Por Martín Eula

¿La culpa es de Federer?

 

 

Djokovic, Nadal, Murray y Del Potro han padecido, y padecen, problemas físicos importantes. La excepción es el genial Roger, a quien John McEnroe culpa de llevarlos al límite. Las causas y las explicaciones de las estrellas.

 

 

Martín Eula | Periodista  

 

"Siempre que aparece una lesión, el mayor desafío es mental". "Es muy difícil todo esto, pero hay que seguir". "No puedo más con los dolores". "Siento mucha tristeza, es un golpe duro que me deja sin fuerzas anímicamente. Se me hace muy difícil volver a estar en recuperación". Novak Djokovic, Rafael Nadal, Andy Murray y Juan Martín del Potro, en pocas y contundentes palabras, mostraron su frustración en determinados momentos de sus carreras. Dos que ya son leyenda, otro a punto de decir basta y el último con una fuerza de voluntad inquebrantable expresaron lo peor que le puede pasar a un deportista: lesionarse. Y vaya si sufrieron los tenistas que dominaron el circuito en los últimos años y tantos otros que los acompañaron.

"He estado sufriendo durante un largo tiempo, aproximadamente 20 meses, intenté hacer todo lo posible pero el dolor no cesó. No quiero seguir jugando de esta forma, no estoy dispuesto a seguir con este dolor en los próximos cinco meses para retirarme en Wimbledon. Veré qué hago". Con lágrimas en sus ojos, Murray se desnudó en la previa al último Abierto de Australia, antes de perder en primera ronda y de someterse a una nueva operación en su cadera. Cerca de cumplir 32 años en mayo, el británico que se metió como una cuña en esa puja estelar entre Roger Federer, Nadal y Djokovic, generó emoción, apoyo de todo el mundo del tenis y expectativa por lo que podrá pasar en estos cruciales días para su carrera.

"Pocos deportes como el tenis se desarrollan especialmente sobre superficies de cemento, tan duras y agresivas. No sé hasta cuándo voy a jugar, si serán tres, cuatro o cinco años más pero al llegar ese momento lo sabré y no tendré ningún miedo", aseguró Nadal a principios de 2018, otro año con disímiles problemas físicos (el psoas ilíaco lo sacó del Abierto de Australia, por una rodilla debió abandonar el US Open, por un problema abdominal le cedió el número 1 del ranking mundial a Djokovic y cerró la secuencia con una operación en el tobillo derecho).

El español de 32 años supo caer y levantarse demasiadas veces. Ni siquiera era profesional cuando sufrió una fisura en el codo derecho en 2003 y una inflamación en el pie izquierdo y esa tendinitis en ambas rodillas pusieron en jaque su amanecer en el circuito en 2005. Desde entonces, padeció distintos problemas entre los que se destacan la recurrente tendinitis, sus dolores de espalda, molestias en la muñeca izquierda y una operación de apéndice: en total, el guerrero Rafa faltó a 14 torneos Grand Slams. Como ninguno, Nadal depende de su físico, de esa capacidad para no darse por vencido ni cuando parece derrotado, de esa fortaleza para correr una pelota que no todos correrían ("para ganarle un punto a Rafa hay que matarlo", es una metáfora habitual para describirlo).

"Me quiero retirar", le dijo Djokovic a su equipo, entre ellos al argentino Ulises Badio, un santafesino que se crió en Villa Carlos Paz y estudió en la Universidad de Córdoba. El serbio de 31 años expresó en la intimidad aquella frase temeraria antes de irse con su esposa Jelene durante cinco días a escalar las montañas de Sainte-Victorie, en Francia, luego de haber sido eliminado de Roland Garros y mientras padecía con su codo derecho. Finalmente, en enero del 2018 fue operado de ese elemento crucial para su arma preferida que lo venía martirizando desde hacía dos años. Y volvió con todo: en septiembre ganó el US Open, en una final espectacular ante Del Potro, e ingresó al 2019 como el mejor del mundo.

"En la adversidad es cuando más aprendés. Intenté sacar lo mejor de mí en los momentos más complicados y me apoyé en mis afectos. Ese apoyo que recibí de la familia y haber estado acompañado por ellos cuando me operé me llevó a entender lo que le pasó a Juan Martín, a valorar su esfuerzo para regresar al circuito", dijo el serbio en el court central del Abierto de Estados Unidos, con el argentino a pocos centímetros.

