televisión de mantenimiento, tampoco te cuesta mucho, la que tienes por convenio. En ese sentido COLSECOR es una excelente oportunidad para brindar horas compartidas de programación a todos los canales. Eso te permite conocer cosas de la región, otras historias parecidas, casi una televisión turística, cultural y patrimonial. Una tercera televisión, la más pequeñita, tiene que ver con la calidad que te aumenta la autoestima. Se dedica a narrar en serio la localidad. Por ejemplo, una serie sobre la historia de la comunidad que la ponga en valor y se pueda compartir con otros canales y repetir cuantas veces quiera. Esa es una manera de pensar, la segunda es que de alguna manera hay que “desnoticiar” la televisión. En Argentina, sobre todo, hay un exceso de querer hacer noticias y esa información se vuelve inútil y ahí está parte del problema. Es que todos los programas son de entrevistas o de noticieros y creo que eso tiene a todos absolutamente cansados. Tenemos que empezar a buscar otras maneras de contar ya sea a través de la ficción o en formatos que se parezcan mucho más a la comunidad. Habría que darse la posibilidad de experimentar y de fracasar si se quiere. La parte complicada es convencer a la gente que hace televisión local que tiene que arriesgarse a hacer otra cosa. En la televisión local haría muchísimo directo porque la comunidad está ahí, está cercana. Imagínate que todos los días se haga televisión desde un barrio y sea el barrio el que se cuenta hasta generar un tejido social. Se pueden hacer muchas cosas, pero nos da miedo innovar. No es un problema de los canales locales porque todos hacen exactamente lo mismo. Ahora que pasó el Mundial de fútbol, fue como una tragedia porque fueron más periodistas que jugadores y todos fueron a hacer lo mismo. Para colmo de males, se fueron hasta Moscú y montaron un set de televisión igualito al que tenían acá en Argentina. ¿Para qué se fueron hasta allá si parece que estuvieron en Buenos Aires y no en Rusia? El asunto es que de alguna forma, no van al mundo a narrar distinto sino que van al mundo a repetir lo mismo. Las universidades tampoco están enseñando a hacer cosas distintas, critican el noticiero pero enseñan a hacer lo mismo, no hay creatividad. Hay un síndrome de producción pero sin saber para qué. Estamos haciendo mucha televisión que no vemos. Hay que volver al minimalismo porque hay exceso de pantallas y poco tiempo para ver televisión. 

     

    —¿Cómo juegan las redes sociales en la producción de la realidad? 

    —Las redes se han vuelto tristemente la noticia. La gente opina ahí y los periodistas leen lo que la gente dice; y está buenísimo hacerlo pero hay que pasar a otra etapa. Las redes permiten hacer una televisión cooperativa donde cada uno pueda producir sus propias imágenes más allá de participar solamente con un tuit. Ahora está sucediendo algo interesante en la política, y también sucedió en el Mundial, y es que la gente empieza a producir memes como forma de opinión tal que se podría dedicar un programa a verlos. Pero no solamente la cuestión es pasarlos y celebrarlos sino que estaría bueno dar criterio sobre lo que la gente manda, hacer una devolución sobre lo que se está diciendo. El meme como columna de opinión me parece maravilloso, funciona y está demostrado que la gente sí puede crear cosas buenas, malas, grotescas o no. El papel de uno como periodista o emisor de mensajes tiene que ser el de evitar la polarización, la grieta, y mirar los sentidos, buscar cosas de construcción colectiva.  

     

    —Las redes  “gratuitas” en el fondo tienen un costo ¿Hay ciertos riesgos para el ciudadano al participar exponiéndose allí? 

    —Lo que debemos tener es más conciencia crítica sobre nuestros datos. Nosotros cada vez que entramos a internet  o a una red social o a una plataforma dejamos una huella de lo que hacemos. Eso se configura como dato y se vende a empresas o políticos para manipularnos y controlarnos mejor. En ese sentido estamos dando datos para que hagan negocio: el petróleo de hoy son nuestros datos. Como ciudadanos debemos tener conciencia y resistirnos a ser un dato, somos seres humanos y antes de consumir deberíamos pensar por qué lo hacemos, antes de ver un meme deberíamos preguntarnos si es verdad y así. Esta conciencia crítica es fundamental y falta aprender mucho sobre esto porque cuando uno entra a una red gratuita, por más que le haya dado datos falsos y piensa que engaña al algoritmo, lo que usted hace con esa red social el algoritmo sí lo vio. Creo que es complicado que tomemos conciencia de nuestra vida íntima.

  • “La educación es un derecho y un bien social”

    Hugo Juri es el actual rector de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), espacio al que accede por segunda vez. Médico, docente e investigador, ocupó otros cargos ejecutivos relacionados con la educación como la titularidad, por menos de un año, en el Ministerio de Educación durante la gestión De la Rúa.

  • “La familia ha dejado de ser una socia educativa”

     La psicopedagoga  Liliana González es actualmente una de las profesionales más escuchadas en temas vinculados a la infancia. 

     

     

    Por Cecilia Ghiglione 

    Psicopedagoga y cordobesa, Liliana lleva cerca de 50 años atendiendo niños y adolescentes en el consultorio y más de 30 en la docencia formando psicopedagogos y educadores especiales.  También ha escrito libros, el año pasado publicó el noveno, y da conferencias en todo el país donde habla sin reservas sobre la educación, los chicos y los padres.  Fue por la “viralización” de una de las charlas que dio en Tucumán  que su trabajo cobró mayor notoriedad. Sorprendida en su momento dijo: “hace años que hablo de los mismos temas y no me explico por qué tanta repercusión”.  

    Pensar en los niños de hoy nos lleva a hablar de la escuela y del lugar que hoy tiene esta institución. “La verdad es que está desprestigiada socialmente. En el discurso político parece ser que la escuela remedia todos los males, pero en la realidad viene faltando desde infraestructura hasta capacitaciones. La escuela está complicada por muchas razones: por la cultura de la imagen que  invadió la vida de los chicos y los aburre por más tecnología que haya; por la caída de la lectura en los adultos que no dan el ejemplo leyendo y los niños ven a los padres con pantallas en lugar de libros. Los niños no leen y cuando un niño tiene dificultades para leer, toda la escuela se hace difícil. Hay un gran sector de chicos que va a la escuela sin encontrarle sentido, asisten porque es obligatoria y hacen el mínimo esfuerzo para zafar.  Veo que la familia ha dejado de considerarse una socia educativa o piensa que la escuela tiene que hacer todo el trabajo que ella no hace; y en vez de acompañar critican, boicotean, usan el whatsapp para denostar  la figura del docente. Hay  una ruptura del pacto familia-escuela/escuela-familia que hay que sanar y volver a enamorarse porque este divorcio nos está haciendo mucho daño”.

     

    La escuela de estos tiempos

    Parece que la incorporación de tecnología en las aulas no es suficiente para generar esa empatía con los chicos. ¿Qué debería cambiar en las escuelas?

    Hay que empezar por la capacitación docente. Si los docentes no sienten vocación de verdad, sino tienen pasión y no sienten la alegría de enseñar por más que llenemos la escuela de tecnología no resulta porque es la dimensión humana la que está en cuestión. Bienvenida la tecnología pero a los fines de la investigación, no del copio y pego.  Los chicos tienen muy claro que si quieren saber cuánto mide el Everest lo buscan en Google, saben que esos conocimientos están en los servidores. Entonces,  la escuela ya no es el lugar para ir a buscar el conocimiento y después repetirlo de memoria como lo hacía yo en mi época. Los chicos tienen que usar los servidores pero a los fines de un proceso de investigación que produzca nuevos conocimientos y no para copiar.   Es así que, por un lado, la escuela debería pensar en el trabajo cooperativo, en el trabajo interdisciplinario entre varias materias y  en lo posible salir del aula para ver otros mundos.

