Por Luz Saint Phat

Queremos tanto a nuestras mascotas

En la historia y el proceso evolutivo de la humanidad, los vínculos afectivos con otras especies han sido un factor importante del desarrollo productivo y social. La antrozoología es una interdisciplina que estudia científicamente la interacción entre los humanos y los animales y puede explicar por qué estas relaciones son percibidas como ventajosas. Datos de una investigación reciente.

Luz Saint Phat | Periodista 

Por estos días puede verse por HBO Go una hermosa película que retrata las transformaciones que se producen en la vida de un ser humano, luego de la llegada de una nueva mascota. Se trata del film “A dog year”, protagonizado por Jeff Bridges y dirigido por George LaVoo.

La historia se centra en la vida de un escritor (Jon Katz) que se encuentra atravesando una crisis familiar y profesional de magnitud, cuando el contacto con un perro que ha sido sistemáticamente maltratado, lo enfrenta a situaciones inesperadas. De manera simple pero profunda, el relato narra los cambios que se efectúan luego de este encuentro, tanto en el animal como en el hombre.

Sin duda, quienes queremos mucho a nuestras mascotas, podemos hallar en esta historia más de una escena que recuerda nuestras propias experiencias. Lo cierto es que la interacción entre los humanos y los animales produce beneficios muchas veces inexplicables.

Para dar cuenta de algunas de las variables que se encuentran en juego en este tipo de vínculos, la interdisciplina denominada antrozoología investiga el lugar que los animales ocupan en el mundo social y cultural de la humanidad.

Sobre este punto, se explaya un artículo publicado en la Revista Latinoamericana de Ciencia Psicológica Psiencia bajo el título “Animales de compañía, personalidad humana y los beneficios percibidos por los custodios”. El documento da cuenta de los resultados de una investigación descriptiva realizada entre 549 tenedores de mascotas de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), del Gran Buenos Aires, del interior del país y del extranjero (en menor medida).

En la publicación se precisan algunos detalles que permiten comprender la importancia de la relación inter especies. “Ancestralmente, los animales han sido respetados como compañeros esenciales para la supervivencia y salud de las personas. Actualmente, los animales constituyen uno de los componentes naturales de mayor significado socioeconómico, científico y cultural de un país”, dice el artículo

“En los últimos años, diversos profesionales ligados a la medicina veterinaria, bienestar animal e interacción humano-animal, han promovido la utilización del término animal de compañía antes que mascota, para connotar el vínculo psicológico y la relación mutua. De manera similar ven a los dueños de estos animales como compañeros humanos, cuidadores o custodios, aunque se reconozca que las mascotas pueden pertenecer legalmente a sus custodios”, agregan.

En cifras concretas, el artículo destaca (a modo de ejemplo) que en 2015,  de acuerdo al último relevamiento demográfico de animales de compañía de la CABA publicado por el Instituto de Zoonosis Luis Pasteur, se estimó en esa ciudad un total de 865.984 animales. De éstos 49.19% eran caninos, 23.87% felinos, 13.69% aves y 13.25% de otras especies.

La publicación también advierte de que incorporar un animal de compañía a la vida familiar no es nada sencillo ya que “implica que ese miembro debe adaptarse a las reglas, así como también el antiguo sistema debe modificarse para incluir al nuevo miembro”.

Por otra parte, aseguran los estudiosos “estos animales parecen ocupar un lugar con superposiciones aunque diferente de los humanos en la familia, pudiendo satisfacer algunas necesidades que los vínculos humanos satisfacen, pero también ofreciendo beneficios a través de su consistencia y presencia sin juicios, lo cual los humanos no pueden proveer”.

 

Personalidad y beneficios

El estudio fue realizado por Díaz Videla y Olarte y la hipótesis general que guia la investigación fue que “ciertos rasgos de personalidad  tienden a emparejarse o correlacionar con una percepción de beneficios aumentada a partir de la convivencia con animales de compañía y, a su vez, que dichos beneficios percibidos varían en función del tipo de mascota”.

En este marco, entre los principales hallazgos, los investigadores destacan que un rasgo de personalidad humana denominado “apertura a la experiencia” está asociado con una mayor percepción de beneficios en la relación con animales. “Es posible con ciertos rasgos de personalidad característicos de esta dimensión, como la flexibilidad a cambios o interés por valores no convencionales, puedan dar lugar a una mayor adaptación hacia el accionar autónomo y características del animal, lo cual favorecería la conexión entre especies y la percepción del custodio de mayores beneficios relacionales derivados de esta”, dice el artículo.

A la vez, se encontró que “los custodios con características de personalidad ligadas a ‘extraversión’, destacarían diferencialmente que sus animales los hacen más felices, les aportaban energía y les ayudan a apreciar la naturaleza” y que, por otro lado, “las personas con características de personalidad ligadas a la dimensión ‘responsabilidad’, percibirían diferencialmente que sus animales los ayudarían a no sentirse solos”.

En tanto, en relación al tipo de mascota que las personas poseen, se concluyó que “si bien los custodios de perros indicaron en mayor medida beneficiarse a partir de mayor realización de ejercicio y de mayor apreciación de la naturaleza, la comparación entre custodios de perros y gatos no evidenció diferencias en la intensidad de la percepción de beneficios relacionales”.

Por otro lado, en la investigación también se destaca que 92,9% de los encuestados consideran a sus animales como miembros de la familia y que las mascotas preferidas son perros (68.7%), gatos (28.6%) y otros animales como roedores, pájaros, peces, reptiles o loros, en menor medida (2,7%).