Delpo había vuelto, un tiempo antes, después de 327 días inactivo por esa muñeca izquierda de la que debió operarse tres veces entre 2014 y 2015 (antes, en 2010, había pasado por lo mismo en la derecha). "Juan Martín se sometió a una cirugía en la muñeca izquierda. Se descubrió que el daño en los ligamentos de la muñeca era peor del que habían arrojado los estudios obtenidos antes de la cirugía", fue el comunicado, tras la primera intervención, de la clínica de Minnesota donde lo operó el especialista Richard Berger.

De todas formas, el argentino estaba de nuevo peleándoles de igual a igual a los gigantes del circuito, pero una increíble fractura en la rótula de la rodilla derecha, durante el Masters 1000 de Shanghai, lo detuvo otra vez y generó que se parara una vez más delante de una dura recuperación. Una recuperación de la que ya regresó más allá de haberle devuelto los peores fantasmas. "Antes había pensado en no jugar más y ahora se me cruzaron cosas horribles, aunque jamás la posibilidad de retirarme"; confesó. Qué hubiera sido de la carrera del gigante de Tandil, ya de por sí extraordinaria, si no hubiera pasado por tantos percances físicos es un interrogante sin respuesta concreta. O sí: su carrera habría sido más extraordinaria todavía. Con 30 años ya está maduro y con recorrido por delante independientemente de los cuidados que deberá tener con su cuerpo con tantas heridas de batalla.

Muchos tenistas, millonarios por cierto, se han quejado de la dureza de la competencia, de la cantidad de torneos que juegan, de los viajes constantes para cumplir con el calendario, del poco descanso y de una exigencia en la que luchan con un rival y consigo mismos. "Yo no solicito ningún cambio de superficie, calendario ni de pelotas, nada de eso; aunque si en los próximos años existe la posibilidad de realizar algún cambio en beneficio de las futuras generaciones de tenistas y mejorar su calidad de vida sería algo sin dudas muy positivo, sobre todo para la salud de todos los deportistas", apuntó Nadal durante uno de sus últimos parates por lesión. "Ya lo hemos manifestado públicamente: no hay más lesiones, es un porcentaje similar al de años anteriores; lo que ocurre es que dentro de ese grupo ahora hay más jugadores de las primeras posiciones", fue el descargo, entonces, de la ATP (Asociación de Tenistas Profesionales) ante la consulta de dos agencias de noticias.

Sin dudas lo descripto es una razón central de este escenario, aunque John McEnroe expuso otro con su habitual franqueza: "Nadal, Djokovic, Federer, Murray y tantos más se empujaron hacia una delgada línea entre forzar la máquina hasta lograr el nivel que necesitás y, entonces, lesionarte", empezó su descripción el genial extenista estadounidense y hoy ácido comentarista. Luego, agregó: "Cada tenista es diferente, empujó su límite y es elogiable, pero considero que el origen de que tantos jugadores pasen ahora más tiempo fuera de los courts es porque vieron a Federer hacerlo con tanto éxito. Creen que pueden hacerlo cuando resulta muy complejo de hacer porque Federer hay uno solo y se llama Roger".

Una cirugía por una lesión en el menisco de la rodilla izquierda en 2016 que lo tuvo en boxes durante seis meses fue el único problema serio del suizo en su inigualable camino. Algunos dolores de espalda y en una muñeca, a los que consideró "nada severos", y una mononucleosis en 2008 que lo dejó seis semanas sin actividad fueron los otros problemas de esa máquina genial, impoluta, cerebral e interminable que es el suizo que en agosto cumplirá 38 años. "Cuando se lesionan los jugadores top nos enteramos todos enseguida, aunque probablemente hay otros lastimados de los que no estamos hablando porque juegan en la pista 25. En el pasado, muchos jugadores se retiraban a los 30 años, como Edberg, Sampras... Era bastante normal que a esa edad comenzaras a pensar en el final de tu carrera. En este momento, todo el mundo espera que juguemos hasta más allá de los 35 y cuando alguien con 31 se lesiona, exclaman: Mi Dios, ¿cómo es posible? La realidad es que resulta normal", aseguró el mejor de la historia.

"Fue muy rápido desde niño, también coordinado y exigente. Eso le evitó lesiones importantes. Su técnica, su anticipo y su virtuosismo son académicos. Para mí, podría jugar a muy buen nivel hasta los 40 años", advirtió Paul Dorochenko, fisioterapeuta y osteópata que integró parte de su equipo cuando Federer cuando era un adolescente de pelo largo. Esa predicción del señor Dorochenko fue hecha en 2011.