     

    ¿Qué más imagina para esta escuela de hoy?

    Creo que hoy los chicos están tan mudos con las pantallas, tan sin mirar, tan sin hablar con otros, que me parece que la escuela debería ser  el espacio ideal para que se miren, aprendan a hablar y a escuchar al otro. Haría de la escuela un centro de debate a partir de temas que les interesen, donde la palabra explote y la verdad circule. Yo vengo de una escuela muda donde teníamos que estar callados. Hoy los chicos están callados porque no hay nadie en la casa con quien hablar o porque están enchufados con las pantallas. Si también van a seguir callados en la escuela…. La persona que no habla no produce pensamiento, la escuela tendría que ser el lugar de la palabra.

     

     

    Niñez y pantallas

    Además de docente y conferencista, el consultorio es un gran termómetro para ver qué está pasando con los niños y las pantallas. ¿Qué observa en sus pacientes?

    Veo a mamás que le ponen el Sapo Pepe en el celu o en la tablet para que el niño coma o tome la mamadera o dan el pecho con el celular en la mano. Esa mamá le está privando la mirada a ese niño. Los pediatras y neurólogos dicen que hasta los dos años cero pantalla y después de esa edad apenas dos horas por día y nunca dos horas antes de dormir. Y en muchas casas no está pasando esto, algunos duermen hasta con el celular debajo de la almohada. Por eso tenemos epidemias de chicos con hiperactividad que no pueden parar el cuerpo y tiene déficit de atención. Esto hace que se aburran en la escuela donde tienen que escuchar por muchas horas la misma voz del maestro y no puedan hacerle clic para que desaparezca. Hay que ponerse en la piel de los niños porque son dos culturas distintas: la de la imagen en la casa y la de la palabra en la escuela. Y no se están encontrando. Como psicopedagoga veo la terrible resistencia a la lectoescritura y hay mucha pobreza lingüística porque no saben escribir un cuento, por ejemplo. Claro, si resuelven  las emociones con emoticones que podemos esperar. 

     

    González  sostiene  que es la escuela el lugar donde los chicos tienen que poder a través de la palabra y agrega que “el sistema educativo tiene que acercarse urgente a los niños que no son los mismos alumnos de hace unos años”.  La experta considera, además, que los colegios deberían incluir el apoyo escolar dentro de sus horarios para que no tengan que buscarlo afuera ya que el tiempo lúdico de los chicos debe ser una prioridad.

    La especialista cita como ejemplo el modelo educativo finlandés, tanto en la formación docente que reviste carácter universitario como en la enseñanza  en el nivel secundario, donde los chicos inician el  primer año con poca dificultad y van incorporando herramientas para lograr aprender. “Acá es al revés, empiezan el primer año con un montón de materias que se terminan llevando y muchos sienten el fracaso y dejan la escuela”.

     

     

     

    Los límites y la hiperestimulación

    No toda la carga está sobre la escuela. ¿Qué pasa en el hogar para que a la escuela le resulte tan difícil acomodarse con los niños?

    Los padres no tienen que tener miedo a los límites. Si no pueden lograr que un niño de 3 años coma lo que ellos proponen o que no tengan una pantalla en la mano todo el día, menos van a poder poner límites a futuro. También tienen que leer más cuentos y hablar más en los hogares. Les digo a los padres que tienen que estar más atentos porque a un niño se le nota cuando vuelve mal de la escuela, sólo hay que mirarlo. Y por no ver esto a tiempo, muchos casos terminan en bullyng y cuando nos damos cuenta suele ser tarde y el niño viene sufriendo hace meses.

    Otro de los puntos que destaca la especialista en la pérdida de la lectura en los hogares. “Hoy en muchas casas no se leen cuentos. Yo les digo a los papás que no se obliguen a contar un cuento todas las noches pero que lo hagan con ganas, sin apurar el relato y con la magia para que los chicos vean que eso sale del libro”.

     

    ¿Qué sucede con los niños pequeños que llegan hiperestimulados a la escuela?

    Si hablás con fonoaudiólogos te van a contar que hoy hay explosiones de trastornos del lenguaje: niños que hablan mal, en neutro o con gestos robóticos. Hay padres que creen que sus hijos son más inteligentes porque repiten lo que ven en la televisión. Yo no quiero a un hijo o a un nieto que repita lo que escucha sino a alguien que haga cosas nuevas, que sea autor de algo. Me parece triste que se confunda la hiperestimulación con la inteligencia. Es más, hay padres que aseguran que los niños nacen más inteligentes porque le dan un celular y lo saben usar. No hay forma de decir que los chicos hoy nacen más inteligentes porque no hay un test para fetos ni para bebés. Yo sigo diciendo que los chicos nacen como siempre. Lo que ha cambiado es la sociedad que los espera: una mamá que mira el celular cuando le da de mamar, el papá que no está, etc.

    También trabajo con los padres la idea de que no todos los chicos nacen con la misma inteligencia (pensando que hay inteligencia emocional, matemática, lingüística) y la escuela tradicional termina condenando estas diferencias. Incluso observo que los padres sólo miran la parte izquierda de las libretas – matemáticas, ciencias, lengua – y todo lo que está a la derecha – plástica, música, educación física – no se valora por más que el niño sobresalga ahí. Incluso llegan a decir: lo único que me falta es que salga artista. No todo el mundo tiene que ser contador, abogado o médico…  Por supuesto que estoy generalizando, hay familias que lo hacen bien, docentes que hacen milagros a pura tiza y pizarrón porque sino pareciera que todo es apocalíptico. Yo por ahí tengo esta mirada sesgada porque lo que veo son personas con problemas, pero son un parámetro de lo que puede estar pasando.   Me duele cuando le digo a algunos padres que por lo menos le dedique media hora de calidad a sus hijos y me responden que no pueden. La verdad, entonces, sería preguntarse para que los trajeron al mundo. No creo que esto sea imposible, hay muchas familias que han dejado de ver los noticieros con los hijos a la hora de comer para estar con ellos y contarse cosas. Es posible.

     

     

     

  • “Sigo siendo un luchador social”

    El expresidente uruguayo José “Pepe” Mujica estuvo en Córdoba  encabezando la presentación de la Fundación COLSECOR, de la que es presidente honorario. Antes, recibió el título Doctor Honoris Causa de manos de la Universidad Nacional de Córdoba.

  • 64 páginas

    Revista COLSECOR, Abril 2018

     

    Desde hace más de un año la propuesta editorial que realizamos desde la integración cooperativa, ha venido generando cambios significativos en el producto comunicacional: se mejoró la calidad del papel para la impresión y se amplió la producción de notas periodísticas. En línea con ese recorrido, la edición de abril suma 16 paginas. Es una apuesta fuerte del Consejo de Administración de COLSECOR que toma como referencia la creciente demanda de parte de las comunidades que quieren no tan solo informarse sino esencialmente, tener más elementos explicativos para comprender los contextos de la vida social que viven en los distintos planos temáticos que componen la realidad.

    Por estas razones es que se fue incorporando paulatinamente una importante cantidad de columnistas que, primero, tengan un alto compromiso al momento de la elaboración de los textos y que, en segundo término, se pueda lograr una experiencia de lectura que constituya el valor del gusto del receptor. Estamos convencidos que la revista también tiene que tener un saber especializado en la construcción de las narrativas para que sean entretenidas y que la descripción de la actualidad tiene que enunciarse desde distintos enfoques subjetivos.

    En un paso rápido por la revista número 272 van a encontrar una propuesta enriquecida y creemos que fundamentalmente un buen material de lectura.

