Por Aleja Páez

Tres series que trascienden los estereotipos de géneros

 

Aunque la homosexualidad siempre estuvo presente en la TV, la mirada por lo general no solía ser inclusiva. Qué pasa cuando hay producciones que se alejan de una visión peyorativa sobre los géneros no binarios.

 Aleja Páez | Periodista e Investigadora especialista en TV y OTTs 

 

La industria audiovisual a veces avanza de la mano con los cambios de clima social. Por lo menos en Occidente, atravesamos un proceso de progresiva apertura hacia reconocer la existencia de otros géneros más allá de los binarios femenino y masculino. En este artículo se repasan tres producciones televisivas que abonan el terreno desde una perspectiva desprovista de lugares comunes o valoraciones negativas sobre las personas LGTBIQ+.

Aunque aparezcan como nociones intercambiables en la bajada de esta nota, es importante destacar desde el principio que existen claras diferencias entre la orientación sexual, la identidad y la expresión de género. A grandes rasgos, la primera define el tipo de atracción sexual que tiene una persona hacia otras a lo largo de su vida, mientras que la segunda tiene que ver con la autopercepción acerca del género, sea binario o no. En lo que respecta a la expresión, se interpreta como la divulgación “porque para que sea social, debe ser perceptible”, sostiene Alex Trujillo Giraldo, activista LGBTIQ+, especialista en comunicación y educación.

Sin ánimo de entrar en disquisiciones del orden de lo político o lo teórico, resultaba necesaria la aclaración con el objetivo de establecer cómo se interpretan estas aristas de la construcción del concepto de género en el marco de este texto.

El breve análisis que sigue a continuación parte, por un lado, desde la observación de una mínima pero creciente tendencia hacia la producción de programas inclusivos en la TV occidental y, por otro, no se aboca enteramente a la disección del contenido. Más bien pretende remarcar algunos aspectos que, presentes tanto en la pantalla como detrás de esta, permiten señalar una fractura con la clásica representación estereotipada sobre las personas de la comunidad LGTBIQ+.

La selección que se presenta en lo que sigue reúne tres producciones televisivas en las que se hallan personajes homosexuales y no binarios cuyas líneas narrativas se desarrollan más allá de su condición de género. Independientemente del alejamiento del lugar común, la burla o la representación superficial (interés desmedido por la moda y el glamour), el principal punto de inflexión en relación con shows del pasado (del estilo de Stanford Blatch, el amigo gay de Carrie Bradshaw en Sex and the City o Laisa de Los Roldán, por citar un ejemplo vernáculo) tiene que ver con que sus guiones no giran excluyentemente acerca de sus prácticas sexuales o su autopercepción de género.

Se trata de personas que estudian, se relacionan, trabajan y tienen subidas y bajadas anímicas como cualquier hijo o hija de vecino. Su motilidad va más allá de cómo percibe la sociedad su identidad y también tienen líneas de desarrollo propias, más allá de secundar la historia de amor de quien la protagoniza. O incluso hasta tienen el rol principal.

 

100 días para enamorarse (Telefe)

Aunque estrictamente es más una telenovela que una serie, el caso de esta tira nacional tiene varios aspectos atendibles para ser incluida en un ranking de estas características. Se trata de una producción de Underground, liderada por Sebastián Ortega (también involucrado en la realización de Los Roldán, en 2004), para el canal de aire Telefe. Se emitió por la pantalla de esa señal entre mayo y diciembre del año pasado.

Pese a que inicialmente parecía una clásica comedia propia del prime time nocturno, 100 días… sorprendió por la inclusión de un personaje trans como protagonista. A través de Juani, interpretado por Maite Lanata, se muestra la transición de una adolescente homosexual hacia la transexualidad que incluye cambios en su aspecto físico que rompen con los mandatos tradicionales acerca de cómo deben lucir los hombres y las mujeres. Además, se exhiben fenómenos como el bullying escolar, las relaciones tóxicas y otros problemas que se atraviesan desde tempranas edades. Un aspecto no menor es que para la construcción del personaje de Juani, tanto Lanata como Underground fueron asesorados por la Asociación Familias Diversas de Argentina, que promueve “los derechos y la igualdad real para todas las familias”.

 

Steven Universe (Cartoon Network)

Esta serie animada es la primera producción de Cartoon Network dirigida por una mujer, la guionista, animadora y compositora estadounidense Rebecca Sugar que se reconoce a sí misma como una persona no binaria y bisexual. Además, también se trata del primer programa de la señal en mostrar abiertamente una relación lésbica entre los personajes Ruby y Sapphire.

Como señala el portal Formula TV, a raíz de ese vínculo “se puede ver cómo su amor las fusiona creando un nuevo personaje llamado ‘Garnet’, quien no duda en explicar a los niños y a los no tan niños que el amor de sus dos creadoras le ha dado la vida”.

El universo de Steven se trata de la vida de un niño mitad mágico y mitad humano que intenta salvar al mundo con los poderes que le salen del ombligo en compañía de tres gemas –Garnet, Amethyst, y Pearl- que lo guían. Acerca de la composición de los personajes denominados gemas, Sugar señala que “una de las cosas que es realmente importante para mí sobre el show es que las gemas son todas mujeres no binarias”.  Steven Universe comenzó a emitirse en América Latina en 2014 y todavía está al aire por la pantalla de Cartoon Network.

 

Pose (FOX)

A nivel marketing, Fox presentó a esta serie como  “la primera serie LGTBIQ+ con lenguaje inclusivo y elenco trans”. En efecto, el reparto de Pose es el que contiene mayor cantidad de integrantes transgénero hasta ahora en la historia de la TV.  Asimismo, se registra como pionera en el uso de subtítulos con lenguaje inclusivo.

Esta producción fue creada por Ryan Murphy y Brad Falchuk, conocidos por éxitos como Nip Tuck, Glee y American Horror Story. La trama tiene lugar en la Nueva York de los años 80 y explora varios aspectos de la sociedad de la gran manzana en ese periodo: la subcultura de los ballrooms de Harlem, la escena artística y social atravesada por la crisis económica, entre otros.

Todo esto con énfasis en la búsqueda de aceptación personal, familiar y social del colectivo LGTBIQ+ y sus luchas en pro de la consecución de derechos civiles inclusivos. La primera temporada se estrenó en octubre del año pasado por Fox Play y está disponible en todas sus plataformas.