Feud:

Bette y Joan. La enemistad que nació del dolor

Néstor Piccone | Periodista y psicólogo 

 

“Las rivalidades nunca son por odio. Las rivalidades tienen que ver con el dolor. Son sobre el dolor.”

 

Con estas palabras, Ryan Murphy, creador de la serie, le pone el tono afectivo con el que manejará los 8 episodios.

En Feud: Bette y Joan, Murphy reivindica con pequeños ejemplos las enormes barreras que implicaba ser mujer en el cine, en los años donde Joan Crawford, interpretada por Jessica Lange y Bette Davis, por Susan Sarandon, eran grandes estrellas.

El par amor-odio está en todas las relaciones humanas. En ese juego de ambivalencias se despliegan los encuentros de pareja, las relaciones laborales, las amistades. Cuando Hollywood era la meca del cine allí se jugaban todas las disputas de poder. El capitalismo se desplegaba en sus versiones más solapadas; todo llevaba el sello hollywodense: el éxito, la belleza femenina, la sexualidad, los modelos familiares todo bajo la hegemonía del patriarcado, el machismo, la misoginia y hasta el anticomunismo.

Esos temas están inteligentemente revisitados en Feud: Bette y Joan.  Hasta el juego sutil de una enemistad sostenida desde el dolor.

El dolor es un afecto que remite a una etapa de la vida muy primitiva, la de los primeros momentos del animal humano. A diferencia de otros animales, el humano siente dolor por la falta del cuerpo de la madre donde vivió durante 9 meses, por el calor de la madre de la que hasta los 8 meses se siente parte, por el pecho que le da pero también el que le niega. La piel el calor, es para el bebé un sucedáneo del cordón umbilical que lo unía a la madre.

En Joan Crawford es ese corte el que produce el dolor que reactualizará a lo largo de toda la vida. Crawford se mueve entre el amor y el odio sin saberlo. La serie exhibe con sutileza pero a la vez muy crudamente, esa mujer que al no poder poner sus sentimientos en palabras, estos le definen su forma de vida.

Joan Crawford, hija de una familia pobre, abusada a los 12 años, trasladada a un pupilado de monjas, madre soltera, para Hollywood es la imagen de la estrella, de la belleza de los años 30. Bette Davis, quien confiesa haber tenido sexo recién a los 27 años es el talento.

En Feud: Bette y Joan la filmación de la película ¿Qué pasó con Baby Jane? es la anécdota que dispara una cinematográfica descripción del cine de los años 60.  La enemistad entre las actrices es incentivada por la industria y la prensa adicta para que tenga éxito.

Mucho peso del entorno para dos mujeres aparentemente fuertes en la escena y el plató de filmación pero débiles y dolientes en la vida.

Una vida que como todas sufre el paso del tiempo que se hace puñal en las arrugas, en la pérdida de las armas de seducción y el lento y manipulado palidecer del amor de sus admiradores.

En las películas de los años 60, las grandes productoras como Warner Bros., Paramount o 20th Century Fox compiten por reponer a las viejas actrices al frente de los elencos. No le dan papeles amables, por el contrario en esos nuevos tiempos las películas serán de terror, en toda la extensión de la expresión.

En algún momento se desliza por el guion de Feud: Bette y Joan que la idea de los productores es facilitar que los fanáticos “maten a sus ídolos,” una propuesta casi psicoanalítica similar a la de “matar (simbólicamente) a los padres” en la etapa adolescente.

Feud: Bette y Joan es una serie de televisión, pero es a la vez, un excelente homenaje al cine. Los jóvenes podrán conocer la cocina de las películas de aquella época y los más viejos rememorar momentos culmines del séptimo arte.

Desde la presentación que abre cada capítulo, esa que muchas veces molesta por su repetición, en Feud: Bette y Joan se disfruta. Es un corto de dibujo animado que sintetiza la historia que se narra. Es una obra maestra dentro de la serie. La música incidental acompaña y crea climas y los temas musicales pintan el paso de los años y las nuevas modas. De la orquesta y las big band de jazz, a las bandas de rock and roll.

Feud: Bette y Joan, puede tomarse como una trivia. Ya que invita al espectador a reconocer en actores las personificaciones de Marilyn Monroe,  Frank Sinatra o Judy Garland.

Acompañan a Jessica Lange y Susan Sarandon, Alfred Molina, en el rol del director Robert Aldrich; Stanley Tucci como Jack L. Warner, uno de los feroces hermanos. La excelente Judy Davis interpreta a una frustrada estrella reconvertida en hiriente chimentera top. Catherine Zeta Jones asume el papel de Olivia de Havilland.

Feud: Bette y Joan es un homenaje al cine, al de sus comienzos, al de los años 60 pero también al de hoy, ese que a pesar de sus contradicciones internas sigue siendo una expresión del mundo que vivimos. Feud: Bette y Joan es también un homenaje a la mujer, la que puede encontrar en Crawford y Davis, expresiones que hoy irrumpen en la entrega de los Golden Globe, los Grammys o los mismísimos Oscars para denunciar los abusos de Hollywood.

 

 

Feud: Bette y Joan. Temporada 1 – 8 episodios.

Ganadora de 2 premios Emmy

Disponible en FOX APP | COLSECORPlay (logos)

Protagonizada por Jessica Lange, Susan Sarandon, Judy Davis, Jackie Hoffman, Alfred Molina, Stanley Tucci, Catherine Zeta-Jones y Kathy Bates.

Creada por: Ryan Murphy, Jafee Cohen, Michael Zam

La serie es una producción de Fox Television Studios.