    Incorporamos el panorama informativo del Congreso de la Nación que ofrece, Gabriel Sued, politólogo y periodista acreditado en el Parlamento. Nestor Piccone, Aleja Paez y Dante Leguizamón presentan tres exitosas producciones audiovisuales que se pueden observar en COLSECOR Play: Westworld, Outlander, CSI Miami y CSI NY. Alguien casi de modo exagerado dijo que las series son el periodismo del Siglo XXI. Tomamos registro de esa máxima y los resultados nos demuestra que algo de verdad hay en esa aseveración. Martin Becerra acerca con lucidez todos los meses, un análisis sobre los medios de comunicación y ayuda a desentrañar ese ecosistema sobre el que se apoya parte de la matriz con la se va moldeando la sociedad en estos días donde casi todo es digital. Luz Saint Phat y el Mundo Psi promueven pertinentes reflexiones que alumbran hábitos y conductas cotidianas de la sociedad y desde enero Gabriel Puricelli nos viene planteando un estado de situación de países que tienen relevancia geopolítica. China, Rusia, Alemania y Sudáfrica en abril. Por otra parte, Pablo Datri y el equipo Eco Digital hacen un trabajo serio en Educación Ambiental que se destaca. La buena pluma de Mareco y los grandes temas del país. Julian Capria y el historial valioso de cada provinciano, en un proyecto de 24 meses para recorrer los ADN culturales desde Jujuy a Tierra del Fuego. Aguirre y la conmoción social de los casos policiales que quedaron en la memoria de los argentinos. Matías Cerutti, un cronista todo terreno que nos trae historias de personajes, referencias ineludibles de los lugares donde vivimos y Ramón Becco que se sumerge en los orígenes de las fiestas populares con larga vida. Comenzamos una nueva propuesta con Julia Pazzi, la joven periodista que pregunta y escribe en tiempo real la visita a una entidad del Tercer Sector con relevancia en el país; en esta oportunidad, fuimos a la Cruz Roja. Martin Eula en seis páginas destinadas al deporte nos alimenta esa sed de inquietudes de simpatizantes apasionados que tenemos como argentinos por todo aquello que nos da una inconmensurable alegría al ganar como por las caídas estrepitosas de los ánimos ante las derrotas que nos hacen sufrir. Y, finalmente, Cecilia Ghiglione, integrante del área de Comunicación y medios de COLSECOR, en esta oportunidad se aproxima con curiosidad a la existencia de un proyecto cooperativo de locos que se hace en Rosario. Se llama Communitas y van a sorprender las razones por las que los fundadores eligieron el modelo de la economía social. No nos equivocamos cuando dijimos que la revista tiene mucho y de todo.

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

  • A conquistar América

    Por primera vez, todos los equipos argentinos pasaron de ronda en la Libertadores y el sorteo deparó un clásico en octavos de final: River-Racing. Boca, Independiente, Estudiantes y hasta Atlético Tucumán sueñan con la madre de todas las Copas.

  • Alemania y un gobierno en suspenso

    Por Gabriel Puricelli

    Coordinador del Programa de Política Internacional delLaboratorio de Políticas Públicas.

     

    Es el motor económico de Europa, pero la política la tiene en punto muerto. Alemania, la cuarta economía del mundo, es también la tercera potencia exportadora del mundo. Compra grandes volúmenes de bienes a otros países, pero tiene un gran saldo a favor dado el valor de lo que vende al extranjero. Ese superávit comercial es la envidia y el blanco frecuente de críticas de Donald Trump: el presidente de los EE.UU. no puede aceptar que su propio país importe más de lo que exporta y culpa de ello no sólo a Alemania, sino (sobre todo) a China y a México. Con una fuerte presencia en Argentina, visible en nuestras calles pobladas de Volkswagen y Mercedes Benz, Alemania es también un fuerte socio comercial de nuestro país, que en 2016 compró 3.000 millones de dólares de productos alemanes y le vendió 1.300 millones de dólares de productos argentinos. Nada de lo que pase en Alemania nos puede ser del todo indiferente y casi todo lo que pasa allí es determinante para el bloque político-económico que la tiene en su corazón, la Unión Europea. 

    Acostumbrados a un bipartidismo de lo más convencional, desde el fin de la II Guerra Mundial los alemanes han elegido gobiernos conservadores o socialdemócratas que se han sucedido sin demasiadas estridencias domésticas y con un imperturbable espíritu europeísta hacia afuera. Más de doce años hace que su actual canciller (jefa de gobierno) Angela Merkel lidera Alemania, tanto, que el nombre de la dirigente y el del país se hacen imposibles de disociar. Sin embargo, cuando los alemanes votaron, en septiembre pasado, los democristianos (CDU) y socialcristianos (CSU) quedaron muy lejos de tener las bancas necesarias en el parlamento (Bundestag) para poder constituir un nuevo gobierno. Esa unión de partidos, que es la base política de Merkel, perdió casi tres millones de votos y sus socios minoritarios en el gobierno desde 2013, los socialdemócratas (SPD), perdieron casi dos. Tras semejantes fugas, ni unos ni otros fueron despojados de su condición de primer y segundo partido del país, respectivamente, pero pasaron de representar a más de dos tercios de los votantes, a poco más de la mitad. 

    ¿Cómo es que “Mutti” Merkel, la dirigente política que tras tantos años al frente del gobierno algunos se aventuran a llamar “madre”, se encuentra ante el retiro de la confianza de tantos de sus compatriotas? La máxima de un viejo político italiano, Giulio Andreotti, que sostenía con mucho cinismo que “el poder desgasta al que no lo tiene” parece que ha perdido su vigencia. Estar en el poder hoy, en Europa, es cada vez más un obstáculo para seguir estando. Ya no son inmunes al desgaste ni siquiera los políticos que, como Merkel, pueden exhibir cuentas gubernamentales sanas e indicadores de crecimiento económico y niveles de empleo que son la envidia de sus vecinos. Hay un mar de fondo, un clima de ansiedad ciudadana que va más allá de la coyuntura, que ve en el futuro la imagen de una sociedad en la que muchos se ven abrumados por la presencia de una inmigración que se percibe en aumento perenne y por un multiculturalismo que tienen dificultades crecientes para aceptar. 

    Ese mar de fondo, cuando tiene la oportunidad de emerger como opción electoral, cuando aparecen partidos o líderes dispuestos a darle voz, lo hace con una fuerza que sorprende y, a veces, paraliza. Casi todos los vecinos de Alemania ya tenían en su escena electoral (en algunos casos, desde hace décadas) alguna oferta para satisfacer esa demanda: las ultraderechas del Frente Nacional en Francia, del Partido de la Libertad en Austria (desde hace pocos días, como parte del gobierno), del Partido Popular en Dinamarca, del gobernante partido Ley y Justicia en Polonia, del Interés Flamenco en Bélgica, del Partido por la Libertad en Holanda, de Libertad y Democracia Directa en República Checa. Luxemburgo era y sigue siendo la única excepción. 

     

     

    La versión alemana de esa oleada de radicalización de las derechas es la Alternativa por Alemania (AfD), el partido que actuó como una verdadera aspiradora de votos de clase media que antes se pronunciaban por los conservadores de Merkel y de votos de la clase trabajadora que los socialdemócratas contaron desde siempre como propios. Después de quedar fuera del Bundestag en 2013 por no alcanzar (por muy poco) el umbral mínimo del 5% exigido para poder ocupar bancas allí, la AfD casi triplicó sus votos para quedarse con 94 bancas. Fue la primera vez desde que el Bloque Pangermano (GB/BHE) perdió todas sus bancas, en 1957, que la extrema derecha consiguió representación parlamentaria. 

