Por Cecilia Ghiglione

Decime vos ¿cómo te enteraste?

Yo no recuerdo bien, pero fue en la calle. No había ESI.

 

 

Cecilia Ghiglione | Periodista 

 

Decime vos ¿cómo te enteraste?

“Por las amigas de mi hermana que eran más grandes. Por los muchachones del barrio. Adultos, dudosos, furtivos enseñando sexualidad. No había ESI y parece que no fue bueno el resultado porque ha habido mucho abuso y vejación sobre mujeres y niños a escondidas. Lo prohibido en nombre del amor y del cariño”, dice Lalo Mir hablando de Educación Sexual Integral (ESI) en una de sus historias de Instagram.  Sí, hay gente que usa las redes para cosas muy importantes. Mir le cantó a la ESI.

Aquí otro fragmento: “A los 13, el gordo nos mostraba revistas porno en blanco y negro atrás de la boletería tratando de tocarnos. No había ESI. Te enseñaba la calle. Anónima. Torcida. La materia más importante de la vida…Es la ESI la que previene la violencia de género, la desigualdad y la discriminación”.

Quienes hoy pasan los 40 recordarán seguramente alguna clase de educación sexual en el colegio primario o secundario donde, hasta con algo de vergüenza, la maestra explicaba sobre los cambios del cuerpo en la pubertad o la adolescencia, sobre la menstruación, sobre los genitales femeninos y masculinos acentuando la cuestión biológica. En las pocas oportunidades en que había educación sexual en la escuela de  aquellos años, el concepto estaba fuertemente asociado a la genitalidad, a la anatomía y a la fisiología de la reproducción humana y era patrimonio exclusivo de la materia Biología. Los sentimientos, los afectos, la reflexión sobre el rol de las mujeres y los hombres no formaban parte de esos contenidos.

Por suerte, algunas cosas han cambiado en las escuelas y desde 2006 existe en Argentina la ley 26.150 de Educación Sexual Integral que garantiza el derecho de los alumnos a recibir educación sexual integral en instituciones educativas públicas y privadas.

 

¿Qué pasa hoy con la ley?

Un informe de Unicef de 2017 destaca que la mayoría de los estudiantes de la Argentina se mostraron insatisfechos con el tipo de educación obtenida y señalaron, particularmente, la escasez de información y la forma inadecuada de transmitir los datos. También se estableció que la mayoría de los consultados asocia educación sexual integral sólo con relaciones sexuales.

La ESI fue aprobada hace 13 años pero lejos de implementarse en todos los ámbitos educativos, se la incumple de diversas maneras. Solamente 10 de 24 jurisdicciones provinciales la aplican en sus escuelas públicas o privadas.

Tal es así que entre las pocas coincidencias o puntos de encuentro que dejó el debate parlamentario por la Interrupción Legal del Embarazo (ILE) – aprobada en Diputados y rechazada en el Senado - entre “celestes” y “verdes” fue la necesidad de introducir cambios en la actual normativa que legisla sobre la ESI, para reforzar los programas de educación sexual y lograr que se implemente en todas las escuelas garantizando el derecho de niñas, niños y adolescentes.  

A partir de esto, la Cámara de Diputados trabajó el año pasado sobre un proyecto de modificación del Programa de Educación Sexual Integral que consiguió dictamen por mayoría en el plenario de las comisiones de Educación y de Familia, Mujer, Niñez y Adolescencia.

El texto aprobado plantea cambios en seis de los 10 artículos de la ley y busca declararla de “orden público”, estableciendo la obligatoriedad de su aplicación en todas las escuelas de gestión pública y privada sin necesidad de que la provincias adhieran.

Uno de los cambios más cuestionados por los sectores aglutinados en la Iglesia, en los grupos Pro-vida y otras religiones que se oponen a la implementación de estos contenidos, es la modificación de un párrafo del artículo 5 de la ley vigente que habilita a que cada institución adapte los contenidos según el “ideario” de la comunidad educativa. Esta práctica ha servido en todos estos años para que las escuelas religiosas desvirtúen los contenidos de la ley, afirman los especialistas en el tema. De algún modo, el gesto legislativo de introducir esta reforma tiene la clara intención de subsanar una equivocación del texto original.

También se planteó desde Diputados el seguimiento de la aplicación de la ley en el país mediante informes semestrales que recibirá la cartera de Educación ya que, incluso las provincias que actualmente aplican el programa nacional o tienen normas específicas, no alcanzan a cumplir los objetivos.  

Los datos son alarmantes y contundentes. “Cada año hay alrededor de 3000 niñas menores de 15 años que son madres.  El 88,3 por ciento de esas menores no utilizaba ningún anticonceptivo; el 83 por ciento admitió que su embarazo no fue planificado", esgrimió la diputada Alejandra Martínez, presidente de la Comisión de Familia, Mujer y Minoridad a partir de un relevamiento del propio ex Ministerio de Salud.

 

De ESI sí se habla

El debate acerca de su plena implementación fue ganando protagonismo público desde 2015 en las movilizaciones #NiUnaMenos, donde se comenzó a reclamar por su aplicación en todos los ámbitos educativos, junto con el Protocolo contra la Violencia de Género.

