EL MOLINO DE DARREGUEIRA VOLVIÓ A GIRAR

Después de casi un año, el aerogenerador de la cooperativa Celda está nuevamente en marcha. Ahora esperan que el Proinged les reconozca el valor de generación para cubrir los costos.

Este martes, las aspas del Hércules volvieron a girar luego de un año. La computadora que comanda el molino se había dañado y gracias a un préstamo de la cooperativa de Comodoro Rivadavia  pudo ponerse nuevamente en funcionamiento, explicó a COLSECOR noticias el gerente de la Cooperativa de Servicios Eléctricos de Darregueira (Celda), Marcelo Weinberger. 

“En el parque eólico de Comodoro hay 8 molinos Micon como el nuestro que están sin funcionar así fue que nos cedieron una de las computadores para reemplazar la nuestra que se dañó”, agrega Weinberger.

Esta es la segunda colaboración que la cooperativa de Comodoro tiene con Celda ya que en el año 2004 le prestaron parte de un eje  que no utilizaban. En esa oportunidad fue un rayo que  daño los rodamientos y fue provocando el desgaste irregular de la pala que dejó de funcionar por la vibración. “Si en ese momento hubiéramos tenido que pagar el repuesto no hubiéramos podido”, dice el gerente de la Celda.

 

Sin viento a favor

Cuando la Celda decidió en el año 1997 instalar el molino en Darregueira, localidad del sudoeste bonaerense ubicada a 30 kilómetros de La Pampa, pensaban en hacer un aporte fundamental para el progreso de la localidad. Marcelo recuerda exactamente ese 19 de septiembre en que apretó el botón para hacer girar las aspas del gigante de 42 metros, con potencia para producir 750 kW por hora.

A fines de los 90, las condiciones del mercado tarifario de la provincia de Buenos Aires alentaban la instalación de granjas o parques eólicos. Con una tarifa eléctrica con cargo fijo (monómica), la inversión del generador que rondó los 850 mil pesos se podía recuperar en ocho años.  La salida de la convertibilidad en el 2001 estiró el plazo a 24. 

Por esos años la provincia de Buenos Aires modificó el cuadro del mercado eléctrico “que pasó a tener una tarifa que se factura por potencia y por energía activa” - detalló Marcelo Weinberger - “y con eso  se prolongó a 48 los años de retorno para la inversión”. “En ese momento hubiese convenido parar el molino para evitar el desgaste ya que no alcanzaba para cubrir los costos”.

Hoy, la Celda paga anualmente un seguro de 30 mil pesos por el funcionamiento del aerogenerador. Mientras que el aporte de la energía eólica ronda los 3 mil pesos mensuales,  que sólo sirven para pagar el seguro. “Si lo pensamos, lo conveniente es parar el equipo para evitar el desgaste y esperar que la tarifa se adecue”, dicen desde la cooperativa.

De todos modos, hace unos días luego de resolver un problema técnico la Celda nuevamente puso a funcionar el molino a la espera de una promesa del Programa Provincial de Incentivos a la Generación de Energía Distribuida (Proingesd) para cubrir el valor de generación de la máquina.

 

El costo de la generación limpia

Instalar un molino eólico de 3 megas cuesta hoy unos 3.000 mil euros. Por ese motivo, el Proinged aporta incentivos para  sostener las denominadas granjas eólicas.  Pero esas compensaciones están destinados a nuevos aparatos y gran parte de los molinos hoy instalados en la provincia de Buenos Aires no recibe los beneficios.

Según el mapa eólico de la provincia de Buenos Aires, en localidades como Tandil, Buratovich, Punta Alta, Claromecó y Darregueira se han realizado inversiones para generación eólica, pero como tienen más de 10 años no están alcanzadas por los beneficios del Proinged. En muy pocos casos hoy están activas.

 

 

DATO. Uno de los primeros parques eólicos de Sudamérica instalado por la Sociedad Popular Cooperativas de Comodoro Rivadavia tampoco funciona a pleno debido a los costos de la generación. De un total de 26 molinos, sólo algunos están hoy activos.

 

 

 

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