    Esa nueva presencia en el parlamento y sus propios desastrosos resultados electorales, los peores de la posguerra, sembraron dudas y contradicciones en en Partido Socialdemócrata. Bajo el liderazgo de Martin Schulz, se apresuraron a decir que no estaban dispuestos a ser de nuevo el socio menor de los conservadores en el gobierno, como lo eran hasta las elecciones y como lo han sido en dos oportunidades más desde los años ´60. Inicialmente, entonces, se impuso en el SPD la tesis de la necesidad de una “cura de oposición”, para reconstruir la propia base electoral, desmovilizada por los continuos compromisos con los “amienemigos” de la CDU/CSU, y para evitar que la AfD, con el tercer bloque parlamentario más numeroso, quedara al frente de la oposición. 

    Como en el sistema parlamentario vigente sólo se puede formar gobierno contando con el apoyo de una mayoría de los 709 diputados del Bundestag, a los conservadores sólo les quedaba la alternativa de formar gobierno con los liberales (FDP) y con los verdes. Dos meses duraron las negociaciones, hasta que los liberales se levantaron de la mesa diciendo que no había modo de que sus propuestas abiertamente favorables a las empresas y restrictivas con la inmigración se compatibilizaran con las salvaguardas ambientales que los verdes quieren imponer a esas mismas empresas y con la postura generosa con la inmigración de los ecologistas. Frente a ese sonoro fracaso, toda la expectativa se trasladó al SPD, que revirtió su decisión de pasar a la oposición y que, mientras esto se escribe, negocia la renovación del contrato de “gran coalición” con los partidos que apoyan a Merkel.

     En definitiva, a tres meses de realizadas las elecciones, la dirigente más votada por los alemanes sigue al frente de un gobierno interino que se ocupa sólo de cuestiones administrativas corrientes, que no puede enviar proyectos de ley al parlamento y no puede tomar iniciativas políticas. Eso seguirá siendo así hasta que se alcance algún acuerdo con el SPD y el parlamento consagre a Merkel como canciller reelecta. Si no hubiera acuerdo (con una coalición donde el SPD ponga a sus ministros en el gabinete o con un gobierno minoritario que el SPD se comprometa a no derribar, al menos por un tiempo, con un voto de censura en el Bundestag), Alemania podría verse obligada a repetir las elecciones, cosa que no ocurrió nunca en su historia moderna. Los resultados, por cierto, son aún más difíciles de prever que en septiembre pasado, cuando la elección ya vino preñada de sorpresas. 

    Después de mirar con cierta extrañeza la seguidilla de cambios políticos en la mayor parte de los países de la Unión Europea y de verse a sí misma como un oasis de normalidad política y de empuje económico, Alemania está (momentáneamente, al menos) atrapada en el pantano de la indecisión de un electorado que se rehusó a plebiscitar la continuidad matriarcal de Merkel. Aunque lo que ésta tenga por delante sea un cuarto período al frente del gobierno, si sigue allí será con un mandato tan lleno de dudas como en duda está el futuro de Alemania y de la Unión Europea, ahora que el optimismo ciudadano sobre el futuro ha sido reemplazado por el recelo. La cura de ese nuevo padecimiento, independientemente de la suerte de los dirigentes, no parece estar al alcance de la mano.

     

  • AMLO y la cuarta revolución mexicana

     El 1 de julio, los mexicanos eligieron presidente a Andrés Manuel López Obrador. AMLO, como abrevian todos su nombre, promete “una cuarta revolución”, tras una elección que ratifica que la tercera es la vencida.

     

    Por Gabriel PuricelliCoordinador del Programa de Política Internacional delLaboratorio de Políticas Públicas.  

     

  • Banca Argentina

     

     

    Por Martín Eula | Periodista

     

    Casilda, Chabás y Rosario en la provincia de Santa Fe. Villa Domínguez, en Entre Ríos. Y Tapiales, en ese conglomerado llamado La Matanza en el conurbano de Buenos Aires.

    Jorge Sampaoli, Héctor Cúper y Juan Antonio Pizzi. José Pekerman. Y Ricardo Gareca.

    Argentina, Egipto y Arabia Saudita. Colombia. Y Perú.

    "Somos 44 millones de técnicos" es una frase ramificada que se alimenta y engorda como nunca cuando la Selección juega un Mundial. Un Mundial, el de Rusia, en el que cinco de esos 44 millones dejarán una marca histórica: cinco técnicos argentinos en una Copa del Mundo. Todos paridos por nuestro fútbol: extremista, pasional, desorganizado y ambivalente, pero que no deja de ser una referencia ineludible. Y éste caso es otra muestra cabal.

    El eléctrico Sampaoli llegó a la Argentina cuando la Selección veía un bloqueo en su camino lleno de espinas rumbo a Moscú. Sin dirigir en la Primera de nuestro país, hizo una carrera desde bien abajo, llevó a Chile a la gloria y está a meses de cumplir un sueño. Amante del rock, marcado por sus tatuajes, fanático de River (estudió la mítica Máquina que integraban Muñoz-Moreno-Pedernera-Labruna-Loustau), mira -o miraba- más cine que fútbol porque "un drama te puede permitir pensar para diagnosticar y tomar la decisión acertada". Bielsista a ultranza hasta ganar la Copa América 2015 (final contra Argentina), se hizo menottista y Guardiola le provocó un quiebre. Piensa que es absolutamente necesario cambiar los equipos todo el tiempo como una disputa intelectual y estratégica con el entrenador oponente. "Me duele que en mi país no se respete ni se valore a la Selección como se merece. Tuvimos al mejor futbolista en su momento, tenemos al mejor ahora y la impresión es que no lo queremos disfrutar. Sería bueno que volvamos a encantarnos con la bandera", dijo bastante antes de asumir y hoy disfruta, después del enorme partido en Quito -el de la clasificación- de ese país finalmente rendido a los pies de San Messi.

    El casi olvidado por estas pampas Cúper ya es un faraón. Después de 28 años, condujo a Egipto a un Mundial al darle equilibrio, solidez y presencia a un seleccionado que cuenta con una estrella como Mohamed Salah (Liverpool) y una leyenda en el arco (con 45 años, Essam El-Hadary se transformará en el hombre más veterano en una competencia semejante). En el medio, una pequeña reflexión: Messi y compañía cargan con la cruz de haber perdido tres finales seguidas; en sus 14 equipos que dirigió, Cúper suma 10 subcampeonatos (entre ellos dos de Champions League con el Valencia). Un verdadero tormento para cualquiera en un mundo que apesta por lo exitista. Un aliciente para seguir adelante y no claudicar para este hombre de 62 años que se dará un gusto enorme.

     

     

     

    El último en ingresar a este selecto grupo fue Pizzi. Crucificado por miles de chilenos por quedarse afuera en la última fecha, entró por la ventana al aprovechar una Arabia Saudita que evidentemente cambia entrenadores como de ropa interior. Macanudo, como lo llaman en Chile, reemplazó a Edgardo Bauza, el Patón que dirigió tres selecciones en la previa al Mundial y hasta dijo que se veía "campeón del mundo con Argentina", pero que quedó al margen. Pizzi jugó en Central, Barcelona y River, entre otros, y disputó Francia 98 con España. Dirigió en su país, Perú, Chile, España y México antes de recibir una propuesta millonaria en dólares y tentadora en lo deportivo, y superó a Ramón Díaz en esa carrera. Los saudíes, sin dudas, iban a ser dirigidos por un argentino...

    El maestro Pekerman, el hacedor de tantas figuras argentinas, el que nos distinguió por estilo de juego, resultados y Fair Play en tantos torneos juveniles, al que nadie pudo reemplazar en los Juveniles, el que dejó a Messi en el banco en la eliminación con Alemania en el Mundial 2006... Ese hombre de 68 años ya es un emblema para Colombia, al que comandará en un segundo Mundial seguido. Un logro nada menor para un país que va por su sexto Mundial. Lo hará con una camada de elite liderada por James Rodríguez y Radamel Falcao, a la espera de su gran revancha tras estar lesionado en el 2014. El 5º puesto en Brasil es la zanahoria a superar en lo que seguramente será el cierre de un ciclo muy exitoso.

