Lecturas PSY

La política en las redes sociales: de la satisfacción irracional al lazo social

Luz Saint Phat | periodista 

Cada vez más estas todavía novedosas plataformas de contenidos son utilizadas para plantear debates, visibilizar causas sociales o realizar denuncias. Aportes del psicoanálisis para pensar un fenómeno contemporáneo, cuyo efecto sobre lo real aún está en discusión.

 

“Cuando navego por las redes voy dejando mi path, una huella mediante la cual los algoritmos me ofrecen noticias de las cosas que, justamente, se relacionan con los posteos que me gustan. Y entonces, mi muro es mi propio diario de Yrigoyen. Pero hay que tener en cuenta que path en inglés significa camino o sendero y eso implica que, también en las redes, puedo construir una trayectoria propia”, dijo Jorge Castillo, psicoanalista cordobés miembro de la Asociación Mundial de Psicoanálisis (AMP) y de la Escuela de la Orientación Lacaniana (EOL) sección Córdoba, al referirse a dos formas que existen (y coexisten) en la actualidad para transitar por las redes sociales: como autómata o como protagonista. 

En estos días, estas novedosas y polémicas plataformas de contenido dan cuenta de sus múltiples funciones y su gran potencialidad, sobre todo en lo que se refiere a la participación política ampliamente entendida y a las causas sociales. Desde la visibilización de las demandas de amplios sectores de la población y la posibilidad que brindan para realizar denuncias, hasta los agravios y las denostaciones que muchas veces existen en los comentarios de los posteos. Todo esto convive en el mundo digital de Facebook, Twitter o Instagram. 

Reflexionar y comprender este fenómeno que atraviesa a todas las edades y los estratos sociales no es algo fácil, más si se tiene en cuenta la velocidad con la que se han desarrollado estas tecnologías. Pero el análisis es una tarea necesaria, si la opción escogida es poder hacer algo beneficioso con este universo que se hace presente en cada computadora o dispositivo móvil. En este punto, el psicoanálisis de orientación lacaniana invita a hacer una pausa y particularizar las formas en las que la política y otros aspectos de lo social toman forma en estos mundos virtuales. 

“La posición del psicoanálisis sobre este tema es, al menos, prudente. No se trata de concluir o juzgar, sino de interrogar, de analizar y de interpretar cuestiones que no son todas del mismo orden. Por ejemplo, dicen que las redes tuvieron una función relevante en la primavera árabe. No obstante, ese efecto no parece haberse reproducido en otros lugares. En el caso de lo que vivimos en Argentina, la denominada grieta, claramente estas plataformas no han servido en lo más mínimo para que se pueda debatir o encontrar una salida, sino quizás todo lo contrario”, señaló Castillo. 

En tanto, específicamente respecto de la forma que asume la participación política en estos espacios virtuales, Castillo precisó que “hoy en las redes existe una forma del inconsciente, que es la que planteó el psicoanalista Jacques Lacan en su última enseñanza. Es el inconsciente que se manifiesta con una descarga de la pulsión descarnada e irracional. Muchas veces en estas plataformas los sujetos se quitan la responsabilidad. Es decir, en las redes yo puedo escribir cualquier barbaridad, en el sentido de algo que puede ofender a otro o ser denigrativo y que no conlleva ningún tipo de razonamiento. La gente replica los videos por Facebook o por WhatsApp y no le importa si es cierto o no, sino que simplemente encuentra allí una satisfacción que es del orden del inconsciente y es directa. Puede ser por asco, por odio o por amor. Se trata de la satisfacción irracional que se encuentra en determinadas imágenes y palabras, por fuera de toda lógica”, advirtió. 

Pero por otro lado, aseguró Castillo, “las redes también tienen aspectos que son muy buenos para hacer política de otra forma. Son útiles para que las personas se pongan en contacto y organicen acciones que tengan incidencia real”. Se trata, en este punto de focalizar en las posibilidades que ofrecen estas plataformas para enlazar socialmente. “Existe en las redes un costado más pequeño, más reducido, menos sesgado, donde el sujeto puede enlazar con cosas que tienen que ver más con cada uno. Y ahí sí se puede esperar algo beneficioso. De hecho, en el psicoanálisis nos servimos mucho de las redes para hacerle saber a la gente qué hacemos, cuándo lo hacemos y dónde lo hacemos”, indicó el psicoanalista.

 

El fantasma de la manipulación

Desde el comienzo de su existencia, los medios de comunicación han sido investigados por su función como formadores de opinión y por la influencia (e incluso manipulación) que pueden ejercer en sus audiencias. Esta discusión se ha trasladado actualmente a las redes sociales que cada día perfeccionan sus algoritmos para que los usuarios puedan acceder a información acorde a su perfil de consumo.  

El lado más oscuro de esta realidad pudo develarse hace poco con el escándalo del caso de Cambridge Analytica, empresa acusada de utilizar los datos de los navegantes para favorecer las campañas políticas de distintos candidatos en diferentes partes del mundo. 

Ahora, ¿realmente es posible manipular la opinión de las personas mediante contenidos específicamente diseñados para tal fin? 

“En el rumor, lo que se observa es una satisfacción en juego. Si el rumor no tiene incidencia muere en mí; pero si me toca alguna fibra pulsional, entonces yo lo paso. En este sentido, la fuerza del rumor es una cosa inconsciente y es muy difícil de manipular. No creo, de ninguna manera, en una versión paranoica de que hay otro, un gran otro como decía Lacan, todopoderoso y que puede hipnotizar a la gente. El poder de la sugestión es muy limitado. Sólo se convence al que se quiere convencer. Claro que se venden datos y se contratan trolls, pero eso es sólo un factor entre otros múltiples que definen el destino de los pueblos”, observó Castillo. 

“En cambio, creo que sí pueden construir un muro, pueden electrificar el alambrado, te pueden encerrar en un campo de concentración o bombardear. De hecho, porque es imposible manipular es que se ponen las bombas, hacen los muros y existe la violencia. También es posible que los poderosos se roben las elecciones y que, mediante la economía, contribuyan a que miles de personas se queden sin casa y sin trabajo. Son, podríamos decir, las astucias del capitalismo. Pero el inconsciente no se manipula”, afirmó.