Para las organizaciones y los colectivos que trabajan para erradicar el problema social de la violencia de género en Argentina, la ESI “es una herramienta federal que nos permitiría en el largo plazo frenar la violencia machista. Es desgarrador que los sectores antiderechos se opongan”, sostiene la periodista Mariana Carbajal, especialista en temas de género, en su cuenta de Twitter.

La educación sexual “es inevitable”, señala el médico y psicólogo Enrique Stola, que se define desde hace 30 años como “feminista”.  “Es una definición política, como muy bien lo explica la filósofa Diana Maffía, y una posición existencial”.

Al ser consultado por la importancia de estos contenidos, Stola - que asistió profesionalmente a “Gabriel”, una de las víctimas de abuso sexual del cura Grassi condenado por estos hechos a 15 años de prisión - dice: “Muchas de las personas que se oponen, desconocen que el acceso de niñas y niños a la tecnología desde temprana edad, y donde padres y madres no controlan todo, lleva a que tomen contacto con la pornografía. Hoy la educación se las está dando la pornografía. Entonces, señoras y señores, habrá que optar si quieren que sea la pornografía la que eduque a hijas e hijos o van a optar por incorporar los conocimientos que las ciencias sociales han producido y llevarlos a la práctica en las aulas donde los chicos tienen que aprender estas cuestiones. Porque no es cierto que todas las familias estén capacitadas para dar educación sexual, están capacitadas para transmitir los prejuicios  sobre la sexualidad. Tenemos que decirlo claro, si no nunca vamos a poder hablar del tema”.

 

No autorizo

Los grupos que se oponen a la educación sexual integral en las escuelas han tomado relevancia pública a partir de algunas acciones como la campaña “No Autorizo”. Fue impulsada por la Red Federal de Familias que trabajó contra la legalización del aborto y se ocupó de elaborar una carta modelo para que los padres pudieran solicitar que sus hijos no tengan acceso a los contenidos de la ESI.

 

Colectivo urbano de la ciudad de Córdoba

La Federación de Asociaciones Educativas Religiosas de la República Argentina (Faera) también se manifestó públicamente pidiendo que se respete “la libertad de enseñanza”.  Los cambios que introdujo Diputados “pretenden desconocer el ideario institucional y la potestad de los padres de elegir el tipo de formación que quieren para sus hijos”, señaló el padre Andrés Tocalini, vicepresidente de la organización.

Otra de las campañas públicas de gran impacto en la ciudad de Córdoba fue cuando se empapeló el transporte público y otros espacios importantes de publicidad con el hashtag #ConMisHijosNoTeMetas. En declaraciones radiales, Carlos Belart, fundador de la iglesia evangélica Cita con la Vida que llevó adelante esta acción, dijo en ese momento: “No queremos que se les haga bajar los pantalones a niños de cuatro años", e insistió en que tuvieron denuncias respecto a que eso ocurría en las aulas. Belart aseguró: “Nos están denigrando, no somos arcaicos, no estamos en contra de la educación sexual”.

Al respecto, Enrique Stola señaló: “Cuando dicen ‘Con mis hijos no te metas’, claro que la frase impacta y llega profundamente porque cualquier madre o padre puede decirlo: cuidar a mis hijos es mi tarea, no te metas. Ahora, en función de dónde está puesta y cómo está siendo usada, paradójicamente es en contra de los derechos de los niños y las niñas”.

Laura Velasco, educadora y miembro del Parlamento de las Mujeres de la legislatura porteña, sostiene que quienes usan frases de este tenor desconocen que hay leyes integrales que protegen a las y los menores “que no son propiedad de las familias sino sujetos de derecho”.

Cuando el 80 por ciento de los abusos sexuales a menores se dan en el ámbito familiar, cuando cada tres horas una menor de 15 años es madre mayormente por abusos intrafamiliares, “la escuela es el lugar donde estas niñas y niños pueden aprender qué cosas nadie puede hacerles y cómo pedir ayuda”, opina Velasco en una nota publicada en el diario Infobae.

Stola señala que las manifestaciones de los grupos que dicen defender a la familia “también hablan de estar en contra de la  ‘ideología de género’ que como tal no existe. Lo que hay son estudios académicos de género del campo de las ciencias sociales que tienen más de 60 años y que en definitiva les permiten a sus hijos vivir más libres la vida y tener mayores defensas para no ser abusados o abusadas ya sea por curas pedófilos o por tanto macho abusador que anda suelto”.

En relación a los cambios en la ley que están pendientes de aprobación en Diputados y luego deberán pasar al Senado, Stola indica: “Nos vamos a encontrar con las típicas posiciones que argumentan que la familia es la única que puede enseñar  y transmitir con amor a sus hijos y que el Estado no tiene que meterse, pero confío en que los poderes públicos y la lucha de las mujeres opongan resistencia”.

“La Ley ESI existe hace 13 años, tenemos que cumplirla y hacerla cumplir. Es tu derecho y tu obligación. Necesitamos más implementación, hace falta más formación. La ESI es un derecho, no es una fe ni una religión. No te dejes asustar, la ESI no se mete con tus creencias mientras éstas no vulneren los derechos de los demás”, cierra la canción del gran Lalo Mir.