    El nuevo héroe nacional en Perú es Gareca, que por ejemplo ya tiene una calle con su nombre en el centro de Cuzco, ahí donde en los 3.400 metros de altura cualquiera está más cerca de tocar el cielo con las manos. Eso sienten los peruanos gracias al Tigre porque después de 36 años estarán en una Copa del Mundo. Ex centrodelantero que se dio el gusto de jugar en Boca y en River, recorrió todos los pasos necesarios para ser un entrenador de selección. Y no uno más. Amante del buen fútbol, encontró en Perú a varios jugadores de buenas condiciones técnicas a los que les adosó sentido colectivo, confianza y creencia en una idea. Así, pasó de sumar cuatro puntos en las primeras seis fechas de Eliminatorias a un sprint final que terminó con el triunfo en el Repechaje sobre Nueva Zelanda que todavía se celebra en casi toda América.

    A Sampaoli le tocó un grupo peligroso, Pekerman afrontará una zona pareja y Gareca tiene a un cuco como Francia. Mientras que Cúper y Pizzi (estará en el partido inaugural contra Rusia) se verán las caras el 25 de junio, en el cierre del Grupo A.

     

    Fotos: Gentileza Olé 

  • Bette y Joan. La enemistad que nació del dolor

    Néstor Piccone | Periodista y psicólogo 

     

    “Las rivalidades nunca son por odio. Las rivalidades tienen que ver con el dolor. Son sobre el dolor.”

     

    Con estas palabras, Ryan Murphy, creador de la serie, le pone el tono afectivo con el que manejará los 8 episodios.

    En Feud: Bette y Joan, Murphy reivindica con pequeños ejemplos las enormes barreras que implicaba ser mujer en el cine, en los años donde Joan Crawford, interpretada por Jessica Lange y Bette Davis, por Susan Sarandon, eran grandes estrellas.

    El par amor-odio está en todas las relaciones humanas. En ese juego de ambivalencias se despliegan los encuentros de pareja, las relaciones laborales, las amistades. Cuando Hollywood era la meca del cine allí se jugaban todas las disputas de poder. El capitalismo se desplegaba en sus versiones más solapadas; todo llevaba el sello hollywodense: el éxito, la belleza femenina, la sexualidad, los modelos familiares todo bajo la hegemonía del patriarcado, el machismo, la misoginia y hasta el anticomunismo.

    Esos temas están inteligentemente revisitados en Feud: Bette y Joan.  Hasta el juego sutil de una enemistad sostenida desde el dolor.

    El dolor es un afecto que remite a una etapa de la vida muy primitiva, la de los primeros momentos del animal humano. A diferencia de otros animales, el humano siente dolor por la falta del cuerpo de la madre donde vivió durante 9 meses, por el calor de la madre de la que hasta los 8 meses se siente parte, por el pecho que le da pero también el que le niega. La piel el calor, es para el bebé un sucedáneo del cordón umbilical que lo unía a la madre.

    En Joan Crawford es ese corte el que produce el dolor que reactualizará a lo largo de toda la vida. Crawford se mueve entre el amor y el odio sin saberlo. La serie exhibe con sutileza pero a la vez muy crudamente, esa mujer que al no poder poner sus sentimientos en palabras, estos le definen su forma de vida.

    Joan Crawford, hija de una familia pobre, abusada a los 12 años, trasladada a un pupilado de monjas, madre soltera, para Hollywood es la imagen de la estrella, de la belleza de los años 30. Bette Davis, quien confiesa haber tenido sexo recién a los 27 años es el talento.

    En Feud: Bette y Joan la filmación de la película ¿Qué pasó con Baby Jane? es la anécdota que dispara una cinematográfica descripción del cine de los años 60.  La enemistad entre las actrices es incentivada por la industria y la prensa adicta para que tenga éxito.

    Mucho peso del entorno para dos mujeres aparentemente fuertes en la escena y el plató de filmación pero débiles y dolientes en la vida.

    Una vida que como todas sufre el paso del tiempo que se hace puñal en las arrugas, en la pérdida de las armas de seducción y el lento y manipulado palidecer del amor de sus admiradores.

    En las películas de los años 60, las grandes productoras como Warner Bros., Paramount o 20th Century Fox compiten por reponer a las viejas actrices al frente de los elencos. No le dan papeles amables, por el contrario en esos nuevos tiempos las películas serán de terror, en toda la extensión de la expresión.

    En algún momento se desliza por el guion de Feud: Bette y Joan que la idea de los productores es facilitar que los fanáticos “maten a sus ídolos,” una propuesta casi psicoanalítica similar a la de “matar (simbólicamente) a los padres” en la etapa adolescente.

    Feud: Bette y Joan es una serie de televisión, pero es a la vez, un excelente homenaje al cine. Los jóvenes podrán conocer la cocina de las películas de aquella época y los más viejos rememorar momentos culmines del séptimo arte.

    Desde la presentación que abre cada capítulo, esa que muchas veces molesta por su repetición, en Feud: Bette y Joan se disfruta. Es un corto de dibujo animado que sintetiza la historia que se narra. Es una obra maestra dentro de la serie. La música incidental acompaña y crea climas y los temas musicales pintan el paso de los años y las nuevas modas. De la orquesta y las big band de jazz, a las bandas de rock and roll.

    Feud: Bette y Joan, puede tomarse como una trivia. Ya que invita al espectador a reconocer en actores las personificaciones de Marilyn Monroe,  Frank Sinatra o Judy Garland.

    Acompañan a Jessica Lange y Susan Sarandon, Alfred Molina, en el rol del director Robert Aldrich; Stanley Tucci como Jack L. Warner, uno de los feroces hermanos. La excelente Judy Davis interpreta a una frustrada estrella reconvertida en hiriente chimentera top. Catherine Zeta Jones asume el papel de Olivia de Havilland.

    Feud: Bette y Joan es un homenaje al cine, al de sus comienzos, al de los años 60 pero también al de hoy, ese que a pesar de sus contradicciones internas sigue siendo una expresión del mundo que vivimos. Feud: Bette y Joan es también un homenaje a la mujer, la que puede encontrar en Crawford y Davis, expresiones que hoy irrumpen en la entrega de los Golden Globe, los Grammys o los mismísimos Oscars para denunciar los abusos de Hollywood.

     

     

    Feud: Bette y Joan.Temporada 1 – 8 episodios.

    Ganadora de 2 premios Emmy

    Disponible en FOX APP | COLSECORPlay (logos)

    Protagonizada por Jessica Lange, Susan Sarandon, Judy Davis, Jackie Hoffman, Alfred Molina, Stanley Tucci, Catherine Zeta-Jones y Kathy Bates.

    Creada por: Ryan Murphy, Jafee Cohen, Michael Zam

    La serie es una producción de Fox Television Studios.

     

     

  • Boca Social, el brazo comunitario

    Aunque no  suele aparecer en las noticias, Boca Juniors desarrolla programas comunitarios para fortalecer el lazo con su barrio de origen. Organiza fútbol amateur, orquestas infantiles, ejercicios para adultos mayores y actividades para la familia.

  • Cáncer: crean plataforma de búsqueda de drogas selectivas

     

    El desarrollo tecnológico permite buscar, con una alta capacidad de análisis, compuestos activos selectivos con un blanco preciso: atacar únicamente a las células tumorales, sin dañar a las saludables.

  • Carmona, uno de los dos presos más antiguos del país

     

    Por Dante Leguizamón | Periodista

     

    Roberto José Carmona en 1986 asesinó en Córdoba a una adolescente, Gabriela Ceppi, pero su historia delictiva se remonta a antes y después.

