Entrevista

“El cooperativismo se ha mantenido a través del tiempo”

 

En diálogo con Valor +, el vicepresidente de FACE Córdoba, Raúl Castellino, dio su visión sobre la actualidad del sector. El dirigente presidió la cooperativa de servicios públicos de Miramar y fue intendente de esa ciudad entre 1999 y 2007. 

 

 

 

– ¿Cómo comenzó su vínculo con el movimiento cooperativo?
– Vengo de una familia de cooperativistas. Mi padre siempre bregó en favor de las empresas solidarias; incluso integró la cooperativa de criadores de nutrias, que es la institución más vieja que tiene Miramar, con más de 60 años de actividad permanente, de la cual también fui presidente. Mamé el cooperativismo desde chiquito, mi familia siempre estuvo comprometida con las instituciones de la localidad.

– ¿Cuándo y cómo se inició en la actividad política?
– A mediados de la década del 90, la cooperativa de electricidad incorporó los servicios de sepelio y ambulancia. Fuimos mejorando todo y tuvo un impacto muy fuerte en la comunidad. De ahí me convocaron para la intendencia, en 1998. Decidí participar y me fue muy bien.

– Su primer período en el municipio coincidió con una etapa muy complicada en lo político y económico en el ámbito nacional. ¿Cómo lo vivió en la intendencia?
– Fue tremendamente difícil. Apenas alcanzábamos a pagar los sueldos del personal, teníamos muchas deudas y embargos, pero no sólo en Miramar. La economía provincial no estaba bien, pero nosotros además soportábamos distintos tipos de juicios, algunos se habían originado con motivo de la inundación que empezó en 1977. Por la demolición de propiedades que se hizo en los 90 se cometieron una serie de errores en gestiones anteriores que tuvieron como consecuencia juicios.

Eran pleitos que la intendencia ganaba, pero el abogado que litigaba para la municipalidad no tenía un convenio firmado por sus honorarios y se regulaban de acuerdo a la demanda, el juez fijaba un porcentaje de las sumas reclamadas. Eran cifras abultadas, se hizo una bola de dinero que era impagable, pero finalmente pudimos afrontarlo porque el Gobierno provincial lanzó un pacto de saneamiento para los municipios. Ese pacto tiró las deudas a 30 años e hizo pagable esas obligaciones, nos dio un respiro importante. Luego de a poco, en los años 2004 y 2005, la situación económica comenzó a cambiar.

– ¿Es cierto que decidió disminuir su propio salario?
– Eso se hizo mediante un decreto municipal, dos veces reduje mi sueldo; incluso hasta finalizar mi gestión, en el año 2007. Es algo que hice porque realmente había necesidad y también fue un gesto hacia el personal, porque suspendí las horas extras y trabajábamos mucho. Los empleados municipales respondí- an porque veían la situación que tenía el municipio. Aparte, veníamos mal, el intendente que precedió a mi gestión había despedido a ocho empleados. Eso también fue generador de juicios en contra de la Municipalidad. A algunos los reincorporamos, otros siguieron con los juicios respectivos. También se habían producido desmanejos administrativos.

Fueron varios los inconvenientes, tuvimos que poner orden todo eso, el pueblo y el personal nos apoyó y logramos acomodar la administración.

– Miramar atravesó en 2003 una situación acuciante como consecuencia de un nuevo crecimiento de la laguna, ¿Cuál fue la magnitud de la inundación?
– Repercutió muy fuertemente pero no tuvo el impacto de las crecidas anteriores. En esta oportunidad, con la gobernación de Córdoba, a través de la Dipas y el IPV, se construyeron 158 casas en un nuevo barrio, se trasladó a toda la gente que había sufrido el anegamiento en sus viviendas; incluso a personas que estaban alquilando. Se realizó un canje, los inmuebles inundados por las viviendas que construyó la provincia, reubicamos a la gente en una zona alta y eso permitió evitar un efecto devastador.

A esas construcciones canjeadas las demolimos inmediatamente. En 2004 comienza un descenso en la laguna. Ahí iniciamos la planificación de una nueva costanera, con apoyo de la provincia y del Gobierno nacional comenzó a construirse en 2007, con su respectiva defensa, esa infraestructura que realmente embellece y va acompañando el crecimiento de la localidad.

– ¿Después volviste al movimiento cooperativo?
– Después de estar en la función pública comienzo a tener interés en lo que pasaba en la federación de cooperativas, amplié mi perspectiva y empecé a trabajar por las necesidades de las cooperativas a otro nivel, en un organismo con peso nacional y provincial como es FACE. Desde esta institución defendemos a las cooperativas de servicios públicos, que son empresas que, además de proveer a la población de prestaciones esenciales, son muy importantes en cuanto a la generación de empleo y en la incidencia económica local de cada comunidad.

– ¿El ámbito municipal y el cooperativo son parecidos o destacarías algunas diferencias?
– Las cooperativas son súper importantes en las poblaciones del interior, el contacto que tienen con la gente es inmediato y permanente. La cooperativa de servicios es más relevante que el municipio en las comunidades pequeñas; primero, por la transparencia, ya que en las asambleas hay que rendir cuentas de todo lo realizado en el año y en el municipio, en cambio es cada cuatro años. Luego, el hecho de que los cargos de los consejeros no sean remunerados resulta fundamental, demuestra que todos los que participan lo hacen por el bien común.

El cooperativismo se ha mantenido a través del tiempo, ha superado crisis, lleva más de 100 años de actividad en el país. Las organizaciones cooperativas son más democráticas que la propia democracia de la política, en los municipios se forman ámbitos mucho más cerrados y la gente a veces no se anima a participar. Los habitantes de una comunidad te ven como un par siendo consejero de una cooperativa, no es la misma consideración cuando uno conduce la municipalidad, el intendente presenta su gestión cuando se hace la inauguración de las sesiones del Concejo Deliberante, pero en un entorno mucho más acotado.

En cambio, en las asambleas cooperativas anuales todos los socios pueden participar, pueden votar, hablar y plantear cuestionamientos. Esto hace que las cooperativas tengan un rol más importante y un perfil más democrático

 

Fuente: Suplemento Valor + | Comercio y Justicia