     

     

    Si alguien pregunta quién es el preso con más años de detención en el país, nombrará Carlos Robledo Puch: 45 años tras las rejas. Pero poco se sabe de la historia del segundo hombre que más tiempo lleva  tras las rejas en el país. Se trata de Roberto José Carmona, un  hombre que no cometió su serie de crímenes en libertad, sino en el interior de los institutos penitenciarios del país.

    Con 55 años Carmona lleva detenido 31, pero si se suma el tiempo que permaneció en un orfanato (desde los 4 a los 11 años) y alojado en institutos de menores (desde los 13 a los 18) la suma llega a los 43. Más tarde, tras cometer diferentes delitos menores pasó por la Cárcel de Olmos, la de Sierras Chicas y la de San Nicolás. También que conoció los penales de La Plata y Junín hasta que, en 1986, cometió su primer homicidio y llegó al Penal de San Martín en Córdoba. Más tarde fue alojado en los penales de Corrientes y Chaco.

     

    El primer crimen

    Al Fiat 600 de Guillermo Elena le patinaba el embrague pero se bancó sin chistar el viaje a Carlos Paz. Los chicos habían ido a bailar y cerca de las cuatro de la mañana ya estaban en el camino de regreso. Guillermo viajaba atrás. Adelante iban Gabriela Ceppi y Alejandro del Campillo, que se había hecho cargo de conducir.

    La preocupación aquella noche de enero de 1986 pasaba por saber si el motor iba a aguantar el viaje, pero fue la rueda derecha trasera la que los traicionó a la altura del polígono de tiro de la ruta 20, llegando a la ciudad capital.

    Inexpertos -Gabriela tenía 16; los chicos 17 y 18- trataban de cambiar la goma cuando vieron que un Ford Taunus se detenía y un hombre descendía caminando hacia ellos. En el expediente del caso se reconstruye el siguiente diálogo:

    —Hola chicos, ¿qué les pasó?

    Pregunta esa persona, que aparentaba ser apenas unos años mayor que ellos.

    —Pinchamos —contestan Guillermo y Ale­jandro.

    Amable, el hombre enfila hacia su auto para buscar un taco y una llave; los chicos comienzan a sentirse agradecidos de recibir ayuda.

    En el Taunus el conductor tardó un poco más de lo esperado, pero eso no despertó ninguna sospecha. Al acercarse al Fiat entregó la llave cruz y esperó. A los chicos les llamó la atención que se queda­ra un rato con la mirada como perdida. Sólo pronunció unas palabras dirigidas a Gabriela:

    —¿Tenés frío?

    Se sacó la campera de jean para apoyarla sobre los hombros de la adolescente. Unos minutos después el hombre introdujo su mano en la cintura y sacó un arma con la que apuntó a los chicos mientras decía las palabras que quedarían grabadas para siempre en las vidas de Guillermo y Alejandro.

    —Están asaltados.

    Los chicos se apuraron a decir que no tenían nada, pero terminaron entregándole hasta un reloj de poco valor que el ladrón se negó a aceptar. Cuando parecía que la pesadilla terminaba, Carmona se dirigió a Gabriela y le dijo que ella se iba con él.  

    —No. Dejala, no te la llevés… —reaccionó Guiller­mo, recibiendo una cínica respuesta de Carmona.

    —No te preocupés. Es un seguro, la voy a dejar más adelante.

    Segundos después los chicos vieron partir al secuestrador con su amiga. El asaltante llevaba en el bolsillo la llave del Fiat 600. Pasó mucho tiempo hasta que un taxi se detuvo y los chicos pudieron pedirle que los llevara a realizar la denuncia.

    Como todo caso policial impactante, el caso Ceppi fue tapa de los diarios del país. La noticia era relevante. Una adolescente había sido secuestrada cerca de la localidad turística más importante de la provincia. Como no había señales de Gabriela, la his­teria general se agudizó más debido a las pocas pistas que existían del secuestrador.

    Sólo un identikit, el Ford Taunus y un tatuaje en el brazo derecho del secuestrador en el que los chicos habían alcanzado a leer una palabra de moda en aquellos años: Rocky.

     

    La seguidilla

    Atar cabos fue complicado para la Policía. Esta enumeración la sabemos hoy, pero fue reconstruyéndose lentamente durante el mes siguiente al secuestro.

    El mismo día en que se llevó a Gabriela, un conductor a bordo de un Taunus –con un tatuaje de Rocky en el brazo– pasó por Villa María y al llegar a Villa Nueva levantó a un chico que hacía dedo. Era Norberto Ortiz, que volvía a La Carlota después de asistir a un festival de rock en La Falda. En el camino el conductor creyó que Ortiz había visto su arma, así que inventó una excusa: “No te asustes. Soy un Cabo del Ejército y tengo fa­miliares en La Carlota”. Alargando la mentira, el hombre del tatuaje le contó a su acompañante que había estado “de joda” en Alta Gracia y que iba rumbo a Pergamino, donde prestaba servicio en una base militar.

    Al pasar por Etruria encontraron a otro chico al costado de la ruta y lo invitaron a subir. Era Sergio Pieroni, que se dirigía a Chazón pero justo cuando estaban llegando a ese pueblo el conductor del tatuaje de Rocky se desvió y tomó un camino de tierra que llevaba a la laguna La Tunita.

    Allí nuevamente el hombre mostraría su otra cara. En este caso les exigió a los dos pasajeros que lo ayudaran a robar. Él se quedó con la carabina recortada y le entre­gó la nueve milímetros -sin balas- a Pieroni. Los hizo acompañarlo hasta el campamento de unos pescadores y, des­pués de tirar varias balas al aire, robó dinero, un reloj, una carpa, dos estéreos de auto y una carabina. Antes de escaparse se apoderó de las cosas de sus pa­sajeros, a quienes dejó allí con los pescadores. Se fue solo.

    En Canals también hubo noticias. Un hombre tatuado robó un Peugeot 505 y abandonó el Taunus. En Venado Tuerto, un Peugeot 505 evadió un control de la Caminera y en la localidad de María Teresa un hombre con un tatuaje de Rocky en el brazo robó una camioneta Toyota que más tarde aparecería abandonada en la localidad de Junín, en la provincia de Buenos Aires.

    Ninguno de estos cabos sueltos ayudó demasiado. La Policía de Córdoba seguía buscando a Gabriela. Hubo que esperar hasta el 11 de febrero –casi un mes después- cuando el diario La Capital de Rosario publicó una información que llamó la atención de los investigadores. En General Pacheco habían detenido a un hombre que manejaba un taxi Ford Taunus. El taxi era robado y cuando el conductor fue detenido resultó que en el vehículo mante­nía secuestrados al taxista dueño del auto y a una familia entera que había subido como pasajera.

    El hecho era similar a lo que había ocurrido con los jóvenes de Villa Nueva. El diario hablaba de un tal Roberto José Carmona.

    Según cuenta Carlos Campos, el investigador a cargo del caso, fue él quien se comunicó personalmente con la comisaría de General Pacheco y habló con el superior de turno pidiéndole que se fije si la persona detenida tenía un tatuaje en el antebrazo derecho. Media hora después recibió un llamado telefónico con la información que tanto esperaba.

    —No puedo leer toda la palabra, pero sí. Tiene un tatuaje y las primeras dos letras son “erre” y “o” (Ro).

     

    Roberto Carmona                                                        Gabriela Seppi 

     

     

    A los golpes

    Al día siguiente Carmona viajaba a Córdoba acompañado de cuatro policías. La clave de esta historia es entender que hasta ese momento no había certezas de que la persona detenida tuviera que ver con la desaparición de Gabriela Ceppi.

    El comisario Campos era uno de los que viajaba con Carmona hacia Córdoba aquel 14 de febrero. Según la descripción que le hizo al autor de esta nota, durante el trayecto Carmona, tranquilamente, confesó todo sólo después de que le hicieron sentir “que era el mejor delincuente del mundo”. Campos dice que Carmona les contó que inicialmente no pensaba hacerle daño a Gabriela y finalmente confesó que la violó y terminó matándola.

    Cuando llegó a Córdoba, un periodista de La Voz del Interior, Mario Mercuri, cruzó dos palabras con Carmona y éste, con la cara destrozada a golpes, afirmó que le habían pegado durante todo el viaje y que sólo así lo habían obligado a hablar. Lo mismo repitió en 2008 cuando fue entrevistado por el autor de esta crónica.

    Lo cierto es que por esos tiempos llegó a circular un rumor que indicaba que Carmona fue estaqueado en el patio interno del Cabildo Histórico (donde funcionaba la central de Policía) por varias horas, hasta que finalmente confesó que había matado a Gabriela y abandonado su cuerpo en un campo cercano a la localidad de Toledo.

     

    Condenado

    Durante el juicio, cuando Campos aseguró que Carmona le había confesado haber violado dos veces a Gabriela, el asesino reaccionó a los gritos. Dijo que él no era un violador y también aseguró que el mismo Campos lo había “ablandado a golpes” hasta que finalmente le prometieron que, si confesaba, iban a ser considerados con él.

    En su testimonio Carmona dijo que los policías habían inventado lo de la violación porque –al igual que él- no podían explicarse por qué la había matado. Allí fue clave el testimonio de una la psicóloga Liliana Angélica Licitra, a quien Carmona le había dicho que al matar a Gabriela “había sentido que se disparaba contra sí mismo”.

    Cuando el juez le preguntó a Licitra ¿a quién sentaría ella en el banquillo de los acusados? contestó:

    —Yo pondría en primer lugar a la sociedad. Por sus instituciones y por la manera en que se manejan a la hora de acompañar el crecimiento de los niños que albergan. Es evidente que, tal como los ha descripto el acusado, sólo pueden producir un psicópata. Pero también lo sentaría a Carmona, porque comprende y dirige sus actos por lo que, teniendo otras opciones, decidió matar.

    La suerte del asesino de Gabriela Ceppi estaba echada. La Cámara Quinta del Crimen lo condenó ese mismo año a reclusión perpetua (25 años) y le impuso una accesoria por tiempo indeterminado, una medida inconstitucional que significa que, aun cumpliendo la pena, el preso no podría salir en libertad. En sus alegatos los jueces citaron a uno de los testigos, el psiquiatra Eduardo Schoenemann, que calificó de psicópata a Carmona y aseguró que necesitaba “una reeducación” que ninguna institución penitenciaria argentina estaba en condiciones de darle. Además de encerrarlo para siempre, también lo estaban condenando a nunca ser tratado.

    En la cárcel Carmona se convirtió en un preso conflictivo. El primer incidente que trascendió ocurrió a los dos años de la condena, en 1988. Ese día un preso llamado Martín Candelario Castro recibió un puntazo –no demasiado profundo- en el estómago de manos del asesino de Gabriela. Se dijo que Castro se había negado a “entregarle su mujer” al asesino de Ceppi. A la noche, mientras Castro dormía, Carmona atacó de nuevo. El arma no era mortal, pero sí definitiva. Un litro de aceite hirviendo le desfiguró el rostro a Castro, que pasó a llamarse Freddy Krueger en el penal de San Martín.

    En diciembre de 1994 Carmona atacó con un arma blanca a otro reo llamado Héctor Vicente Bolea, que murió a raíz de las heridas recibidas. Bolea era un preso con prestigio y ascendencia, así que en los días siguientes un grupo de detenidos quiso linchar a Carmona. El Servicio Penitenciario lo salvó, pero se hizo imprescindible trasladarlo a la Prisión Regional del Norte, en la provincia de Chaco.

    Carmona volvió a matar cuando se enfrentó a dos internos. A uno le clavó un palo de escoba en el pecho, se trataba de Demetrio Pérez Araujo. El otro sobrevivió de milagro. Durante los procesos judiciales por estos delitos Carmona se negó a hacer declaraciones. Para él esos juicios eran una farsa.

    Años después aceptó hablar con el autor de esta nota. Este es un breve extracto de ese diálogo:

    —Durante el juicio en el año 86 dijiste que no sa­bías por qué lo habías hecho. ¿Respondiste esa pregunta en estos años?

    Veintidós años después del crimen de Gabriela Carmona es­cuchó y pareció divertirse. Respondió sobrador:

    —¿Tenés tiempo?

    —Sí. Sí tengo tiempo.

    —Yo no.

    Contestó él y citó una frase de Charles Manson, el emblemático asesino norteamericano: “Soy todo lo que ustedes quieran que yo sea, pero no saben quién soy”. Por ese entonces le quedaban unos años de cárcel y pensaba que iba a quedar en libertad cerca del año 2012. Temía que cualquier declaración lo complicara.

    Propensa a los mitos carcelarios, la sociedad cordobesa le inventó muchas amantes a Carmona, pero lo cierto es que estando privado de su libertad se enamoró de una mujer con la que mantiene una relación desde hace años. Esa mujer tiene un hijo que fue adoptado por Carmona. Aquella “accesoria por tiempo indeterminado” que lo mantenía preso lo mantuvo en Córdoba hasta el año 2014 en que empezó a gozar del beneficio de las salidas transitorias. Cuando parecía que volvería a vivir en libertad, 28 años después de caer preso, el asesino de Ceppi fue reclamado por la Justicia de Chaco que lo había condenado por el homicidio cometido mientras estuvo alojado en aquella provincia.

    En la actualidad Carmona ha vuelto a acceder a salidas transitorias, pero el tema se ha convertido en un problema para la Justicia. Cada seis meses viaja desde la ciudad chaqueña de Roque Sáenz Peña a Córdoba. Lo hace por cinco días para visitar a su esposa y a su hijo. Lo acompañan cuatro guardias y un chofer en una camioneta del Servicio Penitenciario, lo que implica un enorme gasto para el sistema penitenciario chaqueño.

    Durante un tiempo se le permitía dormir en la casa de la mujer, pero después se determinó que sólo debía estar seis horas en la casa y luego ir a dormir a un penal o a una comisaría. La última visita fue en agosto pasado.

     

  • Carnaval, el tiempo de la vieja alegría

     

    Por Alejandro Mareco | Periodista

     

    El Carnaval tiene diversos modos de expresarse, según las maneras de cada lugar, pero la misma razón esencial de ser. Una dosis de libertad y de permiso para traspasar límites la hacen una fiesta única.

  • Ciudadanía global

     [Revista COLSECOR] #Nov 

    Los organismos multilaterales en sus reuniones periódicas vienen incorporando desde hace algunos años como tema de debate la idea de Ciudadanía Global. Confluyen en ese ámbito las representaciones de los Estados Nacionales que conviven con las tensiones de la irrupción de conflictos locales de intolerancia y segregación cultural.

    El terrorismo violento se suscita en cualquier lugar del planeta. Ya no hay lugares seguros. Las olas migratorias buscan escapar del horror de muerte y hambre. Un fenómeno que se repite como una constante en la historia universal y que en la segunda década del Siglo XXI aparece en tendencia creciente.

    El dato nuevo es que las tecnologías de las comunicaciones expandieron el ejercicio de interrelaciones de los individuos y de la sociedad civil y las fronteras de los espacios físicos se desmarcan para dar lugar a una configuración cosmopolita que entra en colisión con la resistencia de pensamientos nacionalistas que enfrentan el presente con ideas de un pasado que ya no volverá.

    Parte de la realidad indica una conformación de importantes franjas sociales con ciudadanos atentos a la actualidad del mundo y a las mejores oportunidades para su progreso con mayor dignidad y en paz. En contradicción y sin matices de entendimiento, se afirman también las visiones que se abroquelan en la defensa de los territorios de las naciones y sus pueblos adjudicando el mal de males a la globalización.

    Las decisiones postergadas de las autonomías recrudecen y cobran mayor dimensión chocando definitivamente con los tiempos contemporáneos donde hay que abordar las integraciones como un orden mundial que, más que interdependencia, lo que reclama su elaboración es la ayuda humanitaria. Es decir, ni más ni menos que comenzar a diseñar la globalización de la solidaridad contemplando las diversidades y las minorías en la sociedad.

    El año próximo, Argentina será la sede de la reunión del G-20 y el Presidente de la Nación, Mauricio Macri, asumirá el liderazgo del Foro que integra más del 60% de la población mundial y el 85% de la producción económica global. Es la primera vez que América Latina será epicentro de la gobernanza del planeta donde las metas del desarrollo sustentable de las Naciones Unidas serán los temas de relevancia en el dialogo que mantendrán las autoridades con mayores responsabilidades.

    Los ejes de la agenda, en cuanto a lo económico, será evaluar los impactos de las modificaciones en el trabajo que ocasiona la revolución tecnológica. Por otro lado, respecto al desarrollo social, político y cultural, se dará tratamiento a la estructuración de políticas públicas que permitan generar cohesión social, consolidando los procesos de una verdadera integración que establezca una posición abierta al mundo y que pueda enfrentar los riesgos de las divisiones que se están propiciando tanto en Europa como en otras partes del mundo.

    Los desafíos están enmarcados en la existencia de derechos humanos universales inclusivos como lo son el acceso al agua, la salud y la alimentación. Entendemos, desde la economía social que hay que promover un cambio social con acciones cooperativas respetando en sus identidades a todas las minorías, teniendo conciencia ambiental y ejerciendo la corresponsabilidad en las democracias para erradicar la pobreza.

    Finalmente queremos expresar que la idea de construir sociedades más justas y equitativas solo será posible si somos capaces de ser cada día mejores personas. Para ello tenemos que poner en marcha un modelo educativo humanista e intercultural que transforme la realidad. Argentina es un claro ejemplo de una experimentación exitosa de convivencia entre inmigrantes. Nada es caprichoso. Nos toca ser el país sede que permita orientar la idea de una ciudadanía global. Celebramos como cooperativas la interacción solidaria y el acontecimiento porque nuestras comunidades son un fiel reflejo del logro histórico que se supo conseguir.

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

  • Ciudadanos en busca de derechos digitales

     

    Por Martín Becerra | Prof. e Inv. UBA, UNQ y Conicet

     

    La diseminación urbi et orbe de las tecnologías digitales que permiten comunicar volúmenes de información extraordinarios, junto con la transformación de los procesos productivos, afectan la organización de las actividades humanas donde para el ejercicio pleno de la ciudadanía es preciso redefinir los nuevos derechos comprendidos en las “sociedades informacionales”.

     

    El concepto de ciudadanía está en ebullición a raíz de la emergencia de la cultura digital. El ejercicio de derechos, el acceso a bienes y servicios y la creación de una institucionalidad que pueda contener la escala global de operaciones de las tecnologías digitales son cuestiones que desafían los marcos de regulaciones y el reconocimiento de derechos del mundo analógico. Hoy se expanden prácticas sociales (de producción, de consumo, de contacto y comunicación) masivas y personalizadas en red, constitutivas de un nuevo espacio público, pero hasta el presente hay pocos derechos consagrados para los usuarios, en general relativos a que reconozcan los derechos fundantes de la ciudadanía digital, así como su articulación con los derechos humanos y su proyección a los entornos digitales. 

    La ciudadanía está relaciona con el (y depende del) ejercicio de derechos. Para ello, los derechos estos deben estar previamente reconocidos y debe haber políticas que garanticen su concreción. Sin embargo, en el contexto de las llamadas “sociedades de la información” el reconocimiento de derechos y su promoción a través de políticas activas resultan tareas pendientes. Sobre todo en América Latina, región del mundo que se caracteriza por desigualdades que condicionan precisamente el ejercicio pleno de derechos sociales, culturales, políticos y económicos. 

    El ser ciudadano habilita a una persona o a un grupo social a participar activamente, con derechos y obligaciones, de determinada comunidad, generalmente nacional. En las últimas décadas, procesos de unificación geopolítica regional como en el caso de la Unión Europea, o de aceleración global de flujos económicos en el mundo (la globalización), motivaron debates fundamentales acerca de la constitución de ciudadanías supranacionales (la ciudadanía europea o la ciudadanía global). Desde luego que las redes digitales interconectadas en el mundo entero reforzaron estos debates, aún cuando no hayan madurado en instituciones planetarias capaces de contenerlos y de concretarlos. 

    Por cierto, el concepto de ciudadanía es problemático ya que no implica únicamente inclusión sino que, a la vez, regula el acceso. De hecho, en su versión tradicional la ciudadanía excluía (y en muchos países sigue excluyendo) a inmigrantes, menores de edad y a grupos que en algunos países son considerados “ilegales” como los refugiados y los llamados “inmigrantes económicos” o “sin papeles”. 

    Además de esa limitación inherente a la propia categoría, la ciudadanía está ligada a una comunidad de intereses de tipo cultural e histórico, en un sentido laxo, que el alcance global de las tecnologías digitales recombina en un formato original e inestable. El ejercicio de derechos en una demarcación geográfica está siendo cuestionado con la masificación de Internet y, de modo más abarcativo, con la aceleración de la globalización político-económica a partir de la década de 1990. 

    De su primera acepción afincada en el Ágora ateniense, el concepto de ciudadanía avanzó para comprender también derechos económicos y sociales. Sobre todo en los dos últimos siglos, la ciudadanía fue perdiendo su inicial carga reducida a la dimensión individual. Fue, pues, convirtiéndose en un concepto cada vez más social. Como dice el sociólogo Manuel Garretón, “en la actualidad, las relaciones de género, los medios masivos de comunicación, el medio ambiente y el lugar de trabajo han llegado a constituir nuevos espacios de discusión de los derechos de ciudadanía”. De modo que en la armonización entre la soberanía popular, la libertad y la igualdad ante la ley, la ciudadanía asume formas diversas. Ahora bien, ¿cuál es la ley del ciberespacio ante la que pueden reclamarse y ejercerse la libertad y la igualdad? ¿qué significa soberanía en entornos digitales? 

    La primera respuesta a estos interrogantes es que la regulación excede la sanción de leyes y, en consecuencia, la falta de regulación legal en las redes digitales es reemplazada con prácticas y con un régimen de propiedad que es concentrado, global, y que mercantiliza la lógica de funcionamiento de servicios y aplicaciones. Esta situación, sumada a las prácticas de vigilancia y controles ejercidas por agencias de seguridad y gobiernos, en muchos casos sin amparo legal, enfatiza la necesidad de pensar en los derechos de las ciudadanías digitales. Al no existir una “carta magna” sobre derechos en Internet consolidada a nivel mundial y al carecer de un poder instituido con legitimidad como para tomar decisiones que, a imagen y semejanza del Leviatán  del filósofo Thomas Hobbes, sean respetadas por el conjunto, el debate y las tensiones están a flor de piel. O, mejor dicho, a flor de red.

     

     

     Redes troncales submarinas de Internet

  • Con el mate en una mano y el mouse en la otra

    Aunque sin estadísticas oficiales, se calcula que en Argentina hay dos millones de personas que tienen la oficina en su propio hogar. Tienen flexibilidad horaria pero muy poca estabilidad. No les afecta el clima ni les preocupa el transporte para ir a trabajar. Cruzan los dedos para que no se corte la conexión a Internet.